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Ingenieros del alma

24 Jun

Alguien ha utilizado hace unos días esta expresión para referirse a los docentes Me ha parecido una interesante, hermosa y profunda metáfora. Nada será suficiente para comprender y ensalzar la más compleja y decisiva tarea que se le ha encomendado al ser humano en la historia: trabajar con la mente, el corazón (y el cuerpo, me corrigió en cierta ocasión un profesor de Educación Física) de las personas. Los docentes manejan “materiales” de altísima sensibilidad: ideas, expectativas, motivaciones, concepciones, actitudes, sentimientos, valores… En cualquier otra actividad, el mejor profesional es el que mejor manipula los materiales, en la profesión docente es el que más y mejor los libera.

La ingeniería es el arte y la ciencia de tomar decisiones, partiendo de datos incompletos e inexactos, a la hora de buscar de entre las posibles soluciones de un problema, aquella que es la más adecuada. El ingeniero en su profesión acostumbra a tomar decisiones y realizar compromisos, siempre con el objetivo de encontrar soluciones y resolver problemas. Es la justa réplica a las exigencias de la tarea educativa. Partiendo de datos incompletos, inconexos y frecuentemente inexactos el educador ofrece orientaciones para el aprendizaje de las ideas, el desarrollo emocional y las actuaciones morales.

Hay, sin embargo, una variable que hace diferente una ingeniería y otra. Los materiales inertes responden de manera idéntica en un lugar u otro, en un momento u otro, en una situación u otra. El ser humano, por contra, es impredecible. En educación no sucede que si A, entonces B. Lo que sucede realmente es que si A, entonces B, quizás. En primer lugar porque cada persona es diferente. En segundo lugar porque el momento, el lugar y la situación pueden ser determinantes. En tercer lugar, porque todo ser humano tiene una historia que le ha llevado hasta el momento que está viviendo.

No hay tarea más compleja. No hay tarea más importante. Lo debería reconocer cada ciudadano y ciudadana de un país. Lo deberían reconocer pública y eficazmente los políticos. Pericles reunió en cierta ocasión a los arquitectos, a los matemáticos, a los filósofos, a los guerreros, a todos los que con su trabajo defendían la ciudad de Atenas. De pronto se dio cunea de una curiosa ausencia. Faltaban los maestros, Los mando llamar. Y dijo:

– Aquí estaban quienes con su esfuerzo embellecen y protegen las ciudad, pero faltaban ustedes, que tienen la misión más importante y elevada de todas, la de transformar y embellecer el alma de los atenienses.

Mi entrañable amigo Horacio Muros, ingeniero de profesión me dijo un día al terminar una conferencia en Malargüe:
– Profesor, soy un converso.
– ¿Un converso?, pregunté.
– Si. Soy ingeniero de formación. Pero me he convertido a la educación. Porque la educación es un arte sublime ya que influye en la formación de los seres humanos y, a través de ellos, en la sociedades.

He dirigido durante años la tesis doctoral de Ruby Miranda Osorio, una profesora de Santiago de Chile, Tesis que se defenderá pronto en la Universidad de Alcalá de Henares. Este es el significativo título del trabajo: “El reto de enseñar en la Universidad. Trayectorias docentes de profesionales de ingeniería que han elegido la docencia como segunda carrera”.

En esas historia se puede comprobar, según manifiestan los interesados, que la complejidad de las tareas de ingeniería aumenta cuando la materia de intervención es la mente, es el corazón de las personas. Es más compleja y, a la vez, más apasionante. Es más compleja por la naturaleza de la tarea. Manipular, decía más arriba, es más fácil que liberar. El ingeniero que trabaja con objetos no tiene réplicas, no tiene objeciones, no tiene discrepancias. Es dócil hasta el límite de lo posible. El ingeniero de almas trabaja con personas que tienen capacidad de respuesta, capacidad de reacción, capacidad de criterio. Por otra parte, la finalidad de una obra y de otra es diferente. En el caso del ingeniero de los materiales, lo que pretende es hacer lo que él desea, pero el ingeniero del espíritu tiene que ayudar a que el alumno consiga hacer y ser aquello que le interesa. Lo que le dice al ingeniero del alma es: “Ayúdame a hacerlo solo, ayúdame a ser autónomo. Ayúdame a pensar por mí mismo, a decidir por mí mismo, a responsabilizarme por mí mismo”.

