Ladrón de sonrisas

8 Ago

El coronavirus nos ha arrebatado muchas cosas. Ha segado de raíz la vida de miles de personas, ha  destruido la economía de medio mundo, ha dejado sin trabajo a millones de personas, nos ha encerrado en las casas, ha puesto patas arriba el sistema educativo, ha parado los aviones, ha interrumpido los viajes, ha llenado de temor os corazones… Pero hay una curiosa consecuencia que no he oído ni visto, hasta el momento, analizar en ningún artículo, programa o investigación. Me refiero a la desaparición de la sonrisa como consecuencia del uso persistente y generalizado de mascarillas en espacios cerrados y abiertos. Este peligroso virus se ha convertido en el ladrón más descarado de sonrisas de nuestra sociedad.

Veo por la calle caminar a las personas de manera aparentemente taciturna, ya que ningún rostro está iluminado por la sonrisa. Me atienden en comercios, supermercados y farmacias sin saludarme ni despedirme con una sonrisa, mantengo conversaciones en las que solo veo los ojos de la persona porque la boca ha desaparecido y con ella el hermoso gesto de la sonrisa.

Podemos sonreír, pero no nos ven hacerlo. Los demás pueden sonreír, pero no les vemos. De esa forma la sonrisa se hace invisible, permanece escondida bajo ese disfraz de un triste carnaval.

Aunque sea debajo de la mascarilla, debemos seguir sonriendo. A veces la alegría es la fuente de la sonrisa, pero en otras ocasiones, la sonrisa es la fuente de la alegría.

“La sonrisa es el idioma universal de las personas inteligentes”, decía  el dramaturgo español Víctor Ruiz Iriarte. Ahora no podemos utilizarlo con la misma intensidad, con la misma frecuencia. Porque muchos de nuestros interlocutores nos hablan desde detrás de una barrera que es sutil en la textura pero contundente en la ocultación del rostro.

El virus nos ha llevado a un mundo sin sonrisas. Por eso abogo por la confección de mascarillas que dejen ver el movimiento de los labios. De esa manera, los sordos pueden leer lo que dice su interlocutor y todos podremos disfrutar de esa regalo impagable que es la sonrisa. Pero abogo, sobre todo, porque aparezca pronto una vacuna (o múltiples vacunas), como fruto del esfuerzo (ojalá que fuera coordinado) de miles de investigadores e investigadoras que están trabajando a marchas forzadas por la salvación de la humanidad. Ahí está la esperanza de la recuperación plena de la sonrisa.

Quiero ahora contar una historia. La historia de un ladrón de sonrisas que fue finalmente derrotado por la intervención inteligente de un niño. Conozco otros cuentos con este mismo título, El ladrón de sonrisas, como el de la escritora  Susanna Isern, ilustrado de forma hermosa por Raquel Díaz Reguera, que también tiene como protagonista a otro niño. Este no tiene autor conocido por lo que pertenece al acervo común de la humanidad. Dice así:

Había una vez un tipo tristón y enfadadizo al que no le gustaba nada estar todo el día de mal humor. Todos a su alrededor se metían con él por su desagradable carácter, lo que no hacía sino acrecentar su tristeza y enfado.

Harto ya de tanta burla, este hombre decidió que, si él no podía ser feliz, nadie lo sería. Y, tras mucho investigar, encontró la manera de robar la sonrisa a la gente sin hacerles daño, empezando por los que tanto se metían con él.

Poco tiempo tardó en hacerse famoso este hombre, al que apodaron el ladrón de sonrisas. Todos sabían que era él, pero nadie podía hacer nada, puesto que no había ninguna ley que prohibiera robar sonrisas.

El ladrón de sonrisas guardaba las sonrisas en un cofre especial. Para evitar que se escaparan al abrirlo, el ladrón de sonrisas tenía siempre el cofre cerrado con llave y metía las sonrisas que robaba a través de un agujero especial que solo se podía abrir desde fuera.

