Enseñar es un ejercicio inmortalidad

10 Oct

El pasado día 5 de octubre se celebró el Día Mundial de los Docentes. Interesante iniciativa de la UNESCO,  con tal de que celebrar el día no nos lleve a pensar que, pasado el 5,  ya se acabó  todo el reconocimiento y todo el apoyo a los docentes y las docentes hasta el próximo año.

En cualquier profesión, el mejor profesional es el que más y mejor manipula los materiales, en ésta es quien más y mejor los libera.

Es necesario reconocer el extraordinario papel que desempeñan los docentes. En una sociedad en la que todo el mundo sabe que tener conocimiento es tener poder, los docentes son profesionales que, por oficio, se dedican a compartir el conocimiento que poseen. En cualquier profesión, el mejor profesional es el que más y mejor manipula los materiales, en ésta es quien más y mejor los  libera.

El camino hacia la solución de los problemas  personales y sociales está en la educación, entendida ésta no como una simple acumulación de ideas inertes sino como el desarrollo de la capacidad de pensar y de la voluntad de convivir de forma justa, solidaria  y pacífica.

Para realizar esa tarea tan importante y, a la vez, tan compleja  hacen falta profesionales  competentes y comprometidos con la tarea. Y estructuras adecuadas para realizarla eficazmente. Será posible alcanzar esta meta si se satisfacen estas cinco exigencias.

Primera exigencia. Hay que seleccionar para esta tarea a las mejores personas del país. Entiendo por mejores a las personas  más inteligentes y más sensibles. No es de recibo cantar las excelencias de la educación y destinar luego a ella a las personas que no valen para otra cosa.

Hay países que marcan unos niveles para el acceso a  la docencia muy superiores a los de cualquier otra profesión. Una cosa es ser químico y otra profesor de química. Una cosa es ser matemático y otra profesor de matemáticas. Una cosa es ser especialista en literatura y otra profesor de lengua.  El profesor tiene que dominar la disciplina pero, además, tiene que tener otras cualidades, actitudes y valores específicos. Téngase en cuenta, además, que se trata de una tarea que se desarrolla en un equipo de profesionales con un proyecto compartido.

Segunda exigencia. Esos profesionales tienen que tener una formación rigurosa teórica y práctica, que no se puede realizar en instituciones masificadas, en tiempos breves,  con escasez de medios y con profesionales mediocres.

Hace años escribí un artículo titulado  “El curriculum del nadador”. Decía en él que no se puede enseñar a nadar a un aprendiz con un curriculum teórico compuesto por asignaturas como Química del Agua, Historia de la Navegación, Biografía de los Campeones Olímpicos de Natación, Sociología de la Natación, Filosofía de la Natación, Marcas Olímpicas, Economía de la Natación… Y con un curriculum práctico compuesto por materias como Observación de Nadadores Célebres, Entrevista a Grandes Nadadores, Recopilación de lo dicho en Medios  de Comunicación sobre las Olimpíadas, Análisis de Videos de Marc Spitz… Todo sentado y todo en seco.  Sabemos a ciencia cierta lo que sucedería si a ese aprendiz, con matrícula en todas las asignaturas, lo arrojamos a un mar agitado con olas de cinco metros…

Es necesario, pues, mejorar la formación inicial. Y analizar lo que sucede cuando los aprendices terminan los estudios y se incorporan a las escuelas. Volviendo a la metáfora, esa institución que prepara a los estudiantes para nadar tiene que cerciorarse de si, cuando se tiran al agua, saben nadar, bracean con torpeza o se ahogan sin remedio…

Tercera exigencia. Hay que organizar la docencia dentro del sistema educativo y de las escuelas con más racionalidad, agilidad, y autonomía. Las plantillas tienen que formarse con criterios pedagógicos y no por aluvión, los directores tienen que estar bien formados y seleccionados, las condiciones laborales tienen que ser más favorables, los sueldos tienen que ser mejores, los medios tienen que multiplicarse, los alumnos por aula tienen que reducirse…

No hay suficiente autonomía en las escuelas. Las instituciones educativas tienen el mayor nivel de prescripciones  del país. Todo está decidido. Se le ha llamado a la escuela institución paralítica ya que no puede moverse sin los andadores legislativos.

Cuarta exigencia. La formación permanente tiene que mejorarse de forma sustancial. No puede quedar al albur de los deseos  de los interesados o del capricho de las autoridades. Nadie se hace maestro de una vez para siempre.

