Los días contados

17 Jul

 

Los días se cuentan mientras España espera, a la sombra veraniega, que la Historia nos dé alcance

 

Se pone uno a contar los días y da susto. Se mide el tiempo por las horas y le faltan minutos. Se anuncian los decretos-leyes y sobran sobresaltos

Vivimos en una película de catástrofes sobrevenidas. Pero ya no están de moda. En España sí. Algunos, mientras cuentan, se suicidan. Otros, pierden los ojos en la carretera con el manos-libres. Y hay quien se acomoda en los días del futuro, tocando el Cielo, en una tierra llamada La Moncloa. Los hay también enfrascados en su particular debacle, contando votos propios para recomponer a un PP desecho. El presidente parlamentario también los tiene contados. Un par de años y puede que otros cuatro, es cosa de la aritmética del tiempo electoral. Los secesionistas catalanes manejan bien esas cuentas. Siguen despejando una incógnita sencilla. La República vendrá y nadie la parará. Todos, sin embargo, tienen los días contados… ¿quién no?

Alemania les ayuda. Tras Núremberg, los tribunales son frágiles, tímidos, amigables. Mientras sacan sus cuentas a diario, los neonazis viven. Si uno de sus Lander se subleva, esperamos que no se refugien en España, como en 1945. Pobre frau Merkel, tan cerca de Rusia y tan lejos de Mr. Trump. Allí se queda, por ahora, Carles Puigdemont, quien va contando sus días sin barretina ni butifarra.

Hay excesivas violaciones, que, según las circunstancias, la Ley puede calificar de una simple agresión. El gobierno quiere cambiar el Código Penal, para que sea siempre violación a menos que haya consentimiento previo por parte de la mujer. El problema es contar con ese ‘Sí quiero’ y probarlo ante un tribunal. Habría que tener una confesión escrita y notariada con testigos, para que el acto sexual fuera claramente consentido. Difícil cuenta para tal acuerdo previo. El socialismo, punta de lanza del ‘amor libre’, ahora pide un acta notarial. Los días están cantando canciones imposibles.

La Academia está inquieta. Las mentes militantes del feminismo, que gobiernan a España, quieren que la RAE revise el texto constitucional para adecuarlo a estos tiempos de igualdad de género. Tanto monta, monta tanto uno, como una. Algunos académicos amenazan con abandonar sus sillones. La Constitución española se quiere parecer al texto de la bolivariana. Españoles y Españolas, ciudadanos y ciudadanas, y así. Se comienza por la letra y se termina cambiándola. El futuro de los días está contado. Esto podría convertirse en la III República con varios naciones libres asociadas, un País de países. La cuestión es cómo darle la vuelta al régimen, días por contar.

Para ese horizonte, los días se están contando. En tal escenario se acaba de abrir una puerta, que dinamita a la monarquía. Corinna Zu Sayn-Wittgenstein –que va disfrazada de princesa–, relacionada con la intimidad del ahora rey emérito, Juan Carlos I, acaba de tirar de la manta real. Todo lo que ha grabado y difundido por los medios de medio mundo, parece verdad. Faltan las pruebas judiciales para los tribunales. Una mano negra atenaza a la monarquía española.

Para el combustible diésel (un 40% del parque automovilístico español), los días están contados, afirma el nuevo gobierno español. El sector empresarial, los propietarios de coches particulares y del transporte de mercancías, no quieren que se cuenten esos días tan rápidamente. Aplicar tal prohibición, por la loable tarea de contaminar menos el poco aire puro que queda, tiene que estar bien planificada. Las prisas pueden dejar consecuencias nefastas. 40.000 empleos están en esos días contados. Las fábricas podrían trasladar sus cadenas de producción a la Europa del Este. Contar los días tan velozmente traerá resultados graves. La ministra que anunció eso, debería releer a los romanos clásicos: ‘Las prisas es cosa de plebeyos’.

La OTAN, garante de la seguridad europea, está amenazada por su principal socio americano. El magnate-presidente quiere que aquí den más dinero para ese emporio militar. El presidente español acepta, con gesto arrugado, un 2% del PIB. La Educación, la Cultura, las Pensiones, las ayudas Sociales, pueden esperar a contar otros días más propicios. La OTAN no. EEUU saca bien nuestras cuentas.

