Málaga al cambio

16 Ene

Málaga, tan antigua como la historia misma. Tras 3.000 años de historia se ha puesto de moda

 

Con ninguna alegría futbolística, la ciudad sigue el debate político electoral, nuevo hotel sí/no, más Metro polémico y encuestas adelantado al PSOE por la izquierda

Arranca el nuevo año con más de lo mismo en el campo político local. Los candidatos a la Alcaldía calientan sillas. La buena noticia es que los turistas inundan la ciudad para beneplácito del comercio. España ha recibido a más de 70 millones de visitantes en 2017, Andalucía queda bien situada en ese maná que viene de fuera. Una cifra que rompe la estadística reciente. La economía duerme agradecida a esos extranjeros que se pasean por aquí. El paro se va vaciando, aunque aún ese fantasma no está exorcizado por completo. Más de tres millones de desempleados es una cifra muy superior aún a la media de la UE. Por aquí, la ciudad está tranquila. Los socialistas respiran un enero de sondeos favorables. Los Ciudadanos de por aquí también, confiados en que el tirón de la joven Inés Arrimadas les dé un ascenso como nunca habían previsto. Veremos si el relato nacionalista catalán funciona en Málaga y Andalucía, un lugar donde sólo se habla un idioma. El PP resiente ese tirón Ciudadano, que le roba votos por todas las cañería obstruidas de sus juicios pendientes. Aunque todo se parece a ayer, el mañana puede dar sorpresas.

Lo de la Alcaldía malagueña tiene guasa. El alcalde parece apuntar a seguir. Coinciden las opiniones en que representa bien a la ciudad. Que se ha esforzado en poner al día a esta Málaga irredenta, apoyado en mayorías absolutas hasta este último período, donde va gobernado a golpes de timón de sus apoyos Ciudadano. Cuando se vaya, si se va, Málaga tendrá más museos y más calles peatonales que nunca. Más carriles bici y más líneas de autobuses. Un puerto semirescatado al Mar. Un Polo digital en la antigua Tabacalera, que promete desarrollo nuevo. Una Málaga-Valley sin silicio, pero que mantiene en pie la marca de una ciudad posmoderna. Le queda el borrón oscuro de una capital poco aseada. Una empresa de limpieza francamente mejorable. Por él, seguiría cuatro años más a partir de mayo de 2019, aun en minoría, pero aliado a sus Ciudadanos. No opina igual su esposa, doña Rosa Francia, quien ha repetido públicamente que mejor sería rescatar a su marido para la familia.

Las sustituciones electorales las deciden los Partidos apostando siempre y si dudar a ganadores. Francisco de la Torre Prados lo ha sido para el PP malagueño. No obstante, sus nuevas generaciones, ya sobre los 40 años y con experiencia de gobierno en esa Alcaldía y en los vericuetos de la Provincia desde la Diputación de Málaga, aspiran al sillón consistorial ahora. El actual alcalde, sobre los 74 años, no aparenta cansancio, ni tiene cara de jubilado aún. Pero pasar a la división de retirados es el más duro cambio para un político de raza como es este personaje. El panorama político no es alentador para el PP. Les ha salido un hijastro ambicioso en Ciudadanos. La apuesta socialdemócrata sigue en pie en manos del PSOE andaluz. La izquierda de aluvión no levanta cabeza ni se le espera, pero las alianzas están abiertas siempre. Así que el futuro del alcalde como cabeza de lista del PP-Málaga está en una encrucijada de variables múltiples. Tal como sucede con el mapa español todo, donde el bipartidismo ha disminuido sus posibilidades de gobiernos monocolor. Gobernar en este país se ha puesto más difícil que nunca. El gobierno directo de Málaga se abre en este 2018 a un análisis digno de ‘Juego de Tronos’.

Como quiera que resulten las elecciones municipales, a un año largo, las predicciones en política son un ejercicio de alto riesgo. Si se mantiene la tendencia de Ciudadanos a crecer localmente, lo haría a expensas del PP, lo cual obligaría a gobernar en pacto, ya sea con los Populares o con el grupo socialista y demás ‘compañeros’ de la otra izquierda. Lo único cierto es que el granero de votos, que inclina los resultados, está en el espectro central. Los indecisos pueden hacer peso a uno u otro lado. Sin contar la abstención, usualmente alto en los comicios locales. Movilizar va a ser el verbo a usar en las próximas municipales. El relato a difundir en los programas de gobierno va a ser fundamental como nunca antes.

