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Y si luego no viene, ¿qué?

19 Oct

Escuché esta anécdota hace muchos años. Un niño, con poca afición al aseo, es urgido por su madre en estos términos:

Venga, dúchate ahora mismo, que va a venir tu tía a visitarnos.

El niño, reticente ante la demanda, contesta:

Sí, hombre… Y si luego no viene, ¿qué?

Es decir, que si no viene su tía se habrá duchado sin necesidad de hacerlo, tendrá que estar limpio y aseado sin un motivo urgente. Una lata, una pérdida de tiempo, un incordio innecesario.

Me he acordado de esta historia hoy porque, al acompañar a mi sobrino Javier al centro de Málaga, me ha dicho que tenía que asegurarse de que estaba en las listas de admitidos a unas pruebas para las que estaba estudiando intensamente.

– Si no voy a hacer el examen, ¿para qué voy a estudiar?, argumentaba con la misma lógica de aquel niño alérgico al agua.

Estos hechos me llevan a la ya conocida idea de que el conocimiento escolar tiene valor de uso y valor de cambio. El valor de uso es, a veces, más que discutible. ¿Se trata de un conocimiento que sirva para la vida, que se pueda aplicar a la resolución de los problemas y a la satisfacción de las necesidades que nos presenta la realidad? ¿O se trata, más bien, de un conocimiento estéril, que adquirimos porque es una obligación poseerlo para poder obtener una acreditación? Ese es el valor de cambio. Si demuestras que, al menos en un momento, tienes ese conocimiento, te lo canjean por una calificación, por un certificado. Valor de cambio.

Todo el mundo sabe muy bien que existe una diferencia muy grande entre aprender y aprobar. A mi querido y admirado amigo Enrique Bono Santos le prologué un libro titulado “Aprobar o aprender. Una propuesta para el estudio útil” (Editorial Aljibe, 2015). El título original tenía todavía más mordiente: ¿Aprobar sin aprender? La Editorial impuso la modificación, que captó resignado. “El objetivo final del libro, dice el autor en la introducción, es conseguir un buen estudiante que sepa realizar bien su trabajo para alcanzar un aprendizaje de calidad durante los tramos de la Educación Secundaria obligatoria y postobligatoria”. Doy fe de que lo consigue.

Me he preguntado muchas veces lo que sucedería si los profesores no tuviésemos la capacidad de conceder acreditaciones. Es decir, el poder de aprobar y suspender. ¿Cuántas personas estarían con nosotros atraídas por la importancia del conocimiento, por la necesidad de poseerlo y por la pasión que despierta su búsqueda?

Una cuestión importante cuando hablamos del valor de uso del conocimiento es reflexionar sobre la selección de contenidos del curriculum. ¿Qué es lo que merece la pena ser aprendido? Y otra, de no menor relevancia, es analizar las estrategias adecuadas para que el estudiante pueda adquirirlo. Porque hay conocimientos relevantes y significativos que se pretende enseñar de forma aburrida, tediosa y poco estimulante con el consiguiente fracaso y con el terrible efecto secundario de que aborrezca el aprendizaje.

Cuando solo importa (o cuando importa sobre todo) aprobar, lo único que se debe aprender es aquello que va a ser objeto de examen.

¿Eso entra en el examen?, se pregunta el estudiante. Si no, no merece la pena ser aprendido. Porque lo verdaderamente decisivo no es aprender sino aprobar.

Un estudiante aprendió para el examen solamente el tema relacionado con los gusanos. Cuando llegó la hora de las preguntas, el examinador le dijo:

– Hábleme de los elefantes.

El estudiante, entre desconcertado y aturdido, contestó: El elefante es un animal muy grande, que tiene unas orejas enormes que casi llegan al suelo, tiene cuatro patas enormes, un gran rabo y una trompa en forma de gusano y los gusanos se dividen en…

Por eso no importa seguir aprendiendo, seguir ampliando, seguir descubriendo. Porque el objetivo básico es conseguir aprobar o, quizás, obtener un sobresaliente.

Algunos profesores se parecen a aquel comerciante que decía: Si yo vendo, lo que pasa es que no compran.

