Víctimas de la rankingmanía

28 May

Estamos obsesionados por los rankings. No es de extrañar. Porque vivimos inmersos en la cultura neoliberal que se cimenta en  el individualismo, la competitividad y la obsesión por la eficacia. El objetivo es ganar a los otros. No se trata de llegar a ser lo mejor que podemos ser sino de ser mejores que los demás.

Estamos obsesionados por los rankings. No es de extrañar. Porque vivimos inmersos en la cultura neoliberal que se cimenta en el individualismo, la competitividad y la obsesión por la eficacia.

Desde que en el año 2000 se puso en marcha el programa internacional para evaluar estudiantes de la OCDE, conocido como PISA, la prensa dedica grandes titulares a sus resultados, los expertos se afanan por interpretarlos y los políticos los utilizan para defender sus reformas y atacar las de sus adversarios.

El fin consiste en quedar bien situados en el ranking. Para ello hay que entrar en las pruebas. Quedarse fuera de ellas  es ya la peor descalificación: no aparecer en el ranking. No se ponen las mediciones al servicio de la mejora de la práctica sino la práctica al servicio de la mejora de la posición en el ranking. Quedar bien situados no es el medio para hacer mejor las cosas posteriormente sino la forma de conseguir prestigio, mérito y recompensa.

Ser primero te convierte en la envidia de todos los que vienen detrás o están fuera de la competición. Y, por el efecto Mateo (que  consiste en  que a quien más tiene, más se le dará), conseguirás otros beneficios en forma de ayudas y de premios. La forma de ganar puestos es saber cómo responder a las cuestiones que plantean las pruebas con cuyos resultados se elabora el ranking. Hay que estudiar bien las pruebas para tener éxito en ellas. Lo demás no importa.

He leído en la estupenda revista colombiana Educación y Cultura que una escuelita, ubicada en una zona donde la tendencia estadística le auguraba bajos resultados en la prueba PISA, tenía no obstante un logro destacado en el área de lenguaje. Los funcionarios se desplazaron al lugar :

– ¿Como enseña usted la lengua, profesora, para obtener tan buenos resultados?, le preguntaron.

– Yo no enseño nada, respondió la profesora, solo entreno a los estudiantes en la resolución de pruebas durante todo el curso.

¿Qué se hace con los resultados de la clasificación? Alabar a los primeros y golpear a los últimos. ¡Cuántas veces he visto utilizar los resultados de las pruebas PISA (o similares) para atacar al gobierno o a la oposición, según quién eche mano primero de las piedras! El argumento es sencillo: “estas son las consecuencias de vuestras políticas educativas”.

He visto utilizar los resultados de este tipo de prueba de una forma burdamente tramposa contra la escuela pública. Los titulares de prensa y las cabeceras de los telediarios simplifican el análisis diciendo que la escuela pública obtiene peores resultados, sin tener en cuenta qué tipo de alumnado nutre la pública y la privada. En cuál de ellas están los inmigrantes y los discapacitados, por ejemplo. En cuál de ellas se dispone de más medios. Las pruebas estandarizadas se convierten en una indecente campaña publicitaria contra la escuela pública.

Como vivimos en la cultura de los titulares, otro efecto que tienen las pruebas es generar epígrafes impactantes. Unos titulares que simplifican y, muchas veces, adulteran el fondo de la realidad: “España es el furgón de cola de la Unión Europea”,  “Andalucía  obtiene un pésimo resultado…”. También vivimos en l cultura de la cuantificación. La cuantofrenia es una enfermedad de la cultura en la que estamos inmersos. Todo se  convierte en números, en porcentajes, en rankings. Como si los números fuesen identificables con la ciencia y, sobre todo, con la ética.

Cuando preguntamos lo que miden las pruebas, se responde: la calidad.  Y cuando preguntamos lo que es la calidad se  dice: lo que miden las pruebas.

Hay, a mi juicio, cinco errores graves en la aplicación de este sistema de evaluación: El primero es tratar de comparar lo incomparable. Países con diferente historia, diferente cultura, diferentes medios no pueden ser objeto  de una comparación rigurosa. El segundo es pensar que solo tienen importancia tres componentes del curriculum (matemáticas, lenguaje y ciencia).  ¿Qué sucede con la música,  el arte,  el dibujo, la educación física…? ¿Qué sucede con el ámbito emocional? ¿Qué decir de la solidaridad, la compasión, el respeto, la justicia, la libertad…? Porque lo que no se evalúa, se devalúa. O, mejor dicho, no existe. Lo que importa del curriculum es lo que entra en la evaluación.  El tercero se refiere a que solo se tienen en cuenta los resultados, pero no el proceso. Nunca se analiza lo que se hace en esas aulas para conseguir esos resultados, ni quiénes son los evaluados ni de qué punto han arrancado. El cuarto tiene que ver con el cultivo de la trampa como estrategia para obtener buenos resultados. Si el prestigio del profesor, si la suerte de la escuela, si el éxito del alumno están en conseguir buenos resultados, habrá que prepararse para conseguirlos. Aunque sea a costa del verdadero vínculo con el saber. El quinto tiene que ver con la desconfianza que encierran respecto a la evaluación del docente en el aula.

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Se podría pensar que las pruebas nos brindan la posibilidad de imitar a aquellos que quedan en primera posición en el ranking. ¿Cuánto se ha hablado de Finlandia en estos últimos años? ¿Cuánto se hablará ahora de los países que encabezas la clasificación? El problema es que la traslación no se puede hacer de forma mecánica. Por otra parte, está muy claro lo que hay que mejorar sin acudir a las pruebas. Creo que es patente su inutilidad, más allá de las agresiones y los lamentos. Julio Carabaña, catedrático de  sociología en la universidad complutense de Madrid ha escrito un libro con título bien contundente: “La inutilidad de PISA para las escuelas” (Editorial Catarata).

Podríamos ir más lejos. Criticar el arma no es una forma de acabar con el asesinato. Quiero decir que el problema verdaderamente importante no está en las características de la prueba (psicométricamente irreprochable) sino en el sistema que la arma, en los supuestos en que se apoya, en los fines a los que sirve.

Los profesores conocen bien a sus alumnos, saben quién aprende y quién no. Saben incluso por qué. Saben lo que necesitan. Pero, al parecer, son los evaluadores externos quienes tienen que venir a decirles si lo hacen bien o mal y, supuestamente, en qué tienen que mejorar. El profesor se convierte de nuevo en un aplicador, no ya de las prescripciones del Ministerio sino  del criterio de quienes leen los gráficos elaborados por el softwre estadístico.

La enseñanza es un encuentro humano contingente que puede ser analizado, pero no encerrado en casilleros estadísticos a través de evaluaciones masivas.  Mi postura crítica no encierra un entrega a la irresponsabilidad, al conformismo o a la pereza. Justamente todo lo contrario. Una reflexión crítica y rigurosa sobre el proceso de aprendizaje instará a cada docente y a cada escuela a revisar sus patrones de actuación. Las pruebas masivas no tienen incidencia sobre la actitud de los docentes. Cuando se evalúa mucho y se mejora poco, algo está fallando en el proceso.

