Natalidad y Educación

25 Jun

 

La cigüeña ya no pasa con tantos niños como solía por España

 

Sin alumnos no hay paraíso. Se atraviesa la baja natalidad con la realidad de las aulas. Dos parámetros que, aunque lejanos, se cruzarán en el futuro

Carlos Pérez Ariza

Mientras los pactos andan en componendas y España espera, se cierne un cielo encapotado de despoblación persistente. Y la educación superior no acaba de levantar cabeza, según los rankings al uso. Se le puede echar la culpa a la crisis, que cumple diez años y va tan campante. Tener un hijo cuesta dinero. Si se es mileurista, ni hablar de pensar en ser papás. Mantener el sistema público de universidades sin efectuar una profunda reforma desde dentro, también está cuesta arriba. Problema económico y cultural esto de poblar la nación para que estudie. En cuanto a la universidad pública se necesita capitalizar la investigación, al menos para equipararla con la media europea. Desde la Ley Bolonia (espacio único de la Educación superior europea), la carga docente supera la mucha vocación de los profesores, que, a su pesar, han desatendido la investigación. Aunque estamos en 47 millones de habitantes, no se debe tanto a los nacimientos de nativos, sino a las madres extranjeras. De los 369.302 niños nacidos en 2018, algo más de uno (promedio estadístico) de cada cinco son de vientres recién llegados. De esa cifra, 76.184 fueron bebés de madres foráneas. En la otra base de la pirámide, que se ensancha por arriba y se estrecha en su base, fallecieron 426.053 españoles. La desventaja está clara: menos nacimientos que muertes. No es un buen balance.

La tendencia demográfica se observa persistente por cuatro años consecutivos. La inmigración es una clave positiva, siempre que haya trabajo. Entre el costo de las casas, compradas o en alquiler, los salarios de miedo y el decepcionante panorama hacia el futuro, traer un niño a este valle de lágrimas es prohibitivo. Se cruzan pues cuatro variables: el descenso constante de la natalidad, el mercado laboral exiguo, la organización de la inmigración y el futuro de la educación básica, media y superior. España no está para inventos cortoplacistas. Los gobernantes de cualquier nivel tienen un problema grave en sus manos, cuyas consecuencias no explotarán hoy, pero comprometen el desarrollo del país. La tendencia hacia el envejecimiento de la población parece irreversible. Las pensiones por jubilación están en el horizonte. Veamos.

Las estadísticas para la provincia de Málaga son una guía para toda España. Si para antes de la crisis 2006, era ejemplo de alta natalidad, para 2018 se dio la cifra más baja de nacidos en los últimos 20 años, según ratifica el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La comparativa es clara, 13.434 nacimientos (2018), un bajón de 7% en relación a 2017, y un 30% menos que hace diez años. Es evidente que la contracción de la economía tiene algo que ver. Mientras la línea de nacimientos no deja de descender, con un ligero repunte en los años del boom económico, la de fallecimientos mantiene su ritmo ascendente. Málaga ha pasado de ser el baby boom español a un alarmante descenso de los alumbramientos.  El 33% de las madres que han dado a luz en Málaga tenían entre 30/34 años. Crece el segmento de ellas de 40/44 años. Se mantiene en menor grado las menores de 15 años, seguidas de las de 19; y las de más de 45 y algunas incluso de más de 50. Prolongar la edad de la maternidad es otro índice de una sociedad, donde tener hijos se ha venido abajo.

La edad media para pensar en embarazarse se retrasa a los 31 años. Cada vez es más frecuente parejas con un solo hijo o ninguno. El 63% de las mujeres dan a luz con 40 años o más. En la última década los nacimientos han caído en España un 30%, dice el INE. Ante este panorama, hay que recordar que España no tiene una política de Estado sólida que fomente la natalidad. La conciliación de la vida laboral/familiar es frágil, la educación gratuita de 0-3 años no está garantizada aún. Todo incide en la decisión de aplazar o no tener hijos. Este es el síntoma de una sociedad con una enfermedad crónica: El salto a un desarrollo sostenible. Hemos vivido un espejismo de prosperidad, que desapareció en 2008. A diez años, estos datos con más fallecimientos que nacimientos, es el síntoma de una catástrofe social.