Un día, mientras el ladrón de sonrisas buscaba alguna sonrisa que robar, un niño perdido llegó a su guarida, sin saber dónde estaba. El niño estaba muy triste, porque no sabía dónde buscar a sus padres, con los que había ido de excursión. Tenía hambre y frío, y ya era de noche para deambular por una ciudad desconocida.

El niño vio el cofre. Pensando que dentro habría comida o mantas intentó abrirlo. Pero no pudo, porque estaba cerrado con llave. El niño buscó algo con qué abrir el cofre. La llave no estaba por ninguna parte, pero encontró un trozo de metal un poco retorcido. Como no tenía otra cosa que hacer, el niño intentó forzar la cerradura con el trozo de metal. Ya llevaba un rato intentándolo cuando apareció el ladrón de sonrisas:

-¿Qué haces, niño? -gritó, muy enfadado, el ladrón de sonrisas.

En ese momento, el niño consiguió abrir el cofre y miles de sonrisas salieron disparadas, en busca de sus dueños.

-¡No! ¡No! Cierra eso, insensato -gritó el ladrón de sonrisas.

Nada más decir estas palabras, una sonrisa despistada se estrelló contra la cara del ladrón, y cuatro o cinco más siguieron el mismo camino.

El ladrón de sonrisas empezó a reírse como loco. Una extraña energía recorrió todo su cuerpo. Cuatro o cinco sonrisas despistadas se estrellaron también contra el niño que, de pronto, no se sintió tan desesperado y triste.

– No te preocupes, niño -dijo el ladrón de sonrisas sin parar de sonreír-. Llamaré a la policía para que encuentre a tus padres.

La policía se presentó en la guarida del ladrón de sonrisas, a donde nadie se atrevía a ir, protegidos para que el ladrón no hiciera de las suyas, sospechando que se trataba de una trampa.

Cuando los policías vieron al ladrón de tan buen humor y al niño tan bien atendido no podían creérselo. Algunas de las sonrisas que todavía no habían encontrado a quien alegrar se estrellaron contra los policías, que no podían dejar de alegrarse por el feliz reencuentro del niño con sus padres y por la felicidad de ver al tipo más desagradable de la ciudad más feliz que nadie.

El ladrón de sonrisas guió al resto de sonrisas escapadas para que fueran a parar a muchas de las personas que se habían quedado tristes cuando le robaron la sonrisa.

-¡Oh, no! ¡No hay para todos! -se lamentó el ladrón de sonrisas.

Entonces, el ladrón se dio cuenta de que no hacía falta, porque todo aquel que veía a alguien sonreír, sonreía también.

Ese día el ladrón de sonrisas descubrió que la sonrisa es contagiosa y que no solo es muy fácil llevar un poco de felicidad, sino también encontrarla si sabes dónde buscar.

Hasta aquí la historia. El coronavirus se ha convertido en el ladrón de sonrisas de la humanidad. Hay una forma segura de abrir la caja donde las tiene  encerradas. El niño de esta historia, que abre la caja, es la investigación. Solo la investigación puede acabar con el poder del ladrón de forma definitiva encontrando una o varias vacunas  que sean eficaces. Es ahora cuando se ve de forma palmaria la importancia que tiene contar con buenos equipos de investigación, con estructuras sólidas, con políticas eficaces y con presupuestos que permitan investigar con intensidad y persistencia. 

Cuando la humanidad clama por una solución a la pandemia, es preciso recordar que la cultura de la  investigación no se improvisa, que no aparecen como por arte de magia profesionales bien formados y que sin dinero, tiempo y esfuerzo no es posible encontrar hallazgos de singular importancia. Para que vuelva a florecer la sonrisa en el mundo, para que desaparezcan las mascarillas y podamos circular libremente, es necesario encontrar un remedio eficaz contra el virus. Lo diré de forma lapidaria: investigación o catástrofe.

