El cielo puede esperar

30 Jul

 

En España bastaba con estrecharse las manos para cerrar un contrato. Ahora, ese gesto nada compromete, ni nada significa

 

El asalto al firmamento, donde la utopía social reinará, se quedó en un amago. Ni Sánchez quiso, ni Iglesias pudo. España se asoma a las urnas de nuevo

Carlos Pérez Ariza

Desde los godos para acá este mapa nunca ha sido fácil de gobernar, ni ha dormido sin sobresaltos. Alcanzada esta peculiar democracia, donde la monarquía de carambola borbónica se instaló (desde 1700), el sino de la inestabilidad, de la provisionalidad, del alboroto persigue a esta nación con cinco siglos cumplidos a sus espaldas. El signo actual es la multiplicación de partidos a derecha e izquierda, que ha debilitado al centro bipartidista imposibilitado de gobernar en solitario. Las últimas coaliciones históricas fueron las que lograron los reinos cristianos contra los musulmanes, pero costó siete siglos de idas y venidas. La ‘Memoria Histórica’ es más larga de lo que se vende hoy. Las variables actuales se asientan en un escenario inédito. El partido que gana las elecciones necesita a uno o más satélites para gobernar. Pero esa es costumbre extraña en estas tierras. Conjugar el verbo pactar se atraganta con facilidad. Por ahora, y hasta septiembre, Pedro Sánchez, tendrá que seguir tejiendo el tapiz de su nuevo gobierno. Si vuelve a fallar, en la tanda de penaltis que viene, tendrá que convocar elecciones generales para finales de noviembre. Su empecinamiento en gobernar solo no va a ser fácil. Ir a las urnas de nuevo podría mejorar sus opciones, pero no le garantizará el paraíso de una mayoría absoluta. El horizonte electoral se avizora para otoño. Y se volverá al ejercicio del pacto. Esto es España: eterna e ‘invertebrada’.

El amplio espectro de la izquierda española tensa mucho para ponerse de acuerdo. No lo hace menos esa nueva derecha que ahora llaman trifásica. Los partidos hegemónicos están incómodos en el nuevo escenario político. Acostumbrados a gobernar en la soledad de sus mayorías, les viene estrecho compartir la mesa del gobierno grande. Llegados a esta hora, los hechos cantan en clave mayor. Ni Sánchez quiso, ni Iglesias pudo. El que parecía socio preferente, no era el preferible. El PSOE de Sánchez viene creciendo en las urnas y en sus sondeos futuribles. ¿Para qué darle oxígeno a un Podemos a la baja? Dejar entrar en el gobierno de España a los gamberros de la izquierda española, mezclarse con ellos, sería convivir con una pareja tóxica para el socialismo centenario. Si el socialismo español del nuevo cuño sanchista desea iniciar la segunda transición, tienen que hacerlo en solitario, sin socios con quienes compartir esa aventura. Para eso tiene que contar con 176 diputados…las urnas están esquivas.

Cogobierno. Es muy poco probable que se pueda editar una coalición del PSOE/PP/Cs. ¿Ministros socialistas con los derechistas?: Vade Retro. Sería un gobierno difícil de mantener. Otra opción sería un pacto de Estado, donde ese centro derecha facilitara la gobernabilidad de los socialistas, exigiendo unos puntos centrales a cumplir. ¿Todo gratis? Sería, no obstante, un gobierno débil, en minoría y expuestos sus flancos a una moción de censura. Si ese escenario, poco factible, no se concretara, el llamado a elecciones está a la vuelta de la esquina. Un resultado previsible, que trasladaría el actual escenario a uno muy similar al actual. Sánchez, en su amargo sillón parlamentario de la pasada semana, debe haber recordado a Rubalcaba cuando bautizó al mandato salido de la moción de censura a Rajoy, como gobierno Frankenstein. Que entre Podemos sin ministerios sería torcerle la coleta a Iglesias. Aunque sin tiempo de navegación andan en globo sonda Errejón/Carmena desde su MASMadrid. Todo podría verse en esta tierra ancha y electoral.

