¿Es el dracma un drama?

3 Jul

Grecia es la cuna de todo género de inteligencias. Desde el principio de los tiempos, en Grecia, hubo políticos listos que robaban y sabios que filosofaban, lo cual demuestra agudeza mental, pero en nada activa la economía. Como sabemos por experiencia propia, el político ladrón no contribuye a la prosperidad social, sino a la suya propia, en contra de la polis; y los sabios, en todas sus variedades, vienen, a la postre, a defender la pobreza como axioma garante de su filosofía. Al sabio, que es pobre por inclinación del alma, siempre le han bastado una túnica raída y un par de sandalias para darle al paseo peripatético. Diógenes vivía en un tonel y se alimentaba de higos y naranjas. Los bienes materiales, por tradición de todas las escuelas del pensamiento, han sido considerados un estorbo para acceder a la verdad y la felicidad. Pero la verdad y la felicidad, por más que se empeñasen los sabios, han andado en la historia como términos reñidos. Quien se obstina en decir verdades acaba sus días, obligado a beber cicuta o carbonizado en la pira social por su atrevimiento. La verdad es sólo grata  para el iluminado, el resto prospera más a gusto en la mentira, que es inmoral, pero, en definitiva, también mucho más confortable. La mentira es enemiga de la justicia, pero justifica cualquier abuso; cualquier cosa.

Con la mejor intención, los griegos, que lo inventaron todo, se inventaron esa mentira llamada “democracia”, que significa “el poder del pueblo”, ¿pero cuándo se ha visto que el pueblo tenga poder en Grecia o en parte alguna?  Nunca ha habido ni habrá un gobierno en el que mande la gente. A no ser que se entienda por gente, la gente con dinero, en el sentido romano de la palabra, o sea, el conjunto de familias influyentes, cuyo poder va asociado al capital, que hoy mismo sería Alemania y sus socios privilegiados. Creer otra cosa sería aferrarse a la utopía, otro concepto griego, por cierto.

Intentar la utopía es un esfuerzo muy humano. Los humanos somos los animales más tozudos a la hora de volver a intentar fórmulas que ya han fracasado; tropezar de nuevo con la misma piedra, que se llama, pero la historia siempre ha demostrado que cualquier revolución sólo es un modo de establecer nuevas clases dominantes y dominadas. La revolución francesa fue únicamente una estrategia para que el poder pasase de la nobleza a la burguesía, que acabó oprimiendo al pueblo del mismo modo que antes lo había hecho la aristocracia. De ahí que Marx y Engels ideasen teorías para que el proletariado oprimido pudiese ejercer un gobierno igualitario. No obstante, la igualdad entre humanos ha sido siempre un asunto imposible porque contradice la propia esencia de las criaturas bípedas. Así, hasta en los gobiernos comunistas, han surgido jerarquías; estableciéndose clases poderosas y sometidas. El hombre no es como lo pintaba Platón o Aristóteles, sino como lo veía Gracián. Dale poder y se convertirá en un tirano, ponlo cerca del dinero público y arrastrará los beneficios para sí. La ambición, por encima de cualquier ideología, es cosa implícita en la naturaleza humana y, fatalmente, genera desigualdad.

En un pulso entre Merkel y Tsipras, ya podemos imaginar que la balanza se va a inclinar del lado alemán; de la infalible ecuación del poder asociado al dinero. No porque sea lo justo, sino porque es lo inevitable. Nos quieren confundir con los papeles para que en esta tragedia griega todo cierre. Así Tsipras sería el villano gorrón que intenta de nuevo mamar de la gran teta alemana, pródiga y benefactora. Sin embargo, en nuestro subconsciente colectivo y emotivo, cuadra más la Merkel de villana y Tsipras de héroe, griego por supuesto.

Desde el punto de vista ético y estético, en el reparto, Tsipras se nos figura como Aquiles y la Merkel como una ogresa de cuento de los hermanos Grimm. La figura del prestamista implacable nos es antipática desde que Shakespeare, escribiera “El mercader de Venecia”, como apuntó Pedro de Silva.

Hay, por otra parte, una dimensión heroica en el gesto del referéndum que Tsipras convoca para  su pueblo, pues les da la opción de ejercer lo que literalmente significa “democracia”, cuando podía haber decidido sin contar con su opinión, a traición de sus votantes, como lo han hecho los líderes electos por estos lares.

Los griegos, todos, decidirán entre lo prudente y lo heroico. Decir “Si” a la todopoderosa UE o apartarse del rebaño y plantar cara. Sí ¿se puede? Y, en lo peor, si Grecia sale del euro y vuelve al dracma ¿sería esto un drama?

En dracmas, los griegos serían más ricos, como lo éramos nosotros antes en pesetas.

Desde el euro, desde la hegemonía alemana, nos dominan los recortes y la conciencia culpable. La diferencia es que a nosotros nadie nos preguntó si esto era lo que queríamos. Hubiese sido un detalle.

5 respuestas a «¿Es el dracma un drama?»

