Savater

La peor parte

23 Nov

 

He de confesar, antes de seguir adelante, que estoy sobrecogido. He leído, casi de un tirón, el emocionante libro de Fernando Savater cuyo título he tomado prestado para encabezar estas líneas: La peor parte.

Mi admiración por el filósofo vasco, que ya dura muchos años, se ha visto acrecentada después de leer, conmocionado desde la primera página a la última, estas Memorias de amor (así se subtitula ésta última obra suya, publicada por Ariel). Cuando vi el título en una de las librerías del aeropuerto de Barajas, me extrañó que fuera la segunda edición ya que no tenía noticas de la primera. Pronto pude salir de mi sorpresa o, mejor dicho, acrecentarla. Primera edición: septiembre de 2019. Segunda edición: septiembre de 2019. Acabo de ver la tercera. No me sorprende el éxito.

Conocía la mayor parte de los libros de Fernando Savater y de sus artículos, centrados en cuestiones filosóficas, políticas, educativas, sociales, ecuestres… Conocía también su compromiso político ante los nacionalismos, el terrorismo  de ETA y el devenir político de nuestro país y del mundo. Conocía su vinculación primero a UPyD y luego a Ciudadanos. Pero nada, absolutamente nada, de su vida sentimental.

Conmueve recorrer, de la mano del autor, la vida de la pareja Fernando-Sara durante los 35 años que duró su relación. Y, sobre todo, los nueve meses de calvario que siguieron al diagnóstico de un tumor cerebral recibido por su amada, de forma tan cruel como inesperada, en un Hospital de Pontevedra.

El fatídico diagnóstico que un día puede llegar, tanto propio como de un ser querido, es una cuestión sobre la que he pensado muchas veces. Vas a una consulta médica rutinaria  y, cuando piensas que puedes salir con la sonrisa amplia de que todo está normal, te pueden echar a la espalda, un diagnóstico demoledor. Punto final a la tranquilidad. Punto y seguido hacia la tragedia. En un segundo.  “Reconocí a la alegría por el ruido que hizo al marcharse”, dijo Jacques Prévert (el poeta preferido de Pelo Cohete cuando la conocí), y podría hacer mía esa constatación”, reconoce Savater.

Sara Torres Marrero, por sobrenombre Pelo Cohete (por la forma de peinarse durante algunos años de juventud), una chica canaria, emigrada a Cataluña y a Francia en momentos diferentes y militante durante un año de la Organización ETA, es la amada de Fernando Savater que falleció hace cuatro años dejándole huérfano de amor, aterrado ante la pérdida y destrozado por la definitiva soledad. La muerte es algo excesivo. El libro habla de ella a través de la experiencia, de los sentimientos y de la pluma de Savater. Es un libro  sobre ella y para ella. Reconozco que me he emocionado muchas veces recorriendo sus hermosas e intensas páginas.

Me parece reseñable lo que supone un libro de esta naturaleza en una sociedad entregada por entero al pragmatismo del conocimiento, de la eficacia, del poder, del dinero, de la fama, de las cosas.

En primer lugar, es un hombre quien escribe. Escribe de amor, sin tapujos, sin complejos, poniendo sobre el tapete de la opinión ajena lo más íntimo de su historia. Abre su corazón sin reservas ni remilgos. Y dice que llora todos los días, todos los días, la ausencia de la amada. Y eso que a los hombres de nuestra generación se nos grabó sobre la piel la idea de que los hombres no lloran. Pero Fernando no solo llora, cuenta a todo el mundo que llora. Por ella. Por su pérdida.

“Pienso, quizá para justificarme, dice Savater, que llorar no tiene nada de malo, al contrario: Miguel Strogoff, el correo del zar (y de Julio Verne), salvó su vista gracias al velo de las lágrimas que impidió que le cauterizasen los ojos. Los que lloramos mucho vemos más claro que los demás. Por eso lloramos. El mundo, ya se ha dicho, es un valle de lágrimas, es decir,  un valle que solo se ve tal como es a través de las lágrimas”.

En segundo lugar, es un intelectual quien escribe. Parecería que el intelectual se debe solo a la razón y a la mente. Al mundo de las ideas y los análisis. Pero este es un libro escrito desde y para el corazón. Dice el autor que solo la idea de que estaba escribiendo este libro para ella le dio fuerzas para terminarlo.

En tercer lugar, es un adulto quien escribe. No es el relato de un amor adolescente lo que el lector o lectora se encontrará en las 237 vibrantes páginas del libro. Es la reflexión emocionada de una persona de 72 años que pierde a su amada. Es el relato apasionado de quien ha vivido (ahora perdido) un gran amor.

En cuarto lugar, es un hombre público quien escribe. Las personas públicas no son muy dadas a estas efusiones amorosas. Hablan de otras cosas, se preocupan por otros asuntos, se interesan por otros fenómenos de mayor sustancia. Parecen máquinas de pensar y de hacer, no seres transidos de emociones.

