Manifiesto por el Asilo

24 Ene
LVMM

Don Diego de Torres es regidor perpetuo de la ciudad de Málaga. Siglo dieciocho. En su testamento deja prevista la cesión de una finca en nuestra villa para la construcción de un monasterio Franciscano. Los terrenos tienen un nombre: Finca de los Ángeles. De ahí sale el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles. Y de ahí el bautizo del arroyo, efímero afluente del Guadalmedina, que acaba siendo “el arroyo de lo sáhele”. Así está escrita nuestra historia.

Como gran parte de los edificios en condiciones de la ciudad, según sus etapas en la historia, ofrecen diferentes usos. Hay fábricas de tabaco que ahora son museos de coches o proyectos de museos de piedras por treinta millones de euros. Hay grandes cines que ahora son ruinas. Hay bellísimas estaciones de tren que ahora son tiendas de cuquitos y camisetas made in Turkey. Y hay incluso lugares que antes eran puertos y ahora son locales comerciales. La vida…

En el caso del Convento, con la llegada de la desamortización de Mendizábal, la iglesia dejó el edificio en manos del gobierno y éste lo cedió a la junta de beneficencia. Su uso cambiaba. Se fueron los Franciscanos y llegaron los locos. Fue manicomio. Y después se fueron. Y llegaron los ancianos abandonados a su suerte. La gente sola que no tiene donde ir ni edad para buscar un lugar. Era su casa.

Desde el momento en que el gran convento se convierte en Asilo de beneficencia en el año mil ochocientos noventa y tres, su uso ha sido siempre el mismo: Atender a los pobres ancianos. Pobres.

Con el paso del tiempo desde esta época hasta el día de hoy, la institución ha ido sorteando como ha podido las cornadas que da la vida. Cuando había dinerines, el asunto funcionaba más fácilmente. Estaban los donativos importantes de la gente con posibles y también las ayudas de los pobres menos pobres. La cosa funcionaba. Pero  poco a poco la situación ha ido a peor de manera progresiva hasta llegar el momento en el que asilo sobrevive gracias al concierto con la Junta de Andalucía de un número de plazas de las que recibe dinero.

Lo que son las cosas. Hay quien sobrevive gracias a la inyección de dinero público para no cerrar. Lo curioso es que algunos son museos malos y otros asilos. Algunos venden miles de entradas a la administración para no morir y otros pagan a enfermeras y auxiliares para mantener vivos a los enfermos. La vida misma.

La situación a día de hoy en la institución es crítica y peligra la decadente estabilidad del lugar. Teniendo como único sustento fundamental el dinero que mal paga la Junta, están siendo ahogados por una empresa privada que vende electricidad. Resulta que el asilo debe mucho dinero de luz. A Endesa. Casi cincuenta mil euros. ¿De qué? De luz para ver. De estufas para que los abuelos no pasen frío. De máquinas que les ayudan a vivir. De poner la tele. Grandes privilegios, sí señor…

Por desgracia, la empresa ha tomado medidas legales contra el centro y hace pocos días llegaba la sentencia condenatoria y el desagradable embargo del dinero que reciben de la Junta. ¿Has pisado una manguera mientras salía agua? Pues eso.

Imaginen la situación. Trabajadores sin cobrar. Familias preocupadas. Ancianos solos. Peligra su vida. Su tranquilidad y su normalidad. Porque se debe la luz a un gigante. Sí. Gigante. De los que contratan a José María Aznar como asesor. Todo tiene un límite. Y aquí se están equivocando pero bien. Porque están desahuciando sin hacerlo a decenas de personas mayores que en algunos casos son del todo dependientes. Son hombres y mujeres que ya miran sin ver. Y que sonríen sin saber por qué. Pero hay que pagar la luz. Faltaría más.

Curiosamente, en este asilo de los Ángeles, se sitúa –a mi humilde entender-  una de las iglesias más bonitas y mágicas de toda la ciudad. Se trata de una gran capilla que con el paso de los años y los donativos de la gente ha podido hacerse con un patrimonio muy valioso. Barroquismo puro a base de limosnas.

Se cuenta que fue en este arroyo de los Ángeles donde los Santos Mártires de Málaga –de ahí que la zona final del arroyo se llame Martiricos-, Ciriaco y Paula, fueron lapidados y que perecieron a las puertas del convento –no saben ná los curas-. Dada esa peculiaridad, muchas Málagas peregrinaban hasta el lugar para pedir a los Patronos y de camino soltar su limosnilla por si eso ayudaba un poco más. Gracias a ese entusiasmo, en parte pueril, se consiguió algo grande, bello y necesario.

