Construir una catedral

4 Dic

Es curioso. En dos libros que acabo de leer (los dos del año 2010), he visto reproducida una historia de la que ya conocía una versión peculiar. El primer libro es de José Antonio Marina, afamado filósofo y pedagogo irreductible, que anda empeñado en una imprescindible “movilización educativa”. El libro se titula “La educación del talento”.y es el primero de una serie que constituirá la Biblioteca de la Universidad de Padres (UP) que él mismo ha puesto en marcha. Del segundo es autor Enrique Mariscal, reconocido escritor argentino que ha inundado el mercado con hermosos libros de cuentos. La obra se titula “La magia de la felicidad”. Los dos son prolíficos autores y ambos me honran con su amistad.

Esta coincidencia ha sido el revulsivo que me ha llevado a contar a los lectores y lectoras este relato al que alguna vez me he referido en clases y conferencias. Llama la atención que, tratándose en esencia de la misma historia, existan versiones tan dispares. El acervo cultural imprime en cada una matices diferentes de fechas, contextos ,y expresiones aunque mantiene en cada caso el mismo fondo aleccionador. Compartiré con el lector o lectora la versión que no sé por qué camino me había llegado hace ya muchos años.

Se estaba construyendo la catedral de Chartres. Los obreros trabajaban afanosamente en las tareas de la costosa y lenta edificación. Un buen día pasó por allí un viandante que se detuvo para observar las obras. El día era en extremo caluroso y, bajo aquel sol de justicia, los obreros trabajaban sudorosos y extenuados. El viandante se dirigió a uno de los trabajadores que, maldiciente y, con el rostro contraído por el esfuerzo y la acritud, levantaba una piedra enorme.

– ¿Qué está haciendo, buen hombre?, preguntó el viajero.

– Ya lo ve, levantando esta enorme piedra. Con este sol abrasador el trabajo resulta insoportable. Esto no hay quien lo aguante. Un día tras otro. Un mes tras otro. Un año tras otro. Unos días, como éste, con calor, otros con lluvia, muchos con frío. Maldito el día en que me contrataron para este trabajo,.

El viandante camina unos pasos y se dirige a otro trabajador que, después de golpear una enorme piedra con el pico, está levantando con gran esfuerzo para colocarla sobre otra.
– ¿Qué hace usted, buen hombre?, pregunta al esforzado trabajador.

Molesto por la mirada del visitante y malhumorado por el terrible esfuerzo que acaba de realizar, contesta mientras se seca el sudor
:
– ¿Es que no lo ve? Estoy levantando este interminable muro que, si Dios no lo remedia, acabará conmigo.

El viandante avanza un poco más y se encuentra a un tercer trabajador que está realizando una tarea similar a la de los dos anteriores. Está levantando una enorme piedra para colocarla en el lugar adecuado.

– ¿Qué está haciendo usted, buen hombre?, pregunta por tercera vez el viandante.

El trabajador, sonriente y orgulloso, contesta de manera entusiasta

– Estoy construyendo una catedral.

Los tres trabajadores estaban haciendo una tarea similar. Una tarea que requería esfuerzo y tesón. Pero la actitud con la que la realizaban era muy diferente. Uno maldecía la tarea. Otro, resignado y miope, realizaba rutinariamente su trabajo a la espera del jornal. El tercero disfrutaba de la tarea imprimiendo a su trabajo un sentido elevado y motivador.

Esta leyenda (o cuento, o historia, o metáfora, o parábola…) nos invita a reflexionar sobre el sentido que damos a nuestro trabajo. Pienso en la actitud con la que los profesores y profesoras realizan su trabajo. Pienso en un maestro o maestra que acude a la escuela cada lunes con la actitud de aquel condenado a muerte que caminaba hacia el cadalso un lunes por la mañana, mientras decía:

– Mal empiezo la semana.

¿Qué se puede esperar de quien va a la escuela dándose latigazos en la espalda y maldiciendo el día en que abrazó su profesión? Él estará amargado y sus alumnos y alumnas sufrirán las consecuencias de su desgraciada actitud.

Otro, resignadamente, arrastra la monotonía de una tarea que considera aburrida y tediosa. Soporta lo que hace, arrastra las horas con dejadez esperando el fin de mes para cobrar el salario.

