La falacia del arenque rojo

13 Ago

Una falacia lógica es un error de razonamiento: cuando una persona llega a una conclusión o defiende un argumento basándose en un proceso de razonamiento viciado, está cometiendo una falacia. Un argumento puede ser falaz por razones estructurales (fallas en su construcción lógica) o por un sinnúmero de otras razones, y las falacias que solemos llamar «argumentales» por lo general lo son a causa de razones que no se derivan directamente de su estructura lógica. Algunas son más comunes que otras, y una vez que aprendemos sobre ellas se vuelve mucho más fácil identificarlas en discusiones cotidianas, propias o ajenas.

Hay muchas formas de hurtar el verdadero debate. Una de ellas es la falacia del arenque rojo, también conocida como «seguir la zanahoria». Tiene lugar cuando una persona introduce una información irrelevante para el tema de discusión. De esta forma logra distraer la atención de todos los involucrados para llegar a una conclusión que incline la balanza a su favor y que generalmente resulta insignificante para el tema que se estaba discutiendo.

Cuando somos víctimas de esta falacia, cuando alguien «se va por la tangente», es normal que al terminar la discusión experimentemos una sensación de frustración, aunque no sepamos muy bien por qué. Esa frustración proviene del hecho de que hemos invertido tiempo y esfuerzo sin lograr nada. En otros casos podemos sentirnos enfadados porque nos damos cuenta de que nos han embaucado.

La falacia del arenque rojo debe su original nombre a una antigua costumbre según la cual, se usaba el fuerte olor que emana del pescado para distraer a los perros de caza de su objetivo y crear una pista falsa. Los cazadores creaban en la tierra un rastro con el olor del arenque. Si los perros no eran capaces de mantenerse enfocados y seguir la pista del zorro sino que seguían el olor del pescado, entonces se consideraba que no eran buenos para la caza.

El debate puede ser adulterado por otras falacias. Una de las más socorridas es el argumento ad hominem. Se trata de irse del tema argumentando que la persona que ha intervenido, en su vida privada, hace lo contrario de lo que defiende en la exposición. Por ejemplo, alguien que sostiene la importancia de la escuela pública es acusado de llevar a sus hijos a una escuela privada. ¿Qué argumento es ese? No se está juzgando la coherencia de quien habla, se está analizando una cuestión de política educativa y de justicia social.

La estructura lógica de esta falacia es la siguiente: A afirma B, hay algo cuestionable acerca de A, por tanto B es cuestionable. Es evidente la trampa. Una cosa es que sea cuestionable el comportamiento de A y otra que la causa que defiende lo sea.

He visto muchas veces lo que llamaré la falacia vuelta de la tortilla. Se está analizando lo que ha pasado con el caso Gurtel y se saca a relucir el caso de los ERE. Pero, ¿de qué estamos hablando? Lo mismo puede suceder a la inversa, por supuesto. Algunas veces se ha etiquetado esta práctica con la calificación de «y tú, más».

La estrategia de orinar fuera del orinal consiste en hablar de otra cosa diferente a la que se está tratando. Hay debates parlamentarios en los que se ve de forma más que clara que quien interviene en una réplica trae de su casa la respuesta escrita y resulta que no tiene nada que ver con lo que ha dicho la persona a la que pretende rebatir.

El argumento de autoridad es muy socorrido. Se trata de apoyar la idea con un testimonio de una personalidad de la filosofía, de la ciencia, de la literatura…Y qué decir si es de la máxima jerarquía de la Iglesia. Y se utiliza una frase, inevitablemente sacada de contexto, que quien habla pretende convertir en una demostración de que la tesis que defiende es irrefutable. «Conozco a un científico que dice que la teoría de la evolución no es real». ¿Y si el adversario utiliza el mismo argumento de autoridad utilizando la cita de otra eminencia que contradice la primera? Dentro de esas pretendidas autoridades están, a veces, los medios de comunicación. «Se ha dicho en la televisión». Como si ese hecho aportase ni un solo gramo de rigor, de verdad, de cordura a la argumentación.

También es muy socorrido el argumento sociológico de que verdad es lo que la mayoría dice que es verdad. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo dice… ¿Por qué ha de ser ese hecho un criterio de verdad? ¿No pueden estar todos equivocados? Durante mucho tiempo se tuvo por verdadero que el sol giraba alrededor de la tierra. Todos estaban equivocados. Recuerde el lector el texto de aquel grafitti que ironizaba sobre esta falacia: «Millones de moscas no pueden equivocarse: come mierda».

