Los ríos en las campañas de Julio César

15 Oct


Vercingetórix rinde sus armas ante César

“Flumen est Arar…”  Es el inicio del capítulo, o mejor dicho, del parágrafo XII de “La Guerra de las Galias” de Julio César. Su traducción más literal sería “Es el río Arar…”, sin embargo, en el texto más amplio del De Bello Gallico”, de J. César, como veremos, habría mejor que entender “Está allí el río Arar…” a fin de construir una frase castellana más acorde con nuestra sintaxis. El río que en el siglo I a. de C. se llamaba Arar es el actual Saona, afluente del Ródano.

Se podría escribir un pequeño ensayo sobre los ríos en la vida y los hechos del genial romano, autor del “De Bello Gallico”, (esto es, “La Guerra de las Galias”), y su manera de referirse a ellos. En efecto, Julio César logra la serie de triunfos y, finalmente, la conquista de las Galias gracias no sólo a la organización de las legiones romanas y a su estrategia y valor, sino a las técnicas muy superiores de los antiguos romanos para hacer puentes y cruzar ríos.

Además, la vida de César está marcada por los ríos, y es el cruzar en un momento decisivo el pequeño Rubicón al mando de sus legiones -acto prohibido expresamente por el Senado de Roma a todos los cónsules- lo que desencadenó la guerra civil con Pompeyo, con el desenlace que todos conocemos: el fin de Pompeyo, el triunfo de César, y el fin también de la República con el inicio del Imperio, tras del asesinato de Julio César en los famosos Idus de Marzo. Y el triunfo final de Augusto. Pero ahora vamos a otras cuestiones :  los nombres de los ríos, en este caso, el del Arar.

El nombre de este río es curioso. Podemos dar estos datos, tomados del estudio de J. H. Xavarino, “Las raíces de Iberia” vol. I “Málaga primitiva. Estudios de toponimia prerrománica, (edic. Edinford, S. A. 1995).  En pág. 9 de este primer volumen se lee:

“(05.04) – AR/AL son formas sufijales expresivas de abundancia (…) en posición “continente” dentro de la palabra son significativos de “agua abundante”.

Dado que en el nombre del río tenemos dos veces AR, hemos de pensar que el último de ellos es el sufijo, y el primero el que contiene la raíz del nombre. El propio Xavarino nos dice que AR:I = “agua abundante” mientras que I:AR = “agua en lugar elevado, o de lugar elevado”. Lo que en el texto de “La Guerra de las Galias” viene a continuación nos sugiere la abundancia de agua, seguramente procedente de un lugar elevado, ya que cuando un río fluye con con gran lentitud ello es indicativo de profundidad, con lo que hay abundante agua. Cita Xavarino la obra de Fr. Eusebio de Etxalar, “Disertación sobre el análisis e interpretación´n de los nombres toponímicos vascos”, quien define el sintagma AR.A en posición CTE (=continente) como “meseta, altiplano…etc.” Todo eso concuerda con lo que estamos diciendo del río Saona en la época de Julio César.

El resto del texto latino que se iniciaba con ese “Flumen est Arar…” es como sigue:

“…quod per fines Haedorum et Sequanorum in Rhodanum influit incredibili lenitate, ita ut oculis in utram partem fluat iudicari non possit. Id Helvetii ratibus ac lintribus iunctis transibant.”

Esta es la traducción del texto completo (que hemos citado) que nos ofrece la edición bilingüe de Editorial Gredos de V. García Yebra y H. Escolar, (2ª edic. revisada, 1996), y que seguimos aquí:

“El Saona es un río que desemboca en el Ródano (pasando) por las tierras de los heduos y (las) de los secuanos con increíble lentitud, de tal modo que no puede discernirse con los ojos hacia qué parte fluye. Los helvecios lo cruzaban con lanchas y almadías juntas.”

Hemos situado entre paréntesis las palabras que en la edición citada de “La guerra de…” están supuestas por los traductores Yebra y Escolar. El verbo “discernirse” lo hemos puesto nosotros, en lugar del que había en la edición de Gredos que hemos usado, que era “juzgarse”.

Cuando César se entera de que los helvecios estaban cruzando el Saona, o río Arar, espera a que una parte del ejército galo está a este lado del río y la ataca con tres legiones, matándolos a todos o a casi todos. El “pagus” helvecio atacado y derrotado por Julio César era el pago llamado tigurino, que antaño había derrotado a legiones romanas y matado a Casio y a Pisón, abuelo del suegro de César, con lo que el cónsul romano vengó así injurias públicas y privadas en esta acción militar, según se explica en este parágrafo XII del “De bello galico”.

Tenemos. pues, en este texto latino citado, datos del nombre de un río que en lo lingüístico concuerda con los nombres ibéricos que analiza J. H. Xavarino en su obra, el Arar, y una peculiar atención de J. César, autor de  “Comentarios a las guerras de las Galias”, a las características y peculiaridades de los ríos, cosa ésta que nos llama la atención, pues algunas de las observaciones en realidad no alteran ni añaden o quitan nada al relato de la campaña de las Galias en sí, con lo que…, ¿estamos o no estamos ante la mostración de un interés particular del autor, Julio César, por las cosas referentes a los ríos?

Una respuesta a «Los ríos en las campañas de Julio César»

  1. Antes de continuar este tema de los Ríos, bueno será explicar el sentido del término SAONA y cuántos lugares geográficos se conocen con ese mismo nombre.

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