El puzzle climático de las elecciones del 28-A

11 Mar

Las encuestas descartan, por ahora, la posibilidad de un gobierno de izquierdas en coalición con fuerzas nacionalistas tras las elecciones del 28-A, debido al hundimiento electoral de Podemos y por la propia actitud de bloqueo parlamentario que anuncia parte de los independentistas catalanes. Un gobierno PSOE-Ciudadanos tras las elecciones generales del 28-A es el escenario más probable al que nos enfrentaremos.

Pero un gobierno así se traduciría en un capitalismo verde de corte socio-liberal. Muy liberal en muchas políticas: economía, trabajo, globalización, energía, cambio climático. Y más a la derecha en lo social. Estupendo para el mundo y para el 1%, pero fatal para el planeta, para los niños y para el 99% restante. Este parece que es el resultado más previsble de las próximas elecciones generales. Este resultado electoral que tendría consecuencias en el incremento de la temperatura del planeta y con él contribuiríamos a que este amento fuera de 3ºC o más. Pero si el resultado de las elecciones fuera otro gobierno tripartito de la derecha, con los xenófobos, machistas, homófobos y negacionistas climáticos de Vox apoyando desde el Parlamento o formando parte del Gobierno del Estado, volvemos al pasado y continuamos en el terreno del business as usual, y con él contribuiríamos a que este aumento de temperatura del planeta fuera de 5ºC o más.

Si analizamos los programas electorales de las distintas fuerzas políticas y las declaraciones de sus principales dirigentes nos encontramos con que:

VOX: Rocío Monasterio, una de las principales dirigentes de Vox, señaló que el cambio climático no es una amenaza, ni tan siquiera un riesgo, sino un «camelo», «un argumentario falso».

PP: Antepone todo tipo de intereses a  la protección del medio ambiente. Hay contraste entre sus promesas y las acciones del PP ejemplos de esto: la supresión de los incentivos económicos para la instalación de nuevas infraestructuras de producción de energía renovable y en conocido como impuesto al sol con el que prohibió el autoconsumo solar.

Ciudadanos: Apuesta por el fraking. Apuesta por la presencia del carbón en el mix energético y por combatir el cambio climático con el principio de quien contamina paga y sensibilización ciudadana. No hace referencia al tema nuclear.

IU a pesar de su compromiso con la protección y defensa del medio ambiente sigue siendo deudora de la hipoteca contraída con el sector del carbón; y las políticas económicas que tanto PSOE como Podemos proponen no alteran la lógica del sistema ni ponen en peligro sus fundamentos y con estas políticas contribuiríamos a un incremento de temperatura en el planeta de entre 2-3ºC. Dos grados, dicen los científicos, ya es un incremento no deseable. Y los efectos negativos del cambio climático serán mayores y ocasionarán más efectos negativos en los adolescentes y las mujeres.

Houston, tenemos un problema climático. Porque el clima tiene un comportamiento no lineal. Un aumento de la temperatura de 2° C no es el doble de virulento que uno de 1° C (que ya se ha producido), puede serlo varias veces más. Y un incremento de 3 o 4° C será letal para los seres humanos y para el planeta. Las consecuencias para el planeta y para los seres humanos y nuestra civilización se multiplicarán. Previsiblemente, dicen los científicos, se producirán catástrofes naturales, escasez de agua y alimentos, corrientes migratorias de una magnitud desconocida, y conflictos armados. Nos quedan 12 años para revertir el incremento y dar solución al problema del cambio climático.

Pero la insuficiencia de la acción climática puesta en práctica por los gobiernos, las trabas que pone la derecha y la negación de la realidad de la extrema derecha, no deben desincentivarnos en la lucha por dejar un planeta y un mundo mejor a nuestros hijos y a nuestros nietos. Debemos, por el contrario, tomar ejemplo de los adolescentes que faltan a sus clases y las mujeres, que salen a la calle a reivindicar sus derechos. Y como ellos y ellas, cada uno, debemos empoderarnos y exigir un planeta habitable y un futuro digno y lleno de igualdad. Y la primera prueba que tenemos por delante son las elecciones generales del 28-A. El voto a la derecha y a la extrema derecha ataca a nuestra supervivencia y a nuestra decencia. No lo podemos olvidar. Y las consecuencias de no prestar atención han de ser tenidas en cuenta. Muy en cuenta. No podemos escuchar los cantos de sirena. Nuestro voto, nuestra decisión, a partir de hoy, cuenta más que nunca. Supervivencia, igualdad y voto ya están ligados.