¿No compran? Habrá que preguntarse entonces si eso que vende el comerciante merece la pena ser adquirido. O si tiene un precio razonable. O si hay quien vende ese mismo producto a mitad de precio a dos metros de distancia. O si ese comerciante tiene un genio de mil demonios que hace que nadie pueda acercarse a él… También es cierto que puede haber alguien que no quiera comprar un artículo de primera necesidad porque dedica el dinero a bagatelas. O alguien que no quiera hacer el necesario esfuerzo para tener dinero y poder comprar lo que verdaderamente necesita.

He oído decir al profesor de matemáticas mexicano Ignacio Barradas Briesco en la conferencia que pronunció hace unos días en el Congreso “Escalando desafíos” (Pucón, Chile) que “aprendo cuando soy capaz de repetir algo y comprendo cuando no solo sé el por qué sino cuando quiero saber más”. Y añadió: “Cuando enseñar es un arte, aprender es un placer”. La conferencia tenía este hermoso y significativo título: “Cómo encantar para enseñar”. Cuando solo importa el valor de cambio del conocimiento, no importa saber más, no cuenta la curiosidad por seguir aprendiendo. Solo importa saber lo necesario para aprobar O, mejor dicho, para tener una buena nota.

Hace uno años comencé el curso pidiendo a mis alumnos que respondieran por escrito a esta pregunta: ¿Cómo me defraudaría mi profesor en este curso? Les dije que leería las respuestas y que dialogaría sobre su contendido con ellos. Porque bien pudiera ser que no quisiera aceptar algunas pretensiones. En ese caso argumentaría mi negativa. Les dije que yo también escribiría un texto respondiendo a esta cuestión: ¿Cómo me defraudarían mis alumnos y alumnas durante el cuso? Y les pediría que criticasen mis planteamientos. Así lo hicimos.

Cuando alguno me dijo que le defraudaría si no tuviese claro cómo obtener fácilmente una buena nota, le conté la historia de un profesor que invitó a un alumno a comer en el campus universitario. El alumno pidió, como postre, un melocotón. El profesor le preguntó si le dejaba pelarle el melocotón. Y luego le pidió que se lo pudiese partir en trocitos para que lo comiera mejor. A continuación le dijo si le parecería bien que se lo masticase y se lo diera en papilla. El alumno rechazó con asco la propuesta. El profesor dijo entonces que eso era lo que le había pedido horas antes cuando le dijo que le explicase detenidamente cómo obtener un sobresaliente de forma fácil.

Cuando leí mi documento y alguien oyó que yo les decía que me defraudarían si les viese obsesionados por las notas y poco por el aprendizaje, alguien dijo que cuando salía una plaza de profesor en mi Departamento se pedía el expediente pero que importaba poco qué tipo de persona se era. Sugerí entonces que una comisión mixta (profesor y alumnos) respondiese a esta tercera cuestión: ¿Cómo nos defrauda el sistema a ambos? Hicimos la comisión. Respondimos a la pregunta y publicamos las respuestas en la revista “5ª Convocatoria”. Porque es bueno escribir.

Termino. Hay que incrementar el valor de uso frente al valor de cambio. Hay que cultivar el deseo de ducharse aunque no venga de visita la tía y hay que despertar la pasión por el conocimiento aunque no tengamos un examen.

30 thoughts on “Y si luego no viene, ¿qué?

  1. Valor de uso y valor de cambio en los conocimientos..en la Educación.. en nuestras relaciones sociales..en nuestra vida…joer nos da que pensar..en fin yo voy a ducharme y desayunar un melocotón por lo que pueda pasar aunque no venga mi tía.
    Gracias MA por este artículo

    • Querido Miguel:
      ¡Qué madrugador! Esta semana abres tú el desfile de comentarios.
      Con el humor que te caracteriza. Ya sabes que el humor es una forma de bondad.
      Feliz ducha, feliz desayuno y feliz domingo.
      Un gran abrazo.
      MÁS

  2. Querido MÁSco Polo…
    (no paras de viajar,… Esta semana creía que te había pasado algo por la demora en tus respuestas )

    Efectivamente, aprender y aprobar no son conceptos necesariamente sinónimos. Trasnmitir al alumnado el gusto por aprender no fácil, menos aún cuando nos cegamos con aprendizajes basados en la memorización de contenidos…

