Estupidez concentrada

29 Ago

¿Cómo vamos a frenar los rebrotes con reiterados comportamientos irresponsables? ¿Cómo vamos a vencer al virus si no somos conscientes de la gravedad de la situación?  ¿Cómo superaremos la crisis con  actitudes incívicas?

Hace unos días tuvo lugar en la Plaza de Colón de Madrid una manifestación, que todavía no he logrado digerir.  El principio de la libertad de expresión  primó, al autorizarla, sobre otro tipo de consideraciones sociales, políticas y éticas. Porque era evidente que quienes se manifestaban contra el uso de la mascarilla, no la iban a llevar puesta.  Y quienes protestaban contra la imposición de la distancia de seguridad, no la iban a respetar. Por pura lógica. Es decir, les dieron permiso para incumplir la ley. ¿Por qué gozaron de un privilegio que los demás no tenemos? Les dieron permiso para que ese comportamiento incívico se exhibiese impunemente como una invitación a la desobediencia y a la irresponsabilidad. No es que no me preocupe lo que pasa con la usurpación de derechos fundamentales por parte del poder político, pero creo que en este caso las decisiones están más que justificadas.

“La pandemia es una farsa”, coreaban. Negar que existe un virus que ha afectado a más de veinticuatro millones  de personas en el mundo y que ha causado casi un millón de muertos es una necedad  insuperable. Imagino que ninguno de los asistentes habrá sufrido la pérdida de un familiar o de un amigo. Porque, de ser así… “Terroristas, terroristas, terroristas”, gritaban, imagino que refiriéndose a los políticos. Sin pensar que quienes ejercían de tales eran ellos mismos, propiciando el contagio. “No nos dejan respirar”, decía irritada una manifestante. ¿No? “Stop mafia política”, rezaba una pancarta, haciendo una injusta descalificación  de toda la clase política. Las imágenes que divulgaron los medios de comunicación mostraban de forma casi insoportable hasta qué extremos puede llegar la  estulticia humana. 

Personas gritando “Libertad, libertad, libertad”, como si las prescripciones de usar mascarilla, de no fumar por la calle o de guardar la distancia de seguridad fuesen el fruto del abuso de un poder sádico y caprichoso. No. Esas prescripciones salvaguardan la vida y la libertad. Si una persona quiere acabar con su vida, es muy libre de hacerlo. Pero resulta un atropello inadmisible quitarle al prójimo la vida.

Vi una persona (un individuo aparentemente adulto)  pidiendo y dando abrazos,  exponiendo de forma inconsciente e irresponsable al contagio a los demás. Había en su invitación majadera un toque festivo  que producía lástima por una parte, risa por otra y, sobre todo, irritación. Como si fuera el ser humano más solidario, más amable, más simpático. El más guay del mundo.

  • Ese tío es un imbécil, se me escapó en voz alta.

Había una señora que decía que el uso de la mascarilla dificultaba el contacto con la divinidad. No hay estupidez de más alto grado. El colmo de los colmos de la imbecilidad humana.

Carmen, del colectivo ‘#StopConfinamiento’, ha dicho en declaraciones a Europa Press que se ha organizado esta manifestación para reclamar “derechos humanos y libertades que les están quitando con la excusa de un supuesto virus que ya no produce fallecidos”. Ah, ¿no?

Vi una pancarta  con el siguiente texto: “Déjenos vivir”. No sé a quién se hacía esa petición. Es probable que al presidente del gobierno. Como si todas las medidas que está tomando no tuviesen la única pretensión de garantizar la vida de los ciudadanos y las ciudadanas. 

Otra pancarta rezaba así: “El sistema controla a través del miedo. La prensa manipula. Despierta”. No es el sistema quien induce al miedo, es la realidad de la pandemia, la presencia de un virus que hiere y mata. No es la prensa quien maneja los hilos, es el contagio que se propaga de manera difícil de controlar. Hay que despertar, sí, pero ante la magnitud del problema, ante la necesidad de la solidaridad, ante la asunción de responsabilidades.

También se niegan al uso de vacunas. ¿Con qué argumentos? ¿Con qué análisis científicos? Cuando todo el mundo clama por la vacuna, cuando la comunidad científica mundial trabaja de forma denodada por encontrar la solución que nos salve de esta terrible crisis, estos miles de manifestantes claman inconscientemente contra todas las evidencias científicas.