Volviendo a la realidad y al día a día de la ciudad, nos encontramos con que nadie mueve un pie por los ancianos del Asilo. Faltan pañales. Faltan manos y falta dinero para pagar las que ya trabajan allí.

Desde plataformas ciudadanas se recogen firmas para pedir a Endesa que condone la deuda o que permita su negociación para pagarla a cachitos. Es un sencillo manifiesto de dos o tres líneas y no ha cuajado. La gente aún no está respondiendo.

Maldita sea. Un manifiesto sobre algo tan grave es ignorado en una ciudad que lleva 60.000 firmas por un equipo de fútbol. Complicado. Al menos desde lejos.

Es evidente que la publicidad del fútbol es incomparable con la que puede tener un asilo de ancianos en pañales. Pero repito, es publicidad. Engaño en muchos casos. Es venderte cosas. Que no necesitas. Que te dan poco y que hacen que se lleven mucho. Muchos.

Y lo duro y lo complejo es que tienes, tengo y tenemos muchas papeletas de vernos como esos que ahora están en las camas del convento. En pañales. Y puede que solos. Y sin un duro a la vejez.

Toca pensar por quién hay que levantarse. Priorizar la vida. Que el Jeque no te va a dar nada, amigo. Cero. Pero puede que las manos de una auxiliar que paga la Junta te coja en brazos y te limpie con una esponja.

Así estamos hoy en esta tierra. Hay que ayudar al Asilo. Que era un convento. Que su tierra tiene la sangre de nuestros Patronos. Y que da cobijo a gente dejada de la mano de Dios. Que no de Alá.

Viva Málaga.

Puede firmar en apoyo del Asilo y la petición de condonación de la deuda aquí: http://www.change.org/es/peticiones/endesa-condonacion-de-la-deuda-contraida-por-el-asilo-de-los-angeles-de-malaga?utm_source=share_petition&utm_medium=url_share&utm_campaign=url_share_before_sign#share

Puede colaborar con el Asilo de los Ángeles mediante un donativo en la cuenta de Unicaja: 2103/3000/46/0030018733


5 respuestas a «Manifiesto por el Asilo»

  1. Magnífico artículo Gonzalo, la verdad esque es una lástima que ocurran estas cosas, tan solo comentarte que los Patronos de Málaga, San Ciriaco y Santa Paula fueron lapidados según los escritos a las orillas del guadalmaedina en la zona denominada Martiricos, si bien como cuenta la leyenda en este caso puesto que a día de hoy no se ha descubierto sepultura de ellos, se dice que fueron enterrados en ese lugar donde se encuentra el asilo muy probablemente en las criptas que hay debajo de la capilla, en la misma entrada del asilo hay una inscripción tallada en piedra bajo una cruz que hace referencia a esto mismo.
    Una vez más magnífico artículo y vamos a intentar darle la misma difusión del manifiesto por el Málaga aunque mucho metemo que vivimos en un país de pan y circo.

  2. En su escrito se respira humanidad y sentido común. Muchas veces obviamos esto último, y yo lo considero la base de cualquier sociedad. Ojalá su artículo, y muchos gestos a modo de clics sirvan para apoyar, ayudar o simplemente manifestar nuestro desacuerdo, pero sobretodo, que esto impulse a promover la ayuda en general para los ancianos del asilo de los Ángeles. Se lo debemos.

  3. Faltaba más que no firmara yo semejante acto de justicia, pero otra cosa te digo, querido Gonzalo, qué está pasando? Por un lado, el que Aznar esté detrás de Endesa, no hace más que levantar mis sospechas sobre el posible oportunismo de este hecho. Otra cosa es que me indigna que este gobierno de derechas que pone zancadillas asesinas, que gobierna para la economía y que desampara al pueblo, olvidando el verdadero cometido de un Gobierno, arroja el peso del mantenimiento de la mierda de estado de bienestar que nos quedaba, a las espaldas de la sociedad, imponiéndonos esa responsabilidad, creándonos la mala conciencia, el miedo y la vergüenza. Gracias por el artículo. Lo firmaré y lo difundiré, es lo que nos queda no?

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