Eludir la carga de la prueba consiste en asumir que una declaración es verdadera (o falsa) simplemente por no aportar razones que fundamenten la conclusión. En Derecho, el principio clásico sostiene que quien afirma algo debe probarlo, ya que los hechos negativos no admiten prueba. En este contexto, mi ejemplo favorito lo da la Wikipedia: «Sobre la cuestión del divorcio no quiero ni oír hablar. Como te he dicho, el vínculo del matrimonio es indivisible y punto». En este caso, quien sostiene la afirmación no ofrece absolutamente ningún argumento para sustentarla, sino que se niega a oír razones que lo convenzan de lo contrario.

La falacia del punto medio se basa en afirmar que la verdad debe encontrarse en el punto medio entre dos extremos. A veces esto puede ser cierto, pero tomarlo como principio puede constituirse en un sesgo, ya que a veces uno de los extremos es verdad, y en consecuencia, el otro extremo es una mentira, según nos dice el principio de no contradicción: una proposición y su negación no pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo. Un ejemplo: María dice que las vacunas causan cáncer, pero Luis dice que esto es mentira.

Pedro ofrece un término medio: las vacunas provocan algunos casos de cáncer, pero no todos. La mitad del camino entre una verdad y una mentira sigue siendo una mentira.

Otra falacia socorrida es la falsa dicotomía. Este argumento suele utilizarse en política y en muchos otros contextos altamente polémicos: quien argumenta presenta dos estados alternativos como si fueran las únicas posibilidades, cuando en realidad existen muchas otras. Esta falacia puede ser particularmente tramposa, porque en apariencia resulta lógica, pero se requiere un análisis más cercano para notar que hay otras opciones que no han sido presentadas. Todos los argumentos que señalan que si no apoyas un determinado programa, política o partido, estás apoyando a los enemigos, («si no estás conmigo estás contra mí») caen en esta categoría.

La falacia anecdótica consiste en utilizar una experiencia personal o un ejemplo aislado como una prueba que pretende reemplazar un argumento bien fundamentado o evidencia científica. Sucede porque es fácil creer que las cosas que nos son cercanas, o tangibles, son más «ciertas» que otras verdades más «abstractas», como la investigación científica y las estadísticas. «Dicen que el cigarrillo causa cáncer, pero mi abuelo se fumaba 20 cigarrillos al día y vivió hasta los 90 años.»

La falacia de la pendiente resbaladiza es la falacia de quienes sostienen que si «A» sucede, entonces «Z» sucederá eventualmente. Consiste en llevar los razonamientos a puntos extremos, sin presentar pruebas que permitan vincular causalmente por qué «A» llevaría a «Z», con el objetivo de movilizar las emociones de la gente y generar miedo de este modo, ganando partidarios. «Si permitimos que las personas del mismo sexo se casen, en unos meses estaremos dejando que la gente se case con su perro».

En todo argumento que encontremos, es importante aprender a distinguir los vínculos de causalidad entre los distintos eventos, así como comprender muy claramente que no toda correlación implica una relación de causa y efecto. Es la falacia del ‘post hoc, ergo propter hoc’. (después de esto, luego a causa de esto).

Éstas son tan sólo algunas de las falacias más comunes. Contrarrestarlas puede ser tan sencillo (o tan difícil) como prestar suficiente atención a la relación lógica entre las diferentes partes de un argumento, aprender a identificarlas y explicarle a nuestro interlocutor (o a nosotros mismos) por qué son falacias, y cómo puede probarse su falsedad. Todos podríamos beneficiarnos de tener conversaciones mucho más lógicas con nuestros amigos y conocidos.

12 respuestas a «La falacia del arenque rojo»

  1. Muy buenas Miguel Ángel!
    Que bien te está sentando Chile!
    Una clase Magistral de lógica…lógicamente.
    Espero que la nueva esperanza de América, Gabriel Boric, se concrete en más Justicia Social, ya nos contarás de tus andanzas y experiencias.
    Junto a disfrutar leyéndote a veces intento aportar mi granito de arena; en este caso una de las falacias que más veo a mi alrededor es “la falacia del muñeco de paja’. Sobre cualquier tema se construye un muñeco con ideas falsas y luego me dedico a pegarle por todos lados. Ej. Me monto una teoría sobre lo que ES el feminismo y luego lo critico dándole palos hasta el DNI. Es lo que hace Vox con el comunismo, los inmigrantes..etc se montan su teoría y entonces ya pueden apalearlo.
    Ahora que estamos a la luna de Valencia, bueno en la ciudad Che con parte de la familia te mandamos un fuerte abrazo que traspasa océanos. Desde la vieja Europa recibe besotes!! Te Queremos!!