34 respuestas a «Ladrón de sonrisas»

  1. Querido Miguel Angel:
    ¡Qué manera más bonita de reivindicar la inversión en la investigacion! En estos momentos de pandemia que vivimos, invertir en investigacion para recuperar la sonrisa ¡Maravillosa inversión! Magnifico artículo, como siempre son los tuyos; siempre te leo amigo, y disfruto aprendiendo.
    Muchas gracias siempre
    Un abrazo grande
    Mariangeles Pelaez

    • Querida Marángeles:
      Gracias por leer tan pronto y por escribir tan pronto y tan bien. Da gusto escribir para lectoras como tú, que valora las ideas con generosidad y sensibilidad.
      Ojalá que la investigación nos saque de este pozo en el que nos estamos hundiendo un poquito más cada día. Acabo de ver los datos del contagio en España y en el mundo y son muy inquietantes.
      Besos.
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  2. Es cierto, la risa es un buen virus contagioso. Las mascarillas es necesario llevarlas, pero son una molestia y una pesadilla, sobre todo si hace mucho calor. Es cierto, hecho de menos la sonrisa cuando me encuentro o despido de una persona. En fin es una molestia necesaria y debemos sobrellevarla con una sonrisa, aunque no se note.
    Esta pandemia debiera enseñarnos muchas cosas para el futuro: una importante es que no debemos confiar la prosperidad de un país en algo tan volátil como es el turismo. El turismo es algo así como una bandada de pájaros posados en un rastrojo. Basta un disparo para que todos alcen el vuelo. Un país necesita cosas más sólidas en qué apoyarse.
    En nuestra España, en las crisis, a mi modo de entender, siempre se hace lo contrario de lo que se debiera hacer. A donde primero meten la tijera es en investigación, sanidad, educación. Creo que en tiempos difíciles se debiera redoblar el esfuerzo en esas parcelas.
    No todos los gobiernos son iguales y hacen lo mismo.
    Miguel Ángel, me alegra que en estos tiempos que para muchos les es muy difícil sonreír, hasta sin mascarilla, nos animes a sonreír hasta con mascarilla. El optimismo da alas. La pesadumbre, el mal humor es llevar una losa encima.
    Saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Hermoso e interesante comentario.
      Nunca había pensado en la volatilidad del fenómeno turístico. Pero sí, ya vemos en esta ocasión que se ha venido abajo de manera estrepitosa.
      Y, sobre los recortes en estas parcelas, no puedo estar más de acuerdo. Es donde más falta hace la inversión, aunque los efectos no sean inmediatos sino de largo plazo.
      Gracias por la invitación a la sonrisa, querido amigo, sobre todo en estos tiempos de crisis.
      Un abrazo muy grande.
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    • Querido Juan Carlos:
      Necesito intérprete. Los emociones tienen demasiada connotación, sobre todo los dos últimos.
      Saludos y buen fin de semana, aunque en el verano no se noten tanto los límites.
      Un abrazo.
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      • Es muy simple, significa que guardemos siempre en nuestro estado de ánimo todo tipo de risas y sonrisas…

        En el ámbito de la actividad física y deporte se investiga mucho en este país, otra cosa es que todo sea productivo (la meritocracia universitaria suele conducir a ello). En otros ámbitos científicos desgraciadamente nuestros investigadores deben emigrar en busca de fortuna o son “fichados” por prestigiosas universidades extranjeras o grandes empresas…

        En este país se despilfarra mucho dinero en cuestiones insustanciales y en cambio se recorta en I+D, en cultura, ciencia y educación.

        Por cierto, el hecho de llevar mascarilla hace que cuando nos hablemos tengamos que centrar la mirada en los ojos del interlocutor… Esto es un aspecto positivo en una sociedad que esquiva miradas…

        Un abrazo con mascarilla!!!