El Consejo Federal de Decanos de Ingeniería de la República Argentina (CONFEDI) redacta en 2001 un interesante Informe sobre la exploración del vocablo ingeniería. “El vocablo ingeniería, se dice en la introducción al informe, debe tener la majestad, nobleza y dignidad que tienen los nombres de todas las profesiones intelectuales universitarias en el mundo”.

El Informe presenta 32 definiciones recogidas de diferentes academias, diccionarios y expertos. Cribando semánticamente las definiciones y otras de mi propia cosecha he reconocido siete características del concepto todas ellas aplicables a la tarea del educador como ingeniero del alma. En ellas aparece la idea de que la ingeniería es un arte, una técnica y una ciencia. En segundo lugar, se plantea la aplicabilidad del conocimiento que encierra (se habla de tomar decisiones), en tercer lugar, se infiere que en el concepto debe estar presente un componente creativo o imaginativo, en cuarto lugar, las definiciones hacen referencia al carácter problemático e incompleto de los datos de los que se parte para hacer la intervención. En quinto lugar se habla de una aplicación que se hace con criterio (con racionalidad) y conciencia (así escrito, junto, haciendo expresa referencia a la ética). En sexto lugar, se afirma que esos conocimientos nacen del estudio, de la experiencia, de la investigación y de la práctica. En séptimo lugar, la finalidad siempre se sitúa en la mejora de la realidad presente, en la transformación del material sobre el que el ingeniero interviene.

La práctica de la ingeniería, frecuentemente realizada en equipo, pone en ejercicio numerosas funciones que tienen la correspondiente traslación a la práctica educativa:

Dice el Informe de la CONFEDI: “La práctica de la ingeniería comprende el estudio de factibilidad técnica económica, investigación, desarrollo e innovación, diseño, proyecto, modelación, construcción, pruebas, optimización, evaluación, gerencia, dirección y operación de todo tipo de componentes, equipos, máquinas, instalaciones, edificios, obras civiles, sistemas y procesos. Las cuestiones relativas a la seguridad y la preservación del medio ambiente, constituyen aspectos fundamentales que la práctica de la ingeniería debe observar”.

No obstante, la gran diferencia que encubre la metáfora se encuentra en el hecho de que el ingeniero del alma puede ser, a su vez, transformado y mejorado por aquellas personas sobre las que actúa. Lo expresa claramente el titulo de un libro mío ya alejado en el tiempo, pero presente en la esencia. Yo te educo, tú me educas.

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32 thoughts on “Ingenieros del alma

  1. Hace dos días celebramos en mi centro (un CEPA en un centro penitenciario de mujeres) el Día de la Ciencia. Era la culminación de un proyecto esbozado al principio de curso y, en cuyo desarrollo me quedé prácticamente solo. Por unas u otras circunstancias ningún compañero más adaptó sus clases y sus tiempos para introducir actividades prácticas de tipo científico en la escasa y difícil actividad académica de nuestro centro.
    La verdad es que resultaba extremadamente difícil realizar los pequeños experimentos, construir los sencillos aparatos, encontrar materiales, resolver los infinitos problemas que surgían… Un centro penitenciario no tiene aulas en exclusividad, ni puedes dejar objetos en ella pues todo debe estar guardado bajo llave, ni las alumnas pueden llevar a sus módulos materiales tan elementales como gomas, tijeras o alambre; los horarios están rigurosamente tasados, la asistencia es discontinua por la frecuentes llamadas y actividades de las reclusas… Una febril locura se apoderó de mí. Comprometido con el proyecto perseveré en el fin de que cada alumna realizara algún objeto científico relacionado con las diversas áreas del currículo. Desesperado, llegué al final del curso con los trabajos a medio terminar. Gracias a Dios, el día de gran la exposición en el polideportivo, la mayoría de los trabajos estaban listos. La exposición resultó magnífica y yo me sentí muy orgulloso al ver aquellas mujeres convictas explicar satisfechas a sus compañeras de otros cursos los aparatos que tenían entre manos.
    Habíamos practicado una pequeña ingeniería. Pero la Gran Ingeniería, la más importante, trascendía aquellos objetos rústicamente fabricados: lo más hermoso fue el trabajo codo con codo de alumnas y profesor, la buena disposición, el agradecimiento, la -en algún caso recién estrenada- admiración por la ciencia, las responsabilidades que asumieron, el valor de la paciencia y la perseverancia, los conflictos resueltos…
    Durante la exposición, apurado por coordinar todo aquel montaje, agotado por la atención dividida, colapsado por las continuas demandas en aquella actividad febril… mostraba una expresión cansada. Mis compañeros, dejando entonces de lado la indiferencia que mostraron con el proyecto, me felicitaron al acabar. Nuestra Jefe de Estudios me comentó: – Ha estado todo muy bien, genial. Pero si algún pero hubiera que ponerte, es que no veía que hubieras disfrutado.
    – No te preocupes, -le repliqué- disfruté.

