Suspenso en urbanismo

28 Jul

images1Una lucha incomprensible para el ciudadano se ha abierto entre el equipo de gobierno del Consistorio malagueño y la Junta de Andalucía, cuyos órganos de vigilancia legal consideran inadecuados tantos capítulos del plan de ordenación urbana propuesto para Málaga, que prefieren su hundimiento en el mar de las suspensiones absolutas, antes que los retoques. Don Francisco está convencido de que aún queda septiembre, ahí sacará buena nota. La Consejería, inflexible aunque condescendiente, ha indicado que en la próxima convocatoria el plan pasará de curso y, además, desmiente que la tenga tomada con el Alcalde, lo castiga por su bien y por el de todos los vecinos. El paseante contempla tantas barbaridades autorizadas a lo largo de la Nacional 340 que sufre una profunda desorientación. Por un lado Málaga se encuentra constreñida en su crecimiento y por otro su crecimiento deglute el entorno, al que ya no queda un metro virgen, si no acudimos a un concepto tan en extremo laxo de lo virginal que provocaría chistes. Una residencia de ricos banqueros, pongamos Zurich, se agazapa tras las cómodas murallas del lujo y la exclusividad. Málaga, mal que le pese, ahora necesita expandirse; su desarrollo exige la repoblación del Centro urbano, a la vez que el diseño de nuevas avenidas, la conquista de terrenos hasta hace poco industriales y, desde luego, un avance más allá de las rondas como sucedió a Madrid cuando traspasó la M-30, o a Barcelona o Valencia cuando corrieron más allá de sus anillos, o como en los casos paradójicos de Rincón de la Victoria, Benalmádena, o Marbella, terrenos sobre los que la Junta sí tiene competencias y sobre los que el pagano (por cuestiones de pagos) no comprende por qué no se actuó con iguales criterios a los que se aplica con Málaga para que no se produzca esa pretendida inseguridad jurídica con que, según parece, nos íbamos a despertar cada mañana los vecinos si el plan hubiese sido aprobado.
Una gran descoordinación se atisba entre varias actuaciones administrativas, perjuicio para los contribuyentes de una localidad que vive en un grado excesivo de la construcción, sí, pero para la que no se anuncia otro horizonte. Si la expropiación de Arraijanal por parte del Ministerio correspondiente ya se hubiera llevado a cabo, si las circunvalaciones se trazaran con previsión de amplio futuro, o si los trenes anduviesen entre nosotros bajo tierra como en cualquier núcleo civilizado desde hace décadas, no se habría producido ese ofensivo tirón de orejas a la Alcaldía de Málaga que, desde la óptica de las declaraciones de la Junta, semeja un ayuntamiento de especuladores facinerosos, como aquel que la misma Junta tuvo en la Costa a pocos kilómetros de aquí y contra el que no fue capaz de actuar, hasta que no cayó casi por el propio peso de su cadáver. El exceso de rigor también provoca injusticias, o revanchas, según se mire.

34 museos

24 Jul

museoEsta Málaga que bien entrado el siglo XX aún cantaban como la de las cien tabernas y una sola librería (la de Francisco de Moya) se va a convertir en la de los treinta y cuatro museos y, si la memoria no me engaña, la de dos de aquellas tabernas antiguas, una frente a La Opinión, por cierto. Vinos, coches, minerales, transportes, costumbres, cofradías, pinacotecas y arqueología, entre otras ramas del saber, jalonarán una serie de puntos que van a trazar rutas sobre callejeros y agendas; también supondrán innegables beneficios para el autóctono. Una buena parte de esta ciudad se convertirá en un casi parque temático con viviendas, ajetreado por el afán cotidiano de sus habitantes. Existen muchas localidades así. Ronda sin tener que irnos demasiado lejos. Las calles de aquel precioso y muy cuidado enclave junto al Tajo y la serranía graban en la retina del paseante un cierto efluvio de artificio, decorado trampantojo que sugiere cientos de estampas para el objetivo fotográfico de presurosos extranjeros que, de exposición en exposición y esquina tras esquina, harán acopio de impresiones con las que luego divertir o martirizar a amigos y familiares cuando el regreso a casa. Málaga ha sufrido varias metamorfosis tras la busca de una marca refulgente en las sendas turísticas internacionales. Playas, hoteles, restaurantes y estación de cruceros han erigido unos cimientos para un sector de servicios que continúa como sólido estandarte de las finanzas malagueñas. Ahora las autoridades municipales pretenden una especialización como villa cultural mediante una oferta amplia de museos que nos distingan con un algo más que planee sobre el sol, la feria y las olas.
Varias ausencias de planificaciones se observan en todas estas estrategias. Por ejemplo, que al unísono con la inauguración del Picasso no se cortara la cinta para el de Bellas Artes, quizás, en San Agustín. Entre ambos, uno junto al otro, los visitantes hubieran apreciado la obra de nuestra magnífica escuela malagueña del siglo XIX, a Picasso y a los muchos y buenos artistas que entre nosotros hoy crean y que, en cierta manera, eclipsa una oferta expositiva demasiado escorada hacia la picassomanía, negocio jugoso con posibles consecuencias indeseables en el futuro. Tampoco se comprende la última década perdida para que el Centro histórico y sus proximidades quedasen libres de escombreras. Se podrían reconvertir como museos de la desidia urbana o incluso de los bombardeos; los escenarios ya existen y saldría barata su vigilancia y mantenimiento. Sobre la memoria del viaje se impregna la sensación de estar en un lugar y no en otro. Perdidas aquellas tabernas tan nuestras donde de niños disfrutamos camarones y gaseosas, brotarán ahora decenas de galerías. Esperemos que cuando el turista salga por sus puertas recuerde el nombre del lugar donde anduvo.

