Doce rosas para los docentes

8 Oct

El pasado día 5 de octubre se celebró el Día Mundial del Docente. Quiero sumarme al homenaje que el alumnado, las familias y la sociedad en general han tributado a quienes dedican su vida a la tarea más compleja, más delicada y más importante que se le ha encomendado al ser humano en la historia: trabajar con la mente y el corazón de las personas.

Voy a preparar un ramillete de doce rosas que deseo depositar con admiración, respeto y afecto en el jarrón de sus quehaceres. Las rosas son los motivos que despiertan mi felicitación y mi gratitud.

Voy a preparar un ramillete de doce rosas que deseo   depositar con admiración, respeto y afecto  en el jarrón de sus quehaceres. Las rosas son los motivos que despiertan mi felicitación y mi gratitud. No serían en realidad solo doce. Serían miles. Seleccionaré una docena porque ese número está cargado de símbolos en la confección de los regalos florales. Algunas rosas tienen espinas pero no por eso pierden su belleza y su fragancia.

Primera rosa. En un mundo en el que todos y todas saben que quien tiene información tiene poder, los docentes dedican su tiempo y su afán a compartir el conocimiento que poseen y a procurar que sus alumnos  y alumnas busquen de forma autónoma el conocimiento en fuentes diversas. No solamente les ayudan y estimulan a buscarlo sino que les ofrecen criterios para discernir si el conocimiento hallado es riguroso o si, por el contrario, está adulterado por intereses políticos, comerciales, económicos o religiosos. Finalmente, les orientan para que esos conocimientos se pongan al servicio de una sociedad mejor y no solo de sus propios intereses.

Segunda rosa. En cualquier otra profesión el mejor profesional es quien más y mejor manipula los materiales.  En esta es quien más y mejor los libera. De ahí la complejidad de la tarea de enseñar. Los materiales que maneja un arquitecto, un químico o un biólogo  obedecen a leyes. Funcionan igual un lunes que un viernes, en Magadascar que en Londres. Pero los delicados materiales que manejan los docentes y las docentes  no obedecen a leyes. En educación no sucede que si A, entonces B. Lo que sucede es que si A, entonces B, quizás. El mismo reproche, a uno le estimula y a otro le hunde. La misma exhortación a uno de anima y a otro le deja indiferente.

Tercera rosa. En una sociedad que ofrece modelos a los niños y jóvenes por la vía de la seducción, los docentes presentan paciente y esforzadamente modelos por la vía de la argumentación. La sociedad propone el modelo de un futbolista famoso, de una actriz deslumbrante de un cantante arrollador… No muestra su esfuerzo cotidiano, ni su miedo a fracasar,  ni su  efímera gloria. Los docentes les hablan de ser personas honestas, estudiosas, solidarias y compasivas.

Cuarta rosa. Inmersos en la cultura neoliberal en la que prevalece el individualismo, la competitividad, el relativismo moral, la obsesión por la eficacia,  el olvido de los desfavorecidos, la privatización de bienes y servicios,  los docentes se dedican  a cultivar la solidaridad, el saber, el respeto, la dignidad y la compasión por los más débiles.  Saben muy bien que solo a los peces muertos los arrastra la corriente.

Quinta rosa. Los docentes y las docentes deben que enseñar a quienes no quieren aprender y se empeñan en que nadie pueda hacerlo. Tienen que despertar el deseo de saber en quienes están aturdidos por el ruido del dinero, del poder, de la fama y de todo tipo de adicciones. Y lo hacen con paciencia, con tino y con amor. Sí, con amor. Porque saben que esta profesión gana autoridad por el amor a lo que se enseña y el amor a  quienes se enseña.

Sexta rosa. Cada curso los docentes y las docentes van sumando un año mientras sus alumnos y alumnas se mantienen en la misma edad que siempre han tenido, debiendo superar desajustes generacionales cada vez más grandes. Y porque, cada año, después de aprender a querer a sus alumnos y a ser queridos por ellos, deben separarse de todos para empezar de nuevo el proceso de la conquista afectiva de otro grupo diferente.

Séptima rosa. Los docentes y las docentes tienen que soportar que quienes promulgan leyes para decirles cómo hacer mejor tu tarea tienen la osadía y el cinismo de empeorar las condiciones de su trabajo aumentado el número de los alumnos en el aula, endureciendo las condiciones de trabajo, cargando el quehacer  de estúpidas exigencias burocráticas y congelando o recortando un salario mediocre.

Octava rosa. Algunas familias entienden que el deber de los docentes y las docentes hacer toda la tarea que ellas no pueden, o no saben  o no quieren hacer en las casas. Y porque algunos padres y madres han perdido el rumbo y se han convertido en jueces, policías, espías o verdugos de quien deberían ser aliados y colaboradores estrechos. Se han olvidado de que todas las piedras que  tiran al tejado de la escuela caen sobre las cabezas de sus hijos e hijas.

Novena rosa. Los docentes y las docentes rescatan del contenedor de la basura de la sociedad palabras como dignidad, nobleza, respeto, esfuerzo, decencia y honestidad. Y tratan de vivirlas conscientes de que no hay forma más bella y más eficaz de autoridad que el ejemplo. Nunca se olvidan de que el ruido de lo que  son llega a  los oídos de los alumnos y alumnas con tanta fuerza que les impide oír lo que les dicen.