    • Querido Jesús Marcial:
      He tenido en mi grupo de investigación durante muchos años a mi amigo Pedro Valderrama. Pedro trabaja en un Centro penitenciario como maestro. Realizó su tesis doctoral sobre la experiencia profesional e hizo un magnifico trabajo de investigación.
      Conozco de cerca la enorme complejidad de tu tarea y tengo que felicitarte por ese hermoso proyecto que pusiste en marcha (lamentablemente en soledad)
      Sí, una buena forma de acercarse a la ciencia. Una obra de ingeniería. Pro, como bien apuntas, la mayor y más compleja ingeniería tuvo lugar en la mente de aquellas mujeres que pusieron su esfuerzo y su ilusión en la tarea.
      En el desarrollo del proyecto disfrutaste y sufriste, tuviste una satisfacción final y muchas dificultades ene el proceso.
      Así tejemos el tapiz de nuestra profesión: con hilos de colores de tantas emociones y con hilos negros de tantos problemas.
      Enhorabuena, ingeniero.
      Un abrazo y gracias por compartir la experiencia.
      MAS

  2. A los ingenieros informáticos del Blog, a los licenciados en la exacta ciencia de las máquinas de computación:
    Diez – cuatro (en dígitos) creo que son “6”
    Yo he contestado así varias veces (así como “seis”, ” 6″, “6 “, “06”… y ya puestos -por si acaso me olvidé de sumar- “5”, “4”, “7”, “14”…) . No creo que resulte tan difícil comprobar en el software la tabla de variables de respuesta del captcha.

    Ojalá todos los problemas de ingeniería del alma fueran así de fáciles de solucionar.

    • Querido Jesús Marcial:
      Voy a pasar tu comentario a los ingenieros del blog, como tú dices.
      Hay problemas que, en teoría, son sencillos, pero que no acaban nunca de resolverse.
      Hoy mismo pondré en su conocimiento este comentario.
      Sí, hay otra ingeniería más compleja.
      Un abrazo y gracias.
      MAS

  3. Buenos días Jesús (Marcial). Solamente quisiera realizarte unas breves preguntas:
    1. ¿En qué localidad se encuentra el CEPA del que hablas en tu escrito?
    2. Por otro lado, en mi Facultad el curso próximo saldrá la primera promoción de Educación Social que, entiendo, tiene un perfil más ajustado al trabajo que tú describes que las otras de Magisterio (o de Psicopedagogía). En la actualidad, ¿cuáles eran las titulaciones más frecuentes con las que se accedía al trabajo que desarrollas?
    3. Aunque puede imaginarlas, ¿cuáles son las cualidades personales, aparte de la adecuada formación, que apuntarías para un trabajo de esa índole?
    Gracias anticipadas.