Cambian los conocimientos (se multiplican, profundizan y diversifican…), cambian los alumnos y las alumnas (su psicología, sus intereses, sus expectativas, sus actitudes…), cambian  las necesidades sociales (nuevas profesiones, nuevos contextos, nuevos  movimientos sociales…), cambian los saberes pedagógicos (nuevos métodos, nuevas teorías, nuevos modelos…).

La formación debe tener carácter individual e institucional. No solo tiene que perfeccionarse el docente. Lo tiene que hacer también la institución.

Quinta exigencia. Tiene que haber un mayor reconocimiento social de la profesión docente. Los políticos tienen que manifestar, de forma inequívoca, su valoración de la educación y de los profesionales que se dedican a ella. No solo en los discursos, no solo en la etapa electoral, no solo en las entrevistas televisivas…  Lo tienen que hacer con hechos. Con presupuestos, con mejora de las condiciones, con testimonios fidedignos, con cercanía emocional…

Las familias tienen que manifestar de forma fehaciente su respeto y su respaldo a los profesores de sus hijos e hijas. Tienen que prestarles ayuda, manifestarles aprecio y secundar su tarea.

La sociedad en general tiene que rendir un tributo de admiración y afecto a estos profesionales que, de forma callada, constante y humilde realizan cotidianamente en las aulas la tarea de enseñar. De enseñar a pensar, de enseñar a convivir, enseñar a ser.

Y, ahora, quiero dirigirme a mis colegas docentes para decirles que nosotros no podemos defraudar a una sociedad que tanto espera y tanto necesita. Nosotros tenemos que esforzarnos cada día por ser mejores profesionales. Exigentes, rigurosos, competentes, humildes, afectuosos y comprometidos. Nosotros tenemos que ganarnos a pulso, cada día, el respeto, la admiración y el afecto de nuestros alumnos y alumnas, de sus familias y de la sociedad entera.  El reconocimiento a la dignidad no se impone. La dignidad se encarna y se conquista con la forma de pensar, de actuar y de ser.

Permítaseme citar a Rubem Alves, un pedagogo brasileño recientemente fallecido, que escribió hace años el hermoso libro “La alegría de enseñar”. En él se dice: “Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma seguimos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo a través de la magia de nuestra palabra… Por eso el profesor nunca muere”. Sirvan estas palabras de homenaje a quienes tanto admiro, tanto valoro y tanto aprecio.

22 thoughts on “Enseñar es un ejercicio inmortalidad

  1. Querido Maestro!
    Entrañable artículo en el que con su especial sensibilidad narra los entresijos de un profesión digna de alabar y de la cual he sentido ferviente vocación;pero las circunstancias no me han permitido desarrollarla en toda su plenitud.
    La vida son momentos,y yo los he saboreado con la magia y la alegría a flor de piel , porque la dedicación a enseñar la llevo dentro de mi y me produce tal sensación de felicidad que ha llenado de pleno mi espíritu.
    Nunca se deja esa vocación.Ahora que no puedo estar en las aulas, me dedico a expandir lo que se, a gente que está necesitada de una mano amiga que les ayude a encontrar su camino.Como usted dice,el maestro no muere,siempre ejerce de tal, en la casa, en la calle, con los amigos, con los hijos, con los nietos.Bonita profesión que hace sentir de las gentes la cercanía del corazón.
    Mis felicitaciones profesor!
    Sin más me despido con un cordial y afectuoso saludo.

    • QuerIda Loly:
      Gracias por tu comentario, que es reflejo de una trayectoria profesional ejemplar. Estoy seguro de que tus alumnos y alumnas habrán aprendido y disfrutado de tu tarea.
      Y, sí, está claro que se ES docente, es decir, que se sigue sintiendo la docencia como una forma de esta en el mundo.
      Gracias por leer y por escribir.
      MAS

  2. Estimado Miguel Ángel.

    Leo tus exigencias y, en mi caso, no las veo casi por ningún lado.

    Estudié magisterio porque era una carrera que podía realizar cerca de casa, mis padres no se podían permitir que hicera unos estudios fuera. Más aún cuando mis notas de bachilerato y selectividad eran mediocres.

    En aquella época había examen de ingreso al magisterio, yo procedía de un bachillerato de ciencias, pero dado él éxito obtenido, al que he aludido, lo intenté por letras. Sorpresa grande, aprobé. En mi caso, no creo seleccionaran a uno de los mejores… Luego la carrera se desarrolló por un derrotero distinto, afortunadamente para mi.

