Influencers & followers

11 Jun

La RED comercial está plagada de influencers (20 millones en el mundo). Pocos son los que logran vivir del cuento

 

Disculpen el titulazo anglófilo. Es el latín posmoderno de las RRSS. La publicidad viene ahora a punta de likes y corazoncitos. Nuevo Mundo terminal

Carlos Pérez Ariza

La publicidad siempre se ha apoyado en acumular audiencias. Los medios, a partir del siglo XX, inventaron su subsistencia en base a ese cúmulo de lectores y espectadores audiovisuales. A mayor cantidad de ellos, más costaba el anuncio. Con la expansión superlativa de las RRSS, la fórmula es la misma, solo que multiplicada exponencialmente. En la publicidad virtual, cada persona puede convertirse en un canal de ventas. Sus posturas invitan a seguirles. Cada uno influencia a miles para que compren lo que ofrecen. Eso es solo en teoría. La práctica, según recientes estudios, es muy diferente. Una persona influyente, un guía de la opinión por su credibilidad y aporte de confianza no es igual a un influencer desconocido, pero atractivo. Estos reclamos publicitarios, captados como nueva herramienta del marketing comercial, pululan por el ciberespacio. Pueden convertirse en un reclamo para las marcas, que le pagan de acuerdo al volumen de sus seguidores. Algunos se lanzan con negocios propios. No siempre funcionan bien, como veremos.

Los motores de búsqueda proporcionan a las marcas los influencers más adecuados a sus productos. Funcionan, principalmente, por Instagram, Facebook y YouTube. La cantidad de followers es fundamental. También su imagen, la calidad del mensaje visual, así como su credibilidad. Este mercado tiene preferencia por los jóvenes (18/25 años). Hay unos 20 millones de influencers en el mundo; vaya, parece un buen negocio. Dan ganas de meterse en esto. Es obtener aquel minuto de fama del que habló Andy Warhol. Basta con poner una foto o vídeo gracioso, ocurrente, atractivo, sugerente y entrar en la vorágine del like. La gloria está a la vuelta de la esquina en las RRSS. Un mercado tan extenso y en ebullición merece una clasificación por tipos y honorarios. Vamos a verlo.

Un influencer es una persona que debe reflejar credibilidad. Si aporta conocimientos novedosos sobre su especialidad, y comienza a acumular seguidores en las RRSS, puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Las empresas que se arriesgan con un posible influencer necesitan datos. Los buscadores, que los recomiendan, han hecho una inicial clasificación. Están los healthy, especializados en aportar consejos, trucos para la vida sana. El elegante, cuyo estilo atrae likes. El gamer, que expone sus juegos. El cocinero, con recetas de apetito. El incansable traveler, de viajes de ensueño. Las supermamis, que ocupan un amplio universo maternal, entre otros. Los temas son tantos como la imaginación pueda soportar.

Los sueldos van según la Red utilizada. Twitter/Facebook, 80/100€ por 10.000 followers; 300€/50.000 y 3.000€/500.000. Instagram, paga mejor; hasta 150€/por foto/10.000 fans; 500€/50.000 y hasta 2.500€/500.000 o más. YouTube, aún mejor paga; por cada video: hasta 300€/10.000 followers, 10.000€/500.000. Con tales salarios se entiende que haya tantos jóvenes persiguiendo este sueño neomoderno del siglo XXI. Las tecnologías han cambiado la forma de entender el mundo. Lo único que continúa igual es que el dinero busca la mayor rentabilidad, Donde haya vendedores (influencers) y compradores (followers), hay negocio. No obstante este Paraíso no es tan color de rosas como parece.