Cataluña. Con la idea de ciertos partidos, el primero Podemos, de sustituir este régimen constitucional por una nueva República, urge consolidar un gobierno con los que aún creen que esta Monarquía Parlamentaria puede servir para algo. Es la hora del valor, del coraje para asumir los cambios dentro de la Constitución que sean necesarios. Para eso se buscan estadistas a la altura del momento de urgencia que corre por la nación. En el telón de fondo, no olvidarlo, está el tema Cataluña. Septiembre será el peor mes para urdir alianzas. Se conocerá el fallo del TSJ con respecto a los secesionistas alzados contra el Estado español. Se prevén serias penas de prisión. Una variable a sumar en el ya complejo panorama actual.

En honor a la verdad, Sánchez ha podido aceptar a Podemos a su lado. Al final, sus exigencias eran mínimas. Pero el costo habría sido inmenso. Tanto para España como para su propio partido. Dar una vicepresidencia y dos o tres ministerios ‘floreros’ a Iglesias, hubiera sido dar oxígeno a un movimiento que ya está en caída libre. El líder del ‘asaltar los cielos’ debería releer ¿Qué hacer? Dónde el camarada Lenin explicó que la clave era el soviet. Sin partido no hay paraíso. Podemos es una agrupación de grupúsculos, que rompe la unidad del aparato en cualquier asamblea de barrio. Si Iglesias no ha conseguido formar un verdadero partido, pretender gobernar España parece un exceso de vanidad.

La guerra de Macron

23 Jul

Macron quiere liderar un ejército paneuropeo para fortalecer a la UE, ante la amenaza del Este

 

Para mantener la paz hay que prepararse para la guerra. Es lo que parece pensar Macron desde su jeep militar de los Elíseos. Una UE armada hasta los dientes

Carlos Pérez Ariza

Con el coronel, nuevo Zar de la santa Rusia, Vladimir Putin resoplando por el Este, la Europa de la OTAN se remueve inquieta sin el hasta ahora seguro apoyo del amigo americano. Macron se ha apresurado a exhibir su soldado volador, como un juguete bélico de la tecnología espacial, ahora que se conmemora los 50 años del alunizaje. Desde el Kremlin sonríen y recuerdan su Gran Guerra Patriótica, que arrasó al Berlín nazi. El francés quiere liderar un ejército paneuropeo por si los rusos y la quinta columna interna se ponen a tiro. Un soldado que vuela, drones y robots son las nuevas armas de la guerra del futuro. Rusos y chinos son capaces de desactivar los más complejos sistemas tecnológicos que hoy son el cerebro de los ejércitos. Dicen que ya controlan el repentino FaceApp, donde los cibernautas se retratan gratis. La guerra del presente se libra en las trincheras cibernéticas. Napoleón ya no es el emperador de la infantería. Mientras, Ormuz es un estrecho agresivo.

La nueva mandamás de la UE, Úrsula von der Leyen, hasta ahora ministra de la Defensa y mano derecha de frau Ángela Merkel, conoce bien al enemigo. Mira a su Comisión como una mesa geopolítica. Sabe que Europa está débil. La presión migratoria y el peligro que viene del Este, más los que viven dentro, han puesto a este viejo continente contra las cuerdas. No es, por tanto, fortuito que la ministra preferida de la canciller, esté al frente de la política europea. Este movimiento enlaza con el socio predilecto de estas dos mandatarias, Emmanuel Macron, proponiendo una fuerza militar propia. Alemania y Francia, unen sus fortalezas para plantar cara a los retos que carcomen a la Unión. Construir unas fuerzas armadas coherentes es un primer paso. Las implicaciones son amplias.

