Aquí sólo corre el viento

17 Mar

Caracol.

En un recóndito paraje de Punta del Este (Uruguay) he leído este reclamo publicitario que invita a comprar una vivienda para vivir felizmente: “Aquí sólo corre el viento”. Es decir, que las personas no estarán sometidas en ese terreno a la ansiedad de las prisas, a la presión de la rapidez, a la angustia de la aceleración incesante.
El problema es que llevamos la prisa en el corazón. Y, aunque nos escondamos en un paraje solitario e idílico, sentiremos esa agitación que la sociedad nos ha inculcado. La prisa se ha adueñado de las personas y las impone un ritmo frenético. “Cualquiera que observe el ritmo de nuestras ciudades verá una vorágine de sujetos corriendo desesperadamente de un lugar a otro”, dice José Luis Trechera en un reciente libro significativamente titulado “La sabiduría de la tortuga. Sin prisa pero sin pausa”. El subtítulo aclara muchas cosas sobre el contenido: “Hay que cambiar el reloj por la brújula para tener el norte claro”. (más…)

La injusticia de la lentitud

3 Mar

Justicia y Tiempo

No hay democracia que se precie sin un buen sistema judicial. Su independencia del poder político, el rigor de los argumentos, la justicia de sus fallos son cuestiones de indudable importancia. Pero una cuestión que preocupa a la ciudadanía, sea del signo político que sea, es la demora de los juicios y de las sentencias. Porque, aunque el fallo sea justo, se convierte en injusto cuando llega excesivamente tarde.
Muchas personas tienen experiencia (propia o ajena) de casos escandalosos de demora. Llega una sentencia o una pena de cárcel cuando el culpable ya está integrado en la sociedad y es padre responsable de un precioso hijo. Se celebra un juicio cuando ya ni vive el denunciante. Se produce un fallo cuando ya ni tiene sentido. (más…)

Matemáticas y ginecología

27 Ene

El misterio de las matemáticas fetales

La evaluación del alumnado es una de las tareas más complejas que realizan los profesores. Parece sencilla, pero no lo es. Algunos confunden evaluación con calificación. Otros limitan el fenómeno a una comprobación uniforme, mecanizada y descontextualizada de los aprendizajes realizados, otros se obsesionan por conseguir que los alumnos memorice, aunque no hayan entendido nada.
Le he oído decir a una profesora: “Niños, esto es muy importante. Hay que aprenderlo de memoria. Y si alguno no es capaz de aprenderlo de memoria, lo puede decir con sus propias palabras”.
La complejidad de la evaluación tiene muchos frentes, radicados en su naturaleza, en su finalidad, en su metodología, en sus consecuencias, en sus condiciones… La evaluación es un fenómeno ético, psicológico, didáctico, sociológico, filosófico…
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Puertos de amargura

20 Ene

El payaso tristePor muy mal que estemos, podríamos estar peor. Ya sé que puede parecer un consuelo falso e ingenuo, incluso ridículo. Psicológicamente resulta efectivo. Basta pensar cómo nos sentiríamos si nos faltara un ser querido que tenemos al lado, si nos hubiesen comunicado un diagnóstico fatal, si nos viésemos arruinados… Pero eso no ocurre en la realidad. O no tenemos acumuladas todas las desgracias en el mismo momento. Imaginarse esas situaciones dramáticas y volver a la realidad es como despertar de una horrible pesadilla. Nos reconforta saber que era un simple sueño y aquella tragedia era sólo una ficción.
Acabo de leer un extenso libro titulado ‘Curso para mejorar el sentido del humor’ del que es autora Begoña García Larrauri, psicóloga y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Valladolid, institución en la que ha cumplido sus bodas de plata como docente.

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No aparece por ninguna parte

13 Ene

El séptimo sello, de Bergman

Cuando el príncipe de Kaunitz prohibió que en su presencia se pronunciara la palabra muerte, su ayuda de cámara hubo de pronunciarse así: “No aparece por ninguna parte el barón Binder”. Eso se dirá de cada persona. Sin excepción. Pocas cosas hay más ciertas. Lo que sucede es que nos olvidamos de ello constantemente.
La muerte. He aquí el tabú. Un tabú sustantivo, no meramente verbal. No es el sexo, no es el pecado, no es el dolor… Es la muerte. De la muerte no se habla, en la muerte no se piensa, se ocultan con cuidado los cadáveres a los niños y se les camufla esa inexorable realidad con las explicaciones más peregrinas. Se ha dicho muchas veces que la finalidad de la escuela es preparar para la vida. Agustín de la Herrán (profesor de la Universidad Autónoma de Madrid) y Mar Cortina (maestra, psicóloga y presidenta de la Asociación española de Tanatología) no lo niegan. Pero añaden una finalidad hasta ahora ausente de las pretensiones didácticas: preparar para muerte. Por eso han escrito recientemente un libro de especial interés: “La muerte y su didáctica. Propuesta para Educación, Infantil, Primaria y Secundaria”. Un libro de casi quinientas páginas, que es fruto de una investigación de más de quince años.

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