Los niños rapados

6 Jun

Habrá que ir recuperando la normalidad con tiento (digo con tiento porque acaso fue aquella normalidad  lo que nos llevó al desastre).  Antes de estallar la crisis tenía preparado este artículo, cuya publicación he ido posponiendo, apremiado  por la urgencia obsesiva que impone la pandemia. Hoy he dicho basta, por higiene mental. Me tentaban algunos temas sobre la pandemia. Tiempo habrá. Quiero darme un respiro después de 12 sábados consecutivos. A continuación puedes leer lo que escribí para el sábado 14 de marzo. No quiero que te pierdas esta hermosa historia.

Estoy cansado de oír o de leer cada día, en cada telediario, en cada parte de radio, en los titulares de primera página, noticias horribles: asesinatos, violaciones, tiroteos, asaltos, robos, malos tratos, secuestros, desgracias… ¿Por qué nunca son noticia hechos que reflejen la generosidad, la solidaridad, la amistad y el amor? Debería ser obligatorio empezar las noticias con un hecho hermoso, con una noticia solidaria, con un gesto de ayuda al prójimo. Porque los hay. Porque los hay a montones.

Esta mañana he tenido una agradable sorpresa en este sentido. Regresaba del Colegio en el que había dejado  a mi hija Carla. Por el camino escuchaba la radio. Me interesaba tanto la historia que contaba el periodista Carlos Alsina que, al llegar a casa, me quedé encerrado en el coche, escuchando atentamente el final de la pequeña historia, una hermosa historia de solidaridad.

Un grupo de niños del CEIP Fundación Caldeiro de Madrid (un centro de enseñanza que tiene más de un siglo), situado en la Avenida de los Toreros, cerca de la plaza de toros de Las Ventas,  era entrevistado a las puertas del colegio, minutos antes de comenzar las clases. También me llamó la atención, el tiempo que le estaba dedicando un programa de radio a un hecho de esta naturaleza, protagonizado por un grupo de escolares. El programa desplazó sus equipos, primero al colegio y luego a la peluquería de la que luego hablaré. Sabemos lo importantes que son los tiempos en los programas de radio y televisión.

Era la hora de empezar el Cole y los niños esperaban el comienzo de sus clases de matemáticas, de lengua, de geografía…  Ellos estaban dando allí, sin saberlo, una soberana lección a sus padres y madres, a sus profesores y profesoras, a todos los oyentes del programa.

Alsina entrevistaba a ese pequeño grupo de escolares de 11  y 12 años: Martín, Víctor, David,  Pablo, Noah,  Diego,  Alfonso… Se movía el periodista con soltura explorando las claves de una aleccionadora historia. No es fácil entrevistar a un grupo de niños de esas edades. O no llegan (y despachan todas las preguntas con monosílabos) o se pasan (y no se puede intercalar ni un comentario).

Resulta que un compañero llamado David había perdido el pelo por efectos del tratamiento de quimioterapia ya que, como ellos explicaban, padecía leucemia.

Un miembro del grupo tuvo la idea de acompañar a su amigo y, para que no se sintiera solo, decidieron raparse todos al uno  o al cero.  Queremos que “no le de ningún tipo de vergüenza estar así”, decía uno de ellos.

Todo el mundo sabe lo que significa el pelo a esa edad y la importancia que tiene la imagen que se proyecta ante los compañeros y, especialmente, ante las chicas. Para ellos fue más importante la amistad. Para ellos fue más importante no dejar solo a su amigo David.

Por otra parte, en pleno invierno,  en Madrid,  con rigurosas temperaturas, el frío en la cabeza rapada era otro inconveniente que pasaban por alto.

  • Es por una buena causa, decían los niños, ante las preguntas del periodista. 

Con buena lógica, les preguntaba cómo habían reaccionado sus padres y madres ante esta curiosa iniciativa. Y aquí tenemos otro hecho aleccionador. Porque los padres, salvo alguna pequeña reticencia (un niño dice con gracia que le dio cinco euros a su padre para persuadirle), aceptaron la idea encantados. Uno de los niños dice que a los padres les pareció “una gran idea”.

Un padre, también profesor, que estaba presente en la entrevista dijo que se sentía orgulloso del gesto que había tenido su hijo, de la actitud de solidaridad que había  mostrado con su compañero.

Les preguntaba Carlos Alsina cómo se habían organizado  para raparse. Cuentan que acudieron en grupo a una peluquería de la calle Cartagena. También es hermoso saber que el peluquero hizo su tarea de forma gratuita.  De tres en tres se fueron sentando en los sillones y fueron viendo cómo la maquinilla iba abriendo caminos  en sus pobladas cabelleras. Uno de los niños dice que el peluquero le hizo una carretera en medio de la cabeza.  Y que conserva las fotos de recuerdo.

 – ¿Qué  sentíais cuando vuestros cabellos iban cayendo al suelo?, les pregunta Alsina.

– Nos daba pena, pero también nos sentíamos contentos por lo que estábamos haciendo.

David, el niño enfermo, les ha regalado a cada uno de sus amigos un muñeco “Baby pelón”. De esa forma se recuerdan.

