Autocensura sorda

21 Mar

Esta Cuaresma se está sucediendo como una de las más agitadas en las redes sociales. A cualquier opinión hay un millón en contra. Ahora que por fin se están esclareciendo muchas actitudes que en años anteriores serían impensable reconocer públicamente –sí, hablo de la falta de portadores y nazarenos– y cuando el gesto de contarlo se hace con total normalidad, las opiniones se radicalizan y se inclinan hacia los extremos con una vehemencia que da hasta miedo. Las oposiciones cofrades en general siempre se han quejado de las censuras que existen sobre sus juicios o las que se ejercen desde el poder cofrade, pero no voy a quedarme en estas, voy más allá: la autocensura sorda. Dados los niveles de radicalidad y ´verdad verdadera´ que esgrimen muchos en las redes sociales, desde simples capillitas, cofrades o periodistas, somos muchos los que hemos decidido no opinar. Autocensura. Mi opinión puede tener o no valor, puede ser equivocada o acertada, pero no sirve y sobre todo no me sirve de nada meterme en berenjenales de los que sin duda no sacaré nada en limpio y no servirán excepto para tener tras de mí una serie de hooligans cofrades que aprovecharán para tener otro hilo sobre el que jurar en arameo. Se ha perdido el arte de la discusión, del debate enriquecedor, de aquel que pueda sacar algo de provecho donde reconocer errores e intentar mejorarlo sea mucho más productivo que ´ganar´ el debate a fuerza de improperios, acoso y derribo del contrario. No se trata de ´hacer bandos´ se trata de informar, debatir, discutir y si fuera posible aplicar las mejoras, no se trata tampoco de un debate tipo aula magna donde uno expone y cien escuchan con ´ruegos y preguntas´ al final. Se trata de escuchar –algo que se ha perdido– y replantearte y razonar las respuestas de otro para debatir o refutarlas si fuera preciso. En el fondo creo que es un tema educacional y religioso –pues un mínimo de caridad cristiana recortaría muchas lenguas o dedos– que se nos ha ido de las manos. Quizá ahora es cuando más valor cobra aquella frase de ´Valgo más por lo que callo que por lo que hablo´.

La primera vez

15 Mar

Siempre hay una primera vez y esa primera vez genera mucha ilusión, esperanzas y motivación. Todos recordamos la primera vez que fuimos a la que hoy es nuestra cofradía, la primera vez que tuvimos en casa la túnica, la primera vez que nos tallamos, la primera salida, la primera mirada a los Titulares desde el anonimato de los capirotes y capillos o el primer encierro. Este año va a ser una Semana Santa de primeras veces por lo menos en cuanto a nuevos Titulares que se incorporan al recorrido oficial. Aún tenemos en las retinas las imágenes de la primera vez de Mediadora, Humildad y Paciencia o Lágrimas cuando vamos a poder disfrutar de la primera vez del Nazareno del Redentor del Mundo o de la Virgen del Patrocinio que lleva esperando 31 años a ver la luz en la Alameda. Hoy quiero hablar de esta última, una Virgen que llegó incluso antes que el Nazareno de Salutación y que amorosamente ha esperado tantos años para salir. Porque las madres son así: los niños primero, ¡Y aún más esta Madre! Que hizo todo por Él hasta llegar a ser Corredentora de nuestra salvación. Pues bien, hace poco, Manuel Calderón contaba en un programa de televisión cofrade la ilusión –no sólo la contaba, sino que la transmitía– de todos estos años que llevan preparando esta salida y que gracias al último empujón de los hermanos se ha conseguido el trono que no tenía para poder procesionarla. Pero como todas las primeras veces, además de la esperanza, están los miedos, los imprevistos y toda esa paleta de colores que intentan convertir lo soleado en una mañana gris. Y en este caso el cuadro tiene nubarrones que no dudo que se despejen con ayuda de todos: hermanos y no hermanos. Las expectativas han fallado y aún no han cubierto el trono de la Virgen del Patrocinio ni parte de la sección. Málaga es muy grande y tiene mucho corazón, somos así, bombeamos sentimientos, así que seguro que esto es sólo una mínima prueba más que los hermanos de Salutación superarán y que entre todos conseguiremos que esa primera vez sea única. Como todas las primeras veces

Carnaval cofrade

7 Mar

Este año hemos vivido un carnaval muy cofrade. Probablemente piensen ustedes que el título les importa poco. Les explico. A pesar de que las fechas han sido amables con los cofrades, pues este año no han tenido que correr para guardar el belén e incluso han podido esperar hasta la fiesta de la Candelaria para recogerlo, hay algunas hermandades que han seguido arañando tiempo al calendario y nada más acabar la Navidad ya veíamos y éramos testigos de los primeros ´signos de la espera´ como diría el buen @manolomlg en twitter, del que soy muy fan.

