Educación o desastre

10 Sep

A principios de julio, cuando todavía suenan los ecos de las calificaciones escolares, los centros comerciales anuncian la vuelta al colegio. Al ver esos anuncios, me dan ganas de preguntar a los niños y jóvenes con quienes me encuentro, qué sensaciones les produce ese recordatorio. E imagino que recogería todo tipo de impresiones. Desde la de quienes maldecirían un inoportuno recuerdo de experiencias ingratas que rompe el apacible disfrute de las vacaciones, hasta la de quienes ni se inmutarían ante una insulsa realidad como la que han vivido en la escuela. Desde la de quienes evocarían aprendizajes apasionantes y relaciones enriquecedoras a la de quienes gritarían indignados por la odiosa referencia.

En el curso de la historia esta es la alternativa: educación o desastre.

En el pasado mes de junio, mi hija Carla, de seis años, me sorprendió con una inesperada crítica. La llevaba en el coche al Colegio cuando nos encontramos con un enorme atasco. Le dije, un poco apesadumbrado:

– Carla, aunque te has levantado con rapidez y te has vestido y desayunado sin perder tiempo, hoy vamos a llegar tarde. Algo ha pasado. Quizás un accidente.

Ella, queriendo tranquilizarme, me dijo:

. Papá, no te preocupes. Porque vamos al Cole. Lo malo es que fuéramos a un cumple. Entonces me perdería la piñata, la tarta y el mago, que todas esas cosas hay en un cumple.

Me hizo pensar. ¿Por qué cree la niña que con el retraso no se va a perder nada interesante en el Colegio, al menos nada tan interesante como lo que se encuentra en la celebración de un cumpleaños? ¿Por qué no le preocupa llegar tarde a su escuela, a pesar de ser una niña con un gran interés por el aprendizaje?

Hace unos años le oí decir a un niño, con evidente cara de decepción:

– ¡Yo quiero que pase algo guay en mi Cole!

¿Es que no pasa nada guay en el Colegio, me pregunto utilizando el lenguaje infantil? Creo que sí, pero no se ve a primera vista. Porque queda camuflado bajo la hojarasca de las rutinas, de la habituación a lo espectacular.

Suelo pedir a mis alumnos que escriban una autobiografía en la que reflexionen sobre su paso por las organizaciones escolares. Resulta sorprendente que, habiendo estudiado algunos en el mismo centro, hablen de experiencias diametralmente opuestas. Lo cual quiere decir que hay una parte de vivencia que nace de la pobreza o de la riqueza de la oferta educativa, de la dedicación del profesorado, de la abundancia y adecuación de los materiales didácticos, pero hay otra que radica en la actitud de las personas.

Cuando veo o escucho los anuncios que recuerdan el regreso a la escuela (el famoso back to school) pienso también en lo que sentirán los profesores. Ya sé que las vacaciones son un tiempo cotizado de descanso, de viaje y de diversión. Y ya sé que tienen unos ingredientes diferentes a los que encierra el trabajo.

Me preocupa el rechazo hacia la escuela de algunos alumnos. No recuerdan quienes odian el tiempo escolar que se trata de un privilegio que muchos niños y jóvenes del mundo no pueden disfrutar. El privilegio de formarse, de aprender, de poder descubrir el mundo, de poder relacionarse con otros compañeros y compañeras.

Me preocupa más el rechazo de los profesionales hacia su trabajo. ¿Cómo va a contagiar entusiasmo quien carece de él? ¿Cómo va a transmitir ilusión por aprender quien no la tiene por enseñar?

He contado en alguna ocasión la historia de la casa de los mil espejos. La historia de una casa abandonada en la que hay una habitación con mil espejos. Un perro vagabundo llega a la casa un día en el que se encuentra feliz. Y da saltos de alegría. Ve con asombro que mil perros saltan como él. Mueve el rabo de manera festiva y ve que mil perros le devuelven el saludo moviendo el rabo. Y piensa:

– Este es un lugar maravilloso. Volveré siempre que pueda.

