Sueños : revelaciones

3 Oct
Una mujer pinta el techo de una caverna

Si escribimos la palabra “Revelación”, estamos apuntando a una entidad divina, (Dios, o Algo así), capaz de hacernos sabedores de un secreto o un misterio. Si esa misma palabra la escribimos sin la inicial /r/ en mayúscula, ( : “revelación”), entonces no estamos implicando en dicho acto revelador a ninguna entidad divina o superior. Lo que en el título se ha escrito, pues, no atañe a lo divino, sino que nos quedamos estrictamente en el plano humano y, así, nos estamos refiriendo a esos sueños donde algo nuestro, algo de lo que no teníamos consciencia (o, por lo menos, consciencia plena) se nos pone de manifiesto : los sueños son primero que nada revelaciones íntimas de nuestro propio ser.

Porque la gran mayoría de los sueños que tenemos suelen ser eso : manifestaciones a nuestra propia consciencia de algo nuestro interior, psíquico, anímico…, etc., que antes no sabíamos de manera consciente. O que lo hemos sabido pero luego ha sido olvidado y, por las razones que sólo un psiquiatra, un psicólogo, (o una persona suficientemente experta en el tema-x), de pronto se torna en algo que debe ser recordado. Y añadamos : hay sueños que son Revelaciones, como muchos (si no todos, o casi todos) de los que se relatan en la Biblia.

La naturaleza de estas revelaciones vía onírica es muy variada : a veces, es científica en términos generales, como en el caso de sabios que alcanzan a saber en sueños cosas que no lograban desentrañar estando despiertos; otras veces es de carácter privado, como esas personas que tienen sueños donde reciben un cierto tipo de “información” (vamos a llamarlo así; también podríamos llamarlas “advertencias”) que les valen para la vida en un sentido amplio, o para un posible acto concreto de sus vidas. Conozco a personas que me han referido haber soñado con peligros diversos y que, según ellas, -y yo las creo-, gracias a estos sueños han podido esquivar tales peligros.

Otras veces, en fin, son sueños creativos  que tienen personas especiales, como poetas o genios de la pintura, creadores de ámbitos varios, y a partir de esos sueños dan cuerpo y sustancia a grandes obras, ya se trate de la “Divina Comedia”, de Dante, o de “En la llama”, de Juan Eduardo Cirlot, o de obras de Salvador Dalí. O algunas de las pinturas rupestres, como aquella que comentamos en otra ocasión de la cueva de Lascaux, y fue precisamente titulada por algunos como “el sueño del chamán”. O el caso de Durero, quien en 1525, relata cómo tuvo un sueño donde veía grandes cataratas que caían del cielo, y despertó asustado, y a la mañana siguiente las pintó como las recordaba.

Podemos decir que la humanidad tiene una característica muy importante en este sentido, y consiste en que desde tiempos muy remotos ha venido soñando, en gran medida, muchos de los caminos que luego ha recorrido. El hombre en cierto sentido sueña su ser y sueña su futuro. Y más aún : hasta se sueña a sí mismo en el presente, en un presente que se prolonga a lo largo de toda su vida. Y hasta puede que llegue a soñar su muerte, que de ese modo se le llega a convertir en un modo de “despertar”, dicen. Yo no lo sé, pero muchos budistas sí que lo sabrán, sin duda. Lo que sí que sé, y no tengo pruebas “objetivas” de ello, pero me basta con la certeza subjetiva, sí que sé, repito, que la humanidad avanzó en una gran medida porque desde el fondo del fuego de las cavernas acogedoras y hogareñas para aquellos lejanos tiempos supo interpretar y soñar y a la inversa : soñar e interpretar lo que soñaba. Algo que estamos perdiendo a marchas forzadas, lastimosamente.

Otras veces los sueños son vías de inspiración religiosa, como es el caso de Don Bosco, santo fundador que soñó ya con 9 años cosas que le harían luego ser y hacer lo que fue e hizo. En el libro de sus sueños ( “Los sueños de Don Bosco”, Editorial CCS, 1995. La edición que tengo es la tercera, del 2002) San Juan Bosco nos cuenta, entre otros muchos, ese su famoso “sueño de los 9 años”, que marcó su vida.

Podríamos seguir poniendo ejemplos de estas cosas, pero sería algo enfadoso para muchos, y pesado quizá, aun cuando otros muchos también hallarían entretenimiento en cosas muy curiosas que se dan en los sueños que podemos llamar “de aviso” o de advertencias. Lo dejamos por lo tanto ahora aquí, y como seguiremos con este mismo tema algunos días más, ocasión habrá de referir cosas que de no estar suficientemente probadas y constatadas serían muy difíciles de creer.

4 respuestas a «Sueños : revelaciones»

  1. Pongo aquí lo que antes decía de Durero :
    “Vi esta aparición en mi sueño : grandes cataratas caían del cielo. La primera golpeó la tierra, a unas dos leguas de donde yo estaba, con una fuerza terrible… Estaba tan asustado que me desperté antes de que siguiera cayendo el resto de las aguas… Y cuando me levanté por la mañana lo pinté tal como lo había visto. Quiera Dios que todo sea para bien.” (1525).

  2. “La revolución del sueño”, de Pierre Fluchaire, aun siendo una obra que ya tiene sus años ( es de 1992 ) sigue manteniendo un nivel de calidad e interés muy altos. No sólo no ha perdido frescura, sino que aborda con solvencia cuestiones de envergadura. Es muy recomendable su lectura.

  3. Hay un libro de Sig Lonegren, cuya edición en español es de 1993 en Martínez Roca S. A. (Barcelona) donde se tratan los sueños en relación con los laberintos. El tema es un enorme interés y abarca cuestiones que superan lo que en una nota e incluso en un texto más amplio pueden resumirse. Ahora bien : en el siguiente post nuestro en este blog, trataremos de ello, los sueños y los laberintos.
    Hasta entonces, lector.

  4. Vi en mi sueño a mi exnovio muy feliz, tambien estaba su hermana y me decia que me amaba, aun lado estaba su hijo llorando con sushijastros, estabamos en una casa de tablas y derrepente entraron 2 señoras q al verlas presenti que eran brujas y se veian como brujas y resulto que era la exmujer y la madre de ella

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *