ACLARATORIA. Estimados lectores

3 Sep

 

Por 11 años he acudido a esta cita cada martes. Desde hoy me lo impide una decisión empresarial. Gracias por haberme leído. Seguiré escribiendo, no lo duden

 

A partir de hoy, 3/09/2109 NO se publicará más mi Mare Nostrum/La Opinión de Málaga. El director del diario, me comunicó la orden de la empresa, que necesita recortar pagos (muy exiguo el mío) para pagar a un redactor fijo. Ejemplo del pésimo criterio empresarial para gestionar a este diario. Desconozco cuántos compañeros han recibido la misma mala noticia.
Saludos y gracias por vuestra lectura en estos 11 años cada martes.

Trópico de Málaga (IV y último)

27 Ago

Listeria: Una bacteria que vive en la suciedad de una fábrica procesadora de productos cárnicos

 

Listeria: la bacteria mortal. Las llamas en Estepona y Marbella, lamen los montes hasta la raíz. El empleo para jóvenes sigue esquivo. 1.400 mujeres claman por protección

Carlos Pérez Ariza

Todo lo que podía fallar sucedió. Los indicios apuntan a una empresa andaluza mal gestionada. Con flagrantes irregularidades en los controles sanitarios por parte de sus responsables y de las autoridades municipales. Dos años sin revisiones desvelan ahora el despropósito. Han puesto en grave riesgo la salud de los españoles, principalmente de quienes consumieron sus productos cárnicos en Sevilla. La bacteria detectada infectó sus carnes y, sin control, la pusieron en el mercado comercial, bajo su marca y con la llamada ‘blanca’. Una altísima irresponsabilidad, que concluye con el cierre de Magrudis empujados por la listeria. Van dos fallecidos. Si la Ley funciona bien, esa empresa debe pagar lo impagable, que es la vida de personas, que murieron o fueron infectadas por sus carnes asesinas. Málaga no se ha librado de las imprudencias o manos pirómanas. Estepona y Marbella han visto subir las llamas hacia el cielo, lamiendo, al mismo tiempo, los muros de las casas. El flagelo del desempleo sigue castigando a los andaluces más jóvenes. Las mujeres en peligro de ser agredidas llaman a un teléfono protector, que no siempre las cobija.

Mechá de bacteria. Con unas doscientas personas afectadas (180 en Andalucía) el contagio entró por unos productos cárnicos bien conocidos principalmente en Sevilla. Con las cosas de comer no se juega. Hay que lavarse las manos antes. En el caso de este tipo de empresas es imprescindible un riguroso control sanitario desde dentro y por parte del sector público sanitario. ¿Por qué no se hicieron las inspecciones (solo una en dos años)? Durante dos años no se hicieron las al menos cuatro, que exigen las normativas europeas. Entre estos sucesos y la violencia callejera en Barcelona, que ya tiene el título de peligrosa en la prensa mundial, en este país, que vive del turismo, se empaña la imagen de la llamada Marca España. La listeria se ha dado a conocer en ese inmenso escenario que son los Medios de Comunicación y las RRSS, donde toda alarma tiene su altavoz. Los casos se han dado en Sevilla, y en menor volumen en Cádiz, Huelva, Granada y Málaga. Aunque hay noticias de afectados en Madrid, Extremadura, Cataluña, Castilla La Mancha, Asturias, Cantabria y Castilla León. Media España está en alerta sanitaria por la listeria, una nueva palabra para olvidar por su mal fario. La infección puede ser mortal, sobre todo en ancianos y embarazadas.

Empleo para jóvenes. Esto del trabajo en Andalucía es un mal endémico. Pese a que en Málaga se contrata a menores de 30 años de forma sostenida desde hace cinco años, el balance estadístico actual señala que aún seguimos en déficit. El mercado laboral no es capaz de absorber a ese sector de la población. Las consecuencias es que trazar un plan de futuro independiente para esos jóvenes malagueños es solo una ilusión, dentro de una fantasía. Las cifras de empleados antes de la crisis todavía no se alcanzan a estas fechas, y han pasado diez años. Los contratos se basan principalmente en empleos como camareros, dependiente y jornaleros. Un mercado laboral precario, con sueldos ínfimos y sin visos de mejorar a corto plazo. Destaca la aún baja contratación en la construcción. Aunque van reapareciendo las grúas del ladrillo en el horizonte malagueño, lo datos no avanzan. Solo el 4,2% de los jóvenes trabajan en esas tareas. Si antes de la crisis los tabiques eran levantados por 75.000 jóvenes contratados por año, en 2018 solo lo hicieron 11.600. Los nuevos edificios van lentos. El motor del empleo juvenil está en el sector servicios. El turismo sigue siendo el gran descubrimiento español. Algunos países no son para viejos, pero España tampoco es para jóvenes. El futuro no es ahora lo que llegó a ser.