El otro que tiene los día contados es un cadáver, que parece más vivo que nunca en la Memoria Histórica de estos tiempos. Tal como la asignatura Religión. Pesa como esa misma losa que cubre aquellos restos de ingrato recuerdo. Volvemos a la casilla de salida. Tras la Transición, que fue un contar los días hacia delante, ahora vamos al revisionismo del pasado con actos punteros. No hay que olvidar nuestra historia. Pero hay que contarla bien. Un acontecimiento de tan extrema gravedad no se puede aparcar en una cuneta. Remover los escombros puede originar derrumbes inesperados. Tanto el fallecido en 1975, como dicha materia educativa, tienen los días más que contados.

En este verano suave, los días se alargan a la sombra de un chiringuito playero. Sí, los días están contados, cada quien lleva su cuenta sin saber cuántos quedan. Los que gobiernan sí parecen tener prisas por contarlos apresuradamente. No conviene, en los tiempos que corren, tener prisas. Y sí, poner el acento donde más hace falta. Aún hay aquí, señor presidente parlamentario, algo más de 3 millones de desempleados. Gustaría mucho, para tranquilidad de los ciudadanos, saber cuál es el plan a seguir por su gobierno para reducir ese paro y en qué plazo.

La prima de las primarias

10 Jul

Santamaría y Casado aspirantes a reconstruir un PP en caída libre

 

Santamaría gana la primera vuelta, la segunda no lo tiene tan claro. Casado representa una renovación juvenil, aunque con perfil de un centro derecha férrea

Los contrapesos de unas elecciones primarias las carga doña incógnita. Sobre todo si no hay costumbre. Cospedal, que supuestamente manejaba el ‘aparato’ con los ojos cerrados, se le ha escapado el control de las manos. Es un campo minado por militantes y enemigos íntimos. Los porcentajes cantan claro. Santamaría, 37%; Casado, 34% y Cospedal, 26%. Esas proporciones, a priori, dan ganador a Casado en la segunda vuelta si, como es posible, todos los seguidores de Cospedal y algunos otros compromisarios se inclinen por votar al más joven de los aspirantes. Hay una variable a considerar, cual es la fortaleza del voto andaluz para la ganadora en esta fase. Sin embargo, las enemistades acumuladas en los largos siete años de gobierno le ponen plomo en las alas a la ex vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Su triunfo inicial, por tan solo 3 puntos de ventaja, podría convertírsele en una victoria pírrica. Tiene la triunfadora una prima de riesgo de alto contenido explosivo.

Lo primero que enseña estos resultados iniciales es que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal no tenía todas las riendas en la mano. Al haber perdido el gobierno, el ‘aparato’ se ha dispersado y ella no ha podido manejar con mano de hierro a esa organización descontrolada. Tal vez sea una prueba (estudio para expertos) cómo es la íntima relación entre la militancia y los cargos públicos cuando se está en el poder de la nación. Ellas dos, íntimas enemigas militantes, seguirán enfrentadas en la segunda fase electoral donde los compromisarios, también elegidos por los afiliados votantes, darán el último voto. No lo harán directamente, sino a través del segundo en liza, Pablo Casado, quien aspira a contar con el apoyo de los seguidores de Cospedal. El tablero está en manos de los peones más destacados.

El bastión de Santamaría ha sido Andalucía, Valencia, Castilla/León, Canarias, Cantabria, La Rioja, País Vasco y Melilla, donde ha logrado sumar una ventaja apreciable. Las fortalezas de Casado han sido: Madrid, Baleares, Murcia, Cataluña, Aragón, Extremadura y Navarra. Cospedal, en su tercer puesto, ha conquistado a Castilla/La Mancha (donde fue presidenta), Galicia, Asturias y Ceuta. Estos resultados de primera vuelta sólo dan un panorama aproximado de quién puede resultar ganador final. El PP está más abierto que nunca.

Ahora los votos están en manos de los compromisarios (representantes por cada Comunidad Autónoma) también elegidos por las bases. Santamaría reúne en sus zonas conquistadas a 1.369 votantes de segunda vuelta. Casado a 684 y Cospedal a 559. La sumatoria simple favorece a la primera por 126 votos. No obstante quedan los pequeños porcentajes de los tres descalificados (Margallo, Hernández y Cabanes), un escaso 2,64%, que no parece suficiente para inclinar los votos en favor de Casado. Aquí los porcentajes cantan menos que los votantes reales, que decidirán a finales de este mismo mes.

Está también el factor femenino. Una presidenta del PP, que sería su primera mujer en tal cargo, la llevaría a presentarse como la posible primera presidenta del Gobierno de España, de ganar las elecciones en 2020 al socialista Pedro Sánchez. Un tablero inédito en el país. Por ahora, y hasta el 20/21 de julio, gana la experiencia comprobada de Santamaría a la juventud redentora de Casado.