    • Querido Miguel, querida familia:
      Qué alegría recibir desde tan lejos el afecto de personas tan queridas.Siempre aportas no tu granito de arena sino tu montón de granos.
      Interesante la falacia del muñeco de paja. Ahí está Pedro Sánchez para que la señora Ayuso lance sus flechas.
      Veo que seguís viajando en familia. Envidiable.
      Aquí me estoy dando una paliza. Cada día en una localidad distinta, de lunes sábado. Experiencias maravillosas.
      Y algo de frío y mucha lluvia.
      Muchas gracias por estar siempre ahí.
      Un enorme abrazo de continente a continente.
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  2. Querido Maestro:
    Hoy con tanto tipos de falacias , me pregunto:
    ¿Dónde está la verdad?
    Qué difícil me resulta saber donde radica la verdad y que camino ando para llegar a la mentira.
    Todos tenemos una versión de los hechos que creemos nuestra verdad.
    Lo más difícil, creo yo, es escuchar la versión de los demás, con todos los sentidos abiertos para ello. Y luego analizar todo con la suficiente honestidad.
    !Un proceso complicado!
    Pero voy aprendiendo a que es más importante el corazón que la razón.
    Y que todo fluye cuando pones tu alma al servicio de un bien común, del bien a la humanidad.
    Acabo de enterarme de lo que ha pasado en el festival de música de Valencia. Un chico muerto y muchos otros heridos.
    Con la inmensidad de jóvenes reunidos podía haber sido una gran tragedia.
    No me lo creía! Me cuesta asumir esos impacto tan fuertes.
    Quizás mi cabeza está lleno de ellos y se niega a creer que son la pura realidad.
    Agosto es un mes terrible para los impactos meteorológicos graves. Ha habido grandes y dolorosos episodios en la historia.
    Y por desgracia esa noticia no es una falacia es una triste realidad.
    Ya sin más me despido con un gran abrazo verdadero para todos.
    !Qué la semana os sea feliz y leve!
    Besitos.

    • Querida Loly:
      Gracias por tu comentario, que acabo de leer en la ciudad de Santiago.
      Sí, resulta complicado el proceso de búsqueda de la verdad. Existen muchas trampas en el camino. He hablado de alguna de ellas.Qué gran pregunta: ¿Dónde está la verdad?
      No conocía la tragedia de Valencia porque he estado con mucho ajetreo, de ciudad en ciudad impartiendo un ciclo de conferencias. Qué horrible noticia la de Valencia.
      Muchas gracias por tu comentario de este sábado.
      Feliz semana también para ti. A mí me queda otra semana por estas tierras.
      Muchos besos.
      MÁS

  3. Excelente disertación sobre la falacia. Hoy, cuando la verdad es inescrutable, cuando la duda es un estado continuo, somos más propensos a evitar el fatigoso proceso de pensar, agobiados por tantos estímulos que nos confunden. Entonces nos creemos hasta lo bulos más infumables. Tal vez por eso, para vender la falacia como verdad emocional, se inventó la posverdad donde el mediocre, que definía el filósofo argentino José Ingenieros, acaba asimilando su falaz verdad. No se nos enseña a pensar, sino a aceptar la verdad ajena de quien revestimos de auctoritas.
    Feliz verano.

    • Querido Antonio:
      Interesante adjetivo aplicado a la verdad: INESCRUTABLE. Por eso es importante descubrir los obstáculos que dificultan esa búsqueda.
      Es cierto. No se enseña a pensar. Se enseña qué pensar.
      Se acepta la verdad que la autoridad dice que es verdad o la verdad que la mayoría considera verdad.
      No sé desde dónde me escribes. ¿Argentina? Si es así: feliz invierno.
      Un abrazo.
      Muchas gracias.
      MÁS
      Muchas gracias.

  4. Querido Miguel Ángel:
    Dos veces he leído el artículo de esta semana porque me ha resultado tan interesante que he querido empaparme bien de tu disertación sobre la falacia y sus tipos. Qué complejidad descubrir la verdad entre tanta mentira!!
    A nivel personal, yo, que no soy capaz de identificar las falacias más sutiles, voy a necesitar profundizar más en el tema para aprender a diferenciarlas; pero esto me ha llevado a pensar que quizás haya muchas personas expertas en la falacia dentro de nuestros políticos y políticas, porque tus ejemplos tan clarificadores me han permitido extraporlar tus explicaciones a debates y entrevistas televisados hace escasos meses…y que seguro que se van a seguir produciendo dentro de no mucho tiempo nuevamente.
    En cuanto a lo que comentas en el párrafo último de tu artículo, el enriquecimiento de las tertulias con amigos y amigas, es muy interesante ciertamente, pero puede resultar complicado si los demás tertulianos desconocen la amplia tipología de falacias que existen y que resultan difíciles de descubrir si no se dispone de una formación aceptable sobre ello.
    Por eso me ha resultado tan interesante tu artículo, porque me ha abierto una ventana para un aprendizaje muy interesante y útil.
    Muchas gracias y sigue disfrutando de tus experiencias en Chile.
    Un abrazo
    María Ángeles Peláez