Malagueñas al teléfono. La cifra de mujeres pidiendo auxilio es alarmante. 3.000 ciudadanas de Málaga han llamado al teléfono del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en los últimos tres meses pidiendo ayuda, ante la inminencia de sentirse amenazadas por la violencia machista. De esas alertas se fija en 61% las relacionadas con peligro de acciones de violencia. Se puede mirar el asunto como una epidemia. Cada semana de este año ha fallecido una mujer en España a manos de un hombre. Atención, no es mayor que en otros países europeos, pero es una lacra social que no se detiene. Aunque algunas de las fallecidas no había alertado al servicio andaluz, la mayoría sí. Es evidente que la protección a todas ellas falló en algún punto de la cadena. Hay que destinar mayores recursos humanos y presupuestarios a esta tarea. Evitar que las maten y educar a los agresores parece más necesario que nunca. Asimismo, que el peso de la Ley se más contundente y que esos asesinos cumplan a cabalidad las penas de sus sentencias firmes.

Al hilo de estas letras, la infección originada por Magrudis parece estar remitiendo. La cadena de errores se está investigando. El mal no tiene remisión. Tanto los propietarios de la empresa sevillana, como las autoridades anteriores y las actuales deben revisar sus negligencias. Pagar por ellas será cosa de la Justicia. El verano toca a fin de fiesta.

Trópico de Málaga (III)

20 Ago

El centro de la ciudad es la expresión viva de diez días dedicados a beber, comer y bailar

 

La Feria sigue su curso. Abre la puerta al consumo etílico entre menores. La Policía local vigila. Las pateras llegan viento en popa. La UE mira al cielo

Carlos Pérez Ariza

Salvo el sudor exudado por feriantes, la fiesta sigue sin novedad. El cóctel alcohol de botellón/menores se inicia en esta y otras Ferias cada año. Mientras España espera, la UE sigue ausente del drama mediterráneo protagonizado por los emigrantes. Un tema con variables profundas y complejas, cuestión para otro artículo. El separatismo (Brexit) sigue buscando el sol andaluz, que de esa luz no se separan. Para los habitantes de esa isla oscura, buscar el calor del sur del sur, es una elección que nada tiene que ver con dar la espalda a Europa. Los amigos de los ajeno, avezados especialistas del Este europeo, están desarrollando una táctica para desvalijar viviendas. Las mejoras urbanas, que llevan como favores colaterales las excavaciones del Metro, se aprecian ya en una remozada avenida histórica de Málaga, La Alameda Principal, cuyo maquillaje final se acaba de inaugurar a medias. La finalización se anuncia para Navidad. La incertidumbre, la incapacidad política estrangula la economía de las Autonomías.

El botellón callejero reina en el centro de la ciudad. Cada Feria, propicia la ingesta generalizada de alcohol, donde los menores se inician. Pero no solo en la capital, por toda la provincia unas cien fiestas recorren la senda alcohólica. Parece que el verano incita entonar canciones, a la sombra de la mayor diversión báquica. Las estadísticas siempre alarman. Los menores malagueños comienzan en esto del fuerte copeo a los 13 años. La preadolescencia es la edad de la experimentación y una cosa lleva a la otra (el 85% de los alumnos malagueños de 4º de ESO han consumido cannabis). La efervescencia hormonal no conoce la moderación. Hay programas de cuidado y prevención. El Ayuntamiento de Málaga y Proyecto Hombre se encargan. La tarea es cruenta. Y no solo abarca a los menores, aunque en esas edades el binomio diversión-alcohol está más que asociado. Si el inicio está a los 13 años, la franja entre 15/17 no deja de crecer. El botellón callejero es su expresión más visible, haya o no Ferias. ¿Qué ciudadanos estamos formando para el futuro de la democracia?

Los vecinos del centro, avisan de que sus problemas cotidianos: ruido, peleas nocturnas, aceras invadidas, patinetes, grupos descontrolados, pisos turísticos sin demasiado control etc., crece en estos días. El Ayuntamiento no nos hace caso, afirman. La masificación de su zona desborda todo control. El centro está tomado por cientos de miles ciudadanos locales y extranjeros, que festejan por sus calles sin pensar en los vecinos. La verdad es que vista la aglomeración humana, pocos son los casos de extrema peligrosidad. El Ayuntamiento explica una campaña para prevenir el acoso sexual. Controlar el consumo de alcohol es tarea ímproba. Vivir en el centro no compensa. Sólo beneficia al comercio, aseguran. La tranquilidad ya no vive allí.

