No se lo digas a mamá

18 May

Leí hace unos años una frase que no se me ha olvidado por se, a mi juicio, ingeniosa y certera: “El mundo sería mejor si antes de ser padres pudiéramos ser abuelos”. La encontré en el interesante libro de Octavio Salazar “El hombre que (no) deberíamos ser”.  

La Editorial Graó publicó hace años un libro sobre la experiencia de dieciséis abuelos y abuelas docentes. Un hermoso libro en el que esos veteranos profesores y profesoras escriben sobre sus vivencias, sus emociones y sus responsabilidades en el ejercicio de la abuelidad. Y le pusieron al libro un título magnífico, que muestra de manera contundente la complicidad de la pareja indisoluble nieto-abuelo: “No se lo digas a mamá”. Una petición que no solo hace el nieto cuando el abuelo le compra unas chucherías que están tajantemente prohibidas por los padres sino que la abuela se lo pide al nieto cuando le deja ver la televisión a unas horas inaceptables por la autoridad paterna.

La psiquiatra argentina Paulina Redier acuñó en 1980 el concepto de abuelidad para denominar la relación y función de los abuelos con respecto a los nietos y los efectos psicológicos y sociales del vínculo. El término se asocia con sus equivalentes paternidad y maternidad.

La noción de abuelidad y, principalmente, la precisión del vínculo y la importancia social de las relaciones entre abuelos y nietos, es un fenómeno relativamente reciente, ligado al desarrollo de la gerontología y los derechos de los ancianos, así como al fenómeno del alargamiento de la vida humana y de la noción de la llamada tercera edad.  Ha tenido también que ver con el trabajo de las mujeres fuera de la casa.

A los fines de definir el término en español, la doctora  Redier, introductora del mismo, consultó en 1981 con la Academia Argentina de Letras, sobre la posibilidad de utilizar “abuelidad” o “abuelitud”, considerándose más adecuada la primera.

En Argentina, la Asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo, una organización de abuelas dedicada a buscar y recuperar a sus nietos y nietas (ya adultos) secuestrados y privados de su identidad cuando eran bebés, por la última dictadura militar (1976-1983), buscaron un método para establecer un índice de abuelidad en el caso de que los padres falten.

El Índice de abuelidad es una fórmula estadística que, a partir del material genético de los individuos involucrados, establece con una precisión indubitada la probabilidad de parentesco entre una abuela y su nieto o nieta. La doctora Mary Claire King trabajó con otros científicos en la formulación de este índice.

La doctora Redier ha destacado y analizado la importante significación psicológica de la abuelidad, definiéndola como una fase del desarrollo de un individuo, caracterizada por el efecto que en su organización psíquica resulta de “tener un nieto y ser y amarse a través de los nietos”. El momento, habitualmente coincide con una etapa de la trayectoria de vida en la que se producen importantes pérdidas (viudedad, jubilación, enfermedades, etc.) que obligan a una reorganización psíquica y relacional.

Gloria Ferrero ha señalado que el rol de la abuelidad se vincula con “la función de la transmisión del conocimiento generacional”, a la vez que, al mantener una relación con los nietos menos tensada por las relaciones de autoridad que estos mantienen con sus padres, los abuelos están en mejores condiciones de “escuchar, comprender y sostener a sus nietos en ocasiones que sus padres no pueden hacerlo…”. Juegan de este modo un papel esencial en el proceso de “transmisión intergeneracional”, proceso ligado estrechamente al de la construcción de la identidad.

Se  puede decir que la relación abuelos-nietos es una de las más hermosas, gratificantes y fructíferas experiencias humanas. Pero en ocasiones, con el paso de los años, los abuelos tienen que seguir asumiendo responsabilidades y cargas familiares (algunas económicas) muy superiores a lo que sus capacidades física y mental pueden soportar. Llegado el momento los varones son más directos al proclamar su incapacidad para asumir cargas excesivas pero, por el contrario, algunas mujeres, con excesivo sentido de la responsabilidad y el pudor, se obstinan en negar y ocultar su propio agotamiento y se empecinan en seguir haciendo más de lo que pueden, para no molestar o defraudar a sus hijos, que delegan en ellas demasiadas cargas familiares. El sobreesfuerzo prolongado puede provocar o agravar diversas enfermedades, que no curarán adecuadamente hasta que sus propios hijos sean consecuentes y liberen a la abuela de su “voluntaria esclavitud”. Esta situación se conoce desde 2001 como “síndrome de la abuela esclava”. 