  1. Ya se adivina, pues, el título del próximo estreno del cine griego, avalado por Tsipras y su equipo de gobierno: “Un euro, catorce dracmas”. Un euro inmigrante, de acuerdo, pero que hará posible una gran inversión en pantanos, mejora de carreteras y aeropuertos, escuelas de hostelería, fomento del ahorro en cajas destinadas a tal fin (no bancos) Igualmente se dará un gran impulso al folklore, subvencionando grupos de danza y música griega y potenciando artistas ya consagrados en su cancionero, de la clase y estilo de Mikis Theodorakis, Demis Roussos o Nana Mouskouri; se recibirá al turismo con amplia sonrisa, se celebrarán certámenes, festivales de la canción del verano y juegos florales (mediterráneos, por supuesto) y habrá premios para aquellas empresas y profesionales de la hostelería que hayan destacado durante la temporada, por sus atenciones para con el turista….Pero, ¿dónde he visto esto antes…?
    No sé, ahora no recuerdo, pero algo de eso me suena bastante a pasado español y puede que a futuro inmediato de Grecia. Que tal vez Tsipras está echando de menos el gobierno de los coroneles, como en España muchos añoran el ingenuo y feliz tardofranquismo, cuando en vez de alemanes, belgas y demás ganao al uso, solamente se apreciaban alemanit@s, suec@s y otr@s viking@s, ¿por qué no? Realmente no sería tan dracmático; menos leyes mordaza (no harían falta, debido a la permisividad policial y al buen comportamiento ciudadano; ya no tendría motivos) más tiempo libre para hacer el “pigro”, abaratamiento generalizado de precios y por lo tanto gran consumo y ganas de pasarlo bien, que son tres días y dos está lloviendo….¿acaso para eso no hay que servir?
    Es de las pocas utopías que pueden llevarse a la práctica, con poco que se dejen de caer los patrocinadores. Y lo saben.

  2. Posiblemente, Grecia no puede vivir más que del turismo. De la filosofía está claro que no. Y el turismo, pagando en dracmas, acudirá en masa ¿Esto es dracmático? No, dices con evidente ironía.
    Pero si tal ejemplo prospera, lo que se teme es que aquí gane Podemos y Merkel nos haga la peseta. Temores infundados,me parecen. Desde el euro, la economía del ciudadano común, se ha visto mermada. Los precios han subido y nuestros salarios han bajado, sin embargo, nos puede cierta fe en que esto nos llevará algún día a la prosperidad ¿qué día será ése?
    No vemos el progreso, pero menos el regreso, porque de aquellas monedas, la cara todavía sigue asociada a la cruz. Y esa sigue pesando mucho ¿o no?
    En cualquier caso lo que es evidente es que no vamos a regresar al comunismo, como dicen algunos, pues nunca hemos ido ni iremos, creo yo ¿o acaso?

  3. Lo cierto es que a los orgullosos y nacionalistas griegos les tira bien el terruño y han mostrado al mundo que sí se puede decir no, arrejuntándose para tal fin, como buenos hermanos, ambos extremos, de izquierda a derecha, igual que se hermanaron con su pacto de no agresión Hitler y Stalin. Aunque lo convenido duró bien poco y la que armaron después…Pero la gente de España sigue siendo diferente, tal vez menos nacionalista que la griega en su conjunto, mas soñadora y confiada en su fe en Europa, al estilo de Sancho Panza, cuando idealiza su único ideal, la Ínsula de Barataria y las empresas que podrá acometer, una vez nombrado gobernador…
    Obviamente, para regresar de algún sitio, – sistema comunista – primero hay que estar un mínimo de tiempo en él y hacerse cargo. Esto era muy válido en ausencia de prensa escrita, fotos, grabaciones…precisamente porque el sistema lo impedía. Ahora, según se escucha decir a sus voceros en España – que de cuando en cuando sueltan alguna perla de Lenin, Mao, Stalin – aquí hay que controlarlo todo, empezando por según qué prensa; arremeten contra la Iglesia y se glorían del Islam y de Maduro…
    Pues no, es evidente que, salvo el Islam (íntimo de Hitler en el pasado y hoy bien visto por Le Pen ) lo demás coincide casi en todos sus puntos con lo totalitario. Porque lo que es la doctrina comunista y la interpretación que se hace de la misma a lo largo del tiempo clama al cielo. ¿A que va a ser un invento de los judíos para defender sus intereses?

  4. La única izquierda que ha triunfado aquí es la que compatibiliza tener razón con tener dinero. Esa fórmula que inventó Gonzalez, ya no la va a superar Iglesias, porque, después de descubrir las bondades de la bodeguilla y el lujo sin remordimientos ideológicos, ¿quién va a querer volver a las legumbres?
    Por más que yo sea comunista, a mí ni Lenin ni nadie me quita de la mojama- me dijo una vez un amigo muy en serio ¿cómo se come eso?

  5. En el arte de comer
    la mojama es cosa seria;
    al tomate y esgarraet
    Vichyssois y con almendras

    sin desdeñar el paté
    o ensalada vinagreta
    yo no me pierdo por nada
    que no sea la carne tiesa

    y noble de la mojama.
    Y aun tieso de dinero
    (por no andarme por las ramas)

    la mojama es la que quiero
    y conmigo siempre anda
    sinónimo de lo tieso.

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