Este Centro descabalado

14 Jul

malagaComo ondas cansinas de una piedra lanzada al estanque, se apagan los ecos del botellón. La última convocatoria apenas despertó filiaciones entre resistentes llamados a las trincheras últimas de la Malagueta. Los vecinos del Centro, temerosos de la vuelta hacia conglomeraciones vocingleras pretéritas, amenazaron con la denuncia a Elías Bendodo, un disparo erróneo hacia quien menos culpa arrastra en este asunto. Tras el fin de semana, igual a cualquier otro según mi percepción de noctívago, no habrá aumentado la preocupación vecinal, pero el Centro seguirá sumido en ese abandono de noble decrépito, aunque sin botellón. Málaga fue mal trazada desde sus orígenes. Nunca albergó aspiraciones de gran capital, apenas conoció un ensanche decimonónico como Barcelona, Madrid o Valencia y su Centro urbano, tras las depresiones económicas de los setenta, se halló sumido en la oscuridad y el desprecio. Durante los noventa se quiso que la noche revitalizara aquel laberinto yermo y la marcha malagueña, pasmo de propios y foráneos, la pagaron los vecinos que entre casas solitarias resistían. Se abrió el tártaro por decibelios en Plaza Mitjana y alrededores, igual que en Beatas. Desde otras zonas se desplazaron las ganas de diversión hacia los nuevos locales céntricos. Ahora, Málaga quiere rehabilitar estos distritos y a sus nuevos colonos ofrece una cuadratura de círculo donde se confrontan el derecho al silencio y descanso con otro, de rango inferior por supuesto, a que la ciudadanía se divierta. Los habitantes del Centro y sus aledaños están sufriendo una mezcla de desidia en varias áreas municipales, junto a la nula planificación urbana de este poblachón mal hilvanado, ciudad que no determina dónde se encuentran sus lugares de ocio, ni dónde los habitables.
Los bares cierran a sus horas, pero cualquier grupo de incívicos va cantando a las cuatro de la madrugada de un jueves y no le sucede nada, igual que los coches tunning atruenan estos dormitorios como si estuvieran despoblados. En algún sitio estará la policía municipal. La prostitución continúa en rima perpetua con Alameda de Colón sin que se hayan activado ninguna de aquellas medidas que de vez en cuando se proclaman con exceso de trompetas y reportajes mediáticos. Humo. La gran pústula de ruido y desmanes del Centro no sólo la padecen sus moradores, sino también aquellos de sus contornos, desde Cristo de la Epidemia hasta Comandante Benítez. Durante la última década, los planes urbanísticos se ajustaron al crecimiento de la periferia. Hoy, en mitad de un paro inmobiliario, el Centro semeja un paisaje bélico y los motores que anduvieron a poco gas desean ahora que se alce un vuelo con lastre en las alas. Otro período histórico perdido para el Centro histórico. Mientras la planificación no exista se constatará la carencia de espacios públicos para el encuentro, y de privados para la vida.