Quienes defienden las pruebas tienen que pensar, además de todo lo dicho, en cómo algunos han convertido en un impresionante negocio esta forma de entretener y de engañar al prójimo.

41 thoughts on “Víctimas de la rankingmanía

  1. Buenos días familia.

    Primera lectura del artículo. Me gusta mucho. Me disgusta la situación, lo que significa y que esté apoyada por expertos.

    Mucha tela que cortar. Confío en el buen juicio del pueblo, apoyado por otro grupo de expertos.

    300.000 euros creo que va a cobrar la empresa que se encargará de medir Madrid.

    A título personal, me gusta saber, y me gusta saber que estoy en buenas manos, en buena familia, y, como soy como soy, quiero una buena familia para todos: LA ESCUELA DEMOCRATICA, en donde todos y todas sean bien recibidos.

    Señores expertos, ¿qué es la calidad?. Ay, y a mí me lo preguntas, CALIDAD ERES TÚ.

    (Prometo más, pero no mejor, pues para mí es imposible).

    • Estimado José Antonio:
      Has sido el primer comentarista de la semana.
      Tienes razón al decir que con este tema hay mucha tela que cortar.
      Tiene dimensiones técnicas pero, sobre todo, unas dimensiones éticas indiscutibles.
      Muchas veces se ocultan de forma más o menos deliberada.
      Lo más problemático es que nos habituemos a estas trampas y las veamos “normales”.
      Saludos.
      MAS

  2. Medir, comprar y clasificar… Verbos que se empleaban en los inicios de los ochenta del siglo anterior y que venían asociados a la programacion por objetivos, operativos, claro.

    Recuerdo que en Magisterio nos recomendaban estudiar a Mager y así aprender a formular este tipo de objetivos de forma adecuada: verbo que reflejara una conducta objservable, criterio de evaluación o logro claramente explicitado y las condiciones en que se debía alcanzar. Dicho de otro modo, se trataba de una evaluación casi de laboratorio, donde la “presunta objetividad” debía primar ante todo. Lo que no se pudiera obervar y medir de forma objetiva no se programaba… Este tipo de evalaución respondía a una concepción del proceso de aprendizaje del alumno puramente conductista. Ante el mismo estímulo y en las “mismas” condiciones todos los alumnos deben responder de la misma manera…

    La evaluación consistía en que el docente debía marcar los objetivos logrados, en función del número de objetivos conseguidos se otorgaba una nota numérica. La evalaución estaba excesivamente tecnificada…

    Este sistema venía asociado a los llamados “Programas Renovados” que venían a sustituir a las orientaciones pedagógicas derivadas de la Ley General de Educación (1970).

    Pasados más de cuarenta años, la LOMCE vuelve la mirada atrás, recupera estos conceptos ligados a la evaluación, medir, comparar y clasificar, muy en consonacia con las pruebas PISA, y además, en línea con la filosofía de estas pruebas prevee similares y estandarizadas en 3º y 6º de primaria.

    Ahora se camuflan algunos conceptos, pero básicamente es lo mismo. Se busca la objetividad, en base preservar los derechos de los alumnos, pero en realidad se busca el control en que se evalúe todo, todo lo que se pueda medir, faltaba más…

    Como indica Miguel Ángel, solo tienen importancia tres componentes del curriculum (matemáticas, lenguaje y ciencia). ¿Qué sucede con la música, el arte, el dibujo, la educación física…? ¿Qué sucede con el ámbito emocional?… Lo que se puede cuantificar, no se valora, o quizás resulta muy complejo valorar estos ámbitos con pruebas estandarizadas y normalizadas (escritas para uqe todos la realicen a la vez) y no se realizan.

    Y finalmente, yo no he nacido en Finlandia, soy español, las temperaturas de nuestro país no son las mismas, la filosofía de la vida es distinta, nuestro carácter es diametralmente opuesto, las condiciones de nuestro alumnado y de nuestras instituciones son diferentes,… luego no comparemos porque no partimos de las mismas circunstancias. Seguro que los finlandeses envidian muchos aspectos de nuestro modo de vida, de nuestras costumbres y de nuestra geografía…

    Saludos…

    • Estimado Juan Carlos:
      Parte de las ideas que planteo en el artículo tienen también que ver con la evaluación de los aprendizajes de los alumnos y alumnas en el aula.La evaluación es un fenómeno ético en todas sus modalidades.
      Desde el punto de vista técnico también creo como tú que, desde el punto de vista técnico, se ha producido un retroceso a los tiempos de Mager y de Bloom. Un auténtico retroceso..
      No vivimos momentos fáciles. Y en la evaluación es un campo donde se ve muy clara la problemática de la culta y de la educación en la cultura..
      Un abrazo.
      MAS

  3. Querido Maestro!
    Un buen comentario que nos da que pensar en tantas cosas que se hacen sin un criterio lógico de evaluación porque no se analizan ni miden los aspectos más importantes del alumnado.Como ven esos test teóricos las capacidades de los chicos,la empatía con los demás,el comportamiento en el aula,el interés en el aprendizaje,la ayuda al que tiene menos capacidades.¿Eso como se mide?
    Estamos alarmados por la creencia de competición en todos los ámbitos de la vida.Una lucha frenética por llegar el primero,ser el mejor, no tiene mucho sentido.
    Se nos está olvidando la sensatez de mejorar siempre todos los aspectos de la vida humana.Estamos creando síntomas emocionales inadecuados de bloqueo,nerviosismo,irritabilidad,desinterés, porque hay muchos alumnos que no pueden ser los primeros.Sería más productivo incentivar las emociones positivas de amor, placer,alegría, curiosidad en los chicos para que tengan una vida más sana sin tanta presión.
    Me gustaría que los chicos fueran a los centros educativos con otra alegría y que se formaran personas integras en todos los aspectos de la vida.
    ¡Cuando llega el día nos distraemos con tantos retos que nos olvidamos de ser felices!
    Disfruten del día!
    Y sin más me despido con un cordial y afectuoso saludo para todos.

    • Querida Loly:
      Estoy de acuerdo. A fuerza de medir y de comparar y de competir nos estamos olvidando de la tarea fundamental:aprender a ser felices, a respetarnos a vivir las emociones.
      Las pruebas cendales nos ofrecen un magnífico ejemplo de cómo poner lo principal al servicio de lo secundario.
      Es bueno mantener una actitud crítica. Y también comprometida.
      Besos.
      MAS

  4. Buenos días.
    Comparto mi reciente experiencia al respecto con un ejemplo concreto de los planteamientos teóricos que nos ofreces este sábado.