    Aprender con interés está ligado a disfrutar aprendiendo, para eso hay que usar estrategias que no estén centradas en estilos de enseñanza centrados en la pasividad del alumnado y en el papel activo del profesorado. Generalemente el que enseña es el profesorado y el que aprende es el alumnado. La educación para el siglo XXI propone una en proceso de relaciones bidireccionales (profesorado-alumnado, alumnado-profesorado) en donde ambos enseñan y ambos aprenden. Aunque querido MÁS tu propugnas que esta interdependencia se vaya debilitanto en favor del alumnado, de modo que progresivamente vaya logrando cotas más altas de autonomía e independencia (ufff… polémicos conceptos en estos momentos)… cuando dices que: “El océano se vaya retirando en favor del continente”

    En esta misma línea podríamos decir que certificar conocimientos es una cosa y certificar aprendizajes otra. Podríamos tener un alumnado que ha adquirido muchos conocimientos y sin embargo tienen graves dificultades para relacionarse con otras personas o para controlar sus emociones (ligamos con la entrada de la semana pasada).

    Una enseñanza basada en exclusiva en contenidos téoricos propone un modelo reduccionista, aunque no digo que no seansean necesarios, quizás muchos de ellos ni siquiera sean imprescindibles. Además de memorizar, habrá que comprender, analizar, sintetizar, evaluar, emitir juicios personales,… (La taxonomía de Bloom sigue estando vigente). Pero es que ahora también se habla de competencias: para comunicarse, para relacionarse, para aprender por si mismo, para actuar de forma autónoma, para emprender,… Y por si fuera poco nos hablan de que no solo hay una inteligencia, que existen otras (las inteligencias múltiples de Howard Gardner: interpersonal, intrapersonal, naturalista, logico-matemática, espacial, musical, corporal y lingüísitica).

    Es curioso en el alumnado Asperger (todos sabemos que que este síndorme está dentro del espectro autista) que tienen la capacidad para almacenar muchos datos sobre un tema que les resulte de interés, que hablan de forma hipercorrecta, que aprenden a leer y a escribir rápidamente, que apenas si tienen faltas de ortografía, que aprenden la numeración y el cálculo sin dificultad… y sin embargo tienen dificultades para el razonamiento lógico, para interpretar dobles sentidos, para relacionarse con los demás, carecen de empatía, suelen tener dificultades motrices… Muchos de ellos pasan por obtener excelentes calificaciones, a pesar de sus limitaciones. Pueden pasar por ser considerados como un alumnado excelente, algunos docentes hasta los califican de altas capacidades, e incluso pueden pasar desapercibidos en el sistema educativo como personas de necesidades educativas especiales.

    Aprender es algo sumamente complejo y enseñar también. De ahí que se precise, una vez más, profesionales bien formados y dotados para esta profesión. No valemos cualquiera, aunque saquemos un título que lo certifique ni aprobemos una oposición que lo rubrique. La semana pasada se hablaba de la necesidad de trabajar las emociones y de las carencias de formación en este ámbito del profesorado. Me temo que las carencias se dirigen a más ámbitos.

    Buen finde a todos y a todas…

    • Querido Juan Carlos:
      Tu comenrario vale por un artículo.
      Los viajes pueden ser tranquilos o ajetreados.
      En esta ocasión he hecho 7 vuelos en la gira. Y he tenido mucha actividad… no es posible atender adecuadamente el blog. Y bien que lo siento. Porque es necesario agradecer el esfuerzo y la amabilidad de quien te concede su tiempo al leer y al escribir.
      Me gusta mucho un libro de D. Finkel que se titula DAR CLASE CON LA BOCA CERRADA…Y tambien EL CORAJE DE ENSEÑAR en el que Palmer dice que todo el espacio que ocupamos los docentes se lo quitamos a los alumnos.
      En cuanto al binomio aprender/aprobar hay que potenciar el primeto.
      Un abrazo.
      Y gracias pir tu intenso y extenso comenrario.

  3. Querido Miguel Ángel:

    (Como nos tienes mal acostumbrados, me pasó un poco como a Juan Carlos.)