Les pide Carlos Alsina, para cerrar la entrevista, que se dirijan a su amigo por si les está escuchando en el Hospital Gregorio Marañón, donde está ingresado.

– Que vengas pronto porque quiero verte todos los días, dice uno de los amigos.

– Que te recuperes pronto y que vengas a jugar otra vez de portero, dice otro.

– Que nos acordamos todos los días de ti y te queremos mucho.

– Que cualquier cosa que quieras nosotros te la damos.

Acude el periodista con su equipo a la peluquería que le han indicado los niños. La peluquería  de caballeros está situada en la calle Cartagena de Madrid. Lleva abierta desde 1945. Llega a las 9.15 y ve que está cerrada y que la hora de apertura es a las 10.  Decide esperar a que abra. Ese empeño en entrevistar al peluquero también me parece reseñable. Al fin, consigue preguntar a Chema, que así se llama el dueño de la peluquería, por la curiosa demanda  de los niños. 

Chema dice que los niños se peleaban por ver quién era el primero en raparse el pelo. Dice:

– Esto no está pagado. Esta historia te emociona.

Y añade: 

– Fue una fiesta, fue increíble. Si el que tiene que pagar soy yo por esto. Esto es un espectáculo para mí.

Dice Chema que vivió uno de los días más emocionantes como peluquero. Pensó en raparse para solidarizarse el día que estuvieron los niños, pero no se atrevió. Y le pide a Carlos Alsina que le rape el pelo en directo.  Y así lo hace. El  periodista se decide a manejar la maquinilla siguiendo las indicaciones del profesional. Escuchaba yo el ruido de la maquinilla con la emoción de la voz de los niños, todavía resonando en mis oídos.

Le pide Carlos Alsina al peluquero si le quiere decir algo al niño enfermo:

– Tú sigue con ánimo. Aquí todos estamos contigo. De todo se sale. 

Decía Eduardo Galeano, completamente calvo, en sus últimos años:

 – Mi peluquero me humilla cobrándome a mitad de precio, pero yo le digo que si el pelo fuera algo importante estaría dentro de la cabeza.

Para estos niños el pelo era algo importante y estaba fuera, bien visible. Por solidaridad con un amigo enfermo, decidieron pelarse para que el compañero no se sintiera solo y triste. Ellos estaban allí para ayudar a quien tanto querían. Nos han dado una ingeniosa lección de generosidad que quiero agradecerles de corazón. Este mundo puede mantener la esperanza en su futuro porque existen niños como estos.

La amistad es una de las columnas que sostienen este mundo. Esta es una hermosa historia de amistad.  Decía Aristóteles que  “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”. Pues bien, aquí son nueve los cuerpos.  Y un corazón. La historia ha saltado a los medios y todos aplaudimos a estos pequeños escolares, que no buscaban precisamente publicidad, sino la alegría de su amigo.  Estoy seguro de que hay gestos hermosos como este que nos dejarían igualmente admirados y sorprendidos.  ¿Por qué no  son noticia?

39 Replies to “Los niños rapados

  1. Querido amigo y maestro:

    Muchas gracias por ofrecer este ejemplo. Se trata de una experiencia maravillosa de solidaridad.

    Conozco historias donde el corazón generoso de los más jóvenes constituyen lecciones que podrían dar lugar a más de un artículo -más de un libro incluso-. Sin embargo, es cierto que no suelen tener el protagonismo.

    Muchas gracias por la reflexión -reflexiones- que nos regalas este sábado.

    Buen fin de semana y un abrazo MÁS para tu familia de parte de la mía.

    • Querido Juan Miguel:
      ¡Mi madrugador comentarista!Ya veo que los sábados te levantas a la hora de las alondras. Da gusto ver que, desde tan pronto, alguien te lee y escribe haciéndose eco del texto y de su mensaje.
      Mientras nos inundan las noticias catastróficas es bueno hacer visibles otras que están impregnadas de solidaridad y de amor. Estoy contigo en que son muchísimas (yo creo que muchísimas más) las que podrían alentarnos y ayudarnos a mejorar, pero es la mala noticia la que tiene visibilidad y preeminencia.
      Ya sé que ha llegado el nuevo libro de Lidia. Me alegro mucho.
      Un gran abrazo de la familia y buen fin de semana a las puertas de la fase 3.
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    • Estimado Juan Miguel:

      A mí me dejas con unas ganas tremendas de conocer alguna de esas historias que tú conoces. Anda, anímate y cuéntanos una, y así damos protagonismo y admiración a quien se lo merece.

      Hola, Miguel Ángel, cómo va la cosa. Tu historia me ha llevado directamente a mi primita de 5 anos, que lleva uno peleando como una jabata contra unos bichitos malos que tiene en el cuerpo. El pelo se cae, pero la sonrisa permanece. Es impresionante la ilusión, fuerza y ganas de vivir (jugar) de los más pequeños. Son siempre un ejemplo de optimismo. Son la esperanza personificada.

      Un abrazo.