    Como especialista de Pedagogía Terapéutica, he participado en este sinsentido que es la aplicación de esta prueba. Prueba ¿de qué?.
    Mi desagradable labor ha consistido en “ayudar” durante dos días a realizar la susodicha, a un alumno de siete años con dificultades de aprendizaje derivadas de TDAH y graves trastornos de conducta. La sola presentación del alumno avanza la inutilidad del gran esfuerzo que ha tenido que realizar sabiendo de antemano que su forzada voluntad estaba condenada de entrada al más estrepitoso de los fracasos que vivenciará como propio y cargará en su mochila, repleta ya de desilusiones y desastres, eso si, esta vez en aras de un programa internacional para evaluar la calidad de la enseñanza.
    Mientras, profesionalmente yo me vi obligada a representar temporalmente la farsa de ser la facilitadora de una impresentable misión, cuando solo fui dolorosamente una estafadora que nada tiene que ver con la maestra que semanalmente le acompaña con la ilusión de conseguir que se sienta bueno, listo, importante, visto, querido. ¿Por qué no evalúa estos ámbitos esta prueba si son los que van a posibilitar que tenga una vida plena cuando sea adulto?.

    ¿Que tenía que probar mi alumno? ¿Para qué? ¿A quién? ¿Qué ayuda de calidad le brindarán el estudio de estos resultados en su (confío) aun largo camino como alumno?

    Gracias por tu reflexión, Miguel Ángel.

    Un abrazo.
    MJA

    • Querida MJA:

      En to comentario hay análisis pero también hay amargura. Claro, no s igual hacer una valoración de un proceso que ver sufrir a una persona inocente los efectos de un planteamiento perverso.
      Entiendo muy bien lo que dices desde una postura sensible e inteligente.
      Besos.
      MAS

  5. Querido Miguel:

    Ya creo haberlo copiado alguna vez sobre este tema:
    “Estadísticamente todo se explica, personalmente todo se complica” (Pennac, Mal de escuela) y claro al ser personas y no máquinas, la técnica se vuelve perversa.

    Por otra parte: ¿Cómo es posible que 4 signifique, a la vez, “no sabe”, “se equivocó”, “copió”, “no presta atención”, … y podamos sentirnos tranquilos bajo el paraguas del número?

    Gracias.

    • Querido Rufino:
      Claro que no podemos sentirnos seguros bajo el paraguas del número. Porque los números están llenos de trampas.
      Cuando el señor Gil ganaba por mayoría absoluta las elecciones a la alcaldía de Marbella dijo: LOS NÚMEROS CANTAN. Escribí un artículo muy duro que se titulaba así:
      LOS NÚMEROS DESAFINAN.
      No solo hay errores técnicos y de rigor. Hay sobre todo abuso éticos de su manejo.
      Un abrazo, querido amigo.
      MAS

  6. Totalmente e acuerdo.
    Es un texto claro, contundente y bien argumentado.
    Creo que no es fácil rebatirlo ya que se apoya en argumentos, no en impresiones, en suposiciones, en intuiciones.
    Y sí, somos víctimas de esa mecánica engañosa.
    El lema es competir. Y la claves es que vale toro para tener éxito.
    Esto es malo en cualquier campo. Em educación, es una púa contradicción.
    Saludos y buen fin de semana.

  7. APRECIADO Y ENTRAÑABLE AMIGO Y MAESTRO MIGUEL-ÁNGEL:

    Un saludo para ti y para todos los lectores y lectoras que, como yo, te “seguimos” y “perseguimos” sábado tras sábado.

    Enhorabuena por el artículo de hoy, fiel a tu estilo de siempre: presenta una línea expositivo-argumentativa que le confiere coherencia y fuerza.

    -Respecto a los resultados de las diversas evaluaciones y su fiel reflejo de la realidad (o realidades) evaluada (s): se manipula(n)”ad hoc”, según los intereses.

    -Considero que una estadística por sí misma no es un parámetro en términos absolutos de la realidad “oculta”, como bien refieres en el artículo de hoy. Al final, como ya ocurre en ciertos centros educativos respecto a la “preparación” de la Selectividad: se desvirtúa el fin mismo de los procesos de enseñanza-aprendizaje; se entrena al alumnado para afrontarla con pruebas o exámenes simulacro. En suma: ni disfruta el alumno/a ni disfruta el profesor/a: el objetivo es superar con nota las pruebas de acceso. Esto ocurría hasta ahora en 2º de Bachillerato (LOE). Con la LOMCE, esta degradación prolifera y se produce también en las etapas iniciales.

    -Al final, vamos a dedicarnos a “preparar” las pruebas ranking en todos los cursos y etapas a modo de test del permiso de conducir (al menos, así me “enseñaron” el código de circulación, pero no la conciencia y la eduación vial): limitar la educación vial a la superación de un repertorio de test degrada el sentido y la conciencia de la conducción responsable.

    No es muy acertada la comparación, pero una educación que prioriza resultados, no realidades particulares (de centros, entornos, personas, etc.) no puede tener buen fin. Mecaniza y mercantiliza cuantitativamente una realidad compleja y “sagrada”: la educación de personas. El tiempo y las generaciones presentes y futuras enjuiciarán este sistema impuesto y sin consenso y sinsentido.

    • Estimado procursus (José Carlos35):
      También a mí me preocupa la idolatría de los números. En el artículo hablo de cuantofrenia.
      No se puede encerrar una realidad tan compleja como la educación de las personas en los casilleros numéricos de las mediciones. Pro, además, hay otro riesgo. Y es el de manejar después esos datos de forma fraudulenta.
      Yo digo que los datos, sometidos a tortura, acaban confesando lo que quiere quien los maneja.
      Saludos y gracias por participar.
      MAS

  8. Estimado Miguel Ángel.

    Gracias por escribir este artículo. Tus opiniones, pensamientos y reflexiones que expresas en estas líneas y en general en tus escritos me transmiten como Maestro ilusión, alegría, curiosidad y sobre todo ganas de mejorar en mi trabajo. De verdad, gracias.

    En mi trabajo yo separo los términos de evaluación y calificación. Nosotros, los Maestros/as evaluamos pero, en mi opinión, no tendríamos que calificar a nadie. Para mi la evaluación es el proceso en el que se pretende conocer, comprender, cambiar y mejorar la enseñanzas de mis alumnos/as en las aulas y de mi centro en general. Y esto es necesario. Hasta ahí todo bien.

    Sin embargo llega el fin de cada trimestre y hay que calificar, Miguel Ángel. El centro te lo exige, el director te pone la fecha de entrega de boletines , el sistema de gestión Séneca te indica cómo hacerlo, también te lo piden los compañeros y por supuesto todas las madres y padres quieren conocer las notas de sus hijos/as. Quieren ver si su hijo tiene Notable, Sobresaliente o Suficiente. Quieren conocer la calificación. No comprenden ( o no quieren comprender) que la enseñanza como proceso no se mide con cifras ni calificaciones, no se cuantifica sino que se valora y se informa a cada madre/padre de forma cualitativa. Y esto es otra cosa.

    Es entonces cuando me llueven los problemas. Porque yo trato de informar como tutor de las dificultades encontradas en las distintas áreas sin otorgar ningún ranking numérico que pueda cuantificar, medir y comparar a mis alumnos/as.

    Así que, convencido de que no debo traicionarme por aquello en lo que creo me pregunto. ¿Puedo elaborar boletines de calificación sin calificar a los niños, sólo evaluándolos?
    ¿A quién sirve este juego de calificar? ¿Por qué se nos obliga a realizar una calificación que no nos corresponde?. ¿Qué se pretende con tanta calificación de pruebas de escala, pruebas de diagnóstico, selectividad etc…?