El PP, si quiere conservar su papel de partido nacional con vocación de país, tiene que reconstruir su posición ideológica. Durante los últimos años se ha disfrazado de socialdemócrata y ya sabemos que todo disfraz oculta la timidez. Ha sido temeroso de una herencia franquista, que no ha sabido sacudirse. En tal desvío se le han venido adelantado por la derecha unos Ciudadanos, que captan votos con el discurso que le han arrebatado. La otrora socialdemocracia a la española, articulada por los históricos del PSOE, han caído en la tentación del más ramplón populismo, ante el terror de esos Podemos levantiscos, que piden el cielo en la tierra sin miramientos. El bastión socialdemócrata resiste en Andalucía. Los Populares, gane quien gane, tienen ahora la oportunidad de resarcir esa deriva. Así como levantarse del decaimiento tras la pérdida del gobierno de la nación.

No obstante, en el discurso de los tres en la pugna por la presidencia de su partido, no se ha escuchado, con diáfana claridad, postulados programáticos. Todo ha girado en torno a miradas personalistas. Debate sobre qué y cómo hacer para reconstruir a su partido, poco o nada. Ser alternativa de gobernar a España no va a resultar una tarea fácil dada la orfandad en que han quedado. Quien salga elegido tiene tarea por delante. Tendrá que ser audaz y saber transmitir un mensaje claro a sus militantes y a los votantes de toda España. Este país atraviesa por una encrucijada donde extraviar la dirección puede significar un altísimo costo social.

Un mundo raro

3 Jul

Solo falta que una vaca vuele sobre España para cerrar el verano más raro

 

El verano está alterado. Lo raro se ha puesto de moda. Por cada esquina dobla lo extraño. En muchas calles se mira la gente con ojos incomprensibles

Este mundial que inunda las pantallas del mundo está raro. Ahora premian el juego limpio, sorprendente, nunca habían caído los de la FIFA que tantas patadas y zancadillas había que castigarlo. Campeones alemanes se caen antes de tiempo por primera vez en su historia futbolística; en la otra ya fracasaron en dos ocasiones, aunque con altos daños colaterales. España, que llevaba dos años sin perder, llegó viva a fuerza de empates. Pero la desidia les pudo. Los penaltis son una lotería que casi nunca toca. Lo que empieza mal termina peor. Lo raro hubiera sido ganar a Rusia. Y hay más cosas extrañas. Una infanta del reino entra a una cárcel para visitar a su esposo preso, más raro imposible. Podemos maniobra para imponer a un propio de presidente en RTVE. Objetivo: Ponerle la mano al Ente mil millonario con la audiencia más potente en radio y televisión a nivel nacional. Pago inmenso por el apoyo parlamentario al nuevo y joven presidente Pedro Sánchez. Rara decisión aunque esperada, ya lo habían pedido. En política los favores se pagan y si no, te pasan la factura en el momento indicado. Más raro será que mantengan el equilibrio informativo que tanto reclaman los compañeros periodistas de esa casa. Y la Cataluña en su pie de guerra particular hacia la secesión. Los presos alzados van a dormir en su tierra muy pronto, con carceleros que les hablarán en catalán. En verano todo o casi está permitido. La Justicia, rara, pero ajustada al código penal suelta a los cinco de ‘La Manada’. Nadie lo entiende, pero es lo que manda la Ley. Como los dinosaurios de Augusto Monterroso, los violadores siguen ahí. A uno de ellos le faltó tiempo para intentar renovar su pasaporte. Es que es verano y toca vacaciones.

La UE más rara de su historia. Da más bandazos que un sonámbulo en la oscuridad. El aluvión indetenible de los movimientos migratorios desde África arrincona al gobierno de Ángela Merkel, que es la mandamás europea, ahora con serias dificultades internas. Europa más desorientada que nunca. Las soluciones no son crear centros de acogida en el Sur continental, con tal de que estén alejados de Berlín. Por ahora, España y Grecia salvan a la presidenta Merkel. El problema hay que atajarlo en el origen, mientras no se desarrollen las condiciones mínimas necesarias para que las personas que cogen el camino hacia Europa vivan decentemente, las emigraciones no se van a detener. Las mafias de ese trasiego humano siguen sus operaciones.