      • Querido José Antonio:
        El caso de tu primita de 5 años me sobrecoge.¿¡Cómo puede suceder!?
        Siempre me han producido una inmensa impresión el dolor y la enfermedad infantil. Difícil de entender, imposible de asimilar.
        Recuerdo la profunda emoción con la que leí el libro LO SIENTO MUCHO, de Nuno Lobo Antunes, un neurooncólogo pediátrico que pretende dar voz a su corazón ante los casos de enfermedad de niños y niñas a quienes tiene que atender.
        Dice: “Muchos me preguntaban cómo era posible convivir a diario con el dolor. La respuesta es simple: es un privilegio conocer la humanidad en todo su esplendor”.
        Yo espero que tu primita gane esa batalla en la que está inmersa.
        Me sumo a tu petición a Juan Miguel.
        Un abrazo y gracias.
        Esta semana te has portado.
        ¡A la fase 3!
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      • José Antonio.

        Espero y deseo que esos bichitos malos salgan del cuerpo de tu primita, el pelo le vuelva a renacer y mantenga la sonrisa durante mucho tiempo para que siga siendo un ejemplo de optimismo y esperanza para todos los que la rodeáis.

        Un abrazo.

        • Hola, amigo Juan Carlos:
          ¿Cómo andas en la desescalada?
          Ya te echaba de menos por estos lares.
          Me sumo a tus buenos deseos para la prima de José Antonio.
          ¡Ah, el dolor y la enfermedad de los niños y de las niñas!
          Un abrazo.
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          • Miguel Ángel. Este año el final de curso se me está haciendo más agotador que de costumbre. Los esfuerzos realizados durante tres meses sin descanso, no hubo vacaciones de Semana Santa, al contrario haciendo cursos y diseñando actividades, correcciones infinitas de tareas telemáticas del alumnado,… En fin esfuerzos que hacen que me cueste reflexionar, y ando algo espeso. Cuando no hay nada que decir ni aportar mejor es cerrar la boca. No te preocupes que os leo.

            Un abrazo.

          • Querido Juan Carlos:
            No es necesario decir algo brillante o enjundioso siempre.
            Ya sé. por otra parte, que no sobra tiempo porque el final de curso siempre es estrenaste. Y más en esta situación nunca vista anteriormente.
            Sé que el trabajo que estás realizando es extenuante y sé que algunas veces ni ganas tendrás de ponerte a leer artículos y comentarios ajenos, pero siempre se agradece la presencia de los amigos.
            Un abrazo.
            Feliz fase 3.
            Feliz final de curso.
            Estoy escribiendo para una revista portuguesa un artículo que se titulará UNA PANTALLA NO ES UNA ESCUELA.
            Gracias por hacerte presente a pesar de las dificultades.
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        • Muchas gracias, Juan Carlos y Miguel Ángel. Hay muchas cosas que nos producen dolor durante nuestra vida, pero cuando hay niños de por medio…

          (Para cambiar de tema solo un poquito, voy donde me toca, al final).

          • Querido José Antonio:
            No hace falta tener hijos para imaginar el dolor que produce el diagnóstico de una enfermedad tan terrible y crueles un niño o una niña. No puedes imaginar que esa realidad está diseñada, aceptada o tolerada por algún ser superior.
            Pero, claro, cuando tienes un hijo (en mi caso una hija) resulta insoportable solamente esa posibilidad.
            Entiendo muy bien esa sensación de angustia, de IMPOTENCIA y de dolor que tienes que vivir con tu pequeña prima.
            QUE TODO VAYA BIEN.
            Un abrazo.
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      • Querido amigo y maestro; estimado José Antonio:

        Aunque escribí el sábado por la mañana, el artículo lo había leído antes, hacia las dos de la madrugada. El día previo, viernes, almorcé hacia las cinco de la tarde y dos horas después, ya estaba en una reunión… (por acotar muy por encima desde las 17.00 horas hasta el sábado por la mañana).

        Os cuento esto para contextualizar un poco. No dispongo de mucho tiempo, pero este sábado a primera hora contaré una de las historias que me sugiere José Antonio. Podría recordar las de Operación Potito, la discreción en la ayuda con Cáritas, lo que lograron con la ayuda a ASPACE León, la colaboración con la Asociación de Diabéticos de Málaga, con los Ángeles Malagueños de la Noche, con algunas parroquias, etc… Todo ello protagonizado por jóvenes, con una dedicación y discreción extraordinarias.

        Hay para contar, sí…

        Hay una vivencia de hace más de una década que me sigue emocionando. La tengo escrita. El protagonista fue un antiguo alumno (Jesús) y únicamente necesito cambiar el resto de nombres por otros ficticios o quizás por letras (por respeto a los demás protagonistas). Tenía pensado incluirla en un libro que tengo pendiente, porque es justo y necesario que lo publique. Sin embargo, la adelantaré por este medio, considerando la invitación.

        Ahora pido disculpas por posponer la experiencia hasta el sábado. Necesito algún tiempo para recuperar el escrito y me levantaré dentro de un rato para continuar el día.

        Lo importante ahora, José Antonio, es la atención a tu primita de 5 años. Un fuerte abrazo.

        Y otro abrazo MÁS, querido amigo y maestro.