Décima rosa. Tienen que  tratar a todos por igual, aunque sean distintos y a todos de manera distinta aunque sean iguales. Saben bien que cada niño y cada niña trabajan de manera diferente como seres únicos, irrepetibles e irreemplazables que son. Sin embargo tienen que desarrollar un curriculum planteado desde la uniformidad de contenidos, métodos, evaluaciones y normativas.

Undécima rosa. Los docentes y las docentes  tienen cada día más presión social. Se exige de ellos que respondas a todas las necesidades de formación: para la paz, para el consumo, para la igualdad de los géneros, para la sexualidad, para el ocio, para la seguridad vial, para la convivencia, para la imagen, para los valores. Con  parecida formación y por el mismo sueldo.

Duodécima rosa. Nunca se acaba la formación. El conocimiento crece y se multiplica de forma exponencial, los alumnos cambian de manera acelerada, la sociedad se transforma sin cesar, el saber pedagógico se extiende y se acrisola, el  mundo digital se impone,  las instituciones se vuelven más complejas, el contexto y la historia  cargan de incertidumbres.

El homenaje debería ser universal y cotidiano.  Pero no está mal aprovechar este día como símbolo y como recordatorio. Pueden ser rosas, pueden ser libros, puede ser afecto. Cualquier cosa vale como tributo de reconocimiento.

En el Colegio de mi hija Carla, la Asociación de padres y madres ha tenido la hermosa idea de invitar a los niños y a las niñas a confeccinnnar posits de felicitación para la fecha. Mañana se producirá una lluvia multicolor que irá llenando las puertas y las paredes de sentimientos de gratitud, afecto y respeto a quienes tienen la compleja y delicada tarea de enseñar.

Debería generalizarse e intensificarse este tipo de iniciativas que hacen conscientes a los alumnos y alumnas de la importancia que tiene la tarea que desempeñan en la sociedad sus profesores y profesoras.  Por eso esta docena de rosas para los docentes.

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Una institución contrahegemónica

12 Mar

La compleja tarea de la escuela se  complica por la gran  influencia sobre los individuos de otros agentes, en especial los medios de comunicación y el mundo de la publicidad. Obsérvese que es más fácil filmar (y me refiero ahora exclusivamente a los aspectos técnicos) la guerra que la paz, el tener que el ser, la mentira que la verdad, la apariencia que la esencia, el éxito que el fracaso, la traición que la lealtad… El clima que se genera, la cultura que se alimenta a través de contenidos y estrategias de comunicación, desde mi perspectiva, es preocupantes desde la esfera de los valores.

Es difícil desarrollar los procesos educativos en un clima tan adverso. Creo que la escuela debe ser hoy una institución contrahegemónica.

Ya sé que los medios ofrecen a las audiencias lo que éstas quieren, esperan y desean recibir. La cultura se retroalimenta en un círculo vicioso que es difícil de romper. Los poderes políticos, económicos, publicitarios, sociales… sirven a la cultura dominante.

Desde la cultura neoliberal en que estamos inmersos, desde la filosofía que los medios airean y propugnan, se puede elaborar una jerarquía de valores que tiene los siguientes ejes:

Filosofía del éxito: El éxito se presenta como un sinónimo de la felicidad. Sólo el que triunfa, “triunfa”.  El prestigio en las diversas áreas (económica, intelectual, política, social, etc.) consiste en llegar al éxito. El nivel de aspiraciones se fija, por consiguiente, en los ganadores, los premiados, “los grandes”, triunfadores, los héroes, etc. En quienes acaparan la atención de los medios de comunicación. Los espacios deseables son los del podio.

Filosofía de la competitividad: “El ser más que…”, “tener más que…”, “ganar más que”… son claves del comportamiento humano que presentan los medios. Escalafones, concursos, oposiciones, galardones, campeonatos, competiciones… Se trata de medirse con los demás. Y de ganar. Nada se entiende sin competir y sin ganar.

Filosofía del individualismo: “Cada uno a lo suyo”, “sálvese el que pueda”, “al que Dios se la da, San Pedro se la bendice”… Estos son los lemas de la cultura en la que estamos inmersos. Cada uno ha de mirar por lo suyo, por sus intereses, por sus beneficios, por su bienestar… Cada uno tiene que hacer lo posible por su comodidad, por su enriquecimiento, por su tranquilidad… Cada uno ha de afrontar la vida luchando contra los demás. Los héroes individuales, los francotiradores, encuentran un eco fácil en los medios de comunicación social.

Filosofía del relativismo moral: Para buscar el propio interés, para ganar a los otros, para perseguir el enriquecimiento, la fama o el poder, “vale todo”…  ¿Quiere tener más dinero que nadie? Vale todo. ¿Quiere alcanzar más poder que nadie? Vale todo. ¿Quiere tener más fama que nadie? Vale todo.

Filosofía de la cuantificación: Es insistente la referencia a los aspectos cuantitativos de la realidad: la cantidad de dinero que se gana por un trabajo, el número de muertos en el fin de semana, la cantidad de petróleo importado, el número de coches vendidos, el número de viviendas desocupadas… Todo se baraja a través de las cifras. La realidad se analiza bajo el prisma del número. La persona se valora con el patrón de  de la cantidad.