El tercero hace las mismas cosas que los otros, pero no con la misma actitud, no con el miso ánimo, no con la misma pasión. Porque éste sabe imprimir a su trabajo un sentido excelso. Éste sabe que está realizando una tarea que redime a la humanidad de su ignorancia y de su opresión. Éste es consciente de que forma parte de esa legión de maestros y maestras que a lo largo de la historia ha rescatado del cubo de la basura los conceptos de libertad, de dignidad, de solidaridad, de respeto y de compasión.

Los tres cobran lo mismo, los tres están trabajando en la misma escuela, con el mismo Ministro, el mismo Consejero, el mismo Inspector, el mismo Director, idénticas condiciones y parecidos alumnos o alumnas. Pero la diferencia entre ellos es abismal, dependiendo de la actitud con la que viven el trabajo.

Los obreros de la catedral realizaban idéntico trabajo y hacían un esfuerzo similar, pero su actitud, sus miras, su sentido de la tarea eran muy diferentes. En el caso de los profesores o profesoras las consecuencias de la actitud son todavía mayores porque las piedras no sienten ni padecen, pero los alumnos y alumnas sí,. No es lo mismo trabajar con un profesor ilusionado, entusiasmado, apasionado, feliz que con otro que maldice su profesión y lamenta cada minuto el esfuerzo que realiza.

Por la cuenta que les trae a nuestros alumnos y alumnas y por la cuenta que nos trae a nosotros, es muy importante ser conscientes de que esta profesión resulta imprescindible para el desarrollo de las personas y para la mejora de las sociedades,. Dice Herbert Wells que “la historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe”. Y nosotros estamos en la educación. ¿Hay quien da más?

26 respuestas a «Construir una catedral»

  1. Es muy importante mirar un poco más allá de la nariz. Darse cuenta del sentido que tiene la tarea de educar más allá de las cosas pequeñas que se hacen cada día. Por ejemplo, es importante sentirse parte de ese ejército de salvación que son los maestros que ha habido, que hay y que habrá en el mundo.

  2. Pero, ¿Es posible cambiar, voluntariamente, conscientemente, de actitud? Si es así, ¿Cómo se hace, cómo se consigue? ¿Podemos influir, para bien, en la actitud de los demás? ¿Cómo, cambiando la nuestra? ¿Es fácil cambiar de actitud para siempre, sin vuela atrás? ¿Hay metodologías, instrumentos, para facilitar los cambios de actitud? Tengo tantas preguntas, y tan pocas respuestas. Un saludo y gracias, señor Santos.

  3. El relato es sugerente pero se me hace evidente un aspecto práctico que no aparece en la historia. ¿No sería oportuno hablar con el capataz de la cuadrilla (Ministerio) y convencerle de que se puede hacer el mismo trabajo en muchas mejores condiciones trabajando a la sombra? Al fin y al cabo las catedrales tienen cuatro costados… Se puede trabajar animosamente y con espíritu positivo pero no hay que hacerlo necesariamente en las peores condiciones posibles.

  4. Ante los tres ejemplos de perfiles docentes que Ud. propone en el artículo, creo que en lo cotidiano, se dan los tres casos. Ahora bien, me pregunto ¿Por qué???

    *En el primer caso hay una ausencia total de vocación, difícilmente se puede estar enseñando y educando durante mucho tiempo si se carece de vocación; pero lo más pernicioso es que la falta de vocación se refleja en casi todas la conductas habituales del docente. Y los perjudicados obviamente son los alumnos.

    *En el segundo caso, el perfil de ese docente es la obligación, aprender a ser… El siglo XXI exige a todos una mayor capacidad de autonomía y de juicio, que va a la par del fortalecimiento de la responsabilidad personal en la realización del destino de la humanidad.
    Otro aspecto en este caso a tener en cuenta es que la sociedad ha perdido la sensibilidad solidaria, debido a las crisis ideológicas, las mutaciones culturales, las dictaduras militares, la cultura de mercado, etc, han llevado al individuo a replegarse sobre sí mismo en la búsqueda de su propia identidad; sin importarle el aprender a conocer, aprender a actuar, aprender a vivir juntos y aprender a ser son los cuatro pilares que la Comisión de la UNESCO ha señalado e ilustrado como bases de la educación.