Como toda tragedia, la paradoja está presente. La esperanza de vida al nacer alcanza aquí los 83,2 años (80,5 hombres; 85,9 mujeres), pero tal estímulo no alienta a procrear. Este mayor aliciente de vida no favorece los nacimientos. En 2050 habrá seis jubilados por cada 10 trabajadores (ahora 3/10), el sistema de pensiones, tal como publicamos la semana pasada, va a temblar. El Estado, gobierne quien gobierne en ese año, tendrá que pagar 300.000 millones, frente a los 140.000 millones de hoy. La dimensión del descenso de la natalidad no es un tema baladí.

Con pueblos despoblados, jóvenes que no se emancipan, trabajos precarios y eventuales; un mercado comercial, industrial que no es capaz de promover empleo masivo; sin un desarrollo tecnológico puntero; una dependencia excesiva de la industria turística y también de la producción agrícola, agroindustrial, agropecuaria, España tiene que encarar con alta urgencia su modelo de desarrollo, donde poblar esta tierra no sea una decisión inasumible por las parejas jóvenes. Ese es el centro del problema español. Los políticos tienen que cambiar el chip mental de pensar sólo en cómo colocarse para ganar las próximas elecciones.

El jubilado insumiso

18 Jun

Casi 10 millones de jubilados españoles están mosqueados. La Seguridad Social está en quiebra técnica, según afirma el Tribunal de Cuentas.

 

España está ya en casi 10 millones de jubilados. El segundo país del mundo, tras Japón, con la más alta esperanza de vida. La Seguridad Social está quebrada

Carlos Pérez Ariza

Una de los logros del Estado de bienestar, meta de la socialdemocracia europea, es el sistema de jubilación. Acompañado por la sanidad pública y la educación universal y gratuita. Pero hay un detalle nada de eso es gratis. La Educación sale muy barata en comparación al entorno europeo, pero cuesta mucho dinero. Igual sucede con la Sanidad. Las jubilaciones crecen más rápido que la creación de empleo. Ese mismo Estado sostiene todo esto con los impuestos de los trabajadores. A raíz de la crisis de 2008, sostener tales beneficios sociales se ha complicado altamente. No hay dinero para tanto bienestar. Los jubilados alzan la voz, sus pensiones son bajas y, además, le sustraen un 15% de impuesto, como si fuera un sueldo más. Los usuarios de los servicios sanitarios ponen quejas a diario, pese a que el sistema es de alta prestaciones frente a otros países europeos. Las aulas básicas y superiores están rebasadas por la masificación de alumnos y la escasez de recursos, incluidos los profesores. El tema es amplio. Vamos a centrarnos hoy en los jubilados, que se han declarado insumisos.

La hucha de las pensiones está seca, quebrada. El presente de los jubilados es precario e inseguro. Se necesita, al menos dos españoles trabajando para pagar la pensión de un retirado. El paro se despeja con excesiva lentitud (aún en 3 millones). Los salarios son mínimos y abundan los contratos temporales. Aunque las protestas recientes de los mayores han equilibrado algo las pensiones, el ‘palo’ mensual de gravarlas con el IRPF, significa tratar a ese aporte como un salario de empleado, cosa que no son los jubilados. Está claro que eliminar ese impuesto mensual, tendría un alto costo para el sistema tributario, pero parece injusto que los retirados del sistema laboral sigan pagando impuestos como si siguieran trabajando. Una pensión no debe ser tratada como un sueldo laboral. Hay soluciones, pero la situación es grave, veamos.