    En la escuela de magisterio me encontré con excelentes profesores, seguro, pero que me enseñaron a nadar fuera del agua, tal y como tú dices…

    Tras varios años de intentar aprobar las oposiciones, debía ser muy malo, un año lo logré y además, con nota. De la noche a la mañana pasé de ser pésimo a excelente. Mágia potasia…

    Y entonces, llegué a la realidad escolar. Claro, no tenía nada que ver con lo que yo había estudiado. Las herramientas con las que se me habían dotado no valían, o eran insuficientes para hacer frente a un grupo de niños.

    En cuanto a la tercera exigencia. Los ha dicho con claridad. Dificilmente se puede lllevar a cabo un proyecto común en un centro cuando cada año cambia la mitad del personal.

    Refereido a la formación contínua (cuarta exigencia).En muchas ocasiones aprendí de foram autodidacta, y en muchas otras a través las intituciones formativas oficiales y privadas. De esta foram me fui poniendo al día en métodos y estrategias didácticas para desarrolar con cierta eficacia mi especialidad. Aqui quiero advertir, que los Centros de profesorado disponen de una oferta formativa diversa, algunas muy interesantes, pero otras no sabe bien la intencionalidad que tienen.

    Pero hay algo que no se aprende en la universidad ni en los centros de formación del profesorado, en muchos casos, ni siquiera los años de experiencia lo aportan. Se trata del carácter, la actitud, los sentimientos, las ideas, el compromiso o la competencia para relacionarse con los alumnos. Algunos estamos en ello todavía, a pesar de llevar muchos años en las aulas…

    Quinta exigencia. De la acción política, no comento, ellos mismos se califican. Del reconocimiento social de la labor docente, hay de todo, desde los que te agradecen tu labor, a los que te agreden delante de los niños (mi solidaridad con la profesora del IES de los Barrios y con la maestra de infantil de Pulianas, que en estos días, supongo que para celebrar el día del docente, han sufrido sendas agresiones).

    Finalmente, como bien, afirmas, el reconocimiento social se gana día a día, no se impone. ¡Ojalá y haya aprendido y mejorado algo para que mis alumnos y sus familias me respeten y logre la inmortalidad!

    Disculpad el comentario tan largo.

    Felicidades a todos los colegas!!!

    • Querido Juan Carlos:
      Tu comentario está lleno de realidad, pero también de ironía.
      Pones de manifiesto que las exigencias que planteó no funcionan ahora con plenitud. Estoy totalmente de acuerdo. No en tu caso sino en general. Creo que hay que mejorar mucho en cada una de ellas.
      Tú no pasaste nunca de ser pésimo a excelente por arte de magia. Ahí hay ironía. Por no aprobar las oposiciones (una lotería9 uno no es pésimo, ni siquiera malo.
      Estoy de acuerdo en las exigencias fundamentales que no se pueden desarrollar a través de una formación academicismo.
      Creo que es urgente mejorar en las cinco exigencias.
      Y que los docentes que ya estamos dentro tenemos que ser exigentes a pesar de las adversidades y de las condiciones limitadas.
      Un gran abrazo…. y gracias.
      MAS

  3. Querido Miguel Ángel:

    Este verano, estando en Madrid y esperando en la estación de Atocha para comprar los billetes de regreso para Córdoba, se me ocurrió dar una vuelta por la cercana Cuesta de Moyano, dado que el número que había recogido de la máquina me vaticinaba tener que esperar mucho.

    Quienes conozcan Madrid, inevitablemente tienen noticias de esta empinada calle que conduce de la plaza de Atocha hasta el Retiro, ya que allí se encuentran los tradicionales puestos de libreros en los que se pueden adquirir libros antiguos y recientes a buenos precios.

    Subí la cuesta lentamente, pues esa mañana había poca gente mirando. La gran sorpresa para mí es que encontré “Pretérito imperfecto”, que es el libro que contiene la primera parte de las memorias de ese gran psiquiatra y escritor que fue Carlos Castilla del Pino, que ejerció su profesión en Córdoba.

    Hacía tiempo que había leído la segunda parte de sus memorias, “Casa del Olivo”, así como gran parte de lo que publicó este eminente, apasionado y vocacional médico, por lo que fue una pequeña alegría localizar ese volumen.