    *En el tercer caso que Ud. expone nos encontramos con un docente, que con los mismos o peores problemas de los dos anteriormente mencionados, viven con verdadera y auténtica vocación su ser docente, asumen desde su corazón su compromiso ético.
    Sabiendo desde su ejercicio docente, que debe contemplar ciertos requisitos y cualidades éticas y morales que se exigen para ejercer honestamente su profesión.

    Considero que una verdadera transferencia didáctica se logra cuando lo enseñado se convierte en un feliz aprendizaje.
    El objeto de la ética profesional es mucho más amplio de lo que comúnmente se supone. No es otra cosa que preguntarse (como docente, profesor, pedagogo, licenciado) frente a su alumno(a), a la sociedad y al país. “¿estoy haciendo con mi trabajo lo propio que beneficia a este alumno(a), lo necesario que beneficia a la sociedad donde estoy inserto, lo trascendente para mi país y para la raza humana?.” Consecuencialmente, ¿estoy participando de lo que tengo derecho?. Una confianza que se entrega a una conciencia, a una conciencia profesional.
    Una enorme responsabilidad pesa sobre los hombros de los educadores. Somos responsables de nuestras palabras, del tono con que las decimos; de nuestros silencios, de nuestro gestos, de los contenidos de nuestras enseñanzas, de las experiencias en las que hacemos participar a los educandos, de los ejemplos que damos con nuestra propia conducta, de nuesta vida pública. El niño y el adolescente ven muy alto al maestro o al profesor, lo admiran, lo idealizan (no en todos los casos se da esta realidad de los educandos) pero los docentes debemos ser consciente de todo esto.
    Por lo tanto, el docente debe ser responsable en el sentido de tener la capacidad de tomar en su propio nombre una decisión que compromete el futuro y de tomar a su cargo las consecuencias verdaderas de un acto. No será responsable del alumno, sino con él de un bien común.
    Si no se logra esto, el docente no será culpable, sino incapaz ante la sociedad, pero en su conciencia moralmente culpable.
    Toda persona que aspira a entrar a la carrera docente, tiene la obligación de un examen de conciencia que valore su equilibrio psicofísico y que sepa organizar las demás manifestaciones de su conducta.
    Cuando un docente se inicia en su profesión, un impulso vital arrasa con todas las dificultades que salen al paso, y lo llevan a la perseverancia en el obrar bien, que éticamente debe mantenerla durante toda su carrera educadora.
    Las conductas del docente deberán ser coherentes con sus enseñanzas, que no sólo se basen en conocimientos sino en modos de vida; esto lo otorga autoridad moral y hace que sus alumnos lo consideren un referente ético con autoridad en lo que enseña.

    Mi admiración y respeto de siempre Maestro!!!

  5. Mas allá de docentes, escuela y aprendizajes, se trata de la actitud frente a la vida. Como miramos cada momento, cada contratiempo, cada adversidad. Como podemos vivir esta vida única que tenemos. A lo mejor renegando, quejándos, malhumorados y molestos. A lo mejor sintiendo que la vida es una aventura. Una aventura difícil con muchas partes duras, amargas y complicadas, pero sin perder jamás el sabor de la aventura. Dice la canción que “la vida es una fiesta”. A veces cuando repito esto alguién me ha dicho: “será una fiesta, pero a mi no me invitaron…” Claro que sí, claro que es una fiesta, solo que no todas las veces nos toca sentarnos a la mesa.
    Es cuestión de actitud. Se puede. Es querer y desear y hacer un mundo mejor, un mundo distinto, un mundo de paz y de amor, un mundo más justo. Sin pedirselo a nadie, sin exigir a otros. En mi vida y en mi trabajo tengo un lema que pongo en práctica cada día:” Que por haberte cruzado en mi camino tu vida sea diferente”
    No es necesario aclarar que el “diferente” es siempre un positivo…

  6. Señor Santos, le solicito que trate o aborde usted, en uno de sus próximos artículos, el asunto de la selección del personal docente en los centros educativos públicos de Andalucía. En mi opinión, es un asunto de vital importancia y, origen de grandes y corregibles problemas. Si me permite, le transcribo a continuación un interesante e ilustrativo artículo publicado, en el verano del año 2008, en el diario La Opinión de Málaga y que sigue de plena actualidad. Un saludo

    LA BANCARROTA DE LA ENSEÑANZA
    Francisco Martínez González (Catedrático de Estética e Historia de la Música del Conservatorio Superior de Málaga)

    Hace muy pocos días concluían en Andalucía los procedimientos selectivos para el ingreso en ciertos cuerpos de profesores, entre ellos los de enseñanza secundaria y los de Música y Artes Escénicas. En total 9.089 plazas, una formidable oferta pública de empleo que afecta directamente al corazón íntimo de la prosperidad de un país: el de la educación. Como siempre ocurre en las oposiciones, al final hay sonrisas (las de los que consiguen plaza) y lágrimas (el resto), pero esta vez la mayoría de los que han quedado fuera tenían motivos más que sobrados para el descontento, la frustración y la rabia.