    Le cuento la jugada de la ducha a mi hijo Pablo y me contesta que a él le dicen que estudie, que le van a preguntar.

    ¿Cuántas cosas hacemos por el valor que encierran en sí mismas y no por la sanción que acarrearía el no hacerlas?

    Preguntas que escuchamos de cuando en cuando los que hacemos “cosas sin utilidad”:

    ¿Te pagan por hacer eso?
    ¿Y eso para qué te sirve? ¡Cómo te gusta perder el tiempo!
    No sé para qué lo haces, nadie te lo va a agradecer. O nadie se va a enterar.

    Acabo de darme cuenta de que hoy hace trece años que estaba en el Materno Infantil. La enfermera me pregunta cómo se llama el niño y le contesto Pablo. No sé de dónde lo saca, pero me dice: No hay Pablo bueno. (Hoy en nuestras élites políticas tenemos dos, no sé si buenos o malos).

    Me reclaman. Un abrazo.

    • Querido José Antonio:
      Siempre me alegra verte por estos lares.
      Los niños suelen decir grandes verdades. Es cierto que el sistema enfoca la enseñanza para que se produzca una evaluación exitosa.
      Y los profesores suelen decir: esto no entra en el examen (es decir, no hay que aprenderlo…).
      En cuanto a los Pablos (como pasa con cualquier otro nombre) los hay buenos y malos. En la política (está claro en la nuestra), en la milicia, en el comercio, en la industria, en la enseñanza y en la vida.
      Un abrazo.
      Y gracias.
      MÁS

  4. Profesor Miguel Angel
    Que saludable reflexion, creo ha tocado usted un aspecto critico de la educacion, historicamente se han diseñado muchisimos sistemas de evaluacion y promocion y todos han fracasado, en su provechosa reflexion encuentro la razon, siempre se han estructurado sobre el valor de cambio mas no sobre el valor de uso.
    Nos queda a los maestros la tarea de pensar un sistema evaluativo cimentado en el valor de uso del conocimiento.
    Este articulo.me sera de gran ayuda para un taller que tendre el proximo 25 de Octubre con mis profes a proposito de la evaluacion y promocion de los aprendizajes.
    Abrazo gigante.
    Cristobal Trujillo Ramitez
    Manizales-Caldas-Colombia

    • Querido Cristóbal:
      Es cierto lo que dices.
      El sistema refuerza el valor de cambio del conocimiento.
      Hay que romper esa tendencia.
      Un saludo a tus alumnos y alumnas el próximo 25 de octubre.
      Recuérdales que una evaluación de naturaleza pobre da lugar a un poroceso de enseñanza y aprendizaje pobre.
      Saluos.
      Y gracias.
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  5. Estudiar para aprobar y así poder seguir estudiando para conseguir nuevos objetivos; o estudiar simplemente por el gusto de saber; o estudiar para conseguir ambos objetivos.
    Creo que en la época estudiantil se impone por goleada lo primero. Se estudia para conseguir algo y, los más inquietos intelectualmente, creo, que también unen el placer del descubrimiento, del saber.
    Una vez conseguido el título que te abre caminos en la vida es cuando en muchos, pienso, se inicia de verdad el estudiar por el placer de saber, la lectura como medio de conocimiento y como satisfacción por el enriquecimiento personal que eso te ofrece.
    Miguel Ángel, cada semana, cuando leo tus artículos es por puro placer intelectual. Siempre consigues que piense cosas positivas. Mis lecturas actuales son por puro placer de saber, de conocer, de aprender por satisfacción. En mis tiempos de estudiante, reconozco que el objetivo era muy vulgar: aprobar.
    Hace poco tuve el placer de verte y charlar un poco contigo. Tu aspecto no es de jubilado, cosa que tus incansables viajes confirman.
    Gracias por tus reflexiones semanales. Un abrazo y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      El colmo de la estupidez se produce cuando, para aprobar, no hace falta aprender nada. El ejemplo más sangrante de este disparate es el caso de quienes han conseguido títulos fraudulentamente. Recuerdo la cara dura con la que señora Cifuentes (del PP) enarbolaba un acta falta como el mayor argumento de que había realizado un examen. En esa imagen se produce la exaltación del valor de cambio, NI siquiera hace falta adquirir conocimientos para que te los canjeen por nota. Basta con tener amigos corruptos. ¡En una institución universitaria!
      El ejemplo de quienes leéis este blog cada semana es justamente lo contrario. Tú lees el artículo no porque vaya a haber un examen sobre él sino porque tres apetece leerlo y comentarlo.
      Muchas gracias, amigo.
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  6. Querido Maestro¡
    Hoy voy a ser de las últimas comentaristas pero los últimos serán los primeros en el reino de los cielos.
    Hoy no estoy nada inspirada para comentar su escrito pero siempre se me ocurre alguna cosa que decir aunque no sea importante.
    Ya es Otoño y en esta época nos ponemos tristes y melancólicos.
    Son épocas difícil de llevar porque recordamos con dolor las personas que se fueron sin más y nos dejaron solos para aprender a lidiar con la vida.
    Algunas veces mi afán de enseñar y de aprender van unidas a mi desarrollo como persona.
    El paso por este mundo a cambiado tanto mis pensamientos que a veces me pregunto si vale la pena seguir.
    Siempre he sentido la necesidad de aprender desde los tiempos en que mi memoria traspasa el recorrido del tiempo y me asombra mis deseos de superación y aprendizaje.
    Eran tiempos duros y solo los conocimientos te llevarían a salir de esa horrible situación.
    Y sobre todo los afectos que recibía que me alegraban el corazón.
    Eran unos tiempos diferentes en en los cuales vivías para desarrollarte como una buena persona llena de valores.
    Y así soy y así me siento!
    Que paséis una feliz semana, hasta pronto.