Horas después pasa por allí otro perro vagabundo. Y llega a la misma casa. El perro está enfurecido. Saca los colmillos de manera agresiva y ve que mil perros le muestran los colmillos violentamente. Ladra de forma rabiosa y mil perros le ladran a él de manera violenta. Y el perro piensa mientras se va corriendo:

– Este es un lugar horrible e insoportable, no lo volveré e pisar.

Eso es. La escuela nos devuelve multiplicada por mil la actitud que nosotros llevamos a ella.

¿Cómo viven los profesores la vuelta al trabajo? ¿Qué sienten en el momento de reanudar la docencia? ¿Piensan que van a disfrutar de una experiencia maravillosa y estimulante o maldicen el día que eligieron dedicarse a ser docentes?

Algo para los gobernantes: hay que cuidar y mimar la educación. Ojo a los recortes. Ojo a las restricciones que nos condenarían a un futuro inexorablemente peor.

Y algo para las familias, el comienzo del curso no es un momento en el que los niños se van a la escuela y nos dejan tranquilos. Es un momento para que la comunidad educativa sienta el compromiso y la alegría de compartir un año nuevo lleno aprendizajes estimulantes.

A todos nos vendría muy bien repasar el libro del pedagogo alemán Helmut Von Hentig que tiene por título esta significativa pregunta: ¿Por qué tengo que ir a la escuela? Una pregunta que le hace su sobrino en la estación cuando acaban las vacaciones y a la qué el contesta en 26 hermosas cartas.

Conozco las dificultades porque las he vivido y porque tengo muchas personas cercanas que me las cuentan. Pero incluso las dificultades pueden ser vividas de forma estimulante. Si los alumnos ya lo supiesen todo, si ya estuviesen educados, si fuesen esforzados, obedientes, disciplinados y creativos, ¿qué sentido tendría nuestra tarea?

Mis fervientes deseos de un curso feliz. Un curso en el que todos y todas podamos disfrutar aprendiendo y enseñando. Un curso en el que la comunidad educativa consiga con su trabajo que el mundo de un paso hacia el saber y hacia la bondad. En el curso de la historia esta es la alternativa: educación o desastre.

26 thoughts on “Educación o desastre

  1. Me ha llegado tu reflexión a través los caminos insondables de twitter y me has alegrado la mañana. Gracias por los buenos deseos. Espero que el nuevo curso sea también feliz para ti. A veces nos cuesta superar los escollos que encontramos a ras de suelo. ¡Con lo fácil que es dar un saltito! Yo, después de muchos años, todavía me ilusiono cada principio de curso.

  2. Saludos Maestro Miguel.

    …Hay alguien tan inteligente que aprende de los demás”, cada día sus escritos son un aprendizaje, y me motiva también a ponerme frente al espejo y por qué no, a aprender de mi mismo, a reconocer virtudes y falencias. Mi hijo el año pasado me dijo, estando en la Universidad, en realidad, me gustan las matemáticas, pero me di cuenta que para enseñar como usted lo hace papá, se necesita carisma, mucho esfuerzo e investigación, los planes y curriculo cambian dia a dia, se debe contar con una actitud y paciencia enorme, aguantar malos ratos, comentarios, hay que tener pasta para ser un buen profesor…
    bueno, hoy estudia ingeniería en automatización, no ha dejado las matemáticas, y es su destino dice.

    recojo de esta reflexión: “actitud”, “carisma” , “voluntad”, pero principalmente el sentido que le damos a nuestras vidas, el aporte social, el reinventarse cada dia acorde a las necesidades, las escuelas actúan en constante emergencia.
    siempre hago una analogía a la escuela con un barco, en que los profesores somos la tripulación, y es nuestro deber velar por que el viaje se placentero, de conocer nuevos territorios, explotarlos, visitarlos, de que exista una rutina de constante responsabilidad frente a la calma y a la tempestad; de que al final del viaje, los chicos se lleven un recuerdo de aquí crecí, aquí aprendí, aquí conocí personas de bien, aquí me formé y senté las bases de lo que soy y puedo ser.
    pero lo mas importante es como hicimos frente a las emergencias del día a día,eso será el anecdotario, el recuerdo.