La incipiente España, un socio fiable por su economía, consigue colocar a su hombre en los asuntos exteriores. Josep Borrell, será el íntimo colaborador de von der Leyen en los asuntos de la diplomacia europea. Así que la troika por la defensa del occidente está a punto de iniciar sus operaciones. La nueva presidenta, verde, feminista, conservadora, defensora a ultranza del Estado de derecho, sabe que la democracia es un sistema complejo y, por eso, frágil. La idea de cohesión europeísta no ha sido suficiente para prevenir las derivas populistas a derechas e izquierdas. Los socios se rebelan, desde el Brexit al alzamiento griego y ahora la Italia irredenta. Sin olvidar los territorios separatistas internos, como Cataluña, entre otros.

El plan ruso en Europa está detrás de todo este panorama. Von der Leyen es clara. Lo ha declarado a un diario español: “Hemos asistido a conductas hostiles desde hace ya bastante tiempo. Desde violaciones de las normas internacionales (Crimea) a los intentos de dividir Europa todo lo posible. El Kremlin no perdona ningún tipo de debilidad. Desde una posición de fortaleza debemos mantener las sanciones actuales y, al mismo tiempo, seguir ofreciendo diálogo. También estamos mejorando en el desmantelamiento de los complots de desinformación y de las campañas de noticias falsas en las redes sociales. Nuestro privilegio, como democracias, es responder con transparencia, libertad de prensa y debates abiertos”.

Ante esa Rusia, cuya particular forma de democracia autoritaria corona a Putin, la idea de unas Fuerzas Armadas paneuropeas puede ser una respuesta de fortaleza ante los desplantes del ruso. Otra cosa será cómo ponerla en pie. Y no sólo por el costo, sino por las discrepancias usuales entre las tres Europas: Occidental, central y del Este. Por ahora, tenemos a la OTAN. Una de las respuestas a la Europa destruida. Fue creada en 1949 con la aún humeante Alemania divida en dos. Comenzaba la secuela de la IIGM, que se bautizó como Guerra Fría. La URSS y su ‘Cortina de Hierro’ respondieron con el Pacto de Varsovia. Aquello fue los ‘aliados’ occidentales contra la agresión comunista del Este, autoproclamados propietarios del triunfo contra el continente occidental nazificado. Las fuerzas militares equilibradas, hasta ahora, necesitan músculo.

Desequilibrado aquel Pacto, tras el derrumbe soviético y sus países satélites europeos, y el desapego de los EEUU de Trump a seguir financiando a la OTAN, los equilibrios necesitan restablecerse. Los movimientos bélicos de Rusia y la beligerancia de Irán, dan la alerta. Las últimas adquisiciones de Turquía de los sistemas rusos de defensa S-400, ha producido la negativa americana a proporcionar el pedido de aviones de combate, F35. Temen que los turcos faciliten datos técnicos de esos cazas al Kremlin. Esos misiles rusos, ahora en manos turcas, son capaces de derribar a cohetes enemigos y aparatos de vigilancia a 400 kilómetros y abatir blancos a 30 kms. de altura. La UE mantiene otro contencioso con Turquía por hacer prospecciones petrolíferas en aguas territoriales de Chipre. Han suspendido las conversaciones sobre la incorporación a la UE y han reducido toda asistencia prevista para 2020. El gobierno de Erdogan están más cerca de Putin que de von der Leyen. En ese panorama geopolítico, exhibir músculo militar es, por ahora, la respuesta de los dos grandes socios europeos.

