El Convento de la Trinidad y las raíces del boniato.

1 Mar

LVMM

En esta ciudad nuestra somos muy de rasgarnos las vestiduras al hablar de Málaga. El problema está en que, en la mayoría de los casos, no nos paramos a ver bien, ni a releer, aquello por lo que salimos a matar. De igual manera, pecamos en innumerables ocasiones al convertirnos en adalides del malagueñismo mientras la ciudad se pudre. Paradoja.

El motivo de fondo siempre es el mismo: La defensa de Málaga.

A la hora de hablar o escribir, nuestra ciudad la representamos como un fortín infranqueable cual campamento militar. Un lugar sacrosanto de infinitas posibilidades donde se respira paz, reflexión y conexión con nuestra historia para así defender el legado patrimonial. Es el terreno donde se alberga la leyenda, el sentido de nuestra civilización.

Somos la cultura y la superioridad elevada a la máxima potencia y cuidado con el que me la nombre o me la critique que lo mato. Que para mí lo más grande es mi madre y mi Málaga. Ay me cago en la mar que como me la nombres me levanto y… (más…)