¿Qué sucedería si toda la población adoptase las actitudes y los comportamientos de estos iluminados? ¿Qué pasaría si todos actuásemos con ese grado de irresponsabilidad y de estupidez? ¿O es que solo esos miles de manifestantes tienen bula para hacer su santa voluntad? ¿Por qué los demás tenemos que sacrificarnos por el bien común y ellos (y ellas) no lo tienen que hacer?

No quiero seguir mostrando otros textos de pancartas  u otros gritos y eslóganes exhibidos. Todos en la misma línea, todos en la misma ridícula negación de la realidad. Estamos inmersos en una pandemia, el virus sigue actuando y tenemos que

defendernos de  sus nocivos y letales  efectos.

¿Por qué se produce ese fenómeno sociológico, desde mi punto de vista tan irracional? No me cabe la menor duda de que un porcentaje elevado de manifestantes  son personas que han sido arrastradas por líderes irresponsables. No puedo creer que las aproximadamente tres mil personas que acudieron a la cita hayan acudido como resultado de una elaboración personal.

Algunos, quizás, se hayan dejado arrastrar por una insensata actitud de ir contracorriente, de oponerse al poder, de hacer lo contrario de lo establecido, de ir en contra de lo que todo el mundo hace. Ese ataque de singularidad que parece convertirles en personas fuera de serie por hacer algo que el sentido común condena.

También habrá quien piense que está defendiendo una noble causa a favor de los derechos humanos y hasta pagará gustoso la multa que le impongan por quebrantar las normas. Pequeños y ridículos héroes de una causa estúpida.

Habrá también en la decisión de acudir componentes políticos. Había pancartas que hacían referencia al “virus comunista“, otras que pedían la dimisión del gobierno y algunas que insultaban a la clase política.

Cuando sucede un hecho de esta naturaleza, siempre acudo a mi fuente  principal de  pensamiento. ¿Cómo aprendieron a pensar en la escuela?, ¿con qué rigor son capaces de analizar los hechos?, ¿qué nexos causales son capaces de establecer?, ¿qué importancia le conceden a la ciencia? Pero, sobre todo, ¿qué aprendieron de solidaridad, de respeto a la vida del prójimo, del hecho de  ser ciudadanos y ciudadanas?… Me pregunto, en definitiva, por el fin fundamental de la educación y por el éxito y el fracaso de la misma.

Durante un tiempo, la salud de la población estuvo pendiente de la iniciativa política y del quehacer de los sanitarios. Hoy depende de la responsabilidad de los ciudadanos y ciudadanas.

Hay que exigir que las prescripciones estén fundamentadas en evidencias científicas y no en intereses partidistas o económicos. Pero hoy se sabe cómo se transmite el virus y las decisiones que se toman buscan evitar la propagación que lleve a la muerte a las personas más vulnerables y que conduzca a la destrucción completa de la economía.

Me imagino a estos manifestantes explicando a sus hijos y a sus hijas su postura ante la crisis sanitaria y económica que vivimos. Me los imagino diciéndoles que hagan lo que les de la gana, que no se pongan la mascarilla, que abracen a todo el mundo, que no respeten la distancia de seguridad… Es decir que entiendan la libertad sin restricciones porque no importa que sus caprichos y sus veleidades destruyan no solo la libertad de los demás sino la vida. Y, como consecuencia de ese comportamiento irresponsable, que arruinen del todo la economía del país. Claro que hay ideas para todo. Una de las manifestantes decía que ese comportamiento constituía un ejemplo para que sus hijos aprendiesen actitudes democráticas.

Estoy haciendo una llamada a la responsabilidad, a la conciencia ciudadana, al respeto a la vida de los otros, a la   idea de que la libertad individual termina cuando destruye la libertad de los demás.

Me gustaría dialogar con alguno de los convocantes o de los asistentes. Me gustaría conocer y rebatir las argumentaciones  que utilizan. Aunque, cuando lo imagino, me viene a la mente el pensamiento de Mark Twain: “Nunca discutas con un idiota. Te rebajará a su nivel y te ganará por la experiencia”.

