La dictadura perfecta

15 Ene

A Juan Guaidó (ingeniero, 35), presidente de la Asamblea venezolana, le toca asumir la presidencia interina del país

 

Una ola de autoritarismo reductor recorre el mundo. Las dictaduras se disfrazan con máscaras democráticas. Remedos de libertad, resabios de revoluciones

Carlos Pérez Ariza

Venezuela, con su fantoche-títere Nicolás Maduro, es el ejemplo más sangrante. Un bocazas que amenaza y que solo muerde a su propio pueblo. Gobierna en base a unos poderes bajo control del ejército de ocupación cubano-castrista. Ejecuta sus órdenes al pie de letra. Si se desviara un milímetro sería sustituido desde La Habana. Se apoya en unas fuerzas armadas bolivarianas que oscurecen el honor al Libertador Simón Bolívar. Lanza a sus huestes de delincuentes, fuertemente armados, contra la población que apenas tiene fuerzas ya para protestar. El hambre y las enfermedades se han instalado en ese país, como si fueran plagas bíblicas. En realidad es la estrategia para diezmar a los venezolanos. Reparte bolsas de comida básica entre sus fieles, que sobreviven con ese bozal ideológico. La pasada semana, contra casi todo el mundo democrático, se juramentó de nuevo como presidente por seis años más, sin mediar consulta electoral legítima. Sus fieles de la Corte Suprema balbucearon su juramento. Jueces que recuerdan aquellas cortes nazis juzgando a los ‘enemigos’ del Reich. Maduro y su cohorte viven en la opulencia, mientras el entramado de la economía pública y privada está acabado. El mediador español Rodríguez Zapatero ha fracasado.

Algunos datos 2018. Pobreza: 94%. Migración: 3.300.000. Desnutrición: 3.3 millones. Producción petrolera: 1.1 millones barriles/día. Inflación: 1.698.488%. Precio del dólar: 1.739 BsS. Presos políticos: 288. Canasta básica familiar: 600$. Homicidios: 23.047. Según datos de varias fuentes solventes. Estas cifras contrastan negativamente con las anteriores al régimen bolivariano, que ha cumplido 20 años en el poder. El salario mínimo ronda los 5 dólares/mes. No es que aquella democracia, que alternó gobiernos por 40 años (socialdemocracia y democristiana), fuera perfecta. No lo fue. Estas dos décadas de bolivarianos han sido el peor desastre político, social y económico de toda la historia de Venezuela, desde su época colonial a la fecha.

Maduro se entroniza hasta 2025. Sin el apoyo explícito de la mayoría de los gobiernos regionales. De espaldas a los EEUU y la UE. Pero bien respaldado por Rusia, China, Turquía y México. No faltaron sus socios revolucionarios de Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Cuba. Y con un guiño del Vaticano, que designó a un representante. El Banco de la ciudad santa guarda algunas cuentas privadas de los jerarcas venezolanos. El mundo antiimperialista se hizo presente, ‘al costo que sea’, proclamó este líder de los pobres de Venezuela. La OEA (19 votos a favor, 6 en contra y 8 abstenciones) ha decidido ‘no reconocer la legitimidad’ de Maduro. Esa organización panamericana y otras instancias dicen estar trabajando para recobrar una verdadera democracia en Venezuela. Los venezolanos, dentro y fuera, esperan ese milagro.

La estrategia es mantenerse en el poder a toda costa. Esta pandilla, en un plan maestro del difunto Fidel Castro, asaltó al país más rico de la América hispana. Con el objetivo de expandir su revolución de miseria y atraso a tierra firme. Una isla era poca superficie para su plan. Hugo Chávez y su ‘revolución bonita’ le salvó la vida al régimen de oprobio castrista, en pleno ‘período especial’ tras la caída de su protector, la Unión Soviética. A cambio, el gobierno cubano invadió la tierra del maná petrolero. En el trayecto se hicieron socios del narco movimiento guerrillero colombiano. Venezuela es la gran plataforma para la distribución de los millones de toneladas anuales, que van al norte de América, vía México, y a la cansada Europa, a través de África.