Filosofía de la utilidad: Personas, actividades y cosas son interrogadas automáticamente: ¿para qué sirve? Se valoran los comportamientos, las elecciones y las propuestas desde el plano del rendimiento y la eficacia. ¿Qué ventajas tiene?, ¿cuánto produce?, ¿para qué vale?, ¿cuánto se gana?…

Filosofía del consumo: La escalada de las necesidades insatisfechas nunca llega a su techo. Alimentos, vestidos, bebidas, objetos… Se inventan necesidades que luego habrá que satisfacer para que den paso a nuevas necesidades que favorezcan el consumo. Incluso se hacen objeto de consumo las personas a través de una erotización intensa…

Filosofía de la apariencia: La apariencia es frecuentemente presentada como la realidad misma. Sin ninguna invitación a penetrar más allá de la simple fachada de las cosas, de las situaciones, de las personas. Piénsese en la “vida” que se presenta al espectador televisivo: casas perfectas, aparatos maravillosos, gentes encantadoras, bellezas sin sombras, eficacia absoluta… El diseño, las marcas, la moda, rigen muchas elecciones de las persona.

Filosofía de la prisa: Hay que hacer muchas cosas, hay que perseguir muchas metas, hay que realizar muchos encuentros, hay que hacer muchos viajes… En definitiva, hay que ir de prisa. Hay que aprovechar el tiempo: viajar, comer, leer rápidamente. Todo es urgente.

Filosofía de la provisionalidad: El presentismo es cotizado como un valor de alto grado en la jerarquía axiológica. Lo que cuenta es el momento presente. “Esto me interesa ahora”, “esto va muy bien por ahora”, “aquí se está muy bien en este momento”…

Filosofía del sentimiento: El comportamiento se apoya más en sensaciones que en razonamientos. La pregunta fundamental no es tanto qué debemos hacer, cuanto qué nos apetece hacer, qué nos gusta hacer. El área de la sensibilidad se desarrolla más que el de la razón. Tiene más fuerza lo que se siente que lo que se piensa.

Filosofía de la posesividad: “No renunciaré” se convierte en un lema,  en un estilo de vida. Incluso aquello que los imperativos naturales nos vetan es considerado por el individuo como una “castración” de aspiraciones.  No renunciar a nada es una actitud generalizada, que echa sus raíces con profundidad y esparce la fronda en extensión.

Filosofía de la violencia: Las cosas se arreglan por la fuerza, los conflictos se solucionan a través del poder  La  vida de las personas  se somete a la fuerza de quien no tiene escrúpulos. En la televisión se contemplan miles de golpes, de asesinatos, de extorsiones. Dostoievski empleó quinientas páginas para describir un crimen. En la televisión se pueden ver cientos en pocos minutos.

Los medios tienen una fuerte capacidad de persuasión. Proponen modelos seduciendo. La técnica se pone al servicio del convencimiento. Música, imagen, palabra y acción dramática son manejados por algunos expertos ante públicos analfabetos en el lenguaje icónico. La magia de la imagen en movimiento se utiliza sin contemplaciones para la captación de espectadores, para la promoción de intereses comerciales, para el adoctrinamiento utilitario.

La frontera entre lo real y lo ficticio genera unas complejas reacciones intelectuales y emocionales. Si alguien entra en la casa y encuentra el televisor encendido en el que se contemplan unos disparos, necesitará contextualizar el programa para saber si se trata de una película o de una filmación en directo.

Frente a este modo sutil y engañoso de influencia está la escuela argumentando y proponiendo modelos por la vía de la reflexión y del compromiso. Inmersa en esa cultura que he descrito, la escuela tiene, a mi juicio, el reto y la obligación de ir contracorriente.

Hoy nos invade la cultura neoliberal que gira sobre los ejes que he descrito. Es difícil desarrollar los procesos educativos en un clima tan adverso. Creo que la escuela debe ser hoy una institución contrahegemónica.

Docentes jubilados en Cantabria

6 Feb

El pasado viernes, 29 de enero, tuve la feliz oportunidad de participar en un doble homenaje. Uno de carácter genérico, ya que se celebraba el día del Docente en la Comunidad cántabra y otro más específico, ya que en el mismo acto se rendía tributo de gratitud y felicitación a los docentes que se jubilan en el presente curso, casi doscientos, aunque no todos presentes.

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes, responsable de la iniciativa y de su desarrollo institucional. tuvo el enorme acierto de elegir el Parlamento de Cantabria como escenario del acontecimiento. No había, a mi juicio, un lugar mejor. El Gobierno y el Pueblo tienen allí su epicentro democrático.

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes, responsable de la iniciativa y de su desarrollo institucional. tuvo el enorme acierto de elegir el Parlamento de Cantabria como escenario del acontecimiento. No había, a mi juicio, un lugar mejor. El Gobierno y el Pueblo tienen allí su epicentro democrático.

La autoridades políticas (Consejero de Educación que presidió el acto, Vicepresidenta del Ejecutivo y Presidenta del Parlamento), en su papel de representantes del pueblo, respaldaron con su presencia el acto y le imprimieron ese sello que la autoridad confiere a las actividades en las que cree. He visto muchas ausencias significativas y muchas presencias fugaces y meramente protocolarias. En una ocasión vi a una autoridad ¿educativa? dirigir a los presentes unas palabras de Clausura para un Congreso que se encontraba en el acto de Apertura. Las buenas y las malas actitudes se huelen. Algunas veces apestan. Dos presentadoras hilvanaron las diversas partes con soltura, eficacia y simpatía. La cultura de los detalles es fundamental en educación.