Comprad, malditos

16 Jul

La encrucijada Medios/Publicidad está encontrando los nuevos cauces para salvar el negocio

 

La publicidad es el soporte financiero de los Medios. Los creativos siguen siendo los reyes. El consumidor está cercado por los robots que siguen su rastro

Carlos Pérez Ariza

Don Draper, el alter ego de los grandes creativos publicitarios de las décadas doradas de Madison Avenue en New York, se resiste a desaparecer. Fuentes consultadas, que llevan el pulso de la industria de la publicidad, afirman que aunque la creatividad ya dejó atrás sus años de esplendor, sigue siendo su baza más importante a la hora de comunicar un mensaje comercial con un nivel aceptable de recordación. El trabajo del atormentado creativo de MadMen sigue siendo la base de la publicidad que vende. Ahora, las tecnologías están alcanzando el sueño publicitario de encontrar al receptor ideal de cada eslogan. Perder el menor número de mensajes posibles y acertar en la diana del ‘target’ era una tarea que, en el siglo pasado, era campo fértil para incesantes investigaciones aproximativas. Los algoritmos robóticos han resuelto el problema. La nueva batalla está ahora en canalizar las inversiones publicitarias a través de canales alternativos. La publicidad salvará al sector mediático, aunque el crecimiento va lento en España.

El marketing de precisión, la persecución robótica del consumidor, la exploración de mercados especializados, la reinvención del mensaje en RRSS y publicaciones digitales. A eso dedica su tiempo la industria publicitaria mundial. España va con retraso, pero está en ello. El objetivo es recuperar la inversión, que desde 2007 a 2018 ha caído sin parar cada año: de 16.000 millones/€ a 12.000 con un ligero repunte a partir de 2016. A destacar que esa cantidad se reparte en 7.000 para nuevos Medios y 5.000 para los tradicionales. La publicidad va encontrando ese gran nicho en detrimento de la televisión, la radio, los periódicos y revistas en papel.

La tecnología es la base de todo este reordenamiento. Medios de Comunicación y Publicidad se necesitan y dependen uno de otra más que nunca. Prensa, televisión y radio bajan su volumen de anuncios. En Internet crecen. Google y Facebook acaparan el 55% de la inversión en España. Si los soportes donde colocar anuncios han crecido, también los consumidores se han dispersado por los mismos. Tiene un crecido protagonismo los mensajes que se transmiten por las RRSS, con el móvil como el aparato rey. La penetración audiovisual en redes como Instagram es un buen ejemplo.

La publicidad, tan apegada a los neologismos, ha inventado ahora el customer journey, que es la precisión exquisita en conocer el trayecto del consumidor, desde que se le crea la necesidad de adquirir un producto hasta que lo compra. La industria trabaja horas extras sin descanso. La investigación tecnológica para alcanzar a los target, cada vez más segmentados, es la principal tarea de esta maquinaria de vender sin perder mensajes.

Las inmensas posibilidades abiertas por las tecnologías aplicadas a la comunicación están implantando la confluencia entre las bases de datos, la inteligencia artificial y la creatividad características de otros tiempos, donde se sabía menos, pero las reglas eran más claras. En definitiva, el objetivo viene a ser el mismo: La capacidad de influenciar al consumidor a elegir una marca. Las técnicas para alcanzarlo han mejorado en favor de los creadores de ilusiones. El marketing (ahora digitalizado) y la creatividad siguen siendo los puntales de esta industria.

Antes la publicidad creía en la masificación de los anuncios. Repetir el mensaje por la televisión y la radio, con el apoyo del papel, era la forma de suplir el escaso conocimiento de la ubicación del receptor. Eso ha cambiado para siempre. Ahora, la repetición cansina hace huir al consumidor a punta de clic. La publicidad de hoy escapa de ese rechazo. Darles contenidos interesantes, sin distraerles es la clave. Para eso hay que conocer en profundidad al consumidor potencial. Esa información vale dinero. Bloquear los anuncios está de moda. La televisión o la música de pago se basan en esa promesa: Usted paga por un contenido audiovisual sin anuncios molestos. Un consumidor saturado por más de 3.000 anuncios/día, es el reto a vencer. El refugio sigue siendo la creatividad que haga destacar el mensaje, que llame la atención, aunque no lo necesites en ese momento. Tal vez, cree esa necesidad en tu mente para más adelante. En eso la publicidad no ha cambiado.