La Asamblea Nacional, sin poder real, arrebatado por el régimen, se debate en un marasmo de tecnicismos para deponer al ilegítimo presidente Maduro. La oposición se esperanza en un alzamiento militar, que no se espera. El control del G-2 cubano (su férrea inteligencia militar) es absoluto. Un pronunciamiento armado desde dentro parece improbable. Sin un apoyo interno, la intervención internacional humanitaria tiene un camino tortuoso y difícil de sostener ante las grandes potencias con altos intereses económicos en Venezuela, especialmente Rusia y China. El rocambolesco episodio de la detención y liberación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó escenifica la confusión del momento.

Una de las claves de la democracia es la alternancia. En países de una potente tradición caudillista y militarista, romper tal factor es fatal. Aquí, en esta Andalucía eterna, se ha producido tal alternancia, tras casi cuatro décadas de gobiernos socialistas. No hay que alterarse tanto. Los votos ciudadanos cambian gobiernos. Siempre y cuando las elecciones sean pulcras. No sucede tal cosa en Venezuela. En España sí. CCAA regidas durante décadas por el PSOE (Extremadura, Castilla la Mancha, Valencia), fueron desalojados y ahora vuelven a gobernar. Esos gobiernos de ida y vuelta dan fe de la madurez del sistema. Lo que está sucediendo por esta tierra ancha es lo que ha marcado la nueva tendencia política de bloques. Si estos nuevos pifian, volverá el socialismo a gobernar. Es fácil de entender. Mientras tanto, América espera rescatar a Venezuela.

Doce votos sin piedad

8 Ene

VOX, una piedra en el camino hacia el ansiado gobierno de la derecha en Andalucía

 

Lo de pactar no tiene costumbre por estas latitudes. Aunque Valls se empeñe. Ahí va Sánchez atrapado a largo plazo. Matrimonios avenidos con los dientes apretados

Carlos Pérez Ariza

Aquí parece que a las derechas le sucede lo mismo que a las izquierdas. Ponerse de acuerdo en lo básico para gobernar suele ser más que difícil. Andalucía está pasando por esa prueba de fuego. Quieren comenzar el cambio de paradigma político, pero se han encontrado con un inesperado invitado llamado VOX. No lo quieren en su mesa (PP/Ciudadanos), aunque no pueden empezar la comida sin ellos. No le invitaron a confeccionar el menú, incluso lo han señalado como poco apetecible en el nuevo banquete andaluz. No querían mezclarse con unos ingredientes posiblemente tóxicos para los espectadores y lectores de titulares adversos. El dilema está servido. El pacto de gobierno está firmado sin VOX. Ahora, los dos socios, para facilitar la investidura y que los fogones enciendan, necesitan esos doce votos. Los de VOX levantan la voz. Pueden contar con ellos, con algunas puntualizaciones a ese menú de brillo y esplendor del cambio. El más notorio ha sido y es el referido a introducir modificaciones en la ley de protección a las mujeres. Una piedra en el camino que puede trancar la proclamación del nuevo gobierno de Andalucía.

El fantasma ‘que viene la derechona’ se agita por toda España. Tras el estado catatónico de las izquierdas ante el derrumbe socialista andaluz, se alza ahora contra el relato de ese VOX ‘facha’, que quiere ‘poner orden’ en la forma de enfocar la penalización a los hombres desde la óptica de género femenino. El mensaje es simple y directo, fácil de entender: éstos de VOX son unos machistas redomados. Ellos se defienden exponiendo sus puntos de vista en relación a blindar la presunción de inocencia y hablan de un enfoque intrafamiliar, donde entra las posibles agresiones de mujeres a hombres y niños. Todo esto pasa por la asignación presupuestaria, que permita poner en vigor tales leyes contra la violencia de género. En un próximo gobierno, presidido por Juanma Moreno Bonilla, se podría aplicar, poniendo el dinero suficiente; meterla en un cajón para un estudio experto o derogarla. Esta última opción no parece factible. Originaría una avalancha de protestas con una opinión publicada muy adversa. Se gobierna con la prensa.

