Cauces del alma

25 Jul

Lo que ven en la imagen es la contraportada de “Los Niños del Cauce. El Acueducto de San Telmo”, de Jorge Alonso Oliva. Lo que sigue en el texto que iré desgranado palabra a palabra, frase a frase, es lo … Leer más »

¿SÍMBOLOS?

26 Jun

¿Hay preguntas que carecen de respuestas? Ahora lo planteo en el sentido siguiente : si alguna cosa no contiene en sí su propio sentido, y se nos presenta entonces en “nuestro” mundo interior como una incógnita, como una pregunta sin … Leer más »

Van de la mano

18 Jun

Manos prehistóricas : siglos a manos llenas.

Esas manos que ahí ven están tomadas de la portada de un libro de la doctora INA WUNN, que se titula “Las Religiones en la Prehistoria”. Llaman poderosamente la atención. Y muy pronto, casi inmediatamente, parece que exigen un sentido, por una parte; y por otra parte lo que reclaman es que se les dé un tal o cual significado. Que dicho sentido sea más o menos preciso, tenga mayores posibilidades de veracidad, que sea más o menos razonable, eso es ya otra cuestión. Pero aclaremos más :

Dejemos desde ahora diferenciado lo que queremos decir con esas dos palabras : “sentido”, y su otro par, “significado”. En ocasiones se usan como sinónimos, eso es cierto; pero ahora, aquí no lo hacemos. Y me explico : desde un punto de vista estrictamente lingüístico esto es lo que se entiende por “significado” : “el contenido semántico de cualquier tipo de signo, condicionado por el sistema y por su contexto”. Y por “sentido”, el modo particular de entender algo, y también : “la inteligencia y el conocimiento con que se ejecutan algunas cosas”. Y anoto que he procurado citar literalmente lo que el Diccionario de la RAE explica respecto a estas dos palabras, y también recalco que muchas veces suelen ser sinónimos, pero aquí no lo son por una razón que ahora no viene al caso, y la dejo de lado. Más adelante, en texto posterior a este, tendré que volver sobre ello y razonarlo.

Esas manos : ¿Son “firmas”, indican “súplicas” -a un ser poderoso-, se limitan a decir : “Yo estuve aquí”? No lo sabemos. Ni por ahora lo vamos a saber, conque siguen siendo un enigma. Pero sí que podemos trazarnos una serie de caminos que nos vayan llevando, paso a paso, y desde diversas perspectivas que tendremos que necesitar, nos lleven, digo, a forjarnos o dibujarnos en la mente una idea, más o menos amplia, de lo que podrían querer indicar. Si lo logramos, habremos dado por lo pronto a esas improntas de manos humanas “parietales”, (esto es, impresas en una pared de piedra), una mayor claridad de sentido con lo que estaremos más cerca de la mentalidad de sus autores, aquellos lejanos antepasados de la especie, aquellos que realizaron tales “improntas de manos” o, en su caso, indujeron a otros u otras a hacerlas. Digo lo de “u otras” porque según algunos estudiosos se trata de manos femeninas.

Y antes de seguir : no olvidemos que los caminos y las búsquedas van casi juntos. Si somos conscientes de ello, nuestra senda irá bien encaminada a una búsqueda; y si no somos conscientes, en nuestros caminos tendremos quizá tales o cuales hallazgos o encuentros, o no lo tendremos, sino que estaremos como de la mano del destino, sin más. Y del conjunto de ambas cosas, -el camino, y el hallazgo o encuentro- podríamos decir : “Vivir, también es eso : estar en manos del destino”. Y se me disculpe esta especie de “aparte textual”.

Estas impresiones de manos se han encontrado en de diferentes espacios continentales del planeta. En Argentina, en Asia, en el Occidente Europeo, sobre todo en España y Francia. Por no citar más zonas o lugares muy distantes entre sí donde se constatan estas curiosas – y hasta hoy día tan misteriosas – impresiones de manos humanas. Es como si las manos tuvieran algún modo de alma, sea lo que sea el alma, y aquellos lejanos antepasados de nuestra especie hubieran querido dejar sobre lugares especiales “huellas de sus almas”.

Iré terminando este texto por hoy, citando un trabajo de Alvaro Anula Pulido, que se titula “Las manos rupestres, un misterio sin resolver de la Prehistoria”. Se publicó en mayo del 2018 y es interesante, aun cuando algunas de las cosas que escribe bien podría haberlas dejado fuera de su texto, como aludir a lo de “monos pensantes” (expresión a la que este autor no se adhiere, pero a la que le da cabida, como digo, en su texto). Ofrece datos de interés y cita autores de enorme valía, como el ilustre sabio André Leroi-Gourhan ( 1911 – 1986) o el Dr. Dean R. Snow (1940 -…), entre otros, de los que ahora sólo quiero recordar a los profesores de la UNED Ángel Rivera y Mario Menédez en su trabajo titulado “Las conductas simbólicas en el Paleolítico : un intento de comprensión y análisis desde el estructuralismo funcional” (2011), quienes señalan que esas manos sólo serían una parte que apunta a un todo, esto es, que tales manos representarían a la totalidad de los individuos por ellas simbolizados.

Y termino : en textos sucesivos ahondaré en eso que he escrito antes : “esas manos son huellas de sus almas”, y ampliaré, todo cuanto me sea posible, en qué sentido digo tal cosa. Ahora nos quedaremos con que en esas manos tenemos ante nosotros eso : siglos a manos llenas. Hasta pronto, lector; y disculpa mis “saltos discursivos”, que estoy un poco a lo “Bartleby el escribiente”, cuando me entro en temas de Prehistoria. (Y que me perdone ahora H. Melville).

En el Principio era la mano…

15 Jun

“En el Principio era la mano, y la mano hizo al Hombre…” : Más o menos podríamos idear una especie de “Libro Sagrado” que se ocupe de mostrar a los seres inteligentes venideros esto : que hemos estado aquí, en … Leer más »