    El origen del problema está en un infausto acuerdo sobre mejoras sociolaborales del profesorado urdido entre el MEC y las organizaciones sindicales y firmado el 20 de octubre de 2005. Un acuerdo que en su punto 7 declara un fin para cuya consecución no se han escatimado medios (acaso legales, pero no legítimos): “Se propondrá la incorporación al Proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE) de una mención expresa al fomento de medidas que reduzcan el porcentaje de profesores interinos en los centros educativos, de manera que en el plazo de cuatro años no se sobrepasen los límites máximos establecidos de forma general para la Función Pública, que actualmente está fijado en el 8%.”

    Vaya por delante que no se trata aquí de cuestionar a los interinos, un colectivo en sí mismo respetable, sino de poner en evidencia lo torticero de un método orientado sólo a lavar la cara de la Administración. Sí, según reza la propia orden de convocatoria, el procedimiento debe llevarse a cabo “conforme a los principios de igualdad, mérito y capacidad”, en el caso andaluz la experiencia docente haya constituido el 40% de la nota global: que la fase de oposición constara de una única prueba dividida en dos partes que, además, no tenía carácter eliminatorio; que la exposición de una unidad didáctica (una de las pruebas a superar) pudiera ser sustituida, sólo para los interinos con nombramiento otorgado con anterioridad al 15 de octubre de 2007, por un informe emitido por una ‘comisión técnica’ designada al efecto por la Dirección General de Gestión de Recursos Humanos (lo cual ha supuesto, de facto, dos puntos directos en el caso de los profesores de Música, tres en los de Secundaria); que los tribunales sólo tuvieran que hacer pública la nota global de la prueba (maquillando así lo chocante del aspirante interino que saca plaza, aun con la fase de oposición clamorosamente suspensa), etc.

    Tal cúmulo de insensateces ha abocado a situaciones tan aberrantes como la de que, en el caso de profesores de Música, lo que menos puntuara fuese la prueba de interpretación (un punto sobre diez), y que, así, en caso del profesor de piano que no toca el piano sea una contradicción posible (incluso plausible) para la Consejería y los sindicatos.

    Pero al margen de lo injusto del procedimiento, lo que termina de achicharrar los ánimos es que los que no son todavía interinos se quedaran a la cola de aquellos otros que, aun habiendo suspendido todas las pruebas, sólo por el hecho de su experiencia docente, figurarán por delante a la hora de cubrir sustituciones o vacantes. Piénselo desde la perspectiva de un joven de veintitantos años que, habiendo obtenido un nueve en la fase de oposición, tiene que ver cómo otro aspirantes con un uno o un cero tendrá prioridad a la hora de conseguir trabajo.

    Estamos ante un sistema que prima la inmovilidad, aboca a la mediocridad y supone uno de los cánceres más sangrantes de nuestro sistema educativo. En el caso de las enseñanzas artísticas, que son por definición individuales y donde el progreso del alumno se basa en la reproducción directa de aquello que ve hacer al profesor, la devastación provocada por este modo de actuar es sencillamente incalculable.

    Sin embargo, todo parece apuntar a que las próximas oposiciones seguirán la misma línea. Si al final un enésimo Informe PISA viene a sacarnos otro vez los colores, sepan que ése es el precio a pagar por promover estos hábitos peligrosamente clientelares, hábitos que por otra parte casan bien con la desalentadora tonalidad que lleva más de veinte años adquiriendo la vida pública en Andalucía.

