La estrella de mar

29 Abr

Hay quien, al contemplar las abrumadoras necesidades de tantos seres humanos, puede pensar que los pequeños esfuerzos resultan valdíos. ¿Qué importancia tiene dar un pequeño paso si faltan tantísimos kilómetros para llegar? ¿De qué vale quitar un puñado de basura de esa gigantesca montaña que amenaza sepultarnos? ¿Qué importa salvar a alguien cuando quedan tantos millones en el abismo de la miseria, de la enfermedad, de la esclavitud, de la ignorancia, del hambre, del maltrato?

Estrella de mar
Dejar de hacer cosas porque son limitadas, porque aún quedan otras muchas por hacer o porque esas acciones no pueden resolverlo todo, no es más que una trampa que inmoviliza y desalienta.

Cuando uno piensa en las incesantes muertes que causa el hambre, en las múltiples enfermedades que siegan prematuramente la vida de millones de personas, en las incontables víctimas del maltrato machista, en los millones de niños y niñas sometidos a crueles vejaciones… puede experimentar un sentimiento de frustración y desaliento. ¿Qué significa en ese inmenso océano de dolor sacar un pequeño cubo de agua?

Se trata de una sensación de inutilidad, de insignificancia, de fracaso. El esfuerzo denodado por solucionar los problemas se estrella contra la aparente pequeñez de los logros alcanzados. He visto a muchas personas desalentadas por la insignificancia de sus logros, sin que en ese momento tuvieran en cuenta la extraordinaria importancia que tenían para sus benefactores.

Acabo de leer una vieja historia que escuché no sé cuándo y no sé dónde. Es curioso cómo se transmiten y se perpetúan estas anónimas parábolas cargadas de significado. Con pequeñas variaciones las oyes y las lees, sin que se pueda cifrar muchas veces la fecha exacta de su aparición y conocer al autor que las ha inventado. “El universo está hecho de historias, no de átomos”, dice Muriel Ruckeyser. Los cuentos tienen un alto valor expresivo. “Un cuento, dice Ruth Stotler, nos puede hacer pensar por qué estamos aquí. Un cuento nos puede sacudir y llevarnos a reconocer una nueva verdad, darnos una nueva perspectiva y una nueva manera de percibir el mundo”. Lean, por si lo dudan, el estupendo trabajo de Paco Abril “Los dones de los cuentos”. Más de una vez he recordado que la distancia más corta entre una persona y la verdad es un cuento. Probablemente no se podrá demostrar científicamente este aserto. Pero siempre lo he tenido por válido.

He leído esta historia de la estrellita de mas en el libro “Aplícate el cuento”, cuyos autores son Jaume Soler y M. Mercé Conangla, creadores de la Fundación AMBIT, Institut per el Creixement Personal de Barcelona y coautores del libro “La ecología emocional”. A ese cuento le han dado el título “Cada acción es importante”. Dice así:

Se cuenta que había una vez un escritor que vivía en una tranquila playa, cerca de un pueblo de pescadores. Todas las mañanas andaba por la orilla del mar para inspirarse, y por las tardes, se quedaba en casa escribiendo.

Un día, caminando por la playa, vio a un joven que se dedicaba a recoger las estrellas de mar que había en la arena y, una por una, las iba devolviendo al mar.

– ¿Por qué haces eso?, preguntó el escritor.

– ¿No se da cuenta?, dijo el joven. La mar está baja y el sol brilla. Las estrellas se secarán y morirán si las dejo en la arena.

– Joven, hay miles de kilómetros de costa en este mundo, y centenares de miles de estrellas de mar repartidas por las playas. ¿Piensas acaso que vas a conseguir algo? Tú sólo devuelves unas cuantas estrellas al océano. Sea como sea, la mayoría morirán.

– El joven cogió otra estrella de la arena, la lanzó al mar, miró al escritor y le dijo:

– Por lo menos, habrá valido la pena para esta estrella.

– Aquella noche el escritor no durmió ni consiguió escribir nada. A primera hora de la mañana se dirigió a la playa, se reunió con el joven y los dos juntos continuaron devolviendo estrellas de mar al océano.

Es así, indiscutiblemente. Para esa estrella de mar que es devuelta al agua, resulta decisiva la acción del joven. La discusión sobre lo que supone en el universo mundo la tarea paciente y constante del joven resulta intrascendente para la estrella salvada. Todo lo que a ella le podría pasar de bueno le ha pasado en ese instante en el que salva la vida. La observación que le hace el escritor al joven -“sea como sea la mayoría morirán”- está cargada de realismo, pero también de amenaza para las estrellas que se pueden salvar. Por eso la respuesta del joven es oportuna, optimista y esperanzadora: “por lo menos habrá valido la pena para esta estrella”. No solo para la estrella es positiva la acción del joven. Lo es también para él. La opción alternativa a su actitud es la falta de compromiso y de acción, es la pasividad y la indiferencia, es la comodidad y la apatía. “Como no se puede hacer todo, será mejor no hacer nada”, sería el engañoso lema del pesimista.

Lo entendemos todavía mejor cuando esa afortunada estrella somos nosotros o alguno de nuestros hijos o hijas. Entonces percibimos de una manera certera que ese esfuerzo no ha resultado inútil, no ha sido vano. Entonces percibimos de forma nítida la importancia de esa acción sensible y comprometida. Es una pena que no lleguen a salvarse todas las estrellas de mar, pero es una alegría que esa, al menos, se salve.

Dejar de hacer cosas porque son limitadas, porque aún quedan otras muchas por hacer o porque esas acciones no pueden resolverlo todo, no es más que una trampa que inmoviliza y desalienta. Ante la invitación a la parálisis pesimista, está la invitación al compromiso cotidiano. Frente al lema de que no merece la pena esforzarse porque el avance es mínimo, está otro que agradecerá el mundo entero y, sobre todo, la afortunada estrella de mar: “por mí que no quede”.

19 respuestas a «La estrella de mar»

  1. El articulo “La estrella de mar”, me llena de recuerdos de mi infancia, en donde los cuentos parecían realidades y las realidades parecían cuentos. Esto de viejas historias que contaba mi padre que nunca supe ni sabré, si eran verdaderas, fábulas o ambas cosas. Pero lo cierto es que vienen de generación en generación, y parece mentira, “hoy mis hijos” las cuentan.

    Las acciones por insignificantes que sean, son relevantes cuando la opción es única. Días pasados viajamos con mi hijo (18 años) desde Bahía Blanca a La Rioja (Argentina), por allí, en el medio de la nada, notábamos la inmensa sequía de los campos, como consecuencia de varios meses sin lluvias. Llevábamos una botella de agua mineral en el auto, pero luego de algunas horas de viaje, el agua tenía tanta temperatura que ya no calmaba nuestra sed. Al detenernos en un paraje, mi hijo caminó varios metros hasta el árbol mas cercano, rodeado de polvo y en medio de un sol abrasador. Vació esa media botella de agua al pie del árbol, diciéndole: “a vos te hará mas falta que a nosotros”.

    Me demostró una vez más, que no todo esta perdido y que acciones insignificantes se convierten en importantes. Para ése árbol, seguramente será una gota de agua en el océano.
    Mis respetos y recuerdos de siempre.
    Daniel Gérez
    Ámbito Pedagógico

  2. Ha unos años, realizando mi práctica profesional en un colegio rural, le solicité a una colega con años de trabajo( no puedo decir experiencia) orientadora además, que sentía la necesidad de atender a un niño, debido a su rendimiento y comportamiento, le dí los antecedentes y al conversar el caso, me dijo: “sabes este no tiene remedio, toda su familia está perdida, es gastar tiempo, no lograremos nada”.. un momento le dije, el no lograremos me incluye y yo quiero cambiar ese estado, bueno, ante tal respuesta, con otro colega, comenzamos a idear estrategias, y entre otras olimpiadas deportivas, construimos una llama olímpica, un podium, conseguimos con la ayuda de otros medallas y premios, la cara de felicidad de los chicos al verse ganadores en una sana actividad, siendo reconocidos en lo más alto… Recoger una estrella en educación, es darle las oportunidades a los estudiantes primero en su condición de personas, mostrarles que se puede salir del vicioso círculo en que se encuentran, somos nosotros los llamados a guiar y mostrarles el camino, con altas expectativas. me imagino de aquellos lugares en donde la profesía autocumplida negativista predomina en la enseñanza. Saludo al maestro Miguel…

  3. !Qué hermosa historia!!!y !Qué verdad!!! No me importa si salvo una o mil estrellas, lo que realmente me importa es salvar todas las que esten a mi alcance:con esfuerzo, con responsabilidad y amor.
    Me llaman idealista y fuera de tiempo…pero tampoco me importa, lo que si mi importa es mi actitud y lograr aunque más no sea:”Salvar”.
    Gracias Maestro por esta reflexión, me da más fuerza para seguir luchando, en un momento de mi vida docente, que me llaman: Naif!!!
    Mi afecto y admiración de siempre Maestro!!!