    Puedo afirmar que hacía mucho que no me sumergía con tanta pasión un libro, bastante grueso, pues superaba con creces las quinientas páginas. Ni la mejor novela me engancharía con tanto fervor como lo hicieron los minuciosos recuerdos que allí se narraban. Y no era solo porque personalmente llegué a conocer a Castilla del Pino, sino porque a medida que iba avanzando aprendía de la vida de una persona, que, en cierto modo, había pasado por situaciones que otros nos podíamos sentir próximos, pues la sincera desnudez presidían estos recuerdos.
    Una vez en Córdoba, y a pesar de que te indiqué que me costaría un tanto entrar en su lectura, inicié la de “El balcón en invierno”, de un amigo desde la infancia: Luis Landero.

    Puesto que le conozco muy bien, penetré en unos recuerdos “muy literarios”; eso sí, bellamente expuestos, tal como lo sabe hacer Landero, pero muy alejados del enfoque de Carlos Castilla del Pino.

    ¿Y a cuento de qué te hablo (a ti y a tus lectores/as) de todo esto?

    La respuesta se encuentra en que pienso que tú deberías escribir un libro con tus memorias personales y docentes. Es toda una vida entregada a un trabajo que te apasiona y que muchos que no te han tenido como profesor podían aprender a partir de las páginas impresas, de lo que ha sido tu vida, de tu trayectoria, de las alegrías y las tristezas, del complejo mundo de los docentes. Y me las imagino cargada de anécdotas, tal como tú solo sabes contarlas.

    No sería un cierre o un punto y final a tu trabajo, pues sé perfectamente que el profesor que eres acabará cuando ya tu ciclo en la vida se cierre; mientras tanto continuarás, aunque en la “sorprendente” Universidad española crean que ser profesor emérito es algo que se ejerce en un par de años (quizás como consuelo de los que no se quieren ir) y no como la oportunidad de contar con los mejores y los que quieren transmitir todo su bagaje de conocimientos acumulados a lo largo de décadas.

    Sé que lo tuyo iría en una situación intermedia entre la apabullante sinceridad de Carlos Castilla del Pino y la timidez personal de Luis Landero, a la que este llama como permanente inseguridad. Estoy seguro que encontrarías ese punto adecuado a tu carácter para que pudieras legarnos la mejor herencia plasmada en un libro impreso.

    Espero que te lo pienses. No es un halago gratuito, pues a estas alturas no estamos para eso. Simplemente, que han sido muchos los que te han conocido de distintas formas, al tiempo que no estaría mal que un docente (ahora que hablas del día que ha planteado la Unesco) nos legara sus memorias, de las que se podría aprender mucho.

    Quizás fueras el primero en hacerlo en este ámbito, algo que no estaría nada mal en medio de autores de diferentes profesiones (literatos, médicos, historiadores, pintores…) que se han lanzado a dejar sus recuerdos impresos.

    Esto también te lo digo porque siempre he sido un gran lector de diarios y de memorias personales. Y no me cabe la menor duda de que si están bien escritos no es solo un placer su lectura, sino también un excelente medio de aprendizaje y conocimiento del ser humano; es decir, algo muy ligado a nuestra profesión.

    Espero no haberme puesto muy pesado. Mientras tanto, recibe un gran abrazo desde Córdoba.

    • Querido Aureliano:
      Sabes bien que me gusta Luis Landero, quizás no tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. La escritura de Landero (a quien conozco, aunque superficialmente) mi atrapa sin remisión. No he leído las memorias de Carlos Castilla del Pino, de quien admiro vida y obra. Me acercaré a esos tomos de los que hablas.
      En cuanto a la invitación que me haces, una cosa antes de seguir: muchas gracias por tus palabras, por tu generosidad y por tu consideración. No me lo había planteado, pero no es un reto que descarte de manera frontal.Una trayectoria docente que ha pasado por todos los niveles del sistema, puede dar mucho de sí.
      En cuanto a la jubilación creo que debería ser un derecho, pero no una obligación.
      Hace poco asistí a la presentación de un libro titulado DIARIO DE UN MÉDICO JUBILADO, escrito por mi amigo Federico Soriguer. Lo he leído de un tirón. Escribe bien y tiene cosas que decir.
      Ya sé que lo que me sugieres es otra cosa. Tú me hablas de unas MEMORIAS. Aunque no he tenido la precaución de recoger notas y dejar documentos, hay muchas cosas que siguen vivas en la memoria y muchas personas que pueden ayudar a que se hagan presentes.
      Por todo lo que lleva consigo la sugerencia: gracias.
      Un abrazo.
      MAS

  4. Emocionante artículo. El pensamiento de Rubem Alves es hermoso y profundo.
    Pocas veces tenemos en cuenta las consecuencias positivas de la acción docente. Estamos más atentos a las dificultades y a los problemas.
    Deberíamos compartir las emociones y los éxitos y no detenidos tanto en las dificultades y los problemas.
    Así tendríamos motivos para incrementar el optimismo.