Desde el verano 2018 a esta fecha, la Junta ha puesto 50 millones/euros para ejecutar tales medidas. Está claro que sin la dotación presupuestaria no se podrían aplicar y se incumpliría una norma del Estado. Eso podría dar pie a la aplicación del artículo 155, acción a la que ya se ha referido el presidente Pedro Sánchez. Estos vericuetos legales los conoce VOX. Por tanto, parece que su órdago va más hacia obligar a sentarse a los firmantes del pacto (PP/Cs), y recordarles que necesitan a los doce diputados que juraron sus cargos por España. Más parece un regaño por no haber contado con ellos en esa mesa inicial de negociación, sabiendo que su apoyo es crucial para posibilitar el nuevo gobierno. La otra opción, de no contar con VOX, es convocar a nuevas elecciones. El PSOE espera en la barrera de sombra a que eso suceda. Seguramente podrían movilizar a sus votantes ante la amenaza de esa ‘derecha añeja’. Javier Ortega Smith (VOX) lo ha dicho firmemente: “Es mejor volver a las urnas que defraudar a los andaluces con unas expectativas de cambio falsas”. Tal vez piense y crea que sus 400.000 votos puedan multiplicarse. No parece que antepongan echar al PSOE primero y después negociar en el ajedrez parlamentario. Manuel Valls (aspirante a la alcaldía de Barcelona) invoca un macro pacto constitucionalista, sin VOX. Ese cordón antipopulista no funcionó en Francia. Marine Le Pen ríe en francés.

En este pugilato derechista, el PP se muestra dispuesto a negociar sin que se le impongan camisas de fuerza. Cs no quiere ni oír hablar de VOX. José Manuel Villegas (Cs.) repite que su compromiso es con las 90 medidas principales acordadas con el PP. Otra cosa será después la ‘geometría variable’ en el parlamento andaluz. Lo que parecía un camino por la florida campiña andaluza, se ha tornado en un tifón que puede dar al traste por el ansía de gobernar una mudanza política.

El PP más ducho en pactos y negociaciones se ha sacado un AS de la manga. Ofrece a VOX ampliar las ayudas a todas las víctimas que sufran violencia doméstica por parte de mujeres: niños, hombres, ancianos. Es una oferta que sitúan fuera del pacto con Cs, y que afinarían tras la investidura. Esperan así rebajar el cabreo de VOX. Esta clave puede desbloquear el apoyo de VOX. Son y serán un socio molesto en esos bancos andaluces.

Doce diputados sin piedad. Miran a una España unida. Los articula la amenaza separatista de catalanes y vascos. Reaccionan contra la forma laxa de administrar justicia. Ven como impresentable que los tíos de ‘la manada’, sigan en libertad con cargos. Que no se aplique la prisión permanente revisable en casos de violación y asesinato. Les indigna que el dinero público se despilfarre. No entienden que haya gente acosada por ir a los toros o que coja el monte a cazar. En fin, por esas razones y algunas otras más, recabaron 400 mil votos en Andalucía. Así, sin comerlo ni beberlo. O tal vez sea que hay muchos españoles que piensan como ellos.

Año municipal

1 Ene

Comienza hoy un año electoral en España. Cataluña marcará una inclinación muy notable en esas votaciones

 

A cinco meses de la consulta electoral local, España da un prolongado adiós a gobiernos monocolor. Vienen Cabildos sin mayorías absolutas