La burbuja comercial de este macro negocio sigue en expansión. En España (2018) las diversas marcas, que pululan por las RRSS, invirtieron 35 millones/€ en apoyar campañas con influencers. 400% más que en 2017. El retorno comercial de tal aporte no tuvo el resultado previsto. No obstante, las empresas van a seguir apostando. Para este año, la inversión llegará a 100 millones/€. A pesar de que, según los estudios consultados, los seguidores de estos faros de opinión digital están cansados. De 3.000 marcas con las que pueden tener contacto cada día, solo una de cada cuatro les atrae. La empresa francesa de comunicación Havas afirma que la gente está saturada. Se expande por las RRSS una ‘enfermedad’: Branded Influencer Fatigue (BIF), cansancio de las marcas-influencers. Se han vuelto repetitivos, cansinos. No hay nada más fácil, que borrarlos del mapa digital con un clic.

Lo que fue moda se ha profesionalizado. Al saber el consumidor que el personaje se mueve, y obstinadamente te persigue, por dinero la publicidad se vuelve en su contra. La tendencia, según los expertos, es que el universo influencers está en decadencia. Se habla de otras fórmulas, de microinfluencers, muy especializados con menos seguidores, pero con alta credibilidad y más discretos. Esta posible sustitución no aclara si será más efectiva que la actual: Influencers con audiencias gigantescas. La publicidad siempre ha confiado en alcanzar audiencias millonarias. Predecir en estos mundos siempre es de alto riesgo. Las cosas cambian en segundos, la innovación es instantánea. Ya han aparecido influencers virtuales. Dibujos animados como último alarido del poder publicitario digitalizado. Lo encabeza Lil Miquela una chica virtual con 1,6 millones de followers. Los analistas lo llaman la Era del ‘Deep Fake’, lo falso parece real y lo verdadero falso. George Orwell resucita.

La Ciberguerra 5G

4 Jun

Trump, el populista autoritario, se enfrenta a China por el dominio mundial tecnológico 5G

 

El Internet de las cosas, y no solo de las personas, será posible con este nuevo salto técnico. EEUU/China luchan por el control tecnológico del mundo

Carlos Pérez Ariza

Esa máquina de crear noticias, que es Donald Trump, ha puesto en titulares del mundo su pelea con la empresa china Huawei, que tiene en sus manos el salto tecnológico de la comunicación digital. El pugilato es por el control mundial de ese nuevo avance, que guiará la vida cotidiana de miles de millones de personas en el planeta. Su uso real, previsto para 2020, y a medida que las operadoras lo vayan incorporando, hará posible la revolución de los automóviles –computadoras sobre ruedas– o complejas operaciones de cirugía a distancia. También convertirá a las ciudades en territorios digitalizados. Los hogares en espacios manejados por órdenes inteligentes. La Quinta Generación (5G) acercará a los humanos a la Inteligencia Artificial (IA), a la robotización, a un universo que estará ligado para siempre a los procesos instantáneos del ciberespacio, a la realidad convertida en virtual, donde la velocidad de los bits será más importante que contemplar una puesta de sol.

¿Qué es el 5G? Es una evolución del actual 4G de los móviles. Convertirán a estos en auténticas computadoras. El mundo automotriz ha impulsado este avance: todos los automóviles conectados en una inmensa red de circulación inteligente. Los accidentes serán inexistentes, afirman los tecnólogos. Los atascos en las autovías dejarán de ser una pesadilla. Y llegará el día en que los coches circulen de manera autónoma, sin intervención de los humanos. Este avance 5G es la puerta al uso de la Inteligencia Artificial a nivel global. Más y mayor velocidad, entre 10/20 veces más rápido. Una latencia (el tiempo que tarda un bit en ir hasta el servidor y volver) vertiginosa. El 4G actual lo realiza en unos 40 milisegundos, el nuevo 5G será prácticamente instantáneo. Una capacidad mil veces mayor que la actual red. El mundo absolutamente conectado a Internet. Ya lo estamos, pero a partir de la implantación del 5G viviremos dentro del Ciberespacio. El Gran Hermano chino te vigila.