El negocio publicitario sigue siendo muy grande en el mundo. Tan solo cinco multinacionales se reparten 60.000 millones de euros/año. Generan empleo para casi 400.000 profesionales. Son empresas de comunicación global. En efecto, sus alcances son planetarios y el producto publicitario es el resultado de un entramado de conocimientos afinados por las tecnologías. EEUU, Europa y Japón lideran esa gigantesca industria. Como siempre, los medios de comunicación dependen de sus anuncios para sobrevivir en un mercado altamente competitivo, que la crisis financiera echó al suelo. Desde aquel famoso eslogan de los 50 ‘Permítanos pensar por usted’ de ARS Publicidad/Caracas-Madrid al ‘Sabemos dónde estás’, media la tecnología aplicada por el verdadero Gran Hermano.

Democracia bufa

9 Jul

Esta democracia española, que los partidos se empeñan en desprestigiar, parece una ópera bufa cuyo final puede ser trágico

 

‘Este país no sabe sumar, sí dividir’, lo dijo Iñaki Gabilondo por la Cope hace dos noches. El momento político parece corroborarlo. Democracia adolescente

Carlos Pérez Ariza

El nivel de los políticos profesionales, los electos, no aprobarían la selectividad. Es una generalización, cierto, pero abarca a la mayoría del espectro. Han estudiado poco y han hecho trampas por el camino. Su visión del mundo es corta. Alcanza su vista a los escasos meses de las próximas elecciones. Son electorables adictos. Su universo es el partido. Será porque no conocen otro. Todo dentro, nada fuera. Los independientes, los expertos no tienen vida en su mundo. Mientras acomodan sillones, redecoran despachos y casas del gobierno mayor; desempolvan dosieres ajenos y maquinan venganzas frías, su reloj no marca las horas. Viven en un tiempo atemporal. Le van marcando la ruta a los ciudadanos, esos inocentes que creen que la vida es la verdad que ellos esparcen. Juegan a dos bandas, la pública y la oculta, esa que algunos periodistas vislumbran sin remedio. Sus artes traspasan horizontalmente a todos los estamentos de este país, aún llamado España. Visto así, somos una democracia en funciones, impera una partidocracia bicéfala, a la que le han aparecido discípulos díscolos de parecida calaña. Van en la misma barca con remos encontrados, donde el proceloso mar español se encrespa a babor y estribor. El verbo pactar lo tienen cuesta arriba. Estos son los políticos españoles y algunos más de por ahí fuera.

La democracia parece una falacia. Eso de votar cada cuatro años se ha convertido en un juego de trileros. La democracia es aguantar que haya gente a derecha e izquierda que piense diferente y no se le asesine por ello. De ese extremo sabe mucho España. Aquí se incrimina al opositor mientras se va al fútbol. Se le traza cordones sanitarios, como a los apestados de otras épocas. Aquí se practica el juego cainita de apedrear al semejante. Un deporte nacional de antigua estirpe. El tránsito por la Transición, tras 40 años electorales, no ha sido suficiente para arraigar un talante democrático a fondo. Se tiene la sensación de haber extraviado el camino en ese tiempo. Hay ejemplos a diario, basta leer los titulares y seguir con estupor las declaraciones de altos representantes del Estado y sus alrededores. Aquí se valoriza más la destrucción política del adversario, aun siendo de la misma ribera, que enfrentar juntos los problemas cruciales de la nación. Los pactos en tal sentido son aspiraciones imposibles, que culminan en el territorio de la melancolía o en algo peor.