Carlos Pérez Ariza

El pasado martes concluimos el año con un artículo solo digital. Con este, empezamos el nuevo 2019, igualmente, sin papel a la vista. La prensa se enfrenta a los hechos –su principal hoja de ruta–, en un final de década, donde todo se cuestiona y todo es cuestionable. Los recientes resultados electorales de esta tierra andaluza son un ejemplo. Con el cambio radical hacia un gobierno del centro-derecha en Andalucía, tras casi cuatro décadas de mandatos socialistas, el panorama parece extenderse a todo el mapa español. Una reciente encuesta de ABC –un sondeo siempre es aproximativo, máxime a cinco meses vista– da una amplia ganancia a las más que posibles alianzas para cogobernar en la mayoría de los municipios. En las 52 capitales de provincias, con 1.438 concejales, los resultados posibles serían: PP, 461; PSOE, 345 (ambos a la baja, -18 y -30, respectivamente); Podemos, 187 (-17); Ciudadanos, 174 (+29); VOX, 72. La sumatoria es evidente. Derechas: 701 concejales. Izquierdas: 532 (+144 de partidos nacionalistas donde los hay). Las alianzas estarán servidas. El mapa municipal se tiñe de derechas, mientras las izquierdas pierden color. Tales resultados le indicarán al gobierno de España, una fecha cierta para convocar sus propias elecciones generales. Unas votaciones llevan a la otra aunque, según estos datos, sin grandes alegrías para Pedro Sánchez, con los PGE colgando sobre su cabeza.

Las urnas, como la vida misma, dan sorpresas. La primera se está escenificando en Andalucía. Un mapa territorial autonómico extenso y poblado con casi nueve millones de personas. Un coto político del histórico PSOE-A, donde nunca se había ensombrecido su larga sombra. Un granero de votos alegres, que ha dado aliento al amplio toldo socialista español. La España de esta posmodernidad democrática no se entendería sin ‘la PSOE-A’, como la denominan por aquí. España contempla un nuevo panorama de agrupaciones políticas, que crecen como hongos en el bosque otoñal. El socialismo español ha encabezado la apuesta más arriesgada en toda su historia reciente. Una moción de censura, que ha dado la vuelta a la tortilla parlamentaria. Un cruce del Rubicón, no ilegal como el de Julio César, pero inédito en este 40 aniversario de la Constitución del 78. El PSOE se juega su legado socialdemócrata.

Llegados aquí, con la pérdida del gobierno en Andalucía, el calendario marca para el 26/05 las elecciones municipales. ¡Uff!, queda mucho. Y las generales, ¿pa’ cuándo? Los tiempos políticos van de la mano de la oportunidad. Para Pedro Sánchez, lo más urgente es esperar. No parece preocuparle que ‘el futuro llega muy pronto’, como explicó Albert Einstein. La siguiente cita con las urnas municipales puede volver a dar sorpresas. Si la tendencia es a la ola por la derecha, el mapa puede poblarse de casas consistoriales cogobernadas. Empujarán hacia unas generales de infarto para el PSOE de Sánchez y sus socios. Visto los 400.000 votos reales de VOX en estas tierras, apuntan los expertos consultados que seguirán subiendo en estas municipales. Sobrepasarán el millón y medio de votos, afirman. Su salida a escena parece que es para quedarse. Nada está escrito en política. Las encuestas son hitos en el camino, indicadoras de probabilidades. Ningún sondeo es definitivo. Vendrán más para engordar titulares periodísticos.

Los barones socialistas, que gobiernan en otras CCAA, muestran sus manos nerviosas. Se miran en el espejo de Andalucía y se pasean por la misma posible situación: perder gobiernos. Se estremecen ante un horizonte que les dejarían en el frío desierto de la oposición. Desagradable camino por el que hay que transitar durante una larga legislatura de cuatro años. El PSOE está escindido por arriba, las bases siguen aún juntas al presidente del Gobierno. Lo imposible ha sucedido. Los votos andaluces se han desparramado por otras casas a babor y estribor, han perdido la brújula y el timón. La Nave no va.