  5. Maravilloso oficio el de la enseñanza.
    No debería entregarse a cualquier persona, sin otro requisito que el de aprender teorías y contenidos ∂disciplinares.
    Hay que exigir otros valores, actitudes y destrezas específicas de la profesión.
    También estoy de acuerdo en que habrían de mejorar las condiciones en las que trabajan los docentes.
    Buen fin de semana largo.

  6. Magnífico texto sobre los docentes.
    Comparto su filosofía y esas cinco exigencias de las que se habla en él.
    Todas son necesaria entre otros motivos porque están ausentes de nuestro panorama social.
    Hay que cuidar a los docentes porque ellos son la esperanza de la sociedad.
    No podemos seguir como estamos, haciendo elogios de la enseñanza y castigando a los docentes.
    Saludos a todos los lectores y comentaristas.

    • Querida Stella:
      Gracias por leerme y por escribir sobre el artículo.
      Me parece estupendo que haya comentarios que comenten, enriquezcan y critiquen el artículo.
      Quizá sea lo más importante de escribir y publicar: la repercusión que tiene la lectura y la riqueza de los comentarios que provoca.
      Un cordial saludo para ti, con mi gratitud.
      MAS

  7. Pingback: Enseñar es un ejercicio inmortalidad | E...

  8. Interesante texto.
    Hoy los docente no son valorados.
    Su tarea no es considerada como importante y sus condiciones de trabajo son malas.
    Creo que esas cinco cuestiones que plantea el autor son fundamentales.
    Un cordial saludo a todos los lectores.

  9. Interesante texto.
    Hoy los docente no son valorados.
    Su tarea no es considerada como importante y sus condiciones de trabajo son malas.
    Creo que esas cinco cuestiones que plantea el autor son fundamentales.
    Un cordial saludo a todos los lectores.

  10. Es decisivo contar con una buena educación.
    Y la educación se realiza, sobre todo, a través de los profesionales.
    Seleccionarlos, formarlos y tratarlos bien es jugarse el futuro de la sociedad.
    Los políticos tienen que estar más pendientes de esta cuestión. No solo con palabras.

  11. No soy docente, pero creo que tendríamos que hacer una cruzada mundial para apoyar a los docentes. No solo el 5 de noviembre, claro está.
    A veces, los días especiales se convierten en una trampa, más que un motivo.
    Porque los docentes actúan cada día por hacer mejor este mundo.

  12. Hola a todos y todas las que seguís a Miguel Angel, y a ti gracias por seguir, y seguir, y, cuando ya no puedas más, seguirás en mí y en todos los que nos aprovechamos de ti.

    Primero escribir una frase que acabo de escuchar en la radio, no hace muchas horas, siento no haber entendido de quién era,pero dice que “no es pobre quien no consigue sus sueños, sino quien no sueña”.

    En cuanto al texto de esta semana, la frase anterior, y unas cuantas dudas, preguntas.Mis mayores dudas están en el sueldo, tanto de maestros, profesores y demás jerarquía educativa, como en los sueldos de todos en general, y más ahora con la crisis (abusos).

    ¿Por qué se cobra distinto en cada comunidad?
    ¿Por qué cobra menos cuantos menos años tiene el alumno; se piensa que se necesita menos formación o se trabaja menos, o no se necesita ser demasiado inteligente.
    ¿ Quién y cómo se escoge a los formadores de los futuros educadores? ¿Quién evalúa al evaluador? Algún profesor universitario no disponía ni de conocimientos ni de habilidades para enseñar nada. Y yo, estando en la facultad en la que estaba, aún me chocaba más. Las personas pueden cambiar, pueden enfermar; ¿cómo se manda a su casa a un catedrático?

    No voy a repetir ideas que ya he expuesto en anteriores comentarios sobre la formación ,selección y valía de un educador. Alguna vez he escuchado que los futbolistas muy buenos pagan menos impuestos en nuestro país para que nuestra liga sea fuerte.Ganan no sé cuantos miles por segundo. Supongo que lo generarán. También decir que un profesor que me dio clase decía que si comvertíamos la educación en la profesión más pagada acudirían los alumnos mejores.