Y no sólo por aquí. En México, Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia. Otro raro espécimen sacado del mismo cuento. Un dinosaurio de la izquierda tradicional latinoamericana, admirador de la Cuba castrista y del extinto comandante venezolano. Menudo vecino se le avecina a míster Donald Trump. Va a tener que poner en su valla al séptimo de caballería. Y preparar una oficina grande para los asilados políticos. ‘Pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de los EEUU’, como dicen que dijo Porfirio Díaz, presidente-militar allí durante 30 años.

El rey y jefe del Estado español también está raro. Es empecinado, valiente. Viaja a territorio hostil aunque le escupan a su paso. Está a las duras y a las maduras. Por ahora solo a las duras que le sueltan desde la Generalitat, ‘no le reconocemos, no tenemos rey’, dicen los airados catalanistas separatistas. Y el tío los oye y va a esa tierra de nadie. Es el jefe de Estado más raro del mundo. Opina de política solo en privado, pero se enfrenta a ese público enemigo con una sonrisa majestuosa. Bueno, la monarquía parece más rara aún en estos tiempos de democracia protestante.

Otra rareza inesperada es ir soltando o trasladando a su tierra a etarras condenados a prisión por delitos de sangre. Otro pago del favor vasco a Sánchez. Los familiares de las víctimas asesinadas por bombas o tiros en la nuca no están nada alegres. Su dolor no prescribe, alegan en filas cerradas. El gobierno argumenta que ganada la pelea a ETA, la democracia triunfante debe mostrar un gesto de humanidad. Es difícil de tragar.

La otra noticia rara, sobre todo por la prontitud en cumplirla, es exhumar a Francisco Franco de su mausoleo del Valle de los Caídos y trasladarlo a su Galicia natal. Se puede estar de acuerdo o no. Sería mejor convertir a aquel monumento en un lugar de interpretación fiel, objetiva, seria históricamente del acontecimiento que enfrentó a las dos España, que como escribió Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Conocer porqué sucedió aquella guerra fratricida, es alimentar una memoria verdadera para que tal cosa no pueda volver a suceder.

Un raro tiburón blanco chapotea entre las islas Baleares. No se veía un escualo así desde hace 40 años. Puede que esté interesado en aprender catalán. Por no hablar del Tiempo, raro como nunca. En fin, serán cosas de la calor española que abrasa las mentes ociosas. Se van acumulando en este verano que apenas comienza. Queda mucha playa, mucha mar, mucho tinto con gaseosa y limón. Mientras tanto, lo raro se ha puesto de moda. Lo raro mola.

Paco cogió su escoba

26 Jun

El alcalde hace suya la bandera de la izquierda municipal opositora al anunciar una LIMASA pública

 

Sorprendió a Málaga con una Limasa solamente pública. Nadie en la oposición le cree, sus socios de gobierno y algunos de los suyos tampoco. La operación tiene flecos sueltos

El primer obstáculo son unos 10 millones de euros, que el Ayuntamiento deberá desembolsar si quiere tener a esa aguerrida tropa en paz. La autoridad municipal encargada de la limpieza urbana acaba de asomar un cambio de estampitas en el patio de recreo de Limasa. Dejar todo en cero, un ‘borrón y cuenta nueva’, para arrancar con una novedosa, limpia y venturosa empresa pública, inédita en la ciudad. Las cabezas sindicales, que conocen su nuevo poder judicial, han dicho que no, ‘bajo ningún concepto’ aceptan ese truco. Primero cumplir con la sentencia firme del Tribunal Supremo. Es decir, pagar esos millones, y después municipalizar la empresa al completo. De pagar la cifra a la que obliga la decisión judicial, aparecen en el horizonte otros lazos por atar. Unos 1.800 operarios que se convertirían en funcionarios sin haber pasado por las convocatorias públicas para ese tipo de empleos. Discutir un nuevo convenio colectivo. Hacer frente en solitario a inversiones próximas a los 100 millones euros. Las posiciones están tomadas. El Ayuntamiento tendrá que pactar la forma de cumplir con la sentencia e iniciar las reuniones para hacer la conversión. Que los trabajadores renuncien a sus derechos salariales acumulados desde 2010, ahora avalados por la Justicia, no va a ser posible.