Las cuentas de la Seguridad Social (SS) están en rojo, lo afirma el Tribunal de Cuentas. La SS ha perdido 100.000 millones de euros desde 2010 a la fecha. Avisa al Poder Legislativo que sin patrimonio, el sistema necesita con urgencia ‘reformas estables’ inmediatamente. Con ese abultado déficit la SS tendría que declarar la quiebra, si fuera una empresa privada. Al ser un sistema público se ampara en la garantía del Estado. Desde 2017 se viene paliando la situación con préstamos adicionales para cubrir las dos pagas extras anuales y evitar gastar el fondo, que está en su mínimo histórico. La factura mensual de las pensiones rozará este año los 10.000 millones, mientras la deuda total de la SS supera los 41 mil millones para 2019. El informe del citado Tribunal explica que las cotizaciones sociales y los aportes del Estado no han cubierto los pagos ordinarios: pensiones y prestaciones contributivas o no. ¿Dónde está el dinero para resolver esta gravísima situación?

La SS tiene un problema estructural, que el Pacto de Toledo no ha resuelto, la primera recomendación de los expertos es que el gobierno aporte financiación mediante ‘transferencias corrientes de la Administración General del Estado’, desechando de inmediato seguir dando nuevos préstamos, un parche que endeuda aún más a la SS, que ya le debe al Estado 27.000 millones. Su capacidad para devolver ese dinero es ninguna. Los partidos miran al cielo –no hay dinero milagroso– dan largas y los pensionistas tiemblan para llegar a fin de mes en un sobresalto crónico.

Es necesario observar que un viejo de hoy no es lo que era antes. Los mayores de 65 años, edad clave promedio para jubilarse, tienen por delante una buena vida útil, que ahora se desprecia. La rigidez de la SS es fija. Si le paga a un jubilado este sólo puede ingresar por trabajos una cantidad anual de unos 9.000/€. En el caso de que lo haga voluntariamente, sin traspasar ese límite de honorarios, so pena de perder la pensión. Hay apaños de cobrar la mitad si se tiene otra entrada superior. Pero el mercado de trabajo en España es reductor. Si usted tiene 50 años y está en el paro, póngase a buscar trabajo, si alguien lo emplea tire un chupinazo, será un milagro. Las grandes empresas privadas jubilan a los 55, para emplear a jóvenes mileuristas. Condenan a personas en edad productiva a un retiro anticipado. Un jubilado en España es tratado con nociones de siglos anteriores. El concepto de Senior, al que se le supone la experiencia profesional es despreciado en un país que se debate por rescatar el pasado mientras mira poco al futuro.

Una solución que ayudaría a la debacle financiera de la SS sería permitir que el jubilado trabaje en su medida y descargar parte de su pensión a la SS. Para esta y otras soluciones similares, que se aplican en países del entorno de la UE, sus señorías del Pacto de Toledo deben terminar de pactar sus curules y ponerse a trabajar. Lo que está en juego es el futuro inmediato del sistema de jubilación. Y que el gobierno con la empresa privada firmen compromisos de crear puestos de trabajo a miles. Sin gente cotizando no habrá paraíso de mayores. No es por dar ideas, pero un partido con 10 millones de jubilados puede ser una opción de gobierno.

Influencers & followers

11 Jun

La RED comercial está plagada de influencers (20 millones en el mundo). Pocos son los que logran vivir del cuento

 

Disculpen el titulazo anglófilo. Es el latín posmoderno de las RRSS. La publicidad viene ahora a punta de likes y corazoncitos. Nuevo Mundo terminal