Pese a que el rol familiar de los abuelos ha recibido muy poca atención hasta hace muy poco tiempo, hay un amplio consenso sobre la importantísima influencia que los abuelos tienen en la educación de los nietos incluso cuando estos ya son adultos. Cabe destacar entre los elementos beneficiosos que los abuelos tienen para los nietos el de ser guías y consejeros, el trasmitir conocimientos y valores o el dar un sentido de patrimonio familiar y estabilidad. Los abuelos proporcionan una ayuda crucial a todos los niveles: económico, emocional y de cuidado. Saben escuchar a sus nietos y estos les escuchan a ellos en cuestiones relevantes.

Algunos estudios sugieren, en primer lugar,  que los abuelos reconocen la importancia de involucrarse en la socialización de los nietos como apoyo a los padres y la necesidad de adaptarse a los cambios sociales. En segundo lugar, destacan su papel significativo en la transmisión de valores tradicionales, los cuales percibían que están en decadencia en comparación con el hedonismo y el relativismo moral, y la combinación de calidez e implicación como la mejor vía para ayudar a los nietos a interiorizar los valores. En tercer lugar,  perciben que la interacción con los nietos les ayuda a sentirse activos y útiles, aumenta su expectativa  de vida y les da una segunda oportunidad de disfrutar de aspectos que no pudieron con sus propios hijos. En cuarto lugar, algunos abuelos también acusan la carga ante el exceso de horas de cuidado y conflictos intergeneracionales asociados a la ambigüedad de rol y a la falta de límites. Estos resultados muestran la importancia de desarrollar políticas familiares que reconozcan el papel socializador de los abuelos. Además, se deben desarrollar intervenciones que permitan a los abuelos desempeñar su papel con más éxito y hacer frente a posibles conflictos familiares.

La mayor importancia dada por los abuelos y abuelas a los valores interpersonales y los de capacidad y conocimiento respalda la idea de que los abuelos enfatizan los valores que mejoran el bienestar de los nietos, reflejando la importancia de los abuelos como agentes de socialización.

Un grupo de voluntarios de Asturias contó en una jornada de convivencia que cada día atendían los pasos de peatones cercanos al Colegio. Ayudaban a pasar sin riesgo a los niños y a sus acompañantes. Uno de los voluntarios contó con enorme emoción lo que le dijo un niño mientras le ayudaba a cruzar la calle:

– ¿Y usted querría ser mi abuelo?

No le podía haber hecho un regalo de mayor valía.

Conocí y disfruté en mi pueblo leonés de Grajal de Campos (León) a mis cuatro abuelos. Mi infancia no hubiera sido la misma sin ellos y ellas.  Vivían a trescientos metros en la misma calle San Pelayo, números  19 y 22. Mi abuelo Timoteo fue alcalde de la República y mi abuelo Julio era un destacado militante de la CEDA, tanto es así que le apodaban Gil Robles. En esa compleja simbiosis aprendí a respetar a quienes piensan de forma diferente.

Si os sobra un tiempecito y queréis leer la historia de una dramática relación abuelo/nieto poneos a leer la última novela de Fernando Aramburu titulada “El niño”. Qué gran historia basada en hechos reales, relacionados con una mortífera explosión  acaecida en 1980 en un colegio del pueblo vasco de Ortuella.

Las profesoras María Isabel Mendoza y Emilia Moreno han escrito un interesante libro titulado “La longevidad como transformación social en el siglo XXI” para el que me pidieron el Prólogo. Dicen que las personas mayores necesitan y merecen el reconocimiento y el afecto que durante tantos años han brindado a los demás. Uno de los termómetros más fieles para medir la ética de una sociedad es la forma en la que trata, cuida y valora a los abuelos y a las abuelas.

24 respuestas a «No se lo digas a mamá»

  1. Querido Miguel Ángel:
    Hermoso tema el que nos sirves este sábado.
    No voy a hablar de mis dos hermosos nietos, hermosos en todos los sentidos. Solo diré dos cosas: mis dos nietos es lo mejor, su padre ( mi hijo) no tanto. Creo que es fácil comprender lo que digo.
    Yo creo que un gran problema que hay sobre este tema es la sobrecarga a la que se somete a muchos abuelos y abuelas. Sobrecarga que no va acorde con su edad y situación física.
    En este sentido pienso que para muchos, no es mi caso, la jubilación se convierte en pesadilla.
    Estoy muy de acuerdo en esa relación y complicidad maravillosa que se crea entre nietos y abuelos.
    Tus artículos siempre nos hacen pensar sobre lo bueno de las cosas y sobre los aspectos negativos a considerar y tratar de evitar. Gracias por ello.
    Un gran abrazo y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Conozco el caso muy de cerca. La trampa está en que los abuelos se sacrifican encantados porque disfrutan de sus nietos mientras los cuidan, pero lo cierto es que mientras hacen esas tareas ellos no viajan, no descansan, no duermen la siesta… Nadie les obliga, se obligan a sí mismos y, POR AMOR, brindan un servicio impagable a sus hijos. Es lo que he comentado en el artículo al hablar de la abuela esclava.
      Como muchas madres trabajan fuera de la casa, se encuentran con un problema que nadie resuelve mejor y de forma más barata que los abuelos. Téngase en cuenta que muchos abuelos y abuelas no tienen un solo nieto. Atienden a los nietos de varios hijos e hijas.
      Muchos abuelos han ayudado a las familias de sus hijos con el dinero de sus pensiones.
      Ya sé que sois unos maravillosos abuelos para vuestros dos nietos.
      Un gran abrazo, querido amigo.
      Gracias por tus palabra, siempre certeras.
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  2. Buenas Miguel Ángel!
    Nos encantan tus artículos llenos de homenajes merecidos, Felicidades!
    Los que somos de la generación “Heidi” (esos dibujos animados de una niña en la montaña criada por su abuelo.) entre los años setenta y ochenta aprendimos la importancia de la abuelidad y los preciosos vínculos que se dan entre abuelo y nieta.
    En la Federación somos conscientes de la importancia vital y social que tienen las abuelas y los abuelos en la educación actual, por eso en la mayoría de las formaciones se les invita y anima explícitamente a participar como necesidad y también como reconocimiento social a su labor.
    Tomamos nota de las dos últimas recomendaciones literarias, Gracias.
    (A Octavio Salazar lo conocemos, lo hemos leído y participa en nuestra biblioteca)
    Con ganas de verte y abrazarte recibe un achuchón fuerte. Esperamos que puedas descansar unos días en casa después de tanto ajetreo.
    Besos y abrazos

    • Querido Miguel, querida Gema:
      Ya os tocará vivir esa experiencia. Una cosa es escribir o leer y otra experimentar.
      La verdad es que tengo muchos amigos que me hablan de su abuelidad. Todos dicen que los nietos les rejuvenecen.
      Es un fenómeno curioso. Siempre ha habido abuelos pero hoy desempeñan un papel especial en las familias. Un papel social, afectivo, económico…
      El abuelo de la novela “El niño”, llevó a su nieto a la escuela el día de la explosión. Piensa que llevó a su nieto a la muerte… En este viaje que acabo de hacer al País Vasco, todos recordaban aquella tragedia acaecida en Ortuella.
      Yo también tengo ganas de veros.
      Un gran abrazo y gracias por estar siempre AHÍ.
      Un gran-gran abrazo.
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  3. Gracias.
    Tengo 70 y hace 18 que me entregaron ese carnet intangible que tantos ansían con “sana envidia”.
    He de decir que no es lo mismo disponer de él con 52 que con los 70 que ahora se lleva, según observo en allegados.
    Solo se me ocurre que a quien esté en esta situación y se atreva, anime a que esto se resuelva. ¡Necesitamos muchos niños y niñas! ¡Son la mayor riqueza de la vida!
    Gracias de nuevo.

    • Querido Rufino:
      Claro que no es igual ser abuelo a los 50 que a los 70 o a los 80. No solo porque a los 50 se está trabajando sino porque las fuerzas no son las mismas.Tampoco son iguales unos niños que otros.
      También es importante la salud. Atender a los niños y a las niñas requiere un gran esfuerzo. Cuando se padece una enfermedad no se tiene fuerzas para responsabilizarse y entretener a los nietos.
      Conozco abuelos (y abuelas) con una relación tan intensa con los nietos que son más intensas que las de los padres con sus hijos.
      Un cordial saludo de sur a norte.
      Gracias por el comentario.
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  4. Hola, hola.
    También está siendo impagable la deuda pública que estamos dejando los abuelos de este país a nuestros nietos. Van a comer miseria y piojos. Como los Argentinos en los últimos cien años. Hasta el clientelismo vota distinto para salir de la miseria. A ver si Milei hace algo. Os deseo suerte, Argentinos.
    Saludos a todos el mundo.

    • Estimado Don Quintiliano:
      ¿Por qué atribuyes la deuda pública a los abuelos?
      Argentina es el país que más h visitado. He estado en 135 ciudades diferentes, siempre por motivos de trabajo. He visto tremendas situaciones de crisis, he visto pésimos políticos gobernando el país…
      Pero si la solución es Milei y la filosofía de Milei y los comportamientos de Milei…estamos apañados.
      ¡Qué decir de esa forma de insultar, de llamar hijos de puta a todos “los zurdos”, de decir que el socialismo es un cáncer…
      Tengo amigos argentinos que están asustados `por lo que puede venir de un señor que habla con su perro muerto…
      Saludos
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      • Hola, hola. Porque serán los nietos de los actuales votantes, que han elegido a los actuales políticos derrochadores, los que las pasarán canutas. Para ver la pobreza de verdad, consecuencias del descontrol de la deuda pública, habrán de pasar una o dos generaciones. Argentina lo ha vivido de manera crónica, y sabe de ellos, y bien. Milei lo explicaría mejor, es un sabio economista. Claro, Sánchez, también estudió económicas, pero disimula muy bien desconocerla.
        Saludos.

        • Estimado Don Quintiliano:
          La ciencia no es neutra o aséptica. Creo que la reificación del conocimiento es un error. Se ve la economía, como todo lo demás, desde diversas perspectivas y se la utiliza con diversos fines.
          Te recomiendo la lectura delos libros y artículos de un catedRático de Economía al que sigo desde hace años y con el que mantengo una buena amistad. Se llama JUAN TORRES LÓPEZ.
          Cuando el señor Milei dice que va a privatizar la sanidad y la educación en Argentina está utilizando sus ideas económicas en beneficio de quienes tienen dinero. Es difícil de rebatir este planteamiento.
          Creo que no tardaremos tanto en ver el desastre que van a producir las políticas de este autócrata ultraderechista. Al tiempo. Al tiempo.
          Un cordial saludo.
          Y siempre mi gratitud por leerme y por escrribir en el blog.
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  5. Querido Maestro:
    Hoy escribo mi pequeño comentario en un lugar paradisíaco de Cataluña.
    Hemos venido a pasar unos días de descanso en este lugar tranquilo y maravilloso.
    Para recargar las pilas y poder seguir viviendo la vida a tope.
    !El tiempo hasta ahora nos está acompañando!
    Hablando del tema del blog de hoy, yo tuve la experiencia más maravillosa que se puede tener con mi heroína abuela Isabel. Una mujer sin estudios pero empoderada en afectos y amor.
    Con su buen hacer, me llenó tanto el corazón, que hoy lo tengo rebosante de alegrías para repartir a mis nietos.
    Hay amores que te llenan tanto el alma que te hacen más cercana al infinito o a Dios.
    Con mi nieta, me une un lazo indisoluble desde que nació.
    Llevaba un pañuelo en el cuello y al momento de cogerla en mis brazos por primera vez, se agarró a él sin querer soltarlo.
    Desde entonces no la suelto de mi pensamiento ni de mi corazón.
    El amor hacia ellos me engrandece enormemente hasta el punto que no cabe más amor en mí.
    Hoy ha dado cabida, a el tema más profundo, más sentimental, más enternecedor, el que nos hace más humano, el amor a los nietos.
    !A mí lo pequeño, me hace grande!
    Espero estar pronto por nuestras tierras.
    !Que la semana os sea feliz y leve!
    Muchos besos.

    • Querida Loly:
      Espero que hayas disfrutado de esos días de descanso en Cataluña.
      Hay que saber disfrutar.
      Veo que tienen dos vivencias maravillosas: una en la linea ascendente respecto a tu abuela y otra descendente respecto a tu nieta.
      Es importante vivir plenamente esas relaciones sustentadas en el amor.
      Que tengas un buen regreso.
      Besos y gracias por participar.
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  6. Querido Miguel Ángel:
    Qué tema tan hermoso y entrañable el que tratas hoy. Muy bonito, precioso.
    El abuelo y la abuela son figuras tiernas y muy importantes en la vida de los pequeños, y para mí, cumplen la función de entregar un amor incondicional pero diferente al que otorgan los padres. Los padres crían, educan…y los abuelos malcrian, pero… habrá mayor complicidad que ésa de decir “pero no se lo digas a mamá”
    Me ha gustado mucho tu artículo de hoy.
    Un abrazo y muchas gracias.
    María Ángeles Peláez

    • Querida María Ángeles:
      Supongo que pronto tendrás esa experiencia incomparable.
      Estoy seguro de que serías una estupenda y joven abuela.
      También yo he disfrutado al escribir el artículo.
      Tengo una buena experiencia como nieto, ya que disfruté de mis dos abuelos y d mis dos abuelas.
      La sociedad tiene la obligación de cuidar a quienes han trabajado toda la vida por sacar a sus familias y a sus paìs adelante.
      Besos y muchas gracias.
      MÁS

  7. Estimado Miguel Ángel :
    Importante y necesaria reflexión.
    No podemos olvidar el transcendente papel de las abuelas y abuelos en la trayectoria de la Humanidad. A lo largo de los tiempos y en las distintas culturas, se reconoce por la tribu, el valor del consejo de los ancianos, avalado por la amplia experiencia vital.
    Parece darse una especial conexión, psíquica y biológica, entre nietos y abuelos, que salta la generación intermedia. Una constante también, entre las generaciones durante una determinada etapa de los hijos, caracterizada por mostrar una diferenciación con sus progenitores, que no ocurre en la relación nietos – abuelos.
    En la eterna lucha y sacrificio de las sucesivas generaciones, que supone el avance y la mejora de la vida de sus descendientes, estamos en un momento social, en que todavía seguimos pidiendo más a los abuelos.
    Cuando por fin, ayudados por la mayor longevidad y calidad de vida, deberían disfrutar la compensación de tanto esfuerzo, se encuentran muchas veces, teniendo que seguir aportando más, con los hijos y nietos.
    Gracias por recordar la abuelidad. Es de justicia, reconocer y valorar el peso social y afectivo de las abuelas y abuelos.

    • Estimado Ángel:
      Los abuelos y las abuelas desempeñan hoy en la familia un papel de especial trascendencia.
      A mi juicio, aportan a la familia:
      a. Un importante soporte en la transmisión de los valores morales, sociales y culturales.
      b. Un soporte emocional, tanto en relación a los hijos como a los nietos.
      c. Un soporte asistencial, ya que el trabajo de las madres fuera de las casas se ha incrementado sobremanera y tienen que ejercer de cuidadores de los nietos.
      d. Un soporte económico cuando ls cónyuges han tenido problemas de trabajo.
      Por todo ello, tanto la sociedad como la familia tienen que reconocer y agradecer su entrega incondicional después de muchos años de trabajo.
      Un cordial saludo y gracias por tu estupendo comentario.
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  8. Maravilloso artículo. Gracias.
    Acaboi de escuchar unas declaraciones de la veterana actriz Lola Herrera diciendo que ella no le importa que la llamen vieja, pero que considera que la vejez no está bien vista en la sociedad.
    Pone un ejemplo: la enfermera que dice PUEDE PASAR casi gritando, piensa que la anciana es sorda o tonta, pero no tiene por qué ser es así.

    • Querida María:
      Estoy conmovido por la noticia que acabo de escuchar en el telediario.: un abuelo ha matado a sus dos nietos de 10 y 12 años. Y luego se ha suicidado.
      Esto ha ocurrido hoy en la localidad de Huétor Tajar. Es un hecho imposible de explicar y de asimilar. ¿Cómo se puede pervertir una relación tan poderosa como la abuelidad? Solo se explica por la pérdida de juicio del asesino. Al parecer la muerte de su mujer y de su hija (madre de los niños) en un accidente de tráfico que sufrió el coche que él conducía, le había hecho perder la razón. No se puede entender de otra manera. Qué horror. Qué pobres criaturas.
      Besos y gracias.
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  9. He visto a muchos abuelos hablar con tal entusiasmo de sus nietos, con tal pasión, que no es comparable con el de los padres respecto a sus hijos. Se trata de una relación especial, de una relación profunda.
    Creo que los abuelos han aprendido mucho de la relación con sus hijos y han mjorado su capacidad afectiva.