Los docentes jubilados eran protagonistas. Durante el acto se proyectó un interesante documento con testimonios autobiográficos de algunos homenajeados. La Consejería les hizo entrega de una bolsa con los correspondientes regalos y yo tuve el honor de añadir el minúsculo obsequio de un libro que publiqué el año pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) y que lleva por título “El Arca de Noé. La escuela salva del diluvio”. Dice García Márquez que un libro no se acaba de escribir hasta que no se dedica. Por eso escribí en la primera página: “A los docentes jubilados este año en Cantabria: Enseñar no es solamente una forma de ganarse la vida es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros”. Les dije que ellos habían salvado muchas vidas surcando el océano proceloso de la cultura neoliberal, que habían sorteado muchos escollos y atravesado olas gigantescas, consiguiendo que la frágil barca de la escuela no zozobrase. En ella habían salvado del diluvio de la ignorancia, de la insolidaridad y de la desigualdad a miles y miles de alumnos. ¿Cómo no sentirse orgullosos de ellos? ¿Cómo no expresarles gratitud después de tantos años de esfuerzo y de valerosa y hábil navegación?

Hablaron las autoridades con palabras certeras y sentidas. Uno nota con facilidad si los discursos están huecos o si, por el contrario, están llenos de sinceridad y de hondura. Uno nota si quien habla se cree lo que está diciendo.

Hubo también música. Excelentes interpretaciones del Dúo ARtCOS que arrancaron aplausos entusiastas. Es bueno que se mimen estos actos, que se ponga en ellos alma, que se elijan interpretaciones de calidad, que se de realce y visibilidad a lo que se hace. Los destinatarios y la causa lo merecen.

Y más música. Ahora de otro tipo. Música arraigada en la tierra cántabra, con guitarra y rabel de Chema Puente. Y el broche de una habanera que aspira a convertirse en himno de la bella ciudad de Santander y cuya estrofa central estuve tarareando el resto de la jornada. (¿Cómo era, cómo era, me pregunto ahora?). Hermosa canción, magníficos artistas.

En la Comunidad es ya una tradición este homenaje. Y lo es también la edición de un libro de hermoso título: “Vidas maestras”. Ya van 11 años. 11 ediciones. Se trata de una obra en la que se invita a participar a los jubilados. Los interesados escriben una breve biografía de su trayectoria profesional. Todas hermosas. Cada una peculiar. Es muy buena la idea de escribir. Porque ese pensamiento caótico y errático que tenemos sobre la educación, a la hora de escribir, tiene que ser disciplinado. Hay que poner unas cosas delante de otras, hay que estructurar, ordenar, explicar, argumentar… Y eso ayuda a comprender. Y, por supuesto, otros pueden leer. El libro está primorosamente editado con pastas y hojas de calidad y numerosas fotografías que encarecen y a la vez engrandecen la edición. Es hermoso leer esas trayectorias vitales. Ese tránsito del comienzo ilusionado hasta el final que acaban de tocar con la mano. Es hermoso compartir la experiencia.

Me concedió el Consejero veinte minutos. Sé lo cuidadoso (casi obsesivo) que es con el respeto de los tiempos. Y me dije: ni un minuto más, ni uno menos. Mi tarea consistió en cantar las excelencias de la profesión docente, en mostrar su decisiva importancia en la sociedad y, también, en hacer patentes las dificultades que sin duda existen. Y, cómo no, en agradecer y felicitar a los jubilados y jubiladas por el largo y decisivo trabajo realizado. No me cabe la menor duda de que Cantabria es hoy mejor por la tarea educativa que han realizado estos profesionales. Lo hice sustentando la alabanza en cuatro pilares fundamentales. Diré algo en cada uno que allí no pude decir, a causa de los límites de tiempo.

Ser docente es difícil. Porque la presión social es cada día mayor, esperándose de él, y exigiéndole incluso, que responda a todas las necesidades de formación: para la paz, para el consumo, para las nuevas tecnologías, para la imagen, para al seguridad vial, para el medio ambiente, para la sexualidad, para la convivencia, para los valores… Con parecida formación, peores condiciones y el mismo sueldo.

Ser docente es importante. Porque trabaja con “materiales” delicados, complejos, de altísima fidelidad, como son las ideas, las expectativas, las emociones, los sentimientos, las concepciones, las actitudes, los motivos, los valores… En otros trabajos, el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en ésta es quien más y mejor los libera. De esa tarea depende el futuro de los individuos y de la sociedad.

Ser docente es hermoso. Porque su tarea se destina a personas y se realiza en equipo, hecho que enriquece a sus miembros y multiplica la eficacia. No hay niño que se resista a diez profesores que estén de acuerdo. Esta es la tarea más importante que se le ha encomendado al ser humano en la historia: trabajar con la mente y el corazón de las personas.

Ser docente es ser inmortal. Presenté algunos botones de muestra sobre las repercusiones beneficiosas de la tarea docente. Ahora añadiré otro que me brinda mi médica de familia en una carta que dirige a su profesor de Lengua y Literatura, recientemente jubilado. Una hermosa carta de la que extraigo este párrafo: “Porque aprendimos de él que una palabra es correctamente usada cuando comunica, dice, reclama, critica, apoya, consuela, discrepa argumenta enamora o maldice, como reconocimos en tantos textos que nos hizo desmenuzar como un azucarillo de café, para después beberlos a sorbitos durante el resto de nuestra vida”.

