Movilidad urbana

1 Feb

sillaEl Ayuntamiento de Málaga va a repartir una guía sobre movilidad donde indica a los constructores las dimensiones que deben tener tanto el mobiliario urbano como las aceras y pasos para que el tránsito del callejero sobre silla de ruedas no se transfigure en condena.

(más…)

Autoestima socialista

25 Ene

mago-ozSe hace sencillo el uso del léxico militar cuando uno pretende escribir sobre la arenga con que durante el fin de semana, el general Griñán insufló ánimos a su tropa socialista malagueña, algo alicaída. Habló de la conquista de Málaga y Marbella, de las ideas socialistas, así a bulto, e incluso, Heredia, comandantillo local con el permiso de varios superiores suyos, indicó que Málaga tenía que ser el mascarón de proa del nuevo horizonte que el socialismo esboza para España.

(más…)

Prostitución

19 Ene

images2Quien la sufre a la puerta de su casa o negocio sabe los muchos fastidios que conlleva. Los vecinos y la asociación APOMA, que aglutina a empresas de varios polígonos, se quejan a las autoridades pero no reciben soluciones. Han encargado al prestigioso jurista malagueño José Manuel Cabra de Luna la redacción de una ordenanza que impida la prostitución callejera. Esos catorce artículos pretenden evitar la sórdida visión de africanas desnudas junto a la puerta de una ferretería, europeas nómadas, también desnudas, en torno a una fogata ante la fachada de un banco o una empresa de taxis, o los muchos inconvenientes que padecemos los vecinos de Alameda de Colón, no sólo por la presencia de las prostitutas, sino por el bullicio nocturno, basura y peligrosidad con que las acompañan clientes y otras raras aves noctívagas que las sobrevuelan. Un tipo incluso recogió a una en caballo. Estampa rijosa si no ocultase una realidad cimentada sobre la miseria en el remite de la chica, la ignorancia y quizás una esclavitud de la que desconozcamos su alcance preciso. Tan infinito como el número de estrellas se cifran las múltiples servidumbres de los humanos. La prostitución existe; cualquier paseante reconoce una prostituta aunque desconozca el barrio por donde anda, pero considero más complicado el dirimir con pruebas sólidas cuándo se ha producido un acto de demanda u oferta sexual punible en los juzgados.
No dudo de la eficacia legisladora de Cabra de Luna a quien conozco y respeto por muchos conceptos además del jurisconsulto. Otras cuestiones me inquietan. Cualquier ciudadana puede vestir la ropa que desee pues el escándalo acoge grandes dosis de subjetividad y convencionalismos. Una persona permanecerá en una esquina o acera cuantas horas le vengan en gana. Un conductor se detiene varios segundos para preguntar a quien guste si se quiere acostar con él, siempre que ni ofenda ni agreda a la demandada. Si acuden a un piso u hotel y, luego, tras los actos a los que con libertad se sometan, uno entrega al otro una cantidad de dinero, joyas, o un abrigo de pieles, así de buen rollito, no se habría producido ni comercio corporal, ni exhibiciones en vía pública. Un entramado que intuyo de compleja resolución. Hace ya mucho tiempo que la policía podría haber actuado, por ejemplo, mediante el establecimiento de controles exhaustivos de alcoholemia a quienes rondan esos distritos a ciertas horas, o con una demanda insistente de la documentación del vehículo, o con una persecución de las hogueras en la ciudad. Tampoco olvidemos que tras el carmín de prostituta callejera existe en primer lugar una mujer que se busca la vida -no entro en apreciaciones morales- y como escenario al fondo un catálogo de psicópatas. Si arrojamos a estas mujeres hacia alcantarillas ocultas en exceso puede que la erradicación de una molestia se traduzca en delitos graves contra su seguridad. Una cuadratura de círculo y esquina.