Huawei es una empresa creada en China por Ren Zhengfei, es la segunda mundial, tras Samsung. Su creador es un ingeniero que prestó servicio como alto oficial del Ejército Popular Chino. Formó parte de la gran transformación de su país, implantada por Deng Xiaoping, en su plan a 50 años. Huawei, significa ‘Excelencia china’. Ya es más grande que Apple. Tiene su propia universidad. 170.000 empleados. Se ha adelantado al desarrollo e implantación planetaria del 5G. Para el gobierno de Trump, la amenaza china es que pueda llegar a controlar el tráfico de datos, con la más que posible interferencia en su propia seguridad nacional. Eso, además del inmenso nivel de comercio que tendrá la nueva Generación digital. El país que controle ese mercado global, será el amo del mundo. En esta Primera Ciberguerra Mundial, Google abre fuego. Rompe su licencia con Huawei para que no pueda usar su sistema operativo. Por ahora los móviles chinos seguirán funcionando. La empresa china afirma que antes de fin de año tendrá su propio sistema, desligándose de Google. Es previsible que los jerarcas chinos y americanos, hombres de altos negocios, y antes que los bits se tiñan de sangre, acuerden un pacto comercial-tecnológico. Por ahora, las ventas de Huawei en España, su mercado piloto y pionero, han caído entre un 30/80%. Según la empresa china, mantienen el compromiso con los principales operadores españoles para lanzar 5G en siete capitales españolas, incluida Málaga, este mismo año. Existe un Plan Nacional 5G (Red.es) para subvencionar tal implantación. 17 de las 35 empresas del IBEX le dan su apoyo.

Fabricar un teléfono móvil requiere de una variedad amplia de componentes, que ningún país tiene en exclusiva. Hay una alta dependencia, ya que la materia prima y su ensamblaje no la tiene ningún país en exclusiva. Eso incluye a China y EEUU. Sucede que China no domina totalmente la nanotecnología, pero sí tiene materiales raros indispensables para ciertos componentes, como las baterías, que EEUU no posee. Por otra parte, dominar las altas prestaciones que produce y ofrece Google, no será nada fácil para el gigante Huawei. La próxima generación de teléfonos móviles chinos ya no tendrá el soporte de Google. La maraña de empresas tecnológicas mundiales tiene una alta interdependencia, con muchas de sus patentes en poder de los estadounidenses.

La revolución 5G, que toca a las pantallas digitales, significa una alta conectividad inédita hasta ahora. Se logrará a partir de una red de miniantenas direccionales, que permitirá tener en los móviles 1.4 Gbps, con latencia menor de 50 milisegundos. Una conexión de 1 millón/km2. Será una transmisión instantánea de datos, fotos, vídeos y sonido entre personas y cosas. China ha desarrollado el sistema de seguimiento tecnológico de ciudadanos y empresas más sofisticado del mundo: maestros del ciberespionaje. No parece extraño que EEUU haya reaccionado contra ese inmenso foco digital que es Huawei. La tecnología digital va a dominar todo el espacio que incluye el tiempo. El mundo que vislumbró George Orwell ya está aquí.

Malditos sondeos: El pacto

21 May

En Málaga sobrevuela el ‘cambio’ político, ya sea el que continúe o el nuevo. De estas elecciones saldrá un gobierno municipal tricolor.

 

La Ola socialista española aúpa a las europeas. De mantener ese aliento de levante en las municipales los cambios de alcaldes pueden ser un tsunami

Carlos Pérez Ariza

La demoscopia es una herramienta de análisis sociológico, que puso de moda la publicidad americana en los años cincuenta. El boom económico, donde todo se podía comprar, a plazos incluso, hizo indispensable saber qué preferían los ciudadanos, convertidos en cotidianos consumidores compulsivos; también dónde estaban y cómo vivían. Las encuestas comenzaron a ser la guía. Hoy, con la segmentación del mercado y el seguimiento que dan las nuevas tecnologías, la predicción electoral –qué votará el votante–, es un mapa de situación indispensable para los candidatos. No obstante, el encuestado puede mentir y los indecisos inclinar las urnas en último momento. El sondeo se aproxima, pero es solo eso: un croquis de ruta, que puede errar el diagnóstico. Marca tendencias, aunque no definiciones precisas. Lo único seguro es que tras la noche electoral, con los datos finales en las pantallas, comenzará el desfile de los pactos.