    • Buenos días, Aureliano.
      Como dice la conocida expresión popular “más vale tarde que nunca”. Viajes, vacaciones un un pueblo muy pequeño y alejado han hecho que desconectara algunas semanas de la red.
      Contestando a tus preguntas (en lo que buenamente puedo):
      1. El CEPA en el que trabajo está en la Comunidad de Madrid.
      2. Al trabajo que ejerzo se accedía (creo que hasta el 2000, más o menos (hablo de oídas) mediante concurso oposición a esas plazas. Creo que desde entonces mediante traslado. No era preciso titulación específica. Como en cualquier CEPA hay profesores de Primaria (para Enseñanzas Iniciales – I y II) y profesores de Instituto para el Graduado en Secundaria. El perfil de los profesores que allí trabajamos es variado y la mayoría se ajusta de alguna manera a las características de especial dificultad de este trabajo (licenciado en Psicología, en pedagogía, exfuncionaria de prisiones, antigüedad de muchos años en estos puestos…) pero no hay requisitos específicos. En mi caso accedí mediante una comisión de servicios por razones humanitaras (hipoacusia media), amén de que tenga muchos años de experiencia en la educación especial, como logopeda y posea el título de psicología. Este curso, al igual que en el resto de los CEPAS, hemos contado con una orientadora a tiempo parcial.
      3. Curiosamente aunque se califican como trabajos “de especial dificultad” yo no he sentido en ningún momento que fuera así. Es cierto que el trabajo tiene muchas limitaciones y que son muy necesarias las habilidades sociales; pero la situación de las reclusas favorece una buena actitud hacia la escuela y la figura del profesor. Pese a algunos sinsabores es un trabajo muy gratificante. Se trata de un puesto muy solicitado por el profesorado y, aunque al principio impone un poco, enseguida aprendes a manejarte en este ambiente. Tu actividad es un soplo de aire fresco en el ambiente cerrado de la institución.
      En mi centro específico las 3/4 partes del profesorado (equipo directivo incluido) llevan muchos años de experiencia en este ámbito (alguna profesora más de 30 años) por lo que conocen muy bien los factores en que se desarrolla su trabajo. A mí personalmente me han ayudado mucho su colaboración y sus consejos. El 1/4 restante lo forman profesores interinos. Significativamente todos ellos querrían repetir la experiencia en años venideros.
      Mi llegada al centro se produjo por eliminación de puestos (la hipoacusia en un profesor limita mucho la actividad). Los CEPAS, con personas adultas poseedoras de una mayor empatía, entienden y se adaptan con mayor facilidad a esta problemática). De todas formas me jubilo en unos meses (He echado el resto hasta llegar a esta fecha, pues de lo contrario pediría la baja por incapacidad). Al ser una plaza sujeta a discrecionalidad se trata de un desatino muy solicitado.
      Como cualidades personales más adecuadas resaltaría la asertividad y la empatía, la tolerancia y la honestidad. Como formación específica conocer los aspectos legales y funcionamiento del ámbito penitenciario, las específicas de Educación de Adultos y la psicología específica de las personas en exclusión social.

      Siento mi tardanza en responder y la vaguedad de algunas respuestas. Solo llevo dos años en este trabajo.

      Un saludo.

  4. Muy ingenioso el artículo. Lo ha escrito un genio.

    Lo sé, es un comentario muy ingenuo…

    Deseo que paséis un genial fin de semana… 🙂

    • Querido Juan Carlos:
      Es un comentario muy generoso, muy bondadoso y muy de agradecer.
      El artículo ha querido ser un homenaje a los docentes en este caluroso y extenuante final de curso.

      Un gran abrazo.
      Buen fin de semana.

  5. Interesante comparativa entre la ingeniería y la educación . Los que han cambiado su trabajo de ingenieros de materiales por ingenieros humanos, no hay duda que se han pasado al campo más noble, sin despreciar el primero, que también es necesario.
    Para mí, la profesión más noble, la más importante, es la de educador. En ella está el futuro de la sociedad. Y digo la de la educación, no la de la enseñanza, aunque pienso que deben ir entrelazadas.
    Cuando una sociedad entra en crisis, creo, que automáticamente se debía duplicar el presupuesto destinado a la educación y a la investigación. Eso es pensar en un futuro mejor. Hay muchas cosas que pueden esperar en una situación de crisis económica, como las obras públicas, gastos de defensa, por cierto, jugosa mente aumentados mientras se recorta en educación o investigación, será, pienso, que se espera alguna invasion marciana¡?
    Como siempre, agradecido por el articulo y por los comentaristas, que me ayudan a reflexionar en estos días que invitan a estar bajo una buena sombra con el botijo al lado.
    Saludos a todos.

    • Estimado Joaquín. Es curioso que cuando este pais ha estado en plena crisis es cuando el talento y el ingenio ha florecido. Se habla de la Generación del 98 (España pierde Cuba y Filipinas) compuesta por insignes escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral, política y social desencadenada en España. Posteriormente, llegó la Generación del 27, en otra época crítica dictadurta de Primo de Rivera y Guerra Civil. También en torno a esta generación deslumbraron poetas y pensadores.

      En estos momentos de crisis económica, de valores, de moral, política,… quizás aparezcan nuevos artístas que agudicen su ingenio. El tiempo lo dirá…

      En este caso habría que hablar de ingenieros de la palabra. La palabra está íntimamente relacionada con el pensamiento. De ahí que los docentes en el uso de la palabra, oral o escrita, seamos también ingenieros del pesamiento…

      Cuando la mente está obtusa, no nada mejor que leer las ideas y pensamientos de otras personas para intentar agudizar el propio. Gracias Joaquín.

