Avaricia

5 Mar

En tiempos de crisis de la República en Roma, Cicerón soñaba con restablecer un orden social distinto y señalaba los deberes de ciudadanos y políticos, percatándose ya entonces del origen de este problema. «No hay, pues, vicio más repugnante –para volver a nuestro tema– que la avaricia, sobre todo en la gente principal y en los que gobiernan la República. Desempeñar un cargo público para enriquecerse no es solamente vergonzoso, si no también impío contra la patria y sacrílego contra los dioses… Los que gobiernan un Estado no tienen medio mejor para ganarse fácilmente que la benevolencia de la multitud que la moderación y el desinterés» (Marco Tulio Cicerón, «Sobre los deberes», Editorial Tecnos, Madrid, 1989, pag. 125).

Es obvio, que la avaricia ha poseído a algunos de nuestros políticos o personas cercanas al poder en nuestro país y han decidido utilizar su ventajosa posición para enriquecerse. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, lo peor de los casos de las tarjetas Black, del caso Nóos o de la imputación del presidente de Murcia, con todas sus diferencias, es que nos hace dudar de la credibilidad de la justicia en nuestro país. Porque el que Rato, Blesa o Urdangarin hayan salido tan bien parados no cuestiona en sí la aplicación del Derecho de nuestro poder judicial, faltaría más. Lo que suscita la desconfianza de la justicia son, por un lado, las presiones políticas que se producen y que hay detrás de todos estos casos y desconocemos y, por otro lado, la evidente sensación de que todos los ciudadanos no son iguales ante la ley como consecuencia de las sentencias y del trato que se da a los imputados. En una palabra, que la justicia no es igual para todos. (más…)

La realidad era esto

19 Feb

La realidad era esto. Y en la política se refleja a través de un paulatino reajuste de las expectativas a la realidad existente. La legislatura anterior fue la de la táctica y los pactos, la de los discursos políticos, los gestos y los tiempos, la de los consensos imposibles y los conflictos permanentes, la del fracaso de unos líderes para formar gobierno.

La política de alta tensión por la nueva gobernabilidad en el reciente escenario del tetrapartidismo acabó con la frescura de la nueva política y el paisaje político dejó pronto de poder verse en términos dicotómicos. Sin embargo, la legislatura más corta de la democracia nos recordó  la existencia de una agenda política pendiente de reformas políticas mucho más limitada al difícil juego de los equilibrios y de los consensos posibles, mientras que la necesaria regeneración democrática derivada del deterioro de una clase política y unos partidos estaba condicionada también  por un calendario judicial  en el que se iría dilucidando la responsabilidad penal de la corrupción. (más…)

Voyeur

5 Feb

Un elegante y delgado caballero, de esos que todavía usan ternos clásicos con chaleco hechos a medida y sombrero, probablemente un Stetson, y de esos pocos a los que chalecos y sombreros sientan bien, nos cuenta una historia sorprendente, la de un voyeur. Dicho así, podría suscitar esa inquietante sensación que nos produce el acercamiento a los límites de lo obsceno. Pero no se equivoquen, Gay Talese es el que nos cuenta la historia, el dandy de los escritores de no ficción y uno de los fundadores del nuevo periodismo. Su libro, El motel del voyeur (Alfaguara, Madrid, 2017) constituye la historia de un hombre corriente, Gerarld Foos, un americano medio, casado, padre de dos hijos y propietario de un motel, al que convierte en  observatorio de la vida sexual de sus clientes sin su consentimiento y en el tapiz de una mirada que no se conforma con el momento erótico que surge de la expectativa y de la presencia, sino que desea permanencia y, de algún modo, reivindicación de la experiencia propia, un espacio intermedio entre el mirón morboso, el sexólogo aficionado con pretensiones y el historiador social y por ello, surge un diario que recoge las historias de quince años de voyeurismo. De la experiencia a la trascendencia, ese es paso que da lugar a esta historia, evidentemente, en el marco de una personalidad contradictoria. (más…)

Trump

22 Ene

Una vez más y en política también,  la ficción se ve superada por la realidad. Trump está siendo  investido como nuevo  presidente de los Estados Unidos, mientras escribo esta columna. Y como escribió Borges, «no nos une el amor sino el espanto». Con él,  caminamos todavía entre la perplejidad del cómo fue posible que nos sucediera esto a la incertidumbre de cómo puede ser lo que nos está pasando y, sobre todo, lo que nos pasará. Si hay algo seguro con Trump es que no estamos seguros de nada de lo que diga ni de lo que haga. Un personaje tan excesivo, que dudamos que tenga la mínima prudencia exigible para poder ser capaz de tomar decisiones razonables en un cargo propio de esa responsabilidad.
Podríamos pensar que, al contrario, es una expresión de esa saludable y vigorosa democracia norteamericana donde cualquiera puede ser presidente. En contra de lo que pudiera parecer a simple vista, ha roto también con ese estereotipo.  Él es cualquier cosa menos cualquiera, y desde luego, nunca fue cómo los demás. Nada de un triunfador hecho así mismo gracias al sueño americano, al contrario,  un hijo de papá consentido que se hizo multimillonario con todas las ventajas de su origen social y de su posición económica: un empresario inmobiliario, siempre al límite entre los casinos, los juicios y los escándalos sexuales.  Un personaje de un egocentrismo desmedido  que ha descubierto hace tiempo que nada mejor para expresar esa personalidad incontenible que la televisión y twitter. Alguien que como otros –Berlusconi en otro contexto- aprovechó un contexto favorable de descontento para desde su posición como empresario de éxito –y no político profesional-  iba a hacer política de otra forma y restablecer el sueño americano. Y muchos le creyeron. (más…)

Alternativas difusas

27 Nov

La política no deja de sorprendernos. Hoy la muerte de Fidel Castro coincide con las primeras decisiones del nuevo presidente Trump. Del último símbolo vivo de lo que fue el socialismo real a la expresión más acabada de una derecha populista que  ha sido  capaz de vencer democráticamente en el país de la democracia. Quizás uno de los signos de nuestra época sea un malestar democrático que se ha canalizado hacia una política de los extremos, un revival del populismo y una derechización de la política. Si bien la derecha gobierna ahora, sus políticas no han calmado la insatisfacción ante la crisis y de ahí se está produciendo  una fractura en su gobernabilidad. Por un lado, una derecha liberal que ha gobernado y sigue gobernando la crisis con las políticas de austeridad  y  cuyo máximo exponente sigue siendo Angela Merkel, y, por otro, un neoliberalismo defensivo y populista que está por ver, al menos, en tres escenarios, el post-brexit, el trumpismo y las elecciones francesas donde Marine Le Pen puede obtener un resultado preocupante.  El dilema ahora es saber si estas dos derechas convergerán en sus políticas. La primera, porque es lo que lleva haciendo hace tiempo y piensa que es la única que da resultados para salir de la crisis. La segunda, porque la realidad del poder y del gobierno, probablemente,  les hará moderar el populismo de sus propuestas  exhibido durante las elecciones. La realidad está marcada por la rutina de una política sin imaginación pero que puede marcar la recuperación lenta de la crisis y  el avance hacia un modelo social lleno de desequilibrios, frente a las políticas inciertas de unos políticos que para progresar enarbolan la exclusión. Haría falta, pues, un debate serio sobre las políticas del futuro ante la alternativa de la rutina y la de un aventurismo que presenta incógnitas y amenazas a la democracia. (más…)