    • Querida Marta:
      Tengo presentes al leerte a muchos amigos y familiares que hablan de sus nietos con tal entusiasmo que te emociona. Ayer mismo me encontré con una compañera del Departamento que me enseñó la foto de sus tres nietos. Y me dijo literalmente:
      – El pequeño me tiene loca, me ha conquistado el corazón.
      Y creo que sí, que el abuelo y la abuela, al estar tan libres de la responsabilidad directa de la educación, al mirar la realidad desde la madurez de su edad, saben dar y recibir, saben tener generosidad.
      Los abuelos disfrutan de sus nietos y les hacen disfrutar de su compañía y de sus afectos.
      Besos y gracias.
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  10. Buen día desde México, estimado Dr. Santos Guerra.
    Dicen que los abuelos disfrutan más a sus nietos que a sus propios hijos, debido a que ya no tiene la responsabilidad en muchos aspectos de su vida, sino más bien ya nada más están ahí para brindar su apoyo, cariño y horas interminables de historias.
    Por lo pronto eso no lo sé, aún no soy abuelo. Pero si he visto cómo a mi hijo, su abuelo le presta tanta atención y es tan tolerante con sus acciones. Ahí es donde puedo ver un esbozo de razón en lo que escribí enteriomente.
    Yo solo conviví con mi abuela materna, la cual era un amor… siempre fue paciente conmigo. Mi madre me contaba historias muy diferentes de mi abuela, no con el afán de destruir su imagen, sino más bien con el fin de revindicar su imagen. Tuvo una vida dificil, pero en sus últimos años y habiendo cumplido con la responsabilidad de mantener y sacar adelante a sus hijos ella sola, cambio sus actitud dura y fria, por una de amor y cariño, al menos con sus nietos.
    Lamentablemente muchas veces los hijos crecen con heridas por la forma en la que fueron tratados por sus padres, heridas que si no sabemos curar, pasamos a nuestros hijos y ellos a su vez, crecen con ese rencor o indiferencia hacia sus abuelos. No sabemos cerrar procesos y no aceptamos que puede existir un cambio en las personas… No entendemos las historias de vida, que si bien no justifican las acciones negativas, si nos pueden ayudar a comprender desde otra perspectiva las razones por las cuales se actuó de determinada manera.
    Hay que rescatar esas relaciones tan maravillosas que se cosechan con los abuelos, recuperar esas historias que deben trascender las generaciones, reirnos de las vivencias y ocurrencias realizadas y cerrar procesos que ahorita ya no son necesarios volver a vivir. Una vez escuché una frase que me gustó mucho: Lo que te pase en este momento del día, no define lo que ocurrirá en el resto… lo que pase en un momento de tu vida, no define el resto de tu existencia. Hay que ver hacia delante, aprendiendo de lo que nos pasa, pero sin arrastralo.
    Saludos mi estimado Dr. Si la vida me permite ser abuelo, intentaré hasta lograrlo, ser ejemplo para mis nietos, como quiero serlo para mi hijo.

    • Estimado Misael:
      Muchas gracias por este hermoso comentario en el que nos cuentas tus vivencias como nieto y como padre, a la espera de que también te llegue la posibilidad de vivir la abuelidad.
      Dices cosas muy interesantes y muy ciertas. Por ejemplo, que “hay que recatar esas relaciones tan maravillosas que se cosechan con los abuelos”., recuperar esas historias que deben trascender las generaciones”. Sí, creo que es muy importante valorar esas historias que han ayudado tanto a los nietos y a las nietas.
      Te envío un gran abrazo.
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  11. Mi querido y respetado profe, desde una clínica, al lado de mi súper abuela quien hoy a sus 76 años tiene un quebranto de salud, a la que siempre asemejo con un roble por su fortaleza, a la que le digo Mamá desde siempre y para siempre, quiero opinar.
    Ella me crió, me dió la mano desde antes de cumplir mi primer año de vida y desde entonces no la ha soltado. Se ganó el título de mamá y sé que es real la conexión tan hermosa que existe entre los abuelos y los nietos.
    Es un amor cargado de complicidad, ternura, protección y a la vez alcahuetería como decimos en mi tierra.
    Los abuelos intentan educar pero prevalece la ternura y la comprensión, el mecatico, el dulce que los padres no permiten comprar, los compran los abuelos a escondidas. Este y muchos detalles los viví y sí, muchas veces me dijo “No le digas a mamá”

    Un fuerte abrazo, saludos desde Colombia, volví a El Adarve.

    • Querida Diana:
      Bienvenida de nuevo al Adarve.
      Qué hermoso comentario, qué hermosa historia la tuya con tu querida abuela.
      Te envío un enorme abrazo para tu abuela con el deseo de que pronto salga de la clínica perfectamente restablecida.
      Trasmite a tu querida abuela mis mejores deseos y mi admiración por la tarea profundamente amorosa que te ha brindado durante toda la vida.
      Gracias por compartir esa hermosa relación que estás viviendo y que deseo dure muchísimos años.
      Muchos besos para las dos.
      MÁS

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