  7. Cada ser humano nace con una misión de vida. Descubrir el sentido existencial y la trascendencia de cada ocupación es fundamental en cada quien para dar dirección al transitar individual.
    No se concibe a un educador sin un sentido claro de lo que significa su quehacer pues entonces se convierte únicamente en un simple: “Cuidaniños” o en un “Dictador de dogmas”.
    El nuevo modelo educativo existente en México, es muy ambicioso. El problema es la forma obsoleta de muchos que siguen aferrados a los viejos moldes educativos, en los que se somete al alumno, se le impone, se le ata y limita a lo que el docente decide darle únicamente, producto de la zona de confort en que se ha caído.
    Basándome en la metáfora contada, creo que aún existen muchas conciencias por despertar en el ámbito educativo: urgen MAESTROS con una gran vocación de servir, que sepan que tienen en sus manos verdaderamente el futuro de un país, pues no existe otra profesión que toque mayor número de vida humanas que la de Maestro. ¿QUÉ HEMOS SEMBRADO EN LOS NIÑOS Y JÓVENES PARA QUE NOS ESTEN DANDO LOS FRUTOS QUE NOS ESTÁN DANDO?
    Saludos, Maestro.
    Atte. Prof. Luis Gerardo Amaya González. S.L.P. Mex.

  8. El optimismo, la ética, la pasión por la tarea,el compromiso,el amor, son formas de plantarse ante el mundo. Es verdad también que una posición positiva contagia y promueve en los demás actitudes similares. Está en las manos de cada uno hacer que su entorne sea una primavera o tratar de intentarlo o que se instale el frío y crudo invierno. Se puede cambiar el rumbo, hay que intentarlo. La profesión docente es una profesión sumamente creativa, plura, perfectible, desafiante y exige mucho optimismo para afrontarla porque cada alumno/a es un universo que demanda todas nuestras potencialidades y a su vez nos nutre de aprendizajes únicos y peculiares. Muchas veces por momentos a transitar mi carrera docente tuve piedras en mi camino, peso siempre vino después un gesto, una palabra redentora que me invitó a seguir con ánimos redentores.

  9. Profesor Amaya González, aquí en Argentina sucede lo mismo… Tal como usted cuenta.¿QUÉ HEMOS SEMBRADO EN LOS NIÑOS Y JÓVENES PARA QUE NOS ESTEN DANDO LOS FRUTOS QUE NOS ESTÁN DANDO?
    Es una muy buena pregunta. Estaría bueno comenzar a buscar en dónde están los errores y luego producir los cambios.

  10. Siempre he dicho que el maestro es un sembrador, es iluso, sí. Qué sembrador no lo hace con ilusión. Y es paciente, porque la cosecha es a largo plazo y a veces ni siquiera sabemos si se dieron los frutos. Pero si no tenemos ilusión, si no podemos soñar con un mundo mejor, si no estamos seguros de que estamos formando hombres y mujeres de bien, somos como aquellos dos primeros trabajadores pesimistas.
    Hace sólo unos días mi hijo me dijo “sueño con cambiar el mundo, sé que es posible y lo estoy intentando, y si no es posible al menos pienso morir en el intento”. Entonces le dije: El mundo es muy grande, no seamos demasido ambiciosos, pero habremos dado un gran paso si logramos cambiar nosotros y dar ejemplos en el ámbito que nos rodea.
    Las grandes empresas asustan, porque son como inmensas escaleras, pero empecemos subiendo un escalón, el primero. Y uno a la vez. Alguien a nuestro alrededor nos ha de imitar, sea alumno, compañero de trabajo, o con suerte nuestro superior. Aunque a algunos les cause envidia o nos quiera poner palos en la rueda, no debemos bajar los brazos. Trabajemos en nuestra obra y no perdamos el gran objetivo, a pesar de la incertidumbre que nos causa el no saber si se cumplirá o no algún día.
    Un saludo cordial a todos, y un fuerte abrazo a Ud. Admirado Maestro Miguel Ángel.

  11. Bueno….. si, que en definitiva no es lo mismo una postura que otra ante la docencia, ante la misma vida. Nada nuevo bajo el sol; otra cosa distinta hubiera sido, a través del artículo, en tratar de incidir en las variables que hacen que dichas posturas estén, quizás, en las antípodas, en el caso de los/as docentes. ¿Existe una visión optimista al respecto del trabajo que se desarrolla en los Centros en cuanto su proyección social? ¿Es la Escuela ese centro de trabajo cooperativo entre profesorado/familias/administración o todo lo contrario? ¿Es la propia sociedad, en su conjunto, albacea de valores y conocimientos o es sólo la Escuela la que incide, día a día, en ellos? ¿Está garantizada la formación continua del profesorado, con un standard de calidad cuanto menos adecuado? ¿Existe una carrera docente, horizontal y vertical? ¿Existe una preocupación política sobre la Escuela que vaya más allá de intereses electoralistas?… Paro. Y dejo todas estas preguntas abiertas, por si alguno/a de vosotros/as quiere aportar ideas y opiniones específicas, concretas. Nos sobran tesis generalistas y nos faltan, a los docentes, respuestas concretas y consensuadas a tantas y tantas preguntas. Un abrazo a todos/as.

