Perspectivas

27 Ene
Escena final de El Planeta de los Simios.
Escena final de El Planeta de los Simios.
Despegando del aeropuerto de Hamburgo, dentro de un Boeing-747-8 de Lufthansa, mirando por la minúscula ventana, observé como un Mercedes, al que no pude identificar el modelo, de color verde aceituna, tras saltarse una mediana, golpeaba brutalmente contra un Audi A6, gris marengo, con un resultado confuso. Nunca supe si alguien resultó herido, o muerto, en aquel accidente aún sabiendo que el impacto fue brutal. Fue un accidente mudo, aéreo, muy extraño, casi de ficción. Pura perspectiva.
Las distintas perspectivas son las circunstancias que rodean al observador, y que influyen en su juicio. Las perspectivas siempre son engañosas.
Justo en aquel vuelo de Lufthansa, una señora a mi lado, dormitaba, serena, germánica, lírica, y soñaba que cazaba sombras. Aquella señora, en aquel sueño, era capaz de capturar las sombras y sus misterios. Primero, toda vez que las sombras aparecían, las provocaba con una agudeza discreta, para luego cogerlas y observarlas largo tiempo. Al despertar, me lo contó todo, y me dijo en un perfecto inglés: “creo que las sombras son el lenguaje creativo de la luz”. Me hizo pensar en aquel maravilloso hallazgo. Perspectiva onírica.
Pongamos otro aspecto de la perspectiva, más funcional. Describo: unos, ante el asombroso solar del panorama nacional, piensan que no hay salida, que estamos abocados al precipicio; otros, entre los que me encuentro, pensamos que estamos ante un cambio de ciclo, en un proceso de regeneración, que nos llevará a un nuevo lugar. No sé si a un espacio mejor, seguro que distinto. Miren, España es el único país de Europa que ha metido en la cárcel a un Ministro del Interior, a un Secretario de Estado, al General de la Guardia Civil más laureado, a cientos de terroristas, a los dos principales banqueros de la movida financiera de los noventa…, al parecer, el único país que puede juzgar a la hija del Rey, al PP, al PSOE, a la UGT… Sostengo que, ante la barricada apocalíptica y oscura, hay futuro, al menos otro futuro. Otra vez, la perspectiva; perspectiva política.
Diego Velázquez con su obra “Las meninas” supuso el gran impulso de la perspectiva. Consiguió representar la atmósfera, el aire que envuelve a los objetos, degradando su color a medida que se van alejando del espectador, aportando así no sólo una sensación de profundidad sino de vacío, de nada. Perspectiva aérea.
En 1968, Charlton Heston protagoniza “El Planeta de los Simios”. Una película, de enorme éxito, que narra un salto en el tiempo de 2006 años, debido a la dilatación del tiempo típica de la relatividad de Einstein. En ese futuro lejano, los monos, refinados y burgueses, cazan humanos. En ese futuro, los monos se fotografían y posan, orgullosos, ante sus trofeos, que son hombres y mujeres, caídos, humillados, inocuos. Otra vuelta de tuerca, otra modificación de la perspectiva.
Despegando del aeropuerto de Hamburgo, dentro de un Boeing-747-8 de Lufthansa, entendí que la perspectiva varía según la posición. Digamos que no existe lo bueno ni lo malo, lo feo ni lo bonito, lo positivo ni lo nocivo, lo agradable ni lo irritante, es solo una cuestión de perspectiva. Nunca supe si alguien resultó herido, o muerto, en aquel accidente brutal que observé desde la ventanilla de aquel avión que despegaba de Hamburgo.
La realidad es solamente una perspectiva de la ilusión.

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