Erecciones

27 Jun

viagra1Desde que el humano adoptó la posición erecta, aparecieron los problemas de erección y relación con la hembra de la especie. La próstata, según parece, no soporta bien el estrés moderno, y la mujer, al esconder sus órganos genitales, aprendió a actuar como un aduanero con quien es necesario congraciarse, mediante diversos métodos, para que abra la frontera. La erección, pues, es el gran drama humano; por eso, hay delitos que merecen castigos rigurosos; por lo que propongo que se acuse de “lesa humanidad” al tipo que falsificó las “Viagras” distribuidas en París; según parece, un ciudadano canalla de Bombay.
No es lo mismo vender estimulantes ineficaces en Calahorra, o en la Soria mística y guerrera, que en París o Torremolinos; el daño va a ser de alcances denigrantes. Imagine que convence a alguna despistada para un viaje a París, pagado por usted, claro, que incluya un tópico paseo en bateau-mouche por el Sena, cena en un bistrot de Mont-Parnasse con velas, ostras y champán pagadas por usted, claro, y, cuando los ojitos entornados de la incauta comiencen a soñar paraísos corporales, vaya usted al servicio para ingerir la tal “Viagra”. Ahora, ambos se lanzan a por un taxi que paga usted, en esa carrera loca contra el tiempo, en que calcula el momento del beso, los minutos de estimulación previa, otra botella de champán, pagada por usted, en la habitación, tras un infierno de nervios por disfunción eréctil; para finalizar, con la articulación lastimera de una serie de justificaciones sobre por qué el sexo oral es la mejor experiencia posible para la mujer. Hay delitos, ya digo, que merecen el desuello público.

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