    seguro muchos ya la conocen, de todas formas, adjunto letra poema de una canción, saludos desde Chile, esperando la primavera.
    Sí siembras una ilusión
    Y la riegas con tu amor
    Y el agua de la constancia
    Brotará en ti una flor
    Y su aroma y su calor
    Te arroparán cuando algo vaya mal.

    Sí siembras un ideal
    En la tierra del quizás
    Y lo abonas con el odio y la envidia
    Será imposible arrancar.
    La maldad
    De tu alma si en ella hechó raíz.

    Y que mi luz te acompañe
    Pues la vida es un jardín
    Donde lo bueno y lo malo
    Se confunden y es humano
    A veces no saber elegir.

    Y sí te sientes perdido
    Con tus ojos nos has de ver.
    Hazlo con los de tu alma
    Y encontrarás la calma
    Tu rosa de los vientos seré.

    Sí siembras una amistad
    Con mimo plántala
    Y abónala con paciencia
    Pódala con la verdad
    Y transplántala con fe
    Pues necesita crecer

    Sí te embriagas de pasión
    Y no enfrías tu corazón
    Tartamudearán tus sentidos y quizás

    Hablará sólo el calor y no la razón
    Es sabio contar hasta diez.

  3. Cada vez que reanudo mi docencia después de las vacaciones, me intereso por preparar el aula y el nuevo curso. Me marco unas metas que me gustaría conseguir con mis alumnos y alumnas al final del curso, como intentar despertar el interés por aprender:

    – Los contenidos de las diferentes materias.
    – A ser responsables y respetuosos consigo mismo y con los otros, tal y como propone Dalai Lama; proponiendo unas normas de clase y explicando sus consecuencias si no se cumplen.
    – A ser más autónomos; al proponerles que resuelvan sus problemas “solitos”, quiero que propongan soluciones, para ver cómo lo harían ellos, en principio sin ayuda.
    – A ser más imaginativos y creativos; proponiendo actividades, que cada cual, puede resolver de una manera distinta.
    – A querer esforzarse por superarse; cuando más nos cuesta un reto a conseguir luego más orgullosos nos sentimos.
    – A que no se dejen manipular por los demás y tengan un pensamiento crítico.

    Y todo ello, procuro que se lleve a cabo en un ambiente de trabajo distendido, dónde se puede participar sin miedo a hacer el ridículo, dónde se puede opinar distinto a la maestra y dónde podemos hacer algún comentario gracioso porque al reírse, liberamos tensiones y nos sentimos más relajados y cómodos.

    También, procuro tener una relación cordial con los padres y madres, y no dudo en pedirles colaboración e interés por todo aquello que hacemos en la escuela, porque todos juntos: padres/madres, alumnos/alumnas y maestros/maestras, hacemos un gran equipo, dónde todos queremos el mejor provenir de los niños y niñas, y eso es lo que nos une y nos da fuerza. Si alguno de estos tres pilares falla, se notará en el resultado. Yo por mi parte, intento poner los cinco sentidos y el corazón, en el proceso de enseñanza/aprendizaje, para dar lo mejor de mí misma.

  4. Soy docente, veintiocho años comenzando curso (como profesora), cuarenta y ocho años haciendo la vuelta al cole y, cada septiembre me pongo nerviosa, siento el hormigueo en el estómago y la incertidumbre del primer día. Y no estoy sola. Me gusta observar detenidamente a mis compañeras y compañeros el primer día de clase. Voy temprano y los veo llegar “asustados”, como si el tiempo les rejuveneciera ese día de septiembre en que todos volvemos a tener cinco años.
    Pero, que no olviden los políticos imprudentes que sus comentarios maliciosos nos hacen daño pero que cuando volvemos a ver a nuestros alumnos y alumnas tan asustados como nosotros todos nos reconfortamos reconociéndonos y olvidamos sus ingratas palabras. Al fin y al cabo los “Aguirre” no saben de esto, sólo de números y dineros (liberalismo y capitalismo del desastre).

