La cuna de la democracia

14 May
Voting

Los deberes democráticos se inician con el voto, no concluyen con él.

Se suele decir que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Eso es verdad en las democracias ya que son los electores y electoras quienes deciden quiénes han de ser los gobernantes.

Uno de los compromisos que tenemos con la democracia es la responsabilidad de elegir a los políticos y políticas que nos tienen que gobernar. Ninguna excusa me parece válida: “todos son iguales”, “todos son ineptos y corruptos”, “estoy decepcionado”, “da igual votar que no hacerlo”, “mi abstención es un castigo por la mala gestión”, “no cumplieron una promesa electoral”… Excusas.

No me gustan esos personajes (podría citar aquí varios nombres de sobra conocidos) que alardean en público de no haber votado nunca. Algunos lo cuentan como quien hace una gracia, otros como quien imparte una lección. Creo que constituyen un mal ejemplo. Porque, si todos hiciesen lo mismo, ¿quién gobernaría? No sé si esos personajes preferirían una dictadura, un régimen en el que no hiciera falta ir a las urnas.

Hay que votar. Una y otra vez. Con responsabilidad. Conscientes de que ese hecho nos va a dotar a todos del mejor gobierno posible. ¿Qué sucedería si todos y todas hiciesen lo que yo hago?, me pregunto muchas veces. No sé qué pensarán al respecto quienes no votan, quienes deciden que sean otros los que tengan la iniciativa. ¿O piensan que lo ideal sería que nadie fuese a votar? ¿Qué sucedería entonces?

Hay que aceptar el nombramiento de presidente o de vocal de las mesas electorales. Alguien lo tiene que hacer. No me gustan las trampas y las mentiras. Es más cómodo desfrutar de un domingo de mayo que estar todo el día presidiendo una mesa electoral. Pero, ¿qué sucedería so todos rechazasen el nombramiento?

Otro deber ciudadano es informarse. Hay que saber a quién se vota. No me explico cómo pueden ir en las listas candidatos que están imputados en casos de corrupción. Y menos que haya votantes que depositen su confianza en ellos. Dice poco de una democracia esa ley del todo vale, tanto para quienes se presentan como para quienes votan.

Hay más de cien imputados en las listas de las próximas municipales. ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede votar alguien una lista con un solo imputado? Decía hace poco un político socialista que había listas del PP que eran como una cremallera: un imputado, uno que no lo es, otro imputado, otro que no lo es… Otro decía que las listas del PP son paritarias, porque tienen igual número de imputados que de no imputados… Y, a su vez, el PP achaca al partido socialista que lleve en sus listas a personas bajo sospecha.

Resulta inadmisible que un político vea mal lo que hace el partido adversario, mientras el mismo comportamiento sea considerado, de manera inverosímil, como positivo en el suyo. No es admisible que otro partido lleve en sus listas imputados, pero los que ellos llevan se justifican porque hay que respetar el principio de la presunción de inocencia.

No me gusta la descalificación que se hace de todos los políticos. Creo que se trata de una forma torpe de minar la democracia. Ni todos los políticos son malos ni todos son iguales. Para ejercer el derecho de votar hace falta estar bien informado. No ayudan mucho las campañas electorales, que se articulan sobre mítines en los que se explica poco y se agrede mucho. Si estuviera en mis manos, prohibiría los mítines y haría obligatorios los debates entre candidatos.

No me gustan los mítines. Sirven para persuadir a los ya persuadidos, para hinchar el ego de los líderes, para descalificar sin réplica a dos adversarios y para brindar unos titulares enj las cabeceras de telediarios y periódicos. En el libro “Aristóteles y un armadillo llegan a la capital”, de Thomas Cathcart y Daniel Klein, subtitulado “Las mentiras de los políticos analizadas con humor”, se puede observar una imagen en la que varios políticos están preparando un mitin. Uno de ellos le dice al otro:

– Es un buen discurso… solo hay un par de puntos que necesitan un poco más de confusión.

Por otra parte, en tiempos de crisis, resulta indecoroso dilapidar el dinero sin ton ni son. Hay otras necesidades más perentorias.

Los políticos tienen también deberes. El primero es acceder al poder sin mentiras y falsas promesas. Hay quien, en época de elecciones, promete lo que sabe que no va a poder cumplir. Hay quien promete hacer un puente en un lugar que no existe un río.

Es vergonzoso el aluvión de inauguraciones que tiene lugar en vísperas de la campaña electoral. Se inaugura un tramo de carretera de cinco kilómetros o un trozo minúsculo de la red ferroviaria…

Resulta un tanto repugnante comprobar lo importante que es el pueblo para los políticos en época de elecciones. Prometen, escuchan, preguntan, adulan. Recorren el camino de las instituciones a la calle para hablar y para escuchar. Pero, una vez que ganan, se olvidan de que el pueblo sigue ahí, de que sigue hablando, de que sigue gritando.

Tienen que explicar lo que hacen y por qué lo hacen. No deben olvidar que están ahí por mandato de sus electores. La esencia de la democracia es que el poder está radicado en el pueblo. No son los políticos quienes mandan sino quienes obedecen al pueblo.