22 respuestas a «Estupidez concentrada»

  1. Magnífico artículo que titularía:” Una muestra de la imbecilidad humana.”
    En las grandes catástrofes es cuando mejor se ve, y se pone de manifiesto lo que somos los seres humanos, portadores de la dualidad bien-mal, abnegación-egoísmo, construcción- destrucción, sensatez-insensatez y así se puede ir viendo la cara y la cruz de las actuaciones humanas. Hay un terremoto. La destruccion, el caos, la muerte está presente por doquier. Pronto aparecerá la dualidad humana: mientras unos se entregan denodadamente a ayudar al prójimo veremos a otros, que no con menos celo, se entregan al pillaje. Así ocurre siempre.
    ¿Extrañarnos de esos argumento locos, sin sentido y absurdos? La condición humana nos los presenta a diario. Para estos va bien el siguiente refrán: ” Al loco y al aire darles calle.”
    También pienso, que los políticos, que todos dicen que buscan el bien de los españoles, debieran dejar la lucha política por conseguir el poder y la dirigieran, más bien, a conseguir vencer el virus y, de rebote, la economía.
    Me uno a tu reflexión sobre la educación. ¿Cómo es posible que una persona que ha pasado por las etapas escolares obligatorias se encuentra en esas manifestaciones subrealistas?
    Por atrás parte me encuentro atónito cuando personas que se dicen cristianas practican la antítesis del cristianismo: el egoísmo. Quien no se cuida del virus no cuida a sus semejantes e, indirectamente, puede ser culpable de la muerte o padecimiento de muchos.
    Finalmente me quedo con el pensamiento positivo, y creo que el real, que la mayoría se cuida y piensa en los demás y que los insensatos, que los hay, son minoría.
    Gracias como siempre. Un abrazo y saludos a todos.

    • Querido Joaquín:
      Gracias p0or tu sensatez.
      Efectivamente, estos comportamientos no son de la mayoría de la gente. Creo que hay muchas más personas responsables, generosas y sensatas.
      No podía dar crédito a esas imágenes de exaltación de la necedad. Iluminados que confunden la libertad con el libertinaje y que no comprenden la gravedad de lo que está pasando.
      De acuerdo también en que la acción política tiene que estar encaminada a buscar el bien común y no los intereses de partido. Ya he dicho en este espacio que no me ha gustado nada la postura de la oposición durante la crisis. Desgastar al gobierno no es el principal (y menos el único objetivo) de quien nos gobierna.
      Es lea hora de la sensatez y de la responsabilidad.
      Un gran abrazo en las postrimerías del verano.
      Y mi gratitude.
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  2. Estimadisimo compañero de viaje!
    Comparto tu indignación y profunda tristeza ante la master class de estupidez que vimos en la manifestación anti sentido común. Este universo Negacionista de egos fanáticos que se creen superiores, descuadra las escasas neuronas fértiles que me quedan… ver para creer.
    Ahora como explicamos que tenemos una década de educación gratuita y obligatoria que da como resultado tanta imbecilidad.
    Espero que Iker Jimenez nos de algo de luz y analice este fenómeno paranormal, porque yo estoy fuera de juego.
    Al ver las imágenes me venía a la cabeza una y otra vez las palabras de Albert
    “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”
    Gracias por compartir tu indignación, reconforta y sana. Contigo es difícil abandonar la Esperanza. De verdad Gracias.
    Un fortísimo abrazo a tus dos tesoros que te dan tanta Vida, que incluso, a través de ti nos llega a los demás.
    Un Besote Grande

    • Querido Miguel (querida Gema):
      Por si lo nuestro fuera poco, ayer vi imágenes de la manifestación “negativista” de Berlín. Más de treinta mil iluminados diciendo que no hay problema, que no hay virus, que no hace falta tener precauciones… No importan las evidencias palmarias, no importa la ciencia, no importa el sentido común, no importa que ya superemos los 35 millones de infectados…
      Si de la vida de cada uno se tratase, haga cada uno con ella lo que quiera. El problema es que están enganchadas a esa irresponsabilidad las vidas de muchas personas y la economía de todas.
      Y, sobre todo, me preocupa la influencia que esos grupos pueden ejercer sobre la gente joven…
      Sí, una mezcla de irritación, de asombro y de decepción.
      Hay que reforzar en la educación la esfera de los valores.
      Un gran abrazo de los tres.
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  3. Querido Miguel Ángel: El cotarro está regular. Un antiguo compañero, sacerdote, ha escrito el siguiente texto que nos muestra que es difícil para muchos comprender algunas cosas. José Sánchez Luque ha escrito el siguiente texto. Espero que no haya problemas con su edición. En todo caso te lo envío a ti en concreto. Saludos con salud