        • Querido Juan Miguel.
          Tienes una vida intensa y ajetreada, siempre al servicio del bien. Enhorabuena y gracias.
          Esperamos con curiosidad la historia que nos has prometido, que tiene como protagonista a tu amigo Jesús.
          Sé que hay muchas otras.
          Me alegra que hayas aceptado la invitación porque es bueno eso que se nos pide: COMPARTAMOS LAS HISTORIAS DE SOLIDARIDAD, DÉMOSLES VISIBILIDAD.
          Me alegra saber que estás preparando un libro en ese sentido.
          Nada de disculpas. Ad impossibilia nemo tenetur (nadie está obligado a lo imposible).
          Un gran abrazo para ti y familia.
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  2. Hoy solo dos lagrimás con una sonrisa agradecida y silencio…
    Mil Gracias
    Un fuerte abrazo Magister.

    • Querido Miguel:
      Otro madrugador.
      El silencio es, a veces, muy elocuente.
      Había tenido este texto en la recámara esperando que la pandemia me diese un respiro.
      La ventaja es que estas historias no pierden actualidad. Ahí estarán estos nueve niños, con el pelo ya crecido, pero esa corriente de solidaridad para con su amigo enfermo.
      ¿Por qué no se hacen más visibles estas historias mientras tienen tanto protagonismo las historias del horror? Ayer me enviaron unos vídeos sobrecogedores de Estados Unidos.
      Buen fin de semana hacia la nueva fase de la desescalada.
      Gracias. Un gran abrazo para ti y para Gema.
      MÁS

  3. Querido Maestro!
    Que amor más grande me profesan las niños sus ilusiones y su inocencia!
    Cada vez que salgamos a andar por el mundo que no te falte en tu corazón buenas dosis de ingenuidad, ilusión y confianza.
    La ilusión y la inocencia son el motor del corazón, el aliento que nutre nuestro cerebro y que revierte de manera directa en nuestro bienestar corporal.
    Decia Ernesto Sábato, que lo que dota a la vida de autenticidad y sentido no es otra cosa que la ilusión.
    Sin ilusiones el día no tiene color , la esperanza se pierde y revestimos de desánimos nuestros pensamientos.
    ¡Que buen ejemplo de ánimo y afectos nos dan las niños de su historia!
    En los momentos actuales las terapias psicológicas buscan no solo sanar a las personas sino que su principal objetivo es que crezcan como seres humanos, que recuperen la ilusión y la vida.
    Los valores que han demostrado esos niños nos deslumbran, nos hacen ver que se puede construir una vida más feliz ayudando al prójimo.
    Mantener la ilusión y la inocencia en nuestro presente es caminar más libre de los pesos del pasado, conservar la magia del día a día, optar por las maravillas que nos ofrece disfrutar de los pequeños momentos de la vida.
    Esto no quita que seamos concientes de las dificultades y los estragos del destino, a veces sutil y traicionero, sin embargo es mejor para nuestra salud mental ver el lado bueno de las cosas, esos rincones del alma en los que crecen nuestras metas y posibilidades de soñar con un futuro feliz
    Vale la pena intentarlo, momento a momento, sin perder tiempo, porque esto cambiará nuestro rumbo y llegaremos a buen puerto.
    ¡Sus historias son increíbles y alecciobadoras!
    Hasta la próxima semana, me despido con un cordial saludo y con un enorme abrazo para todos/as.

    • Querida Loly:
      Qué alegría la de cada sábado al leer tu comentario, siempre atinado, siempre cargado de ilusión y de estímulos positivos
      Hablas de algo que me ha hecho pensar. Y lo expresas muy bien. Te refieres a los ESTRAGOS DEL DESTINO. Me pregunto muchas veces cómo es posible que los niños que fuimos (inocentes, generosos, solidarios, amorosos…) se conviertan en esos adultos crueles que matan, torturan, violan, destruyen y hacen sufrir de forma gratuita o interesada.
      Cuando veo imágenes de terror suelo pensar en ese “estrago del destino” que ha construido esos seres brutales, sin piedad, sin corazón. Sin duda que habrá un poso de responsabilidad personal, pero me preocupa que estemos inmersos en una sociedad que propicia ese trágico devenir.
      Besos y gracias.
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  4. Querido Miguel Ángel:
    ¡Qué bonita historia nos cuentas hoy! Es un canto a la esperanza, al amor, a la ternura. Estos chavales, que son nuestro futuro, dan una lección y un ejemplo al mundo sin quererlo, de manera natural y eso es maravilloso.

    Desde luego que estoy contigo en lo que señalas de que debería ser obligatorio abrir las noticias con una historia positiva y amable; para las personas que las seguimos regularmente porque serían un buen “abrir de boca”, y para las personas que no son asiduas a los informativos, porque quizás podría servirles como forma de iniciarse (conozco a muchas personas que dicen no ver las noticias porque están cansadas de las cosas malas que cuentan, amen de las refriegas políticas).