      • Querido Juan Carlos:
        El refranero, tantas veces mezquino y ruin, algunas veces acierta. Y dice que el hambre aguza el ingenio. Puede ser que, como apuntas, en épocas críticas, haya que afinar el pensamiento.
        Lo que sí comparto es la idea de Joaquín que sostiene que en épocas de crisis habría que cuidar de forma especial la educación.
        Hacer ahorro en educación es masoquismo económico.
        Un gran abrazo, jienense de pro.
        MAS

    • Querido Joaquín:
      Gracias por tu comentario, como siempre certero.
      Sí, este blog no tendría mucho sentido sin los comentaristas que enriquecen, comentan, matizan, ejemplifican, aclaran y discrepan.
      Ayer lei a Manuel Alcántara que, recordando a Gómez de la Serna, decía que el botijo era hermafrodita.Qué ingenio.
      Saludos contra el calor.
      Un abrazo.
      MAS

  6. Soy docente de Nivel inicial y cuando refiero a mi profesión siempre digo “Artesana de la infancia”, siento que me completa el agregar “ingeniera de almas”…
    Muchas gracias por las publicaciones Miguel Ángel Guerra, un placer escucharte en las conferencias y leer tu blog!!

    • Querida Silvina:
      Muchas gracias a ti por escucharme y leerme.
      Es muy interesante también tu metáfora de artesana.
      Mientras más pensemos par< comprender y enaltecer la profesión, mejor.
      Un abrazo.
      MAS

  7. En este final de curso agotador, con calor y muchas tareas burocráticas el artículo me ha parecido una lluvia fresca reconfortante.
    Hacen falta empujones como este en una sociedad que no valora lo suficiente la tarea de la enseñanza.
    Es de agradecer que alguien reflexiones sobresal importancia, la naturaleza y las complejidades de esta profesión.
    Gracias.

    • Querida M<atina:
      Precisamente ese fue el detonante que me hizo escribir el artículo: rendir un tributo de admiración a esa legión de profesionales que, cada día, de forma paciente y generosa, entrega todo lo que sabe a quienes tiene que enseñar.
      Una tarea importante, compleja que muchas veces pasa inadvertida o, lo ue es peor, minusvalorarla e incluso despreciada por muchas personas y entidades.
      Gracias por haberlo capotado u por expresarlo.
      Besos.
      MAS

  8. ¡Querido Maestro!
    Magnifico comentario sobre la labor docente calificándolos como ingenieros del alma. No encuentro frase más acertada que esa.
    Yo tengo otra frase que acerté a nombrar el otro día en un taller y que fue elogiada por todos los contertulios.
    Decía de corazón que soy “maestra profesional y alumna de vida”.
    Y todo se lo debo a una persona que me dio su aliento de lucha y a la que desde aquí le quiero hacer un homenaje.¡Con su permiso!
    ¡Querida abuela Isabel!
    Te escribo esta carta porque sé que allí donde las trampas del destino te llevaron estarás orgullosa de mi.
    Tus hermosos recuerdos me llevan a mis tempranos años, donde tu presencia y cariño me hicieron sentir protección, amparo y referencia de vida.
    Mujer grande, adelantada a su tiempo, sin estudios, pero con las ideas claras de qué sendero hay que coger en el camino de la vida.
    Tenia claro que la educación te hacia gran persona y con los pocos recursos que poseía me mandaba al colegio con la dulzura que la caracterizaba.
    Emprendedora, humana, fuerte, atributos de mujer excepcional y cariñosa, capaz de hacer de unos tiempos de calamidad, senderos de gloria.
    ¡Cuanto he aprendido de ti!
    Muchos son los años que han pasado pero te tengo presente y te agradezco que me hayas llenado el corazón de afectos y amor.
    Me ofreciste la mejor recompensa, me dejaste la mayor herencia, tus años a mi lado, tu amor sincero y puro y tus ganas de salir a flote frente a la adversidad.
    ¡Sigo tus pasos abuela¡
    ¡Fuiste para mí la mejor ingeniera del alma¡
    Sin más me despido con un cordial saludo para todos.

