¡Al refugio!

13 Abr

En estos días de másteres marca Acme, de comandos pirómanos amedrentando jueces y de eurodesorden, voy a tratar de compensarles con un refugio lleno de confort y belleza:

Río Rojo (Red River, 1948) de John Ford, para ver el relevo de una generación.

Ed Wood (Ed Wood, 1994) de Tim Burton, el homenaje del cine a la amistad.

Master and Commander (Master and Commander: The Far Side of the World, 2003) de Peter Weir, la épica y el mar.

El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs. Muir, 1947) de Joseph L. Mankiewicz. Para quien crea en el amor más allá y más acá.

Murieron con las botas puestas (They died with their boots on, 1941) de Raoul Walsh. Un western que contiene todos los géneros cinematográficos.

Robin de los bosques (The adventures of Robin Hood, 1938) de Michael Curtiz. El icono de la aventura.

El hombre que mató a Liberty Valance (The man who shot Liberty Valance, 1962) de John Ford. Cuando la historia se convierte en leyenda, print the legend.

Tú y yo (An affair to Remember, 1957) de Leo McCarey. La cita más hermosa del mundo.

Misterioso Asesinato en Manhattan (Manhattan murder mystery, 1993) de Woody Allen. Ideal si tiene un vecino molesto.

El Imperio Contraataca (The Empire strikes back, 1980) de Irvin Kershner. La mejor de la inmortal saga. Era su padre.

El crack (1981) de José Luis Garci. La obra cumbre de nuestro cine negro.

Ninotchka (Ninotchka, 1939) de Ernst Lubitsch. ¡Greta Garbo ríe*!

¿Qué fue de Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?, 1962) de Robert Aldrich. Duelo interpretativo en la cumbre.

Eva al desnudo (All about Eve, 1950) de Joseph L. Mankiewicz. La dureza de las bambalinas.

Centauros del desierto (The Searchers, 1956) de John Ford. El final por excelencia del cine.

Testigo de cargo (Witness for the Prosecution, 1957) de Billy Wilder. La prueba del monóculo.

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962) de David Lean. La obertura del desierto.

Breve encuentro (Brief Encounter, 1945) de David Lean. La obra cumbre del cine británico.

Plácido (1961) de Luis García Berlanga. Ponga un pobre en su mesa.

Encadenados (Notoroius, 1946) Alfred Hitchcock. Un vaso de leche y una escalera

Sin perdón (Unforgiven, 1992) de Clint Eastwood. El crepúsculo de los dioses.

Blade Runner (1982) de Ridley Scott. Homenaje a la vida.

Esta semana Málaga es cine, comienza su Festival. Llenen las butacas, escudriñen las pantallas.

 

* En el texto original escribí Garbo habla, pero un acertado comentario de Maria Antonia, en este mismo blog, me lleva a modificarlo. 

Planilandia

2 Mar

 

En 1884 el reverendo Edwin Abbott escribió una novelita estupenda e indispensable para los amantes de la ciencia ficción llamada Planilandia.

La novela está narrada por un cuadrado – de hecho Abbott la firmó originalmente como A Square – que habita en un mundo en dos dimensiones. Los habitantes de Planilandia viven en algo similar a la superficie de un folio. Todo su mundo y movimientos son sobre el folio. Nada arriba, nada abajo.

Nuestro cuadrado tardará en comprender la naturaleza de una esfera que viene de Espaciolandia, pero querrá abrir los ojos a un punto, que no concibe ninguna dimensión y que está convencido de que ocupa todo su universo: Puntolandia. El cuadrado comprende todo y termina en prisión.

Abbott quería criticar la sociedad victoriana en la que vivió. La falta de perspectiva  en nuestra especie es continua. De vez en cuando a un punto se le aparece un cuadrado y a un cuadrado una esfera. La cuestión es la reacción.

La política española se ha movido en dos dimensiones habitualmente. El paradigma izquierda-derecha ha tratado de constreñir cualquier movimiento dentro del espectro. Pero ¿es este el único margen de definición y actuación política? ¿Y si hay otros ejes que pueden aportar nuevas perspectivas?

Hace poco tiempo pude escuchar a Juan Carlos Girauta señalar otro paradigma. Otros puntos cardinales, algunos de los cuales os describo a continuación, añadiendo otro de mi cosecha.

El eje europeísta-antieuropeo: ¿queremos más o menos Europa?

La Unión Europea ha sido el experimento de paz más fructífero que ha conocido el viejo continente. Por eso amantes de la paz como Zweig querían una Europa unida de países hermanos. También quería una cultura y progreso comunes. Antieuropeos proliferan de izquierdas y de derechas, pero suelen tener en común el extremismo.

