3a7e70ac62799d5d67875cb068512ba3_XL

Carlos Herrera.

Por favor, señor Herrera

21 Ene

Todo el mundo convendrá conmigo en que conseguir que los alumnos y alumnas hablen y escriban correctamente es un objetivo prioritario de las instituciones educativas. Porque el lenguaje es un maravilloso camino que nos une a los seres humanos. Y porque es la herramienta que nos permite comprender el mundo. Y porque buen estilo es precisión y rigor de pensamiento…

Hace algunos años publiqué, con dos colegas de la Facultad, una obra titulada Libro de estilo para universitarios. Fue fruto de un largo esfuerzo dialogado. El libro, cuya segunda edición fue corregida por el famoso lingüista Manuel Seco, pretende ser una guía para hablar y escribir correctamente.

La familia también pretende que los hijos y las hijas crezcan haciendo un uso adecuado del lenguaje. Y ayudan a la escuela a conseguirlo.

Pero enseñar a hablar y escribir correctamente e, incluso, con elegancia, no debería ser una pretensión exclusiva de los dos ámbitos educativos por excelencia. La sociedad entera debería contribuir a esa tarea de socialización que consiste en incorporar a los niños y jóvenes al corazón de la cultura.

Algunas personas, en aras de no sé qué pretencioso juego, se empeñan en hacerse las graciosas y se dedican a destruir lo que otros con tanto esfuerzo, sabiduría y paciencia tratan de alcanzar. ¿Por qué digo esto? Porque hay un programa en la radio española (Herrera en la COPE) en el que hace tiempo se abrió una sección que lleva por título Pienso de que… Y todos los oyentes que llaman se ven constreñidos a seguir el juego y comienzan sus intervenciones diciendo «Pienso de que…».

Mi chirrían los oídos cada vez que, intencionadamente o por azar, se detiene la aguja en el dial de la Cope y oigo esa expresión que he venido combatiendo toda la vida en la corrección de trabajos, artículos, tesis y escritos de cualquier tipo. No se debe decir pienso de que, sino pienso que. El dequeísmo es una lacra que se ceba en el idioma haciendo cometer errores sin cuento. Estoy seguro, por otra parte, de que (aquí sí es correcto el de que) el señor Carlos Herrera lo sabe perfectamente. Estoy seguro de que muchos participantes de la sección saben que están obligados a cometer una infracción lingüística. Entonces, ¿por qué ese juego estúpido?

Son ganas de hacerse el gracioso, pienso yo. No las discuto en otros momentos, pero no a costa del daño causado a los participantes que seguirán cometiendo ese error, no a costa de tantos oyentes que acabarán pensando que «pienso de que» es una expresión correcta y no a costa de los esforzados maestros y maestras que cada día pretenden enseñar el dominio de la lengua a sus alumnos y alumnas.

Pienso también en el papanatismo de la gente. En esa facilidad que tienen algunos para ser arrastrados a cometer errores o a decir tonterías. Me llevan los demonios cuando oigo a Carlos Herrera invitar a entrar en esa sección del programa y cuando oigo a los participantes repetir el error antes de dar su opinión: «Pienso de que…». Una y otra vez. Desesperante.

Pido desde aquí, por favor, que cambien ese estereotipo malsonante, que eviten esa inducción al error, que acaben con esa gracieta de pésimo gusto.

Como todo el mundo sabe, el dequeísmo es el uso incorrecto de la preposición de delante de una subordinada completiva introducida por la conjunción que. Un buen ejemplo nos lo ofrece el nombre de la sección del programa del señor Herrera: «Pienso de que…». ¡Qué barbaridad! Un ejemplo de mala sintaxis dando título a una sección de un programa de radio dirigido por un periodista de postín y escuchado por millones de oyentes. Como le he dicho en el título del artículo: Por favor, señor Herrera. Ni un día más.

El queísmo, por contra, es el fenómeno contrario: es decir, omitir la preposición de ante las proposiciones subordinadas sustantivas. Por ejemplo, decir «acuérdate que tienes que venir», en lugar de “acuérdate de que tienes que venir”.

La casuística es muy variada y, a veces, compleja. Me voy a dejar llevar por el tic de profesor y voy a sugerir a mis lectores y lectoras una fórmula que suele ayudar en muchos casos. Es la siguiente. Después del verbo de la oración o verbo principal se colocan las expresiones de algo o de alguien para ver el uso correcto de «de que» y algo o alguien para el uso correcto «de que». Ejemplo uno: Me he olvidado de que estabas aquí. Olvidarse de alguien nos indica que es correcto. Ejemplo dos: Llegué a la conclusión que estábamos equivocados. Llegar a la conclusión algo es incorrecto, porque falta «de».

Reconozco que soy un maniático en estas cuestiones y que me siento molesto ante el mal uso público del lenguaje por parte de políticos y periodistas. Pero este caso que denuncio en el artículo tiene una especial gravedad porque instiga y casi obliga al mal uso del lenguaje.

Hablar y escribir bien requiere un conocimiento, y un esfuerzo. No es admisible que cualquier desaprensivo destruya ese trabajo de una manera tan irresponsable. Una cosa es cometer un error y otra consagrar un error. Una cosa es que a alguien se le escape una incorrección y otra que se la eleve al rango de ideario.

Voy a llamar al programa. He estado tentado de hacerlo muchas veces. Pero, claro, pienso que me obligarían a pasar por sus horcas caudinas, es decir, que para intervenir tendría que repetir su ya famoso latiguillo. Tendría que decir: «Pienso de que no se puede decir pienso de que…».

Es una vergüenza. Así de sencillo y así de claro. No se puede jugar sucio con cosas importantes. Oirán el programa algunos niños, oirán el programas muchas personas en las que quedará grabada como un tatuaje la desafortunada expresión.

Téngase en cuenta que se repite la expresión una y otra vez, por una persona y otra. No se trata de que alguien cometa accidentalmente un error. Es que con esa entradilla se hace del error una causa.

Este hecho me lleva a extender la reflexión a los malos ejemplos que frecuentemente se dan en la sociedad desmontando la tarea que se realiza en la escuela y en la familia.

La escuela del mundo al revés es el título de un hermoso e interpelante libro de Eduardo Galeano. Por cierto, nunca he sabido, querido y admirado Eduardo a quien ya nunca podré preguntar porque te fuiste con la mayoría, si se trata de «la escuela del mundo… al revés» o de «la escuela… del mundo al revés». Lo cierto es que en el libro se nos habla de un curriculum terrible que ofrece el mundo y que todos aprendemos.

Podemos ir de lo más grande a los más pequeño. Podemos ir desde los escándalos más repugnantes hasta las incorrecciones más burdas en las intervenciones parlamentarias, desde las noticias más escandalosas de los medios de comunicación hasta estas prácticas de mal ejemplo en el hablar protagonizadas por profesionales del periodismo que, supuestamente, deben dominar a la perfección el lenguaje.

Lo que unos pretenden alcanzar con el trabajo esforzado y humilde de las aulas, lo desmontan otros con una ligereza y una desenvoltura asombrosa en el proceder o en el decir. Habría que acabar con los malos ejemplos.

32 thoughts on “Por favor, señor Herrera

  1. Me parece que el artículo está bien redactado y hasta comparto lo mal que suena el dequeísmo. Pero yo también tengo una guerra personal con el uso del masculino y el femenino en determinadas expresiones en las que el masculino engloba ambos géneros. La misma Real Academia de la Lengua ya ha advertido del mal uso que se hace por parte, principalmente, de políticos que van de “progres”. Y yo sigo sigo sin ver la relación que puede existir entre ser progre y el mal uso del lenguaje. En este caso, a usted sólo le ha faltado decir jóvenes y” jóvenas”. Y lo malo de esto es que es usted el profesor y yo sólo un alumno díscolo.

    • Estimado Reynadlo:
      Gracias por tu participación.
      Y gracias por la sintonía respecto al queismo y al dequeismo.
      Me parece estupendo que planteemos nuestra divergencia sobre el uso del lenguaje sexista. Porque es SEXISTA. Y la RAE podrá decir lo que sea sobre la corrección lingüística, pero no podr´ña rebatir que el femenino está discriminado. Aun recuerdo cuando, de pequeño, estudiaba aquello de l”los adjetivos concuuerdan con el sustantivo por el GÉNERO NOBLE”, que era el masculino. ¿Era innoble el femenino?
      Ya sé que usando el genérico niños nos referimos gramaticalmente a los niños y a las niñas, perom en realidad no se nombra a las niñas. Y lo que no se nombra no existe.
      No olvides que la grmática, la sintaxis, la semántica la han hecho tradicionalmente HOMBRES. No es casual.
      Otra cuestión: cuando chocan dos principios como en este caso, uno lingüístico y otro ético, yo hago prevalecer el principio ético. Hay que evitar la discriminación. Cuando una mujer es asesinada pocos piensan en las causas: una de ellas es el lenguaje sexista.
      Saludos y gracias.

  2. Ya conocía ese caso. Y me había producido verdadera indignación. Como maestra de Lengua me pareció un insulto. Yo corrijo esas expresiones casi todos los días. Y ahora viene este gracioso y hace repetir el error a todo el que llama.
    Increíble. Indignante. Denunciable.
    Saludos y gracias.

  3. Nunca escucho la COPE. Y ahora tengo otro motivo más para no hacerlo. Me parece un acto de irresponsabilidad y de poca vergüenza.
    ¿A quién se le ocurre?
    Es un modo de deshacer todo el esfuerzo que hacen los portes en las aulas.
    Es una ligereza incomprensible.
    Además, no se trata de una vez sino de una sección de un programa que se hace popular.
    Parecen graciosos pero son unos irresponsables.
    Gracias por la denuncia.

  4. Certera denuncia. Es inadmisible que se produzcan esos malos ejemplos tan llamativos, tan públicos, tan persistentes.
    Parecen más propios de una persona sin mucho criterio que de un periodista con tanta experiencia.
    Con lo difícil que es aprender a hablar y a escribir bien y estos personajes tanto estas ANTICLASES.
    Me parece también muy oportuna la observación final que generaliza el tema a los escándalos y malos ejemplos en todos los aspectos.
    Buena semana.

  5. Confieso, querido Miguel Ángel, que hoy abrí tu blog esperando encontrar una entrada referida a la “coronación” del reciente presidente Donald Trump. Parece una situación oportunísima para hablar del poder, la ética, la democracia y todos los valores asociados al buen gobierno. Pero el tema que todas hoy también es importante.
    La precisión y el buen uso del lenguaje es importante por todas las razones que muy bien has enumerado. La dejadez y laxitud en su uso (más grave aún cuando es consciente y voluntarios) es una falta e respeto y una grosería hacia los interlocutores (por cierto el nuevo presidente de EEUU, podría aplicarse el cuento también en este aspecto, basta analizar los estudios comparativos de sus intervenciones respecto al presidente saliente, B. Obama)
    Esto lo dice alguien que, nacido en una de las provincias que con más riqueza y precisión usa el castellano como es Burgos, aún sufre por sus dificultades con el laismo y su mal uso del condicional… “Si habría estudiado más, no me pasarían estas cosas…”

    • Querido y madrugador Jesús Marcial:
      Escribí para el periódico, a petición de su Director, un artículo sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos. Tatué el artículo EL PROBLEMA NO ES DONALD TRUMP. Decía en él que el verdadero problema es que haya tenido esa cantidad tremenda de electores que le han apoyado. Me preguntaba por los criterios, por la formación, por la escuela,,, El mismo Trump decía que podría matar a alguien en plena calle y le seguirían votando. Ese es el problema. No que hay un Donald Trump sino que haya tantas personas que lo apoyan incondicionalmente.,.. Por eso no he insistido hoy.
      Completamente de acuerdo de acuerdo en que la comisión de errores en el uso del lenguaje (tú dices muy bien que, sobre todo, cuando es consciente y voluntaria) constituye una falta de respeto.
      Nunca aprenderemos a dominar a la perfección el lenguaje. Mi hija Carla se sorprendía de que yo (a quien ella considera un diccionario andante) hubiera tenido que usar el diccionario para saber el significado del verbo adujar que me había encontrado en la novela “Mujeres que compran flores”.
      Algún día volveré a cuestiones que mencionas sobre laísmo, leísmo, condicionales y otras hierbas.
      No sabía que eras burgalés.
      Un abrazo y buen fin de semana.
      MAS

      • Acabo de leer el artículo del 9 de noviembre que citas: “El problema no es Donald Trump” (http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2016/11/09/problema-donald-trump/888579.html)
        Estoy de acuerdo con tus comentarios y comparto el asombro y la consternación por la calidad personal y democrática de muchos ciudadanos que se dejan manipular hasta rayar en la autodestrucción. Confiemos en los ciudadanos cabales y críticos que también los hay y esperemos que moderen las políticas de este peligroso personaje. Que Dios nos ampare.

        • Querido Jesús Marcial:
          Creo que ese es el problema: que millones de ciudadanos y ciudadanas apoyen a un candidato que dice y hace las cosas que dice y que hace. El mismo dijo que si matase a alguien en plena calle le seguirían votando.
          Me preocupa que hayan millones de personas que apoyan sus políticas xenófobas, racistas, machistas…Hoy ha dicho que justifica la tortura para obtener confesiones de los terroristas.
          ¿Por qué le aplaude tanta gente?
          Gracias por leer incluso lo que ya ha quedado atrás.
          Un abrazo.
          MAS

  6. Querido Maestro y Amigo Miguel:
    ¡Enhorabuena por el artículo, hermoso texto expositivo-argumentativo y descriptivo, que rezuma pedagogía y rigor.
    Cuando terminaba en 1994 mi licenciatura, un catedrático de Lengua Española nos decía que (entonces) el futuro del español no residía en España, sino allende el Atlántico: de cada 10 hispanohablantes: 4 españoles; 6, de fuera.
    Otro dato: Me admiro del cariño y de la alta competencia comunicativa de los catalanohablantes, de su política lingüística, del poder de atracción que irradian para que se creen cátedras de filología catalana en facultades de Letras -Bolonia, Venecia, Roma…
    Termino: Los poderosos y las personas de preeminencia deberían ser no modelos del buen uso, sino ejemplos de una mínima destreza comunicativa en español. Muchos de los que se dicen patriotas atentan inmisericordemente contra esta maravilla que debería unirnos: la lengua (concreción de la facultad del lenguaje).

    • Querido Carlos:
      Gracias por leer el artículo, por valorarlo y por comentarlo.
      Cuidar el lenguaje es un modo de respetarnos ya que es la base de la comunicación humana.
      Estoy contigo en todo lo que dices, especialmente en la última parque en la que dices que las personas que tienen una cierta preeminencia deberían ser un ejemplo en el uno del lenguaje..
      Por eso me ha parecido escandaloso el hecho que denuncio en el artículo.
      Saludos y gracias.
      MAS

  7. Queridos lectores y lectoras de El Adarve. Y, sobre todo, queridos comentaristas:tiguo
    Ya habéis visto que el antiguo blog ha hecho una migración. Espero que se recuperen todos los artículos y TODOS los comentarios que había en el antiguo.
    Deseo que el nuevo formato no dificulte el acceso a la lectura y, por supùesto, a los comentarios.
    BIENVENIDOS A ESTA NUEVA PRESENTACIÓN.
    Y gracias a todos por participar.
    MAS

  8. Hola, Miguel Ángel. Muy buenos días.

    Vamos a estremar este nuevo formato de tu blog. Estoy probando en el móvil y su uso es mucho mejor.

    Sólo quería curiosear, experimentar, aprender algo que no sabía, en definitiva.

    Esto parece que funciona.

    Hasta más tarde. Con tiempo, zarandearé a nuestro idioma al más puro estilo periodista de hoy. El móvil es muy inmedisto, pero me sigue resultando un coñazo el escribir en él.

    Un abrazo.

    • Querido José Antonio:
      Ya espero que todos los lectores se vayan adaptando al nuevo sistema. Me alegra saber que te ha resultado más fácil y más cómodo a la primera.
      Hay menos comentarios esta semana. Imagino que algunos seguirán leyendo y escribiendo en la edición antigua. Trataré de que (aquí es necesario el “de que”) sus comentarios no se pierdan y de pasarlos a este.
      Vamos a ver lo que pasa.
      Espero tus reflexiones lingüísticas.
      Un abrazo.
      MAS

  9. Esto es un escándalo antieducativo. ¿Cómo se puede difundir y apoyar un error lingüístico?
    Debería ser denunciado.
    No hay derecho a que unos están formando y otros deformando.
    Saludos a todos los lectores y lectoras.

    • Querida Marisa:
      Gracias por tu comentario. Comparto al cien por cien tu planteamiento. Creo que alguien debería intervenir para prohibir ese atropello. No se puede tolerar todo. Unos están empeñados en enseñar y otros en destruir el fruto de la enseñanza.
      A vr si conseguimos que cambien en el programa. Estoy intentando llamar al progrma.
      Besos.
      MAS

  10. Es increíble lo de este periodista. Una cosa es cometer un error y otra consagrarlo, como se dice en el artículo.
    Con lo que cuesta tener un criterio claro en el dequeísmo y el queísmo, esto es un verdadero atropello.
    Yo también voy a intentar llamar al progrma.
    Gracias por el artículo.

    • Estimado Antonio:
      Gracias por leer y por escribir.
      No he conseguido hablar con ellos. Y no sé si admitirán la sugerencia. Pero creo que no debemos callarnos ante este tipo de cosas. Por el bien de todos y de todas.
      Saludos y gracias.
      MAS

  11. No me gustan los malos ejemplos. Ni el lo grande ni en lo pequeño.
    Habría que tomar cartas en el asunto. No se puede deshacer lo que hacen otros con tanta impunidad. Porque esa sección sigue ahí día tras día sin que se le paren los pies al responsable.
    En estas cuestiones del mal ejemplo, todo es importante. Lo grande y lo pequeño.
    Saludos cordiales a todos y todas los comentaristas.

    • Querida María José:
      Gracias por el comentario. Y, por haber leído el artículo.
      Me sorprende mucho que quienes llaman se sometan con tanta facilidad a la exigencia de cometer un error. A no ser que no sean conscientes de que lo comenten. En cualquiera de los dos casos, es preocupante.
      Besos.
      MAS

  12. No me explico cómo puede estar ocurriendo un caso así. ¿Es que no lo oyen los seguidores del programa? ¿Es que no lo saben las organizadores del programa? ¿Es que no lo saben los responsables del mismo? ¿Es que no llaman los participantes y repiten el error? ¿Es que Carlos Herrera no es consciente del despropósito? ¿Es que no le importa? ¿Es que le hace gracia?
    No me explico tanta pasividad ante un hecho así.
    Ya sé que hay cosas peores en cuanto al ejemplo, pero una cosa no quita a la otra.
    Si no hay sensibilidad para estas cosas, no la habrá para las más graves, como ya sucede.

  13. Querida Marta:
    Muchas preguntas sin respuesta. Yo también me las planteo.
    Vuelvo al libro de Galeano (La escuela del mundo al revés). La vida enseña muchas cosas, el curriculum que imparte la sociedad tiene mucha elecciones que hacen aprender cosas terribles.
    Creo que la escuela, la familia y la sociedad tienen que repasar lo que hacen y lo que dicen para no impartir esas lecciones perniciosas.
    He visto en algunas escuelas que hay carteles mal escritos encima de las puertas. SALA PROFESORES. Sin la preposición DE. Luego, en la clase de Lengua, se explicará el uso correcto de las preposiciones y se corregirá en los trabajos su mal uso.
    Todos los días están siendo testigos de esa lección negativa.
    Besos y gracias.
    MAS

  14. Querida Marisa:
    Ya ves que este es un buen camino para llegar donde quieres.
    Espero tus comentarios.
    Gracias por leer y por participar.
    Besos.
    MAS

  15. Hola Miguel Ángel.

    “Espero tus reflexiones lingüísticas.”

    Por aquí estoy de nuevo, porque te dije que lo haría. Hasta este momento no he podido sentarme a charlar contigo.

    Verás. Demasiado respeto le tengo yo a los idiomas, al hablar con corrección y al escribir sin faltas y de una manera entendible, que facilite la comunicación, que siga las recomendaciones de la Academia, en la medida de lo posible.

    Yo soy de los vagos que pretenden aprender sin esfuerzo. De ahí que procure “ver” lo que oigo y leo en los medios de comunicación. Hoy han aumentado estos lugares.

    Como modelos, aparecen, básicamente, los periodistas. Se les presupone un gran conocimiento en su herramienta de trabajo: la palabra, sea escrita o dicha. Pero, como se quejan los más viejos de este oficio, creo que ahora debe haber otras prioridades.

    Sin meterme con pronunciaciones propias de los distintos lugares de España, o con el uso humorístico, o con la invención intencionada de nuevas palabras, a mí me llama la atención un par de errores.

    Uno, ya comentado por ti en su día, y que me lo tengo que pensar siempre porque está muy asentado y parece bueno, es cuando escucho “detrás tuyo” en lugar de detrás de ti. Se lo estoy corrigiendo constantemente a mis hijos.

    El otro, muy de nuestro presidente del gobierno, es la pérdida de la “d” en el participio: apañao, emocionao, fastidiao.

    Hay una, que supongo que, si no lo han hecho ya, lo harán, será reconocida como correcta. Me refiero al uso der infinitivo en vez del imperativo: “Abrir la puerta, por favor” en lugar de “Abrid la puerta, por favor”. Bebed. Comed despacio.

    Pero, Miguel Ángel, yo no suelo tener ni idea de las temáticas y asuntos de los que te hablo, pero de reflexiones lingüísticas, – 4,2648. A estas alturas, ya debo de haber cometido más faltas de las admisibles, si es que puede haber de esas.

    “Habría que acabar con los malos ejemplos.” A mí me parece que ésta es la verdadera preocupación de tu artículo. Hay demasiados malos ejemplos, de todo tipo, en la sociedad. Muchos de ellos, elegidos democráticamente. Otros, elegidos por nuestro consumo.

    Hoy la escuela ya no es el único lugar destinado a la enseñanza. No lo era antes, pero ahora menos, el único lugar en donde los jóvenes adquieren conocimientos.

    En esta semana, me está dejando todavía más decepcionado el ser humano, lo animal que puede llegar a ser, lo irrespetuoso y maleducado que llega a ser en el poder y escondido en el anonimato. Me estoy refiriendo al tema de las eléctricas y el capitalismo salvaje, y al tema redes sociales. Me recordó a lo que tratamos la semana pasada. ¡Qué insultos! ¡Qué indefensión! ¡Qué animaladas, con perdón para los animales! Como dirías tú, ¿esta gente por qué escuela habrá pasado?, ¿qué habrán aprendido? Sean muchos o sean pocos, ¡qué ruido hacen! O puede que todos les pongamos un altavoz.

    Hasta mañana Miguel Ángel. Despacito con el boli rojo, pero sin piedad. (Me refiero a mí)

  16. Querido José Antonio:
    Vamos a ver cómo nos va en este nuevo formato, después de la migración- Espero que nadie tengadena y de un periodisa problemas para acceder a la lectura y para participar. Sin vuestros comentarios esto no funciona.
    Volveré algún día con otros errores frecuentes que conviene corregir. Pero, como dices, en esta ocasión me centraba en el pésimo ejemplo de una cadena y de un periodista que consagran un error y lo hacen repetir a todo el que llama para participar.
    Un periodista, en un programa diario, en una cadena millonaria de oyentes.
    INADMISIBLE.
    Un gran abrazo y hasta mañana.
    MAS

  17. Totalmente de acuerdo contigo. Este periodista es bueno, pero la verdad que querer imprimir en su programa un poco de gracia a costa de sacrificar el lenguaje, no me parece bien. Los docentes enseñamos o intentamos hablar lo mejor posible en todos los espacios. Es nuestra obligación. Es una lástima que el populismo que tienen algunos, no lo utilicen para otras cosas y para mejorar otros aspectos que hoy día, la familia no acomete. Me refiero a la educación, a esos temas transversales que son comunes a muchas materias y que se deja todo en manos exclusivamente en manos del colegio. La educación es un tema importante en el que nos tenemos que volcar todos los sectores de la sociedad.
    Pero querido Miguel, que triste es ir a ver a tu hijo de jugar un partido de fútbol un sábado y escuchar la cantidad de improperios que los padres le dicen a los árbitros y que sus hijos escuchan. O simplemente someter a los niños a una presión impropia de la categoría en la que juegan, y que se aleja de los valores deportivos que hoy en día muchos pretendemos. Y eso, ¿de quién es responsabilidad?. Yo estaría de acuerdo en que me despidiesen si alguna vez sale de mi “VOCA” alguna palabra insultante para nuestros oídos, o sea, que señor Miguel Ángel, me puede usted despedir de este blog por lo de VOCA (boca). Porque estoy seguro que yo he entrado a formar parte de la educación de su hija, y usted no va a permitir que yo me dirija a mis alumnos de forma inadecuada (entonación, vocabulario, etc.). Esto pone de manifiesto la importancia del uso del lenguaje por parte de todos los sectores de la sociedad.
    Pero claro, este gente tienen muchos seguidores. Eso es porque su estilo de vida, su forma de pensar, o no se qué, le resultan atractivos a un determinado sector de la población. El problema está en cuando pensamos que para acercarse a la población hay que hablar mal, o tener comportamientos impulsivos. Yo tengo algunos ejemplos de personas con los que siento empatía, y pertenecen a la docencia, jugadores de deporte, estudiosos, actores de cine, etc. No tengo muchos la verdad, ni pienso que haya que tener muchos. Son personas que han conseguido un nivel gracias a su trabajo. Yo por suerte, los que tengo utilizan el lenguaje correctamente, tanto en la semántica como en la articulación y vocalización. Y es que el lenguaje es muy importante señor Herrera, por ejemplo, a la hora de buscar trabajo, ni que decir tiene en el colegio o instituto. O para las personas que tuvimos que comenzar de cero, que aprendimos a hablar empezando a pronunciar las vocales..
    Un abrazo

    • Querido Oscar:
      Me alegra ver que sigues leyendo y, sobre todo, que escribes. Porque es un ejemplo de esfuerzo y de generosidad. Decimos que hay que participar y no hay mejor forma de persuadir a otro que el propio ejemplo.
      De acuerdo contigo en que el lenguaje es muy importante en la formación de las personas.
      No sabes cuánto me alegra que tú seas el profesor de Carla.
      Un gran abrazo.
      MAS

  18. Los periodistas, locutores, presentadores de televisión y, sobre todo, los políticos son los asesinos de la lengua española; la matan diariamente y desde todos los medios de intoxicación, perdón, comunicación. El uso generalizado del “compañeros -y compañeras-“, “andaluces -y andaluzas-“, etc. es una muestra más de la inopia hacia la que están conduciendo a una lengua que, a pesar de su diversidad, hablan millones de personas en todo el mundo. ¿Para cuándo un riguroso examen de la materia a los -y las- políticos, periodistas, etcétera?

    • Estimado Juan José:
      Esos malos ejemplos deberían estar detectados y corregidos. Son un modo de deshacer lo que los profesores hacen en las escuelas.
      Acabo de oir, una vez más, un error que se repite hasta la saciedad. “Tal equipo tiene favoritismo…”, expresión empleada para decir que es favorito.
      Me parece certera tu exprdeón de asesino de la lengua española.
      Sí, habría que exigir una preparación profesional en ese sentido.
      Saludos y gracias.
      MAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.