    • Querida Loly.
      No vas a ser la última. Más o menos estarás en la mitad de ala tabla porque suele haber de 20 a 25 comentarios y tú has ocupado el puesto 11.Queda todavía toda la semana. Pero no importante el momento con tal de que aparezca tu comentario que siempre es bienvenido. Porque es sincero y habla de tu experiencias. De tus ideas y de tus sentimientos. Es admirable que siempre vayan unidas en ti la mente y el corazón, las ideas y los sentimientos.
      Los deseos de superación siempre están manifiestos en tu trayectoria. Y no hay que desanimarse: las soluciones nunca avanzan como las balas.
      Bienvenida.
      Gracias.
      Un gran abrazo.
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  7. El conocimiento académico debería servir para comprender el mundo y debería ser aplicado a mejorar la convivencia.
    Lo que pasa es que esto es más que discutible. Los alumnos se preguntan muchas veces para qué sirve todo lo que estudian.
    El sistema les empuja a que considerar, sobre todo, el valor de cambio del conocimiento. Les exigen aprobar en la familia y en la sociedad.
    Por eso acaba siendo lo ÜNICO importante el evitar el suspenso. Por el medio que sea. Estudiando o copiando.

    • Querida Sandra:
      Ya sé que el concepto de utilidad es polisémico. ¿Servir para qué? La respuesta tiene muchas dimensiones. Una de ellas de carácter pragmático: ganar dinero, por ejemplo. Pero puede haber otras que son menos tangibles pero no menos importantes: para hacernos mejores personas.
      Otra cuestión importante es la excesiva atomización del conocimiento. Si alguien preguntase para qué sirve aprenderse de memoria la lista de los Reyes Godos le diríamos que para nada, pero otra cosa es conocer la historia del país.
      Una tercera cuestión es el plazo. Es decir, ¿en qué tiempo ha de notarse la utilidad? ¿Ha de ser de forma inmediata?
      Habría que darle, a mi juicio, más importancia a estas cuestiones que a las relacionadas con el valor de cambio.
      Besos y gracias.
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  8. El artículo me ha encantado.

    La historia de la ducha del niño es fantástica para comprender lo que es el valor de cambio.

    Aprobar es lo que importa.