    • QUERIDA María Ángeles:
      Qué inteligente comentario. Yo digo que hay dos clases de personas: las inteligentes, que aprenden siempre y las otras que tratamos de enseñar a todas horas.
      En cada parte de tu comentario se percibe la curiosidad, el deseo de descubrir, el compromiso por seguir leyendo, pensando y aprendiendo.
      Hace años leí un libro que para mí fue tan estimulante como para ti ha sido este breve artículo. Todo él estaba centrado en las falacias de la argumentación. Unas m´s burdas, otras más sutiles.
      El conocerlas y detectarlas nos debe ayudar a buscar la verdad denunciándolas, no a oscurecerla y manipularla utilizándolas.
      La experiencia chilena está siendo abrumadora. Cuántas emociones.
      Besos.
      Gracias por escribir.
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  5. Muy buenas Miguel Ángel:
    Un tema de actualidad que hoy día nos confunde y nos condiciona: la verdad y la mentira. En un mundo en el que las verdades absolutas pasaron de largo, y encontrándonos ahora en la mediatización de la opinión a niveles extremos, me llama la atención cómo la ciudadanía asume argumentarios ideológicos tan marcados. La polarización es uno de los síntomas que nos advierte del peligro que se está creando. Como decías… o conmigo o sin mí.
    Muchas gracias por compartir siempre tan acertadamente tus reflexiones.
    Espero que tengas buen viaje de vuelta.
    Un abrazo enorme.
    Marcos.

    • Estimado Marcos Antonio:
      Un ajetreado y apasionante viaje por varias ciudades de Chile, me está dificultando contestar con prontitud y tranquilidad los comentarios de loa lectores. Ahora mismo me encuentro en la isla de CHILOÉ, en cuya localidad CURACO pronunciaré una conferencia esta tarde. Una conferencia titulada EDUCAR EN TIEMPOS REVUELTOS.Es admirable la receptividad de los docentes.
      Es cierto lo que dices respecto al tema de esta semana. La verdad y la mentira se nos presentan bajo muchos disfraces. No es fácil detectar dónde está una y dónde está otra. Hay que hacer un laborioso ejercicio intelectual. No se puede buscar la verdad si estamos instalados en la pereza.
      Un abrazo y muchas gracias.
      MÁS

  6. Que interesante paseo por el concepto de la falacia y su diversas aplicaciones Dr. Santos Guerra.
    Por acá en Sonora México, además de algunas de las formas que usted menciona que se utiliza la falacia, también hay una recurrente cuando de eludir una respuesta concreta se trata, se dice “Agarró monte” que más bien se refiere a sacarle la vuelta al tema, aportando otros elementos que poco o nada tienen que ver con lo que se pregunta, y da a entender que no se sabe sobre dicho tema y se niega a aceptarlo. En lo personal, he visto a mis alumnos de posgrado que quieren sobrevivir a los cursos con la premisa del mínimo esfuerzo, haciendo participaciones extensas sobre su experiencia en ámbito, pero poco coherentes con los temas abordados, dejando en evidencia que no leyó el texto, que no se preparó con antelación para la clase. Para evitar que los alumnos “Agarren monte” he puesto en la descripción de las participaciones “Que sean coherentes al tema” y tipo Tik Tok (En son de broma), que duren de 40 segundos a un minuto, para que todos puedan participar. Porque hay docentes que pueden pasar media hora hablando de sus vivencias, que dicho está de paso, son buenas, pero para un café por la tarde, y no para una clase de dos horas.
    Los maestros que “Agarran monte” son aquellos que piensan que por estar en el medio educativo, conocen y saben todo sobre educación, que no necesitan prepararse y que desafortunadamente o afortunadamente para ellos logran acreditar dichos cursos, porque hay filtros evaluativos que son menos exigentes que otros.
    He aprendido a motivar a los docentes para que lean, para qie se informen y que no piensen que siempre pueden vivir de sus múltiples experiencias, como dijo Zavalza cuando un maestro se levantó y lo cuestinó sobre el tema que estaba disertando “Que me va a enseñar a mí” dijo el maestro “Si tengo 30 años de experiencia”.. sin inmutarse muchos Zavalza le responde “No será que tiene un año de experiencia repetidos 29 veces”. La experiencia se adquiere cuando hacemos las cosas diferentes, si hacemos lo mismo vez tras vez, simplemente estamos abonando más de lo mismo.
    Saludos.

    • Estimado Misael:
      Magnífica expresión la que compartes con nosotros: “agarra monte”. Es muy original, muy hermosa y muy certera.
      Me ha llamado la atención la anécdota que cuentas del profesor que interpela a mi colega M.A. Zabalza. Sí, la experiencia no es sinónimo de ciencia. PRA QUE LA EXPERIENCIA SE CONVIERTA EN SABIDURÍA ES NECESARIO LO QUE MATURANA LLAMA LA REVOLUCIÓN REFLEXIVA.
      Un abrazo y muchas gracias.
      MÁS¡

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