  5. Gracias, por compartir los comentarios, aveces nos tocan situaciones tan difíciles con nuestros alumnos/a, qué me he replanteado mi vocación docente.

  6. Querido Maestro! A mi me pasa lo mismo que al segundo de los perros, es un desastre mi vida. Llevo años intentando salir hacia adelante y todo me supone un continuo desatino. Soy maestra sin destino. Abogada a llevar sola durante años la educación de mis hijos,me veo ahora marcada por continuos reproches y desvarios.Dónde están los libros que marcan las pautas a seguir para educar con todos los sentidos? He intentado dar todo lo que esta en los escritos y para nada me ha servido.Ahora vivo en el monte del olvido, con mucho dolor en el alma por haberme equivocado sin haberlo sabido. Si pudieramos volver a recorrer los caminos, me servirian de algo los fallos cometidos? Gracias Carlos tu canción me ha conmovido. Gracias Miguel Angel seguiré leyendo tus artículos.

    • Querida Loly:
      Hay un arte en la vida (personal y profesional) que consiste en saber manejar dos signos menos para que formen un signo más. Claro que se puede aprender de la adversidad y claro que el dolor nos puede hacer más mejores y fuertes.
      Publiqué hace años en la Editorial MAD Eduforma de Sevilla un librito titulado “La estrategia del caballo y otras fábulas para trabajar en el aula”. El título se debe a una de ellas. Cuenta historia de un caballo que se pierde y se cae a un pozo. El amo del caballo decide no sacarlo porque el pozo es profundo y el caballo viejo. Van con palas y echan tierra sobre él para cegar el pozo. Pero el caballo, en lugar de quedarse quieto y lamentar su suerte, cuando siente la tierra sobre el lomo, la remueve, cae al suelo y sube unois centímetros. Así hasta que sale trotando en libertad. Él convierte con su actitud las paladas que pretendían sepultarle en una escalera hacia la liberación.
      No te culpes. por el pasado. No sirve de nada.
      Sonríe a las cosas buenas qque tienes. No te obsesiones con lo negativo.
      Y ya que preguntas por libros, a mí me ha gustado mucho el libro de Luis Rojas Marcos “Superar la adversidad”.
      No des nada por perdido. Lo que te falta por vivir y por trabajar ESTA TODO POR DELANTE.´Nadie te puede arrebatar tu derecho a ser feliz. No te lo niegues tú misma.
      Y, en cuanto a tu tarea, docente, ya sé que tienes aristas cortantes, pero puedes aprovechar sus vertientes positivas.
      Así que ánimo, mucho ánimo.
      Y no olvides que las soluciones no avanzan como las balas.
      Un beso muy grande.
      Miguel Angel Santos Guerra

  7. El 17 de este mes cumplo 20 años trabajando de maestra,y aún los días 31 de agosto tengo un cosquilleo en el estómago ante el inicio de un nuevo curso.Soy maestra porque siempre quise serlo,tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta y espero mantener los nervios del primer día hasta el final de mi trayectoria laboral.
    El curso pasado me preguntaba un alumno que porque era tan pesada con él,que porqué queria que aprendiera y solo le pude contestar que hacia eso porque esperaba y deseaba que cuando me lo encontrara dentro de 15 años fuera un hombre FELIZ,me daba igual casado o soltero,licenciado o sin título,pero FELIZ en lo que hiciera.Por ese motivo me voy a trabajar cada mañana,quiero alumnos felices,alegres.
    Muchas gracias Miguel Angel por todos y cada uno de tus artículos.