Extinción o rebelión

4 Mar

Dos escenas golpean mi mente esta precampaña electoral. Una es la de las derechas y la extrema derecha mintiendo sobre la ruptura de España, el supuesto golpe de Estado en Cataluña y el anuncio de un 155 más duro; replicada desde el Gobierno con la visita a las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado, el intento de exhumación de Franco del Valle de los Caídos y la llamada antifascista de la izquierda, de una parte. ¿Tiene sentido esta escenificación y este alboroto? De otra, las manifestaciones de jóvenes en Europa –también recientemente en España− exigiendo a los gobiernos que actúen contra el cambio climático, pues se quedan sin futuro. La respuesta de las derechas y de la extrema derecha ha sido: iros a estudiar. Son dos mundos en pugna: el de la depredación y el de la vida, que tienen dos lógicas diferentes: extinción o rebelión.

Esta visión refleja la dualidad del mundo actual. Hoy nuestro mundo ya no está solo. A partir de hoy el mundo –político, social, económico, humano en definitiva− tiene que aprender a con-vivir con el planeta. Con los sistemas que sostienen la vida: el clima, los ecosistemas, la biodiversidad, el resto de seres vivos, sin los cuales el ser humano y su mundo no pueden sobrevivir. Y tiene que aprenderlo rápido, pues no tenemos tiempo. El 1% rico, sin embargo, aspira a perpetuar la razón económica pura, el business as usal, sostener su modo de vida en islas de prosperidad, en burbujas aisladas que actúen como arcas de este sistema tecno-industrial explotador, sin importar las consecuencias. Para ello se ha establecido una «complicidad entre progreso y fascismo», que se ve con claridad a través de las narrativas y agendas del neofascismo, la Cuarta Revolución Industrial o los Objetivos del Desarrollo Sostenible, que en una nueva huida hacia delante siguen sin cuestionar las lógicas del crecimiento y la producción industrial. Lógicas que son apoyadas por todas las fuerzas políticas de Gobierno y aquellas que tienen representación propia en los parlamentos.

Hoy como hace 50 años la juventud está en la calle. Gritan que vivimos en emergencia climática, que no hay planeta B (1). Que no hay tiempo para esperar que ellos crezcan y actúen. Con un futuro achicharrado por el calor, la sequía, sin petróleo, con alimentos más caros, ¿¡para que van a estudiar?! Piden algo simple: que los científicos sean escuchados. Ante la política de la inacción climática y de la ilusión del crecimiento, en algunos países ha nacido un movimiento social, que quiere activar a la ciudadanía y presionar a los gobiernos de todo el mundo con el fin de actuar urgentemente ante la actual emergencia climática: «Extinción/Rebelión». Es un movimiento de desobediencia civil, internacional, masiva y pacífica destinado a actuar «allí donde muere la esperanza» ante la parálisis y la inacción climática de gobiernos y poderes económicos.

Este movimiento ha publicado un manifiesto que dice: «La ciencia es clara, los hechos son incontrovertibles, y es inconcebible para nosotros que nuestras generaciones más jóvenes deban soportar la peor parte de un desastre sin precedentes de nuestra propia creación… Nuestro gobierno es cómplice de ignorar el principio de precaución y de no reconocer que el crecimiento económico infinito en un planeta con recursos limitados no es viable… Cuando un gobierno voluntariamente declina en su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos de daños y de asegurar el futuro para las generaciones venideras, ha fracasado en su deber más esencial de administración. El contrato social se ha roto y, por lo tanto, no sólo es nuestro derecho, sino también nuestro deber moral rechazar la inacción del gobierno y el flagrante abandono de sus deberes, y rebelarnos para defender la vida misma. Por lo tanto, declaramos nuestro apoyo a la Rebelión contra la Extinción. Respaldamos totalmente las demandas que solicitan al gobierno que se atreva a decir la dura verdad a la ciudadanía. Pedimos la puesta en marcha de una Asamblea Ciudadana que trabaje con la comunidad científica sobre la base de la evidencia existente y de acuerdo con el principio de precaución, desarrollar urgentemente un plan creíble para la rápida y total descarbonización de la economía».