        P.D. Como ves escribo de forma casi telegráfica o tuiteriana porque ahora sí estoy disfrutando de la brisa de levante vespertina desde la sombrilla…

        • Querido Juan Carlos:
          Gracias por descifrar el enigma.
          Cuando estuve en la Comisión Nacional de Investigación pude comprobar que el área de EF tenía mucha productividad, pero también me entraron las dudas que te en embargan: y esto, ¿para qué sirve?
          Con María José he comentado algo sobre la importancia de los ojos, al hilo de sus palabras.
          Que disfrutes de la tarde en la playa. La hora que más me gusta es el atardecer. Me gusta hasta la palabra.
          Un abrazo en la distancia.
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  3. Como no todo van a ser penas hay que agradecer a las mascarillas el habernos librado de los gestos adustos y las caras de “amargaos” de algunos políticos, que llevaban mucho tiempo queriendo amargarnos a todos con sus enfrentamientos, insultos y demás habilidades del lumpen político. Lo malo es que nos cuesta poder difundir ahora nuestras sonrisas para ver si así esta tierra se siente más cómoda y alegre con el apoyo de todas nuestras alegrías que no son pocas y que la alegría sea verdadera y colectiva y no solamente la de aquel “qué alegrito va el señor”.
    Gracias por ayudarnos a sentir la alegría de la educación y la investigación, como verdadero cuidado de todos y para todos.

    • Querido josemª
      No había pensado en lo que dices: que la mascarilla también oculta los gestos adustos y las muecas agrias de las personas.
      Todo es para bien.
      Pensé que era necesario dar un aldabonazo a la urgencia de apoyar a la investigación para hacer avanzar a la sociedad hacia cotas más altas de bienestar, de educación y de salud.
      Un abrazo.
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  4. Querido Maestro!
    Hoy me ha encantado su comentario y su relato del ladrón de sonrisas.
    Una cosa que mantendré hasta el final de mis días son mis sonrisas.
    La grandeza de las personas las delatan el brillo de sus ojos, el color de su sonrisa y la intención vestida de amor en cada sus actos.
    Son esas que te arropan aunque no tengas frío, las que te proponen un cambio de risas por tristezas y que te ayudan a cambiar de color los días nublados.
    Son personas mágicas que te abrazan para recomponer tus partes rotas y que te descubren matices preciosos en emociones y en formas de mirar la vida.
    Son expertas en acariciar el alma sin tocarla y en el acti de dar desde el corazón.
    Nadie les roba las sonrisas porque florecen de sus ojos, aunque lleven mascarillas, y la esparcen como gotas de rocio a quien se acerca.
    Con respecto a las situaciones que vivimos las personas sordas porque soy una de ellas, las mascarillas nos limitan mucho más las audiciones y la distancia física nos hacen imposibles la cercanía que necesitamos para llegar a mejorar la comunicación auditiva.
    Asociaciones están luchando por implantar las mascarillas transparentes.
    “A un gran corazón ninguna ingratitud la cierra, ninguna indiferencia lo cansa”
    En esta pandemia es difícil muy difícil mantener el mismo espíritu de batalla cuando el combate se prolonga en el tiempo.
    ¡Solo deseo que la luz brille sobre la oscuridad y la justicia pueda con la maldad!
    Feliz semana para todos/as.
    Mantenerse firme en la lucha contra el virus, con las dos armas que tenemos investigación y responsabilidad.
    Besos y ternuras en mi despedida de esta semana.