Pactar, aliarse es la única forma de gobernar que marca la nueva España política. Como si la multiplicación de partidos fuera mejor que el bipartidismo reinante hasta ahora. Los dos que han gobernado en turnos sucesivos no han fallecido, siguen respirando se reinventan para seguir gobernando con apoyos, pero en solitario. El PSOE de Sánchez está en esa ruta. El PP de Casado, lame sus heridas recostado en la cuneta a la espera de su rehabilitación. Mientras tanto, lo que indican las recientes encuestas es que el socialismo español recupera su voz en el Parlamento europeo. En la contienda local, donde los municipios alzan sus votos, la dispersión manda.

El arte de los sondeos preelectorales, realizados en Málaga, ondea dos escenarios posibles, ambos dan gobiernos municipales en coalición. De ser el candidato más votado (según encuesta propia del PP), Francisco de la Torre necesitaría, de nuevo, coalición con Ciudadanos y el posible debutante de VOX (PP, 12; Cs, 3; VOX 1 probable), los 16 necesarios. Otra cosa será cómo se vuelven realidad esos números. Presupone que Cs no crece y que VOX gana 1. Es mucho suponer. Esa aritmética variable, si es que sucede, tendría por delante una complicada alianza con un Cassá esquivo ante de la Torre. Ha declarado, aunque son palabras al viento, que preferiría un acuerdo con el PSOE. El mismo vaticinio del PP da al socialismo local 10 ediles, una cifra mágica para poder pactar en la otra orilla, si VOX no logra ese sillón en el pleno consistorial. El aluvión de proyectos de ciudad inundan las RRSS, mientras los ciudadanos meditan si votar o no. La abstención también juega aquí.

A cinco días escasos del acto electoral, las opciones son más imprevisibles que nunca. Los vientos de las generales sí influyen esta vez. El aliento de esa palabra nada original en comicios electorales, ‘cambio’, se cierne sobre las urnas del próximo domingo. Es solo una sensación que emana de las fuentes consultadas, solo eso, pero es. La prensa hace vaticinios apoyada en datos, no tiene bola de cristal, pero el olfato informativo guía la ruta por ese camino. Otro tema es si a Málaga le conviene más y mejor continuar con el PP, que ahora gobierna en Andalucía (es por lo que apuestan los dirigentes populares) o qué pasaría con una alcaldía local de izquierdas con los malagueños que mandan en Sevilla. ¿Cómo justificarían negar a su ciudad lo que exija un posible alcalde socialista? Los caminos de la política son impredecibles, nunca deja de sorprender.

Una vez verificado lo que expongan los votos, gobernar será un ejercicio de equilibristas. Un ayuntamiento de tres colores, a derecha o a izquierda, será un pugilato interno de ponderaciones exento de prácticas anteriores. Mayoría a tres bandas es una mesa de billar con demasiadas carambolas. Pero será la realidad práctica para seguir gobernando o intentar ese ‘cambio’. Los ciudadanos de esta ciudad, aun votando, no podrán evitar ese escenario tripartito. No es el ideal para un país acostumbrado a mayorías gobernantes absolutas. Pero es lo que hay. La democracia es una ruta de aprendizaje, de adaptarse a lo que marcan las realidades sociológicas, que van cambiando a velocidad digital.