Por otra parte, el libro está muy bien escrito. Como corresponde a quien tanto ha leído y ha publicado. Yo creo que se ha esmerado en el estilo, que ha puesto un especial énfasis en cada frase. No en vano es un regalo para ella. Un regalo preparado con dolor y con mimo, con nostalgia y desesperación.

“Además, para quien de verdad ha amado y ha perdido la persona amada, el amortiguamiento del dolor es la perspectiva más cruel”, dice Fernando.

El libro está aderezado por interesantes citas de autores a los que Savater venera y se sabe de memoria. Como muestra la que añade a la frase que acabo de reproducir: “Como dijo un especialista en la cuestión, Fernando Pavese, “il dolore più atroce è sapere que il dolore passerà”.

En varias ocasiones hace referencia a la fuerza que Sara le transmitía: “Era la fuera exultante que ella me daba -repitamos el dictum de Goethe: ‘Da más fuerza saberse amado que saberse fuerte’- lo que me permitía desbordar eróticamente en otras direcciones. Al perderla a ella, he perdido también a todas las demás”.

En definitiva, uno de esos libros en los que se produce en tu corazón una compleja tensión mientras estás leyendo, la de querer llegar al final y el temor a que llegue el final y no puedas seguir leyendo.

Me lleva la obra de Savater a la necesidad de educación emocional y sexual de nuestros niños y jóvenes. ¿Qué están aprendiendo sobre el reconocimiento de las emociones propias y ajenas, sobre su expresión sincera y profunda, sobre la recepción de las emociones de los demás, sobre el  amor y la pérdida del amor?

Mientras escribo estas líneas, con el corazón conmovido todavía por la historia de amor Sara-Fernando, estoy sumergido en la lectura de un hermoso libro titulado “Amarte. Pensar el amor en el siglo XXI”. Libro que tuvo cinco ediciones en lengua gallega y que acaba de editar Los Libros de la Catarata. Lo han escrito Chis Oliveira  (querida Chis, cuánto has aprendido después de lo poquito que yo te enseñé) y Amada Traba, dos expertas en educación emocional y sexualidad de la juventud. Me está maravillando la lucidez y la profundidad de sus análisis y propuestas. Las autoras insisten en la necesidad de entender el amor como una construcción patriarcal, como un hecho político y no como una experiencia exclusivamente íntima y personal. Es un libro sobre el aprendizaje del amor. Porque el amor se aprende.

Dicen las auroras: “Podemos construir relaciones de cuidado mutuo, basadas en la generosidad y en el compromiso, y hacernos responsables de la relación”.  Su libro nos muestra el camino.

Dos hermosos libros, éste último en el que se teoriza de forma rigurosa y didáctica sobre el aprendizaje del amor y el primero en el que se muestra de manera apasionante la historia de un gran amor al que la muerte puso unos  dolorosos puntos suspensivos.

 

 

 

 

28 thoughts on “La peor parte

  1. Impresionante artículo.
    No tenía ni idea de la realidad vital amorosa de Savater.
    Me parece que ha sido valiente y aleccionador su libro de Memorias.
    Y me parece estupenda y necesaria la pregunta con la que se concluye: ¿qué pasa con la educación emocional, especialmente de los varones?
    Me pondré a leer.
    Cordiales saludos.

    • Querida Manuela:
      Si te interesan estos temas te aconsejo la lectura del libro AMARTE. PENSAR EL AMOR EN EL SIGLO XXI. Creo que es una de las aportaciones más lúcidas sobre el tema.
      Lo he leído y, además de estar muy bien fundamentado, contiene muchas propuestas para orientar la educación y ayudar a los jóvenes y, sobre todo, a las jóvenes.
      En cuanto al libro de Savater, creo que es continuación de la autobiografía que lleva esta singular y hermosa dedicatoria (si mal no recuerdo): Mira, Sara, mi vida.
      Otro gesto de reconocimiento y de amor.
      Besos y gracias.
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  2. Querido Maestro!
    Hoy me resulta difícil realizar un comentario acertado.
    La historia de amor de Savater me ha traspasado el alma.
    Ya sabe que para mi los afectos son lo más necesario para el desarrollo de los humanos.
    Hay noticias que te marcan una vida.
    Yo he tenido alguna de salud que me ha modificado mi manera de ver y sentir el paso por este mundo.
    Yo no se si es eso o que yo un ser con una sensibilidad increíble.
    No quiero nada material más de lo que tengo, al revés, tengo más de lo que necesito.
    Pero una historia de amor tan grande nos llena de esperanzas y nos hace sentir la belleza en todo su más grande expresión.
    Todo llega a su debido tiempo.
    Os deseo que el amor esté con todos vosotros.
    Me despido con un cordial y afectuoso saludos.

    • Querida Loly:
      Creo que si no firmases tus comentarios yo sabría que son tuyos:
      – Les inspira siempre un sentido positivo de la vida, de las personas y de las relaciones.
      – Siempre pasan por tu experiencia personal que ha estado impregnada de adversidad pero de la que has salido fortalecida.
      – Siempre pasan por el mundo del corazón, por el mundo de los sentimientos.
      Hoy, como siempre, has enviado un comentario enriquecedor para los lectotes y lectoras del blog.
      Gracias, una vez más.
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  3. Hola MÁS.

    Tras leer el artículo ayer había pensando en no comentar esta semana… Quizás porque soy hombre y la educación emocional recibida me limita a la hora de hablar de emociones y sentimientos… Yo soy de los educados en “los hombre no lloran”… Efectivamente lloro poco, quizás porque no tenga motivos, o porque me trago las lágrimas cuando estas quieren aflorar… Dificil tarea la de trasmitir los sentimientos propios a los demás, más en un hombre educado con unos estereotipos tan marcados y diferenciados a los de las mujeres. A ellas sí que se le estaba permitido expresar sus sentimientos y llorar…

    Es por ello que considero que Savater, que es fruto de una generación aún más antigua que la mia, ha sido valiente en trasmitir sus sentimientos más íntimos a los demás, a personas que ni siquiera conoce ni les une ningún lazo afectivo. Espero que para las generaciones presentes no sea un acto de valentía expresar sus sentimientos y emociones, sino algo natural y consustancial con la persona indiferentemente de su sexo.

    Por otro lado me ha llamado mucho la atención un detalle de la bibligorafía de Sara. Canaria, emigrada a Cataluña y militante de ETA… Curiosa interrelación, más aún cuando su marido se ha enfrentado a este grupo terrorista. Ya he visto que su pertenencia fue breve. Indiscutiblemente esta mujer debió ser una persona muy activa y comprometida, de ahí que alguien como Savater viera en ella su perfecta compañera.

    Buena semana para todos y todas.

    • Querido Juan Carlos:
      Te agradezco que, desde nuestra condición de varones, educados en una etapa en la que el binomio hombre sentimental parecía un disparate, te hayas decidido a enviar el comentario.
      Porque creo que es así como se avanza. Si cuando aparecen este tipo de cuestiones nos echamos a un lado, si cuando llega el momento de hablar de los sentimientos nos callamos, si cuando toca hablar de algo solo lo hacemos sobre ideas, proyectos, trabajos y posiciones políticas, estaremos fomentando esa castración que una sociedad machista nos causó.
      Me sorprendió mucho encontrarme con el libro de Savater y pensé que era bueno compartir con los lectores no solo el libro sino todo lo que su publicación supone.
      Y, cómo no, hacer una llamada a la necesidad de la educación sentimental y sexual de nuestros niños/ y jóvenes.
      Creo que seguimos con los deberes sin hacer.
      Un abrazo y gracias por la participación.
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  4. Curioso mundo en el que, por ahora, nos dejan vivir. Solo un apunte. Ya sabemos cómo incluso personalidades que estaban en contra del divorcio ya van por el tercer divorcio. Conocemos muchos anarcos que mantienen sus relaciones toda su vida y nadie se entera del tema ni de lo que supone la construcción de una sana relación entre personas. No sabemos dónde están las raíces del amor pero se podían difundir cómo se construyen los amores, sobre todo, en un ambiente que se está creando hacia un odio cada vez más generalizado.
    Gracias por airear todo lo que llegó o llega a tus manos.

    • Querido josem:
      Siempre me alegra leer tus escritos en mi correo (gracias por los envíos) y tus comentarios en el blog.
      Me preocupa como a ti ese ambiente en el que el odio se difunde y se arraiga de formas múltiples.
      Por eso me pareció hermosa y edificante esta historia de amor de dos personas con relevancia social.
      Todo ello me lleva a fortalecer la convicción de la necesidad de la educación emocional.
      Y te escribo esto precisamente el día 25 de noviembre, en el que hacemos visibles los problemas de la violencia de género. Una violencia que, de forma incomprensible y perversa, camuflan los votantes y simpatizantes de VOX.
      Un abrazo.
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  5. Leí precisa y casualmente ayer este interesante artículo. Y lo utilicé en la clase. Me pareció un magnífico aporte para reflexionar en el Día contra la violencia de género.
    Ojalá hubiera muchos ejemplos de este tipo. Historias de amor llenas de respeto, generosidad y alegría.
    Me ha emocionado el saber que una persona de tan alta valoración social haya vivido y haya contado una historia tan hermosa de amor.
    Gracias por darme a conocer ese magnífico testimonio.

    • Querida Marta:
      Cuando escribí el artículo no pensé en la proximidad de la fecha del 25. Luego me he alegrado de ofrecer un testimonio de amor maduro en el que la mujer resulta el núcleo maravilloso de una relación de amor de muchos años.
      Las teorías resultan necesarias y son fundamentales para comprender los fenómenos y actuar sobre ellos. Pero los hechos prolongados asentados en valores resultan más convincentes porque se ve que es posible.
      Lo que tengo muy atravesado en el corazón es el espectáculo que ha ofrecido Vox sobre la violencia de género.
      Escribiré sobre ese tema.
      Gracias.
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  6. Estoy leyendo AMARTE, como recomiendas en el artículo.
    Ls verdad es que me está encantando.
    Me va a venir bien no solo como profesora y madre. Me está viniendo muy bien a mí como mujer.
    CREO QUE NO ES CASUAL QUE SEAN DOS MUJERES LAS AUTORAS DE ESTE MAGNÍFICO LIBRO.
    Gracias.

    • Querida María Jesús:
      Estoy seguro de que el libro te será de gran ayuda. Es una aportación muy bien fundamentada, muy coherente, muy certera y muy práctica. La experiencias de las autoras en sus prácticas profesionales con adolescentes y las vivencias que han tenido en la formación dan al libro un valor añadido.
      Me gustaría conocer tu opinión cuando lo termines.
      Gracias por la amabilidad de dedicar tu tiempo a leer el artículo y realizar este comentario.
      Besos.
      MÁS

  7. Qué oportuno artículo para el Día Internacional contra la violencia de género. Porque es importante denunciar los asesinatos, las discriminaciones, las palizas, los atropellos… Pero también es importante mostrar el camino para que todo eso no suceda,
    Y una forma de hacer es mostrar ejemplos fehacientes de que es posible hacerlo bien, de que es posible una relación en libertad sustentada en el amor.
    Y, sobre todo, me ha parecido interesante la propuesta de la educación emocional.
    Gracias por el artículo.
    Gracias a los comentaristas por sus aportaciones.

    • Querida Marina:
      Así lo pienso.
      Mostrar SOLO las discriminaciones sería un error. Es necesario. Es imprescindible decir que existe ese mal y que debemos erradicarlo.Siempre que se produce el asesinato de una mujer me pregunto por las causas del sexismo. Hay que ir a las raíces. Hay que evitar que siga manteniéndose y creciendo el mal.
      Y hay que pensar en la forma de erradicarlo. Una de ellas es la educación sentimental y sexual de niños/as y jóvenes. Otra es la presentación de ejemplos que muestren que es posible la relación respetuosa, de igual a igual, asentada en la libertad.
      Gracias por tomarte la molestia de leer y de escribir.
      Besos.
      MÁS

  8. Estoy leyendo el libro de Chis Oliveria y Amada Traba. Un descubrimiento. No me extraña que tuviera cinco ediciones en lengua gallega. Debería ser de lectura obligada para padres/madres y profesores/as.
    Muchas gracias.

    • Querida María:
      Estoy seguro de que será un libro que te ayudará mucho. Es de lo mejor que he leído sobre el tema.
      Si tienes ocasión, ya nos dirás cuáles han sido tus conclusiones cuando lo termines.
      Espero el comentario.
      Gracias, María.
      MÁS

  9. Hola, Miguel Ángel:

    Me dicen los medios que hoy se celebra en España el Día del Maestro (o del Docente)(quiero pensar que ellas, que son mayoría, también están de celebración).

    Siendo así, me veo en la (emocional) necesidad de felicitarte por el estupendo maestro que has sido y sigues siendo para mi persona. Por ello, y por mantener esta aula abierta, por los momentos que me dedicas y nos dedicas, MUCHAS GRACIAS.

    Yo sé muy poquitas cosas. Sé lo que oigo o me cuentan. También lo que leo o veo. Luego me lo monto a mi manera con la cabecita que me voy formando y las pocas luces con las que puedo alumbrar toda esa información.

    Pues resulta que acabo de escuchar en la radio a una profesora que también es periodista (ejerció durante 15 años). Como profesora está en su primer año. Ha cambiado a los políticos por los adolescentes, y es feliz.

    Dice que sus clases tienen entre 27 y 30 alumnos. Pero también tiene un grupo de 9. Ella le llama especiales, conflictivos. Sin demasiada queja, sin dar sensación de queja, como es novata, le toca. (Es un regalo de bienvenida).

    Supongo que en ese centro, desde la dirección y todo el equipo, aplican las mismas reglas que se aplicaban en el Monte Hacho cuando yo estuve en la guerra. El más apto para barrer y fregar era el último pelón arribado a tan insigne Compañía, llena de grandes valores que pretende transmitir.

    Pero claro, son cosas mías que seguro peco de gran imaginación y de dejarme llevar por ella a falta de conocimientos más palpables. Seguro que hay algo que yo no alcanzo a ver, que dice que no es conveniente malgastar la valía que da la experiencia en 9 personas sin futuro, que es mejor (para el o la docente) trabajar con quienes menos le necesitan.

    Siguiendo con el ejemplo que tú siempre utilizas, con los hospitales, no creo que se piense que las operaciones más difíciles y delicadas deben ser ejecutadas por la cirujana sin experiencia que acaba de llegar, por mucha preparación teórica que se tenga. Pero nada, gastémosle una broma o novatada a ver si los familiares del paciente se ríen.

    Siguiendo con las cuestiones de la educación, pero fijándome más en el tema de la semana, en lo emocional, escuchaba la semana pasada en la presentación de una película la siguiente frase: los datos se olvidan, las emociones permanecen.

    Como le comentaba a Aureliano, yo no tengo una gran memoria para recordar datos muy específicos de sucesos más o menos lejanos, pero siempre recuerdo si me era agradable o lo contrario, es decir, cómo me sentía.

    De ahí que sea mejor entrar en nosotros por lo emocional. Hacerme poner en el lugar de una mujer maltratada intentando (intentando) sentir lo que ella siente, es más eficaz para que rechace la violencia de género, para concienciar sobre el problema, que darme la cifra de mujeres asesinadas, sin más nombres, sin más situaciones, sin más explicaciones. Un frío dato más de los muchos que recibimos.

    La utilización de lo emocional para llegar a nosotros lo hace bueno o malo el fin que persigue, lo mismo que para otros medios o materiales. (Aureliano, ahí tienes tus historias navideñas para vender décimos de lotería).

    Un abrazo.

    • Querido José Antonio:
      Ni te imaginas desde dónde te escribo a las 12 de la noche de este miércoles, día del maestro y de la maestra en España. Hay otros días mundiales y del docente (5 de octubre), pero éste solo es del maestro/a en España. La causa es que hoy se celebra la festividad de San José de Calasanz…
      Pero no te he dicho dónde escribo. De 4 a 6 he asistido a diversas reuniones en el colegio de Carla. He viajado luego en avión a Barcelona, de Barcelona a Bilbao y ahora estoy en un taxi camino de Burgos porque a las 10 tengo una conferencia en la Facultad de Educación.
      1. Lo primero: gracias por la felicitación. Solo me considero maestro cuando entiendo que enseñar es el oficio de aprender.Todos somos aprendices crónicos.
      2. Hermosa la actitud de esa profesora novel. Cuántas cosas maravillosas encuentro detrás de tus frases sobre ella.
      3 Y cuantas cosas preocupantes sobre la institución que debería ser un faro moral y da esos horrobles ejemplos de perversidad: el que venga detrás que arree.
      4. Cuánta razon en lo que dices sobre los sentimientos.
      5. Volveré el sábado al tema aprovechando la cerril y perversa actitud de Vox sobre la violencia de género.
      5. Espero todavía a Aureliano porque creo que compartimos afecto y admiración por Savater.
      Ya estoy llegando a Burgos.
      Voy a dar un poco de palique al taxista para que no se me duerma.
      Gracias por el estupendo comentario.
      Un abrazo.
      MÁS

  10. Sinceramente, no me encuentro con ánimos para escribir en el blog. Todos sabemos que tienen un carácter público y abierto, por lo que no son los medios adecuados para expresar cuestiones personales o íntimas. Y estas cuestiones son el motor que nos hacen caminar un uno u otro sentido.

    Lógicamente, desearía que no se me nombrara para que diera más explicaciones, pues de nuevo incurriríamos en el mismo error.

    Agradezco mucho a José Antonio las referencias que me hace a partir de las lecturas que publico en Montilla Digital o en Azagala; pero tampoco deseo debatir sobre lo que escribo en estos medios.

    No sé si más adelante cambiaré de opinión; pero por ahora no quiero escribir bajo cierta presión o condicionado por el sentimiento de obligación moral.

    Un abrazo para todos.

    • Querido Aureliano:
      Por supuesto que debe existir libertad plena para escribir y para no hacerlo.
      Lo digo con total sinceridad.
      Respetaré de forma escrupulosa esa libertad.
      No haré llamadas que recaben tu participación. No habrá, por mi parte, presión alguna y espero que no sientas la “obligación moral” de intervenir.
      Solo quiero decirte que agradezco tu presencia en el blog. Lo has enriquecido cuando has participado.
      Y, por supuesto, las puertas siguen abiertas por si cambias de opinión.
      De cualquier forma, ahí está mi correo, para evitar el carácter público y abierto de los comentarios del blog. Me gustaría conocer, por supuesto en privado, cuál ha sido la causa del cambio de postura respecto al blog. Solo si lo tienes a bien.
      Siempre he dado por bienvenida la discrepancia. Porque creo que nos hace pensar y poner en tela de juicio lo que escribimos o pensamos.
      Un abrazo.
      MÁS

  11. Estupenda síntesis del libro de Savater!

    Como bien sabe querido maestro, el trabajo docente es a flor de piel, y es algo que no puede ser evitado, es inalienable a la práctica; las emociones van, vienen, se transforman o permanecen de acuerdo a las relaciones que se construyen. Y también son de ida y vuelta. De ahí la importancia que los maestros le demos al trabajo con las emociones en el aula: reconocerlas, aceptarlas, manejarlas.
    Mirar a los alumnos como seres que están creciendo, que van desarrollando estructuras cognitivas, interacciones sociales, emociones, campos visuales propios a partir de los constructos, es una aventura espectacular.
    Gracias por este paisaje qe nos brinda.

    Por cierto, tomé de su autoria la idea de escribir todos los dias sobre la vida de mis seres amados, lo que sucede, pienso y siento. Gracias también por eso.
    Un abrazo

    • Querida Alma:
      No podía ser de otro modo con ese nombre.
      Tu comentario sobre la acción del educador (educadora) no puede ser más certero y más hermoso.
      Gracias a ti.
      No sabes cuánto me he alegrado de haber iniciado el diario para Carla (DÉJAME QUE CUENTE) el dia que nació y, sobre todo, de no haberlo interrumpido nunca.
      Gracias también por la hermosa decisión que has tomado.
      Besos.
      MÁS

  12. Voy a leer esos dos libros. Me parecen que son el haz y el envés de la cuestión. El segundo que habla de teoría y el primero que cuenta cómo alguien la ha llevado a la práctica.
    Por eso me ha gustado tanto el artículo. Es un programa de vida. En un lugar se dice cómo haría que hacerlo y en el otro se nos dice que alguien lo ha llevado a la práctica.
    Manos a la obra.
    Saludos y gracias.

    • Querida Noelia:
      Da gusto tener lectores y lectoras “ASÍ”, que no solo leen el artículo sino que buscan ir más allá, no solo en la lectura de texto que se comentan. Pero que todavía más allá y pretenden llevar a la vida las propuestas de acción que nos mejoren como personas, como parejas y como ciudadanos y ciudadanas.
      Muchas gracias por el tiempo dedicado a la lectura y, sobre todo, por tomarte la molestia de escribir un comentario.
      Besos.
      MÁS

  13. Querido Miguel Ángel y compañeros/as de El Adarve:

    Después de enviar el escrito que apareció la semana pasada, salía de Córdoba para estar unos días en Madrid. Ahora que ya me encuentro con los medios para escribir tranquilamente, me ha parecido razonable, por consideración a quienes siguen El Adarve, explicar de manera abierta las razones que me han impulsado a parar los comentarios.

    Han sido casi nueve años, con alguna interrupción, los que he ido apareciendo en sus páginas, y en los que algunos de vosotros me habéis acompañado en ese tiempo.

    Para que se comprenda mi forma de entender la participación en los diarios digitales, quisiera referirme a las experiencias que llevo en Azagala y en Montilla Digital (en este caso como el primero de la red de trece diarios digitales de Andalucía que con el tiempo hemos configurado).

    En los artículos que escribo en ambos sitios, la participación de los lectores se lleva a cabo en el Facebook de esos diarios; no de modo directo. Con respecto a quienes me siguen, tengo por norma no intervenir, ni mediar, ni acotar sus opiniones, siendo muchos de ellos grandes amigos. De este modo, los comentarios son libres y espontáneos, pues no están condicionados a lo que yo piense de lo que han manifestado, sea a favor o en contra.

    Así, nunca pregunto el porqué de la ausencia de participantes que lo han estado haciendo durante algún tiempo y dejan en algún momento de hacerlo. Es más, hay buenos amigos que lo son desde la infancia que me siguen de manera habitual, pero no escriben, y de ninguna forma les pregunto por qué no lo hacen.

    Solamente hubo un caso en el que un participante, extrañado de que yo entrara en temas de psicología, puesto que creía que yo solo era arquitecto y profesor de educación artística, le informé, a través de un artículo titulado “Algo personal”, en el que explicaba mi trayectoria de formación; también para que otros que la desconocían lo supieran.

    Esto que indico no lo planteo, de ningún modo, como modelo; es mi forma de entender la libertad y la espontaneidad a la hora de realizar comentarios.

    Y ya pasando a mi participación en el blog, tendría que indicar que me expresado con libertad, dado que cuando discrepaba acerca de lo que se exponía en el artículo lo que hacía era no escribir, ya que todos los escritos eran comentados, incluso los que, en mi caso, dirigía a otros participantes.

    De igual modo, no me resultaba convincente que, en algunas ocasiones, nombrándonos, se preguntara dónde se encontraban los colaboradores. Esto, en cierto modo, se puede recibir como una forma de condicionar la espontaneidad y la libertad (al menos, así yo lo sentía).

    Pero lo que ya me resultó muy difícil de entender fue lo que se desarrolló en el caso reciente del artículo “¡Despega!”, en el que Miguel Ángel presentaba el libro de un autor chileno. En esa ocasión, por mi visión contraria en muchos aspectos, no pensaba escribir; pero dado que me nombró, aunque yo escribía semanalmente, lo hice con un texto breve y de modo genérico, sin que fuera expresamente dirigido al responsable del blog.

    Y no pensaba escribir porque no soy partidario de los coaching, mindfulnes, autoayudas… que se centran en el individuo aislándose del entorno en el que se vive. Y lo que se vivía en esos momentos en Chile era verdaderamente dramático, al tiempo que la amenaza que se cernía sobre la democracia en nuestro país algo más que preocupante. (Otra cosa es la meditación, la reflexión sobre sí mismo sobre los sentimientos, relacionándolas con la historia, la sociedad, el momento o la realidad que uno vive.)

    Recibí un extenso comentario; no se me interrogaba acerca de las dudas que pudieran surgir de un escrito de muy pocas líneas. Sin embargo, se le preguntaba a otro colaborador, no a mí, qué quería decir lo que yo había escrito.

    No me extiendo más en otros aspectos para no alargarme. El sentimiento fue muy desagradable: después de más de ocho años escribiendo, creo me merecía que, al menos, se me preguntara directamente.

    He comprobado que he perdido esa espontaneidad que he tenido y que no soy capaz de expresarme tal como lo hacía antes. Ahora no me salen algunas palabras que antes fluían sin problemas.

    Para cerrar, quisiera indicaros que, a mi modo de ver, El Adarve es metafóricamente un viaje que ya ha cubierto un largo trecho. En ese viaje yo he participado, he disfrutado, he aprendido, he leído otras opiniones… A lo largo del camino, ha habido gente que se subía al tren y que después bajaba. En mi caso, me bajo ya en esta parada, puesto que ya para mí el viaje sería distinto.

    A todos los que seguís en la ruta os deseo sinceramente lo mejor. Y, tal como expresó el poeta griego Constantino Cavafis en su bello poema ‘Viaje a Ítaca’, os deseo un camino lleno de aventuras, lleno de conocimientos, y que con alegría y gozo arribéis a puertos antes nunca vistos.

    Por mi parte, seguiré en otras rutas rumbo a Ítaca, y sin un día queréis saber de mí, podéis mirar en Azagala o Montilla Digital: ahí estaré oteando el horizonte.

    Un fuerte abrazo para todos.

    • Querido Aureliano:
      Agradezco sinceramente todo el tiempo que has dedicado a la lectura de los artículos del blog durante tanto tiempo y por los largos e interesantes comentarios que habitualmente has realizado.
      Tengo por costumbre dar las gracias a quienes me leen y se toman la molestia de escribir, de forma habitual o esporádica. Se trata de un gesto de consideración. Sé que el tiempo es escaso y que las personas suelen tener muchas cosas que hacer. Nada que objetar a otros criterios en la forma de administrar un blog.
      Lo que me sorprende es que hayas sentido alguna pregunta por los silencios como una forma de presión. Cuando se ha producido, SIEMPRE he hecho referencia a la preocupación porque hubiera algún problema de salud. Y he explicado también en más de una ocasión que mi criterio es que hubiera LIBERTAD PARA ESCRIBIR Y PARA NO HACERLO. Por otra parte, no hay forma de obligar a nadie a escribir (ni a leer) en un blog de este tipo. Quien quiere leer, lee. Y quien quiere escribir, escribe. Y quien no quiere leer o escribir, no lo hace.Lo que sí dije es que si el silencio era una forma de discrepancia, me gustaba más conocer los motivos para poder dialogar sobre ellos.
      Es más, en alguna ocasión vi que tomabas a broma una de esas llamadas. Me gustaría saber si a otros aludidos también les han sentado mal. Creí que me dirigía a personas conocidas y amigas después de tanto tiempo de encuentros.
      Te puedo garantizar que no hubo por mí parte la menor intención de incomodar a nadie. NI a ti ni a nadie. Todo lo contrario. Era una forma de valorar las aportaciones que no aparecían y de preguntar si había algún problema que impidiera leer o escribir.
      Sé de muchos lectores asiduos de cada sábado que nunca escriben y nada les he demandado nunca.
      Respecto al artículo sobre el libro de Jaime de Casacuberta cada uno puede tener sus criterios. Como sobre cualquier otro libro u otro asunto. El comentario que hiciste al respecto me pareció duro y poco fundado. Porque venía a decir que habiendo tantos problemas allí estábamos entretenidos hablando de… despegar. No escribir sobre el problema de Chile, o de España, o de Bolivia, o de Venezuela, o de Argentina, o de… no quiere decir que carezcan de importancia para el autor. Así te lo dije. Te puedo asegurar que Casacuberta es una persona más que comprometida con los problemas de su país. Te respondí que que tiene importancia reflexionar sobre la actitud ante nosotros mismos, ante los demás y ante los problemas del mundo.
      Me sorprende también que te sientas molesto porque no te haya preguntado directamente por algo y le haya preguntado otra persona (imagino que te refieres a José Antonio).Yo te contesté a ti directamente. Y esperé, en vano, que siguiera diálogo.
      En cualquier caso, NO HA HABIDO EN MI ACTITUD HACIA TU PERSONA O TUS COMENTARIOS (O AUSENCIA DE ELLOS) NI LA MÁS MÍNIMA ACTITUD NEGATIVA.
      Si, a pesar de ello, te mantienes en la decisión de ausentarte de manera definitiva, nada puedo objetar, salvo lamentar que la tomes.
      Me ha sorprendido la susceptibilidad que has manifestado sobre mi postura hacia tus comentarios. Una cosa es discrepar y otra sentirse ofendido cuando (como es el caso) NO HA HABIDO NI LA MÁS MINIMA INTENCIÓN DE HACERLO.
      Puede uno dejar de hacer algo que hacía sencillamente porque sí, pero la causa que te ha movido a bajarte de este tren (en lo que a mi respecta) no ha existido. Siento mucho, por ese motivo, la decisión. Me gustaría que fuera revisable.
      Buen viaje a Ítaca, de todos modos.
      Al acabar algunos cursos entregaba a mis alumnos y alumnas un ejemplar del texto de Kavafis.
      Nuevamente gracias.
      Un cordial saludo.
      MÁS

  14. Llevo estos días con el corazón encogido.

    Me habéis recordado el caso reciente y mediático de Luis Enrique y Robert Moreno. También este caso me entristece y me hace pensar en qué cosa tan grave tiene que pasar para provocar esos hechos en personas con un trato tan cercano y de tantos años, de tantas vivencias compartidas.

    No voy a mencionarte porque quiero respetar tus deseos, pero debo dirigirme a ti para agradecerte tus enseñanzas, tus atenciones en forma de respuestas, tu provocación, tus orientaciones, tus consejos, tu saber, tus pasiones. MUCHAS GRACIAS.

    Por supuesto, voy a seguir tus opiniones allá donde las encuentre.

    Por otro lado, tengo sensación de culpabilidad. Soy de mucho interactuar. Se aprende más en un diálogo o debate que en una exposición. Pero recuerdo o pensaba que a ti también te iba la marcha, de hecho, conmigo has empezado tú. Quizás te he pinchado demasiado. ¡Es que no lo sé, no tengo ni idea!

    La verdad, es que me has sorprendido con el último escrito, con lo que dices sobre Miguel Ángel. Aunque de lo que hablas es de escribir o no en el blog, de los toques de corneta a los habituales, de la obligación moral de participar, lo que te ha dolido es un trato inadecuado de Miguel Ángel hacia tu persona:

    Has pasado de esto:

    “¿Qué decir de un artículo escrito por Miguel Ángel Santos? Pues que rezuma inteligencia, belleza y, sobre todo, humanidad. Pero una humanidad sincera, sin alharacas, sin falsos adornos. Lo que escribe es totalmente creíble, dado que en él la palabra y la acción son como las dos caras de una moneda: inseparables.” (26-12-2010).

    A esto:

    “No me extiendo más en otros aspectos para no alargarme. El sentimiento fue muy desagradable: después de más de ocho años escribiendo, creo me merecía que, al menos, se me preguntara directamente.” (1-12-2019).

    Y yo creo que se trata de esto:

    “Hay malentendidos que nunca se detectan o, quizás, se descubren pasados muchos años, por curiosidad o por azar. Sería más sensato, aclarar con la persona lo sucedido, en lugar de arrastrar la confusión y el dolor. Otros se descubren al momento y se tratan de resolver inmediatamente.”(MÁS).

    Dice tu amigo que el diálogo ayuda en los malentendidos. No te guardes esos otros aspectos. No sé. Yo no soy quién. Yo no soy nadie. Pero vosotros sí. Y me tenéis alucinado y jodido.

    No hace falta que contestes, no te sientas obligado, te entiendo. Pero tenía la necesidad de hacerte llegar unas palabras de respeto, cariño y sorpresa ante la no comprensión de lo que pasa.

    (No sé quién lleva aquí “la peor parte”).

    Un abrazo para ambos.

    • Querido José Antonio:
      Gracias por tus reflexiones que, estoy seguro, parten del afecto y de la sinceridad.
      Y me parece bien que expreses tu visión y tus sentimientos al respecto.
      Muchas veces has sido un puente por el que hemos transitado.
      He repasado los comentarios escritos relacionados con este desencuentro y después los he pasado por el alambique de mi actitud.
      No sé si se podrá encontrar en mis
      escritos algún atisbo de
      desconsideración pero puedo dar fe de que no ha existido ni un ápice de voluntaria intención.
      A pesar de ello nunca me han dolido prendas a la hora de pedir perdón.
      La verdad es que yo también estoy sorprendido y apenado.
      Un abrazo.
      Muchas gracias.
      MÁS

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