Extinción o rebelión

4 Mar

Dos escenas golpean mi mente esta precampaña electoral. Una es la de las derechas y la extrema derecha mintiendo sobre la ruptura de España, el supuesto golpe de Estado en Cataluña y pidiendo un 155 más duro; replicada desde el Gobierno con la visita a las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado, el intento de exhumación de Franco del Valle de los Caídos y la llamada antifascista de la izquierda. ¿Tiene sentido esta escenificación y sobreactuación de unos y otros? La otra es la de las manifestaciones de jóvenes en Europa –recientemente también en España− exigiendo a los gobiernos que actúen con decisión contra el cambio climático, pues se quedan sin futuro. Y la respuesta que les han dado las derechas y la extrema derecha: iros a estudiar. Son dos mundos en pugna: el de la depredación y el de la vida, que tienen dos lógicas diferentes: extinción o rebelión.

Esta visión refleja la dualidad del mundo actual. Que ya no está solo. A partir de hoy el mundo –político, social, económico, humano en definitiva− tiene que aprender a con-vivir con el planeta. Con los sistemas que sostienen la vida: el clima, los ecosistemas, la biodiversidad, el resto de seres vivos, sin los cuales el ser humano y su mundo no pueden sobrevivir. Y tiene que aprenderlo rápido, pues no hay tiempo. El 1% rico, sin embargo, aspira a perpetuar la razón económica pura, el business as usal, sostener su modo de vida en islas de prosperidad, en burbujas aisladas que actúen como arcas de este sistema tecno-industrial explotador, sin que le importen las consecuencias. Para ello ha establecido una «complicidad entre progreso y fascismo», que se ve con claridad a través de las narrativas y agendas del neofascismo, la Cuarta Revolución Industrial o los Objetivos del Desarrollo Sostenible, que en una nueva huida hacia delante siguen sin cuestionar las lógicas del crecimiento y la producción industrial. Lógicas que son apoyadas por todas las fuerzas políticas de Gobierno y aquellas que tienen representación propia en los parlamentos.

Hoy como hace 50 años la juventud está en la calle. Gritan que vivimos en emergencia climática, que no hay planeta B (1). Que no hay tiempo para esperar que ellos crezcan y actúen. Con un futuro achicharrado por el calor, la sequía, sin petróleo, con alimentos más caros, ¿¡para que van a estudiar?! Piden algo simple: que los científicos sean escuchados. Ante la política de la inacción climática y de la ilusión del crecimiento, ha nacido el movimiento social: «Extinción/Rebelión», que quiere activar a la ciudadanía y presionar a los gobiernos de todo el mundo con el fin de actuar urgentemente ante la emergencia climática. Es un movimiento de desobediencia civil, internacional, masiva y pacífica destinado a actuar «allí donde muere la esperanza» ante la parálisis y la inacción climática de gobiernos y poderes económicos.

Este movimiento ha publicado un manifiesto que dice: «La ciencia es clara, los hechos son incontrovertibles, y es inconcebible para nosotros que nuestras generaciones más jóvenes deban soportar la peor parte de un desastre sin precedentes de nuestra propia creación… Nuestro gobierno es cómplice de ignorar el principio de precaución y de no reconocer que el crecimiento económico infinito en un planeta con recursos limitados no es viable… Cuando un gobierno voluntariamente declina en su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos de daños y de asegurar el futuro para las generaciones venideras, ha fracasado en su deber más esencial de administración. El contrato social se ha roto y, por lo tanto, no sólo es nuestro derecho, sino también nuestro deber moral rechazar la inacción del gobierno y el flagrante abandono de sus deberes, y rebelarnos para defender la vida misma. Por lo tanto, declaramos nuestro apoyo a la Rebelión contra la Extinción. Respaldamos totalmente las demandas que solicitan al gobierno que se atreva a decir la dura verdad a la ciudadanía. Pedimos la puesta en marcha de una Asamblea Ciudadana que trabaje con la comunidad científica sobre la base de la evidencia existente y de acuerdo con el principio de precaución, desarrollar urgentemente un plan creíble para la rápida y total descarbonización de la economía».