En los procesos electorales se echa en falta la segunda vuelta, que allanaría la gobernabilidad. También, marcar con dos períodos legislativos consecutivos el máximo de la misma. Es cuestión de cambiar esa Ley. Tal vez no esté el horno para esos panes. Hay gobernantes, y no sólo algunos munícipes, que se eternizan en sus sillones. Sucede en ámbitos diversos, como en las universidades españolas (el cambio de sus Estatutos en la UMA, cambia esa norma hecha costumbre). El ser votado ad eternum no parece una práctica saludable, ha dado pie a tanta corruptela como la que se ha aposentado por la amplia geografía democrática española. Se recuerda ahora aquella frase de Julio Cortázar: “¡Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo!

Pues eso, tras los sondeos que no cesan, el próximo domingo se despejará la incógnita sobre si el cambio permanece en Málaga o se instala uno nuevo, que no dure con el mismo alcalde más allá de dos períodos de cuatro años.

El Delfín sumergido

14 May

Un Delfín político, puede no estar designado, pero sorprender al dar su salto desde las profundidades más ignotas

 

Al final el sustituto del alcalde podría ser un tal Pérez que nadie esperaba. Un Delfín no deseado, un socialista en vez de un popular. La política es rara

Carlos Pérez Ariza

Descartados los sustitutos del alcalde de Málaga, tantas veces ansiados desde la sede del PP, viene a presentarse un inesperado querubín que jamás ha pertenecido a la corte celestial popular. Un socialista, joven, sorpresivo, opositor, un tímido aspirante que las escaleras socialistas han ascendido a alcaldable. Tiene guasa el asunto. Un regidor incombustible, incansable al desaliento, cómodo en la eternidad del cargo. Ninguno de su partido le fue válido, los que intentaron sombrear su imagen, fueron defenestrados. Querido por los malagueños del común, pese a ser un burgués de la aristocracia local. Un demócrata cristiano posmoderno. Hizo del delfinato una quimera inalcanzable. Y por las raras artes de la política, se le planta un sobrevenido, sin comerlo ni beberlo. Un chico de izquierdas, que pregona el cambio. Un biólogo que se proclama socialdemócrata. Un neocom que edita vídeos progresistas. Un joven que no le hace ascos a llevar corbata. Un representante digital, que se vuelve analógico por esas calles de la ciudad. Un habitante del lejano oeste clase media de Málaga. Un Delfín que nadie imaginó.

Según un sondeo temprano, pergeñado por el PSOE de aquí, Dani Pérez podría gobernar con el apoyo de la otra izquierda, sumando sus posibles 10 ediles más seis de aquellos. Sin descartar a los que podría aportar el Cassá de Ciudadanos. El alcalde, Francisco de la Torre Prados, obtendría nueve, que sumados a las otras derecha se quedaría a las puertas con 15 concejales. Claro, ese escenario, aunque posible, es solo eso: Una encuesta prematura, pues aún quedan dos semanas de vertiginosa campaña. Los estrategas de Pérez, no aparcan el leitmotiv de ‘a votar, que viene la derecha’, invocando a la amenaza fantasma de VOX, que comprobó que las RRSS las mueven también sus enemigos. Es una ley electoral española, ‘cuando la izquierda se moviliza bien, la derecha no gobierna’. Y si esos conservadores van cada uno por su cuenta, menos aún.

Todo está abierto y bien abierto. No se puede dejar de contemplar que el actual alcalde, un veterano negociador, que se crece en la adversidad cuando está contra las cuerdas, también puede aliarse y seguir en su despacho de la Casona del Parque, imitando la fórmula gubernamental andaluza actual. Los sondeos electorales, ya se sabe, se aproximan pero son solo eso. Lleva puesto un amplio conocimiento de la ciudad y de los ciudadanos. Málaga está en un momento de cansancio. Es tiempo de la micro política, la de mirar al barrio donde habitan los votos. De que estén limpios, de que haya silencio, de que llegue la cultura amplia. De orden y concierto. De un compromiso real y permanente con los vecinos. La ciudad del presente, aguarda por su futuro.