  4. Siempre vale la pena rescatar, contribuir, apostar, reposicionar con una palabra, con el aliento, acercarle un gesto al otro que necesita ayuda… Todo esto tiene que ver con un primer eslabón que es RECONOCIMIENTO y el AMOR. Muchas veces esperamos que la soluciones vengan desde arriba para posicionarnos en un lugar cómodo, de este modo también pretendemos justificar nuestra inacción, así nos evitamos muchos inconvenientes y problemas.
    Por último quisiera precisar algo que hace poco escuché: “Nadie se puede reconocer si no es reconocido”. Por eso precisé que el primer eslabón debe ser el reconocimiento, cuando rescatemos a una estrella ayudemos a que se reconozca, me parece que es un paso inevitable, antes de que la arrojemos al mar.
    Saludos cordiales a todos/as.

  5. Gracias, Miguel Ángel, por las reflexiones que nos regalas cada fin de semana.
    Sí, es verdad que todo lo grande se hace con mucho pequeño unido: el universo, las tendencias, el bien, el mal. Cada uno ponemos nuestro grano para formar las diversas playas de la vida.

  6. La educación en contextos periféricos de vulnerabilidad social no es otra cosa que un largo camino en la playa de la vida devolviendo estrellas de mar, porque las sociedades de una u otra forma excluyen, marginan, expulsan afuera. Los problemas de los sectores marginados no son solo los problemas de los pobres. Los que quedan excluidos de los sistemas económicos, sociales o culturales se los percibe siempre como una potencial amenaza. La sociedad está repleta de muchos sin sentidos y en los márgenes es donde se experimenta con más fuerza sus desbordes.
    La marginación social es un problema complejo multicausal que requiere de un análisis y una mirada específica y particular; mucho más en aquellos que tienen el mandato social de educar a niños y jóvenes socialmente desfavorecidos. En los márgenes los discursos se terminan, los relatos se acaban y los guiones se agotan.
    No hay marginación más grande que la ignorancia; por eso la educación es siempre un intento de dar vida a la vida desarrollando posibilidades de existencia humana; se trata en definitiva de un volver y devolver estrella tras estrella a la mar de la vida.
    Educar es comunicar vida; es engendrar con la preñez del acto educativo, es acompañar y promover nuevos saberes que se concretan en ideas, valores y vivencias. Devolver estrellas a la mar es dar de una u otra forma vida a la vida, para que esta sea más plena y que merezca la pena ser vivida.
    La posibilidad de detenernos en medio de la vorágine postmoderna a pensar en nuestra tarea como educadores, venciendo la dinámica de estos tiempos tan crecientes velocidades y cambios, es algo que va más allá de toda ética posible. Es necesario reflexionar conscientemente en lo que haremos con tantas y tantas estrellas de mar que abundan en las playas postmodernas. Se trata de detenernos para valorar la rosa, a darle nuevos y renovados sentidos porque “lo porque esencial es invisible a los ojos”. No podemos permaneces indiferentes frente a la vida de nuestros alumnos por eso la necesidad de pensar y repensar estas realidades. Buscar sentido a lo que hacemos y somos no es otra cosa que hacer pedagogía.

    Horacio Muros
    Argentina

  7. Que buena acion …!!!!!Ser la del joven e intentar salvar a otros sea como sea, debe ser muy gratificante “intentarlo”, y no quedarse con el que no se pueden salvar a todas, eso suele suceder con nuestros alumnos a veces, sentir que no podemos convertirlos en excelentes alumnos atodos, al menos intentamos darle la oportunidad a todos, el que lo logra se ve favorecido y el podra al menos haberse “salva” y tener una nueva oportunidad.

  8. Querido Profesor
    Ya tengo mi estrella de mar , al trabajar en un colegio de mucha vulnerabilidad, donde hay violencia, groserías, actos de matonaje, suciedad , droga y lo menos imaginable donde choca nuestra teoría y nos sentimos muy carentes de capacidad frente a este mundo de tanta agresividad.

    Creo que debemos conquistar primero, a los alumnos más vulnerables con escuchar, tolerar , comprender , orientar , conversar hasta lograr confianza , afectividad y más que nada CARIÑO y despues motivar lo poco bueno que ellos tienen escondido , que jamás exponen por temor al ridiculo, verguenza o temor.