Resulta detestable la corrupción política. Es un abuso verdaderamente repugnante. Un abuso de confianza inadmisible. Porque quien ha sido nombrado por el pueblo se convierte en su enemigo, en su verdugo, en su destructor.

Después de votar no se acaba la democracia. Ni para los votados, que tienen que empezar a trabajar por la ciudadanía y a cumplir las promesas formuladas. Ni para los votantes que tienen que seguir participando, opinando, colaborando y exigiendo. Los deberes democráticos se inician con el voto, no concluyen con él. Las urnas son la cuna y no el ataúd de la democracia.

Voracidad recaudadora

20 Nov

Hemos recibido siete multas en menos de un mes. Todas por el mismo motivo. Por exceso de velocidad en un mismo punto de la autovía cuando regresamos a casa desde Málaga (A-7. P. Kil. 246 sentido C-Creciente. Málaga). Llevamos viviendo en esta casa casi veinte años y hemos transitado siempre por esa autovía sin ningún problema. Ni una multa en ese punto. Pero ahora hace falta recaudar dinero. No importa que no haya trabajo, que los sueldos se hayan recortado, que las familias estén endeudadas. Hay que recaudar. Y entonces se ponen “trampas” en las carreteras. Coches camuflados, rádares escondidos, señales arbitrarias… Trampas. Legales, eso sí. Una limitación a 80 en un lugar en el que se puede circular tranquilamente a 100 kms/hora, sin el menor riesgo para el conductor ni para los demás conductores o peatones es una trampa. La señal, que antes indicaba una limitación de 100, ahora se ha colocado con 80. Y cae la gente como moscas. ¿Por qué el cambio? ¿Había allí algún riesgo? ¿Se trata de prevenir accidentes? No. Se trata de recaudar. El radar es implacable. El motivo de la multa siempre es el mismo: “Circular a 100 kms/hora teniendo limitada la velocidad a 80 kms/hora…”

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Mañana no será lo que Dios quiera

30 Oct

Me llaman mucho la atención los latiguillos lingüísticos que utilizamos para atribuirlo todo a la voluntad divina más que a las decisiones humanas: “hasta mañana, si Dios quiere”, “ya estamos en casa, gracias a Dios”, “ iremos a veros el próximo verano, Dios mediante”…

Creo que es más sensato, más responsable y más lógico pensar que somos nosotros quienes decidimos lo que hacer con nuestra vida, con nuestro futuro, con nuestra sociedad. Por eso me ha gustado tanto la frase que preside estas líneas, que pertenece a un poema de Angel González y que ha dado título a un libro del también poeta Luis García Montero. Un precioso libro lleno de historia y de lirismo en el que glosa la vida y la obra del poeta asturiano. (más…)

El saltamontes no oye

29 May

Deducción ilógica: un saltamontes sin patas se queda sordo.

Siempre me ha parecido llamativa la facilidad y la arbitrariedad con la que establecemos los nexos causales que nos interesan. Una cosa son los hechos y otra las relaciones que establecemos entre ellos. Lo hacemos de forma constante. “Esto ha sucedido por esto”, decimos sin la menor vacilación. Como si esas conexiones fuesen palmarias e indiscutibles.

Atribuimos a la intervención divina un hecho que nos ha sucedido sin tener constancia alguna de la conexión causa/efecto.“Dios nos salvó de la muerte, dicen los supervivientes del accidente aéreo, sin caer en la cuenta de que al decir eso, afirman que condenó a muerte a los que fallecieron”. Explicamos que los alumnos han suspendido porque no tienen capacidad o preparación o interés, sin caer en la cuenta que puede haber muchas otras causas, entre ellas la incompetencia de los docentes o la estupidez del currículo. Decimos que todo el paro del país se debe al gobierno sin pensar que pueden existir otras causas y que ya arrastrábamos un porcentaje de paro muy elevado antes de que fuese elegido por los ciudadanos. Y el gobierno actual dirá que la causa de todos los males se encuentra en la formar de proceder que tuvo el partido de la oposición cuando gobernada. (más…)

Mentira cochina

5 Dic
El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

Acabo de leer un curioso libro escrito por dos reconocidos filósofos, Thomas Cathcart y Daniel Klein, licenciados por la Facultad de Filosofía de Harvard. El libro tiene un título ciertamente llamativo: “Aristóteles y un armadillo van a la capital”.

Estos mismos autores escribieron hace poco una historia de la filosofía que también titularon de manera original: “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”. Me gustó más el primero, pero éste no tiene desperdicio. El subtítulo orienta sobre el contenido: “Las mentiras de los políticos analizadas con humor”.

Quiero en estas líneas abrir un poco el diafragma de la visión para referirme a todos aquellos que dicen mentiras en la política, en los periódicos, en las televisiones, en los púlpitos y en las clases. O mejor, de quienes las escuchan impávida e ingenuamente. Pretendo llamar la atención sobre la necesidad de permanecer atentos a las falacias y a los engaños.

Muchas de las mentiras están ancladas en el lenguaje. Hay muchos sofismas que adulteran la argumentación. Es preciso saber descubrirlos para no dejarse engañar. Otras, sencilla y llanamente, se explican por la credulidad de los destinatarios. (más…)