¿No os da vergüenza?

21 Jun

Estoy convencido de que los profesores y las profesoras debemos ser exigentes. Y de que los alumnos y las alumnas tienen que esforzarse para aprender. La crítica a algunos comportamientos duros de los docentes se suele interpretar como una invitación a obedecer la ley del mínimo esfuerzo No es así. Al menos en mi caso. Hay que exigir, pero hay que saber cómo hacerlo de manera estimulante, respetuosa y eficaz.

O en caso contrario no os empeñéis en algo que os queda grande, si es que es esa la conclusión

Un alumno del master en el que hemos reflexionado sobre el complejo fenómeno de la evaluación, me envía la nota que una profesora de Física de una Universidad española les hace llegar a los alumnos con las calificaciones que han conseguido (o que les ha asignado) después de hacer los exámenes ordinarios. La transcribo íntegramente a continuación, respetando las mayúsculas e, incluso, las incorrecciones gramaticales.

“Como veis acabo de colgar las notas finales del ordinario de Física II.

No puedo por menos que haceros llegar mi más profundo descontento con lo que he tenido que leer en los últimos días. Ya no se trata de no hacer o de no saber, sino de las auténticas BURRADAS que muchos de vosotros habéis dejado por escrito, amén de faltas de ortografía que me hacían sangrar los ojos, así como auténticas cochinadas de examen llenos de tipex, tachones, frases sin acabar, bailes de ecuaciones sin sentido ni explicación, ausencia de hilo conductor de las exposiciones, pésimas redacciones y laberintos de letras ilegibles.

Se supone que sois universitarios, que dentro de algunos años llevaréis las riendas de la sociedad y tendréis que trabajar por ella. ¿Sabéis qué imagen dais algunos con vuestros exámenes?

Me da vergüenza colgar esta lista, os aseguro de corazón que me da vergüenza y que todos los exámenes que no pasan de 4 están corregidos dos veces con lupa intentando buscar algún detalle que se me hubiera pasado para subir la nota. La gran pregunta es ¿no os da vergüenza a vosotros?

He encontrado hielo fundente a 100°C, a 6,66°C a -20°C, … ¿A QUÉ TEMPERATURA ESTÁ EL HIELO FUNDENTE, POR DIOS? ¿O es la palabra fundente lo que no entendéis? (cosa que ya me preocuparía en exceso). Primeros principios de la termodinámica que relacionan el trabajo con la carga, CON LA CARGA!!!!!!!! ¿QUÉ CARGA? Haces de luz con trayectorias en espiral ¿LO HABÉIS VISTO ALGUNA VEZ? Luz no luminosa. ¿QUÉ ES ESO? Y no sigo porque la lista de despropósitos es infinita. Y ninguna de estas “originalidades” las he encontrado una única vez sino varias, algunas hasta unas cuantas docenas de veces. ¿NO OS DA VERGÜENZA?

Espero y confío que esto os sirva de aprendizaje para el extraordinario, que hagáis los exámenes limpios, ordenados, bien redactados, sin faltas de ortografía ni burradas infantiles y sobre todo espero que estudiéis como lo que sois, estudiantes universitarios, ADULTOS. Como tales ocupáis un lugar privilegiado en estos tiempos tan difíciles que corren, y ello os obliga a estudiar 8 horas diarias, a trabajar como cualquier trabajador once meses al año, cosa que por más que me juréis que hacéis no puedo creer a la vista de la inmensa mayoría de lo que he leído.

No sería justo por mi parte hablar sólo de los desastres que he encontrado, aunque hayan sido la más aplastante mayoría, como veis en la lista. Ha habido exámenes que han sido una auténtica delicia de corregir (sic), de algunos de vosotros que traslucís con rotunda evidencia lo mucho que habéis estudiado y lo que os habéis esforzado durante toda la evaluación continua. Mi enhorabuena más sincera a todos vosotros. Y mi agradecimiento por vuestro esfuerzo.

Y si unos cuantos pueden ¿por qué los demás no? Pensadlo. Por favor. Haced autoanálisis, una autocrítica, tened el valor de ser sinceros con vosotros mismos y poned el remedio a tiempo. O en caso contrario no os empeñéis en algo que os queda grande, si es que es esa la conclusión.