Internamente, ha sacudido conciencias la carta a Pedro Sánchez del socialista vasco, José María Múgica Heras (hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA en 1996), con su renuncia tras la foto navideña de la portavoz y secretaria general socialista en Euskadi, Idoia Mendia compartiendo mesa y mantel con el líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi. Blanquear el terrorismo etarra, ‘no en mi nombre’, ‘una frontera que no se puede traspasar’, ha dicho Múgica. La carta es dura, directa, un manifiesto político, que está haciendo reflexionar a la dirigencia socialista española. Señala a Sánchez de estar propiciando una ‘brecha’ en su partido. Pueden leerla aquí: https://www.elmundo.es/opinion/2018/12/18/5c17afe121efa0354e8b45ea.html

Este nuevo año es electoral. Junto a las municipales se votará también por algunas CCAA y las europeas. Un vaivén de urnas que concluirá con las generales. El centro, donde los votos se deslizan a izquierda y derecha, parece estar agitado. Tal como lo comprueba estos andaluces esquivos con la eternidad socialista. Y aún por explicar la sorpresa de esos votantes por VOX, que se han inclinado por una opción impensable en este territorio tan dejado de la mano de Dios y de los hombres. La alerta de tsunami desde Cataluña sigue activa.

Voto de confianza

25 Dic

En la festividad de la paz, España sigue en una coyuntura de agitación, inestabilidad y despropósitos

 

Día de reflexión cristiana incluso para los que no militan. Al menos que aquel mensaje de paz y concordia se renueve en esta España de la crispación

Carlos Pérez Ariza

Como es el último martes del año, concurro a la cita con quienes me leen o no. Sólo con la humilde pretensión de ir cerrando este año de tantas sorpresas y vaivenes. Este texto va solo en el Blog digital de este periódico, que hoy no sale en papel.

España. Seguimos con el tema catalán encastrado en la vida diaria española. No tiene visos de solución inmediata. Es el más grueso problema del Estado. Sus coletazos se han sentido en Andalucía, donde el prolongado gobierno socialista, el ala socialdemócrata que le queda al PSOE, va a dejar de gobernar, tras 36 años consecutivos. Nada es para siempre en el amor, tampoco en política.

 Sigue sin aclararse eso de la prisión permanente revisable, mientras los desalmados violan y asesinan a mujeres. Tras los recientes sucesos sería conveniente calmar la alarma social aplicándola.

 Se ha implantado consultas en ciertos enclaves académicos sobre la monarquía vs república, donde ganan los republicanos. Todo cabe en democracia. Si esa corriente se abriera paso, habría que modificar la CE/78, porque tener una República, sería la III, con un jefe de Estado/Rey, como que no tiene precedentes históricos en el mundo. Cabría la pregunta qué tipo de República, ¿el modelo francés?, ¿el estadounidense? En fin, esa polémica no se acabará con este año.

 El gobierno de Pedro Sánchez sigue instalado en la incógnita sobre la fecha electoral. Parece atrapado en ese bucle. Tras el mazazo andaluz, no le parece prudente convocarlas pronto. Y cada mes que pasa sigue atrapado por los Presupuestos Generales del Estado, que no encuentran cauce para su aprobación parlamentaria. Gobernar, mes tras mes, por decreto-ley es una vía espinosa en democracia. Sin presupuestos no hay paraíso. Y eso puede empujarlo al abismo electoral, cuyos resultados podrían hacerle perder el gobierno español. Se avecina un 2019 de nubarrones políticos a despejar.

 Será un año histórico para Andalucía. Un gobierno de la derecha con, al menos, dos partidos gobernando es una experiencia inédita desde esa orilla. Los socialistas sí han tenido cogobiernos. En esta ocasión tendrán que demostrar que la derecha gobierna mejor. No será fácil, tras casi cuatro décadas del PSOE-A y con dos socios, uno de los cuales Ciudadanos, tiene nula experiencia de gobernar. Hay que recordar que esta tierra es casi tan extensa como Portugal y que tiene sobre nueve millones de habitantes, la más poblada de España. Así que el reto es inmenso. Dará para crónicas durante el próximo año.

Por las Américas el patio se revuelve en otros enigmas. La pinza de democracias autoritarias a derecha e izquierda se asoma con nuevos protagonistas.

Venezuela, cumple 20 años de una revolución neocomunista, cuyo primer logro ha sido desangrar a su población, diezmada por el hambre y las enfermedades. Millones de sus ciudadanos huyen a pie por las fronteras colindantes. Un Estado asaltado por una pandilla de ladrones, que han hipotecado a su país, vendiendo los recursos naturales a Rusia, China, Irán; mientras se han convertido en la principal base del narcotráfico.