El eje globalizador-antiglobalizador. ¿Queremos comerciar con todo el mundo o queremos ir hacia la autarquía? ¿Plantear la apertura a la creación y al emprendimiento o el encierro por temores ancestrales?

Un tercer eje del nuevo paradigma de la política actual es el del cosmopolita frente al nacionalista. Más antiguo de lo que parece pero con gran capacidad para el camuflaje. Un error constante de conservadores y socialistas en España ha sido el concebirse mutuamente como enemigos. Esto era así porque se podían expulsar del poder uno a otro. Como los nacionalistas se conformaban con gobernar en una zona, podían ser aliados para contener al adversario.

Para que la frivolidad anterior pueda producirse he pensado un nuevo eje: el del partido como fin o el partido como herramienta. Si el partido es un fin, España es un medio para la supervivencia y bienestar del partido. Hay hasta quien considera al partido un ente que le habla: lo ha dicho el Partido. Estos mediums suelen perder de vista que trabajan para mejorar la vida de los españoles y no para los partidos.

Quien tiene esta concepción de España como herramienta no tiene problema en pactar con quien quiere destruirla, se llame Pujol, Ibarretxe o Rovira. Todo por el partido. Muy del Ingsoc.

La concepción contraria, la del partido como herramienta, es incompatible con estas prácticas. Se puede llevar al poder al rival político, e investirle presidente si consideras que evitas un mal a tu país y consigues la incorporación de algunas de tus políticas, que no de tus políticos.

 La gran ventaja táctica del nacionalismo es que ha contado con la argamasa del odio al diferente. Un odio común hace que conservadores de CIU puedan ir de la mano con antisistemas de las CUP. También es cierto que el nacionalismo garantiza su permanencia en el poder. Y los conocidos percentiles.

El gran drama es que los viejos partidos ven a España como un medio para su supervivencia. Por eso la feroz resistencia frente a los cambios que pueden abrir grietas en los búnkeres de la partitocracia, ya sea la Ley Electoral, la elección de los jueces por alguien diferente a los políticos, igual con el Fiscal General del Estado o con los medios de comunicación públicos.

Atacarán con furia a todo aquel que amenace el status quo. Será el enemigo aunque sea europeísta, globalizador y cosmopolita. Aunque la amenaza no pretenda serlo. Golpearán con todo: se aliarán hasta con antieuropeos, nacionalistas, antiglobalizadores y golpistas. Veloces en línea recta como el Thunderbird de Thelma y Louise, el egoísmo su motor y la soberbia su combustible, hasta el fin del folio…

Patriotas de sede

27 Ene

En el año y medio que llevo trabajando en el Congreso de los Diputados he aprendido muchas cosas. Hoy voy a escribir sobre la que más puede interesar al gran público.

Soy poco amigo de las teorías conspiranoicas. No creo en las manos negras, ni en que unos cuantos poderosos se reúnan en un hotel a ver qué hacen con el mundo en los próximos meses. Sólo hay que leer Cañones de agosto para darse cuenta de que los grandes acontecimientos globales se parecen más a una piedrecita que empieza a rodar por la ladera de una montaña para ir incorporando nieve y más nieve a su masa que a una marioneta con hilos.

Han existido sociedades semisecretas como la Golden Dawn, la Sociedad de la Niebla o los Rosacruces. Poco influyentes en el mundo pero atractivas por sus ritos y sus imaginarios. Yo he pasado grandes momentos leyendo sus historias. Dan Brown ha sido más listo y se ha forrado con sus cócteles literarios sobre estos asuntos. Pero toda su acción real pertenece a ámbitos reducidos y son propias del estudio de románticos o aficionados a temas misteriosos

Pero en el Congreso de los Diputados he dado con una conspiración pública, a plena luz. La de los patriotas de sede.

Tengo el honor de que el Grupo Parlamentario de Ciudadanos me haya designado como portavoz en la Comisión de Control de RTVE. Allí he visto en primera persona cómo el Partido Popular y el Partido Socialista forman una férrea alianza para mantener el control de la radiotelevisión pública española. Maniobras y estrategias conjuntas para evitar que se elija al presidente y Consejo de Administración de RTVE mediante un concurso público, pudiendo seguir eligiendo por concurrencia de amiguetes a los dirigentes de los medios de comunicación pagados por todos.

Lo mismo ha ocurrido con la elección del Consejo General del Poder Judicial. PP y PSOE son hermanos de sangre cuando de evitar la independencia de los jueces se trata. A pesar de que desde Europa ya nos han dado una seria advertencia, el bipartidismo en aras del interés general de sus sedes, se niega a dejar libre de sus garras al Poder Judicial.