Pacto por el urbanismo

7 Jul

edficiosDurante su última reunión, el PSOE de Málaga ha pedido un pacto entre agentes sociales, administraciones y principales partidos políticos de la provincia para que se diseñen unos planes urbanísticos regeneradores de la confianza por parte de la ciudadanía, así volverán las inversiones en vivienda; sobre todo hacia nuestra costa salpicada de edificios vacíos a la espera de la mano con euros o libras que los rescate de su olvido, como al arpa en el poema de Bécquer. Por supuesto que serían benéficas tanto la simplificación de documentos, como las garantías para los consumidores de que, hipotecados, no contemplarán sus licencias de ocupación suspendidas por diversas circunstancias. Ese pacto está bien, pero resulta cuando menos curioso que deba ser propuesto; además, por un partido que manda en la Junta y en el Gobierno de España, organismos ambos impulsores de leyes y normativas. Parece elemental que si alguien se acerca a una caseta de obra donde figura un cartel en que se indica el número de permiso y datos de las empresas, compre sin miedo. Pero no, entre las corruptelas y desmanes de ordenaciones acaecidos durante casi la última década, la busca de casa en algunas zonas se ha convertido en una apuesta con riesgo, algo que nunca entenderán los propietarios de inmuebles, por ejemplo en Marbella, aún con una regularización dudosa. El pacto, ya digo, está bien, lo que no se entiende es la lenta intervención de la Junta para que aquellos casos nunca se hubieran producido. Imagine la sensación de robo y desamparo que padecería si hubiese adquirido una propiedad que alguien le mercadea con grietas de fraude, pero con tinturas y sellos de absoluta legalidad vigente. La mala fama para toda la provincia correría como fuego por rastrojo.
La construcción sin límites significa un crecimiento como de células cancerosas, exterminio del mismo cuerpo donde nacen. Sí, pero cómo la echamos de menos y se lamenta su fin entre las filas del desempleo, las agencias publicitarias y los despachos municipales recaudatorios. Aún no se ha promulgado, ni creo que jamás se realice, una legislación que costee los ayuntamientos al margen de su necesidad inmobiliaria. Sobre la ola de una crisis financiera global, el gobierno se encuentra con las manos atadas para desatar la servidumbre económica de los municipios al ladrillo. El dinero con que funciona el Estado sale de iguales carteras, pero hay ventanillas donde ponen buena cara y el administrado las considera amables, y otras en las que vemos al diablo exigiendo impuestos a punta de navaja. Ahora los alcaldes se quejan de que sus arcas están vacías y un impopular recorte de gastos los amedrenta. Que cada cual cargue con su cuota de descrédito. El pacto, así como grito en el bosque o en Calle Larios, está bien, pero hay otras medidas que se deberían haber exigido ya, y por ahí dormitan.

El candidato socialista

30 Jun

psoeAlgo se mueve con una orientación positiva dentro del PSOE de Málaga. El desembarco de Bernardino León ha unificado corrientes internas de modo que la nueva Comisión Ejecutiva Municipal queda compuesta por nombres con solvencia política y prestigio profesional más que reconocido. Bernardino aterriza pertrechado de un gran currículum en negociaciones complejas. Quienes lo conocen indican que se trata de una persona muy equilibrada y con una visión sagaz de futuro que le permite articular un discurso bien planteado sobre cualquier elemento que someta a estudio. Casi un paciente profesional del ajedrez al que es difícil que se le escape una ficha en la esquina contraria del tablero. En el Ayuntamiento saben bien de sus múltiples tareas, y me consta que nunca ha olvidado a Málaga desde Madrid; tras las bambalinas impulsó proyectos para esta ciudad. Si se presentase a la alcaldía, habría aparecido un candidato creíble ante un Francisco de la Torre muy difícil de superar en las urnas.
Para cualquier líder socialista que desee cruzar hacia la orilla del poder munícipe, varios tramos rotos aparecen en el puente electoral. Como ayer escribió en este periódico Joaquín Marín D., los socialistas han perdido mucho tiempo. Ya van tarde. Por más que Bernardino opine que un año antes de las elecciones aparecerá el pretendiente, y que ese tiempo le parece razonable, cualquier espectador del coso político sabe que enunció una oración de sesgo diplomático. Los actuales ediles llevan muchos años trabajando, bien o mal, pero en los barrios junto a asociaciones de vecinos, mientras en la mayoría de esos espacios, la oposición socialista ha estado ausente y sus militantes se volvieron invisibles. Los sufragios de 2011 son locales, con lo que no basta un rostro conocido sobre un cartel. Además, la huida de Salvo Tierra, a quien la oposición en Málaga se le antojaba pequeña, igual que Marbella a Paulino Plata, puede convertirse en un arma arrojadiza para el futuro, un efecto psicológico para electores que decanten su papeleta hacia un voto útil que luego no descienda hasta la o el que no se pueda mover. Está muy bien la cuestión paritaria, pero antes habría que confeccionar las listas según orden de interés por la ciudad y no por la foto, o por el trampolín político hacia otros cielos. Bernardino León cumple los mejores requisitos como posible cabeza de la alternativa socialista para el Ayuntamiento y, quizás, sería el único en condiciones de superar los obstáculos a los que antes aludí. Heredia carece de carisma, y de un bagaje político, gestor o cultural comparable al de Bernardino. Martín Reyes, a pesar de su buena labor en condiciones difíciles, aún es persona poco conocida. En ese elenco de la Comisión Ejecutiva se encuentra, sin duda, una alternancia de poder posible y saludable para Málaga. Las ausencias de oposición siempre fueron nefastas.