Eso no se puede hacer

27 Mar

Hay quien pone a las personas al servicio de las normas y hay quien pone las normas al servicio de las personas. No tengo duda de cuál de las dos opciones es mejor. Mejor por más lógica y mejor por más beneficiosa. Cargarse prescripciones y de normas sólo es bueno si éstas acaban ayudando a vivir mejor, a ser más felices. Tiene que haber normas, porque la sociedad no es la selva. Pero hemos de ser inteligentes y dotarnos de normas que beneficien la convivencia, que no la dificulten, que la hagan más amable. Y esas normas deben ser cumplidas por todos y por todas con racionalidad y con sentido de la justicia.

Conviene aplicar la norma con flexibilidad, lo cual no quiere decir con arbitrariedad, capricho, debilidad, nepotismo o injusticia. No es débil, sino todo lo contrario, aquel que se muestra magnánimo en el cumplimiento de la norma.

Lo he visto mil veces. En mi profesión, por ejemplo. He podido comprobar cómo profesores y profesoras actúan en la evaluación con el siguiente lema: “si puedo aprobarlo, lo apruebo”. Y he visto quien se rige por la consigna contraria: “si puedo suspenderlo, lo suspendo”. Y así, si es preciso para aprobar alcanzar un 5, alguien no acepta un 4.9 y otro lo da por bueno interpretando flexiblemente lo prescrito. (más…)

¡Hola!, mintió él

23 Ene
¿Puede llamarse realmente 'piadosa' a una mentira?

¿Puede llamarse realmente 'piadosa' a una mentira?

Esta ingeniosa expresión de Robert Maxwell me sirve para abrir algunas reflexiones sobre las trampas del lenguaje y sobre la falsedad que se esconde detrás de las palabras.

¿Cuántas veces hemos dicho “buenos días” a quien, en realidad deseamos un día de perros o sobre quien arrojamos la más displicente indiferencia? ¿No hemos dicho alguna vez “enhorabuena por el éxito” a una persona que consideramos claramente incompetente? ¿Por qué decimos “feliz cumpleaños” a quien no nos importa siquiera que los cumpla, no ya que los celebre con felicidad?

En los pasados días de Navidad hemos llenado llenamos la atmósfera de expresiones que transmiten buenos deseos. Me parece estupendo, por cierto. Ya decimos demasiadas veces cosas desagradable de y a los demás. Pero, ¿son siempre sinceras o son meramente protocolarias? ¿Están algunas veces envenenadas por los verdaderos sentimientos? ¡Ay, Señor, si el corazón y la cabeza fuesen transparentes y se puede ver desde fuera lo que se está pensando y sintiendo cuando se dicen palabras hermosas! (más…)

Estúpida burocracia

16 Ene
burocracia-717820

Se habla mucho de la inutilidad de la burocracia, pero menos del desconsuelo que procura.

Me cuenta una querida cuñada que está desesperada con el trabajo desmedido que le encomienda la inspección. Es una excelente maestra, una profesional concienzuda, una magnífica persona que se desvive por los niños y las niñas que le han tocado en suerte.

Y hoy la veo abrumada y desconsolada con el ímprobo y absurdo trabajo que tiene que llevar a cabo. Me impresionó oírla decir hace poco:

– No creo que yo me jubile como maestra.

Es una pena. Porque disfruta trabajando con los niños y las niñas, pero sufre llevándose tarea a la casa diariamente, en los fines de semana y durante las vacaciones. Está metida en un sinvivir. Tiene la convicción de que muchas de las tareas burocráticas que le imponen no sirven para nada, salvo para hacer estadísticas y amontonar papeles. No es justo, no es
lógico, no es decente que la burocracia abrase a los mejores profesionales de la educación.

Hay que preguntarse con seriedad y urgencia: ¿Cuántas horas de trabajo burocrático asumen los profesionales de la educación? ¿Cuántas horas se dilapidan entregadas a tareas absurdas que no sirven para nada? ¿Cuánto aburrimiento se acumula en las mentes y en el corazón de los docentes por estas iniciativas cada vez más ridículas? (más…)

Mercenarios de la educación

26 Dic
Si una vocación profesional puede hundirse por un golpe de suerte, mal asunto.

Si una vocación profesional puede hundirse por un golpe de suerte, mal asunto.

Escribo este artículo el 22 de diciembre, día en el que se celebra en España el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad. Me pregunto qué es lo que harían algunos profesores y profesoras si les tocase el primer premio, lo que aquí llamamos “el gordo”. Es decir, un premio multimillonario. ¿Seguirían trabajando, yendo cada mañana a las clases? ¿O se largarían a toda velocidad de la escuela? Hay quien lo dice así de claro la víspera del sorteo:

– Como mañana me toque la lotería, no vengo ni a recoger mis cosas.

Y es que para algunos la tarea de la enseñanza sólo es una forma de ganarse el sustento y, por consiguiente, una forma de conseguir el dinero necesario para vivir.

Yo creo que se puede vivir la profesión de otra manera. Disfrutando de ella. Sabiendo que no es sólo una forma de ganarse la vida sino, como dice Emilio Lledó, una forma de ganar la vida de los otros.

Se puede disfrutar o se puede padecer la profesión. En cada uno está la capacidad de mantener una u otra actitud. (más…)

La tarima de doña Esperanza

17 Oct
tarima.jpg

El regreso de la tarima: ¿inútil peana o realce necesario para la autoridad docente?

En la prensa del día 17 de septiembre he podido leer con asombro que “los docentes de Madrid darán clase en tarimas para tener más autoridad”. Doña Esperanza Aguirre, presidente de la Comunidad madrileña, impulsora de esta medida, tiene el singular don de pensar, decir y hacer las cosas que más me horrorizan. En esto y en todo. Digamos que tenemos la curiosa peculiaridad de ser antitéticos.

Ella, preocupada ahora por la autoridad perdida de los profesores y de las profesoras, quiere recuperarla como sea. Y no se le ha ocurrido mejor forma de hacerlo que recuperar la tarima en las aulas. O sea que, según doña Esperanza, cuando los alumnos vean a su profesor encumbrado en ese pedestal, comenzarán a sentir su corazón conmovido por la excelsitud del docente. Y, dentro de esa lógica, una tarima de un metro hará que los profesores recobren el doble de autoridad que si sólo fuera de medio. Además, no se deberán bajar de ella, porque perderían la autoridad que mágicamente confiere. ¿Qué metodología de carácter participativo se puede impulsar desde la tarima? ¿No es cierto que la tarima distancia y dificulta la relación cercana? (más…)