    Estamos hartos que a los Maestros/as siempre nos digan lo que hay que hacer. Y tenemos muchos problemas por negarnos a calificar.
    Por eso te digo Miguel Ángel que gracias por escribir estas líneas porque nos das argumentos para seguir en contra de los ideales que nos impone la sociedad neoliberal.

    Un fuerte abrazo desde tierras de bandoleros en Ronda.

    Fdo. Juan Francisco.

    • Estimado Juan Francisco:
      Pues sí, me gusta ver ese espíritu crítico y contestatario ante tanta prescripción discutible. No estoy de acuerdo en que haya tantas prescripciones sobe la escuela u el maestro. Porque eso supone dos niveles de desconfianza: como no lo va a saber hacer, hay que explicárselo y como no lo va a querer hacer hay que mandárselo.
      La cultura neoliberal penetra en la escuela no solo con su ideología sino con su lenguaje. Y cada vez se habla más de calidad total, excelencia, competitividad..
      Hay que ejercer la crítica con rigor. Y hay que preocuparse por los grandes perjudicados de esa cultura que son los desfavorecidos, los que Paulo Freire llamaba “desheredados de la tierra”.
      Mucho ánimo.
      Saludos y gracias por leer y escribir.
      MAS

  9. Excelente artículo.
    Claro y contundente.
    Comparto la línea argumental. Creo que se trata de un engañabobos.
    Sabemos muy bien lo que hace falta:
    menos alumnos por aula
    mejor formación del profesorado
    mejores escuelas
    mejores directivos
    más medios
    ¿No hay dónde hacer cosas, sin las dichosas pruebas?
    Saludos y gracias.

  10. No es fácil salirse del mundo.
    No es fácil salirse de esta obsesión que critica el artículo.
    Porque es como quedarse fuera de la realidad.
    Lo que habría que hacer es cambiarla dede dentro.
    Ya sé que no es fácil, pero hay que intentarlo.
    Saludos.

  11. Nos meten en esa dinámica horrible. Yo creo que muchos entramos a regañadientes. Lo cierto es que no somos capaces (quienes estamos en desacuerdo) de decir basta, de decir no vamos a hacerlo.
    ¿Qué pasaría?
    En algunos casos nada. Por ejemplo si un país dice que no quiere participar. LO que pasa es que la corriente arrastra.
    Otra cosa el caso de funcionarios que podrían tener problemas en caso de negarse. pero, ¿qué pasaría si TODOS Y TODAS dijéramos que NO?
    Esa es la cuestión. ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo?
    Saludos a los habitantes de este blog.
    Vero.

  12. Hola, Vero:
    El problema es el miedo y la cobardía.
    Yo conozco a muchos que no están de acuerdo con las pruebas de diagnóstico, pero no es que no las hagan es que ni siquiera muestran su disconformidad.
    Habría que potenciar los mecanismos ascendentes de crítica. Perder el miedo.
    ¡Qué decir de los colegios privados en los que la crítica te puede hacer perder el puesto de trabajo!
    ¿Cómo e puede hale de educación sin libertad?
    Gracias a todos prt participar.

  13. (Para José Antonio, asunto algo ajeno a este hilo, pero en relación con con anterior. Disculpe Sr. Guerra, gracias, Sr. Guerra).

    1.- Preámbulo 1.- Esto que intento contestar es un entuerto más de los que me busco a diario. Que aparentemente ni me va ni me viene, pero que en realidad lo hago muy a mi gusto. En realidad lo hago por un fin patriótico, creo. Difícil tarea y grande osadía por mi parte indicarle a José Antonio un camino para cumplir sus ilusiones. De ahí, ruego, y vuelvo a rogar, que se lea esto con cierta tolerancia y flexibilidad. No voy a contar la panacea universal, por supuesto. Apenas le conozco, pero de lo que no dudo es de su energía e ilusión, hago solo un intento de adaptarlo a él, personalmente. Para otra persona no servirá, o servirá poco. José A. ronda los cincuenta, o sea, hace tiempo que los consejos le sirven de poco, sin embargo, ahí está el tío, erre que erre, haciendo de la vida del Sr. Guerra un sinvivir, que no da a basto a contestar a todo lo que plantea el pupilo. De todas formas en intentar lo que sigue, no tiene nada que perder, y creo, mucho que ganar, perdón. Sé que puede funcionar, análogo lo viví en persona hace muchos años.

    2.- Preámbulo 2.- Vive en la Coruña, le gusta la enseñanza. Le gustaría impartir clases de educación infantil. Creo que centrarse en infantil puede ser muy ilucionante al principio, pero debido a que J.A. está en edad de repliegue emocinal, al poco tiempo se cansaría por la rutina y poca reciprocidad intelectual con sus alumnos. José A., hay que ceder algo, hay que adaptarse. Aconsejaría tocar más palos. Digamos todo el trayecto estudiantil desde primaria hasta bachiller, ambos incluidos. El sistema público de enseñanza está saturado para entrar de profesor, la oferta de docentes está muy por encima de la demanda necesaria. No quiero ser gafe, pero sí realista, creo que sabes lo que quiero decir, José Antonio. Sin embargo, y saltándome varios escalones para ir al grano, a pesar de este exceso de docentes, la realidad es que lo chicos de a pie tienen serias carencias de conocimientos. Más redundantes en ciencias: matemáticas, física y química.

    3.- Preámbulo 3.- En mis paseos por la Plaza María Pita y aledaños en el año 1983, observé que en La Coruña también hay gente de clase media, de clase media alta y de clase altísima, no creo que haya cambiado mucho desde entonces. Estas clases también padecen el problema en sus chicos de pobreza en conocimientos reglados. Estarían dispuestos a pagar con prioridad a muchos bienes por lo que el Estado o Colegio concertado no ofrece a sus chicos. A pagar bien, sin derroches, pues si un gallego puede presumir de tener dinero, más aún puede hacerlo de saber administrarlo. J.A., tú que te consideras de izquierdas, ponte, hombre, a ayudarles a redistribuir la riqueza, sé caritativo con los de derechas, posiblemente solo uno de estos de clase altísima estaría dispuesto a compensarte económicamente -pagarte por tu trabajo-por solventar las carencias de sus chicos, . Bueno, va, pero no hagamos cuentos de lecheras, seamos realistas, y sigo.

    4.- Plan 1.1.- Enseñar matemáticas de forma privada. Matemáticas, porqué, porque son el hueso duro de roer, porque son “aburridas” para la mayoría de los chicos jóvenes que se aventuran a sacarse unos eurillos dando clases particulares. Porque es lo que más demandan los alumnos y los padres de los alumnos. Porque a tu edad, la tuya de J. Antonio, estás trabajando tu exterior -se evidencia en tus intervenciones en este blog- y necesitas estructurar tu (todos también, mí inclusive) interior. Las matemáticas te aportarán lo que sabes que te falta y no sabes qué es, en cuanto a la necesaria languidez mental.