    • Estimado Juan:
      Lamentablemente lo que importa es la acreditación. Demostrar que alguna vez has sabido.
      Hay quien solo estudia lo que entra en el examen y para el examen.
      Frecuentemente las instituciones subrayan con sus exigencias el valor de cambio del conocimiento académico.
      En muchas Facultades se interrumpen las clases para preparar y realizar los exámenes. Es decir, se deja de aprender y enseñar para comprobar si se ha aprendido. Un disparate.
      Saludos y gracias.
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  9. Solo hay valor de uso para muchos alumnos. Incluso para muchos profesores.
    Y para muchas familias. Y si no, que le diga el alumno a los padres que ha aprendido mucho pero que suspendido la asignatura.
    Cuando los niños llegan a casa con las notas, lo primero que preguntan los padres es cuántas han suspendido. No impartan otras cosas más importantes. Son los resultados lo que importa.

    • Querida Bearriz:
      En efecto, cuando los alumnos y alumnas van a casa con las notas, lo primero que les preguntan NO ES:
      – ¿HAS APRENDIDO MUCHO?
      – ¿HAS DISFRUTADO APRENDIENDO?
      – ESO QUE HAS APRENDIDO, ¿TE HA HECHO MEJOR PERSONA?
      – ¿HAS RESPETADO A QUIENES TE HAN ENSEÑADO?
      – ¿HAS AYUDADO A LOS DEMÁS A APRENDER?

      NO. Lo que preguntan es cuales han sido los resultados de los exámenes. Y esa respuesta acabará felicitaciones o reproches, castigos o premios.
      Porque el valor de cambio es el más fuerte.
      Saludos y gracias.
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  10. Excelente reflexión.
    Me ha hecho pensar como madre de alumna que soy.
    Creo que los profesores y alumnos también tienen mucha tela que cortar al respecto de estas cuestiones

    • Querida María:
      En efecto, el artículo no atañe solo al profesorado y al alumnado. También las familias tienen que reflexionar sobre estas cuestiones. Porque, si lo padres y las madres solo les piden resultados a sus hijos, ese será el único fin de estos en la escuela.
      Las familias puede ayudar a dar un vuelco a la situación actual en la que el valor de cambio es tan predominante. Todo está enfocado a los resultados.
      Saludos y gracias.
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    • Querido José Antonio:
      Gracias por incorporar el artículo de Aureliano.
      Siempre son sugetentes sus textos acompañados de los dibujos (tan expresivos, tan contundentes) de los niños/as.
      Es una cuestión preocupante. Son muy interesantes e inquietantes los libros de Javier Urra: El pequeño dictador (si mal no recuerdo el subtítulo dice: Cuando los padres on las víctimas).
      Y luego escribió otro (que no he leído) que se titula El pequeño dictador sigue creciendo.
      Un cordial saludo.
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  11. Salgo para Barcelona con la intención de asistir al II Congreso Internacional de Neuroeducación. Debo apuntar que las escenas de violencia que se han desarrollado en los días pasados en la ciudad condal han retraído, tal como se nos ha comunicado, a algunos de los asistentes y participantes a acudir a este evento (que, por cierto, el primero de ellos fue excelente).

    Por nuestra parte (de Flora y mía) no tuvimos en ningún momento la duda de participar, dado que nos parece una línea de trabajo que abre bastantes perspectivas en el campo educativo. Por otro lado, nos están esperando nuestro nieto y sus padres para que pasemos unos días conjuntamente (y seguro que disfrutaremos mucho con el pequeño).

    ***

    Agradezco a José Antonio la inclusión del enlace de la primera parte “Pequeños dictadores” que ha aparecido en los diarios digitales de Andalucía (más tarde los incorporaré a Azagala digital de Extremadura).

    Lo cierto es que yo no había pensado en incorporar el enlace, dado que se acerca al centenar de artículos que he publicado sobre el estudio de las emociones y sentimientos de los escolares a través del dibujo. Hay ocasiones en las que sí lo he hecho, si tienen estrecha conexión con el tema que se ha tratado en El Adarve.

    Como detalle, debo apuntar que los nombres de los autores de los dibujos están cambiados. Esto ya no lo indico en el artículo, dado que quienes los siguen lo saben ya que lo he comentado en algunas ocasiones.

    ***

    Puesto que también conviene hablar del tema de la semana, quisiera indicar que los comentarios que se han realizado apuntan de modo muy acertado hacia del contenido de lo que se ha tratado.