La Alameda está reinaugurada a medias, tras excesivos meses de remodelación. Son los efectos colaterales del Metro, que avanza a trompicones. El lateral sur está a pleno rendimiento. El lado norte tendrá que esperar hasta finales de año. Aun así, lo que se ve es una avenida liberada en parte del duro tráfico de vehículos, que pasa, ida y vuelta, camino de los muchos barrios de la ciudad. Se ha rescatado un gran espacio para el caminante. Protestas ha habido. La larga temporada de obras, aún por terminar, ha cerrado negocios, ha trasladado otros, y no se le veía el final. Ahora, con nuevos sitios para el descanso, kioscos de flores esparciendo sus fragancias, y bares acomodando sus mesas, el paseo parece tener mejor futuro. La frondosa sombra sigue ahí.

Las bandas, asalta-viviendas, las prefieren vacías. Marcan las que desean desvalijar. Grupos con una alta organización, profesionales de lo ajeno. Vienen de Europa del Este. Exhiben una pre producción para el robo, que les da el éxito. La Policía Nacional dice que a esa operación la denominan ‘la siembra’. La hacen a gran escala por toda la Costa del Sol. Esta época de vacaciones es la apropiada para recoger la cosecha. Marcan las viviendas, a los pocos días vuelven a ver si las marcas siguen allí, y dan el golpe. Las autoridades alertan sobre precauciones básicas: Echar llave con doble vuelta; colocar un temporizador que encienda y apague las luces a horas fijadas; si encuentra la puerta violentada, no entre, avise a la policía (091). En fin, toda previsión es poca. Los ‘malos’ anda suelto y son profesionales.

Finalmente no todo es caos y malas noticias. Sin olvidar que vivimos, principalmente, del turismo, los datos indican que los buenos ingleses siguen prefiriendo a Málaga para venir unos días o quedarse a vivir. Superan la media de España. No hay Brexit que pueda con esta línea de costa. Es normal, ellos están huérfanos de esa luz, gratis aún. ‘Here come The Sun’, que cantaban los Beatles en honor al astro solar. Por ahora, la salida del Reino Unido de la UE, no parece perjudicar al creciente flujo de turistas británicos, que siguen encantados de tener vuelos directos a Málaga desde Londres, Manchester, Birminghan y Belfast. Un destino, que algo más de un millón de ingleses han elegido sin pensar en el Brexit.

Trópico de Málaga (II)

13 Ago

 

Diez días diez de una Málaga en Feria por cada esquina. La ciudad del Paraíso en catarsis profunda

 

Las playas están antitabaco. Los carriles bici no avanzan con la Junta. El 15 comienza la semana más larga de Málaga. Las casas de apuestas hacen su agosto

Carlos Pérez Ariza

En los diez días de esta Feria del Sur de Europa, llegarán los cruceros con unos 15.000 turistas dispuesto a gozar de la Feria del Centro. Los visitantes y los nativos darán cuenta de unas 240.000 botellas de Cartojal, ese frío brebaje embriagador veraniego. Una fiesta de diez días bien iluminada y con cámaras vigilantes. Es un jolgorio pegajoso. Son 33º sin misericordia ni sombra que aminore las secas gargantas cantaoras. Una semana de catarsis social, que disipa la realidad aburrida de tanto esperar gobiernos. Hay socios preferentes que se vuelven repelentes. En La Moncloa ‘no hay cama pa’ tanta gente’. Tema para más adelante. Ahora toca sufrir para lucir. Hay familias aquí que tiran del préstamo personal para no perder un día de la larga fiesta bailaora. Es que tirarse a esta fiesta mayor es una tradición que cuesta dinero. Málaga se desborda de gente para bordar una filigrana de alegría pactada.

Entre el cementerio de elefantes que pueblan esta urbe, aún en construcción, está el desalojado edificio del Correo central, que lleva allí, pasmado, contemplando las rebajas de El Corte Inglés casi dos lustros. Su propietario, como el de tantas cosas andaluzas, es la Junta. Tiene historia. En 2010 el gobierno regional lo recibió como parte de pago de la deuda histórica, que esa Memoria también tiene deudas. A los nueve años, han decidido sacarlo a subasta. Ha habido ofertas para convertirlo en hotel, podrían estar rondando los 15 millones/€. Un uso apropiado dada el alza del turismo. También podría ser para oficinas, sobre todo la propuesta de los googles fans, los chicos startups que proponen una Torre dedicada a sus temas tecnológicos. Otros plantean una macro residencia para estudiantes. Cualquiera que sea la opción, tendrá que superar los trámites burocráticos de uso del inmueble. Y los compradores se enfrentarán a resolver las deficiencias estructurales del edificio. La buena noticia es que dejará de acumular polvo y suciedad.