    5.- Plan 1.2.- El cómo. Has dicho que el dinero no te sobra. Empezar desde abajo, muy abajo, pero con la constante premeditación de que has de ir subiendo en la tarea final que es enseñar matemáticas a mucha gente. Primero en casa, en un local prestado público o privado, niños pequeños o de no muy avanzados conocimientos -cuidado, cuidando mucho que los padres estén tranquilos, la gente tiene muy llena la cabeza de maltrato y abuso infantil, un adulto que acompañe, tus hijos allí, en un lugar visible, no sé, échale imaginación-. Desde el principio debes cobrar algo, para que la gente te valore, aunque sea muy barato. Has de enterrar el ego que todos tenemos, de tanto ganas tanto vales. Empezar con los pequeños porque con las rentas de tus conocimientos te vales para enseñar matemáticas y eso te hará sentirte grande y útil, en los primeros momentos la autoestima te subirá casi al infinito y eso se transmite. La bola de nieve ya empieza a moverse. Luego, poco a poco, deberás ir estudiando y ampliando la oferta, curso a curso. Aplicar desde el primer día todo lo que aprendiste en teoría y práctica, todo lo que estudiaste en pedagogía, estudiar marketing con menores, estudiar las emociones en los niños como decía la profesora de este blog, Lucía, estudiar a Daniel Goleman, hacer que los niños queden cautivados por tus clases. Crecer en conocimientos matemáticos, crecer en alumnado, crecer en ampliar local, crecer en dar publicidad a tu oferta, aplicar todos los días eso que se dicen los enamorados, ahora a la enseñanza de las matemáticas que te has marcado como reto, “hoy más que ayer pero menos que mañana”. Considerar algunas ideas liberales, por más que te cueste, sobre todo las de la oferta y demanda, y adaptarlas a tu reto. Esoy seguro que si le pones la mitad de la energía que transmites a través de este blog, en poco te veo con una academia y algunos estudiantes universitarios trabajando como docentes bajo tu tutela. En conclusión, al igual que has aplicado una evolución formativa en el fondo (materia y forma docente), aplicacarlo en la misma medida a la forma extradocente (procedimiento de mercado).

    6.- Fiscalidad.- Al principio sobretodo, todo en negro por supuesto, bastante estas aportando al bien común de la sociedad con tu sabiduría y trabajo. Cuando te pillen, la multa no es muy gorda (como ves, tengo consejos honradísimos).

    7.- Campo abierto.- Esto es un borrador abierto, estudiable, mejorable, criticable, se aceptan propuestas de mejora y todo lo que guste decir a quien lea. Posiblemente me he dejado demasiadas imprevisiones sin decir….ya surgirán.

    El sol aprita, el maíz está cabizbajando el semblante, me voy a regar.

    Tengan un buen día.

    • Para Quintiliano:
      No tengo nada que disculpar. No tienes nada que agradecerme.
      Soy yo quien agradece y admire el tiempo que te has tomado en pensar y en escribir.
      No es necesario que las reflexiones sigan el hilo del ovillo que quiere ser el artículo inicial.
      Muchos comentarios lo enriquecen y mejoran.
      Espero que le lleguen al destinatario tus sabias reflexiones.
      Un cordial saludo.
      MAS

  14. Creo que existe la rankingmanía, claro que sí.
    En todos los ámbitos de la sociedad. En el deporte, en la empresa, en la educación…
    Tod está invadido por la cultura neoliberal.
    Hay que competir.
    Hay que ganar como sea.
    Lo primero que hay que hacer es ser conscientes de lo que pasa.
    Lo segundo es luchar contra eso que pasa.
    Lo tercero es difundir lo que se piensa y loo que se hace para conseguirlo.
    Saludos.
    Analía.

  15. Me parece estupendo el enfoque crítico respecto a las pruebas. Y está muy bien argumentado.
    Otra cosa es lo que se puede hacer en la práctica.
    Ya es una paso saber lo que está s¡sucediendo sin tragárselo todo como papanatas.
    Saludos
    María.

  16. La obsesión por quedar bien en esas pruebas le importa más a los políticos que a los estudiantes. Cuando a los estudiantes le hacen este tipo de pruebas no se juegan nada.
    He visto utilizar las pruebas para atacarse unos partidos a otros, pero pocas veces para unirse en buscar las soluciones.
    Creo que se puede saber muy bien lo que hace falta sin estas comparaciones de lo que, como se dice en el artículo, es incomparable.
    Un abrazo a los visitantes de este blog.

  17. Estoy contra estas pruebas por su inutilidad y por los peligros que conllevan.¿Cómo se puede comprar Colombia con Francia, Argentina con Italia o Paraguay con Japón…? ¿Qué tienen en común?
    Lo que creo que es interesante es mejorar los sistemas: la formación y selección del profesorado, la ratio de alumnos por aula, las condiciones de la escuela, el sueldo de los maestros…
    ¿No se puede avanzar por ahí?
    ¿Por qué tirar el dinero?
    Saludos y buena semana.

  18. Buenos días, familia del mundo mundial; estoy poco viajado y pienso, a duras penas, en la española, pues es de la que conozco lo que me dejan.

    Estaba sufriendo mucho el haberme marcado limitar, a lo normal (lo de todos menos uno), mis intervenciones, por muchos motivos. He tenido que romper mi propósito porque es de bien nacidos ser agradecido, y el Sr. Quintiliano se ha tomado mucho tiempo en tratar de aconsejarme, de ayudarme.

    Sólo por ese hecho, ya me ayuda; lo he leído muchas veces. Y cuánto lo siento, pero no me vale, en general. De momento, no me valen sus consejos. Sin pararme a explicar nada, lo que me propone no tiene, o tiene que ver muy poco con la profesión de maestro, tal como creo que he dejado constancia en esta casa. Dejo esta particularidad, y paso a tocar tres o cuatro cuestiones de la vida que nos rodea, de las mil que habré pensado y hablado.

    1.- La vida de los adultos (también se quiere que empiecen a aprenderla desde el nacimiento, sin más explicación por mi parte) (vuelven los diplomas, como en mi niñez), es pura clasificación, nos guste o no. La vida real, es un juego. Se lo he escuchado a Tonucci, que los niños juegan para jugar, juegan por jugar.

    Los adultos jugamos, básicamente, buscando ganar. No necesariamente tienes que jugar con trampas para ganar. No necesariamente tienes que conocer a tus rivales. Son las normas del juego de la vida. Si alguien conoce otras, que las exponga. Si hablamos de seleccionar a los mejores para la educación, para el equipo español de fútbol, para cualquier cosa en la que pensemos, se nos coloca en una selección, y alguien tiene que escoger y descartar. El nivel de los no seleccionados, marca el nivel de los titulares. Es pura competición deportiva, bajo unas normas establecidas.