    Por mi parte, me ha llamado mucho la atención que se utilicen dos términos: valor de uso y valor de cambio, que proceden de la Teoría del Valor que desarrolló Karl Marx en sus estudios del capitalismo dentro de las relaciones de trabajo y en la producción de mercancías, para aplicarlos al campo educativo y del conocimiento.

    ***

    Bueno, ya indicaré qué tal se ha desarrollado el congreso. La verdad es que la asistencia al primero de ellos dio lugar a que yo entrara en temas neurológicos y cerebrales que están bastante poco atendidos en nuestro ámbito de educación.

    • Querido Aureliano:
      Lo de Barcelona requiere mucha reflexión, mucho diálogo, mucha empatía, mucha más cordura…
      Espero que todo te vaya bien allí.
      He leído recientemente Neurociencias para educadores, de Luis Raspall, que ha publicado en la misma editorial en la que yo publico en Rosario. Es un médico a quien conozco y que tiene un discurso muy interesante.
      Esperamos noticias de ese evento y de todo lo que lo rodea.
      Ya veo que hablas del nieto y de sus padres, no de los padres y el nieto. No es igual.Porque lo primero es lo primero.
      En unos grandes almacenes oí por megafonía el siguiente anuncio: Se han perdido los padres del NIÑO….
      Buen viaje y gracias por tu participación.
      MÁS

    • Querido José Antonio:
      Juan Manuel de Prada no es santo de mi devoción. Leo alguno de sus artículo y le oigo algunas tardes en el programa de Julia Otero.
      Comparto algunas cosas que dice, pero ha parecido INJUSTA, INEXACTA Y OFENSIVA la calificación de “pedabobos”. Es inexacta e injusta porque no es cierto que seamos los pedagogos quienes hemos impuesto ese tipo de concepción que él denuncia.
      El problema es mucho más complejo como para atribuirlo a nuestra maléfica y torpe influencia.
      Arrellano ofrece algunas pistas en su artículo.
      Gracias, amigo.
      Un cordial saludo.
      MÁS

  12. Amigo José Antonio: He tenido la ‘santa’ paciencia de leer el panfleto de José Manuel de Prada. Como verás, soy mucho menos ecuánime que Miguel Ángel que es capaz de soportar insultos (‘pedabobos’) sin que se altere demasiado.

    Son estos personajes panfletarios, que no saben los que son las aulas, los que quieren justificar las injusticias sociales que inundan a las clases más desfavorecidas de este mundo buscando ‘culpables’ de que la enseñanza funcione mal.

    Por cierto, ¿sabe este individuo, acaso, lo que es una escuela pública? Me imagino que él ha caminado por las mullidas alfombras de centros privados, eso sí, financiados con fondos públicos…

    En fin, voy cerrando. Si me lo permites y no te enfadas, te aconsejaría que no perdieras el precioso tiempo del que disponemos en nuestra vida terrenal (que es la que tenemos) leyendo a estos personajes.

    • Queridos José Antonio y Aureliano:
      También hay que leer estos textos. Y reflexionar sobre ellos. Y desmontarlos argumentando.
      1- Lo primero que quiero decir es que se establece de forma ligera y estúpida una causa y un efecto. Las causa son los pedagogos y el efecto es el desmoronamiento de la autoridad docente.
      2. En segundo lugar, se produce una generalización abusiva: ¿todos los pedagogos?
      3. En tercer lugar se pone una etiqueta igual a todos los pedagogos, como si todos pensasen igual.
      4. Hay que analizar con más profundidad en el co concepto de autoridad docente.
      5. Hay que estudiar con más rigor las causas que influyen en los fenómenos educativos.
      6. En efecto, lo que es inadmisible es ese insulto que pretende hacer una Graciela falta de respeto.
      Un cordial saludo, amigos.
      MÁS

  13. Queridos Miguel Ángel y Aureliano:

    Ves, Aureliano; ves como Miguel Ángel me entiende. La idea no era dejar a algún “santo de su devoción” (lo de pedabobos lo dejaba bastante claro), sino a alguien que te acompañase en el tratamiento de ese mismo tema (la autoridad) y fuese una persona claramente alejada de tu ideología.

    Es un ejercicio para mí, y para quien quiera pensarlo, el poder ver diferencias y similitudes en vuestros textos, en vuestras ideas, en vuestro enfoque. Porque luego pasa lo que pasa, que nos toca trabajar con esa otra persona y no encontramos lugar de entendimiento. (No nos cogemos el teléfono, nos retiramos el saludo, no nos hablamos.)