    • Querida Loly:
      Hermoso comentario.
      Es verdad que la personas sordas se están encontrando con esas tres dificultades: no poder leer el movimiento de los labios, u tener una distancia que dificulta la llegada de la voz y la debilitación de la fuerza de la misma por la presencia de la mascarilla. Hay que pensar siempre en las minorías.
      También es cierto que la prolongación de la crisis va agotando las fuerzas. Hay que hacer acopio de ellas para mantener la protección y también el optimismo.
      La responsabilidad obliga al uso de las mascarillas, la investigación es lo que logrará eliminarlas si se descubre la vacuna o el antídoto.
      Besos y gracias.
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  5. Estimado Miguel Ángel , como tu bien dices, el Covid se ha convertido en un ladrón y en el más cruel de los villanos. Aunque tenía esperanzas que como en las películas se debilitara, se transformara y evitara seguir haciendo daño, tengo claro que tendremos que tener esperanza a que muy pronto con los superpoderes de la constancia, perseverancia, pasión, inteligencia y bondad, que caracterizan a los investigadores, podremos hacerle frente con la esperada VACUNA, el mejor antídoto para poder recuperar la vida, las sonrisas…. Esperando crear una nueva forma de vivir y ver a nuestro entorno con otra mirada y otros ojos de respeto, responsabilidad, empatía.
    Mi más sincero reconocimiento y admiración a Investigadoras e Investigadores que nos demuestran que el error forma parte del proceso y que dedican su vida personal y profesional a realizar descubrimientos que benefician a toda la humanidad, Sólo en España hay 10 proyectos, una muestra que existen caminos alternativos que sin ser trazados, ni transitados permiten encontrar soluciones nuevas. Son un ejemplo para la vida, para la Escuela. A veces es necesario salirse del camino y trazar uno nuevo…
    Me encantan los cuentos porque me hacen reflexionar, sentir, aprender. Me he imaginado cómo sería la caja en la que el ladrón guardaba todas las sonrisas, su tamaño, su color, su forma…y me he dado cuenta que en los pueblos y en las ciudades existen cajas repletas de sonrisas, que por la mañana dejan las casas, las calles y los parques vacíos….Esas cajas tiene el color, la forma y el tamaño de las Escuelas, es vedad que algunas de esas cajas quieren meter tantas otras cosas que a veces dejan fuera las sonrisas, pero la magia de los niños y las niñas lo impiden y al final ocultas en los rincones, debajo de…están las sonrisas. En esas cajas ahora habrá mascarillas que ocultarán más las sonrisas, pero los que miramos más allá de lo aparentemente superficial, sabemos que no solo los labios sonríen, también sonríen los ojos. El poder de la mirada, los ojos nunca mienten. He visto como alumnado se reía y tras mirarle a los ojos veía que realmente no sonreían. Llevo mucho tiempo descubriendo el poder de la mirada, cuando miro a los ojos de mi alumnado muestran parte de su vida, sin necesidad de palabras. Es necesario que la Escuela se aproveche de este potencial, sólo con mirar a los ojos podemos descubrir el mundo interior que todos llevamos dentro. Yo, personalmente, me río mucho, pero no siempre me acompañan mis ojos. “Tengo una sonrisa para regalarte…y tengo todo el tiempo que perdí sin ver el sol. Tengo mil historias que quiero contarte escondidas en mi voz. No quiero dejar nada por sentir. Ya sé quien soy. Y al fin sé que amanece y me respira la mañana. Deshacer las vendas que ocultaban mi mirada. No quiero que la prisa me obligue a no ver nada (Ana Torroja)

    • Querida María José:
      Qué bien ha funcionado tu imaginación al convertir la escuela en la caja que atesora todas las sonrisas.
      Hablamos de vacuna, pero probablemente tendríamos que hablar de vacunas, en plural. Porque hay muchos investigadores en el mundo, muchos equipos, muchos proyectos.
      Alguna vez pienso en la necesidad de coordinar todos los esfuerzos porque estoy seguro de que se estarán repitiendo muchas cosas y al evitar la repetición se podría avanzar más eficazmente.
      También habrá que pensar en la dimensión política y económica de la comercialización, una vez que se encuentre. Y en la distribución.
      Porque puede llegar solo a los más poderosos y a los más ricos.
      Gracias por compartir el hermoso texto de Ana Torroja.
      Besos.
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      PD: ¡Qué importantes Los ojos! ¡Y cómo detectar la sonrisa a través de los ojos! ¡Y cómo sonreír con ellos!