Puede que Málaga se sitúe como un observatorio espacial. Un nuevo atractivo para turistas y nativos. Instalar un Planetario no es tarea sencilla. Se requiere un terreno elevado, distante de la luminosidad artificial de la ciudad y, claro, su equipamiento. Parte de una promesa electoral del alcalde de Málaga. Comienza a concretarse con la ubicación de un terreno apropiado. Se necesita una parcela municipal de 8.000 m/c, la buscan hacia el oeste de la ciudad. La empresa que gane el concurso pagará un canon de arrendamiento. No le costará nada a la ciudad, aunque estos proyectos suelen torcerse y estrellarse por el camino. Se recuerda el fallido museo de las gemas, que nunca logró brillar. Por ahora, es el proyecto estrella del Consistorio. Completaría un triángulo astronómico: Canarias (participa la NASA), Almería y ahora Málaga. Una invitación a los estudiosos del tema, por afición, curiosidad o investigación.

En toda la provincia malagueña, se juega fuerte. Es la provincia andaluza donde más dinero genera esta actividad. 553 millones/€ entran por las casas de juegos y apuestas privadas. El citado volumen de apuestas malagueñas, dan a las arcas públicas casi 40 millones/€. Sumados los dos casinos de aquí, con otros dos en Cádiz y Sevilla, se alcanzó los 81 millones/€ en 2018. Eso es jugar, y sin contar las loterías y apuestas del Estado. En esas casas (en El Palo hay dos a la vista), hay ruletas, tragaperras, apuestas deportivas, y hasta se puede apostar a las carreras de galgos de Miami. El mundo global da para todo. Por aquí estamos a la cabeza del azar, donde se busca la providencia tras una esquina. El auge de la floreciente economía malagueña, sumado al trasiego humano por este litoral de largo y ardiente verano, parece propiciar el anhelo de que un golpe de suerte cambie el destino de los menesterosos. Aunque las autoridades vigilan el juego ilegal, que campa a sus anchas, escapando a la recaudación impositiva; se les complica con la afluencia de menores que acuden a ese terreno oscuro. La afición de los mayores jubilados tiene larga data. La ludopatía es un mal que tiene difícil cura.

Las playas, a tope de no caber una sombrilla más, reclaman pureza. Los fumadores son conminados a recopilar sus colillas en un recipiente. En algún litoral, los comerciantes les regalan un refresco por el lote de pitillos quemados. El aire es libre para fumar, las arenas no. En cuanto a la movilidad urbana, que ha tomado como guía el transporte a lomos de bicis y de patinetes motorizados, hay polémica. Como es usual la costumbre va por delante de las normas. Los carriles bici serpentean por la ciudad, sin financiación de la Junta. Ampliar tal red, que podría servir también para que los raudos patinadores circulen por allí, será cosa del gobierno municipal. Mientras tanto, en las aceras crecen los vehículos abandonados a la suerte de que un peatón tropiece con ellos.

Desde el tórrido verano sevillano, las dimisiones de altos cargos se la Junta se suceden en cascada. El gobierno coaligado (PP+Cs con apoyo externo de VOX) parece estar demediado, y ser en realidad dos gobiernos en uno: uno tirando del otro mientras el otro tira del uno. Andalucía eterna no merece tanto desacierto.

Trópico de Málaga (I)

6 Ago

Málaga se prepara para su mes grande, donde todo exceso es posible

 

Con la caló encima, el terral parece respetar un tanto. Los Goya premian a Málaga. La afición abraza a su club, y repudia al jeque. Días de sombras

Carlos Pérez Ariza

Por aquí se impone la calma chicha de la siesta española, que se ríe del sueño americano. Este mes nadie piensa en el empleo por venir, ya vendrá; como el gobierno, también puede esperar incluso al otoño. El cine acaba de dar un Goya anticipado a Málaga, que acoge los premios del cine español en enero 2020. Es una ciudad de cine, por eso sigue siendo la ‘ciudad del Paraíso’ de aquel Vicente Aleixandre. Ya era hora que recalaran aquí, la única ciudad de España que tiene un Festival para exhibir las películas inéditas en español, el nuestro por ahora. Cae como un milagro la cerveza helada, si es Victoria mejor, chauvinismos aparte. Y ese gran invento que es el Tinto de Verano, una forma de enfriar ese caldo colorado para darle un descanso hasta el otoño. Explore el blanco de verano. El Málaga se agita con los aficionados más fieles ante la desventura de Segunda, sabiendo que el jeque es un tío bastante impresentable. En la diminuta playa de los centenarios Baños del Carmen, donde la burguesía malagueña del novecientos se bañaba casi vestida, se recupera, tras veinte años de trámites y un deterioro salitroso. Málaga brilla al sol de su mes de Feria.