Carlos Pérez Ariza

La publicidad siempre se ha apoyado en acumular audiencias. Los medios, a partir del siglo XX, inventaron su subsistencia en base a ese cúmulo de lectores y espectadores audiovisuales. A mayor cantidad de ellos, más costaba el anuncio. Con la expansión superlativa de las RRSS, la fórmula es la misma, solo que multiplicada exponencialmente. En la publicidad virtual, cada persona puede convertirse en un canal de ventas. Sus posturas invitan a seguirles. Cada uno influencia a miles para que compren lo que ofrecen. Eso es solo en teoría. La práctica, según recientes estudios, es muy diferente. Una persona influyente, un guía de la opinión por su credibilidad y aporte de confianza no es igual a un influencer desconocido, pero atractivo. Estos reclamos publicitarios, captados como nueva herramienta del marketing comercial, pululan por el ciberespacio. Pueden convertirse en un reclamo para las marcas, que le pagan de acuerdo al volumen de sus seguidores. Algunos se lanzan con negocios propios. No siempre funcionan bien, como veremos.

Los motores de búsqueda proporcionan a las marcas los influencers más adecuados a sus productos. Funcionan, principalmente, por Instagram, Facebook y YouTube. La cantidad de followers es fundamental. También su imagen, la calidad del mensaje visual, así como su credibilidad. Este mercado tiene preferencia por los jóvenes (18/25 años). Hay unos 20 millones de influencers en el mundo; vaya, parece un buen negocio. Dan ganas de meterse en esto. Es obtener aquel minuto de fama del que habló Andy Warhol. Basta con poner una foto o vídeo gracioso, ocurrente, atractivo, sugerente y entrar en la vorágine del like. La gloria está a la vuelta de la esquina en las RRSS. Un mercado tan extenso y en ebullición merece una clasificación por tipos y honorarios. Vamos a verlo.

Un influencer es una persona que debe reflejar credibilidad. Si aporta conocimientos novedosos sobre su especialidad, y comienza a acumular seguidores en las RRSS, puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Las empresas que se arriesgan con un posible influencer necesitan datos. Los buscadores, que los recomiendan, han hecho una inicial clasificación. Están los healthy, especializados en aportar consejos, trucos para la vida sana. El elegante, cuyo estilo atrae likes. El gamer, que expone sus juegos. El cocinero, con recetas de apetito. El incansable traveler, de viajes de ensueño. Las supermamis, que ocupan un amplio universo maternal, entre otros. Los temas son tantos como la imaginación pueda soportar.

Los sueldos van según la Red utilizada. Twitter/Facebook, 80/100€ por 10.000 followers; 300€/50.000 y 3.000€/500.000. Instagram, paga mejor; hasta 150€/por foto/10.000 fans; 500€/50.000 y hasta 2.500€/500.000 o más. YouTube, aún mejor paga; por cada video: hasta 300€/10.000 followers, 10.000€/500.000. Con tales salarios se entiende que haya tantos jóvenes persiguiendo este sueño neomoderno del siglo XXI. Las tecnologías han cambiado la forma de entender el mundo. Lo único que continúa igual es que el dinero busca la mayor rentabilidad, Donde haya vendedores (influencers) y compradores (followers), hay negocio. No obstante este Paraíso no es tan color de rosas como parece.

La burbuja comercial de este macro negocio sigue en expansión. En España (2018) las diversas marcas, que pululan por las RRSS, invirtieron 35 millones/€ en apoyar campañas con influencers. 400% más que en 2017. El retorno comercial de tal aporte no tuvo el resultado previsto. No obstante, las empresas van a seguir apostando. Para este año, la inversión llegará a 100 millones/€. A pesar de que, según los estudios consultados, los seguidores de estos faros de opinión digital están cansados. De 3.000 marcas con las que pueden tener contacto cada día, solo una de cada cuatro les atrae. La empresa francesa de comunicación Havas afirma que la gente está saturada. Se expande por las RRSS una ‘enfermedad’: Branded Influencer Fatigue (BIF), cansancio de las marcas-influencers. Se han vuelto repetitivos, cansinos. No hay nada más fácil, que borrarlos del mapa digital con un clic.