  6. Buen día en México mi estimado MÁS.
    Que manera tan creativa e imaginativa de ver lo que está ante nuestros ojos… el ladrón de sonrisas!
    Los que aún tenemos la dicha de estar vivos, de tener salud y no haber visto el golpe fuerte de la pandemia en la familia, tenemos razones para sonreír, pero nos hemos centrado tanto el dolor y desesperación que hay a nuestro alrededor, que hasta nuestra felicidad y sonrisa se ha apagado. Anhelamos con ansias el poder hacer lo que antes y común y corriente hacer y que ahora hasta salir al parque sentarse en una banca a ver jugar a nuestros hijos, se nos ha privado.
    Es la generación que se gradúo sin graduación, que paso de año sin estar en el aula, de niños encerrados en casa, de los horarios volteados, de los amigos virtuales y de las visitas por videollamadas.
    No sé si después de esto podamos acomodarnos nuevamente a nuestra vida como la llevábamos antes de esta pandemia, o seguiremos encerrados haciendo lo que por tanto tiempo se nos ha impuesto por salud y sana distancia. Como maestro y director de universidad, veo como los maestros reacios al inicio a la utilización de los medios virtuales para sus clases, hoy ya se encuentran fascinados manejando todo desde casa… me preocupa que después de esto ya nadie desee regresar hacer lo sustancial, que ya nadie quiera el trato en el aula presencial, la comunicación directa… las nuevas generaciones de maestros están cómodas con el trabajo virtual, nacieron con el, pero habemos maestros que no y nos preocupa que la sonrisa esté oculta, porque estamos impuestos a descifrar el mundo a través de las expresiones faciales…
    Saludos.

    • Para Misael:
      Interesante comentario.
      Gracias por la lectura y por la valoración.
      No sé si leíste mi artículo anterior: UNA PANTALLA NO ES UNA ESCUELA. Te lo digo por esos docentes que no desean volver a la enseñanza presencial. Se lo aconsejo.
      Es difícil mantener la sonrisa con esta situación. También en ese sentido el virus está siendo un ladrón. No solo porque no se ven las sonrisas sino porque hay menos mnotivos para que broten detrás de las mascarillas.
      Cuántos motivos tenemos para valorar lo que antes hacíamos con normalidad…
      Un abrazo desde España hasta México.
      MÁS

  7. Nunca había pensado en esa curiosa realidad. No vemos sonrisas por las calles.
    No vemos la sonrisa de nuestro interlocutor.
    No nos ven sonreír.
    Habrá que desarrollar la capacidad de leer en los ojos de las personas.
    Y me ha gustado y sorprendido la solución que ofreces al problema.
    Es totalmente cierta. Y por eso me ha encantado el artículo

    • Querida María:
      También yo he descubierto en los comentarios cosas en las que no había pensado. Joaquín Álvarez dice con acierto que la mascarilla también oculta los gestos desabridos y las muecas desagradables. Es verdad.
      En cuanto a la solución, nunca es mal momento para recordar que es necesario potenciar la investigación. Hace falta revisar las políticas de apoyo, de formación de investigadores y de canalización de los esfuerzos.
      Habría que pensar también en la importancia de coordinar los proyectos de investigación para avanzar más rápido.
      Hablamos de vacuna, en singular, pero tendremos que pensar en muchas. Así está sucediendo. Cada día aparecen noticias de laboratorios diferentes.
      Besos y gracias.
      MÁS

    • Estimada Marta:
      Gracias.
      Siempre alegra tener respuesta, aunque me gustaría saber por qué te ha gustado como me gustaría saber por qué no, en el caso de que así fuera.
      Un beso.
      MÁS