    Es un artículo precioso, un ejemplo muy grande de amor y amistad, y te doy las gracias por ello.
    Un beso grande
    Mª Ángeles Peláez

    • Querida María Ángeles:
      El padre le dice a la madre: da la vuelta periódico, que va a entrar el niño.
      Eso es. Todas las portadas con casos de horror, de asesinatos, de violaciones, de corrupción, de tortura, de extorsión… Y lo mismo en la televisión y en la radio.
      Por eso me gustó tanto que le dedicasen mucho tiempo a esta pequeña historia de los nueve escolares solidarrios.
      Ellos no quisieron llamar la atención. Solo quisieron ayudar a su amigo.
      El caso es que estas historias existen también.Estoy seguro de que son más numerosas y frecuentes que las otras. Pero nos hemos habituado a que solo sea noticia una mala noticia.
      Gracias por leerme y por escribir, querida amiga.
      Besos y buen paso a la fase 3.
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  5. Me encanto la historia de los niños y la reflexión inicial querido amigo.
    Creo que sin duda hay más gente buena que mala en el mundo y Las noticias no escapan a ello. El poder de las palabras en las noticias generan una profunda disposición emocional al estado en que transitamos, por eso creo que es muy importante sin duda, no perder el sentido de la realidad obviamente, pero trabajar lo bueno que nos rodea, lo hermoso que nos regala la vida en cada momento que solo debes mirarlo con detención.
    Hoy se hace más necesario que nunca tener una mirada de esperanza conciencia para valorar y construir sobre lo bueno que se venga en el futuro y no una esperanza mediocre esperan recuperar lo perdido y lo que deje de ganar en esta pandemia.

    Un abrazo querido amigo ! Y gracias por tu mensajes

    • Querido Arnaldo:
      Hoy tenía previsto conversar con Pilar Sordo a las 10 de la mañana de Chile pero, una hora antes me ha llamado par decirme que tenía problemas con la red y que tendríamos que aplazar nuestra conversación. Tenia ganas de conversar con ella sobre todo lo que nos está sucediendo. No importa tanto lo que pasa cuanto cómo vivimos eso que pasa. Te avisaré cuando se produzca ese encuentro.
      Gracias por leer este texto. La historia me emocionó porque pone de manifiesto ese sentimiento de solidaridad que puede salvar el mundo.
      Es necesario hacer visibles estas historias frente a tantos ejemplos de perversión que se nos muestran con persistencia y con eficacia.
      Estoy leyendo vuestro libro, que ayudará a tantas personas. Son, efectivamente, Historias que sanan el alma.
      Un abrazo.
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  6. Querido Miguel Angel:
    Acabo de leer la historia, con poco tino no se me ocurrió nada mejor que comenzar a leerla en voz alta para que mi esposa participara de esta historia, sabiendo que lo que venía después del título no tenía ningún desperdicio. Muchas veces no queremos mostrar debilidad y sentirnos vulnerables, y a medida que avanzaba con la lectura, los ojos se me llenaron de lágrimas, los mocos se soltaron y la voz se me quebró, por lo que disimuladamente pause la lectura, tratando de que no se notara el estado en que me iba dejando lo que leía. Que emocionante historia, y cuanta enseñanza deja. La sabiduría que guarda la inocencia de los niños, las acciones que llegan a realizar por amor y compasión de a quienes quieren, la práctica nata de la empatía, la naturalidad en pretender hacer el bien y actuar solidariamente sin mezquindad.
    ¿Por qué no son noticia? Me parece que tienen que ver con que hemos perdido la habilidad de sensibilizarnos, de que el ritmo y estilo de vida que llevamos nos vuelven más superficiales. Deberíamos retroceder un poco más atrás y mirar nuevamente con ojos de niños/as…
    Gracias por invitarnos a emocionarnos Miguel. Un gran y cálido abrazo Jujeño.

    • Querido Rodrigo:
      Tu sección ante la lectura del artículo habla de un gran corazón de educador.
      Me alegra que hayas compartido la lectura con tu esposa.
      Creo que hemos de dar visibilidad a estas historias llenas de solidaridad y afecto hacia los demás.
      Y sí, merecen más presencia que muchas otras noticias que solo nos aportan dolor y desaliento.
      Gracias a ti.
      Un abrazo.
      MÁS
      PD: Tenemos que concretar nuestras nuestras actividades.

  7. Querido Miguel Ángel, escribes con el corazón, y movilizas sentimientos y emociones. Una historia que permite creer en los valores humanos, en la amistad y en la Solidaridad, en la empatía y el altruismo…Como dice Matthieu Ricard, “Precisamente el altruismo es su respuesta a los tiempos inciertos que vivimos. Necesitamos un concepto común para trabajar juntos y construir un futuro mejor. Y con egoísmo no se logrará. Lo único que funcionará es ser más considerados con los demás, poner el bienestar de los ciudadanos como prioridad. El altruismo, la benevolencia, no es una idea utópica. Es el único concepto, el más pragmático, para construir un mundo mejor. Tenemos que atrevernos a ser altruistas, enseñar a serlo, fomentarlo. Tiene que ser la revolución pacífica del altruismo. Las investigaciones científicas sobre el cerebro muestran que cuando uno se siente altruista, generoso se encuentra en el estado mental que más activa la zona del cerebro que se asocia con el bienestar, por tanto es un doble logro, el bien del otro y el tuyo propio. Me consta Miguel Ángel que tú ya escribiste sobre la importancia del Altruismo