  8. Muchas gracias de nuevo profesor por su artículo, siempre tan acertado. Yo como docente que soy, vivo los principios de curso con alegría, puesto que me gusta mi trabajo, y sobre todo me gustan los niños/as, disfruto en mis clases, rejuvenecen mi espíritu, estando con ellos me siento joven, admirado,apreciado y con la responsabilidad de ser un modelo a seguir. Está claro que nuestro trabajo es díficil, hay que aguantar muchas cosas, pero la recompensa es enorme y las satisfacciones también. No hay nada mejor como que un niño/a te diga mirandote a los ojos que quiere ser como “El profe Esteban”. Un saludo a todos y feliz inicio de curso, que aunque se acercan tiempos díficiles, hay que ser optimistas y luchar, porque así podremos dar lo mejor de nosotros mismos.

  9. Estimado Maestro, me ha maravillado no solo su artículo, sino el comentario tan hermoso con el que se ha dirigido a la colega. Qué maravilla que los docentes podamos tenerle siempre como nuestro pepe grillo encantador, cada año para mi en mi escuela es impulsar la novedad y la sorpresa, cada año me emociono más que el anterior por como será ese año, me preocupa que docentes jóvenes, cuando ya está a punto de terminar el año escolar no hagan más sino hablar de las anheladas vacaciones y no es que no crea que es un merecido descanso, siento que es espacio para leer, indagar e investigar; nuestros muchachos van veloces y tenemos que tratar de llevarles el paso. Qué sería de un maestro que no se maraville el primer día de clases al ver las caritas de los niños del primer grado… Dios le bendiga, porque yo siento que para ser un buen maestro primero hay que ser gente. Ud. de sobra lo es… Deseo que la amiga Yoly pueda encontrar su camino, lo que no es fácil pero tampoco imposible.

    Cariñosamente

    Jenny Gil

  10. Los dias previos al inicio de curso son muy especiales para la comunidad educativa. Mis recuerdos como alumno quedan ya muy lejos pero existe esa sensación de incertidumbre común que nos invade en septiembre hasta que el curso arranca. Por un lado los alumnos que temen a otros alumnos o a ciertos profesores y profesores que suspiran por alumnos receptivos y compañeros equitativos. Un alto porcentaje de educadores llegamos a esta profesión sin el empuje vocacional porque la Universidad nos preparaba para amar nuestra especialidad en ciencias, humanidades, tecnologías etc. y uno de los recursos para ganarse el pan (en algunas especialidades casi el único) es la docencia. Por suerte el placer de aprender que descubrimos al enseñar cuando nos implicamos en el proceso nos aportan resultados efectivos y motivadores. Lo mejor sin duda la conexión con los jóvenes. Lástima tener que “batallar” con personajes que marcan la excepción amparandose en los que para mi serían tres títulos de cartelera o de novela que no pertenecen al género de ficción: “En el nombre de la crisis”, “Fanáticos de la legalidad no igualitaria” y “El ego que trepa”. No es facil bregar con todo pero se puede y en el actual proceso de cambios las espectativas son buenas a pesar de que algunos interesados nos quieran convencer de lo contario.

  11. Allí comienzan las clases, aquí, del lado de Las Tres Marías celebramos el Día del Maestro.

    MAESTRO se es para toda la vida.
    Es una ACTITUD: ir delante iluminando senderos mientras avanzamos.
    Es ACOMPAÑAR: caminar al lado respetando el paso del otro.
    Es DAR y RECIBIR en una entrega permanente.
    Es ENSEÑAR y APRENDER, cada día, todos los días.
    ¡FELIZ VUELTA AL COLE, COLEGAS!
    ¡FELIZ DÍA, MAESTROS SUDAMERICANOS!

    Y bueno, en las aulas se vive de todo: las penas y la gloria, los desacuerdos y los acuerdos, los fracasos y los logros, los avances y los retrocesos, los tropezones, las caídas y el volver a levantarnos, como cuando escalamos un cerro.
    Tratemos de convertirlo todo en aprendizaje. Y suerte! Y buen comienzo!!!

  12. Yo recuerdo con emoción el primer día de clase de mi vida profesional. Hoy, pasados algunos años, esa emoción sigue viva. Cada año es nuevo. Tengo más años, eso sí. Pero el paso de los cursos no ha aminorado esa sensación de que algo maravilloso va a suceder. Feliz curso a todos los docentes. Los niños siguen teniendo parecidas edades y ya soy una persona mayor. Pero ahí sigue la emoción. No me puedo imaginar el día que esto se acabe.

  13. Cada vez que leo un titular como el que nos ocupa, no puedo evitar pensar que la educación ha quedado reducida, en el espacio público, a dos aspectos: el puramente electoralista o ese otro, repleto de tópicos, que tanto abunda en los medios de comunicación. ¿Por qué no se habla de vez en cuando, tomando como fuente a los profesionales de la educación (la única fiable, es evidente), del esfuerzo diario de tantos y tantos docentes en cualquier punto de la geografía española? El docente, de cualquier nivel educativo es el encargado de la enseñanza y aprendizaje; es tutor; es experto en la utilización de las TICs en el aula; es bilingue; es mediador entre las familias y el centro; es el que participa en numerosos grupos de trabajo, en proyectos de innovación e investigación; es que a diario, minuto a minuto, crea espacios de aprendizajes diversos dentro del aula,, para antender a la diversidad del alumno. Es que pone en marcha toda clase de medidas para atender, individualmente, a los diferentes ritmos de aprendizaje. Es el que busca los mejores materiales (ningún material es neutro) y al mismo tiempo quién los elabora. Es el que no cesa de formarse: con otra licenciatura, un master, estudios de experto universitario, etc.; es el que constantemente se reúne con sus compañeros/as para un seguimiento individualizado del alumnado. Es el que se reúne con las familias para informales de todos los pormenores al respecto de la evolución de sus hijos/as. Es aquel que se acuesta siempre tarde, preparando, planificando las clases del día siguiente, supervisando las producciones escolares del alumnado. Es también el que acompaña al alumnado a múltiples actividades complementarias y extraescolares, compartiendo su tiempo libre con el alumnado. Es ese maestro, profesor, psicólogo, pedagogo, que no cesa. Basta ya de topicazos, “falta de vocación, escuela aburrida, malos resultados en PISA o… educación o desastre”. Recomiendo, a todos los que escriben sobre la enseñanza no universitaria y que no forman parte de ella, mayor asesoramiento. Un saludo a todos/as los/as compañeros/as de profesión. Y el mejor de los cursos.

  14. De verdad, Pepa Banderas, que creo que no te funciona bien la másquina de pensar. Porque verás:
    a. Decir que la educación es importante y que sin ella la sociedad sería un desastre, ¿te parece un tópico?
    b. Pero,¿tú crees que los profesores de Universidad de las Facultades de Educación no han sido nunca maestros, ni profesores de Secundaria, ni Directores de Colegios e Institutos? La que no ha sido profesora universitaria, quizás, eres tú. ¿Tú no puedes opinar con rigor sobre la Universidad?
    c ¿De verdad crees que solo pueden hablar con rigor de una profesión quienes la practican? Si un médico se equivoca en un diagnóstico, ¿el paciente no puede opinar sobre los sucedido con rigor? Si un futbolista falla un penalty, ¿sólo los futbolistas pueden decir que ha fallado? Ese sí que es un tópico.
    d. ¿Tú crees que el autor del artículo no conoce todo lo que tú dices?, ¿de verdad crees que tiene que leerte a ti para saberlo?
    e. ¿Por qué piensas que el artículo habla sólo de la enseñarza no universitaria? ¿A ti te parece bien definir la enseñaza Infantil, Primaria y Secundaria como la “no universitaria”?
    f. ¿Es que para que un artículo te parezca interesante tiene que tratar de lo que piensas o quieres que diga? Porque tú hablas de otra cosa en tu comentario.
    Bueno, pero algunos comentaristas te considedran “genial”. Qué bien. Será porque confundes asesorando con acumulando. O qué se yo.