  12. P.D.: Me he quedado, literalmente de piedra, desde que alguna “opinión” en el artículo anterior, incidió en la “naturaleza perversa” de las mujeres, escrito por una mujer de evidentes creencias religiosas y de algún país de habla hispana. ¿Sigue la religión haciendo estragos en la población femenina de estos países en la misma medida que lo hizo en España desde finales de la Guerra Civil hasta principios de la Democracia? Es evidente que no puede existir una influencia religiosa tan profunda y perniciosa si no va a acompañada, a su vez, de ese binomio iglesia/estado característico. Por lo tanto, me pregunto… ¿qué se persigue, en estos países, en pleno siglo XXI? ¿Por qué ese interés en que la mujer tenga la peor de las concepciones sobre ella misma? En fin, no incido más por aquello de la susceptibilidad y porque soy consciente de que la inmensa mayoría de las “opiniones” que aquí se vierten están realizadas por mujeres precisamente de esos países. Abrazos.

  13. Europa y América Latina son dos realidades totalmente diferentes, aunque “sus huesos son sobrinos de mis huesos,” como escribiera el gran Sabina. Los latinoamricanos estamos viviendo una democracia (¿democracia?) muy joven, muy inexperta y venimos de una época de dictadura y represión atroces, que mataba, torturaba y hacía desaparecer a personas sin discriminar sexo ni edad. No sé si habrán leído “Nunca más” o “El vuelo”. Los recomiendo. Allí entenderán que por estos pagos la violencia no diferencia sexos. El gobierno de turno sigue alardeando de pretender ajusticiar a los represores de hace 4 décadas, mientras la gente de las grandes urbes no puede salir a la calle porque en una salidera bancaria lo acribillan a balazos o matan a un adolescente por un par de zpatillas, una bicicleta o un reloj. Hace falta vvir para contarlo.

  14. Que placer se siente al leer estas historias. Como he dicho en otras entradas invitan a la reflexión.
    En la actualidad hay demasiados docentes sin vocación, que ingresan en la carrera docente porque es lo mas accesible económicamente, es una simple salida laboral.
    Me llena de alegría brindar educación a mis alumnos, que felicidad siento cuando mis alumnos alcanzan la meta deseada y logran tener una preparación para insertarse en el mundo laboral y lo que es tan importante acceder a estudios superiores. .
    Comparto esta frase de San Agustín
    “Cuando a uno le gusta lo que hace no siente la fatiga.
    Su propio ,cansancio le sirve de alegría.”

    Graciela Barrios. Argentina.

  15. Qué terrible Nancy. Basta ese párrafo que has escrito para que lo entienda todo. Si en democracias europeas, en el contexto de sociedades modernas de democracias consolidadas, como es el caso de España, ya sabrás que en el terreno de la igualdad aún queda un muy largo camino por recorrer, imagino perfectamente lo que debe ocurrir en Latinoamerica, donde la violencia, la muerte, están socializadas y la mujer debe ser víctima de toda suerte de crueldades, incluidas las ideológicas. No sé que escribirte Nancy para darte ánimos en ese contexto… en todo caso, no te quepa duda que en todo el mundo existimos personas que rechazamos la violencia en todas sus formas, se manifieste como se manifieste. Y ten por seguro que lo que hoy es corrupción y muerte en Latinoamerica llegará un momento en que se transforme en una Democracia consolidada, creando un marco que respete los derechos y deberes de todas las personas. Quiero pensar Nancy que los ideales nobles, como la misma vida, se abren paso entre las marañas de despropósitos y que cuando se instalan en la mayoría de las personas, se quedan para siempre. Un abrazo Nancy, muchísimo ánimo.