Tras años de pleitos, algunas huelgas salvajes, avances y retrocesos en las negociaciones entra la empresa mixta (Privada 51%/Municipal 49%) y sus trabajadores, el frente sindical ha ganado la guerra. La razón se la ha dado el Poder Judicial. Primero el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ahora el Supremo, que ha firmado la sentencia definitiva. Llegados aquí, el convenio con las empresas privadas ha concluido. Es el momento del cambio en la administración y gerencia que tanto se viene reclamando. Es el día de crear una empresa igual, pero diferente. Que funcione mejor en la limpieza de la ciudad, desde el Centro a cada uno de los barrios. Ha sido la voz de la oposición a la izquierda del PP; que gobierna con el apoyo, siempre condicionado, de los Ciudadanos locales, y que siguen sorprendidos por el anuncio del alcalde.

A lo que obliga la decisión del Supremo es que los trabajadores recuperen todos los derechos económicos escamoteados, según el sindicato, desde 2010, en un convenio colectivo aún vigente. Tal costo, aplicado a los 1.800 operarios, alcanza a unos 10 millones de euros. Mientras el comité, que es la voz de los trabajadores, ha dicho que ese pago es irrenunciable. El Ayuntamiento afirma que tal cifra es inasumible. Las escobas de guerra acaban de aparecer de nuevo. Con la Justicia de su parte, el comité, tiene la batalla ganada antes del enfrentamiento que se aproxima. La decisión del alcalde no solventa el clima de tensión que nunca se ha controlado desde hace casi 20 años, sino que abre una nueva puerta al conflicto laboral. Tampoco garantiza que la ciudad vaya a ser considerada como una urbe donde la limpieza brille con luz propia. El proceso apenas comienza y su desarrollo aún puede dar sorpresas. Ganaría en control de la nueva empresa, pero con escasa capacidad de inversión.

Es de prever que los derechos ya adquiridos y reconocidos en la sentencia del Supremo, sea una reivindicación ineluctable en un posible nuevo convenio colectivo. Reúne la plantilla a esos 1.800 empleados fijos, a los eventuales y a los llamados fijos discontinuos. Se le reconoce a todos ellos la paga de productividad (1.431/€); descanso escalonado los fines de semana; vacaciones de verano; pagos extras por trabajar en festivos (140/€); complemento adicional en caso de hospitalización o incapacidad; dos uniformes al año; cesta de navidad y, finalmente, recuperar los incrementos salariales de estos años. No es un mal convenio, para unos resultados tan deficientes en la limpieza integral de la ciudad. Uno nuevo partiría, sin duda, de estos derechos y agregaría algunos más. La actual empresa aún sigue pegada a una querella judicial. Tras tener en sus manos la sentencia definitiva, demanda un requerimiento que habían pospuesto a la espera del Tribunal Supremo. Tratan de arañar a su favor aspectos del convenio vigente que les parecen impropios. Se verán las caras en una nueva vista el próximo 17 de septiembre. Aunque todo apunta a que perderán, ganan tiempo que en estos casos es oro.

Este asunto es el más grave que ha tenido y tiene el Consistorio malagueño. En las dos últimas décadas se han desangrado entre los altos costos de mantener limpia a la ciudad, sin lograrlo, y en los altos pagos a los privados, en una gestión a todas luces deficiente. El trabajo de mantener unos niveles mínimos, decentes de la limpieza del perímetro urbano no se ha resuelto en todo ese tiempo. Municipalizar a esta empresa, un cáncer para la gestión pública municipal, está por verse si será una buena decisión. Cómo se haga la transición y, sobre todo, cómo se gestione esa nueva empresa serán las claves. En todo caso el objetivo de tener a Málaga limpia será el mismo con privados o sin ellos. El alcalde, a 10 meses de las elecciones, acaba de abrir una nueva puerta al conflicto inacabado de Limasa.

Un ministro lector

19 Jun

 

El ministro de Cultura/Deporte saliente, Máxim Huerta entrega su breve cartera al nuevo, José Guirao

Guirao, José afirma que hay que leer. Aquí se lee poco o nada, aunque está bien visto regalar libros. Cree que el humanismo debe ser rescatado