Aquí, el jefe del Estado parece una estatua solitaria, perdida bajo los olmos de otoño. Le manejan el país un grupo de políticos que han abierto tienda aparte. Guardan las formas del mínimo protocolo al que están obligados, pero más allá de la cena en palacio con besamanos y chaqué, se tiran al monte a sus planes propios. Este país ha estado instalado en el totalitarismo cuatro décadas del siglo pasado. Las heridas infringidas en una nación tardan en cicatrizar, sobre todo si se empeñan en que sigan abiertas. Por eso es de primordial urgencia mirar hacia el horizonte del futuro. Una cosa es que los jóvenes sepan cuánto daño hizo a este país aquella dictadura y otra que el Estado, gobierne quien sea, no se empeñe en garantizarles su porvenir.

Vivimos adosados a una entelequia democrática que se llama Unión Europea. En realidad un entramado burocrático, cercado por sus mismos socios, que trasladan a Bruselas las mismas coles locales. Al menos, han conseguido no matarse entre ellos por primera vez en toda su historia, desde los romanos antiguos a la Alemania Nazi. Son muchos siglos en las trincheras. Sin olvidar a esa Guerra Fría, que dividió el mundo en capitalismo-comunismo, y que la vieja Europa sufrió hasta la caída del muro de Berlín. ‘La memoria del mal’, como la llama Tzvetan Todorov se asentó en este continente; sin olvidarla, ya es hora de superarla. Jürgen Habermas subrayaba que la realidad siempre va por delante y sobrepasa a la idea de una Europa como unidad territorial sólida. Una línea de desarrollo global, nada fácil. No crean que por allí fuera estén boyantes y coronados de laureles.

Hay que pensar en una segunda Ilustración. Los ilustrados pensaban que pertenecer a la raza humana era más importante que ninguna otra cosa. Es la base de la libertad. La tecnología, sin el pensamiento humanista, va a complicar el bienestar de los pueblos, aunque pueda parecer lo contrario, cuando vemos a un niño de diez años manejando su móvil. Desde los aparatos partidistas que gobiernan por turnos, aquí nadie piensa en eso. La reflexión intelectual cansa, porque es el trabajo más duro. Por ahora estamos sumergidos en la sumisión a la partidocracia, una forma posmoderna de vivir en una dictadura blanda, cool, líquida. Este remedo de democracia es el medio para mantenerse en el poder. Basta, por ahora, con cumplir con los preceptos fundamentales de la Constitución Española 78, antes de empezar a modificarla, se avanzaría en servir al ciudadano común y corriente. El problema de primer orden es la casta política, los españoles están cabreados con todos ellos, según el CIS. Resolver eso será el primer paso para enfrentar a todos los demás: Paro, secesionismo, etcétera.

Periodismo verdad

2 Jul

El gran periodismo pasa por una crisis de identidad. Pierde público y necesita remodelarse para recuperarlo

 

El gran debate mundial es sobre las noticias falsas que parecen ciertas. El cúmulo de información que arrastra las RRSS ha puesto en la mira el periodismo profesional

Carlos Pérez Ariza

La credibilidad es el mayor tesoro de un periodista. Mantener ese prestigio ante su audiencia es su compromiso. Los Medios siguen en el asunto de adaptar su modelo de negocio a los nuevos tiempos del vértigo digital. A esta encrucijada mediática se le une el apetito de las grandes empresas tecnológicas por controlar los flujos informativos. Sin dejar de lado, por su inmenso peso, el fenómeno de la desinformación que nutre las RRSS. No todo ese horizonte anuncia tempestad. Las audiencias, más preparadas de lo que pueda parecer, se están alejando del territorio de los fake news y acercándose a los Medios que les ofrecen fiabilidad, y parecen inclinados a pagar. Es el diagnóstico del Digital News Report 2019 del Reuters Institute de la Universidad de Oxford amplio y detallado estudio publicado el pasado mes de junio. La sección España ha sido elaborada por la Facultad de CC de la Comunicación de la Universidad de Navarra. 75 mil encuestas en 38 países (incluida España) dan una radiografía de las inclinaciones de los usuarios de la información digital o tradicional. Lo pueden consultar (España) en https://www.digitalnewsreport.es/