  16. Lejos estoy de querer polemizar con cualquier opinión, o desprestigiar cualquier posicionamiento. Pero quiero dejar en claro que el pertenecer a un país, heredar un idioma es algo que uno no puede elegir, tampoco renunciar y menos aún renegar de ello. Estaría bueno que, con todos los conceptos y posiciones se puedan abrir senderos para que desde este lado del océano o del otro, se intercambien experiencias, opiniones, aportes, saberes que conlleven a una vida mejor para todos/as. Hay una raza que es la humana y es la que nos hermana.

  17. Estimada Pepa Banderas:
    Me parece que a ti, cuando hay propuestas generalistas te parecen importantes las cuestiones concretas. Pero, cuando se propone algo concreto, te interesa más una visión generalista. El caso es llevar la contraria. Eso te pasó hace unas semanas cuando el autor del blog propuso, para mejorar el sistema, eliminar las actuciones tóxicas de algunos directivos. Y tu posición consistió en decir que era mejor hablar de todos los estupendos directores que había en el sistema educaiva. Pero ahora, que el autor propone reflexionar sobre la actitud que se tiene ante la docencia, te interesa hacer otras preguntas. Y, además, te atribuyes la voz de todos los docentes, como si fueses su portavoz. NO, amiga, a muchos docentes (diré, para no ser pretenciosa a algunos y algunas) sí nos importan estas reflexiones generalistas.
    ¿No ves que no se puede hablar de todo en cada artículo?
    ¿Tan difícil es entenderlo? Yo también podría hacer otras preguntas, además de las tuyas. Haz aportaciones, no descalificaciones a todo lo que lees.
    Tú, en lugar de valorar lo poco o mucho que haya de bueno el texto buscas donde meter el desacuerdo. No me gusta esa postura. Pero, como es la tuya, allá tú. Y, por cierto, comparto eso que dices de que nada hay nuevo bajo el sol. Entre otras muchas cosas esa postura tuya de zaherir de manera sistemática.

  18. Lamento que las voces críticas estemos tan mal vistas. Sin embargo, siempre he pensado que más allá de lo políticamente correcto, una postura sin duda muy cómoda, debemos, tenemos la obligación de manifestarnos, en este foro u otro cualquiera (órganos de coordinación docente de los centros, sin ir más lejos) y aún a riesgo de levantar ampollas en los sectores más conservadores y conformistas, como ocurre aquí sin ir más lejos, alzar la voz y poner sobre la mesa los aspectos más esenciales de cada cuestión. De nada sirve solaparlos, aún menos ocultarlos. Voy a intentar explicarme, es cuestión de paciencia y metodología científica. Una tesis generalista, para entendernos, podría ser: “España tiene un sistema educativo solidario y equitativo”. Quizás, es probable. Pero si observamos los resultados de la prueba PISA cada tres años, incluyendo los de hace escasos días, observamos que dichos resultados están lejos, muy lejos, de la media de la OCDE, prácticamente perpetuados en unos niveles escasamente satisfactorios no de rendimiento entre los escolares, sino de adquisición de competencias básicas. Si yo escucho al Secretario de Estado de Educación justificar dichos resultados en base a dicha tesis, “…sistema educativo solidario y equitativo…”, sin más y me conformo con dicha “explicación”, corro el riesgo de no plantearme cuestiones capitales que como profesional y ciudadana, estoy obligada a cuestionarme. ¿La inversión en educación en España es equivalente a la de los demás países?. ¿Está garantizada la formación continua de los docentes? ¿Es nuestro sistema educativo lo suficientemente flexible para crear itinerarios de ida y de vuelta al mismo? ¿La atención a la diversidad en los centros educativos cuenta con todos los recursos humanos y materiales precisos? ¿Es nuestra ratio de alumnado equivalente a su vez a la de los demás países?… Como ya dije una vez, una cosa son opiniones a título particular (ninguna opinión subjetiva es susceptible de denominarse tesis) y otra muy distinta son datos objetivos. Si tenemos en nuestro haber dichos datos y cuantos más mejor, podremos llegar a una verdadera tesis. Pero para tener datos…. necesitamos lanzar preguntas y cuestionar, debatir y reflexionar argumentos de unos y de otros. Si me quedo docilmente ante este teclado lanzando alabanzas ante cualquier opinión del autor, difícilmente voy a construir conocimiento recíproco. Si por cada voz que se hace preguntas, utilizo de nuevo el teclado para reprochar la impertinencia de las mismas, entonces, definitivamente, quizás de manera inconsciente, habré perdido lo más valioso que tenemos los ciudadanos: nuestra conciencia crítica. Recuperadla, compañeros/as y utilizadla con espíritu democrático, ciudadano. De ella depende el futuro de nuestros escolares. Un abrazo a todos/as.