    El dinero es muy cabrón, muy goloso, y gente con buenos sueldos y profesiones de poder y prestigio,roba,sin escrúpulos.Decir, que creo que algún maestro no se gana el sueldo que se les paga, pora vergüenza de sus compañeros que intentan,por dignidad y no por dinero, hacer más de o que les toca. Dejan una obción cómoda y se implican y arriesgan.(En todas partes hay de todo)

    La inmortalidad no tiene precio. La comida y la vivienda sí. ¿Quién valora el valor de los trabajos?

    Galicia, la que menos cobra en todo. Con lo que se nos valora en todo el planeta como buenos trabajadores!

    El dinero permite hacer muchas cosas. Pero no todo es cuestión de dinero. ¿Tú , Miguel Angel, hubieras marcado más goles si te hubieran pagado el doble? He ecuchado también a algún que otro trabajador jugador que ,disfruta tanto haciendo lo que hace, que lo haría gratis. Luego resulta que no se ponen de acuerdo en las primas a cobrar por hacer algo que ya están cobrando.
    Ha habido profesionales que me han cobrado tres días de mi trabajo por 20 minutos de su atención y sabiduría. No sé cuál es la situación de vida salarial de los médicos que trabajan en Africa, de las enfermeras, pero cada vez que los veo escogiendo esas vidas me parece admirable, merecen también la inmortalidad; y como ellos se me ocurren muchas buenas y anónimas personas,humildes , ignorantes,ignoradas.

    Espero que la palabra vocación siga teniendo el significado que yo le doy. Cuando algo te gusta, el casancio, las veces que miras el reloj, la sensación de esfuerzo que estás haciendo, es menor. Como decía otro de mis profesores, estoy felizmente cansado. A lo que te gusta le dedicas tiempo, (un niño jugando incansablemente). Cualquier trabajo que te paguen bien, va a llegar un momento en que te parezca poco. Y no garantiza que disfrutes con lo que haces.

    • Querido José Antonio:
      Siempre son sabrosos tus comentarios.
      Me parece bien lo que dices respecto al dinero. No todo es cuestión de ganar más. m
      Interesante cuestión la de las diferencias salariales según la autonomía. Clara injusticia.
      Me ha gustado especialmente la expresión de quien decía decía que estaba felizmente cansado.
      Sigue escribiendo.
      MAS

  13. A mi me gustaría que esta profesión fuese más tenida en cuenta.
    Sin embargo, yo creo que es maltratada. Por los políticos en primer lugar. No por todos claro. También por muchas familias.
    Y, también por muchos alumnos.
    ¿Qué sería de esta sociedad sin los docentes?

  14. En las cinco cuestiones hace falta avanzar mucho.
    Y mientras no avancemos en cada una de ellas no va a mejorar la calidad del sistema educativo.
    Porque la calidad la marcan los docentes como profesionales de la tarea.
    Es cierto que la familia tiene que colaborar, pero lo hará más fácilmente con buenos docentes que no solo piden sino que reclaman esa ayuda.
    No me gustan las escuelas que ponen en la puerta, dirigido a los padres el cartel de NO PASAR.

  15. Magnífico recordatorio de la dignidad docente.
    Hace falta reforzar estos cinco puntos.
    Nadie debería mirar hacia otra parte porque la educación es un asunto que nos concierne a todos.
    Me parece muy buena la idea de que los docentes nos ganemos el respeto con nuestra forma de actuar.

  16. Estimado maestro inspirador de sueños aquí agradecido de poder encontrar su blog y lleno de gratitud por su tiempo en San Luis al regalarnos su tiempo y compartir sus saberes y experiencias maravillosas para aumentar nuestra fuente de optimismo en esta difícil, compleja tarea de estar en el aula con nuestros niños, tratando de mediar con decirles y mostrarles los buenos actos paradójicos muchas veces con la realidad del entorno …tomo su consejo de los océanos que forman continentes a partir de su retirada! un abrazo cordial.

  17. Estimado Marcelo:
    Gracias por tomarte a este blog, por leer y por hacer este comentario. Fue un placer compartir con los docentes y las docentes de San Luis.
    Es estupenda la metáfora de Holderlin sobre la educación y los océanos. Me parece muy esclarecedora.
    Gracias por asistir aquella tarde y gracias por escribir ahora.
    Un abrazo.
    MAS

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