Camino de Estepona

27 Sep

Poder bajarle el sueldo al jefe tiene que ser muy divertido. Más si cabe, así, democráticamente, como han hecho en Estepona, jijiji. Para que la jugada hubiese sido perfecta, los del PP en aquel municipio y sus amigos raros deberían de haberse subido el sueldo, no sólo congelárselo. Entonces sí que hubiese sido redondo: los que gobiernan, pobretones y los que no –o sí, desde la oposición- ricachones, chincha rabiña. Mandaréis vosotros pero desmandaremos nosotros, que es más fácil, deben de pensar los populares y las reminiscencias de pseudopolíticos que en estos asuntos piensan como ellos a espera de juicio.

La verdad es que estar en la oposición en Estepona se ha convertido en la mejor opción. La peor, sin embargo, no es la de gobernarla sino la de ser gobernados. Quien sufre las consecuencias de esta rabieta de politicastros no son los concejales del gobierno municipal sino los ciudadanos de aquella bonita ciudad en ruinas. Así, aunque desgalonados, los que consiguieron el gobierno en las urnas seguirán cobrando un buen dinerito para irse los domingos al campo. Exactamente 2.554 euros brutos mensuales en 14 pagas. Yo y muchos miles de esteponeros más honrados que yo y hasta puede que más también que los que conforman su gobierno municipal, su oposición y supongo que más que esos otros que sí saben y no contestan -otra vez a espera de juicio-, bien los quisiéramos para nosotros. Pero tiene que fastidiar, jeje, de todas formas, pasar de bruto de 5.000 euros al mes a medio bruto de 2.500, por más que se sigan cobrando 14 pagas.

Es que aún no me lo creo, qué maldad tan bien urdida, qué regocijo tan avieso, qué gustirrinín debe de dar eso de bajarle el sueldo al otro, muy enemigo, y quedarte tú igual y tan pancho. A veces, me gustaría poder elucubrar yo mismo ese tipo de planificaciones para disfrutarlas y contársela a los amigos en el bar de abajo, tan calentito.

Francis Salado, que es un chico muy elegante dentro de su partido popular ha comentado que tal vez debieran de haberse bajado también el sueldo los concejales de su partido en Estepona. No, hombre, calla, no vaya a ser que se te exija a ti que te bajes el sueldo, por buena persona. La mejor postura es la de Elías Bendodo, que los apoya en todo y estoy seguro de que se regocija en la intimidad como hacía tiempo que no podía, por la jugada maestra del coraje producido.

A mí, en particular, que los políticos se bajen el sueldo unos a otros, me encanta. No tanto, que una oposición intente empeorar el funcionamiento de los servicios básicos de su pueblo para conseguir el gobierno, y esto se hace impidiendo que se cobren tasas o se pidan créditos para superar la quiebra municipal a la que ha llevado la corrupción de gobiernos anteriores. El fin no justifica ningún medio que perjudique al ciudadano. Ni siquiera entre políticos disgustados.

Ahora, puestos a soñar, la dulce venganza sería que el PSOE pudiera obligar a nuestro Ayuntamiento a rebajar los sueldos de sus altos cargos indecentes. Jo, qué divertido. Sería el súmmum del gustirrinín. Por fin, olvidarnos de la impotencia que nos produce a los malagueños tener que pagar y aguantar la corte de consejeros carísimos que necesita nuestro alcalde para sentirse seguro. Qué pena que no me gusten los tránsfugas.

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