El tiriri se nos escapa

22 Dic

El Tiriri de Málaga. LVMM

Que Málaga tiene rota la línea del tiempo es un hecho más que evidente. Solamente hay que considerar el que debería ser nuestro pasado más próximo para darnos cuenta cómo en ninguno de los casos éste permanece en nuestra memoria.

En base a ello y tras reflexionar sobre el carácter propio de los malagueños, llegaba hace días a la conclusión de que el «excava y recuerda» con el que comenzaba mi primer artículo, nos lleva inevitablemente a un sistema basado en el rechazo del pasado para comenzar siempre un nuevo futuro. Me decía en twitter Salvador Moreno Peralta que debiéramos hablar de una idea sugestiva de «excavar hacia el futuro» para intentar encontrar nuestra identidad. A dicha conclusión sólo se llega si tras excavar no aparece nada porque todo ha desaparecido. Es el reflejo de Málaga. (más…)

Excava y recuerda

15 Dic

LVMM

Por el zaguán de lo que antes fue una casa y ahora es un derribo asoma una mirada vieja. Gastada y perdida. Es el rostro de quien fue algo y ya no es nada. De quien habló de sí misma con suficiencia, representó a mucha gente y se enseñaba orgullosa. Un ser de gesto sereno pero con la memoria interrumpida en los tiempos en los que se conocía y sentía. Camina por la vida sin ganas porque no se siente bien. No está cómodo con lo que ve y vive con pesadumbre por no ser reconocido por nadie.

Esta entidad viaja en el tiempo y se encuentra con su gente que tanto la admiró. Con personajes variopintos de todas clases sociales y de diferentes mundos. Tenía a su alrededor pintores, músicos, periodistas o personas anónimas que se enamoraban de ella al contemplarla. Nadie se atrevía a dañarla puesto que siempre estaba observada y cuidada por muchos. (más…)

Emmanuel Lafont: Picasso is not the only one

29 Nov

Emmanuel Lafont

La sociedad malagueña está minada de personas (artistas) con vidas e historias que difícilmente conocerás si no te introduces de lleno en las corrientes culturales locales. Más allá de las gentes de renombre, el panorama cultural y artístico malacitano gira en torno a personalidades dispuestas a desarrollar proyectos que conforman un tejido escondido que mantiene a Málaga en un interesante plano artístico vivo. (más…)

Malagueño, la culpa es tuya.

18 Ago

Al turismo una sonrisa. Y una camisa. LVMM

Málaga durante su historia se ha caracterizado por encubrir bajo el recurrente adjetivo de cosmopolita una severa falta de identidad que hace que sus ciudadanos caminen dando tumbos identitarios sin conseguir verdaderamente estar orgullosos de lo que son. Uno de los casos más graves es el de su feria donde hace pocos años familias enteras disfrutaban y bailaban por las calles del centro, creando originalísimos espacios vivos en lugares inusitados durante el resto del año y familiarizando a los negocios tradicionales con los ciudadanos.

A día de hoy todo eso se ha borrado. Ha desaparecido y se ha sustituido por unos sanfermines veraniegos donde personal de cuestionable categoría procedente de media Europa hace parada para disfrutar de sus posibilidades.

Los resultados y el éxito son evidentes pues durante una semana las calles del centro se convierten en simulados retretes, donde el decoro en el vestir desaparece y el lugar en el cual nuestros turistas derraman toda su alegría ya digerida en las esquinas de las cuatro calles decentes que tenemos. Ante este panorama de penalidades, la postura de los malagueños se debiera convertir en una fiebre restauradora y defensora de lo que es suyo no permitiendo el despropósito que significa atentar contra la imagen de su ciudad. Nada más lejos de la realidad. La ciudad dormida que es Málaga se adentra en ese mundo de auto degradación participando de ella de manera decidida. No hay clases sociales. Todo el mundo se mimetiza con el estilo chabacano dominante y quien hace días caminaba de manera civilizada por calle Císter hoy rompe botellas en el patio de los naranjos.

Desde fuera nuestra situación se interpreta de manera contradictoria. En primer lugar resalta la fama otorgada por aquéllos que ven la posibilidad de ir en bañador y chanclas por el casco histórico de una ciudad mientras beben hasta caerse –cosa respetabilísima– y se lo pasan estupendamente gracias a la infraestructura que se crea en torno al ciudadano bebedor pero a su vez se sorprenden y no deja de chocarles el hecho de que se permita esa erosión urbana sin que nadie ponga el grito en el cielo.