En el panorama nacional, se abre de otra vez la discusión de las pensiones. La ecuación es simple. Sin cotizantes empleados nuevos, los jubilados pueden perecer de inanición. El gobierno asegura que con 20 millones de trabajadores el problema desaparecerá. Llegar a esa cifra tiene recorrido todavía. Mientras tanto, los mayores van en aumento. Se puede calcular y se calcula en casi 10 millones los jubilados a estas fechas. Eso es casi un cuarto de la población de España. Este es un país para viejos, pero no para el pleno empleo. Mal asunto. Andalucía sigue a la cola de este tema. Con más desempleados y más bajos salarios que en el resto del país. Sigue siendo una región rezagada de la gran Europa de Bruselas. Pero los encuestados continúan apoyando al gobierno socialdemócrata de Susana Díaz. También esperan y desean que cumplan con lo que Andalucía clama, que no sólo de turistas y aceite bueno viven los andaluces. No obstante, ya viene el Carnaval, después Semana Santa, el verano y Navidad.

EEUU sin Red neutral

9 Ene

El gobierno federal acaba de decretar el fin de Internet libre y estable

 

La Red queda en manos de las proveedoras, que podrán ahora cobrar según sus criterios de accesibilidad. Se rompe un derecho sacrosanto en este país

El gobierno de Donald Trump ha levantado la norma, sostenida por Barack Obama, denominada neutralidad en la red (net neutrality). Era una guía de igualdad –tan sagrada en este país– para garantizar el acceso a los contenidos en Internet sin privilegios por intereses comerciales de las empresas proveedoras de tales servicios. El nuevo plan, ha sido anunciado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, siglas en inglés), por su jefe, Ajit Pai. La controversia ha sido enconada. La administración Trump ha defendido al sector empresarial, que presionó por considerar la medida anterior demasiado restrictiva para sus intereses comerciales. Los usuarios proclaman el atentado a la libertad para estar informados sin cortapisas ni cuotas adicionales. Una Red libre y abierta ha tocado a su fin en EEUU. El país que inventó Internet, cambia sus propias reglas fundacionales.

Las empresas americanas proveedoras de los servicios en Internet, tales como AT&T, Verizon y Comcast, entre otras, están de plácemes. Podrán reestructurar su facturación e invertir en desarrollo. Quien desee accesos a ciertas páginas, bases de datos o la televisión streaming tendrán que pagar más que hasta ahora. La inclinación pro empresarial de la administración Trump está clara. ¿Cómo iba a ser de otra manera, teniendo a un super empresario en la Casa Blanca? La neutralidad en la Red era un convenio acordado entre el gobierno americano y las empresas proveedoras. Quedó establecido, desde los mismos inicios de Internet, que ninguna de esas empresas podría bloquear o priorizar el acceso a los contenidos debido a sus intereses comerciales. Privaba la protección al usuario y su ejercicio de libertad informativa. Una práctica directa asentada en la misma Constitución estadounidense.

Con la nueva ordenanza subirá el costo de Internet en este país paradigma de las libertades individuales. Por encima de las empresas que contratan los americanos, están las grandes que suministran banda ancha. Si éstas cobran extras, como es de esperar, a las compañías de comunicaciones, esos incrementos serán trasladados a los usuarios. Nada nuevo en el mundo empresarial. España tiene el ejemplo en la factura de la electricidad, sin esa corriente no hay Internet ni casi nada en este mundo globalizado. En resumen: Para consultar ciertas páginas en la Red o aumentar la velocidad de navegación, los americanos tendrán que pagar cuotas adicionales. Una de las consecuencias de la decisión de la FCC es que se va a establecer una Internet a dos velocidades. Para que el servicio rápido y más amplio sea eficiente; la otra, más lenta y restringida, será aún mas lenta. Una forma de obligar a los clientes a pagar más si quieren tener un acceso decente.

Esto rompe con el principio rector de la Red, según sus impulsadores, cual es que la información navega sin barreras y es accesible para todos por igual. Ahora, Internet va a poder re-direccionar el tráfico, según los intereses comerciales de las empresas. Los controles no serán solo por beneficios puramente comerciales, sino también políticos, ideológicos. Se introduce la posibilidad de favorecer los servicios que mejor estén posicionados. Cada cibernauta operará por una Internet diferente, según la tarifa que pueda pagar. Los expertos aquí no dudan en que la guerra entre las grandes proveedoras tecnológicas de la Red apenas comienza. El mercado va a expandir la facturación, pero la FCC acaba de abrir la caja de los truenos. La citada orden de la Comisión Federal ´restauración de la libertad en Internet´, solo parece ser para las empresas que ya se frotan las manos digitales.