Lo que fue moda se ha profesionalizado. Al saber el consumidor que el personaje se mueve, y obstinadamente te persigue, por dinero la publicidad se vuelve en su contra. La tendencia, según los expertos, es que el universo influencers está en decadencia. Se habla de otras fórmulas, de microinfluencers, muy especializados con menos seguidores, pero con alta credibilidad y más discretos. Esta posible sustitución no aclara si será más efectiva que la actual: Influencers con audiencias gigantescas. La publicidad siempre ha confiado en alcanzar audiencias millonarias. Predecir en estos mundos siempre es de alto riesgo. Las cosas cambian en segundos, la innovación es instantánea. Ya han aparecido influencers virtuales. Dibujos animados como último alarido del poder publicitario digitalizado. Lo encabeza Lil Miquela una chica virtual con 1,6 millones de followers. Los analistas lo llaman la Era del ‘Deep Fake’, lo falso parece real y lo verdadero falso. George Orwell resucita.

La Ciberguerra 5G

4 Jun

Trump, el populista autoritario, se enfrenta a China por el dominio mundial tecnológico 5G

 

El Internet de las cosas, y no solo de las personas, será posible con este nuevo salto técnico. EEUU/China luchan por el control tecnológico del mundo

Carlos Pérez Ariza

Esa máquina de crear noticias, que es Donald Trump, ha puesto en titulares del mundo su pelea con la empresa china Huawei, que tiene en sus manos el salto tecnológico de la comunicación digital. El pugilato es por el control mundial de ese nuevo avance, que guiará la vida cotidiana de miles de millones de personas en el planeta. Su uso real, previsto para 2020, y a medida que las operadoras lo vayan incorporando, hará posible la revolución de los automóviles –computadoras sobre ruedas– o complejas operaciones de cirugía a distancia. También convertirá a las ciudades en territorios digitalizados. Los hogares en espacios manejados por órdenes inteligentes. La Quinta Generación (5G) acercará a los humanos a la Inteligencia Artificial (IA), a la robotización, a un universo que estará ligado para siempre a los procesos instantáneos del ciberespacio, a la realidad convertida en virtual, donde la velocidad de los bits será más importante que contemplar una puesta de sol.

¿Qué es el 5G? Es una evolución del actual 4G de los móviles. Convertirán a estos en auténticas computadoras. El mundo automotriz ha impulsado este avance: todos los automóviles conectados en una inmensa red de circulación inteligente. Los accidentes serán inexistentes, afirman los tecnólogos. Los atascos en las autovías dejarán de ser una pesadilla. Y llegará el día en que los coches circulen de manera autónoma, sin intervención de los humanos. Este avance 5G es la puerta al uso de la Inteligencia Artificial a nivel global. Más y mayor velocidad, entre 10/20 veces más rápido. Una latencia (el tiempo que tarda un bit en ir hasta el servidor y volver) vertiginosa. El 4G actual lo realiza en unos 40 milisegundos, el nuevo 5G será prácticamente instantáneo. Una capacidad mil veces mayor que la actual red. El mundo absolutamente conectado a Internet. Ya lo estamos, pero a partir de la implantación del 5G viviremos dentro del Ciberespacio. El Gran Hermano chino te vigila.