    A mí, también me gusta jugar. Pero me gusta jugar limpio, respetar las normas justas del juego. He leído en el blog que buscamos ganar sea como sea. Yo busco ganar, pero no sea como sea. Soy muy niño, y soy muy juguetón; disfruto con el juego en sí, porque sé que somos los de dios con la misma intención, y sólo gana uno. Jugar es una gozada, pero ganar debe ser la ho…

    2.- A raíz de ganar o perder, del juego, de los objetivos, de sus resultados y sus análisis. Partido Real Madrid – At. De Madrid.

    Durante el juego en sí, nadie ganó. Un penalti final, marcó la diferencia. Todo lo anterior no vale para nada. No estoy de acuerdo. Una fina línea, casi imperceptible, ha hecho valioso o no, todo el trabajo, esfuerzo y preparación de muchísimas personas, que lo habían llevado hasta donde se encontraba, que no llegan todos.

    Pues, en ese momento, ser segundo, con todo lo que eso significa de bueno, no vale para mirar lo positivo y quedarnos con que hemos fracasado. ¡Joder! ¡Que éramos dos y estábamos al cincuenta por ciento de posibilidades! Es un juego y ganar todos sabemos. Debemos estar preparados para perder, pero que nos quiten lo bailado.

    Y es que esto tiene una explicación. El perdedor no existe, y, como dice el título de una canción eurovisiva, todo va al ganador, aunque sea de tu país, y de tu ciudad. Sólo se lleva una frase, nada más. Ayuntamiento, Diputación, autobús, televisiones y demás medios. Nadie quiere perderse la foto, y más, estando en el periodo que estamos. En tres años, dos veces ha estado en la final ¿Cuántos pueden decir lo mismo? ¿Eso no tiene valor? ¡Con muchos menos medios, y sin tener que ser su objetivo principal!, pero la ilusión, …

    3.- Es una pena. Si no te cabreas y no te defiendes, te comen, te ponen la mano en el bolsillo, sin pedirte permiso, y se llevan lo que les da la gana, con un supuesto punto 16 en el contrato, en donde dice que la empresa tiene siempre la razón y puede cambiar la normas a mitad de partido. Todo es un juego. He tenido que hacer de malo, porque me conozco el tema. Se trata de las famosas empresas de comunicación.

    Cuatro llamadas a comerciales de Sevilla y una, por la tarde, a algún país hispano. Explico con argumentos, una situación bien sencilla (para que te den la razón, nada más sencillo que ponerte en ese lado). Me quieren vender algo que no necesito ni solicité, porque así, cada 1.000 clientes que ya les están haciendo ser lo que son, les darían 8.000 euros más por la cara.

    Cuando quieren venderte algo, en general, quien sea, te vuelven loco a llamadas y mensajes. Si quieren cambiar algo a escondidas, dicen que te mandaron un mensaje, que tienes un mes para reclamar tu disconformidad. Es decir, debe ser el cliente el que toma la iniciativa, de lo contrario se supone que estás de acuerdo.

    Bueno, al final, después de lo evidente, después de hacer lo que no debería tener que llegar a hacer con quien se supone que te cuida y se preocupa por que estés bien atendido, que para eso cobran lo estipulado, pues me dicen que volver a mi anterior tarifa no se puede, pero sí puede aplicarme unos descuentos durante un año. Bien. Acepto. Veremos la siguiente factura mensual.

    4.- Ayer vi a los niños y niñas comentaristas, hablando de política con Pablo Iglesias. ¡Hay que ver lo que se les cuenta en casa o donde sea! ¿Es verdad que los que tenemos una casa en la playa, nos la vais a quitar? ¿Es verdad que quieres hacer de España una Venezuela? Era televisión. La mitad es mentira. Todo está bajo un guion. No era esto lo que me preocupaba y de lo que quería hablar. Sólo es el contexto. Una niña de 6 años, a las preguntas de qué queréis ser de mayores, comenta que su prima quiere ser maestra, no porque le guste, sino porque le gustan las vacaciones de las que se dispone en esta profesión. Mi hijo pequeño me dice alguna que otra vez, cuando tengo cualquier tipo de fallo, que los niños son más listos que los adultos, y no le falta mucha razón, sobre todo que algunos adultos que estaban en el poder y se creían intocables. He ahí su estupidez. No tengo mucha idea de cómo va la movida. Pero si queremos cambiar el asunto, tan arrojadizo, de las vacaciones, propongo que el mes de Agosto se emplee de forma colegiada, en trabajar en cualquier necesidad formativa que se considere, por ejemplo. ¡De coña, no! Claro, es fácil dar lo que no se tiene. A mí me cabrearía dar argumentos arrojadizos hacia tirar mierda a la profesión, a la consideración de los profesionales. Estoy presuponiendo que Julio sí está libre, cosa que no sé. ¿Qué me contestáis chicos y chicas? ¡A ver quien se gana la tiza de oro!

    Alguien en el blog comenta que las cosas se cambian desde dentro. Siempre tendemos a simplificarlo todo. Que una única teoría lo explique todo. Igual las cosas se cambian desde donde se está. Aunque hay situaciones mejores para hacerlo.

    Hasta aquí he llegado. Me voy a trabajar una de las tres ces de Imbernón (conocimiento, compromiso y contexto) (lo que viene siendo lo hablado muchas veces en este blog: saber, querer y la sociedad, el contexto real que nos contiene), os imaginaréis cual es, por cuál de ellas se me clasificará.

    Imbernon dice: se trata de conseguir que nuestros alumnos y alumnos sepan pensar, comunicarse, expresarse, cuidarse, cuidar de los demás…Y para hacerlo es fundamental que sepan gestionar su vida cotidiana. ¡Ahí le has dado! ¿Y la excelencia, y el cuadro de honor, Imbernon, en dónde lo dejas? ¿En qué mundo vives? ¿Cuál es tu juego?

    Un abrazo a todos los seguidores de Miguel Ángel en este blog, en donde podemos hablar de lo que nos gusta, la educación. Ni los propios del gremio lo acostumbran a hacer, están cansados de estar a ello todo el día, y, por lo que le pagan, no tienen por qué sufrir eso; hablar, comentar, debatir, pensar, … para qué. ¡Qué aburrimiento! ¡Qué tostón! Hace buen día hoy, ¿no?

    Dice el amigo Mariano Fernández Enguita, que la realidad nos muestra que el Estado español valora, prestigia a la profesión, por lo menos, en lo que al salario se refiere; somos los segundos en Europa, comparativamente con el resto de salarios del país. ¡Ya que el tema va de clasificaciones! ¡Qué tropa!

  19. Estamos todos en desacuerdo con esas prácticas y esos propósitos. Bien.

    ¿Qué hacemos para que eso no siga por ahí? A nuestros niños y niñas tampoco les gustan. ¿En qué medida les ayudamos? Les observamos. Les compadecemos.

    ¿Qué argumentos les damos para explicarles nuestra acción? No puedo hacer nada. ¿Seguro? ¿Y si te están clasificando a ti y te van al bolsillo? ¿Actuaríais igual?

    Cierto. Estoy en mi casa y no es mi problema directo. Pero es vuestra pregunta y vuestra respuesta, no la mía.

  20. ¿Quién dijo que yo me haga esas preguntas?