En un mercado sobre 300 millones de personas, las tarifas básicas actuales de los hogares oscilan entre 40 y 60 dólares/mes. Aunque depende de las zonas y de las formas de conexión: DSL, cable, fibra, satélite. En Miami puede haber familias que lleguen a pagar sobre 100 dólares por mes. Según datos extraídos del Centro de Estudios America Foundation, que coincide con un análisis similar realizado por la OCDE, la conexión a Internet en EEUU es más cara e inestable que en cualquier otro país desarrollado. Se paga casi tres veces más que en el Reino Unido y Francia, y cinco veces más que en Corea del Sur. Algunos de los costos comparativos de tarifas a media o baja velocidad son los siguientes: de 99, 70 US$ en San Francisco, Nueva York y Washington DC a 68, 35 y 15 US$ en Londres, París y Seúl, respectivamente.

EEUU aparece en el citado informe en el puesto 30 de los 33 países analizados. El precio promedio y de servicios básicos es de 90 US$/mes, pero si se agrega teléfonos, televisión con canales Premium, la tarifa puede llegar a unos 200 US$/mes. La realidad es que el sector está dominado por dos gigantes que actúan como un monopolio. Esos altos costos excluyen a las capas sociales de menos recursos, que no se pueden permitir tener acceso a un Internet de calidad. Internet aquí costará más, está por ver si mejora su calidad de conexión. Mare Nostrum vuelve a Málaga a partir del próximo martes.

La burbuja dorada

2 Ene

La construcción vuelve, con mayor fuerza, a trazar el skyline de Miami

 

Miami ha recuperado el nivel inmobiliario desde que la burbuja echó abajo las grúas del ladrillo constructor. Un mercado pujante con las casa más caras de los EEUU

Si aquí tenemos la Costa del Sol, a Miami la consideran los estadounidenses la Capital del Sol. En el último quinquenio, la industria directa e indirecta de las viviendas ha resurgido al calor de este trópico a prueba de huracanes y terremotos financieros. El panorama económico, de uno de los principales activos de la Banca, es más que alentador en este Sur de los EEUU. Lo afirma la Asociación de Realtors (Bienes-Raíces) de Miami-Dade, pues aunque el nivel salarial promedio es el más bajo de este país, los alquileres están entre los más caros. Lo explica un informe publicado por Sabina Covo en Nuevo Herald, así como otras fuentes consultadas. Los precios de casas más vendidas se sitúan en 200 a 600.000 dólares, y subraya que por encima de los 600 mil y un millón están teniendo una significativa demanda. Resume que las ventas de casas unifamiliares en Miami han subido un 4,4% solo en el mes pasado. El promedio de su costo fue de 310.000 dólares por unidad. La satisfacción de los agentes inmobiliarios y de la Banca es un icono risueño. Las operaciones sumaron 397 millones de dólares en ese período. El incremento porcentual alumbra un mercado en expansión. Sin sombra de burbujas malignas en el horizonte de este ahora apacible Sur caribeño.

Si no hay salarios altos, ¿cómo es que se venden preferiblemente las casas más caras de Miami? Una hipoteca media a tipo fijo y a 30 años está en el 4,5% de interés. La respuesta es que quienes compran, incluso en efectivo, son mayormente extranjeros. La situación de contracción del mercado europeo tiene otra parte de la clave. Tal vez España, si su heterogénea banca saben jugar su momento, pueda sacar provecho y reanimar el mercado inmobiliario local. Es claro que los bancos no dan préstamos sin salarios seguros y altos. O que el solicitante demuestre avales-créditos solventes. La mayoría de los miamenses no califican, tras el tsunami inmobiliario que les cayó en 2008. Pero lo que da solidez a este mercado resurgido contra vientos huracanados es las estadísticas de ventas. Son estas.