Ante la avalancha de noticias falsas que parecen verdaderas y las reales que pueden estar sesgadas o responder a intereses espurios, los españoles requieren que los Medios ofrezcan mayor seriedad informativa profundizando en los contenidos. Entre los incrédulos de lo que leen o ven en los Medios y lo escépticos, la credibilidad se ha reducido del 51 al 43 por ciento (8 puntos menos en un año). La desconfianza pública se hace mayor en los medios sociales: Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram. Los españoles consultados coinciden en que se les ha puesto difícil saber distinguir lo verdadero de lo falso. Una plaga que enturbia el panorama informativo. Se refugian en aquellos Medios que creen más fiables. Esto tiene un peligro, que obliga al usuario más dedicado a consultar diferentes fuentes, mientras los más escépticos se alejen cada vez más.

La función social de los Medios de Comunicación tiene hoy día una dimensión de responsabilidad mayor que nunca antes. Su deber no ha cambiado, pero necesitan fortalecerlo. No parece que la prensa española en general, con reducciones de plantillas y los medios públicos, todos deficitarios, estén en tal tarea. El estudio, recuerda: Hay que ofrecer información actual al instante. Hay que ayudar a comprender en profundidad las noticias del día. Hay que vigilar, aún más al poder. Hay que reordenar la Agenda informativa, dando preeminencia a los temas más relevantes. Hay que cuidar el tono, a veces muy negativo, del enfoque noticioso.

La información vuela por las RRSS, pero sin calado. Es un océano inmenso de noticias, sin profundidad. Cuando al día siguiente los Medios tradicionales ofrecen esas noticias en sus portadas, ya el lector las conoce, lo que necesita y desea es que le expliquen su significado. Esa es la función social del periodismo profesional y su contribución al avance de la democracia. Profundizar en las noticias cumple con aquella vieja misión del Perro Guardián (Wachtdog) vigilante de los poderosos. Al no ofrecer tal profundización, no es de extrañar que los receptores se alejen de la prensa de referencia.

Los Medios son empresas. Producir noticias cuesta dinero. El dilema en España es si el público pagaría por las ediciones digitales. En principio se resiste a hacerlo. Sólo un 10% de los internautas pagó por la información el año pasado. No se aprecia un incremento sustancial desde 2015. Y esa tendencia se repite no sólo en España, sino en la mayoría de los 38 países analizados. Cosa similar sucede en la compra de los diarios en papel. No existe aquí una cultura de la suscripción, sino la mentalidad de lo gratuito. Eso parece difícil de erradicar. Es uno de los problemas de la prensa actual española, pese a sus  ofertas de pago. El modelo del New York Times, podría ser un ejemplo del crecimiento de las suscripciones y de conjugar sabiamente el papel con lo digital. Sin embargo, esa inclinación a no pagar por la información, tiene su contrapartida si se trata de la televisión de pago o la música: Netflix, Amazon Prime, HBO, Spotify.

Algunos datos relevantes del informe sección España: 1) ‘43% confía en la noticias, el 31% desconfía. España está en la mitad de la tabla mundial (38 países) de credibilidad; por delante Finlandia, Portugal y Dinamarca; por detrás, Hungría, Grecia y Corea’. 2) ‘Sólo una minoría se fía de las noticias que ve o lee en las RRSS, pese a que son consultadas masivamente’. 3) ‘Los españoles están preocupados por la alta difusión de bulos a través de Internet’. 4) ‘El 85% de los españoles afirma haber tomado medidas para protegerse de la desinformación y manipulación de la información’. 5) ‘A pesar de un panorama tan adverso, los principales Medios españoles están aprobados en cuanto a confianza’.

Las tecnologías de la comunicación han llegado para vivir con nosotros. Han plantado una simiente que arraiga en la falsedad como dogma inmediato. Imponen los fake news, algo que puede parecer cierto, pero no haber sucedido y que, por tanto, no puede ser noticia.