¿Y por qué a los malagueños no les importa? La razón parece sencilla y viene representada en el devenir social de la ciudad. Los malagueños han visto durante generaciones cómo personas de diversos lugares del mundo han usado la ciudad para su beneficio, absorbiendo hasta la más mínima porción de riqueza disponible que solía conllevar la destrucción de parte del patrimonio local. Ello siempre iba acompañado de la destrucción del capital cultural evitando así la conexión de las personas con la ciudad y cualquier afán de recobrar la identidad saqueada.

Ante esta situación de limpieza étnica el malagueño ha sabido crear mecanismos de defensa para no sufrir y para ello han dejado de ver. Han borrado nuestra memoria colectiva y nos hemos convertido en ciudadanos inertes que no dejamos traspasar las realidades penosas que suceden en la ciudad. Y siglos después la historia se repite. Convivimos con gestores que permiten verdaderas aberraciones patrimoniales o de merma cultural bajo la voz callada de los ciudadanos. Los malagueños se han dado por vencidos, han dejado que les extirpen la memoria y se muestran impotentes ante algo que no solamente les repercute de manera directa sino que están en obligación de impedirlo.

¿Desde cuándo has hecho daño a alguien que quieres? ¿Malagueño, por qué no quieres a Málaga? La ciudad necesita despertar de ese soporífero estado de merma en el que vive. Ha sabido ser hipnotizada hasta el punto de poder llegar a ser arma y herramienta política para el beneficio de unos pocos. ¿Cómo se puede entender el odio desmedido acompañado de falso malagueñismo y las palmadas en el pecho a la hora de insultar lo ajeno cuando permites que la feria del centro siga existiendo en su forma actual?

En Málaga se ha dado el caso de que la ciudadanía haya llegado a exigir un respeto y reconocimiento externo que ni ella misma se tiene. Es incompatible defender a Málaga desde un botellón en calle Císter. Es incompatible defender a Málaga justificando la feria del centro con los beneficios económicos. Es mentira que compense turísticamente. Es falso que la ciudad gane en popularidad. Es incierto que seamos los mejores. Nunca compensará a Málaga destrozar su centro durante una semana. Tenemos una feria que nos deja en evidencia como malagueños. Es nuestra culpa todo lo que está pasando en Málaga por no detenerlo.

Que sirva de algo ser ciudadanos de una de las ciudades más maravillosas del planeta. Que seamos conocedores de lo que somos y que sepamos representarlo. Que Málaga deje de tener como tradición su pérdida. Es hora de despertarse y saber definir lo que somos. Conocer nuestras capacidades y no permitir que nadie se aproveche de nuestra ciudad. Somos los culpables pero estamos a tiempo de reaccionar. De lo contrario Málaga seguirá desapareciendo poco a poco. Y permanecerá adormecida, callada. Como siempre.

La mujer de la cara lavada

31 May

LVMM

Las mujeres guapas lo son con la cara lavada. Sin pintar. Con el pelo recogido y hasta con churretes. Las mujeres guapas luego son viejas hermosas. De las que pierden pintadas y arregladas. Málaga es una mujer vieja que se lava la cara pero no se arregla. Ella es guapa. Puede permitírselo. No quiere enseñarse artificial. Nunca ha conseguido transmitir. Quisieran que fuese lo que no es. Málaga es una mujer vieja que con la cara lavada transmite categoría. Hay que lavársela solamente. No la pintes. Que ella no quiere y no lo agradece. El secreto de la ciudad está en sus arrugas. En sus manos curtidas de agarrarse fuerte para no dejarse arrastrar por quien la quiere arreglar “por mejor”.

Ella va a seguir aguantando. Mirándonos. Con la sonrisa cómplice de quien espera que le hagan caso. Pero sin aspavientos. Aunque esté muriendo poco a poco. Es Málaga.

La procesión va por dentro

29 Mar

Resulta bastante recurrente durante estos días de pasión teorizar acerca del verdadero sentido de la Semana Santa. No son pocos los discursos y juicios de valor en torno al comportamiento, los modales y el respeto. Algunos no andan desencaminados.

Los tronos que discurren por la ciudad se convierten en verdaderas capillas itinerantes y en algunos casos en muros de las lamentaciones en los que muchos dejan depositadas plegarias y esperanzas. Es evidente que, ante estos iconos devocionales, debamos guardar las formas y comportarnos con un mínimo de respeto.

Pero hay quien hila aún más fino. Hay quien mide los aplausos a una Virgen, quien recrimina al de al lado las muestras espontáneas de cariño a un Cristo o quien toma como referente algunos convencionalismos cofrades y los aplica en todo momento. Ésta, la del cofrade pedagogo, es una especie que se va extendiendo conforme la Semana Santa progresa y el conocimiento general adquiere niveles superiores. (más…)