    Mi alumno de pasillos , odia a su madre , nadie lo quiere , vivia con los abuelos y hoy obligado vive con la pareja de su madre y a su padre no lo conoce solo duda de una persona que cree que es su padre .

    Solo por escuchar a este alumno , me espera en los recreos y me pide haga clase en su curso , clase que no puedo hacer , por ser jefe administrativo y colaboro en lo educativo en los recreos, con labor inspectiva , para que los alumnos no se fuguen.

    El rostro de este joven es de indiferencia frente a la vida, nada le interesa ,desmotivado , pero creo pronto disfrutará del mar

    Gracias profesor me doy cuenta , que tambien paseo por la playa

    Con admiracion y cariño
    Su alumno agradecido

    jorge hernán

  9. Magnífico texto para expresas sentimientos enfrentados! Por un lado, podemos interpretar y dentro de esa interpretación comparar la actitud del escritor con la de muchas personas que ante numerosas injusticias no hacen nada, desde la creencia que su movimiento es insignificante como para intentar hacer algo, creen que nada va a cambiar. Pero por otro lado, la acción del joven puede ser interpretada desde el deseo y la no conformidad ante lo que hay.
    En muchas ocasiones he escuchado decir: “que una acción particular no cambia nada, que la sociedad es como es,…” pero considero que pequeñas acciones particulares hacen mucho, ya que creo que habrá muchas más acciones particulares en otros lugares, y todas juntas sí tienen efectos positivos. Además abrimos la puerta al efecto cadena, ¿y si alguien se contagia y empieza a actuar también?
    Es muy agradable ser optimista y pensar que las pequeñas acciones mueven el mundo.

  10. Lo que hace la diferencia es la actitud. El pensar que siempre vale la pena. ¿Cuando son pequeñas o grandes las acciones? Quién primero se modifica con el cambio es quién tiene esta actitud, que por otra parte es la que se debe tener ante los otros y ante la vida. Allí donde la vida nos ponga en estas situaciones esta actitud es parte de ser humanos. ¿O es que la empatía, la solidaridad, el respeto, el deseo del bien ya no son características de la condición humana? Ni que pensar si hablamos de educación. Son como inherentes al ser docente.

  11. La aplicabilidad de este cuento no tiene limites.En mis clases o con mis compañeros hacemos criticas donde no dejamos titeres con cabeza entonces a veces hago una pregunta en el aire, si bien los demás hacen barbaridades o dejan de hacer cosas interesantes para el bien común,pero ¿qué hacemos por los demás nosotros en nuestro microcosmos?
    No hay nada más placentero en la profesión docente que ver a antiguos/as alumnos/as a los que les aportamos nuestro granito de arena y ver que algunos/as eran pequeñas estrellas que con nuestra atención y sabiduria las pusimos a salvo(y si no al menos lo intentamos).

  12. De eso, especialmente de eso, debe estar llena la educación.
    ¿Qué importa que algunos parezcan predestinados? Lo cierto es que, por fortuna, las expectivas no suelen coincidir con la realidad. Además ¿qué es la educación sino un trabajo de optimistas?
    Un saludo, profesor.

  13. Pensamos fundamentalmente en el beneficio de la estrella y no tanto de su salvador. También se beneficia quien realiza esa tarea generosa y sacrificada. No podemos olvidarlo.

  14. Parece que el beneicio por la actitud del joven solo lo reciben las estrellas salvadas, pero no es así. Creo que el que más se beneicia por su acción es el propio joven. No recibe un recompensa material sino psicológica. El joven se siente feliz por esas estrellas que ha salvado. Y porque, sin pretenderlo, a invitado a que otros le imiten.

  15. ¿Qué consecuencias tendría la actitud pesimista que hubiera conducido al joven a dejar las estrellas de mar en la arena resaca mientras se dedicaba a jugar al tenis en la playa? La muerte de todas esas estrellas, incluidas las que él salvó. Está muy claro que la actitud optimista es más ventajosa para todos.

  16. Cuando uno es la estrella salvada comprende bien qué sentido tiene esta historia. Cuando es uno hijo nuestro quizás lo entendamos todavía mejor, como se dice en el artículo. Frente al TODO y a la NADA hay un campo muy grande de actuación.

  17. Cuanta razón, muchas veces no somos conscientes de todo el bien que podemos hacer con una pequeña acción, soy parte de un grupo que colabora con niños de África, a los que no conocemos y no sé si alguna vez podremos estrecharnos en un abrazo, pero de todas maneras los domingos es cuando más pensamos en ellos.

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