    “Afortunadamente son muy pocos, pero duros de cabeza y, al parecer, con escasos deseos de evolucionar. Lo estamos viendo con la recomendación de comulgar en la mano que nos han hecho nuestros obispos, con motivo de la pandemia. Pues hay cristianos y cristianas que se empeñan en comulgar con la boca. Uno me dice antes de la misa que si yo no le doy la Comunión en la lengua se queda sin comulgar. Yo le explico que la norma se ha dado por motivos sanitarios y que lo más importante y admirable es que el buen Jesús venga a tu corazón y te ayude en tu vida. El modo concreto es algo secundario. Pero se queda sin comulgar. Otra mujer se me arrodilló al momento de la comunión y me abre la boca. Por vergüenza yo le di la Comunión en la boca, pero, inspirado por el Espíritu, le dije: Dile a Jesús, que está en tu corazón, que te quite las manías y los caprichos que te impiden avanzar.

    Otro hombre me dice que está demostrado que en la Ultima Cena Jesús dio la Comunión a sus discípulos en la boca, no en la mano. Yo me quedé admirado y le dije: ¿Quién se ha inventado tamaña mentira? Un día se me acabó la paciencia y al final de la misa en la monición de despedida dije: Hermanos, no olvidemos que pecamos mucho más con la lengua que con las manos. No tengamos reparo en comulgar en la mano.

    En otra misa yo no doy la Comunión, la distribuye un diácono y un acólito adulto revestido. Al final se me acerca un feligrés y me dice: Hoy no he comulgado, porque yo solo recibo al Señor si me lo da una mano consagrada. Yo le dije que al morir Jesús en el Calvario se rompe el velo del templo. Ya no hay separación entre lo profano y lo sagrado. Todo ha quedado consagrado y bendecido por la sangre de Dios derramada sobre nuestra tierra. Pero no se entera.

    Otro hermano me regaló un folleto, muy bien impreso, titulado Comunión y Adoración, escrito por el P. Justo Antonio Lofeudo. El autor recomienda encarecidamente, con argumentos un tanto pueriles, la Comunión en la boca. Lo que no nos dice es el origen de esta costumbre establecida desde hace siglos en la Iglesia, hasta que el Concilio Vaticano II, volviendo a las fuentes y a los orígenes, establece que se comulgue en la mano. Desgraciadamente, a los pocos años, esta disciplina se corrigió por parte de los teólogos, canonistas y liturgistas integristas y tridentinos, como al final apuntaré. Porque, lamentablemente, tenemos una jerarquía en la Iglesia que, salvo destacadas excepciones, está tan aferrada al tradicionalismo, que se hace incapaz de percibir las nuevas llamadas que el Espíritu del Resucitado nos hace para la novedad y el cambio profundo de actitudes, lenguajes y prácticas.

    Según nos dicen los historiadores, la Comunión hasta el siglo VIII se daba siempre en la mano. A ningún obispo se le ocurrió mandar que se comulgase en la boca. Decían incluso que las manos del creyente, a pesar de que somos de barro y del malo, son el mejor altar. Desde ellas pasa Jesús a tu corazón. Esta frase es de los papas y de los llamados Padres de la Iglesia. Pero al convertirse al cristianismo los pueblos del norte de Europa, que eran bastante supersticiosos, si un cristiano comulgaba y tenía en su casa una vaca u otro animal enfermo, le llevaban un trocito de Hostia para dárselo como medicina al animal enfermo para que Dios lo curase. Parece que alguno incluso se curó. La fe mueve montañas. Al enterarse los obispos de esta piadosa costumbre, en vez de educar correctamente al pueblo santo de Dios y explicarle bien las cosas decidieron por unanimidad prohibir la Comunión en la mano. También en aquella Iglesia medieval nuestros obispos eran más propensos a la prohibición y a la excomunión que a la paciente catequesis constructiva e iluminadora.