    • Querida Loly:
      Magnifico ejemplo de lo que es una ingeniera del alma.
      Ha sido una enorme suerte para tse vivir y compartir la experiencia de tu abuela Isabel.
      Ya ves, una gran mujer que te marcó la vida.
      No me extraña que fuera una mujer adelantada a su tiempo que, de haber dispuesto de los medios que otras personas han tenido, hubiera sido una eminencia.
      Admirable mujer que marcó la vida de su nieta para siempre.
      Qué orgullosa se sentiría de tu hermosa carta.
      Besos y gracias.

  9. Excelente metáfora, que permite reflexionar sobre la importancia de la tarea docente.
    Me ha alegrado encontrarla en este final de curso agotador.
    Creo que abarca mucha cuestiones sobre la complejidad de la acción educativa.
    Gracias.

    • Querida María Jesús:
      Las metáforas iluminan una parte de la realidad y dejan otras en la oscuridad. Yo creo que hay que aprovecharlas para comprender lo que permiten comprender. Esta, por ejemplo, me parece interesante para comprender la complejidad y la importancia enorme de la tarea educativa.
      Besos y gracias.
      MAS

  10. El artículo me ha encantado.
    Qué bonita expresión. Qué profunda expresión.
    Y lo mejor es que ensalza la figura del docente que tiene una tarea tan delicada e importante.
    Es más fácil trabajar con materiales que sencillos que con materiales tan complejos como los que trabaja el educasdor.
    Un cordial saludo.

    • Querida Marta:
      La comparación, en efecto, ha de ser matizada y completada. Los materiales que trabaja el ingeniero son menos complejos que los que trabaja el ingeniero de almas.
      La profesión de ambos tiene un lado incomparable y otro incomparable.
      Hay que aprovechas la metáfora para lo que puede dar.
      Besos y gracias.
      MAS

  11. Querido Miguel Ángel: Por problemillas sobrevenidos, no he podido estar a tono y atento con tu último artículo. Se puede decir que se me ha pasado el arroz para acudir al foro. Me ha encantado, como siempre y verás que participo poco, porque sueles agotar los temas. Con el de “los ingenieros del alma”, quería decirte que un alumno que había terminado Teleco, me dijo que si él hubiera tenido en el bachiller un profesor de Lengua como yo, en la EGB, habría estudiado letras. Le dije que en las ciencias hacían falta personas que fueran humanistas, aunque no hubieran estudiado Humanidades. Me alegra que se esté dando ese repunte de humanidad.

    Agradecido, como siempre,
    josemª

    • Querido josem:
      Pues sí, eso que tú llamas repunte de humanidad es el eje de la educación.
      A ello dedico mi artículo de mañana.
      No me extraña lo ue dice ese ex alumno tuyo, porque los buenos profesores dejan huella.
      Un abrazo y gracias por tu lectura y por tus aportaciones.
      Ya sabes que yo también te sigo.
      Un abrazo.
      MAS

  12. Querido Miguel Ángel:

    Me tienes un poco preocupado desde que no pudiste terminar tu conferencia, por causa de un vértigo periférico. Y aunque conozco de primera mano esa causa, ello no me tranquiliza.

    Mi mayor borrachera fue sin probar gota de alcohol. Jugaba el Barcelona uno de esos partidos importantes, y yo me caía de la cama. Por la boca se me iba lo que no tenía. La lámpara no acababa de escaparse del techo. Estaba hecho un trapo. A la una en urgencias y a las tres para casa.

    “Tantos y tan enormes milagros” hacen los médicos y médicas, la investigación de nuevos medicamentos, como todo el grupo de docentes que durante un año escolar atienden a nuestros hijos e hijas. El curso ha llegado a su fin y es momento de decirles: “Gracias por enseñar a nuestros hijos”.

    Pero, volviendo a ti, me he enterado, sin pretenderlo (estirando un poco la oreja), que este próximo viernes hay una quedada en la Universidad de Málaga. Un botellón de despedida de fin de curso (para ti, el curso de toda tu vida en las aulas). Uniendo mis primeras palabras con el desenfreno con el que suelen acabar estos eventos, mi preocupación por tu bienestar aumenta. Seguro que dices que tú controlas, pero eso decimos todos. Si juntamos fiesta, calor y “malas compañías”, el banquete está servido.

    Hablando de control. No sé cómo serás de lágrima. No sé cuándo sería “La última vez que…” ni qué sentiste el día que enfilaste la puerta del aula pensando: hoy voy a dar “Mi última clase”.