La gente de la calle está hasta el gorro de la mega obra del Metro, que no acaba nunca, que tiene en jaque a la principal arteria de la ciudad en su mismo centro urbano. Que se ha eternizado en ‘bajo tierra o superficie’, que no llega aún donde debería haber llegado ya. Los barrios padecen de suciedad endémica, con una empresa de limpieza, que no acaba de constituirse como un ente municipal actualizado a los tiempos empresariales. Conserva demasiados vicios dentro de su estructura, a costos inmensos, para sus pobres resultados. La infraestructura sanitaria adolece de nuevos centros hospitalarios –el Este de la ciudad no tiene uno– y de ampliar los Centros de Salud, no se sabe. Ha mantenido pleitos con Bomberos, que incendian su gestión; la Policía Local patrulla a disgusto. No se detiene la invasión territorial de bares y restaurantes sobre el espacio público. El Guadalmedina, un río con un caudal de ideas, sin solución. Ha hecho mucho en veinte años, sin duda, pero el instante actual requiere de un compromiso mayor con esta capital, que no solo del Sol viven los ciudadanos. Ellos tienen el voto y conocen sus necesidades cercanas.

Aquí también se vota por las europeas. Con el patio local tan bullicioso, esa Europa nos queda lejos. Un centro de poder confederado asediado desde el exterior (presión migratoria, la obsesión del coronel Putin, el esquivo Trump); desde su interior, con el temblor telúrico del Brexit, la economía en terapia intensiva; la carga de socios enfermos crónicos y con los dos gigantes, Alemania y Francia en cuentas casi rojas, anegadas por el escaso crecimiento. Sin dejar de mirar la ola de partidos a la extrema derecha, como respuesta a todas esas circunstancias. Los euroescépticos planean acabar con esta UE, desde sus propias instituciones. El voto europeo va a constituir un Parlamento bien diferente al actual. Nuestra versión independentista también se sentará en el hemiciclo europeísta. La UE puede entrar en estado terminal.

De coronarse como primer edil, Dani Pérez sería el primer dirigente estudiantil de la UMA (sus inicios políticos), que dirija a la ciudad. Su compromiso con la universidad pública es directo. La UCAM no encontrará abrigo en esta capital con terrenos regalados, ha declarado. Al final, sería un Delfín de un barrio popular malagueño. Falta mucho. El mayo municipal acaba de empezar.

Batalla municipal

7 May

La Casona, sede del poder municipal malagueño, espera al próximo regidor, que ya no podrá gobernar en solitario

 

Se vota en 8.116 municipios, donde levita la derrota popular, el alzamiento ciudadano, el aliento de VOX y la exaltación socialista. Málaga: una plaza a abatir

Carlos Pérez Ariza

Extrapolar las consecuencias de las elecciones generales a los ayuntamientos, no sólo es arriesgado, sino aventurado. Aun así, el peso de los resultados nacionales en Málaga, hace prever un cambio de escenario, del más radical: fin del mando del PP –tras veinte años con Francisco de la Torre–; a varias opciones de gobiernos en coalición, todos inéditos en esta capital. Los expertos, que a veces fallan, aseguran que en los comicios locales priva el gusto de los electores por el candidato. Si eso se cumple, aquí ganaría el alcalde, que es el más conocido y exhibe su obra de dos décadas malagueñas. Este regidor podría presentarse a título personal e intransferible sin necesidad del PP, lo suyo es el verso libérrimo. No hay aparato que pueda controlarlo. Como gana elección tras elección, ahí sigue. En realidad él solo se basta para nadar y guardar la ropa. Si de la Torre mantiene el bastón municipal será por méritos propios y no por las siglas a las que representa. La marca PP está devaluada por ahora. Invita a esconder sus letras para apoyarse en los nombres de sus candidatos. La adversidad política tiene esos recursos. Esta vez ‘Paco’ no podrá gobernar solo. La derecha distribuye el voto en tres frentes. El nuevo VOX  arañará algún voto al adalid de la derecha malagueña y a los liberales de Cs.