    “Con los años se ha ido perdiendo la noción de autoridad. Antes el docente era respetado, demasiado quizá, pero hemos pasado al extremo contrario.” (Jesús Niño, coordinador general del Defensor del Profesor).

    “De todos es sabido que actualmente en nuestro país el profesorado ha perdido bastante de la autoridad que tiempo atrás poseía.” (Aureliano).

    “…noticias en las que leemos que niños o adolescentes, en el colegio o instituto, han agredido a profesores o profesoras de distintas maneras.” (Aureliano).

    “Este deplorable panorama, que refleja la indefensión en la que se encuentra el profesorado, como producto de la carencia de autoridad dentro de una sociedad altamente permisiva,…” (Aureliano)

    “Sin embargo, hay otras formas de agresión y violencia que estos pequeños dictadores las ejercen sin que salgan a la luz pública ya que se desarrollan en el ámbito familiar, espacio que es el germen de estas actitudes.”(Aureliano).

    “Pero para que la autoridad del maestro pueda restablecerse tendremos primero que aceptar que la primera autoridad son los padres. A los padres corresponde la responsabilidad primordial de hacer crecer a sus hijos; cuando dimiten de ella, todo el edificio educativo se erige sobre cimientos de arena.” (Juan Manuel de Prada).

    “…en ocasiones, sus conductas se han visto reforzadas por el apoyo que han recibido de sus padres que se las han justificado.” (Aureliano).

    “En algunas familias se desprestigia nuestra labor y eso es malo para sus propios hijos. El docente no está solo para enseñar, también para educar en valores, responsabilidad, compañerismo, respeto, …Sin la colaboración de los padres estamos perdidos. (Jesús Niño).

    “No existe educación posible sin experiencia de autoridad: el maestro despierta en el discípulo un estímulo que lo ayuda a crecer, provoca en él una conciencia de sus limitaciones y lo acicatea en la búsqueda del conocimiento. Naturalmente, para que ese estímulo se produzca, el maestro debe ser una persona que provoque en el discípulo admiración y respeto, una persona que el discípulo reconozca como digna de emulación.” (Juan Manuel de Prada).

    Y digo yo, que aunque Aureliano menciona esas cinco causas o campos que originan esa agresividad y malos comportamientos, al final la culpa es de la familia (madres y padres) (Espacio germen de estas actitudes)(Normal, de la familia sale todo y salimos todos) . Y la familia dirá que el culpable o responsable de esas malas actitudes son los hijos e hijas, pues ellos nunca les han dicho que hagan cosas malas.

    La solución está clara. Que en vez de ir los hijos a la escuela lo hagan los padres y así podrán crear unos hogares bien educativos, impermeables a todas las malas influencias que los avatares de la “vida” puedan traer.

    (Al final, la familia y la educación son el origen y la solución de todos los males. Por supuesto, también son el origen de todo lo bueno. No hay más que escuchar los agradecimientos de muchas personas recogiendo frutos. Pero las familias no son unos entes que surgen de la nada. Son como las personas. Tienen historia e historias. Y son diversas. Y cambiantes.).

    “ Hay que analizar con más profundidad en el concepto de autoridad docente. Hay que estudiar con más rigor las causas que influyen en los fenómenos educativos.” (Miguel Ángel).

    Aureliano, a mí no me engañas. Dices que vas a Barcelona a un Congreso y yo creo que, a parte de festejar la excursión de Franco, llevas la intención de meter mas leña al fuego y hacerte un selfi con la Sagrada Familia de fondo.

    Ten cuidado, y que no te adoctrinen (ni te peguen).

    • Querido José Antonio:
      Creo que una respuesta sensata a la cuestión se puede encontrar en el libro de José Antonio Marina titulado “La recuperación de la autoridad. Crítica de la educación permisiva y de la educación autoritaria”.
      Ya es de 2009. Han pasado 10 años pero sigue teniendo plena vigencia.
      Buen fin de semana.
      Gracias.
      MÁS

      Voy a mandar el artículo para mañana, sábado.

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