Hice una propuesta al final: que en la ciudad de Santander hubiese una CALLE DE TODOS LOS MAESTROS. Los que han sido, los que son y los que vendrán. Luego departimos animadamente al buen sabor de unos aperitivos y de un vino español. Honor, admiración y gratitud eterna a los docentes jubilados este año en Cantabria.

Las vacaciones del profesorado

22 Ago

Hay quien piensa que los docentes tienen unas vacaciones excesivas para el trabajo que realizan. No lo veo así. Mantener el contacto con un grupo, casi siempre  numeroso de alumnos y alumnas, exige una tensión psicológica extraordinaria. Eso, en el caso de que el grupo esté integrado por escolares dispuestos al aprendizaje, dóciles y bien relacionados. Hay grupos que entrañan unas dificultades complementarias, ya que sus miembros son díscolos, desobedientes, desconsiderados y agresivos. No es fácil enseñar a quien se niega por todos los medios a aprender y a que los demás aprendan.

Hay quien piensa que los docentes tienen unas vacaciones excesivas para el trabajo que realizan. No lo veo así.

Basta que en una clase haya uno o dos que la quieran reventar para que las cosas resulten difíciles, por no decir imposibles. Solo aprende el que quiere aprender. Siempre me he compadecido de aquellos docentes que han tenido dificultades en hacerse con el grupo. Han sorbido sus lágrimas y se han comido su impotencia en soledad. Es muy duro ir a una clase para enseñar lo que se sabe y encontrarse no solo con la desgana y el desdén sino con la más cruda violencia.

En este mismo verano me he encontrado con un amigo de la infancia cuya esposa, hace mas de cinco lustros, enfermó de esquizofrenia por las dificultades insuperables que  tenía para hacerse con la clase. Ahí sigue con su enajenación.

Los contextos actuales son adversos. Los alumnos tienen distractores potentes. La sociedad les ofrece modelos por la vía de la seducción mientras los profesores tienen que presentarles modelos por la vía de argumentación.

La tarea que realizan  los docentes y las docentes tiene una trampa escondida porque su trabajo requiere mucho tiempo además del tiempo presencial de las aulas. Los docentes tienen que preparar sus clases, corregir trabajos, reunirse de múltiples formas, actualizarse de manera constante. Nunca se ha hecho un cálculo del tiempo complementario que dedican los profesores y profesoras a su tarea fuera de la institución.

No se ha profundizado suficientemente en la importancia de la diversidad del alumnado. Conocer a cada uno, pensar en cada uno, adaptarse a las peculiaridades de cada uno, exige un enorme esfuerzo y una gran habilidad. Habilidad que debe incrementarse a medida que aumenta el número de alumnos y alumnas en el aula.

La diversidad existe en el alumnado individualmente considerado  y también en los grupos. Los profesores saben que en 1º A el grupo puede responder de forma entusiasta a la propuesta de aprendizaje que les brinda un profesor y en 1º B puede tener problemas de rechazo y de disciplina… Es el mismo profesor, con la misma actitud, de la misma asignatura… En la enseñanza no sucede que si A, entonces B, lo que sucede es que si A, entonces B, quizás…. Y en ese quizás está la clave de lo que sucede.

El profesor trabaja con “materiales” de altísima complejidad que no obedecen a leyes como aquellos con los que trabajan los profesionales de otras actividades. Los docentes trabajan con motivaciones, expectativas,  actitudes, capacidades, sentimientos, intereses… Los ladrillos, colocados de una manera determinada, responden a los mismas leyes en Badajoz que en Tarragona. Pero, una clase, no responde de la misma manera un día u otro, en un momento u otro, con un docente u otro… Quien se dedica a esta tarea sabe que un reproche estimula a un niño y el mismo reproche desanima a otro, que un elogio entusiasma a un alumno y a otro le hace reír… En cualquier profesión el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en esta es el que más y mejor los libera.

Téngase en cuenta que los docentes trabajan en una institución con otros colegas. No siempre son fáciles las relaciones. No siempre es bueno el clima. No siempre son posibles los acuerdos. Algunas escuelas, lamentablemente, están gobernadas por jefes tóxicos. Todo ello genera tensión.

Son de sobra conocidos los trabajos del querido y ya fallecido profesor Esteve Zarazaga sobre el malestar docente. Hace ya muchos años escribí un largo artículo titulado “La erosión de la función docente”. En él analizaba las causas que van quebrando el entusiasmo de algunos profesionales de la enseñanza.

La demanda social es más dura cada día sobre la escuela y sus profesionales.. Todo se le exige a la escuela: educación vial, educación para la paz, para el consumo, para el medio ambiente, para la igualdad, para la imagen, para la creatividad, para los valores, para la convivencia, para la sexualidad…  Todo por el mismo o más bajo salario, todo en perores condiciones y con una formación deficiente. Las condiciones laborales de los docentes se han endurecido: más número de alumnos y alumnas, más horas, menos sueldo, más burocracia, más  prescripciones externas…

No es fácil ser docente. El magnífico escritor Manuel Rivas dice en un artículo titulado “Amor y odio en las aulas”: “Mucha gente todavía considera que los maestros de hoy viven como marqueses y que se quejan de vicio, quizá por la idea de que trabajar para el Estado es una especie de bicoca perfecta Pero si a mi me dan a escoger entre una expedición “Al filo de lo imposible” y un jardín de infancia, lo tengo claro. Me voy  al Everest por el lado más duro…”.