Los jóvenes, las mujeres y los integrantes de este movimiento hablan, dicen lo mismo: cambiemos el sistema, no el clima. La gente con sentido común también. Las viejas recetas ya no sirven. «Vamos despacio porque vamos lejos» tampoco. «Es hora ya de rebelarnos contra el control corporativo capitalista [multinacionales] que pone el beneficio económico a corto plazo por encima de nuestra propia existencia. Vamos muy tarde y estamos cerca de no llegar a tiempo.» Tenemos una oportunidad y una responsabilidad moral: encontrarnos en la Asamblea Ciudadana. Yo ya he dado el paso. Hazlo tú también. ¿Qué prefieres: extinguirte o rebelarte?

(1) Rap cpn letra de Emilio Santiago Muiño y Duarte Artabe

Llorar no basta

22 Jun

En los años 40 del pasado siglo la vergüenza anidó en Alemania. En este siglo se ha instalado en EE.UU., Gran Bretaña, Hungría, Eslovenia, Austria, Italia. El virus se extiende por otros países. La extrema derecha europea presiona para instar campos de concentración (eufemísticamente denominados plataformas de recepción) fuera de las fronteras de la UE para clasificar a los migrantes en aptos o no aptos para poder entrar dentro de las fronteras europeas. ¿Y la dignidad humana? Llorar no basta. Los seres humanos que huyen, desprovistos de estatuto de ciudadanía que los proteja (nuda hominen), se nos amontonan en la puerta del primer mundo.

                                           

Hoy cuando el racismo y la xenofobia se extiende por Europa otra vez, conviene recordar las palabras de Giorgo Agamben: la vida y la muerte no son conceptos propiamente científicos, sino políticos, que en cuanto tales, solo adquieren un significado preciso por medio de una decisión. Muchas vidas quedarán afectadas o cortadas por las decisiones que gobernantes sin escrúpulos están tomando hoy. Gobernantes que se sienten fuertes frente a la debilidad de quienes no tienen quien les proteja y solo piden refugio. La última y más feroz expresión de esta vergüenza proviene de Italia, cuna del fascismo, donde parece rebrotar de la mano del actual Ministro de Interior, que ha cerrado los puertos italianos a las embarcaciones de rescate de inmigrantes y propone crear registros de gitanos.

El respeto a las reglas que reclama el Ministro de Interior italiano, como excusa para no acoger a quienes necesitan protección, comienza con el respeto a la dignidad humana, que es un valor inherente al ser humano por el simple hecho de serlo, en cuanto ser racional, dotado de libertad. ​Dignidad que no es una cualidad otorgada por nadie, sino consustancial al ser humano, que no depende de ningún tipo de condicionamiento ni de diferencias étnicas, de sexo, de condición social o cualquier otro tipo. Esta es la primera regla.

El eje Roma-Berlín-Viena —de infausto recuerdo en el siglo pasado— ha resucitado otra vez de la mano de la extrema derecha, para forzar una política migratoria racista y xenófoba en la UE. Al igual que entonces, ésta brama por una la Europa cristina y niega protección a quienes necesitándola profesan otras religiones o tienen un origen étnico diferente, a la vez que calla el origen cristiano de la dignidad humana que olvida. Con mayor crudeza cada vez los síntomas de una lenta agonía del Estado democrático-liberal están dejando paso a una era negra de valores no necesariamente democráticos. En esta tesitura España debe realizar una política migratoria cuya base sea la dignidad humana y sirva de contrapeso a la política negra de la extrema derecha. Debe influir en la política migratoria de la UE. No es suficiente una política que se quede en gestos como el de la recepción del Aquarius.

La crisis migratoria está mostrando la insuficiencia de los conceptos fundamentales que representan los sujetos de lo político: el hombre, el ciudadano y sus derechos, el pueblo soberano, el trabajador, así como la necesidad de reconstruir la arquitectura política desde la figura del refugiado: «el concepto guía ya no sería el ius del ciudadano, sino el refugium del individuo», dice Agamben. Éste es el paradigma de una nueva conciencia histórica: la de la especie, que se vincula al planeta —donde la única propiedad que existe es lo masticado, tragado e incorporado al cuerpo— y no al mundo.

En este mundo que levanta muros, es importante advertir que el planeta no impone fronteras. La vieja receta de la soberanía y la identidad responde a la pregunta sobre quiénes somos (alemanes, italianos, marroquíes), pero no se interroga sobre qué somos (seres humanos). No solo pertenecemos «a una familia, a un linaje, a una comunidad, a una cultura, a una nación o a una cofradía religiosa o política. Antes de todo eso somos parte de una especie biológica, dotada de historia y necesitada de futuro. Nadie es «carne humana», solo lo son quienes lo afirman de otros.