    Yo hago lo que se me encomienda y punto. Yo cumplo la ley. Faltaría más, rompesistemas, quitacasas, regalavacaciones de otros.

    Puto perdedor.

    ?A quién vienes a dar lecciones y de qué? ¿Qué es lo que has ganado tú? Te crees superior y más listo y honrado que nadie, y vas sermoneando a todo dios, como si estuvieses por encima del bien y del mal. No tienes ni puta idea de lo que hablas. No sabes ni gobernar ni tu propia miserable vida, y vienes a decirnos cómo debemos actuar. Joder. ¿En qué ligas has jugado tú?

    Te lo tengo dicho mil veces. Estudia lo que te mandan. Eso no te vale para nada. Tú no vas a cambiar nada. Pon los pies en la tierra. Bájate de la nube. Madura. Ves, tú escribes y yo trabajo. Siempre con tu política. Que el conductismo una mierda. Que si los neoliberales son unos fachas, … Y, al final, ¿qué tienes? ¿Qué eres?

    Yo te diré lo que eres. Un puto perdedor, muerto de hambre, que no tiene dónde caerse muerto. ¡Todo por no querer chapar lo que le mandan! ¿ Qué más te da si es una mierda? Es la mierda que te va a dar de comer. Siempre preocupándote por la gente. A la gente que le den, que se busque la vida. No son tu problema. Tú eres tu problema.

    Sí. Puede que no te falte razón. Soy un problema. He nacido siendo problema y moriré igual. Quizás no estoy leyendo los libros adecuados. Menos mal que necesito poco, como poco. Pero, claro, ahora no estoy solo.

  21. Hay rankingmanía.
    Es el fruto de una ideología que nos pone a todos a competir, a ganar a los demás.
    Qué manía en comparar los resultados. Solo los resultados.
    Es una forma de desmerecer al evaluador del aula. Es como si para saber si las cosas van bien o mal tuviéramos que acudir a quien de de verdad sabe hacer bien las cosas,
    Es una forma inadmisible de ninguno.
    Como profesora, estoy en desacuerdo.
    Saludos y gracias a todos los participantes.

  22. Profesora inmaculada.

    A mí tampoco me gusta la clasificación de las personas en el sistema educativo. Yo no hago nada.

    Usted, ¿hace algo a nivel individual o de forma colectiva en el colegio?

    Muchas gracias.

  23. “Si el prestigio del profesor, si la suerte de la escuela, si el éxito del alumno está en conseguir buenos resultados, habrá que prepararse para conseguirlos. Aunque sea a costa del verdadero vínculo con el saber”.

    ¿Estamos en contra de toda evaluación externa?
    ¿Cómo podemos evaluar al profesorado de una forma justa? Porque tendremos claro que es necesaria su evaluación, para saber lo mismo que queremos saber para los alumnos. La institución sirve a alguien. Ese alguien quiere saber qué pasa, cómo estamos respecto a otro momento y al momento actual. Queremos lo mejor. Para eso debemos tener algún tipo de control, basado en una información fiable. ¿Quién y cómo va a obtener esa información, que nos guíe en una toma de decisiones para mejorar todo el sistema?

    ¿Alguien quiere obtener malos resultados en lo que sea? En el primer párrafo, a partir del punto, dejémoslo aparte. Necesitaría mucha explicación, que no tenemos ni siquiera para las partes más asumibles.

    Lo queramos o no, evaluamos y hacemos nuestras clasificaciones constantemente. En cuanto a valores, qué priorizo, con quién voy a tomar el café, con quién voy a tratar este asunto. Podemos pensar en lo que queramos y, consciente o inconscientemente, tomamos decisiones fruto de preferencias, lista interna o externa de prioridades. Clasificaciones.

    Nuestros alumnos también lo hacen. Ahí entramos nosotros a hacer lo que podemos. Son muy observadores, para lo bueno y lo malo. Sólo tienen que fijarse en el mundo que les rodea. Siempre se dice, como algo positivo, sabe competir muy bien, no le gusta perder ni a las chapas.

    Algo que decir, aparte de que la escuela está muy mal porque la sociedad lo está, pero no puedo hacer nada, porque me juego mi puesto de trabajo, y hay que comer. ¿De qué somos maestros? Hubo momentos durante la historia, que los maestros y maestras dieron su vida por su alumnado, por sus discípulos. ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar hoy, por ponernos del lado de nuestros protegidos, para ser un poco coherentes con lo que luego predicamos de boca?

    Sí, el artículo de Miguel Ángel es estupendo, como todos, no es novedad. Eso ya lo sabemos. ¿En que se parecen nuestras prácticas y lo que pensamos al respecto? Los artículos tienen siempre una finalidad. ¿Cuál es?

    Si alguien lee estas líneas bajo mi nombre, y desea aportar al grupo lo que quiera, muchos y yo se lo agradeceríamos enormemente, se podría empezar a movernos un poquito más entre todos y todas. Los de la pública sois los escogidos, sois los mejores. A todos nos gusta la bonita prosa del dueño de esta casa, nos gusta el olor de su café, ¿nos gusta igualmente su café, el sabor de su café? ¿Qué hacen los mejores de la pública, frente a los peores de la privada? Siempre tenemos, en todo, este debate; lo púbico frente a privado. Según nuestra valoración, cuál funciona mejor, en términos generales. ¿A dónde mandamos a nuestros hijos? No me valéis los que vivís en pleno centro de las ciudades o los que tenéis una única opción.

    El amigo Mariano, el científico, educador, sociólogo, … dice que los profesores ya tenéis vuestro propio ranking, y sabéis perfectamente a dónde mandar a vuestros hijos e hijas. ¿Alguien, que no sea el jefe, tiene algo que decirle, alguna objeción que ponerle? ¿Está en lo cierto? (por supuesto, el jefe puede decir y contestar lo que quiera, él ya me entiende).

    Hasta luego familia. Sé que estáis muy ocupados con vuestras vidas plenas, y no estáis mucho por la labor, no hay nada que ganar, … estáis curtidos en mil batallas y tenéis la piel dura, sino no duraríais en este oficio, machacados por todas, dentro y fuera. Igualito que los políticos, hoy tan de moda.

  24. ¿Nada?

    ¿De verdad somos unos auténticos de – sin – formados, unos in – útiles in – capaces de hacer una propuesta que mejore la evaluación, en general?

    ¿O es que actuamos a la chita callando?

    Si es así, me alegro. Se puede opinar de forma anónima.

    Abur familia.Buen día en el curro.

  25. Buenos días,

    José Antonio, la verdad es que ahora me siento un poco ingenuo al pensar que te gusta enseñar. O quizá un trabajo a medida del docente, y no que el docente se adapte a la docencia que tiene por delante. Es un privilegio tu exigencia, tal vez tu curriculum y situación económica te lo permitan, enhorabuena. Quizá lo tuyo es más de tipo intelectual, digamos tal vez de asesor del Ministro de Educación.

    Saludos.