Repito que sois unos privilegiados en estos tiempos tan duros que corren y que es inmoral la forma en la que muchos de vosotros despilfarráis recursos y vuestro potencial. Como consejo de abuela os digo algo que seguro que ya os han dicho antes: jamás volveréis a tener ni la edad, ni la fuerza, ni el potencial, ni las oportunidades que tenéis hoy, aprovechadlas antes de que os tengáis que arrepentir de no haberlas aprovechado.

Estoy muy muy disgustada, y en honor a la verdad, cabreada. Es por ello, y por otras ocupaciones que tengo, que prefiero enfriar y dejar la revisión de exámenes para el lunes 16. Si venís a ver vuestros exámenes haceros conscientes de lo que habéis escrito, leed el Tipler, y analizar (sic) vuestras respuestas. No estoy dispuesta a repetir cien veces lo mismo. A muchos os voy a poner a leer en voz alta lo que habéis escrito. Espero que en el extraordinario me deis más alegrías. Recibid todos un saludo”.

Hasta aquí la nota de la profesora.

Se interesa este alumno por mi parecer sobre ella.. Y le envío este correo de respuesta: “Es un texto muy significativo. Refleja muy bien algunas actitudes equivocadas de los profesores. Yo diría que inadmisibles. La pregunta que se le puede hacer a esta docente es: Pero, ¿qué y cómo les has enseñado que han aprendido tan poco? En el libro de Ken Bain titulado “Lo que hacen los mejores profesores universitarios” se dice de ellos: Nunca atribuyen a sus alumnos las dificultades que encuentran con el aprendizaje. Yo no sé lo que aprenderán los alumnos de esta profesora al leer su nota recriminatoria. Lo que tengo claro es que ella, con esta actitud, no aprenderá nada. El texto me ha parecido ofensivo, agresivo, torpe y engreído. Desalentador. Como si nosotros, los profesores, no cometiéramos errores”.

No creo que muchos alumnos o alumnas se decidan a dialogar sobre su calificación y sobre su examen. Se arriesgan a recibir una reprimenda. Se exponen a vivir un cara a cara dominado por el reproche más que por el aliento. No se puede olvidar que la evaluación encierra poder. ¿Qué le dirían estos alumnos y alumnas a la profesora si pudieran expresarse con absoluta libertad? Nos olvidamos de ello muchas veces.

He publicado esta carta porque creo que su contenido y su estilo reflejan algunas actitudes equivocadas de quienes somos docentes. ¿Cuál sería, a mi juicio, la actitud positiva? Hacer explícitos los errores y las omisiones, por supuesto. Aprender del error. Tratar de diagnosticar y comprender de dónde proviene. Invitar a un diálogo sincero. Manifestar la decisión favorable a la mejora, tanto por lo que respecta a los alumnos como a los profesores o a la institución. Animar a la superación, no hundir. Ofrecer los medios para la superación de las dificultades a través de horas de tutoría. No es de recibo despreciar desde la posición privilegiada del que tiene el poder de la evaluación. Porque humillar no es educar.

Se habla mucho de la evaluación, pero menos de cómo trabajar los resultados, de cómo analizarlos, comprenderlos y sacarles partido. No es de recibo decir, ante los malos resultados, que si les queda grande la carrera que la dejen. A mí lo que me da vergüenza es la forma en que esta profesora se dirige a los alumnos.

Mentira cochina

5 Dic
El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

Acabo de leer un curioso libro escrito por dos reconocidos filósofos, Thomas Cathcart y Daniel Klein, licenciados por la Facultad de Filosofía de Harvard. El libro tiene un título ciertamente llamativo: “Aristóteles y un armadillo van a la capital”.

Estos mismos autores escribieron hace poco una historia de la filosofía que también titularon de manera original: “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”. Me gustó más el primero, pero éste no tiene desperdicio. El subtítulo orienta sobre el contenido: “Las mentiras de los políticos analizadas con humor”.

Quiero en estas líneas abrir un poco el diafragma de la visión para referirme a todos aquellos que dicen mentiras en la política, en los periódicos, en las televisiones, en los púlpitos y en las clases. O mejor, de quienes las escuchan impávida e ingenuamente. Pretendo llamar la atención sobre la necesidad de permanecer atentos a las falacias y a los engaños.

Muchas de las mentiras están ancladas en el lenguaje. Hay muchos sofismas que adulteran la argumentación. Es preciso saber descubrirlos para no dejarse engañar. Otras, sencilla y llanamente, se explican por la credulidad de los destinatarios. (más…)