  15. Ole Pepa!!!!!!! Sí señor, todo eso que describes viene a definir el inmenso trabajo de los docentes. Y el día que todo ello sea conocido y valorado por la sociedad, la enseñanza dejará de tener problemas. Por eso es importante hablar fuerte, claro y dejar como bien dices los tópicos, de una vez por todas, a un lado. Nosotros somos Pepa, el pilar básico de la sociedad y el trabajo que desempañamos es inmenso. ¿Por qué no se habla de esto y se reivindica de una vez por todas nuestro trabajo? Saludos Pepa y compañeros y compañeras de este foro.

    (Pepa, no falla, cuando escribes se suceden los “trolleos”, aunque siempre son las mismas personas)

  16. Llevo meses leyendo este interesante blog,soy estudiante y Santos Guerra me hace mantener vivo el espíritu reflexivo, de una forma amena. Escribo por ese “debate paralelo” que ha surgido en torno a Pepa Banderas. Coincido con ella en muchas cosas, pero no en las formas y en ese aire que transmite de inflexibilidad… la mayor parte del tiempo siento que su postura es un “tópico”: que juega el papel del alter ego de Santos Guerra… compartiendo muchas cosas en contenido pero polemizando con las formas… y la mayor parte del tiempo siento que soy parte de una especie de experimento virtual con el que el autor del blog (asumiendo el papel de Pepa) nos provoca para que reflexionemos más allá del elogio y entremos en en le reflexión que provoca el debate…¿estaré muy engañada???? por lo que conozco del autor a través de algunos de sus libros, creo que es coherente con su planteamiento de reflexionar y tener un espíritu crítico ante la educación. Un saludo a todas y todos y gracias Santos Guerra por hacer que muchos futuros maestros y maestras entremos en el sistema educativo con un punto de vista crítico-constructivo. Ah! yo he decidido estudiar magisterio como segunda carrera porque cada vez que entraba en una escuela me entraban eses nervios de principios de septiembre de cuando era niña… si consigo ejercer, espero ser capaz de mantenerlos a lo largo de los años, como muchos y muchas de los que escribís aquí comentáis que tenéis.

  17. Yo también creo que la educación es la forma más profunda, justa y eficaz (aunque lenta) de mejorar la sociedad. ¿Cómo decir que esta idea es un tópico? Eso no quita, sino todo lo contrario el reconocimiento a todo lo que hacen los profesores en las escuelas (no sólo ellos educan, pero son los orifesionales qu mejor la practican) . Silenciar o negar lo que hacen sería decir que la educación no tiene importancia. Por eso doy por bienvenido el curso y el artículo del profesor M.A. Santos

  18. Plenamente de acuerdo con Pepa. Rompamos mil y un lanzas por la educación y sus profesionales. El artículo debería titularse, “¡Bienvenido, curso escolar!”, brindando a los millones de niños y niñas que cursan la educación básica y la etapa de infantil en todas las comunidades autónomas, el mejor de los recibimientos. Escribir que “Me preocupa el rechazo de los profesionales hacia su trabajo” es dar por sentado que hay profesionales de la educación que no le gustan lo que hacen. ¿De dónde sale este topicazo? ¿Por qué no se habla, en cambio, de ese inmenso y maravilloso trabajo diario en todos los colegios de España que tan bien describe Pepa? Por si acaso, ahí va de nuevo: “¡Bienvenido curso escolar¡”, porque este curso va a ser uno de los mejores de las vidas de nuestros estudiantes. Este es el camino y no otros. Saludos a todos y a todas.