  26. Amigo José Antonio:
    No todos somos iguales. No todos nos sentimos interpelados de la misma forma. No te sorprendas de que tus preguntas queden muchas veces en el aire. Hay muchos que no leen, hay otros que leen y no quieres o no saben contestar. Hay otros que no tienen tiempo para hacerlo. Están en el ejercicio de su libertad. Tú eres un idealista. Y , al mismo tiempo, quieres tener los pies en la tierra.
    Tu preguntas: ¿Qué haces?, ¿qué haríais?, ¿qué se puede hacer?
    Yo he sido desde los 19 años un profesor de a pie: Primaria, Secundaria, Universidad.
    Y he escrito creo que seis libros sobre evaluación, Es decir, también he teorizado.
    En todos los niveles he tratado de hacer una evaluación en la que el alumno tuviera una participación plena.Conociendo, creando, aplicando y discutiendo criterios. Y haciendo autoevaluación real, es decir, con incidencia en la calificación.
    No me he podido salir del sistema porque entonces hubiera tenido que dejar de ser profesor.
    De trabajado en las instituciones no como un francotirador sino como un miembro de una comunidad, expresando sinceramente mis ideas.
    Y he dicho, por activa y por pasiva, que la evaluación debe ponerse al servicio del aprendizaje y no el aprendizaje al servicio dela evaluación.
    En la medida de mis posibilidades lo he dicho y lo he hecho.
    Pero, claro, no le he podido dejar a mis alumnos sin notas. Les habría perjudicado.
    Un cordial saludo de sur a norte.
    MAS

  27. (Escrito antes de la intervención de Miguel Ángel).

    – ¿Qué? Estarás contento. ¿Ves lo que has conseguido? Que Quintiliano se enfade y te diga cuatro verdades.

    – ¿Qué me dices? Si Quintiliano lleva toda la vida enfadado y metiéndose con todo el profesorado andaluz. Además, ¿tú quién eres?

    – Mira, José Antonio, conmigo no te hagas el loco. Llevamos, prácticamente, toda la vida juntos, y, como siempre, con los mismos resultados; ¡no me haces puto caso! ¡Soy tu conciencia!

    – ¿Mi conciencia?

    – Sí. Deja de hacerte el loco, me dejas mal a mí también. ¿Ves en qué fregados te metes? Ahora apáñatelas tú solo.

    – Muchas gracias, hombre, o mujer, o lo que seas; mucho hablar, pero me dejas en la estacada, como siempre.

    – Yo ya te advertí antes, con los resultados que ya ves. He hecho mi trabajo. Tú solito te has metido, tú debes salir, o pedir disculpas.

    – Pero tú me conoces mejor que nadie. Sabes que Quintiliano está equivocado.

    – Yo no sé nada, tú eres el listo. Apáñatelas. Abur, con este asunto no me molestes, ya te he dicho lo que tenía que decirte.

    Bueno.

    Voy a intentar explicarme y justificarme.

    No soy millonario. No soy pobre de solemnidad. Soy un obrero sin vicios, muy hormiga, que sabe ahorrar para estas situaciones como la presente. Tengo callos en la cabeza, pero también en las manos. No me asusta el trabajo, llamado físico, hasta la extenuación. He pasado hambre, sé de lo que hablo.

    No soy un intelectual al uso que me pones, Quintiliano, pero sé pensar. Quiero, deseo un intelectual en educación, en el colegio de mis hijos, no quiero un obrero de la educación.

    Quintiliano, la plaza de asesor del Ministerio de Educación ya está ocupada, y muy solicitada. No me importaría asesorarle si me hiciera caso, pero no escucha a los intelectuales ni a los estudiantes humildes, a pie de calle, pues considera que no pueden aportar absolutamente nada de valor.

    Quintiliano, tú pareces persona muy vivida y no creo que seas precisamente un ingenuo. No te dejes engañar por la flor de un día y observa todo el jardín durante todo el año. Comprobarás si me gusta o no la educación, si me gusta trabajar, si me gusta la gente y sus cosas.

    Con mucho cariño y dolor de mi corazón, pretendía espolear a la gente, a sus conciencias si solo están dormidas, para que no sólo pensemos en lo que no podemos hacer; que pensemos, entre todos, en lo que podemos cambiar. Si no se nos ocurre nada, siempre tenemos a los niños y niñas para preguntarles; a ellos siempre se les ocurren cosas increíbles. Igual nos ayudan ellos a nosotros.

    No me he dado suficientes oportunidades de trabajar en algo que me apasione, por distintos motivos. Voy a intentar darme alguna. Es más que probable que no lo consiga, pero me merezco darme esa oportunidad como ha tenido mucha gente antes que yo, con las mismas dificultades.

    Pretendía poner en práctica un poco de Piaget. Romperle los esquemas al personal, chincharles, para provocarles desequilibrios, confusión y que tratasen de equilibrarse de nuevo, a ver si era el punto de partida o un punto nuevo.

    Lo siento. Hasta otra, familia. Hasta luego, Miguel Ángel. Hasta luego Quintiliano. Decirte que tengo un maizal en el balcón de la casa. ¡No hay planta más bonita! ¡Y práctica! Si a finales de verano consigo un solo grano, se lo voy a dar a la paloma de la paz. No creo que haya ningún loco en toda Coruña que haya hecho esto, o sí, que a todo hay quien gane. Quiero ser como el colibrí de Miguel Ángel, o el gorrionsito del japonés mexicano, que pretendía aportar su parte en la mejora de la vida para todos.

    Palabras escritas antes de la intervención de Miguel Ángel. Un placer familia. Os pido perdón. Casi siempre me equivoco.

  28. El artículo me ha parecido oportuno e interesante. Se plantean en e´l los argumentos que necesitamos quienes vemos de manera visceral el asuntos de las pruebas externas. Es muy importante argumentar.
    Gracias por las ideas de la mente que se ponen al servicio de las tripas.

    PD:
    Sigo con interés el diálogo entre Quintiliano y José Antonio.
    Dos personas interesantes que viven y escriben desde mundos diferentes.
    Seguro que hay caminos de encuentro.

    • Estimada Carmen Colmenar:
      Todos podemos aportarnos razones, unos desde una perspectiva y otros desde otras.
      Unas más nacidas de las tripas, como dices tú y otras más recaídas de la cabeza.
      Todas sirven para alimentar el discurso crítico sobre una realidad que es difícil de atacar porque parece coherente y está defendida desde el poder y desde el estado de opinión general.
      Besos.
      MAS

  29. Me ha encantado el artículo. Creo que es necesario que haya testimonios de este tipo que vayan contra la corriente imperante.
    Es más fácil dejarse arrastrar por la corriente y ponerse a competir como todos los demás. Es decir, aceptar las reglas del juego y hacer lo que todos hacen, aunque muchos (quizás la mayoría) no estén de acuerdo.
    Gracias por el artículo.
    Saludos.

  30. La ideología reinante es la de la cultura neoliberal. Todos tenemos que competir con todos, sea cual sea nuestro origen, nuestra situación, nuestras posibilidades…
    Al que Dios se la da, San Pedro se la bendiga.
    Es una falta total de sensibilidad para las diferencias y una falta total de compasión con los desfavorecidos.
    Eso es lo que hay.

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