  8. Apreciado Dr. Santos, comentaristas y lectores
    Apreciado Dr. Santos, Usted hace que muchas sonrisas se me escapen con sus escritos o en las conferencias porque es tan cierto lo que comparte. También creo sonreír sinceramente con frecuencia me hace sentir bien, pero cuando hago sonreír a otro, me hace sentir todavía más feliz. Un cerebro de quien sonríe con sinceridad es saludable, regularmente conecta con los demás y no representa perder rigurosidad en clase. Creo que venimos a ser felices y hacer partícipes a los demás. La educación persigue el bienestar, estados de ánimo positivo. Además al sonreír se activan los músculos faciales, incluso los ojos se llenan de vida. Aunque también, respeto y comprendo que todos estamos en diferentes procesos, pero algo que procuro es que las personas más cercanas a mí desprendan sonrisas y las contagien. Me parece que si se esconde la sonrisa detrás del cubrebocas es preocupante, pero cuando no hay motivo para sonreír resulta alarmante. Gracias por los estupendos análisis Dr. Santos

    • Querida Lourdes
      Me parece estupendo tu alegato en favor de la sonrisa.
      Es bueno recibirlas y es bueno repartirlas. Y ES GRATUITO.
      El problema es que no las podamos ver por los cubrebocas (nosotros hablamos de mascarillas).
      Tienes razón: también se puede ver el efecto de la sonrisa en los ojos. Habrá que mirar con atención.
      Y sí, la escuela debería buscar la felicidad de las personas. Esa sería una señas de inteligencia y de bondad.
      Besos.
      MÁS

  9. Así es profesor, nuestras relaciones y contactos han cambiado de forma abrupta, evitamos estar con otros, puesto que son esos otros nuestro principal riesgo, y así nos enfrentamos, evitándonos, blindados permanentemente, en alerta frente al inminente riesgo de encontrarnos…

    Sumándome a lo devastador que es estar ocultando la mayor parte de nuestro rostro, he logrado aprender, he logrado estar por instantes en los zapatos de aquellos que con pandemia o sin pandemia deben estar permanentemente enmascarados, cuantas personas a nuestro alrededor, por estar en condiciones críticas de salud, deben acudir a este blindaje, evitando poner en riesgo su vida… He descubierto que puedo encontrar expresión y emociones en una mirada, y que con dificultad algo de comunicación logramos…

    Espero con ansias que este cofre de sonrisas se abra, que llegue ese niño curioso que se aventurare en la tarea y que esas sonrisas libremente transiten en búsqueda de cada uno de nosotros, agotados ya de esta rutina que nos está destruyendo.

    Cariños desde Chile
    María Elena

    • Querida María Elena:
      Muchas gracias por leerme y, sobre todo, por esta estupenda aportación.
      Qué triste es tener que separarnos del otro porque se ha convertido en una amenaza y porque nosotros somos una amenaza para él.
      Habrá que afinarla observación de los ojos. También pueden sonreír.
      Estoy viendo que no somos capaces de controlar los rebrotes. Ojalá que conquistemos pronto la vacuna. Por eso pienso que hay que cuidad, alentar y potenciar la investigación.
      Y después habrá que controlar bien la comercialización para que los más pobres no se queden descolgados.
      Besos desde España.
      MÁS

  10. Buenas tardes Miguel Ángel, al leer el articulo no pude dejar de compartir una canción que siempre hago presente en la institución donde trabajo. Dejo mi humilde aporte que me hace emocionar cuando escucho la canción de Marcela Morelo, cantante Argentina.
    https://youtu.be/UZOl53uTD3Y
    La PAZ comienza con una SONRISA, tal como lo dice M. Teresa de Calcuta. Es necesario desarrollar la inteligencia emocional tanto en nuestros alumnos como entre los docentes. Por eso para mi la sonrisa debe convivir durante el aprendizaje.

    Saludos
    Graciela

    • Querida Graciela:
      Gracias por compartir esa hermosa canción.La he escuchado varias veces. Es emocionante.
      Sí, hay que desarrollar la inteligencia emocional.Como nos tapamos la boca, tenemos que enriquecer la observación de la parte del rostro que vemos, especialmente los ojos.
      Solo desde una disposición emocional positiva se puede aprender, como defiende el constructivismo.
      Besos desde el Mediterráneo..
      MÁS

  11. Querido Maestro:
    Gracias por esta narrativa que nos recuerda que la investigación en el hacer humano es la indagación profunda para resolver problemas y saber realmente. Qué difícil “saber realmente”! Y esa indagación empieza en la propia cotidianidad, en la propia realidad… Esta pandemia nos puede llevar, en medio del encierro, a descubrir si también e nuestro entorno hay ladrones no sólo de sonrisas sino de luz y esperanza. Como dicen hoy “la esperanza es una responsabilidad!”.