    Aunque “Enseñar es un ejercicio de inmortalidad”, bien es cierto que estamos en una despedida (sobre ello ya tienes opinado tú y también Aureliano). Tú por tu parte, “Micción cumplida”, y seguro que con creces y con gusto.

    Las despedidas que más vemos en televisión, suelen ser las de deportistas, mayoritariamente futbolistas. Yo no sé si será penalti o piscinazo, pero prácticamente ninguno acaba controlando. Y no pasa nada. Si uno se emociona, pues se emociona. Es lo más sano del mundo.

    De todas formas, leyéndote en El Adarve, a día de hoy aún me sigo preguntando “Y a ti ¿por qué te han llamado?”

    Una despedida es una gran pu…., pero tiene algo bueno. Si no te gustan los chistes del jefe, no tienes por qué reírte.

    Un fuerte abrazo maestro. Sé que eres persona previsora, pero, por si no estás en condiciones el sábado, yo dejaría listo el artículo mañana, y así aprovechas un poco más la cama. Y no te preocupes, vamos a respetar tu descanso, ingeniero del alma.

    • Querido José Antonio:
      Qué precioso comentario, lleno de sabiduría, de bondad y de sentido del humor (que es una forma de bondad).
      Tu sensible oreja ha captado bien el rumor. El Homenaje o el adiós se producirá mañana, viernes de 6 a 8 seguido de una cena.
      No beberé aunque conozco el sabroso dicho de que “bienaventurados los borrachos porque verán a Dios veces”, que tiene un versión profana, la del novio ue va a cenar con su pareja, bebe demasiado y en los postres le dice: “Qué guapas estáis las dos”.
      No sabes cuánto te agradezco este recordatorio que está lleno de guiños y de citas ocultas. Algunas vez he dicho que la Universidad es una casa de “citas”.
      Lo del vértigo pasó. Ojalá no vuelva.Es la primera vez que he tenido que interrumpir una conferencia. Ojalá sea la última.
      Gracias. Gracias. Gracias.
      Un abrazo.
      MAS

  13. El problema, José Antonio, no es que Miguel Ángel se maree o beba más de la cuenta en esa cena homenaje que se le va a ofrecer, puesto que es lo suficientemente inteligente para mantenerse sobrio porque allí estarán todos los que le quieren y le admiran. El problema es que, con él y otros de su generación, se cierra un modo de entender la enseñanza que tiene mucho de utopía.

    Ahora, en la Universidad y fuera de ella, corren tiempos neoliberales que los sufre el nuevo profesorado joven que se ve sometido a unas presiones e inseguridades que conllevan que la docencia baje escandalosamente en pro de la publicación de artículos (que, a buen seguro, nadie leerá) dado que es el modo de que puedan ser evaluados favorablemente por la ANECA y poder estabilizar el trabajo precario que tienen.

    Siento, Miguel Ángel, no estar presente en este homenaje: tal como te indiqué, a principios de julio defiendo una ponencia, con dos compañeras jóvenes a las que hay que apoyar en su labor, en la Universidad Autónoma de Barcelona. Y es en Barcelona donde reside mi hijo Abel, por lo que marcho con antelación para pasar juntos un tiempo.

    Con respecto a mi tiempo en el ámbito universitario ya he encontrado la fórmula de continuar, de modo que no me desligaré de esta actividad que tanto amo (a pesar de estos vientos a los que he aludido).

    Quiero cerrar estas líneas deseándole a Miguel Ángel que la tarde del viernes sea ese broche de oro que se merece por su tesón, generosidad, inteligencia y entrega como ha desplegado a lo largo de tantos años. Y, por supuesto, que no olvide que la mayor recompensa que reciben los grandes maestros como él es saber que su labor y sus ideales continúan en muchos de los cientos y cientos de discípulos que ha tenido. Por eso la utopía no se apaga, por eso la vida merece la pena vivirla…

    • Querido Aureliano:
      Ante las dos actividades de mañana (acto académico y cena homenaje) me invade una sensación rara. Por una parte, quiero cerrar la etapa profesional con estas experiencias, casi siempre llenas de elogios tan desmedidos como generosos por parte de quienes te aprecian y por otra una gran tristeza porque el tiempo no tiene marcha atrás.
      Repaso mis etapa en la educación Primaria, en Bachillerato, en la Universidad…y siento una enorme añoranza del quehacer y de las personas con quienes he compartido ideas e ilusiones t de quienes TANTO HE APRENDIDO.
      Quiero que llegue el viernes y no quiero que llegue.
      De todos modos, la vida sigue.
      Un gran abrazo

      MAS

      PD: No estarás, pero estarás MUY PRESENTE EN MI PENSAMIENTO Y EN MI CORAZÓN.