Huawei es una empresa creada en China por Ren Zhengfei, es la segunda mundial, tras Samsung. Su creador es un ingeniero que prestó servicio como alto oficial del Ejército Popular Chino. Formó parte de la gran transformación de su país, implantada por Deng Xiaoping, en su plan a 50 años. Huawei, significa ‘Excelencia china’. Ya es más grande que Apple. Tiene su propia universidad. 170.000 empleados. Se ha adelantado al desarrollo e implantación planetaria del 5G. Para el gobierno de Trump, la amenaza china es que pueda llegar a controlar el tráfico de datos, con la más que posible interferencia en su propia seguridad nacional. Eso, además del inmenso nivel de comercio que tendrá la nueva Generación digital. El país que controle ese mercado global, será el amo del mundo. En esta Primera Ciberguerra Mundial, Google abre fuego. Rompe su licencia con Huawei para que no pueda usar su sistema operativo. Por ahora los móviles chinos seguirán funcionando. La empresa china afirma que antes de fin de año tendrá su propio sistema, desligándose de Google. Es previsible que los jerarcas chinos y americanos, hombres de altos negocios, y antes que los bits se tiñan de sangre, acuerden un pacto comercial-tecnológico. Por ahora, las ventas de Huawei en España, su mercado piloto y pionero, han caído entre un 30/80%. Según la empresa china, mantienen el compromiso con los principales operadores españoles para lanzar 5G en siete capitales españolas, incluida Málaga, este mismo año. Existe un Plan Nacional 5G (Red.es) para subvencionar tal implantación. 17 de las 35 empresas del IBEX le dan su apoyo.

Fabricar un teléfono móvil requiere de una variedad amplia de componentes, que ningún país tiene en exclusiva. Hay una alta dependencia, ya que la materia prima y su ensamblaje no la tiene ningún país en exclusiva. Eso incluye a China y EEUU. Sucede que China no domina totalmente la nanotecnología, pero sí tiene materiales raros indispensables para ciertos componentes, como las baterías, que EEUU no posee. Por otra parte, dominar las altas prestaciones que produce y ofrece Google, no será nada fácil para el gigante Huawei. La próxima generación de teléfonos móviles chinos ya no tendrá el soporte de Google. La maraña de empresas tecnológicas mundiales tiene una alta interdependencia, con muchas de sus patentes en poder de los estadounidenses.

La revolución 5G, que toca a las pantallas digitales, significa una alta conectividad inédita hasta ahora. Se logrará a partir de una red de miniantenas direccionales, que permitirá tener en los móviles 1.4 Gbps, con latencia menor de 50 milisegundos. Una conexión de 1 millón/km2. Será una transmisión instantánea de datos, fotos, vídeos y sonido entre personas y cosas. China ha desarrollado el sistema de seguimiento tecnológico de ciudadanos y empresas más sofisticado del mundo: maestros del ciberespionaje. No parece extraño que EEUU haya reaccionado contra ese inmenso foco digital que es Huawei. La tecnología digital va a dominar todo el espacio que incluye el tiempo. El mundo que vislumbró George Orwell ya está aquí.

Malditos sondeos: El pacto

21 May

En Málaga sobrevuela el ‘cambio’ político, ya sea el que continúe o el nuevo. De estas elecciones saldrá un gobierno municipal tricolor.

 

La Ola socialista española aúpa a las europeas. De mantener ese aliento de levante en las municipales los cambios de alcaldes pueden ser un tsunami

Carlos Pérez Ariza

La demoscopia es una herramienta de análisis sociológico, que puso de moda la publicidad americana en los años cincuenta. El boom económico, donde todo se podía comprar, a plazos incluso, hizo indispensable saber qué preferían los ciudadanos, convertidos en cotidianos consumidores compulsivos; también dónde estaban y cómo vivían. Las encuestas comenzaron a ser la guía. Hoy, con la segmentación del mercado y el seguimiento que dan las nuevas tecnologías, la predicción electoral –qué votará el votante–, es un mapa de situación indispensable para los candidatos. No obstante, el encuestado puede mentir y los indecisos inclinar las urnas en último momento. El sondeo se aproxima, pero es solo eso: un croquis de ruta, que puede errar el diagnóstico. Marca tendencias, aunque no definiciones precisas. Lo único seguro es que tras la noche electoral, con los datos finales en las pantallas, comenzará el desfile de los pactos.