    En mi próxima colaboración, si la pandemia me lo permite, les voy a resumir unas esclarecedoras aportaciones sobre este tema aparecidas en un artículo de la revista Études, publicación de cuestiones religiosas y culturales de los jesuitas franceses, titulado ¿Por qué ya no se va a misa?”

    • Querido josem
      Gracias por el texto enviado. No tiene desperdicio.
      Es impresionante comprobar hasta qué grado llega la estupidez de los seres humanos.
      Me preocupa que exista una capacidad tan baja de razonamiento.
      Un gran abrazo, querido amigo.
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  4. Querido Maestro!
    La sin razón se mete en el cuerpo de los humanos más veces de la que desearíamos.
    La crueldad de los mensajes que se dan en esas manifestaciones nos dejan sin respiración.
    Que complejidad de ruines pensamientos que nos abocan a perder la dignidad y las razones.
    Que maldad y que ignorancia poner en peligro la salud de todos.
    Hablan de derechos humanos y los quiebran y los destruyen con sus reacciones.
    Me apena que se divulguen y se de valor a esas noticias que no son más que productos de unos indeseables que no dan valor ni importancia a la vida.
    No creo que la gente le haya concedido ningún crédito a sus palabras.
    Cuatro pamplinas no interfieren en la credibilidad de la gente de bien que respeta los derechos de todos.
    La realidad es que seguimos en una situación de riesgo que debemos afrontar todos con la máxima responsabilidad posible.
    A mi, como a todos, siento y me preocupa, el inicio del curso escolar.
    Que espero que se afronte con toda la seguridad que cabe en estos tiempos tan difíciles.
    Me comprometo a seguir extremadamente las normas y poner todo de mi parte para que aunque con las distancias pertinentes nunca me falle los latidos y los impulsos del corazón.
    Nunca dejaré de seguir sus ideas porque me permiten crecer personalmente.
    Con fuerzas y afectos se consigue todos los propósitos.
    Me despido hasta la próxima con otra hermosa frase;
    ” Aunque te sientas perdido y sin fuerzas recuerda que cada día puede ser el comienzo de algo maravilloso. No te rindas”.

    • Querida Loly:
      Siempre hay en tus palabras sensatez y sensibilidad.
      Me preocupa que los niños y, sobre todo, los jóvenes se dejen seducir por esos discursos tan irresponsables.
      Ayer vi la manifestación de Berlín, con más de 30 mil personas. No daba crédito a la existencia de tanta irresponsabilidad.
      El fruto es que no somos capaces de controlar la expansión del virus. M´s muertes. Más ruina económica. Más miedo.
      Me gusta un lema que siempre me aplico: QUE TU CIUDAD (QUE TU MUNDO) SEA MEJOR PORQUE TÚ VIES EN ELLA (EN ËL).
      Si todos hiciesen lo mismo que estos insensatos, ¿qué sucedería?
      Besos. Gracias por estar ahí.
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  5. Querido Miguel Ángel.

    En tus charlas sueles aludir al folio en blanco con un punto negro que haces con el rotulador. Le preguntas a alguien que qué ve, y la respuesta suele ser: “Un punto”. Entonces tú argumentas que cómo podemos centrarnos en un único punto negro cuando está rodeado en el folio por millones de puntos blancos…

    Desgraciadamente en este país se pone el foco en diminutos puntos negros cuando la realidad muestra que, de forma abrumadora y mayoritaria, predominan los puntos blancos.

    Jugando con las palabras, que la estupidez esté “concentrata” no significa que haya millones de personas estupidas y que se concentren en tres mil como si se tratase de un lavavajillas superconcentrado. Ya sé que querías decir que tres mil personas se concentraron (se reunieron) en la plaza de Colon representandose sólo a ellos mismos y a nadie más.

    No creo que haya ningún gobierno, de la ideología que fuere, que se hiciera el harakiri inventando una pandemia imaginaria que tenga tan nefastos resultados sanitarios y económicos. En 56 años de mi vida, en algunos más de la tuya, seguro que no hemos sufrido un confinamiento de este tipo. No creo que sea producto del capricho de nadie. Ota cosa es cómo se generó el virus, me imagino que como consecuencia de la concentración de otros estúpidos…

    Ya desde casa, preparando el incierto inicio de curso que se nos avecina, espero que las medidas que se han tomado desde las distintas administraciones educativas y sanitaras sean producto de la evidencia científica y no de la estupidez. Me temo que a partir de ahora tendrán que salir a las ocho a aplaudir a los profesores y profesoras de este país.