PP contra sus primos de Cs y Vox, que aprovechará el PSOE local como aspirante a ganar ese gobierno municipal esquivo, que se les niega desde hace ya tanto, que ni recuerdan el color del sillón. Cuanto candidato han presentado se ha estrellado contra ese escollo granítico llamado ‘Paco’. No es que lo tengan fácil, pero la ocasión la pintan probable. Tienen un candidato joven, la nueva camada de políticos nativos digitales. Este patea los barrios, pero va encorsetado por su aparato, rígido como coraza infranqueable. Sabe que, de obtener 9/10 concejales, podría gobernar con aliados a su izquierda o con los mismos liberales de Cs, que no harían asco a ocupar sillones de gobierno municipal. Socios mal avenidos del actual alcalde, han transitado por senderos bifurcados en esta legislatura. Gobernar con el PSOE les sería menos abrupto. Pero alcanzar esos diez concejales en Málaga capital, para poder formar gobierno con los otros seis necesarios, no se crea que es un paseo por el parque. El voto es esquivo, caprichoso y duerme en el centro espectral.

Socialistas y liberales, van con viento a favor. Les inflan las velas los buenos resultados del mes pasado. Pero los mosqueteros de la derecha se fagocitan pescando votos en sus propios caladeros. La imagen del candidato se impone, más que nunca, a las marcas respectivas, sobre todo en el caso del PP. Los otros, que navegan con brisa en popa, van confiados. Solo VOX, el púber político, sin aparato, sin candidato conocido fuera del ámbito empresarial privado, lo tiene más que complicado. Ellos afirman que tendrán, al menos dos concejales. La sumatoria (16 ediles, mayoría necesaria) va a ser una operación de alta aritmética.

Por Cs va en cabeza un tal Cassá, ya conocido por el público votante. Bronco, irreverente, irresoluto, con la firme idea personal de ser alcalde de una ciudad que conoce poco. Su partido se ilusiona con subir de tres a cinco o seis concejales. Los otros partidos a la izquierda son una amalgama de amplio pelaje, un grupete a la conquista del cielo malagueño, al que le placería pactar con el candidato socialista si llega a las puertas de la alcaldía. VOX es el menos agraciado, llega con escaso tiempo para implantarse en los anchos barrios de la ciudad, que es donde se ganan o pierden las elecciones locales. Sin olvidar que de los 12 diputados (sin piedad) que tienen sentados en la Junta andaluza, dos son por Málaga. Las municipales son diferentes. Un empate entre los dos bloques es posible, pero improbable, dado el número impar total (31 ediles) que forman el Consistorio malagueño.

Si de la Torre exhibe músculo electoral ante un panorama extenso de partidos concurrentes, no es menos cierto que será, de lograr gobernar, su más complicado mandato. Ha gobernado solo y en mayoría, hasta esta última legislatura municipal, donde se lo ha permitido el apoyo explícito, aunque no siempre total, de Ciudadanos. Ahora, no parece posible que pueda hacerlo en solitario. Su socio natural o más cercano en un cogobierno es Cs, incluso podría tener que aceptar el apoyo de VOX para formar mayoría. El malogrado bipartidismo también se acaba en los pueblos de España. El PSOE local se ha montado en la ola sanchista, que le augura entrar en el despacho de la alcaldía con mando en plaza, tras 25 años ausentes. Aun así, tendría que iniciar un gobierno en coalición. Ya nadie, excepto el PSOE de Pedro Sánchez, podrá gobernar en solitario en su Camelot posmoderno madrileño. El bastón de mandatario municipal va estar sostenido por varias manos. Es sorprendente que en esta ciudad (unos 600.000 vecinos censados) se presenten 15 partidos, incluidos los clásicos. Significa una notable dispersión del voto. Obtendrán representación los que ya están (cinco) y, tal vez, VOX. Mayo: Una Feria municipal para que siga la fiesta electoral.