Mientras Máxim Huerta se sale de Twitter, este nuevo y repentino ministro de Cultura y Deporte no transita por esas calles. Parece un antiguo catedrático de instituto, que enseñaban con la letra por encima de cualquier conocimiento científico. La cultura actual en España es un campo devastado. Este nuevo ministro, que ha gestionado el museo Reina Sofía (ese antiguo hospital que alberga al ‘Guernica’), respetable trabajo, pero sólo una arista de lo que este almeriense (59) tiene por resolver. Se asoma a un abismo. Desde el alto IVA impuesto a la actividad cultural a la política del cine. Sin dejar de mirar a la organización y fortalecimiento del deporte base, y el practicado por el sector con minusvalías. Defiende las Humanidades, esa tierra baldía de la Educación. La moda, impuesta por el mercado, está en los títulos tecnológicos. Desde la revolución postindustrial, que diseccionaron Daniel Bell, John Kenneth Galbraith y Alain Touraine, se ha impuesto una sociedad del conocimiento esencialmente tecnológica. La enseñanza de la esencia del pensamiento, de la filosofía, de la literatura es cosa hoy de poetas, que van del verso libre a la rima asonante. ¡Qué lástima! El nuevo ministro cree, que si bien este mundo global lo mueven las tecnologías, el sustento tiene que estar en la formación humanística. Menudo tarea tiene el ilustrado Guirao en un país plagado de analfabetos funcionales.

Este predicador en la estepa extensa de los ágrafos, puede que consiga ser el tuerto en el país de los ciegos. Comienza con valentía. Veremos si los vericuetos de la administración pública no lo zambullen en el laberinto del Minotauro español sin hilo de Ariadna. Ha pasado revista a los retos a los que se enfrenta su Despacho. Comenzó con una metáfora que le dejó el saliente por la puerta trasera de Hacienda, Máxim Huerta I el Breve. Una novela de Ana María Matute, ‘Paraíso inhabitado’. No habitado sí, sobre todo por el súbitamente saliente, pero ese ministerio no es nada parecido a un Paraíso. La fauna cultural española tiene parcelas donde entrar es casi campo minado. Guirao parece conocer bien ese terreno.

En su nueva mesa se le acumulan los casos a estudiar. Ecuaciones enquistadas, que se añejan en cajones sin abrir desde hace años. Se abre el telón y está el conflicto entre el Teatro Real y la Zarzuela. Se apaga la sala y se proyecta el comienzo de una película: ‘El cine español’. Se baja por el Paseo del Prado, y se abren las puertas de los Museos, que necesitan financiación extra. Se entra en una librería y los libros acumulan polvo. Aquella Dirección General del Libro, espera por un gerente que sepa leer y escribir. Entrar al Palacio de Longoria, emblema modernista de Madrid en el barrio de Malasaña, es husmear en las cuentas de la SGAE. Tendrá que coger lanza y escudo para enfrentar a la Hacienda del IVA cultural; sin dejar encima de la mesa, y para mejor ocasión, la Ley de Mecenazgo o el Estatuto del Artista.

No parece saber muy bien si ese nombramiento sea un premio o un castigo caído del cielo. Un honor es. Ser ministro de Cultura y Deporte de España no es baladí. Pisa un terreno cenagoso. Es defensor del buen trato a los animales, animalista le dicen. Los antitaurinos le esperan en el burladero (por eso, tal vez, no transite por Twitter). Se defiende aclarando que no es un animalista radical. Pero desde su atalaya cultural tendrá que valorar la fiesta nacional como una de las distinciones de la misma. Las cornadas están por llegarle y sin capote a mano. El paseíllo que le van a dar con este tema, será en el ruedo tuitero.

Este, al menos, es un humanista. Llama la atención entre tanto técnico subido al sillón. La educación de las humanidades se ha desdeñado en España, como algo inservible para hacer caja y llegar a fin de mes. ¿Para qué necesita un licenciado en Humanidades un Banco? El inmenso fallo está en no enseñar esas materias en todas las carreras técnicas. Hay que revisar eso. Este ministro se lo ha puesto como tarea, aunque no depende de su cartera directamente. Reivindica las Humanidades; los profesionales todos, necesitan conocer el alma humana, ha afirmado. Sabe que su prédica salta sobre un terreno poco fértil. “La cultura siempre es, a medio y largo plazo, para las cosas de fondo”. Las Humanidades han tocado fondo.

El cine español, que viene de capa caída, está en su agenda. Ha perdido audiencia. La competencia con las grandes distribuidoras americanas es feroz. Las salas solo entusiasman con películas extranjeras. El producto español no parece atraer como antes. Hay aquí talento suficiente. Guirao conoce el potencial artístico y económico del sector. No se le escapa que el cine hablado en español tiene un mercado potencial de 500 millones de personas. Se va a sentar con la gente del cine. El sector necesita una revisión, desde la creación a la financiación. La vinculación con las nuevas formas de televisión por streaming es un terreno a explorar. El cine en todas sus expresiones (ficción y documental) también se ha hecho global. Poner la producción audiovisual al tenor de los tiempos podría ser un logro de su ministerio. Medallas hay, póngase esa señor ministro.