Trópico de Málaga (II)

13 Ago

 

Diez días diez de una Málaga en Feria por cada esquina. La ciudad del Paraíso en catarsis profunda

 

Las playas están antitabaco. Los carriles bici no avanzan con la Junta. El 15 comienza la semana más larga de Málaga. Las casas de apuestas hacen su agosto

Carlos Pérez Ariza

En los diez días de esta Feria del Sur de Europa, llegarán los cruceros con unos 15.000 turistas dispuesto a gozar de la Feria del Centro. Los visitantes y los nativos darán cuenta de unas 240.000 botellas de Cartojal, ese frío brebaje embriagador veraniego. Una fiesta de diez días bien iluminada y con cámaras vigilantes. Es un jolgorio pegajoso. Son 33º sin misericordia ni sombra que aminore las secas gargantas cantaoras. Una semana de catarsis social, que disipa la realidad aburrida de tanto esperar gobiernos. Hay socios preferentes que se vuelven repelentes. En La Moncloa ‘no hay cama pa’ tanta gente’. Tema para más adelante. Ahora toca sufrir para lucir. Hay familias aquí que tiran del préstamo personal para no perder un día de la larga fiesta bailaora. Es que tirarse a esta fiesta mayor es una tradición que cuesta dinero. Málaga se desborda de gente para bordar una filigrana de alegría pactada.

Entre el cementerio de elefantes que pueblan esta urbe, aún en construcción, está el desalojado edificio del Correo central, que lleva allí, pasmado, contemplando las rebajas de El Corte Inglés casi dos lustros. Su propietario, como el de tantas cosas andaluzas, es la Junta. Tiene historia. En 2010 el gobierno regional lo recibió como parte de pago de la deuda histórica, que esa Memoria también tiene deudas. A los nueve años, han decidido sacarlo a subasta. Ha habido ofertas para convertirlo en hotel, podrían estar rondando los 15 millones/€. Un uso apropiado dada el alza del turismo. También podría ser para oficinas, sobre todo la propuesta de los googles fans, los chicos startups que proponen una Torre dedicada a sus temas tecnológicos. Otros plantean una macro residencia para estudiantes. Cualquiera que sea la opción, tendrá que superar los trámites burocráticos de uso del inmueble. Y los compradores se enfrentarán a resolver las deficiencias estructurales del edificio. La buena noticia es que dejará de acumular polvo y suciedad.

Puede que Málaga se sitúe como un observatorio espacial. Un nuevo atractivo para turistas y nativos. Instalar un Planetario no es tarea sencilla. Se requiere un terreno elevado, distante de la luminosidad artificial de la ciudad y, claro, su equipamiento. Parte de una promesa electoral del alcalde de Málaga. Comienza a concretarse con la ubicación de un terreno apropiado. Se necesita una parcela municipal de 8.000 m/c, la buscan hacia el oeste de la ciudad. La empresa que gane el concurso pagará un canon de arrendamiento. No le costará nada a la ciudad, aunque estos proyectos suelen torcerse y estrellarse por el camino. Se recuerda el fallido museo de las gemas, que nunca logró brillar. Por ahora, es el proyecto estrella del Consistorio. Completaría un triángulo astronómico: Canarias (participa la NASA), Almería y ahora Málaga. Una invitación a los estudiosos del tema, por afición, curiosidad o investigación.

En toda la provincia malagueña, se juega fuerte. Es la provincia andaluza donde más dinero genera esta actividad. 553 millones/€ entran por las casas de juegos y apuestas privadas. El citado volumen de apuestas malagueñas, dan a las arcas públicas casi 40 millones/€. Sumados los dos casinos de aquí, con otros dos en Cádiz y Sevilla, se alcanzó los 81 millones/€ en 2018. Eso es jugar, y sin contar las loterías y apuestas del Estado. En esas casas (en El Palo hay dos a la vista), hay ruletas, tragaperras, apuestas deportivas, y hasta se puede apostar a las carreras de galgos de Miami. El mundo global da para todo. Por aquí estamos a la cabeza del azar, donde se busca la providencia tras una esquina. El auge de la floreciente economía malagueña, sumado al trasiego humano por este litoral de largo y ardiente verano, parece propiciar el anhelo de que un golpe de suerte cambie el destino de los menesterosos. Aunque las autoridades vigilan el juego ilegal, que campa a sus anchas, escapando a la recaudación impositiva; se les complica con la afluencia de menores que acuden a ese terreno oscuro. La afición de los mayores jubilados tiene larga data. La ludopatía es un mal que tiene difícil cura.

Las playas, a tope de no caber una sombrilla más, reclaman pureza. Los fumadores son conminados a recopilar sus colillas en un recipiente. En algún litoral, los comerciantes les regalan un refresco por el lote de pitillos quemados. El aire es libre para fumar, las arenas no. En cuanto a la movilidad urbana, que ha tomado como guía el transporte a lomos de bicis y de patinetes motorizados, hay polémica. Como es usual la costumbre va por delante de las normas. Los carriles bici serpentean por la ciudad, sin financiación de la Junta. Ampliar tal red, que podría servir también para que los raudos patinadores circulen por allí, será cosa del gobierno municipal. Mientras tanto, en las aceras crecen los vehículos abandonados a la suerte de que un peatón tropiece con ellos.

Desde el tórrido verano sevillano, las dimisiones de altos cargos se la Junta se suceden en cascada. El gobierno coaligado (PP+Cs con apoyo externo de VOX) parece estar demediado, y ser en realidad dos gobiernos en uno: uno tirando del otro mientras el otro tira del uno. Andalucía eterna no merece tanto desacierto.

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