Brasil se asoma a un nuevo gobernante, que está ungido por los evangélicos y esparce un discurso alejado de las convenciones de lo políticamente correcto. Representa a la derecha afincada en la autoridad del orden y progreso, un lema que exhibe en su bandera. Dará titulares.

México, hundido el histórico PRI, que inauguró la dictadura perfecta durante 70 años, se unge la banda presidencial un político de la izquierda más populista. Necesita poner orden en una nación devastada por la violencia del narcotráfico, la corrupción (la mordida) institucionalizada como forma de gobierno. País complejo, grande y con un vecino al norte poco amigo de esos presidentes anticapitalistas. Será un relato periodístico rico en crónicas durante 2019.

Cuba ve rota la luna de miel con EEUU, que tuvo como novio a Barack Obama. El duro Donald Trump va desmontando aquellos acuerdos aperturistas. Tiene una clave ideológica, y mira a sus votantes agrupados en el poderoso lobby cubano-americano de la Florida. Por primera vez desde 1959, gobierna un presidente sin el apellido Castro. No se ha cumplido en la isla caribeña la norma coreana del comunismo hereditario. Anuncia aperturas económicas, ya iremos viendo. Cuba en el corazón de España.

Nicaragua sufre a otro populista del neocomunismo de las Américas. Insolidario con su pueblo, que ha mantenido protestas callejeras, pusieron los muertos, mientas el sátrapa Daniel Ortega sigue allí, como los antiguos dinosaurios, que se aferran al poder y se niegan a claudicar. Pequeño y hermoso país, que merece un destino mejor, como todos aquellos.

EEUU. La deriva autoritaria mundial de Mr. Trump maneja el regaño intempestivo, para a los pocos días suavizar el tono. Así va contra Rusia y China, sin olvidar ese territorio sangrante que es el Medio Oriente, ahora cedido a Putin. Pero internamente recoge los frutos de una economía en expansión, que ha mejorado los parámetros elevados que le dejó el demócrata Obama. Con la prensa en general sigue llevándose a matar. Es noticia a diario.

Rusia. El inefable coronel Putin, Vladimir sigue trabajando por la Gran Rusia. Con Crimea en el bolsillo y sus bombarderos en Siria, no deja de espiar (su especialidad) al resto del mundo. Se la tiene declarada a la UE. Su larga mano, adiestrada en la KGB, llega por todas las Redes, desde EEUU a Cataluña. Acaba de advertirle a EEUU que una agresión nuclear es posible. Un Zar del siglo XXI.

Si han llegado hasta aquí les deseo unas fiestas de esplendor y mejor año próximo. Yo seguiré acudiendo a nuestra cita obligatoria (solo para mí) cada martes. Salud y Libertad.

España despoblada

18 Dic

Las cigüeñas parecen esquivas en esta España donde la muerte le gana a la vida

 

España está de capa caída. Nacen pocos, mueren muchos. Los cementerios están a rebosar. Las cunas no se venden. Los funerales suben de precio

Carlos Pérez Ariza

Procrear se ha puesto difícil. El titular daba cuenta del dato que la estadística esparce sobre el mapa español. ‘La cifra más baja de nacimientos y la más alta de muertes desde 1941’. Alarmante, si subrayamos que en aquel año, España estaba a solo dos de haber cerrado los frentes de combate, y que la Europa eterna se mataba a conciencia. La ciencia de la aproximación matemática, califica esto de ‘declive demográfico’. Y esto a pesar –otro dato estadístico– de que España tiene una esperanza de vida de entre 80/83 años, de las más longevas del planeta. Todas las cifras las ha ordenado, en una secuencia anual desde 1941 a hoy, el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sus datos dan escalofríos de muerte. La diferencia entre nacidos y fallecidos corre a cuenta de estos últimos, que ganan la carrera. No obstante este panorama de esquela mortuoria, los especialistas afirman que España no perderá habitantes en este fin de 2018. La explicación la da el volumen de inmigración que llega casi a nado. Suavizará el crecimiento vegetativo negativo. La estadística demográfica siempre tiene dos caras, como las monedas de cambio.