    Un abrazo a un metro y medio de distancia…

    P.D. Suerte a mis colegas docentes ante un curso tan complicado y peligroso. Que los protocolos sean efectivos y milagrosos…

    • Querido Juan Carlos:
      En algún comentario he dicho ya que se trata de un grupo pequeño y que la mayoría de los ciudadanos son sensatos y responsables. No veo solo el punto negro. Pero también existe. Me gustaría comprender por qué.
      Me cuesta entender esa negación de las evidencias, de las realidades, de la ciencia, del sentido común…
      Y me procura la influencia que pueden tener en personas poco formadas…
      La realidad está ahí. No se puede negar. Ya hay 25 millones de contagiados y casi un millón de muertos. ¿Cómo se puede negar?
      ¿Y si todos pensásemos y actuásemos así? ¿Qué seria del mundo?
      Otra cosa es lo que planteas sobre el inicio del curso.
      A ver si el próximo sábado puedo plantear ese asunto.
      Un abrazo (en la distancia, sí) y ya sin sombrilla. Hasta el próximo verano.
      Gracias.
      MÁS

      • Miguel Ángel.

        No me refería a ti en cuanto a ver sólo el punto negro, hacía una generalización… Tú cuando reflexionas sobre algún tema sueles ver todos los puntos, hasta los invisibles que suelen pasar desapercibidos para muchos de nosotros.

        En mi centro, en este inicio de curso, casi todo es incertidumbre. Ante lo imposible tratamos de buscar las soluciones menos lesivas para todos los que formamos parte de la comunidad educativa. Ante falta de espacios y aulas pequeñas buscamos otros espacios, sala de profesores salón de usos múltiples,… Estas carencias sólo se pueden mitigar en algunos grupos, pero resulta imposible hacerla extensible a la mayoría de los de grupos. Se analizan la posibilidad de realizar dobles recreos o buscar instalaciones de la comunidad para evitar la aglomeración en la lata de sardinas que es nuestro patio… Pedimos autorización a entiendades públcias y privadas, ellos no nos la ofrecen. Se están tomado medidas organizativas para tratar que pase el menor número de profesores por cada grupo, se están llegando a acuerdos para organizar los refuerzos, tan necesarios en el inicio del curso como consecuencia de un final de curso pasado que se hizo a distancia, con lo que ello conlleva. Los políticos dicen que llevan trabajando durante meses, pero aportan soluciones muy genéricas y poco específicas. Nosotros, en unos días, estamos intentando concretarlas de algún modo en función de las circunstancias y posibilidades de nuestro entorno.

        Mañana nos pasarán una prueba para ver si estamos contagiados, a prisa y corriendo debemos elaborar un protocolo que debe presentarse a las familias la semana que viene, antes de que se inicien las clases. Vamos a “calzón quitado” intentando preparar el inicio de curso en base a instrucciones poco precisas y a la premura de tiempo.

        Y aquí estamos, funcionando, como siempre, dispuestos a llevar a cabo nuestro trabajo de la foram más segura posible en las condiciones que se nos presenta. Muchos hemos estado dedicando tiempo de nuestras vacaciones para intentar llegar a tiempo… Por los docentes no quedará y, como siempre, tendremos que dar la cara por nuestros administradores.

        Espero que esta reflexión en voz alta te inspire en el artículo de las emana que viene.

        Un abrazo.

        • Querido amigo Juan Carlos:
          No impotaría que fuese una reflexión para mí.
          Está bien que se me digan las limitaciones, las contradicciones y los errores.
          Tengo ya preparado el artículo del sábado.
          Me vienen nien tus refllexiones, aunque en esta ocasión me he centrado más en las familias.
          Dices verdades como puños.
          Gracias.
          Un abrazo.
          MÁS