Telefonía agresiva

13 Ene

images1Un principio publicitario, quizás escrito quizás no, indica que al cliente no se debe molestar, al menos hasta el punto en que desee la destrucción bíblica del producto publicitado. A mí me embarga tal sentimiento de odio varias veces al día desde hace un par de años. Cada tarde -y mañanas- recibo llamadas que insisten sobre las ventajas que para mí supone un cambio desde los brazos de mi actual operador telefónico hacia otros. Utilizan desde cálidas locutoras con fuertes acentos sudamericanos, hasta una máquina a la que han metamorfoseado con voz de señor serio, grave y español. Según los estudios de mercadotecnia parece que confiamos en los ingenios masculinos, pero en humanos femeninos. Quizás resabios de aquellos mecanos infantiles y maternidades subconscientes. Recibo unas cuatro o cinco llamadas diarias que responden a una estrategia publicitaria agresiva en la que me veo como un humilde filete de vacuno sumergido en una pecera de pirañas, o entre autómatas, masculinos por supuesto, deseosos de mi línea telefónica. Al principio por educación con la trabajadora, o con el programador de aquel prodigio electrónico, oía las ofertas; luego, con igual educación, a cada instante disminuida, declinaba unas quince veces sus magníficas mejorías.
Estos genios de la telefonía agresiva han estudiado los horarios en que encuentran en casa al cliente, pero ¡ay dolor! no investigaron en qué condiciones. Yo, por ejemplo, me levanto a las seis treinta de la mañana, como la multitud que nos vemos en algunos de los atascos de tráfico. Cuando llego a las cuatro de la tarde, la comida hecha, los platos arrojados al fregadero, suelo realizar un paréntesis vital (vulgo, siesta) que me permita el abordaje de tareas vespertinas sin que parezca un drogado, o un zombi. Sintonizo un buen documental -por ejemplo, la originalidad de los leones en el Serenguetti-, y en el sillón me entrego cual amante a Morfeo, que tarda en recogerme en su regazo unos tres segundos. Y ahí, en ese instante un ring-ring (en inglés, anillo-anillo) me despierta de tan sesudas obligaciones. ¿Y aún piensan los cerebros de estas campañas que les daré un “Sí. Quiero”? ¿Que un ser rencoroso y avieso como yo les va a entregar su tesoro telefónico? ¿Y por qué no viene uno de los jefes a llamar a mi puerta a esa hora y se lo explico con un par de razones en la boca? El problema radica en que muchas compañías mercachifles consideran al consumidor como un imbécil. Y seguramente lo seamos porque luego las quejas sobre el funcionamiento y trabas ante la huida del cliente que muchas compañías telefónicas reciben así lo demuestran. Quizás si invirtieran en mimos al cliente, más que en acosos, sus números se imprimirían en negro. ¿Do aquella publicidad informativa? ¿Do aquellos informes en los medios que halagaban la inteligencia? Por su bien espero que los diseñadores de estas campañas no aborden con iguales métodos a presuntos amores de barra. Malas noches intuyo.

J.R.Z.

7 Ene

imagesCorresponden esas iniciales al nombre oculto de la primera mujer víctima de la violencia machista en este año que se estrena. Según se sabe a las horas en que redacto el artículo, mujer, cuarenta y cinco años, madre, separada y vuelta a unir con su verdugo. Ningún dato nuevo en este cansino caminar de muerte que, por fortuna, en nuestro país sale a la luz y la sociedad al completo lo repudia y condena. Al tiempo que la noticia luctuosa asalta los informativos y las actualizaciones de las páginas periodísticas en Internet, leo que los accidentes de tráfico han descendido por debajo de los dos mil y alcanzan de este modo los niveles de 1964, cuando en España circulaban dos millones de automóviles, frente a los treinta y tantos actuales. Según parece se controla antes una máquina a toda velocidad que a un corazón por la ira turbio. Nuestros ingenios detectan antes la alcoholemia en la sangre que la venganza. Nada nuevo bajo el sol, como antes escribí. Toda la obra de Shakespeare se resume en una pregunta por la torpeza con que reaccionan los humanos. Yo, perdonadme, soy escéptico acerca de que algún día nuestra sociedad conquiste un índice cero de asesinatos de esta clase. Pero habrá que minimizarlos con una adecuada educación sentimental. En cada acto machista perpetrado tras las cálidas paredes hogareñas late el concepto de posesión sobre la mujer. Es una cuestión de grados que en demasiadas ocasiones se cultivan por vía materna. La madre que indica a la niña que limpie la habitación de su hermano, que no envía a este a la compra por su incapacidad genética, que obliga a la chica a que ejerza como segunda matrona del hombre, viste otra sierva del señor, junto con un señorito al que desde pequeño se le inculca una superioridad indefinida, sí, pero superioridad sobre cuanta hembra de la especie se le aproxime.
Unos saberes adecuados segmentan este cordón umbilical entre la sumisión femenina y la rancia prepotencia del macho. Pero la moral no siempre florece los frutos deseados; por entre la savia se mezclan sólidas influencias externas a cuanta enseñanza se imparta. Por más que los mensajes propaguen la inutilidad de la intimidación para que un conflicto se solucione, o por más que incidan en la cobardía que supone el abuso de la fuerza y el manto de dolor con que cubre cuanto toca, aún quedan en nuestras calles generaciones masculinas, incluso femeninas, imbuidas por un concepto de mundo cimentado sobre la obediencia que la mujer debe al varón. La lucha marital se aviva cuando las estructuras sociales, diseñadas para la igualdad entre géneros, no ponen de rodillas a la mujer ante su pretendido amo. Entonces él golpea. Aún faltan años hasta la erradicación de esta torpe idea de las relaciones humanas que, en realidad ni entiende de sexos, ni de condiciones, sólo de la debilidad de una persona ante la otra. Descanse en paz J.R.Z. Mal año este 2010 con demasiadas frustraciones en el ambiente.