    La amistad no sólo llega a nuestro corazón, sino que moldea nuestro cerebro, activa las neuronas espejo y como dice Mejive Majjul (cirujana especializada en Neurología):“La amistad se desarrolla con base en las experiencias empáticas, que requieren maduración y tiempo. El contacto físico de un amigo disminuye los neurotransmisores relacionados con el estrés”, genera oxitocina, y dopamina. Sin embargo, a pesar de la importancia de la Amistad, en nuestras escuelas forma parte del Currículum oculto.
    Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra.(C.S. Lewis). La Amistad hay que celebrarla y como no podía ser de otra manera tenemos el “Día Internacional de la Amistad que se celebra el 30 de Julio, donde la Organización de las Naciones Unidas decide apoyar la celebración de este Día “ Nuestro mundo hace frente a muchos desafíos, crisis y fuerzas divisorias pobreza, violencia, violaciones de los derechos humanos que amenazan la paz, la seguridad, el desarrollo y la armonía social entre los pueblos de mundo y dentro de sí mismos. Para abordar estos problemas, es necesario atajar las causas que los provocan, fomentando y defendiendo la solidaridad, que puede manifestarse de muchas maneras, como por ejemplo, la amistad. A través de la amistad, cultivando los lazos de la camaradería y fortaleciendo la confianza, podemos contribuir a los cambios fundamentales y necesarios para alcanzar una estabilidad duradera, tejer una red de apoyo social que nos proteja a todos y generar pasión por lograr un mundo mejor, todos unidos por el bien común”. Termino con una canción “Nadie como tú” de la oreja de Van Ghot que canta a la amistad “En silencio y sin cruzar una palabra, solamente una mirada es suficiente para hablar”. Deberíamos cultivar las miradas, porque nuestros ojos sienten y son el reflejo del alma. EL Covid y el uso de las Mascarillas nos están permitiendo centrarnos en los ojos, que son en definitiva un reflejo del alma, porque como dice Antoine de Saint- Exupery: “Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada”

    • Querida María José:
      Tu comentario es un verdadero artículo. Por ello, muchas gracias.
      Hermosas e interesantes citas que ayudan a quienes leen con atención y curiosidad.
      Tú también lees con el corazón.
      Este es el camino, el único camino, para salir de la crisis con buen pie: avanzar hacia un mundo más solidario, más compasivo, más altruista…
      Siempre he pensado que la amistad es una de las columnas que sostienen nuestro mundo. Los amigos son como la sangre, que acude a la herida sin necesidad de llamarla.
      Muchos besos.
      Muchas gracias.
      MÁS

  8. Querido Miguel Ángel, en tu modo de ser está siempre el ser más receptivo a lo positivo que a lo negativo. Es una hermosa manera de pasar por este mundo.
    Maravillosa la historia de estos niños. Siendo, creo, realista, es lo que más abunda, no como este hecho concreto, pero si creo que en el mundo hay más amor y comprensión que sus contrarios, ¡lástima, que como dices, no aparezcan más estos hechos de generosidad, compañerismo y, en definitiva, de amor que sus contrarios que nos los meten cada día por ojos y oídos en nuestras cabezas.
    Gracias por oxigenarnos con esta maravillosa historia.
    Saludos.

    • Querido Joaquín:
      Tenía ganas de dar a conocer la historia de estos niños.
      Tengo una hija adolescente y sé lo importante que es la imagen en esta etapa de su vida. Perder el pelo es romper por un tiempo esa imagen.
      La causa por la que toman la decisión les parece má importante.
      Estos hechos suelen despertar simpatía pero carecen de importancia informativa.
      Lo que ocupa las pantallas, las radios y los periódicos son otras cosas, otras noticias, otros hechos.
      Estoy seguro de que el niño enfermó vivió una enorme alegría y de que no olvidará nunca la c iniciativa de sus amigos.
      Un abrazo.
      Gracias a ti, querido amigo.
      MÁS

  9. Saludos apreciado Dr. Santos, lectores y comentaristas
    El artículo me provocó una serie de sentimientos. Entre profunda alegría por las muestras de solidaridad de los compañeros para el estudiante con diagnóstico de cáncer. Por tender redes psicoafectivas, clave e n el proceso oncológico, sin duda ayuda a sentirse mejor emocionalmente. Entre inmenso dolor porque sé lo difícil y a veces devastador de adaptarse a los efectos físicos del tratamiento, viví casos cercanos, un padre de una estudiante, dos maestras colegas y una estudiante de cuarto grado. Pero, esta vez lo que nos relata, no quedó en una reflexión, sino en acciones que son ejemplos que ofrecen los estudiantes. Los aprendizajes provienen del aula, pero de estudiantes y menores de edad. Sobre todo por la edad tomar la decisión de raparse, lo complicado con relación en la imagen, como bien expresaron en mensajes a este pueden más redes de apoyo. Usted en una de sus respuestas mencionó, “levantarte a la hora de las alondras”, algo frecuente en los casos que tuve cercanos, disfrutar de la salida del sol y cada momento que se podía. Por la dificultad que hay para verlos y convivir durante su proceso oncológico, lo que hicieron sus compañeros es una forma platicar, incluso de su enfermedad de una forma horizontal. Supongo que es una forma de trabajar la incertidumbre, el temor, la construcción de significados, estrategias de afrontamiento, la forma de percibir el proceso oncológico en la vida, la familia que los acompaña en su proceso formativo y una relación con la calidad de vida. Estupendos el artículo y los análisis. Dr.