    • Querida Adriana:
      Es importante cultivar en las personas la curiosidad que nos lleva a hacernos preguntas y a buscar respuestas a través de la indagación.
      Hay ue hacerse preguntas sobre la práctica para encontrar respuestas indagando.
      Yo hablo en el artículo de investigadores profesionales que se dedican a la salud, a la industria, a la educació, a la alimentación… Hay que desarrollar políticas de formación, de desarrollo, de apoyo, de coordinación que hagan eficaz y fructífera la búsqueda. Y luego hay que aprovechar lo conseguido a través de la aplicación adecuada. Para eso hace falta voluntad, inteligencia y dinero.
      Un abrazo.
      Gracias por leer y por escribir.
      MÁS

  12. Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Es decir, que ahora nos parece muy importante la investigación porque necesitamos de forma apremiante la vacuna. Y ahora pedimos más dinero, más medios, más investigadores, más estructuras…
    Lo que pasa es que no le damos valor acosas importantes y so lo damos a otras menos decisivas.
    Bienvenida esta ingeniosa proclamación de la importancia y de la necesidad de la investigación.
    Saludos.

    • Querida Marta:
      Es lo mismo que ha pido con el desmantelamiento de la sanidad pública (por ejemplo, en la comunidad de Madrid).
      Ahora clamamos por la necesidad de tener unas buenas estructuras, buenos hospital, buen personal sanitario…
      Como diocesanos acordamos de Santa Bárbara cundo truena.
      Besos y gracias.
      MÁS

  13. Estimado Miguel Santos Guerra, tenía tiempo de no leerte, por una extraña razón ya no me llegaban tus artículos, hoy en esta soleada tarde de verano en mi querida Guadalajara (México) me dí a la tarea de buscarte y encontré este maravilloso artículo sobre la sonrisa, al leerlo podrías ver mi sonrisa, ya que en algún tiempo platiqué con alguien al respecto y coincido contigo en muchos puntos…extraño el poder que tiene una sonrisa, hacerle el día al que te encuentres en tu diario vivir, al regalarle una franca y sincera sonrisa… Y también en mi país a la espera de una vacuna… recibe un fuerte abrazo y una sonrisa esperando tengas un excelente fin de semana.

    • Querida Mónica:
      No sé por qué no te llegaban los artículos.
      El blog ha seguido funcionando con regularidad en todo el mundo.
      Me alegra haberte recuperado a través de este artículo.
      Ojalá te haya suscitado una sonrisa.
      Besos.
      MÁS

  14. Querido Maestro:
    Me encantó su artículo y la forma de exponer la situación. Soy una persona que pasa la vida riendo o sonriendo, me dedico a enseñar teatro a niños y niñas, y siempre termino mis clases diciendo… “no olviden sonreír”. Siento que cuando eso sucede liberamos luz del alma.
    Pero quiero contarle que como bien dice en la historia del sabio, “todo es para bien”, habíamos olvidado mirarnos a los ojos, lo cual es tremendamente importante, es como poner alma frente a alma. El valor de una mirada que te observa con ternura, por ejemplo, es bello.
    Las emociones, los sentimientos que son capaces de expresar nuestros ojos, aprendamos a ver con amor el mundo.
    Siento que cuando salgamos de esto, estaremos más completos.
    Reciba un tremendo abrazo lleno de energía, con todo mi amor. Y gracias por existir!

    Lucy Eliana Burgos Chamblas, alumna del Diplomado, Liderazgo Chile.

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