Las ventas de casas entre 200 y 600 mil dólares están en 33,7% del total en Miami. Las más caras, entre 600 y un millón de dólares están por encima del 62%. En terrenos donde una casa costaba unos 200.000 en zonas de alto nivel, Cononut Grove o Wynwood, hoy hay viviendas en planos cuyo coste empieza en 800.000$. En esa última zona, convertida en exhibición del arte, las galerías están emigrando debido a la subida de los alquileres. Así que las cifras cantan claro y alto para la masa de dinero que se está moviendo ahora mismo. No se puede descartar que este mercado en expansión sea territorio fértil para los que lavan dólares oscuros. El FBI dirá. La inversión proveniente de Latinoamérica y de Rusia está aquí muy presente. Como quiera que sea, Miami se está poniendo de moda, porque vivir aquí es signo de alto nivel adquisitivo. Los alquileres son ya cuatro veces más altos que en otras ciudades de EEUU. Aunque bajos aún en comparación con San Francisco o Nueva York.

Desde Europa se ve este nuevo paraíso inmobiliario, en un Caribe seguro a futuro, como un escape a la incierta vista en medio del Brexit. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) recuerda que las inversiones inmobiliarias son de alto riesgo en situaciones como las que vive el Reino Unido o la amenaza independentista de Cataluña. La estabilidad interna de los EEUU da justamente esa garantía. El dinero huye de terrenos cenagosos. Los principales Bancos catalanes se han puesto a salvo. El efecto Brexit ha obligado a los fondos inmobiliarios ingleses a ponerse a cubierto (run for cover). Standar Life, M&G Investments, Aviva Inverstors, presionados por sus clientes, han rebajado el nivel de sus transacciones y suspendidos los créditos para adquisición de viviendas, especialmente en Londres.

Esta misma organización admite que Miami es un lugar ahora donde invertir en inmuebles posee amplias garantías. La revalorización de las casas rondan el 20%. Da el contrapunto a la inestabilidad que Inglaterra ha introducido en Europa. Que sea cosa del momento, una moda pasajera o una oportunidad que aparece para prolongarse está por verse. Pero la prosperidad inmobiliaria en Miami es un ejemplo de la estabilidad económica de este país, que es el Ave Fénix de la economía mundial. Es cierto que Donald Trump heredó una Era Obama de pleno empleo y franca expansión industrial, pero la clase empresarial no puede estar más alegre en este primer año del polémico presidente-empresario.

En lugares de España, como la capital malagueña, las viviendas ya están en los niveles de precios del annus horribilis 2008. El peligro aquí es que la Banca sea tentada, una vez más, a abrir el grifo de los préstamos a quienes no puedan pagar más tarde. Ese incremento del costo de las casas no está en consonancia con el nivel de los salarios españoles. Tal vez sea por el mismo motivo: Un Reino Unido constreñido aviva los incrementos inmobiliarios y hace un llamado a esos inversores extranjeros. La Costa del Sol también atrae a esas caras pálidas. Una burbuja que no cesa.

Corea, my love

26 Dic

Entre sus bla-bla-blá, los misiles vuelan altos y letales

 

La contabilidad nuclear entre Corea del Norte y EEUU no es un cuento de Navidad. Expertos indican que morirían un millón de personas el primer día

Ese holocausto podría suceder. Revisar la prensa estadounidense en su propio patio da susto, ahora que Mare Nostrum está de visita por aquí. No obstante, el presidente Donald Trump parece más interesado en volver a la Luna, que en los cohetes que pudiera lanzarle su actual archienemigo, el regente de Corea del Norte, Kim Jong Un, quien ha declarado, sin arrobo en su peinado oficial, que su país será la potencia nuclear más fuerte del mundo. De dar de comer a su pueblo no ha dicho ni pío. Lo paradójico es que todo podría estallar con un simple trino digital de Trump, que resonaría como una amenaza real para los atentos escuchas militares de Corea del Norte, y no dudarían en pulsar el botón de un misil transoceánico. En un escenario bélico posibilista, los expertos aquí especulan en un juego de guerra, que podría dar para un guion de película de política-ficción. Jeffrey Lewis, codirector del Programa de No Proliferación de Asia Oriental, con sede en Middlebury, Monterey ha declarado a The Washington Post que si esa guerra final estallara los norcoreanos fulminarían a más de un millón de personas en Nueva York y a unos 300.000 más en Washington, eso en el primer día. No está mal para cerrar esta segunda década del siglo XXI.