  19. Pepa, tu voz no es crítica. Es conflictiva. No molosta lo que dices, que en muchas oportunidades son palabras muy acertadas, sino como lo dices. Es algo así como “de que se trata que yo mo opongo”. Pero das la sensación que más que se escuche lo que dices, te gusta que lo que digas moleste e incomode. Que haya quién se ocupe de ti, aunque solo sea para criticarte.

  20. Pepa.
    Gracias por tus palabras, y ojalá tus deseos se cumplan. Veo que ahora entiendes por qué a veces tenemos opiniones tan diferentes, por qué a un maestro argentino le cuesta lágrimas su sueño de un mundo mejor, más justo, más equitativo. Aún así seguiremos sembrando en silencio. Gracias de nuevo. Hace bien oír voces que se levanten, como la tuya, brindándonos apoyo moral, que veces por aquí hace aguas.
    Un abrazo.

  21. Estimada Pepa:
    Cada vez me parecen más ridículas y obstinadas tus posturas. Tienes cuatro tópicos y no te sales de ahí. Pero, vamos a ver, ¿qué hay de cientíico en tu último comentario? Lo cientíico es muy discutible, no es un dogma. Hay más verdad a veces en la frase de un niño que en una tesis doctoral. ¿Qué es para ti lo políticamente correcto? Decir que la actitud y el sentido que se la da a la tarea es algo muy importante es “políticamente correcto”?
    Por lo que veo no aceptas NI UNA SOLA RELEXIÓN CRÍTICA, por muy fundada que esté. ¿Para qué te sirve a ti la crítica? ¿Para golpear a los demás?
    Veo que lo que te molesta son las los apoyos y felicitaciones al autor por muy sentidas y sinceras y argumentadas que sean. ¿No debe ir por delante la lógica y el respeto a los demás que la desaprobación sistemática?
    El ejemplo que pones no aclara nada de la tesis de tu comentario. Como dijo aquel docente: y ahora, para conurdirlo todo un poco mmás voy a poner un ejemplo. Trata de comprender lo que dicen las personas y aprenderás algo.
    Ya ves que tú no provocas polémicas. Lo que provocas son broncas.

  22. Estimada Nancy: las murallas… se abren, descuida. Las rosas y los claveles no tardarán en enterrar sables y agendas de corruptos. Ahí está tu voz, ahí están tantas y tantas voces, clamando por un mundo mejor, entre ellas la mía… y el ruido que hacemos, ten por seguro, ensordecerá a aquellos que aún siguen tapándose los oidos. Sigue luchando, Nancy, día a día y codo a codo. Un futuro mejor espera, quizás a la vuelta de la esquina. Besos Nancy, abrazos.

    P.D.: No voy a contestar a tantas “aportaciones” a este foro, todas ellas repletas de frustración y rozando el insulto directo. Es lo que le digo siempre a mis alumnos/as: ante la barbarie, en todas sus formas, la ignorancia.

  23. Tú eres la monda, Pepa. A las personas que discrepan de ti (tú que tanto valoras la crítica) las tachas de frustradas, de bárbaras y de ingorantes. Pero tú no insultas. Tú eres muy cientíica. La crítica sólo es buena cuando tú la ejerces. Cuando la padeces es porque hay gente muy frustrada porque se mete con tus ideas (que no contigo). ¿Donde eswtá el rigor que proclamas? Y no contestes si no quieres. Yo ya te he calado.

  24. Hermoso artículo. ¡Qué diferencia de actitudes haciendo lo mismo! Estoy de acuerdo en que la actitud depende de cada uno. Otros pueden influir, pero lo esencial depende de cada uno. Con sueldo y condiciones similares hay un abismo enntre lo que viven unos y otros. Un cordial saludo a todos y todas.

  25. El sentido que le deamos a las cosas que hacemos es muy importante. Claro que otras personas nos pueden ayudar a mantener ese sentido que trasciende lo inmediato. Pero lo más importante es la forma en que vivimos lo que nos pasa.

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