Esto es y me refiero a la presentación de carteles y actos propios de una cofradía en plena Cuaresma. Hemos perdido la transición: nada más nacer el Niño Dios ya ve venir la Cruz. ¡Qué espanto! Entiendo la ilusión de los cofrades, entiendo que se solapan los actos en Cuaresma, actos que por otro lado tienen participación endogámica pues sólo unos pocos se llenarán con sus hermanos y con otras cofradías, entiendo que ni tan si quiera se tenga en cuenta que para dichos actos hay días de la semana, que no todo ha de concentrarse en los fines de semana y puedo entender muchas cosas más ya que antes fui cofrade que vivir el Carnaval. Pero si los carnavaleros inundaran nuestras fechas como nosotros hacemos con las suyas habría que vernos hechos unos basiliscos y clamando al cielo con las manos abiertas por la injerencia. Y ya no es sólo por el Carnaval, que es razón propia y suficiente, sino por lo jartibles que nos ponemos. Para un año que tenemos margen hasta Semana Santa lo hacemos como si no hubiera mañana.

Todo tiene su momento, su explicación y su espacio y ni si quiera litúrgicamente tienen sentido estas anticipaciones. Respetemos los tiempos por nuestro propio bien, intentemos no saturar, que como sigamos así vamos a morir de éxito€ y de exceso.

P.D. No crean aquello de que no se puede ser carnavalero y cofrade, para muestra tres botones de postín: Pariente, Benji o Zumaquero y que me perdonen todos los que dejo en el tintero.

Lágrimas, un Rosario con historia

4 Oct
Lágrimas, un Rosario con historia
La imagen de Lágrimas y Favores estuvo a punto de entrar en la Agrupación hace 60 años
Las Reales Cofradías Fusionadas estuvieron organizando un rosario de la aurora en Semana Santa desde los años cuarenta, hasta que en 2006 se integró la imagen de Lágrimas y Favores que lo presidía en la Agrupación. Pero en 1956 estuvo a punto de cambiar la historia. Esto fue lo que ocurrió.

Ira

9 Mar

Todos sabemos lo que es la ira: ese sentimiento incontrolable entre odio y enfado que te arrastra desde una negación vehemente de la verdad hasta la impaciencia más absoluta y que incluso te lleva tomar la justicia por tu mano. Desde el punto de vista cofrade tenemos o hemos sufrido de la ira en alguna Junta de Gobierno, por ejemplo, que puede terminar siendo noticia o con algún ojo amoratado y noticia posterior. Es cierto que en contadas ocasiones. O ira personal cuando ves los derroteros que ha tomado tu hermandad que tanto se alejan de aquellos compromisos de los que juraron su cargo. Ira es lo que se siente cuando te apuntan con el dedo pero no ven la viga en su ojo o cuando ves cómo realizan cambios radicales de su esencia religiosa por obtener otro tipo de beneficios. Dentro de la ira como pecado capital se incluye el fanatismo en las creencias. Los cristianos y cofrades sentimos el fanatismo religioso no sólo fuera de nuestra propia religión, como las cuatro Misioneras de la Caridad que han sido asesinadas en Yemen por cuidar abuelitos en una residencia, sino dentro de la propia hermandad: fanatismo en los rituales, en la puesta en escena y sobre todo entre nosotros mismos. Fanatismos excluyentes de personas y hermanos. Apartheid puro y duro. Todo aquel que forma oposición –ya sea constructiva o no– viven en las «afueras» ideológicas de la hermandad. Los de arriba se apoyan en que no son constructivos, que «no suman»; los del extrarradio, o sea, los apartados, más se enfadan y menos suman y así unos por otros, la casa sin barrer y ninguno se acuerda de perdonar y producir un acercamiento. Y mientras, el resto, atrincherándose en barricadas para poder sobrevivir a esa guerra de desgaste. La virtud para vencer este pecado es la paciencia ante las adversidades y las dificultades. Entiendo que es difícil ser moderado y templado de carácter en algunas situaciones, pero como en todo, si no comenzamos por uno mismo no nos podemos quejar después de los que nos gobiernan, por cierto. Los chinos ya lo resumieron en un proverbio: «Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa».