No quiero montar más a caballo

24 Oct

Creo que nadie duda de la importancia que tienen los docentes en la actitud de los alumnos y alumnas hacia el estudio. He visto a pésimos estudiantes transformados como por arte de magia en aprendices entusiastas al cambiar de profesor y, otras veces, he visto cómo un estudiante aplicado se ha vuelto perezoso e indisciplinado al encontrarse con un docente autoritario, torpe, frío y displicente.

Hanna reinició las suyas con un profesor irritable, duro, despectivo y exigente. Un profesor que reprendía y gritaba, un profesor que, lejos de animar, provocó el abandono de las clases y el rechazo de las mismas. Nunca quiso volver. Ni siquiera con otro profesor.

No quiero decir con esto que el estudiante sea una marioneta, manipulada por fuerzas externas. No quiero decir que no hay ninguna responsabilidad en las actitudes de quienes aprenden. Lo que quiero subrayar en estas líneas es la innegable influencia de quienes enseñan sobre las actitudes de los alumnos hacia el aprendizaje. ¿Cuántas veces hemos visto y oído decir que la influencia de un profesor creó un interés inusitado por una disciplina o por una profesión?

Voy a poner tres ejemplos. Tres malos ejemplos. Se puede decir qué es un buen profesor poniendo de manifiesto lo que sucede con quienes no lo son.

Un buen profesor (estas dos palabras deberían constituir una redundancia) es aquella persona que motiva, anima a estudiar y despierta el deseo de aprender. Cuando los niños y las niñas, que tienen una curiosidad innata, no quieren ir a la escuela, algo pasa, algo o alguien falla.

Primer ejemplo: Una niña amiga de mi hija Carla, una preciosa criatura llamada Hanna (desde aquí, querida niña, te mando un beso enorme en estos días difíciles), era una magnífica amazona. Las clases de equitación despertaban en ella un enorme atractivo. Cuando la veía sobre el caballo con su casco, su fusta y su chaleco, perfectamente sentada en la silla, grácil y elegante como una modelo, yo pensaba que era una niña que había nacido para montar a caballo.

Recuerdo que cuando, los viernes por la tarde, las llevábamos a las clases de hípica (a ella y a Carla), se salían del coche antes de que éste se hubiese detenido completamente.

– Niñas, por favor, esperad, tened cuidado…

Como entonces vivíamos en Galway (Irlanda) las clases se impartían en un espacio cubierto, ya que la lluvia hubiera impedido muchos días la celebración de las clases. (Qué hermosos recuerdos, qué entretenidas conversaciones, querida Raquel, mientras veíamos a nuestras hijas sobre los caballos).

Las clases tenían tanto atractivo que esperaban impacientes la tarde del viernes para practicar trotes y saltos, para recibir las instrucciones de su querida profesora…

Terminó nuestra estancia en Irlanda y la familia de Hanna regresó a su ciudad alemana mientras nosotros volvimos a Málaga. Carla reanudó sus clases con un excelente profesor, amable, competente y respetuoso. Hanna reinició las suyas con un profesor irritable, duro, despectivo y exigente. Un profesor que reprendía y gritaba, un profesor que, lejos de animar, provocó el abandono de las clases y el rechazo de las mismas. Nunca quiso volver. Ni siquiera con otro profesor.

Segundo ejemplo: Otra amiga de mi hija, esta española, es una magnífica pianistxa. Disfrutaba de sus clases y tocaba cada día con agrado y buena disposición. Hasta que se ha topado con un profesor de piano que le ha hecho salir llorando de las clases.

No quiere volver al centro de estudios, no desea practicar, no disfruta haciendo lo que hacía. Lo que con otros docentes era atractivo, este nuevo profesor se lo ha hecho aborrecer. Lo que era agradable, hermoso y placentero, lo hizo odioso con su actitud el nuevo profesor.

Tercer ejemplo: Una alumna mía me cuenta que, desde pequeña, sin saber por qué, tenía la ilusión de aprender francés. Quería conocer el idioma, la cultura, la historia, la literatura, la pintura francesa…

Cuando me está describiendo esta enorme ilusión que lo invadía todo, se interrumpe y me pregunta:

– ¿Sabes hasta cuándo me duró la ilusión?
– ¿Hasta cuándo?, pregunté.
– Hasta que me topé con una pésima profesora de francés…

Una cosa es no enseñar nada y otra, más grave, es matar el deseo de aprender. Una cosa es tener escasa habilidad para la enseñanza y otra, más negativa, es destruir las ilusiones de los alumnos y de las alumnas.

Es decir, que la persona que tenía que animarla a satisfacer aquellos deseos de saber, es la que los ha destruido. La que estaba pagada por la sociedad para ayudarla, es la que la ha destruido.

Estos efectos nocivos de una forma de proceder incompetente, nunca se tienen en cuenta. Cuando se habla de la evaluación de los aprendizajes solo se tienen en cuenta los conocimientos adquiridos pero no los efectos secundarios que algunas veces son tan importantes como devastadores.

No quiero, con estos ejemplos, hacer un juicio a los docentes. Sé que la inmensa mayoría desempeñan su tarea con profesionalidad y acierto.

Son muchos más los docentes que motivan, ayudan, animan y quieren a sus alumnos y alumnas. Los efectos que produce la acción docente son enormemente positivos no solo en los aprendizajes sino, sobre todo, en el deseo de aprender.

Esto es lo quiero subrayar en este artículo: la responsabilidad del docente, las repercusiones de su actitud y de su saber hacer en la disposición de sus alumnos y alumnas hacia el aprendizaje. La influencia es patente cuando el aprendiz se motiva y entusiasma. Y no lo es menos cuando se desalienta y se desespera.

Podría poner ejemplos innumerables del buen hacer de los docentes. Si he elegido los tres casos anteriores para abrir estas reflexiones es por el dolor que me han producido al conocer personalmente a las víctimas de la agresividad y de la incompetencia de estos profesionales. Uno puede cometer errores. ¿Quién no los comete? Otra cosa es mantener una actitud destructiva, día tras día, trimestre a trimestre, curso a curso.

Los padres y las madres no pueden asistir impasibles a este desastre. No pueden ver con indiferencia este proceder. Porque después de sus hijos vendrán otros. La dirección de los centros, sabedora muchas veces de estos hechos, no puede mirar para otra parte. No puede aceptar este tipo de comportamientos. Los inspectores/as no pueden cruzarse de brazos. Hay muchos profesionales en paro que realizarían encantados esta actividad. ¿Por qué mantener en su puesto a quien hace tanto daño un año tras otro?

A los dos tipos de profesores y profesoras se les paga igual. Los dos tienen, a través de lo que hacen, un modus vivendi. Pero no se me negará que en uno de los casos se trata de un sueldo dilapidado y en el otro de un dinero rentable.

No debería ser igual. No debería tener la misma recompensa hacerlo bien que hacerlo mal. Esforzarse o no esforzarse. Hacer bien que hacer daño.

Daniel Pennac, en el estupendo libro “Mal de escuela” dice algo que refleja muy bien esta idea. “A mí me salvaron la vida tres profesores que tenían una característica común: nunca soltaban a su presa”. No dice que le salvaron la asignatura, ni el curso. Dice que le salvaron la vida. La influencia no pudo ser más decisiva, más beneficiosa, más trascendental. Es triste que suceda lo contrario.

21 thoughts on “No quiero montar más a caballo

  1. Querido Maestro!
    Por desgracia las acciones destructivas están en muchos sitios no sólo en los ámbitos del saber.Las escuelas deben estar arropadas por docentes competentes tanto en el conocimiento como en el saber estar, pero no olvidemos que esto tiene que ser vocacional, no sirve estar por estar.Los profesores tienen que ser amigos,confidentes, empáticos con los alumnos y con sus situaciones.Ya lo dijo un sabio:”Yo y mis circunstancias”.
    Analizar el daño que han podido hacer con los alumnos sería una cuestión inacabable.Igual que las personas que destruyen vidas con sólo un comentario inoportuno sin medir la proyección de sus palabras.Qué hacer ante tanta insolencia?
    Propongo como usted bien dice, ampliar los afectos, amar la profesión sin medidas, ponerse en el lugar de los otros,aprender de los errores, divulgar las sonrisas y creer que se puede mejorar a las personas.
    Ojala este sea el primer día de un empezar a cambiar las cosas que no nos gustan!
    Feliz día para todos!
    Sin más me despido con un cordial saludo.

    • Querida y madrugadora Loly:
      Ya me estoy acostumbrando a ver tu comentario el primerizo de la mañana del sábado. Da gusto ver que algo que has escrito y enviado para que se lea a las de la magna ya tiene sus lectores/as a primera hora de la mañana. Es paloma que has soltado y que no sabes dónde y cuando se posará ha llevado su mensaje muy lejos y el mensaje no solo ha sido recibido sino que tiene ya contestación.
      Muchas gracias por la fidelidad en la lectura y por la aportación de comentarios. Eres una persona a la que ha enriquecido la experiencia.Digo porque la experiencia lo que nos da a todos a ciencia cierta es AÑOS, pero no necesariamente SABIDURIA.Para que la experiencia se convierta en sabiduría hay que vivirla de una manera determinada, no de cualquier manera. De hecho, a algunos los destruye la experiencia.
      Gracias, pues, por compartir con todos lo que te ha enseñado la vida y la profesión vivida de la manera que tú la has vivido.
      Un beso.
      MAS

  2. Hace pocos años, no sé si ocho o nueve, me encontré con un antiguo profesor y antes de poderle decir que le agradecía cómo lo había hecho conmigo, al saludarlo me dijo: “Hola, José Mari”. Me reconoció, después de no habernos vuelto a ver en más de cuarenta años. Era el único profesor que me llamaba José Mari desde que yo tenía once años. Ni que decir tiene que a estas cercanas fechas de nuestro reencuentro yo ya me había quedado calvo y tenía barba y, además, casi blanca. Le agradecí cómo lo había hecho conmigo, con paciencia, con bondad, y lo duro que resultaba hacerlo así, tal como estaba el patio.
    Sin embargo, pienso que un modelo puede contagiarse, también a estas alturas de crueldad humana (guerra de Siria y otras sangrientas hipocresías), y a pesar de las dificultades, que no son pocas.
    Gracias, Miguel Ángel, por desempolvar estos temas, porque estos lodos nos pueden servir para hacer buenas y bellas imágenes, aunque solo sean de bulto y no solo bajorrelieves.

    • Increíble memoria la de ese profesor tuyo que, después de más de cuarenta años, no solo te reconoce sino que se recuerda de tu nombre.
      Siempre me ha llamado la atención la facilidad de algunos profesores/as para recordar las caras y nombre de tantos y tantos alumnos y alumnas.
      Digo esto porque la sucesión de personas en cursos que se suceden sin interrupción no hace fácil el recuerdo de cada uno. Sin embargo, resulta importante para las personas ser identificadas con el nombre y no haberse convertido en seres anónimo en un grupo o en un simple número de una lista.
      Un gran abrazo.
      MAS

  3. Desde luego que sí. Para bien o para mal la influencia de los profesores es enorme.
    Por eso es decisivo formarlos bien, sele clonarlos bien y tratarlo con el mayor cuidado.
    El futuro de la sociedad depende de que tengamos buenos docentes. Ese es el camino. Largo, pero que lleva lejos.

  4. El primer objetivo que tiene que tener un docente es conseguir que el niño vaya feliz a la escuela, y eso se consigue, tratando a los alumnos con cariño, con respeto y con delicadeza. Es cierto, que en la actualidad, algunos alumnos con sus comportamientos o sus conductas, dejan mucho que desear. Pero, incluso éstos, realizan estos comportamientos por algún motivo, el reto es llegar a ellos, profundizar en el por qué de esa forma de actuar. Si se investiga, en ocasiones, puede sorprenderte lo que pueden estar viviendo y entonces podrás entender su comportamiento.
    He vivido en primera persona, la transformación de alumnos, por el simple hecho de tener paciencia con ellos, dedicarles tiempo, escuchar sus problemas, ayudarles y eso ha llevado a que su motivación por el aprendizaje se multiplique por 1000.
    Desgraciadamente, hay personas que se dedican a destrozar las ilusiones de los demás, son personas frustradas. Una pena pero también una realidad como dice el profesor Miguel Ángel Santos Guerra.
    Un placer leerle, profesor.
    Saludos a todos.

  5. Pingback: No quiero montar más a caballo | Educaci...

  6. Saludos Miguel Ángel.
    Me alegra mucho poder dedicar estas líneas para decirte que soy Maestro de un centro de Primaria en Ronda y pienso que soy afortunado de haber tenido Maestros/as en el colegio que en su día me motivaron, creyeron en mí y me animaron a ser lo que soy ahora. En estos momentos, tú con tu blog y tus publicaciones del Adarve, me sigues animando a mejorar en mi trabajo que me encanta y por eso te doy las gracias. Digamos que siempre he sido y seré un admirador de tus ideas, de tus principios que trato de llevar a la práctica. Me hubiera encantado de haber estado contigo en tus clases. Afortunadamente, también me crucé en mi camino de Universidad a Kiko, Miguel Sola, Ángel Pérez y otros muchos compañeros de tu departamento que en su día me ilusionaron tanto con sus ideas…que solo tengo palabras de agradecimiento para todos ellos. Espero que algún día, alguno de mis alumnos/as de Primaria también se acuerde de mí con el cariño que yo os tengo a vosotros por ilusionar y amar lo que hacéis. Muchas gracias y un fuerte abrazo desde tierras bandoleras.

  7. La realidad nos enseña muchas cosas. Estos casos que se comentan en el artículo nos abren los ojos para ver la gran influencia que ejercen los profesores en sus alumnos. Con un buen profesor se aprende, con un mal profesor se odia el aprendizaje.
    Por eso tiene tanta importancia seleccionar bien a los profesores. Y formales bien. Y hacer que tengan unas condiciones buenas para realizar su trabajo.
    Y no como hizo el señor Wert que empeoró las condiciones laborales de los profesores. Es un ejemplo mago´ìfico de cómo hacer mal las cosas: promulga una ley par mejorar la calidad y destruye las condiciones par conseguirlo.

  8. Seguramente, la mayoría de nuestros alumnos/as quieren seguir montando a caballo, por mil y una circunstancia, pero le duele a uno el alma cuando uno dice que no. Porque, afortunadamente, mil éxitos no tapan un fracaso. Hay que intentar que monten todos…

  9. Estimado Juan Carlos:
    Interesante idea. Importante idea. He dicho muchas veces que los niños y las niñas tienen derecho a la escolarización pero que, sobre todo, tienen derecho a tener éxito en la escolarización.
    Los niños tienen derecho a la hospitalización pero si, cuando van al Hospital, se encuentra con mal diagnóstico o una mala intervención y empeoran o mueren, sería mejor que hubieran ido.
    Un abrazo y gracias por participar.
    MAS

  10. Totalmente de acuerdo. Todos tenemos el recuerdo de profesores que han dejado huella en nosotros; unos por sus malas artes, y otros por su beneficiosa acción.
    El amor, la comprensión, animan. La crítica, sin el amor que debe acompañarla, embota y entorpece y termina provocando el rechazo.
    Esto indica la enorme importancia que tienen las personas que se dedican a educar a otras.
    Saludos.

  11. Gracias de antemano por la entrada Miguel Ángel.
    Lo cierto es que el maestro/a es un espejo en el que se miran diariamente los niños y las niñas de las escuelas. Por eso, la responsabilidad con la que un docente va al trabajo no tiene nada que ver con otro tipo de profesiones. Una actitud amable, positiva e ilusionante es prácticamente una requisito, mayor cuanto más cercan es el trato.

    Saludos y espero que comencéis muy bien la semana.

    Marcos.

  12. Cuánta razón.
    Creo que de esa influencia (beneficiosa o perjudicial) nadie duda. El problema reside en cómo evitar los casos de influencia negativa. Y entonces llegamos a los procesos de selección, de formación y de evaluación de la práctica docente.
    No puede ser que, año tras año, un docente cause estragos entre sus alumnos sin que nada pase.
    ¿Pasra dónde miran los otros alumnos y alumnas, los padres y las madres,los colegas, los directores, los supervisores las autoridades den general?
    No debería dar igual hacerlo bien que hacerlo mal.
    Saludos.

  13. Hola a todos/as, en especial al maestro.
    Estoy de acuerdo con Silvina Hernández. Ahora que estamos en campaña nos van a hablar mucho de educación. Yo ante cualquier tema que me digan que van a abordar mi pregunta será cómo,de donde va a salir el dinero. Dinero si se quiere lo hay, pero ideas de una selección y seguimiento justo de los educadores es mucho más complejo. Invito a quien quiera y tenga una idea de cómo se debería hacer, la exponga, la comparta, a ver si entre todos los que nos apasiona e importa la formación de las personas (0-…), sacamos algo en limpio.¿Cómo lo hacen en los paises supuestamente punteros?¿Cómo evaluar el trabajo de un profesor/a de una forma cualitativa, pero siendo justos?Hay muchísimas cosas a tener en cuenta.
    Ayer, tele, Colegio El Pilar, élite, familias clase alta, salida,ministros, presidentes, dirigentes en general. No hace falta ser muy listo ni hacer ningún tipo de estudio para ver ese resultado.
    Mismo tiempo, otra cadena,película Robert Redfor, Susan Sarandon,periodista joven,investigación, busca la VERDAD.Obtiene la noticia que todo periodista busca. Aquí entra la ética. Esa verdad va a causar más bien o más perjuicios a la gente. Va a hacer el bien a las personas a las que afecta o va a hacer un daño innecesario.
    En los colegios hay muchos compañeros trabajadores y se conocen muchas realidades que no salen a la luz, por lo que sea,mucha lucha de ideas, lucha entre departamentos, luchas que puede que no tengan como motivo la mejora educativa centrada en el niño/a, sino sus mejoras laborales, sus promociones,sus no nos compliquemos la vida, sobrevivirán, o… son carne de cañón.
    Hoy el presidente se congratulaba del aumento del alumnado en FP.Sobran universitarios. No somos Pilaristas.
    Cuando era alumno de BUP siempre me chocó una cosa.¿Como podía haber intelectuales que apoyaban al régimen como famosos escritores, que seguranente eran los que escogían para ser estudiados? ¿Por qué la Iglesia es rica , de derechas, como los de derecahas son religiosos o eso dicen y luego no les tiembla el pulso en tomar ciertas decisiones,si Jesús es lo más comunista y relacionado con los pobres, enfermos, necesitados que a mí me parecía.?
    Colegio de Los Hermanos de Las Ecuelas Cristianas; Cómo su fundador la crea para los pobres de Francia y acaba siendo un colegio de ricos?
    ¿Cómo cambian las personas para mal y dicen que han madurado? Yo Creo que se cansan, Y SALEN DERROTADOS. Esto es como en el futbol o una manifestación. Unos poquitos entre miles hacen muchísimo daño. Ahí está el enfoque de la cámara.Recordando la foto de la semana pasada. Sí ,es cierto sin foto no hay noticia, pero yo,fotógrafo,sería incapaz de hacerla, ni esa ni muchas otras más horribles. Hay que ponerse siempre en el lugar del otro y luego pensar como ese otro u otros.
    ¿Por qué en la película de la vida no ganan los buenos?¿Por pobreza? ¿Por pobreza espiritual de los poderosos, los que tubieron los mejores profesores, los mejores barrios, colegios ,amigos,familias.? ¿ En dónde está el oro de la familia cristiana,lo digo por nuestra tradición cultural, lo dicen nuestros dirigentes?
    IGUALDAD, LIBERTAD, FRATERNIDAD.Nosotros tenemos un país de cuento, ricos que viven del cuento,defendiendo sus privilegios frente a los que quieren buscar un futuro mejor, o un sitio seguro , comida,…si queremos mantener nuestro nivel de vida…tú tambien erews casta…por qué fijarnos en lo negastivo, por qué ser pesimista, somos el país con más turismo, con más puertos deportivos…que las profesoras proceden de las clases trabajadoras, están acostumbradas a trabajar,son sacrificadas…los nuestros no van a ir al colegio de estado. Volvemos a lo de siempre porque así se va marcando la ruta, años 60. Y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de Europa?

  14. Querido José Antonio:
    Tus textos están llenos de interrogantes. Y eso es bueno. La duda es une estado incómodo, pero la certeza es un estado intelectualmente ridículo. Solamente cuando nos hacemos preguntas nos podemos poner a buscar respuestas. Quienes no se hacen preguntas es porque prefieren que las cosas sigan como están.
    Las dudas nacen del incorformismo y llevan a la búsqueda de respuestas. Luego habrá que ponerse a caminar.
    Un abrazo y gracias por escribir
    MAs

  15. Hola de nuevo.Me enrrollo más que una persiana. Mi intención era hacer sólo una pregunta,pero ,ya veis, aquí estoy para aclarar dos cosas y media con unas décimas.
    La pelí cula a la que hago mención se titula “Pacto de silencio”.
    El programa era el de Jordi Ebole sobre el Colegio El Pilar.
    Buscando información sobre José Antonio Marina, me he encontrado con un montón de frases y ello me llevó a esta otra de Francisco Clavero Vadivieso: “Si el cerebro del ser humano fuera tan sencillo que lo pudiéramos entender,entonces seríamos tan estúpidos que tampoco lo entenderíamos”. O esta otra del Propio José Antonio.”Qué difícil es actuar inteligentemente si la sociedad se vuelve estúpida”. Una para los políticos y dirigentes de grandes multinacionales de coches:”El tirano, que vulneró la legalidad,apela a la legalidad cuando se ve vencido”.(JAM)
    Yo en lo que quería insistir es en la complejidad de la vida en general, sin especificar una cosa.Queremos entenderla, la partimos(materias,discipinas), la volvemos a partir para entenderla mejor… la descontextualizamos y al final no entendemos nada. Las partes sin el todo y el todo sin las partes no tienen el mismo sentido. O no entendemos nada, o llegamos a conclusiones erróneas o a medias verdades. (Caso actual, el consumo de carne).
    Creo, creo que en la película, una chica dice que ha querido cambiar el mundo, pero como no puede, se queda con empezar por cambiar ella. Con esto me meto en un terreno pantanoso que son mis hijos. Viendo el mundo que veo, no me agradan muchísimas cosas, el desear tenerlos ¿ fue un acto de amor o de egoismo por mi parte?¿Fue un acto irresponsable, un acto de estupidez? “Que seas inteligente no significa que no seas estúpido”(Robert Flghum).
    “La inteligencia no es sólo un ingenioso sistema de respuestas,sino también un incansablesistema de preguntas”(JAM).
    Lo dejo. Quiero a mis hijos con locura. Por eso quiero ser cada vez más estúpido, darme cuenta de lo ignorante que soy, leyendo e ilusionandome con estas cosas, con estos pasatiempos. Voy a hacer compota de manzana; cuidar árboles es otra aficción mía,porque dan flores que se convierten en fruta que se come yestamos en época. ¡Ya llevo en qué pensar!
    Miguel Angel,no soy tan rápido como Loly, pero pienso más en de qué escribirá este sábado en su blog MA que en cuándo será el partido del siglo; si no estoy en la aldea y tengo internez, lo leo ,si puedo, pasadas las doce. Estoy enganchado más que nunca.
    Lo de las frases viene a que por la radio, cosa rara, están anunciando un congreso, o lo que sea, en Santiago sobre Inteligencia Emocional. El pareció entenderme que es uno de los participantes,junto a César Bona y otros ocho.
    Un beso a todos. (PERDON POR EL ROLLO, pero mis perdones son como los del ministro inglés, uno de los de la foto de las Azores).

  16. Habla Ud., Sr. Romero Lema, con mucha sabiduría. Yo también tengo muchas dudas, y si el niño está entre algodones pedagógicos, ¿qué será de él cuando tenga que enfrentarse a la realidad de la vida?. Creo que la autodidáctica está más cerca de la realidad social que el sistema educativo en el que todo el mundo es bueno, como aquella película. Cosas de las películas. Luego vienen los fracasados que antes fueron niños mimados. Si hay maestros vainas, seguro que el porcentaje es menor de los que la realidad social tiene en todas sus facetas. Son escuela también los maestros vainas, sin lugar a dudas. Enseñan de antemano que no todo el mundo que espera fuera del aula es maravilloso. Y bla, bueno, ya me cansé…Saludos admirativos.

  17. Los buenos profesores marcan y los malos también. De ahí la responsabilidad decisiva que tiene su elección y su formación.
    Los casos que se plantean hoy en el artículo podrían multiplicarse cada día.
    Deberíamos comentarlos más a menudo.

  18. Es bueno hacer ver la influencia que tienen los maestros. Para bien y para mal.
    No debería dar igual ser un buen maestro que un mal maestro. ¿Por qué dejar que algunos sigan haciendo daño un año tras otro?
    ¿Por qué no premiar a quien día a día hace maravillas en las aulas?
    Los primeros que deberían intervenir son los alumnos y las alumnas. Pero tambo´ñen las familias. Y, por supuesto, los colegas y los jefes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.