Misil más, misil menos, entre las bravuconadas del sheriff del imperio y las bravatas del joven líder amado coreano, tienen al mundo entretenido. Los del Sur, también coreanos del lado capitalista puro, sus vecinos japoneses tan cerca del infierno asiático, los grandiosos chinos que miran desde el palco de la primera planta y los taimados rusos, juegan al jaque mate del ajedrez nuclear, como si la nube tóxica no les fueran a alcanzar a todos por igual. Europa, ensimismada en su propio laberinto de refugiados, deudas, nacionalismos locales y distracciones populistas a derecha e izquierda, les pilla muy lejos este conflicto de opereta bufa. La confederación, ejemplo del mundo democrático y de la libertad se cree a salvo. Suponen que esas cabezas nucleares nunca estallarán sobre sus propias testas coronadas.

El ejercicio que propone el citado Lewis no aclara cómo llegarían misiles norcoreanos a la costa Este de EEUU. Los informes balísticos de las Fuerzas Armadas estadounidenses aseguran que podrían alcanzar su flanco del Pacífico. Recientes declaraciones de fuentes oficiales norcoreanas afirman que están listos para alcanzar a cualquier punto del extenso mapa de los EEUU. No obstante el detalle de la capacidad tecnológica desarrollada por Corea del Norte, la amenaza es real. Atacar al Sur o a Japón sería declarar la guerra nuclear a los propios aliados americanos. El senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham, declaró a CNN, tras la más reciente prueba misilística coreana, que ‘si tenemos que declarar la guerra para detener esto, así lo haremos´, y agregó: ´Vamos camino a un guerra si no cambian las cosas´. Y se quedó tan tranquilo el parlamentario sureño en su Carolina de blancos impolutos.

Para un europeo de la acogedora España del turista reincidente, las declaraciones atómicas de estos políticos estadounidenses suenan a película del rudo Oeste. Donde un forastero asiático osa desafiar al más poderoso jerarca del club nuclear mundial, y éste le contesta que a ver si tiene coraje y desenfunda primero. Otras voces se inclina por hablar. Creen que el régimen norcoreano es un perro ladrador que no morderá. Reconocen que el problema no lo ha creado Trump, sino que viene creciendo desde la primera administración Bush e incluso desde la de Nixon. En 1969, Richard Nixon estuvo a punto de atacarles. Habían derribado los norcoreanos a un avión espía con 31víctimas mortales. Sus asesores le convencieron de no declarar esa guerra. A partir de allí han sido moderados. Ahora la amenaza es terminal. Con misiles nucleares no se juega a una guerra, sino a la destrucción del planeta.

Nicholas Kristof de The New York Times asegura que cuando los presidentes hablan de la posibilidad de un conflicto bélico es porque puede suceder. Las probabilidades de que se inicie el conflicto están entre un 15 y 50%, según los analistas consultados. Desde 2006, EEUU viene aplicando severas sanciones económicas al régimen de Pyongyang. Hasta ahora es la única arma utilizada. No parece que les haga mella. Están dispuestos a morir en el intento. La hambruna puede acabar con el 10 por ciento de su población, unos 2,5 millones. Perder otro tanto o más en un ataque nuclear no parece quitarle el sueño al joven Kim Jong Un. Con la capacidad demostrada de poder lanzar un cohete a casi 13.000 kilómetros, EEUU está a su alcance. Está por ver si podría llevar un ojiva nuclear efectiva.

Entre bravata y desplantes el joven líder del reducto comunista hereditario, avanza en su programa sin dilación. Mientras tanto Trump continúa en su ensoñación lunática. No sin antes firmar el presupuesto 2018 para Defensa más copioso desde la era Reagan. Destacan las partidas para incrementar la lucha contra Daesh, la amenaza atómica norcoreana y el aumento de la paga a toda la tropa. Por si hay guerra, parece pensar con la pluma en la mano.

Cara al futuro

19 Dic

El consenso no se avizora por el Congreso de los Diputados de España

En celebraciones por el triunfo de la reconciliación, que se bautizó como Transición, con una Constitución de respaldo, España se apresta a redefinirla una vez más

