La bolsa de American Beauty

11 May
Título: La Bolsa de American Beauty. PDVD_173.
Título: La Bolsa de American Beauty. PDVD_173.

La bolsa de American Beauty, que vuela y danza mayestática en la pantalla, es una bolsa de Mercadona de 0.05 €. La belleza está en todas partes. Sólo hay que mirar, saber mirar. Lo extraordinario no es la foto, no, sino el ojo que mira la foto.

La bolsa de American Beauty, esa maravillosa película de Sam Mendes, es Nabokov, Borges, Américo Castro, Orson Welles, Sontag, Sebald, Francisco Rico y El Quijote golpeándose como átomos contra sí mismos.

¿Quieres ver lo más bonito que he grabado en mi vida? Le dice el chico a la chica. Entonces, una bolsa -la bolsa de American Beauty que da título a este post- comienza a subir, y bajar, a bailar, en una pantalla de televisión, de una televisión de los 90, frente a una pared de ladrillo, flotando en el aire cargado de electricidad, una bolsa que casi se puede oír, danzado grácil durante 15 minutos al compás de la música de Thomas Newman, como un niño pidiendo jugar.

Una vez, mi amigo, el genial Ignacio Nacho, me pidió salir en una escena de uno de sus trabajos. La peli -era un corto pero todos los cortos son pelis- se llamaba Mobiliario Urbano. La idea era sencilla, como todas las grandes ideas: personas diferentes ocupando un sofá de dos plazas que se hallaba completamente descontextulizado. El sofá, como la bolsa, era una metáfora a la que se aferran todos los protagonistas de la peli. Su hogar frente al deshaucio.

La bolsa de American Beauty es como esas bolsas de los aviones, para el vómito, en las que se puede escribir un poema, es “La Canción contra el Mareo”, el libro de Nick Cave, entre el cuaderno de viaje, la épica, el piscoánalisis, es un pájaro que vuela libre, y una foto de Lange, y un rosal en flor … La bolsa de American Beauty son todas las bolsas del mundo y todos los mundos posibles.

Existe vida bajo las cosas, y una fuerza increíblemente benévola que te hace comprender que no hay razón para tener miedo, jamás. El video, ese vídeo, el de esa bolsa, es una triste excusa, lo sabemos pero ayuda a recordarlo, a los que necesitamos recordarlo. A veces, hay tanta belleza en el mundo que sientes que no puedes aguantarlo y tu corazón se derrumba.

La bolsa de American Beauty es una prima ballerina, y las olas del Mediterráneo golpeando contra la playa de Los Rubios, y un ataque de sincera dignidad, una expresión de soledad que alimenta al crooner, y tus mensajes en Facebook, y la llamada a mamá, y el rugido de una Ducari Panigale en un túnel de sonido, y el disparo de Larra, y ese sol de mañana que entra ahora por la ventana del salón. Como dijo Ansel Adams, “no hay nada peor que la imagen nítida de un concepto difuso”.

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