  6. Estimado Miguel Ángel, una vez más te doy las gracias por visibilizar que lo que pasa en la Sociedad podría evitarse en la Escuela, y para ello sería necesario establecer de forma rigurosa sus funciones que van más allá de un listado de objetivos y competencias (si realmente se trabajaran). “Se me asemejan las escuelas a barcos navegando en alta mar, con la tripulación extenuada en labores diversas, sumida en un enorme ajetreo. Pero, cuando alguien pregunta hacia dónde va el barco, nadie sabe responder. Sería tremendo que no hubiese rumbo, que el barco estuviera dado vueltas en círculos concéntricos o dirigiéndose al abismo. No hay viento favorable para un barco que va a la deriva. Dicho de manera más lapidaria: no hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada. Y esto puede suceder. Si queremos que salgan alumnos con espíritu crítico, debemos ver si es así o si salen adocenados. Si queremos que amen el conocimiento, debemos comprobar que es así o, por el contrario, si lo aborrecen. Si queremos que salgan solidarios, tenemos que cerciorarnos de lo hemos conseguido o si salen competitivos e insolidarios.” (Santos Guerra. https://ined21.com/entrevista-miguel-angel-santos-guerra/)

    ¿Cómo aprendieron a pensar en la escuela?, yo contestaría con otra pregunta ¿Realmente se enseña a pensar en la Escuela ? O más bien el objetivo es hacer ciudadanos que asimilen contenidos y luego lo expongan en un examen sin cuestionar, sin alterar lo que viene recogido en los apuntes o libro de texto. Es importante que la Escuela enseñe desde el método científico, para que valoren los avances de la ciencia: aprender a preguntar y cuestionarse, a observar, a formular hipótesis, experimentar, analizar los datos, contrastar hipótesis
    He visto como líderes movilizan masas (sectas, movimientos…) que dan como verdaderas investigaciones fundamentadas en el máximo rigor. ¿Necesita determinados ciudadanos creer en algo, seguir a alguien?, ¿Para qué?, ¿sentirse únicos, queridos, entendidos…?. La Escuela debe desarrollar el Pensamiento crítico , de eso no me cabe la menor duda. El otro día a mi hija adolescente le llegó un vídeo de Tik Tok en el que se visualizaba unas luces donde se dejaba ver la llegada a este mundo de extraterrestres. Se preocupó, pero enseguida me dijo “Yo creo que aunque fuera verdad, en cuanto vean como está el mundo en estos momentos se irán rápido”

    ¡Que bonito sería que la Escuela tuviera las feromonas de la manzana “ Las manzanas tienen unas feromonas tales que, si se mete en una bolsa frutas verdes y una manzana, las frutas verdes maduran por la influencia beneficiosa de esas feromonas” (Santos Guerra). Necesitamos ciudadanos maduros, responsables que sepan el verdadero concepto de Libertad: “La Libertad no consiste en hacer lo que se quiere , sino en hacer lo que se debe “(Campoamor).La libertad de uno/a termina cuando perjudicas la libertad de otra persona. “La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quiénes deberían disfrutarla” (Ghandi)
    Los desprecios, descalificaciones y cuestionamientos a los profesionales de la salud me han dejado sin palabras ¿qué ha pasado durante el confinamiento? ¿Cómo se puede olvidar a los que nos daban seguridad y esperanza dando su vida por los enfermos, dejando a un lado a su familia? EL Covid ha evidenciado más secuelas psicológicas que físicas, afectando enormemente a la memoria o por lo menos las ha visualizado, acrecentado
    Si tuviera que escribir una historia empezaría: Inicio:”Nos encontramos con un virus humano que nos demuestra que estamos conectados mucho más de lo que pensamos, donde se ha evidenciado una solidaridad entre países. Pueblos, comunidades. Nudo: El virus crea un grupo de personas con indiferencia, insensibilidad…cuyas acciones ponen en riego a los demás. Desenlace: Todavía tengo esperanza….