Las viejas recetas ya no sirven. El lema: «vamos despacio porque vamos lejos», tampoco. Los jóvenes, las mujeres y los integrantes de este movimiento dicen lo mismo: cambiemos el sistema, no el clima. La gente con sentido común también. «Es hora ya de rebelarnos contra el control corporativo capitalista [multinacionales] que pone el beneficio económico a corto plazo por encima de nuestra propia existencia. Vamos muy tarde y estamos cerca de no llegar a tiempo.» Tenemos una oportunidad y una responsabilidad moral: encontrarnos en la Asamblea Ciudadana. Yo ya he dado el paso. Hazlo tú también. ¿Qué prefieres: extinguirte o rebelarte?

(1) Rap con letra de Emilio Santiago Muiño y Duarte Artabe

Un futuro verde para Andalucía

26 Nov

El PSOE lleva 40 años gobernando en Andalucía. La izquierda no quiere hablar de los retos de este siglo para no perder votos. La derecha continúa su apuesta por la desigualdad, enzarzada, además, en la lucha por la hegemonía dentro de su espacio político. La ultra derecha reclama un retroceso histórico. Unos plantean el futuro como una continuidad de un presente insostenible y otros reivindican la imposición y la patria como fórmula. Pero ninguna de las fuerzas con representación parlamentaria plantea un futuro verde para Andalucía.

Una coalición en estas elecciones: Equo Verdes-Iniciativa Andalucía, concibe un porvenir donde se encuentran y aúnan la cultura y la tradición de Andalucía con la sostenibilidad y la innovación en Andalucía. Plantea ésta un compromiso desde la ilusión: cuidar a los andaluces y a Andalucía. Un compromiso que pone a las personas y el medio ambiente en el centro de la política, que gira sobre el sentido común y la ética.

Ante los retos y problemas que tiene Andalucía: desigualdad, cambio climático y capitalismo no democrático, repetir lo que no ha funcionado no es una opción.

40 años de fracasos del gobierno del PSOE en Andalucía han servido para perpetuar la precariedad económica y la desigualdad. Y con su negativa a crear una Consejería para la Transición Ecológica, hipoteca el futuro de Andalucía y de la gente que en ella vive al impedir que las políticas medioambientales atraviesen transversalmente todas las demás.

Tampoco sirve una izquierda que no es capaz de dialogar para formar alianzas y sumar mayorías con otras fuerzas políticas. Y sus propuestas —a pesar de las medidas correctoras que incluyen— justifican un sistema económico insostenible y perpetúan las desigualdades sociales, al permitir la apropiación de los recursos por una élite; acaban con los recursos naturales de todos; y no sirven para luchar contra el cambio climático.

La derecha del PP y de C’s no es la salida, pues son los representantes de la estructura de poder que nos ha metido en la actual situación. Su única propuesta es la petición de construir más infraestructuras por empresas privadas, la disminución de los salarios, la bajada de impuestos y la eliminación del estado de bienestar que hemos construido.

La ultra derecha, que intenta estar presente en el escenario político, se envuelve en la bandera y la patria, pide la desaparición de las autonomías, la derogación de la ley de memoria histórica y de violencia de género, la deportación de inmigrantes y el cierre de mezquitas. Es menos solución aún.

La coalición Equo Verdes-Iniciativa Andalucía está haciendo una campaña electoral desde la ilusión y el sentido común. Desde ella se plantea la necesidad de cambiar un modelo fracasado por un nuevo desarrollo que nos ponga a la vanguardia. Crear empleo digno sin explotar a las personas ni al medio ambiente. Blindar los servicios públicos de educación y sanidad. Luchar contra la exclusión, el machismo y el cambio climático. Crear, en definitiva, una tierra de oportunidades que garantice nuestro presente, pero también nuestro futuro, dado que no tenemos más patria que el planeta y sin planeta no hay Andalucía.

Cuidar el planeta es cuidar Andalucía. Y para cuidar Andalucía es necesario cuidar el planeta. Este es el compromiso de la coalición Equo Verdes-Iniciativa Andalucía. ¿El 2D se atreve a votar una opción que plantea algo nuevo y que funciona?

Artículo conjunto de Francisco Soler y Rafael Rodríguez de León