Sobre las carreteras malagueñas vigila un Dron, especie de Blade Runner justiciero de las infracciones. No matará, pero hará pagar las multas. Los caminos del turismo están atestados. El negocio va floreciente por esta Costa del Sol. Los toros viven y mueren en la Malagueta, remozada plaza de verano. El cartel no defraudará a la afición. Si es antitaurino ni se acerque. La Feria, que está al caer en su doble versión, promete días centrales de jolgorio sin darle descanso al cuerpo. Los humanos feriantes, descamisados algunos, arrojarán miles de toneladas de basura, que los operarios municipales recogerán en sus horas extras.

Ahora que el presente contiene el futuro y el pasado insiste en recobrar su memoria perdida, esta ciudad mantiene el espejismo paradisiaco, que no puede ocultar las actuaciones urbanas sin concluir. Hay ejemplos: El tren Málaga-Sevilla sigue en vía muerta. El Metro avanza a lentos centímetros, sin pararse al rescate de los restos arqueológicos de la Era musulmana. Esa es también Memoria Histórica, y vaya si lo es. El nuevo hospital, se aprueba en el papel, pero el primer ladrillo sigue en terapia intensiva. Las necesarias nuevas zonas verdes, se marchitan en los despachos. La depuración sigue ausente, mientras en la costa marina de la ciudad flotan las grasas insumergibles. Una ciudad amable en mano de la maraña burocrática impasible. Finalmente, tras décadas de dejadez, el entorno de los Baños de Carmen, con una panorámica incomparable sobre la bahía, va a ser recuperado. Estos ciudadanos tienen una paciencia milenaria, como su misma ciudad.

La pantalla del cine en español tiene en su Festival anual una plataforma que ha situado a Málaga en el escenario mediático y del espectáculo. Era hora ya de que los premios Goya se entregaran aquí. Será el 25 de enero en el palacio de los deportes local. Competía con Mallorca, pero se ganó esta vez. Ayudó sus vías de comunicación (tren AVE y aéreas) y la acogida que da Málaga al cine español. Pero nada es gratis. La gala goyesca costará dos millones de euros. El Ayuntamiento local pondrá casi el 50%. Así que para lucir por la tele y las RRSS hay que pagar. Ya Sevilla tuvo su minuto de gloria con los Oscar españoles el año pasado. Málaga lo tendrá en enero 2020. Se espera un final feliz.

Mientras Málaga espera, las empresas extranjeras que tienen sedes aquí están optimistas. Sus cuentas van al alza en un 60%, dicen desde el Ayuntamiento y Ciedes. Las inversiones foráneas de la provincia representan casi la mitad de toda Andalucía en 2017. El año en curso mira ciertas turbulencias, aún tenues, con una desaceleración de los indicadores: empleo y PIB en crecimiento vago. La mayoría de tales empresas afirman que harán bajar las cifras del paro. Málaga les ofrece claras ventajas competitivas. Sus infraestructuras en comunicaciones, marítimas, terrestres y aéreas. La calidad de vida que proporciona esta ciudad. Un nivel de innovación tecnológica, donde el PTA y la Universidad juegan a favor, y un personal profesional calificado. En contra miran los costes de instalación, que no son los más favorables del mundo; así como la alta fiscalidad y el complejo y dilatado entramado burocrático.

Con el cambio de color en el gobierno territorial, Málaga mira con esperanza a esa nueva Junta de Andalucía. Los políticos, expertos en prometer, dicen que van a poner orden en los gastos, agilizar las trabas burocráticas (mal incrustado en la administración pública española), y el reto a vencer es crear empleo en esta tierra, que tiene el primer lugar de España y la UE en parados, jóvenes y los de larga duración. Que no se olviden de la escalada de los precios de la vivienda alquilada, que es un baremo estadístico negativo para los currantes y los que aspiran a serlo. Por lo pronto, concejales y diputados provinciales se ha subido sus sueldos, por mayoría absoluta y por lo que pueda pasar. En ese tema, se pacta sin pensar. El bolsillo público es un pactador nato.