Los padres y las madres saben muy bien lo que significa gobernar a uno, dos o tres niños. Y ellos mismos se preguntan cómo se las arreglan los profesores para  trabajar con un grupo de treinta tantas horas. He oído muchas veces, en estos últimos días del verano, decir a los padres y a las madres  con emoción incontenida:

–           ¡Qué ganas tengo de que empiece el cole!

Añádase a las dificultades expuestas que algunas familias entienden que el deber de los docentes, es hacer toda la tarea que ellas no pueden, o no saben, o no quieren hacer en las casas. Por otra parte, algunos padres y madres han perdido el rumbo y se han convertido en jueces, policías, espías y verdugos de los docentes. Hay familias que apoyan a sus vástagos cuando surgen conflictos con el profesorado.

Las vacaciones de los docentes no son como las de un banquero o las de un albañil, que dan la espalda a sus trabajos hasta la fecha de reanudación. El profesor sigue siendo profesor durante las vacaciones: lee, estudia, prepara el nuevo curso, se forma, busca materiales, se esfuerza por saber y por ser. Frente a especuladores, demagogos, mercaderes y tiranos, el docente está permanentemente del lado de la verdad, del amor y de la libertad.

Creo que los profesores y profesoras tienen ganadas a pulso sus vacaciones. Las necesitan desde un punto de vista psicológico. No son solo un derecho laboral, son un requisito indispensable para fortalecerse. Muchos las aprovechan para formarse y seguir creciendo profesionalmente. Muchos tienen en mente durante las vacaciones su actividad profesional y buscan materiales didácticos hasta en los contenedores de basura. Muchos siguen sintiéndose profesores allá donde se encuentren. Y tratan de comportarse como tales. Se es profesor durante todo el año. Durante las veinticuatro horas del día.  Deberían pagar a los profesores las horas de vacaciones como horas extra.

Hay quien piensa que los docentes tienen unas vacaciones excesivas para el trabajo que realizan. No lo veo así. Mantener el contacto con un grupo, casi siempre  numeroso de alumnos y alumnas, exige una tensión psicológica extraordinaria. Eso, en el caso de que el grupo esté integrado por escolares dispuestos al aprendizaje, dóciles y bien relacionados. Hay grupos que entrañan unas dificultades complementarias, ya que sus miembros son díscolos, desobedientes, desconsiderados y agresivos. No es fácil enseñar a quien se niega por todos los medios a aprender y a que los demás aprendan.

Basta que en una clase haya uno o dos que la quieran reventar para que las cosas resulten difíciles, por no decir imposibles. Solo aprende el que quiere aprender. Siempre me he compadecido de aquellos docentes que han tenido dificultades en hacerse con el grupo. Han sorbido sus lágrimas y se han comido su impotencia en soledad. Es muy duro ir a una clase para enseñar lo que se sabe y encontrarse no solo con la desgana y el desdén sino con la más cruda violencia. algunos docentes.

En este mismo verano me he encontrado con un amigo de la infancia cuya esposa, hace mas de cinco lustros, enfermó de esquizofrenia por las dificultades insuperables que  tenía para hacerse con la clase. Ahí sigue con su enajenación.

Los contextos actuales son adversos. Los alumnos tienen distractores potentes. La sociedad les ofrece modelos por la vía de la seducción mientras los profesores tienen que presentarles modelos por la vía de argumentación.

La tarea que realizan  los docentes y las docentes tiene una trampa escondida porque su trabajo requiere mucho tiempo además del tiempo presencial de las aulas. Los docentes tienen que preparar sus clases, corregir trabajos, reunirse de múltiples formas, actualizarse de manera constante. Nunca se ha hecho un cálculo del tiempo complementario que dedican los profesores y profesoras a su tarea fuera de la institución.

No se ha profundizado suficientemente en la importancia de la diversidad del alumnado. Conocer a cada uno, pensar en cada uno, adaptarse a las peculiaridades de cada uno, exige un enorme esfuerzo y una gran habilidad. Habilidad que debe incrementarse a medida que aumenta el número de alumnos y alumnas en el aula.

La diversidad existe en el alumnado individualmente considerado  y también en los grupos. Los profesores saben que en 1º A el grupo puede responder de forma entusiasta a la propuesta de aprendizaje que les brinda un profesor y en 1º B puede tener problemas de rechazo y de disciplina… Es el mismo profesor, con la misma actitud, de la misma asignatura… En la enseñanza no sucede que si A, entonces B, lo que sucede es que si A, entonces B, quizás…. Y en ese quizás está la clave de lo que sucede.

El profesor trabaja con “materiales” de altísima complejidad que no obedecen a leyes como aquellos con los que trabajan los profesionales de otras actividades. Los docentes trabajan con motivaciones, expectativas,  actitudes, capacidades, sentimientos, intereses… Los ladrillos, colocados de una manera determinada, responden a los mismas leyes en Badajoz que en Tarragona. Pero, una clase, no responde de la misma manera un día u otro, en un momento u otro, con un docente u otro… Quien se dedica a esta tarea sabe que un reproche estimula a un niño y el mismo reproche desanima a otro, que un elogio entusiasma a un alumno y a otro le hace reír… En cualquier profesión el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en esta es el que más y mejor los libera.

Téngase en cuenta que los docentes trabajan en una institución con otros colegas. No siempre son fáciles las relaciones. No siempre es bueno el clima. No siempre son posibles los acuerdos. Algunas escuelas, lamentablemente, están gobernadas por jefes tóxicos. Todo ello genera tensión.

Son de sobra conocidos los trabajos del querido y ya fallecido profesor Esteve Zarazaga sobre el malestar docente. Hace ya muchos años escribí un largo artículo titulado “La erosión de la función docente”. En él analizaba las causas que van quebrando el entusiasmo de algunos profesionales de la enseñanza.

La demanda social es más dura cada día sobre la escuela y sus profesionales.. Todo se le exige a la escuela: educación vial, educación para la paz, para el consumo, para el medio ambiente, para la igualdad, para la imagen, para la creatividad, para los valores, para la convivencia, para la sexualidad…  Todo por el mismo o más bajo salario, todo en perores condiciones y con una formación deficiente. Las condiciones laborales de los docentes se han endurecido: más número de alumnos y alumnas, más horas, menos sueldo, más burocracia, más  prescripciones externas…

No es fácil ser docente. El magnífico escritor Manuel Rivas dice en un artículo titulado “Amor y odio en las aulas”: “Mucha gente todavía considera que los maestros de hoy viven como marqueses y que se quejan de vicio, quizá por la idea de que trabajar para el Estado es una especie de bicoca perfecta Pero si a mi me dan a escoger entre una expedición “Al filo de lo imposible” y un jardín de infancia, lo tengo claro. Me voy  al Everest por el lado más duro…”.

Los padres y las madres saben muy bien lo que significa gobernar a uno, dos o tres niños. Y ellos mismos se preguntan cómo se las arreglan los profesores para  trabajar con un grupo de treinta tantas horas. He oído muchas veces, en estos últimos días del verano, decir a los padres y a las madres  con emoción incontenida:

–           ¡Qué ganas tengo de que empiece el cole!

Añádase a las dificultades expuestas que algunas familias entienden que el deber de los docentes, es hacer toda la tarea que ellas no pueden, o no saben, o no quieren hacer en las casas. Por otra parte, algunos padres y madres han perdido el rumbo y se han convertido en jueces, policías, espías y verdugos de los docentes. Hay familias que apoyan a sus vástagos cuando surgen conflictos con el profesorado.

Las vacaciones de los docentes no son como las de un banquero o las de un albañil, que dan la espalda a sus trabajos hasta la fecha de reanudación. El profesor sigue siendo profesor durante las vacaciones: lee, estudia, prepara el nuevo curso, se forma, busca materiales, se esfuerza por saber y por ser. Frente a especuladores, demagogos, mercaderes y tiranos, el docente está permanentemente del lado de la verdad, del amor y de la libertad.

Creo que los profesores y profesoras tienen ganadas a pulso sus vacaciones. Las necesitan desde un punto de vista psicológico. No son solo un derecho laboral, son un requisito indispensable para fortalecerse. Muchos las aprovechan para formarse y seguir creciendo profesionalmente. Muchos tienen en mente durante las vacaciones su actividad profesional y buscan materiales didácticos hasta en los contenedores de basura. Muchos siguen sintiéndose profesores allá donde se encuentren. Y tratan de comportarse como tales. Se es profesor durante todo el año. Durante las veinticuatro horas del día.  Deberían pagar a los profesores las horas de vacaciones como horas extra.

Violencia sutil contra la infancia (y IV)

16 Ago

Dediqué el primer artículo de esta serie a reflexionar sobre algunas formas de violencia subrepticia contra los niños y las niñas en la familia. El segundo, en la escuela. El tercero, en la sociedad. Hoy me centraré en la violencia sutil contra la infancia procedente de los medios audiovisuales y de internet.

Quizá la mayor violencia que ejercen contra los niños y las niñas es la dependencia que su uso puede generar en ellos y en ellas, haciéndoles ermitaños del siglo XXI, esclavos de las manipulaciones ajenas.

Vivimos en una iconosfera. El asedio de las imágenes es verdaderamente espectacular. Existe un poder centralizado que produce imágenes cargadas de significados. Y la mayoría somos analfabetos en el lenguaje de las imágenes. Por eso nos pueden engañar fácilmente.

Este enorme caudal de mensajes contiene muchas agresiones contra la infancia. Mencionaré algunas.

– Difuminación de fronteras entre la realidad y la ficción

La separación entre la violencia real y la ficticia no es muy clara. No se sabe, al encender la televisión, si el disparo que mata a una persona está en una película o está tomada de la realidad.

Para el niño puede ser más “real” un personaje de la televisión que su abuela que vive en el otro extremo de la ciudad. Esto distorsiona su modo de percibir la realidad de forma fiel y de percibirse a sí mismo de forma sana.

– La distancia como abstracción de la realidad

Hay gente que sufre, que muere de hambre, que es violada, que está secuestrada, que padece enfermedades, sumida en la ignorancia… Pero la distancia genera un filtro de abstracción en los medios.

Un piloto de guerra puede apretar el botón de una bomba que causará la muerte de miles de personas, pero acaso no es capaz de golpear a un niño con sus puños. La distancia hace que la destrucción que provoca no le parezca tan real.