Pactar, aliarse es la única forma de gobernar que marca la nueva España política. Como si la multiplicación de partidos fuera mejor que el bipartidismo reinante hasta ahora. Los dos que han gobernado en turnos sucesivos no han fallecido, siguen respirando se reinventan para seguir gobernando con apoyos, pero en solitario. El PSOE de Sánchez está en esa ruta. El PP de Casado, lame sus heridas recostado en la cuneta a la espera de su rehabilitación. Mientras tanto, lo que indican las recientes encuestas es que el socialismo español recupera su voz en el Parlamento europeo. En la contienda local, donde los municipios alzan sus votos, la dispersión manda.

El arte de los sondeos preelectorales, realizados en Málaga, ondea dos escenarios posibles, ambos dan gobiernos municipales en coalición. De ser el candidato más votado (según encuesta propia del PP), Francisco de la Torre necesitaría, de nuevo, coalición con Ciudadanos y el posible debutante de VOX (PP, 12; Cs, 3; VOX 1 probable), los 16 necesarios. Otra cosa será cómo se vuelven realidad esos números. Presupone que Cs no crece y que VOX gana 1. Es mucho suponer. Esa aritmética variable, si es que sucede, tendría por delante una complicada alianza con un Cassá esquivo ante de la Torre. Ha declarado, aunque son palabras al viento, que preferiría un acuerdo con el PSOE. El mismo vaticinio del PP da al socialismo local 10 ediles, una cifra mágica para poder pactar en la otra orilla, si VOX no logra ese sillón en el pleno consistorial. El aluvión de proyectos de ciudad inundan las RRSS, mientras los ciudadanos meditan si votar o no. La abstención también juega aquí.

A cinco días escasos del acto electoral, las opciones son más imprevisibles que nunca. Los vientos de las generales sí influyen esta vez. El aliento de esa palabra nada original en comicios electorales, ‘cambio’, se cierne sobre las urnas del próximo domingo. Es solo una sensación que emana de las fuentes consultadas, solo eso, pero es. La prensa hace vaticinios apoyada en datos, no tiene bola de cristal, pero el olfato informativo guía la ruta por ese camino. Otro tema es si a Málaga le conviene más y mejor continuar con el PP, que ahora gobierna en Andalucía (es por lo que apuestan los dirigentes populares) o qué pasaría con una alcaldía local de izquierdas con los malagueños que mandan en Sevilla. ¿Cómo justificarían negar a su ciudad lo que exija un posible alcalde socialista? Los caminos de la política son impredecibles, nunca deja de sorprender.

Una vez verificado lo que expongan los votos, gobernar será un ejercicio de equilibristas. Un ayuntamiento de tres colores, a derecha o a izquierda, será un pugilato interno de ponderaciones exento de prácticas anteriores. Mayoría a tres bandas es una mesa de billar con demasiadas carambolas. Pero será la realidad práctica para seguir gobernando o intentar ese ‘cambio’. Los ciudadanos de esta ciudad, aun votando, no podrán evitar ese escenario tripartito. No es el ideal para un país acostumbrado a mayorías gobernantes absolutas. Pero es lo que hay. La democracia es una ruta de aprendizaje, de adaptarse a lo que marcan las realidades sociológicas, que van cambiando a velocidad digital.

En los procesos electorales se echa en falta la segunda vuelta, que allanaría la gobernabilidad. También, marcar con dos períodos legislativos consecutivos el máximo de la misma. Es cuestión de cambiar esa Ley. Tal vez no esté el horno para esos panes. Hay gobernantes, y no sólo algunos munícipes, que se eternizan en sus sillones. Sucede en ámbitos diversos, como en las universidades españolas (el cambio de sus Estatutos en la UMA, cambia esa norma hecha costumbre). El ser votado ad eternum no parece una práctica saludable, ha dado pie a tanta corruptela como la que se ha aposentado por la amplia geografía democrática española. Se recuerda ahora aquella frase de Julio Cortázar: “¡Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo!

Pues eso, tras los sondeos que no cesan, el próximo domingo se despejará la incógnita sobre si el cambio permanece en Málaga o se instala uno nuevo, que no dure con el mismo alcalde más allá de dos períodos de cuatro años.