La clase política –muchos mandan, pocos gobiernan–, clama alarmada ante esta numerología de los datos estadísticos. Atribuyen el asunto a la precariedad laboral, a la conciliación del trabajo con la vida familiar. Sobrevivir ya es difícil, con hijos se torna aún más complicado. Los niños ya no vienen con el pan bajo el brazo. Pese a la atención sanitaria universal y el sistema educativo, casi gratis, mantenerlos cuesta dinero. La oferta laboral es precaria, llena de horas por un salario del miedo a quedar de nuevo en la cola del paro. Así las cosas, las jóvenes parejas se abstienen de concebir hijos, muchos de ellos también de votar (véase el mapa de la abstención en Andalucía). Ningún acontecimiento social está aislado, todo está conectado. La sociedad, incluso la que llaman ‘global’, es un cuerpo indiviso. Cuando se detecta un síntoma puntual, las repercusiones se pueden explorar en otras áreas, sobre todo en la economía de un país y, desde luego, en la familiar. Es aquello del aleteo de una mariposa.

Los estadísticos son matemáticos aficionados a los decimales, se alegran con las comas, se entusiasman con las fracciones, se felicitan al partir los enteros para sacarles más provecho. En el caso que ocupa estas letras, ellos han establecido que 2,1 bebés/mujer es la mínima para garantizar el reemplazo generacional. España, ahora, está en 1,3, que aseguran es un envejecimiento progresivo de la población. Así que viejos jubilados, incluso prematuramente, en la antesala de la estadística de la desaparición física, y jóvenes sin grandes posibilidades de procrear, dan un horizonte de una España despoblada. Grandes zonas, como Málaga, de proverbial alta fecundidad, también se ha retrotraído a engrosar estas cifras.

Desde la crisis financiera que empezó en 2008, y sigue tan campante por estas tierras de Europa, el número de nacimientos españoles se ha reducido de manera drástica. Según afirma el CSIC, esto tuvo especial incidencia en los trabajadores temporales y en los parados. Es evidente que la seguridad laboral a largo plazo es determinante para decidir tener hijos. El alto índice de fallecimientos, en contraposición, es un final irremediable. La población de la tercera edad en España, unos nueve millones, ha crecido y ampliado su horizonte vital. Su reemplazo no crece al mismo ritmo y eso no es un problema ideológico, pero sí político y de simple aritmética poblacional.

Tenemos poco más de 46 millones de habitantes por aquí. Uno de cada cinco niños nacidos durante el primer semestre de 2018, fue de madre extranjera. La caída de la natalidad en madres españolas dan las cifras señaladas arriba. Casados o no –tres de cada cuatro bodas son civiles– la decisión de tener un hijo pasa por las nóminas de las parejas. Sin caer en visiones apocalípticas, esta bomba demográfica está activada. Es indispensable garantizarles a los futuros padres un horizonte laboral seguro a largo plazo, si se quiere propiciar el nacimiento de niños Los fallecimientos no son el problema, sino los relevos que no llegan. Pasar a ‘otro plano’, como dicen ahora los políticamente correctos, es indefectible.

El trabajo precario, mal pagado y el paro, aún reinante, son el freno a la natalidad. También el elevado coste de una vivienda digna. Urgen decisiones políticas en torno a una mayor red de guarderías públicas. Más ayudas y horarios flexibles para garantizar una efectiva conciliación familiar con la laboral. La mala economía de España tiene estas consecuencias directas. Tal vez la decisión del gobierno chino sea un ejemplo a estudiar. Tras décadas con la prohibición de tener más de un hijo, han levantado esa ley. Un país en plena expansión económica sostenida necesita mano de obra. Calculan que para 2030 puedan tener unos 300 millones más de nacimientos. La muerte no da tregua; la vida, para nacer, no puede esperar tanto.