– Hipertrofia de lo sensitivo

La imagen recorre un camino que llega antes a la sensibilidad que a la cabeza. La preponderancia de estímulos visuales provoca en el niño de hoy una excrecencia sensitiva, una hipertrofia de la sensibilidad.

“El ciego aprende mediante el tacto, el hombre sensitivo aprenderá por medio de toda la violencia y la conmoción física y afectiva. Conocerá por medio del efecto que producen en su cuerpo los anuncios luminosos, los escaparates publicitarios, los slóganes verbales y musicales de la radio y la televisión” , dice Mc Luahn.

En el año 1984 escribí un libro titulado “Imagen y educación”. Un libro en el que trataba de llevar a la consideración de mis lectores y lectoras las exigencias educativas de la nueva cultura de la imagen. Hoy seguimos sin resolver muchos de aquellos problemas que yo apuntaba.

– Desarrollo de la pasividad

Antiguamente, para el explorar el mundo, una persona debía abandonar su hogar, emprender un largo y arriesgado camino, arrastrar penalidades y resolver situaciones difíciles… Hoy basta apretar el botón de la televisión y el mundo “implota” por esa pequeña pantalla. Mientras tanto, el espectador se queda adormecido en un cómodo sillón.

Los estímulos recibidos del exterior son tan numerosos que apenas si podemos clasificarlos para dirigir nuestra atención. Somos seres comunicacionalmente pasivos. Desde los medios se dirigen constantemente e nosotros, pero nosotros no decimos nada.

– El alquiler de los ojos

Los medios audiovisuales no son solo algo que vemos sino algo con lo que vemos. Se han convertido en una extensión, en una ampliación de nuestros sentidos. Ahora bien, una vez creado un sentido, tenemos la necesidad de ejercitarlo.

Este sentido ampliado o engrandecido está en manos de otras personas. Y así el niño o la niña ven lo que otros quieren y como otros quieren. La realidad que presentan está filtrada por la óptica de sus intenciones y de sus intereses.

– La filosofía de la vida

A través de los medios se genera una filosofía de la vida muy particular: tener es más importante que ser, consumir es mejor que renunciar, ganar es preferible a perder, hacer es mejor que pensar, aparentar es más importante que ser, lo urgente vale más que lo importante, la cantidad es más importante que la cualidad…

Téngase en cuenta que, incluso técnicamente, es más fácil filmar la guerra que la paz, la superficialidad que la profundidad, la cantidad que la calidad, la apariencia que la realidad…

– Creación de necesidades artificiales

Habrá que precisar que “necesidades artificiales” es una expresión similar a “nieve frita”. Pero la expresión puede ayudarnos a entendernos. La televisión a través de la publicidad crea unos deseos que nos vemos impulsados a satisfacer. La presentación de esas falsas necesidades, a las que se vincula toda o parte de la felicidad, es más violenta para el niño o la niña, ya que se encuentra más indefenso ante las manipulaciones de la televisión. Eso es violencia.

Pero hoy todo se ha complicado (y enriquecido) con la aparición de internet. Cuando hablo de los peligros de la red, no quiero decir que no existan múltiples posibilidades de aprovechamiento y de formación en ella. Por supuesto que existen. Decir que hay que tener cuidado con los cuchillos para no cortarse no quiere decir que no sean útiles.

– Conocimientos adulterados

Antes, los conocimientos que recibía el niño y la niña procedían de la escuela y de la familia. Hoy el conocimiento se presenta en múltiples lugares de la red, casi en avalanchas. Pero, muchas veces es un conocimiento adulterado por intereses comerciales, políticos, religiosos…

Hay muchos engaños que se convierten en violencia para la mente y la forma de entender la vida de los niños y las niñas.

– Imposición de modas

En una etapa en la que no está fraguado el carácter, a los niños y a las niñas se les imponen modas en juegos, en indumentaria, en libros, en deportes…que ellos y ellas no pueden contradecir. La moda los arrastra. Las marcas les seducen.

Hay muchos anuncios tramposos que deberían ser denunciados por los defensores de los derechos de la infancia. Anuncios que persuaden e incitan a la compra o al convencimiento de que la felicidad se encuentra donde dice el anunciante.

– Invitaciones seductoras

A través de la red se producen invitaciones seductoras que llevan al gasto de dinero, al consumo de drogas, a la participación en actividades ilegales…

Muchas de estas invitaciones se convierten en trampas para quien llega sin una precavida actitud crítica. Hay muchas personas que se han visto inducidas a realizar comportamientos dañinos para la salud o para la moral.

– Relaciones falsificadas

Muchas de las relaciones que se producen a través de la red tienen lugar a través de la máscara de personalidades falsificadas… Muchos jóvenes han dialogado con personalidades camufladas y han tendido trampas horribles.

La mente del niño no es capaz de concebir que haya adultos tan depravados, capaces de arruinarles la vida por un intereses económicos, por placeres morbosos o, sencillamente, por el deseo de hacer daño.

Quizá la mayor violencia que ejercen contra los niños y las niñas es la dependencia que su uso puede generar en ellos y en ellas, haciéndoles ermitaños del siglo XXI, esclavos de las manipulaciones ajenas. Hay niños y niñas que dedican la mayor parte del tiempo a navegar en solitario por la red. Encerrados en sus cuartos, nada saben o nada quieren saber de quienes están a su lado. Ni de ellos mismos.