    • Querida María José:
      Pero bueno, es que te lo lees todo, lo asimilas todo, lo mejoras todo.
      Tus comentarios no son comentarios, son artículos.
      Parece que tienes una hija que te sigue los pasos. Ella sí está aprendiendo a pensar y lo está aplicando a la vida.
      Y ¿por qué no escribes esa historia si ya tienes inicio, nudo y desenlace? ¿Sobre todo si tienes ideas que otros podemos compartir?
      Interesantes y certeras reflexiones sobre la libertad. Y qué oportunas ante las ideas de estos manifestantes que claman por ella mientras destruyen la del prójimo.
      Besos para ti y para tu hija y gracias por estar aquí cada semana.
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      • Estimado Miguel Ángel en esta ocasión necesito responderte de nuevo para agradecerte siempre tus palabras, que te aseguro que son dedicatorias semanales que voy recopilando y que de vez en cuando leo, para no perder la ilusión por mejorar una Escuela que debería centrarse en VIVIR. Mi hija te agradece tus palabras porque sabe que eres de los grandes y cuando le muestro cosas que escribes se emociona, ya que ella debate mucho con sus amigas sobre la incoherencia de algunas de las cosas que vive en la Escuela y me dice que tú también lo tienes claro y que ojalá todos pensaran como tú. GRACIAS MIGUEL ÁNGEL.

        • Querida María José (no sé cómo se llama tu hija para dirigirme también a ella):
          Qué importante me parece la actitud de los alumnos y de las alumnas para construir una escuela mejor (ya ´sé que tú escribes siempre escuela con mayúscula e imagino que es por la importancia que le das a la institución).
          Siempre he dicho que si los alumnos y las alumnas tuviesen más protagonismo, más participación y más capacidad de decisión en las escuelas, todo iría mejor.
          He dedicado mi libro ¿PARA QUÉ SERVIMOS LOS PEDAGOGOS? EL VALOR DE LA EDUCACIÓN a todos mis alumnos y alumnas de quienes tanto he recibido y aprendido. También les pido disculpas por todo lo que no hice bien o dejé de hacer.
          Creo que me habrás leído u oído el siguiente lema que tanto me ha ayudado en la vida: QUE MI ESCUELA SEA MEJOR PORQUE YO ESTOY EN ELLA (enseñando, aprendiendo, cocinando, limpiando, apoyando…).
          Besos para las dos.
          Es un orgullo teneros aquí.
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  7. Es necesario decir las cosas así de duras y así de claras.
    No hay derecho de que unos descerebrados perjudiquen alegremente a toda la sociedad.
    No hay derecho a que médicos arriesguen la vida para salvar a quien han despreciado todas las normas.
    No hay derecho a que unos tengamos que sacrificarnos y otros puedan hacer lo que les de la gana.
    Ya está bien.

    • Querida Marisa:
      Ayer escuché a un médico que decía de forma desgarrada que estaba exponiendo su vida porque algunos irresponsables estaban despreciando las normas salidas de la ciencia y del sentido común.
      Claro que no hay derecho.
      El problema es explicar qué ha pasado pra que haya personas que piensan así y que actúan así.
      ¿Quiénes son?
      La manifestación Berlín fue todavía más impresionante, más inquietante.
      ¿A dónde vamos con gente así?
      ¿Qué pasaría si todos hiciésemos lo mismo?
      Me preocupa saber qué ha fallado para tener tantas personas piensen y actúen así, con tanta irresponsabilidad, con tan poco rigor.
      Saludos y gracias.
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    • Querido Juan Carlos:
      Gracias por tus adjetivos tan elocuentes.
      De todos modos, me gustaría saber por qué los has elegido entre tantos otros posibles.
      También a mí me avergüenza tanta irracionalidad y tanta irresponsabilidad.
      Y tanto egoísmo.
      Saludos y gracias.
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  8. Cada día veo los datos de la evolución de la pandemia en nuestro país.
    ¿Cómo puede ir mejor con el comportamientos de estos descerebraos?
    No pueden hacer lo que les parezca mientras los demás tratamos de protegerlos también a ellos y a ellas.
    El título me ha precido magnifico.
    Gracias.

    • Querida Rocío:
      Escribí hace unos sábados un artículo titulado INCONSCIENTES E IRRESPONSABLES. Esta categoría es diferente: ESTÚPIDOS. Me refría entonces a quienes de forma casi inexplicable no eran conscientes de la gravedad y a los que eran conscientes pero no eran capaces de hacer lo debido. Estas personas están en una categoría diferente. Niegan la realidad evidente y convierten en una causa su estupidez.
      Así no se puede avanzar.
      No se puede permitir que tengan bula para hacer y decir lo que quieran mientras los demás tenemos que esforzarnos por atajar esta horrible situación.
      Besos y gracias.
      MÁS

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