Estamos sin presupuestos porque el PSOE no quiere entenderse con el PP en esa materia. La pantomima escénica aquí no afecta a las sedes, sino a los que habitan fuera de ellas. Los del PP acaban lanzar loas a la responsabilidad y sentido de estado de los nacionalistas del PNV. Responsabilidad y sentido de estado que crecen regados por miles de millones de euros que sustraen de las personas para darlos en función del territorio. Parece que el contribuyente es el musgo.

Y luego está la más sangrante conspiración a plena luz y sin disimulo: la Ley Electoral. A pesar de la funesta forma de calcular el valor de los votos de esta norma fundamental, los viejos partidos se niegan a tocarla.

Saben que hace desiguales a los ciudadanos. Saben que propicia que estemos una y otra vez en manos de los nacionalistas. Saben que muchos de los males que hoy soportan los españoles vienen por haber dependido de Pujoles para tener Gobierno. Saben que los españoles sufren desigualdad por las aritméticas diabólicas que surgen de esta norma. Saben que no hay un gobierno constitucionalista en Cataluña por la Ley Electoral.

¿Y por qué no hacen nada? Porque también saben que la sobrerrepresentación bipartita depende de este cálculo injusto. Y ¿qué es España frente a Génova y Ferraz?

 

Sobre la gestación subrogada

8 Feb

El cáncer me robó la posibilidad de gestar, pero no la ilusión y las ganas de ser madre (…)Tenemos las mejores clínicas, abogados y psicólogos para poder llevar a cabo esta realidad en España. Sueño con el día en que todos los que tengan esta ilusión puedan cumplir sus sueños”.

Así concluyó Sonia Ruano su intervención ayer en el acto que organizó Ciudadanos para proponer que se regule en España la gestación subrogada.

La ciencia permite hoy en día que la gestación de un hijo la lleve a cabo otra persona. El progreso devuelve la posibilidad de tener hijos a mujeres que habían perdido su capacidad para ser madres a causa de la enfermedad. Permite a parejas homosexuales ser padres. Personas que por causas diversas no podían formar una familia, hoy, gracias a los avances médicos, pueden tener hijos por medio de la gestación subrogada.

Pero como ha ocurrido a lo largo de la historia en multitud de ocasiones, superadas las barreras de la enfermedad y el infortunio, surgen los obstáculos que imponen la derecha reaccionaria y la izquierda conservadora.

He leído estos días declaraciones sobre la gestación subrogada como que “se mercantilizan los cuerpos de las mujeres”. En este caso se trata de una izquierda muy reactiva ante la ciencia y profundamente religiosa, puesto que parte de la premisa de una existencia dual, en la que se da por sentada la diferenciación de una persona y su cuerpo. Esta argumentación además ignora los diversos modelos de gestación subrogada que coexisten. El que propone Ciudadanos es altruista, similar al que rige en Canadá. Ayer en ese mismo acto al que hacía referencia al comienzo de este texto, había varias mujeres dispuestas ser gestantes altruistas para que otras personas pudieran ser padres o madres.

El mismo argumento empleado por quienes dicen “no somos vasijas”, serviría para prohibir el trasplante de órganos. Existe un mercado negro y un interés mercantilista en algunos casos, pero no por ello nos oponemos a que se regule y exista una ley de trasplantes. Y no nos va nada mal, por cierto.

Al otro lado del espejo surgen quienes se oponen a esta regulación en defensa de la familia y en consecuencia neutralizan a todas las que no sean acordes a sus gustos o prejuicios.

No deja de impresionarme la alianza de la derecha rancia y una izquierda fresca como la mojama. La primera con sus lastres clásicos. Ya en su etapa primigenia encerró a Galileo, atacó a Darwin o retrasó la posibilidad del divorcio. La segunda tan social, que tras un cáncer de cuello de útero desgraciadamente frecuente, podrás ser madre si eres rica. Y si eres homosexual, padre sólo por adopción.

No regular una situación que existe, sí condena a la mercantilización. Existen paquetes de viaje que incluyen todo el proceso en otros países. Posteriormente hay problemas para inscribir a los hijos. No legislar sobre esta materia es dejación de funciones. Mirar hacia otro lado fomentará el éxodo de familias al extranjero buscando una cobertura y servicios que no les proporciona su país.

Y quiero terminar dirigiéndome a mi compañera Patricia Reyes. Ella es quien abandera en Ciudadanos este asunto y lo defenderá en el Congreso de los Diputados. Una mujer valiente que se enfrenta por un lado a la derecha dura de la reacción y por otro a la izquierda conservadora. Unidas ambas en contra del progreso. Patricia, piensa en Clara Campoamor.

Eppur si muove.