La Carta Magna está en la crisis de los cuarenta años. Aquella España del ‘café para todos’, de tirios y troyanos juntos en un solo país, presenta hoy signos alarmantes de un volver a empezar. Un sino implantado en el ADN hispano, jamás estar a gusto con uno mismo. Aun por cerrar verdaderamente aquellas heridas, de muertos, desaparecidos, marginados, represaliados y presos, que dejó en las cunetas a un número excesivo de españoles y extranjeros enfrentados en las trincheras ideológicas de entonces. El camino ha estado difícil. Ha habido demasiados olvidados. Hemos intentando subirnos al tren del futuro, sin dejar de arrastrar el pesado fardo del pasado. Se ha logrado avanzar, qué duda cabe. Este país, ha dado un impresionante salto cualitativo en cuatro décadas, lo afirman en el mundo. Claro, con el gran soporte de pertenecer a ese exclusivo club de naciones europeas, que ahora también tambalea su pesado pie de paquidermo. La histórica crisis de 2008 nos cogió a traspié. En medio de una ilusión óptica de desarrollo, en el vértigo inmobiliario, se agrietó el castillo de la democracia más prometedora de Europa. La puerta de los vientos huracanados del desprestigio bipartidista se abrió. No obstante ese maremágnum del asedio sostenido, se mantienen las principales premisas de esta nación, que alberga a 17 mini Estados levantiscos.

La realidad española constriñe a la letra constitucional. Voces alientan por su revisión y adecuación. El mundo de hoy es otro al del año constitucional de 1978. Ahora, algunas voces pretenden amañar una nueva Carta, que redacte sus intenciones de una España bien diferente a esta, y no se considera mejor. Un país, que parece Federal, pero no lo es. Donde regiones gozan de privilegios que otras no tienen y que se declara Monarquía Constitucional, no es un Estado Federal. La asimetría es evidente. Tal vez sea la menos mala de las organizaciones políticas-administrativas posibles, que España haya tenido en los últimos dos siglos. Hay que mejorar ese libro legal, desde luego, pero ¿cómo?

Los padres del invento jugaron con los mimbres del momento pasado y miraron hacia delante. Con los ochenta se inauguró la España que tenemos: 17 regiones unidas en un país. Se entró en la Europa de los grandes. En los noventa esto se hizo una parodia federal, en base a pactos de financiación, el bipartidismo sentaba la bases. La primera década del siglo XXI se tocó esa Gran Ley con una reforma de los estatutos autonómicos. Y no hace mucho, bajo la presión de una intervención de la UE, se impuso como por decreto la actualización del artículo 135, era pactar con la Confederación europea la estabilidad presupuestaria.

La asonada catalanista ha levantado la liebre, que corre y escapa. Los privilegios del País Vasco también. Andalucía no se resigna, pero sigue a la cola del reparto, como otras regiones autonómicas. A escasez de maravedíes toca revisar cómo se organiza esto. Hay alarmas intensas que no dejan de sonar: las pensiones en el hilo incierto del paro. Sin empleados que coticen no hay paraíso pensionista. El problema principal es cómo mantener una sociedad solidaria y del bienestar. Y eso se llama revisar los mecanismos económicos que lo permitan. España tiene esa asignatura en suspenso.

Demasiado turismo, ¡gracias a Dios!, insignificante industria tecnológica, agricultura precaria sin lluvia a la vista, afán de dinero rápido desde el ladrillo constructor; empresas pequeñas y medianas, que no producen empleo masivo, contratos en precario, tejido empresarial enmarañado en el papeleo público interminable. Y la diosa corrupción que hace millonarios eternos, que detenidos, enjuiciados, condenados nunca devuelven el dinero robado. Tumbar todo para volver a empezar ha sido un signo de esta España, es hora de descartar ese método nefasto.

Lo que tenemos, según la CE/78, es un Estado social y democrático de Derecho basado en la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo. Lo que se necesita es hacer que eso sea práctica diaria en la vida de los que aquí viven. Los expertos constitucionalistas, dicen que sí, hay que meterle mano al libro constitucional, pero con una guía, una hoja clara para no perder la ruta. Es evidente que las 17 Comunidades Autónomas hacen agua. Esa territorialidad hay que adecuarla a los nuevos tiempos. Cuáles y cuántas deben ser sus competencias es una de las revisiones. El Senado, abultada cámara poco eficiente, hay que desempolvarla. Ahora la Unión Europea marca pautas legales, hay que incluirlas: cómo, cuándo y cuánto. La línea sucesoria de la Corona da preferencia al varón, habrá que considerar a una futura reina.

Los dos grandes partidos no terminan de entrar en sintonía. El PSOE mete prisas. El PP gobernante pide el mayor consenso posible y consultar a los españoles. Lo que parece prudente es producir tales cambios con el desarrollo legislativo de la Constitución actual. Una nación no puede estar cada medio siglo o menos (estudien un tanto el siglo XIX español) cambiando las reglas del juego. Ha sido una marca fatal para el progreso. Plantar cara al futuro es eso, ni más ni menos tampoco.