  14. Creo, Miguel Ángel, entender esos sentimientos que te invaden. Echar una mirada hacia atrás y comprobar el largo y, al mismo tiempo, corto camino recorrido, porque todavía compruebas que hay mucho que hacer, que hay mucho que enseñar, que hay mucho que transmitir, a la vez que te sientes cargado de experiencias y conocimientos, no deja de ser una especie de injusticia que la naturaleza (y, peor aún, la torpe Administración educativa) carga también sobre los mejores.

    Hace algún tiempo, cuando fui evaluado por mis alumnos, uno de ellos me indicó que, en las preguntas abiertas que les habían formulado, lo que habían expresado de mí era el fuerte sentido de la justicia que me veían como profesor. Me llenó de orgullo saber que uno de los principios con los que pretendo moverme por la vida era recogido por ellos.

    Si tuviera que destacar una cualidad, entre las muchas que tienes, es indudablemente la generosidad. Y esta palabra que, en ocasiones, las empleamos con cierta facilidad, en tu caso le da sentido a tu persona y tu trabajo. Y quiero explicarme.

    Para ti (aunque esto nunca lo hayas dicho), los logros académicos alcanzados no los has planteados como metas de realización estrictamente personales, sino que los has volcado hacia los demás, han sido conocimientos y experiencias que no solo han servido para realizarte como ser humano, sino que han ayudado a avanzar a todos los que te han escuchado, a los que te han leído y te leen, a los que te han pedido que les dirigieras las numerosas tesis que has llevado a cabo, a los que te solicitaban para ponencias de congresos… Y, esto, sinceramente, es muy singular en una Universidad española, cargada de individualismos, de arrogancias, de mirar constantemente los beneficios que se pueden obtener.

    Yo que soy arquitecto (y doctor en Pedagogía porque tú me dirigiste la tesis doctoral) acerté plenamente cuando, sin apenas conocerte, te pedí que me la dirigieras. Nunca lamenté desplazarme dos días por semana en tren a Málaga, tras terminar las clases, y volver a Córdoba, agotado, a la una y media de la madrugada del día siguiente. Eran los dos años de cursos de doctorado en los que podía haber optado por la comodidad y buscado la solución aquí en Córdoba; pero es que yo quería aprender en un nuevo campo de cuyos conocimientos eran en gran medida los tenía de modo intuitivo. Sin la menor duda, fue uno de los mejores tiempos invertidos en formarme.

    Sinceramente, querido Miguel Ángel, si escucho la palabra generosidad en el ámbito educativo y universitario, inmediatamente me viene tu imagen a mi mente. Y, tal como he apuntado, ahora esto es muy difícil encontrarlo.

    Espero que ese justo homenaje que te rinde en la Universidad de Málaga responda a lo mucho que tú le has entregado a lo largo de tantos años.

    Recibe un fuerte abrazo de tu amigo. Aureliano

    • Querido amigo:
      Lo que es generoso en esta relación es lo que tù dices y haces público en el blog. Bien sabes que no es frecuente este tipo de elogios entre colegas, pero a ti te distingue, en mi caso, esta desinteresada y generosa valoración.
      Siempre es de agradecer, cuando tanto se critica y se denosta, esta actitud positiva.
      Recuerdo muy bien aquellos años en los que admiraba y reconocía el esfuerzo que hacías para seguir (con la responsabilidad que acostumbras) aquellos cursos de doctorado. No eras un alumno cualquiera.Tú aprendías y enseñabas.
      Muchas gracias portas palabras. Tú eres quien h sido siempre generoso conmigo.
      Un abrazo.
      MAS

  15. Me cuenta Horario Muros que el artículo de esta semana se ha enviado a las 29 Facultades de Ingeniería de Argentina.
    Cómo me gustaría conocer las reflexiones de quienes estudian o ejercen la ingeniería. Ellos conocen muy bien los entresijos de la profesión.
    Cordiales saludos y muchas gracias por la difusión,
    MAS

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