    • Querida Lourdes:
      Gracias por enviar tu hermoso e interesante comentario.
      La enfermedad infantil (sobre todo cuando tiene esta tremenda gravedad) nos sobrecoge.
      Y he aquí a este grupo de amigos que toma la decisión de evitar a su amigo la angustia de aparecer sin pelo. Por lo visto, el niño enfermo no quería volver al colegio en esas condiciones.
      Ellos se identifican con su angustia y, llenos de solidaridad, le quieren ayudar a pasar ese mal trago.
      Imagino el consuelo que supuso esa decisión para los padres del niño enfermo. En medio de la tremenda lucha recibieron el consuelo de sus pequeños amigos.
      Gracias.
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    • Querida María José:
      Supe que la televisión dedicó unos segundos al hecho. Creo que fue en ese mismo programa que me envías.
      El reportaje de Carlos Alsina me emocionó por el mucho tiempo que les dedicó: entrevista en la puerta del colegio, visita a la peluquería, rapado del peluquero… Si mal no recuerdo fue casi una hora de programa. Y eso también es importante. ¿A qué dedican los medios su tiempo?
      La TV tiene otros ritmos, pero también fue importante que se hicieran eco de la noticia.
      Besos y gracias por el hermoso enlace.
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  10. La segunda cuestión que me ha hecho identificarme con tu historia es ese encerramiento voluntario en el coche, enganchado a la radio. Me ha pasado más de una vez, y con distintos tipos de historias. (Bueno, también con algún evento deportivo al que le quedaban unos minutos para el final).

    ¿Sin solidaridad, qué somos? Siempre que ha ocurrido una gran catástrofe, es lo primero que he visto en las personas. Es lo primero que espero. Por eso, y enlazando temas (lo siento), me duele y sorprende tanto lo que vemos y venimos comentando a nivel político en España. Algo que los niños entienden y sienten muy bien (la ayuda cuando se necesita), cierto sector de la sociedad con sus políticos a la cabaza no lo percibe, no lo sabe, no distingue unos momentos de otros. Son inteligentes, sí, seguramente lo sean. Y egoístas y maleducados. Y por supuesto, digan lo que digan, poco demócratas y patrióticos.

    Respecto a las buenas noticias, me he ido fijando que los telediarios trataban, cuando empezó a ser posible, de sacar casos de personas que salían de las ucis entre aplausos, o eran dadas de alta. La verdad es que levantaba la moral ante tanta muerte. Llamativo era cuando la persona pasaba de los cien años. No solo vencen al coronavirus, sino al tiempo.

    Estoy con Joaquín. La buena gente y las buenas acciones ganan por amplia mayoría frente a los desalmados que siempre existirán. Uno escucha las noticias para informarse de lo que pasa en el mundo, y lo que hacen y hacemos es deformar la realidad. Que yo recuerde, y no soy tan mayor, los conocidos como telediarios no son lo que eran. Pero la idea de que vivimos en un mundo lleno de guerras, accidentes de tráfico, manifestaciones ciudadanas, disputas políticas de lo más variopintas, asesinatos,…todo lo malo habido y por haber sigue estando ahí. Lo bueno generalmente lo sacan como anécdota: la osa panda del zoo de Madrid ha sido mamá.

    Un abrazo. La gran mayoría de las personas no somos noticiables, ni nosotros ni nuestras acciones, y menos mal. Generalmente lo bueno y lo que toca se hace calladito.

    • Querido José Antonio:
      Esta es otra historia.
      La presencia o ausencia de solidaridad, que lleva a pensar en cuestiones diversas:
      – Creo que es una parte esencial (la más importante de la educación). Lo otro es mera instrucción. Y el conocimiento se puede utilizar contra el prójimo.
      – El contexto nos condiciona. No se manifiesta tan fácilmente la solidaridad en un contexto en el que la persona solidaria es considerada ingenua o imbécil.
      – La política debería desempeñar un papel importante, como parte más responsable de la sociedad. No es así, muchas veces (como bien dices). Y se ha demostrado en la crisis.
      – Creo que es muy grande el peso de la solidaridad que existe, pero no se VISIBILIZA DE FORMA SUFICIENTE. Es más noticia el mal.
      – Me gusta mucho un pensamiento que suelo repetir: que mi sociedad sea mejor porque yo vivo en ella.
      Un abrazo.
      Y gracias, como siempre.
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  11. Querido maestro:

    Hermoso testimonio que leo con inquietud pero, casi de forma simultánea, se agolpan en mí distintas emociones. Tristeza por la empatía que me lleva a sentirme en el lugar de aquel niño o incluso, más aún, aquella que me aproxima a unos padres que observan cómo su hijo afronta un gran desafío vital y el dolor familiar que supone. Pero tu artículo nos refleja la esperanza, la hermosa solidaridad de unos niños que “únicamente” desean hacer feliz a su amigo. Totalmente de acuerdo contigo, como no puede ser de otro modo, cuando manifiestas que debería ser obligatorio comenzar las noticias con un suceso hermoso, que los hay y – afortunadamente para la humanidad – a diario. No sé si se deberá a la necesidad de nuestro cerebro de centrarse en aquello que considera un peligro, pero, como tú bien sabes, también somos conocedores del hecho de que esto puede entrenarse y de lo importante que resulta poner el enfoque en aquello agradable; aquello que nos impulsa; que alberga esperanza; que promueve humanidad…

    Mi enhorabuena a David por tener la enorme fortuna de conocer la verdadera amistad y mi enhorabuena a ese grupo de niños de gran corazón que no dudan en su acción hacia un amigo – que por el gran gesto de sus compañeros es, indudablemente, alguien especial – . Correspondientemente, qué importante la comprensión de los adultos que les rodean, que no solo no ponen límites al derroche de amor, sino que lo avivan para que crezca de modo exponencial.

    ¡Qué esperanzador presente y futuro!

    Muchas gracias por iluminar lo maravilloso.

    Y muchas gracias por decir “Al amigo se le dice sí cuando te pide algo. Y punto. Es una ley de la amistad”. Esa fue tu respuesta cuando te propusimos el prólogo. No lo olvidaremos nunca.

    Feliz semana para ti y tu preciosa familia de parte de la nuestra.

    Mil sonrisas.

    Lidia Román

    • Querida Lidia:
      Qué alegría verte por aquí.
      Me gusta lo que escribes y cómo lo escribes.
      Siempre he pensado que la amistad es una de las columnas que sostienen este mundo nuestro.
      Y me siento afortunado y agradecido por contar con vuestra amistad.
      Ojalá que compartamos y demos visibilidad a hechos de esta naturaleza, pequeños y grandes.
      Fue un placer escribir el prólogo para tu libro.
      Besos y gracias
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  12. Hermoso relato. Hermosa iniciativa de estos niños.
    Habrá muchas otras experiencias de solidaridad de niños y mayores. El problema consiste en que no se dan. conocer.
    Sé que las personas que lo hacen no quieren publicidad, pero son los medios los que tienen que buscarlos y darlos a conocer, en lugar de destacar solo los hechos perversos.
    Gracias por compartir.

    • Querida Mariana:
      Gracias por leer este artículo y gracias por escribir este comentario.Tú das importancia con tus palabras a este hecho que he contado.
      Quienes hacen este tipo de actuaciones no buscan la publicidad, efectivamente.
      No ayudan para decir que han ayudado sino para ayudar.
      Deberían darlas a conocer quienes disponen de plataformas adecuadas, como los medios.
      Las noticias no deberían ser solo de contenidos dañinos.
      Besos.
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  13. https://m.youtube.com/watch?v=YcAtE_ZkIk4

    Hoy Helena cumple 5 años. Felicidades. En la distancia, acabo de depositar mi carta en el Buzón de los deseos. No me tengo por una persona especialmente fuerte, y admiro la fortaleza de todas las personas que hacen posible la sonrisa de estos niños y niñas en unas condiciones tan hostiles y duras. Y en el todas no solo pienso en el personal sanitario, a éstos los tengo en los altares y pido para ellos la sabiduría e inspiración de los dioses. Lo más humano posible lo dejo para los demás.

    Un abrazo, Miguel Ángel.

    • Querido José Antonio:
      Me sumo a las felicitaciones en este cumpleaños de Helena.
      Me has atrapado con la enfermedad de tu sobrina.Ya te dije que el dolor y la enfermedad de los pequeños me sobrepasa.
      Ojalá que la ciencia y el amor consigan la plena de recuperación de esa niña que me ha robado el corazón.
      Estoy sobrecogido después de ver los nuevos pasillos del Hospital Universitario Niño Jesús y pensar en esos niños y en esas niñas (y en su familias). Nosotros hacemos los espacios y los espacios nos hacen a nosotros.
      También deposito mi carta en el buzón de los mejores deseos.
      Un abrazo. Y… GRACIAS.
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      • Estimado José Antonio:

        Me sumo también a las felicitaciones de este cumpleaños de Helena, así como al deseo de su recuperación completa.

        El vídeo es una prueba más que evidencia que los seres humanos traspasamos gigantescas barreras cuando apartamos ideologías y unimos todo nuestro potencial en favor de quienes nos necesitan. Es un tópico, pero no menos cierto por ello, que la unión hace la fuerza, y por eso somos capaces de transformar la realidad para mejorarla de manera exponencial. El Hospital Universitario Niño Jesús ha mutado para ser ahora un lugar mucho más acogedor y hoy día la ciencia ha demostrado la importancia de la actitud positiva, incidiendo en las reacciones bioquímicas que se producen en el organismo (no es lo mismo aumentar los niveles de serotonina que liberar los de cortisol…).

        Muchas gracias por compartir dos buenas noticias, la celebración del quinto cumpleaños y la reforma del Hospital Universitario Niño Jesús, que ha servido para convertirlo en un lugar más agradable.

        Un fuerte abrazo.

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