  19. Qué gracia. Una persona dice de lo que tendría que hablar el artículo y otra dice qué título tendría que llevar. ¿Por qué no se ponen de acuerdo y escriben? El artículo tenía que decir, dice una… El título debería ser, dice otro… Qué ridículo. El artículo y el título son del autor y, como hacen todos los comentaristas, se trata de analizar, de valorar, de criticar, de aportar. Pero no de sustituir. Esto es increible.

  20. Creo que el texto deja bien a las claras el valor de la educacion. Lo refleja de una manera eficaz lacabera, que es muy contundente. Se podria hablar tambien d elo que hacen los directores, y los orientadores, y los PT, y el PAS y los padres y madres… Pero de lo que se trataba, a mi juicio, es de expresar que la educar es un asunto de vital importancia para las personas y las sociedades.

  21. Hay dos posturas se dirigen a lo mismo: resaltar la educación y su manifiesta importancia. Una, la de Miguel Ángel, introduciendo el tema con lo que Pepa y más compañeros llaman “tópicos”, esos lugares comunes pienso que tanto literarios como del imaginario popular. El niño que va desmotivado al colegio, la escuela “no es divertida”, profesores desmotivados y argumentos similares. Creo que son recursos literarios para llegar a una conclusión final: o nos esforzamos los profesionales de la educación o la educación es un desastre. Es un planteamiento como cualquier otro. Pero Pepa y los demás reivindican que se hable de la educación directamente como lo que es, ese fruto diario de tanto esfuerzo y trabajo con lo que estoy absolutamente de acuerdo. Porque creo que en caso contrario, desvirtuamos el mensaje, que es lo que quizás le ocurra al artículo. Bien porque lo que leemos nos deja una sensación aplastante de “deja vu” o por lo que escuchamos. En estos momentos, la educación puesta en boca de los políticos, tiene una evidente intención, como siempre; son tiempos electorales, como bien dice Pepa, más allá que las reinvidicaciones de los sindicatos de profesores en algunas comunidades estén más que justificadas.
    Cuestión de puntos de vista, simplemente. Creo que es muy enriquecedor para todos esa divergencia. Desde luego lo es para mí. Lo que sí rechazo y además condeno son esas aportaciones “trolleras” (de los trolls en el argot de los chats, espero que los autores no sean profesores, por el bien de los alumnos) como decía un compañero, cuyo único objetivo parece ser desacreditar una interesante corriente de opinión, creo que ampliamente compartida en los círculos docentes, la que proponen Pepa, Raffaello y Juanma y a la que me uno sin reservas.
    Cambiemos esos lugares comunes, mil veces leidos y escuchados, Miguel Ángel, por otros donde la enseñanza (la pública sobre todo, faltaría más) tenga, sin ambiguedades, el lugar que se merece en la sociedad. Tanto la educación, la enseñanza como sus grandes profesionales. Y en todo caso, seamos capaces de discrepar con retórica y argumentos. Buenas tardes.

  22. Buenos días Miguel Ángel, me ha gustado mucho tu reflexión acerca esta temática, ya que me he visto reflejada en mi etapa educativa.

    Tras analizar tu entrada, considero que a muchos niños no le gusta ir al colegio porque lo relacionan con realizar deberes, hacer exámenes y obtener aprobados, de manera que, no se dan cuenta de que el objetivo central de la escuela es aprender. Considero que, gran responsabilidad de estos pensamientos es por la metodología que imparten los docentes.

    Respecto a lo anterior, también lo veo reflejado en mi carrera, pedagogía. Los docentes, nos emiten un discurso acerca del cambio en la educación y la importancia de la renovación pedagógica, sin embargo, sus prácticas educativas no reflejan lo que ellos dicen. Esto ocasiona, que los alumnos perdamos interés y nos desmotivemos.

    Finalmente, aludo a tu historia de la casa de los mil espejos. Considero que para tener interés, curiosidad y ganas de aprender, los docentes lo han de plasmar en sus alumnos, mediante metodologías innovadoras, renovación de contenidos y distintas maneras de evaluar, de manera que se consiga un feed – back por ambas partes.

    Un saludo.

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