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Explicador de animales

21 Jul

Cuando participo en un Congreso, me gusta asistir a las conferencias que imparten otros expositores. No me gusta llegar, hablar e irme. Como si no tuviera nada que aprender. Nunca me arrepiento de hacerlo.

Hace poco estuve en Bétera (Valencia) en las 19 Jornadas Educativas, organizadas por el Ayuntamiento. Asistí a una conferencia que impartía una periodista valenciana, Maribel Vilaplana, que se titulaba: “Inspirar en el aula”. No voy a referirme a la estructura, contenido y estilo de la misma. Solamente quiero reproducir una anécdota que contó y de la que fue protagonista su hijo pequeño (calculo que tendría unos 7 años por la foto que mostró). Acudió el niño a visitar un bioparque en el que, aunque no había muchos animales, recibió con interés las explicaciones que un guía ofrecía sobre ellos. Cundo su madre le preguntó días después qué es lo que quería ser de mayor, dijo:

– Explicador de animales.

Me llama mucho la atención cómo expresan los niños sus expectativas sobre lo que quieren hacer cuando sean mayores, sobre la profesión que van a ejercer en el futuro.

Además de las profesiones tradicionales (abogados, arquitectos, maestros, médicos…) he oído formular deseos verdaderamente fantásticos. Un amigo, actualmente profesor en una Universidad catalana, me decía que de niño quería ser “obispo por las mañanas y torero por las tardes”. ¿Alguien da más? Hace unos días, me decía una amiga que su niño quería, para su futuro, ser “un ojo”, porque así lo podría ver todo.

MI mujer, Orientadora en un Instituto de Enseñanza Secundaria, me contó hace años que un alumno que tenía un bajísimo autoconcepto, decía que quería ser enterrador. No se consideraba valioso para otra cosa. Iba a enterrar cadáveres como ocupación y, de paso, enterraba su baja autoestima. Afortunadamente ella le sacó a flote de ese mar de pesimismo.

La cuestión subsiguiente es saber cómo se fragua esa expectativa y cómo se ayuda a que otros la construyan de manera ajustada. Una de las claves es la siguiente: ¿cómo se valora una persona a sí misma?, ¿qué espera alcanzar en la vida según sus capacidades? Otra es lo que esperamos de ella los demás.

Nos hizo reír un simpático e ingenioso primo de mi hija Carla cuando, al ver en la televisión cómo se subía a la parte trasera del camión de la basura uno de los trabajadores, se destapó diciendo con entusiasmo que a él le gustaría ser basurero. Al indicarle que al ir en esa parte del camión, sería insoportable el olor, dijo que iría agarrado con una mano al camión para no caerse y que con la otra se taparía la nariz.

Es interesante meterse en la mente de los peques y comprobar qué es lo que piensan de sí mismos y de sus futuras aspiraciones. ¿Qué desean ser? ¿A qué les gustaría dedicarse? Porque ellos tienen sus peculiares mecanismos de interpretación.

A nuestra hija Carla, que desde muy pequeña ha expresado su interés por la medicina, le preguntamos cuando solo tenía cinco años:

– Entonces, ¿tú quieres ser médica cuando seas mayor?
– Yo no quiero ser médica. Porque ya lo soy.

Lo decía porque había puesto unas tiritas en la cara y en los brazos de una querida muñeca. La había curado con rapidez y eficacia. Ya era una buena médica.

Lo que me intriga, decía más arriba, es cómo se forjan esos deseos. Puede influir, además de lo dicho, lo que hacen los padres (en sentido positivo o negativo), lo que esperan de los alumnos los profesores, lo que ven en la televisión (ha habido series sobre médicos, sobre maestros, sobre policías… que han despertado la afición de miles de personas por estas profesiones), lo que sus amigos y compañeros desean, aquello para lo que ellos o ellas se ven más capacitados, el dinero que se puede ganar, la fama que se puede alcanzar, el poder que se puede tener…

Hay quien tiene desde la primera infancia un deseo nítido y determinado que no cambiará nunca a lo largo de los años. Hay quien cambia cada día de opción y hay quien no acaba de decidirse nunca. Porque le gusta todo o porque no les gusta nada.

Conté hace varios años en este mismo espacio el caso de un niño de Melilla que, ante la pregunta de su maestra sobre lo que deseaba ser de mayor, contestó:

– Yo, mafia.

La profesora me comentaba impresionada que las mafias del narcotráfico estaban proliferando de manera inquietante en la ciudad. Y que personas que carecían de todo, en pocas semanas, se convertían en millonarias. No era extraño que un niño se dejase llevar por esos modos tramposos de enriquecimiento súbito.

Creo que esta cuestión tiene una importancia decisiva en la vida de las personas. Una buena elección condiciona el futuro de una manera contundente. La profesión que se ejerce es un modo de ganarse la vida pero es también una forma de relacionarse con los demás y con el mundo.

Hay, como ya he apuntado más arriba, muchas trampas. La de darle la mayor prioridad al dinero. Es decir, elegir algo que permita enriquecerse, aunque no guste mucho el trabajo. La de seguir las indicaciones de los padres sin tener en cuenta las capacidades y los gustos del interesado. La de elegir lo más fácil, lo que exija el menor esfuerzo.

Desde mi perspectiva habría que combinar de forma inteligente los gustos y los intereses con las capacidades y la habilidad. Es decir, conjugar estos dos factores: qué me gusta y para qué sirvo.

Pero, claro, la elección que se realiza no siempre puede ser efectuada. Es decir, que existen un mercado laboral que a veces es difícil de predecir a largo e incluso a corto plazo. Y existe una enorme competitividad para alcanzar los puestos de trabajo más deseables.

En este proceso de elección se mezcla, en la mente de los niños y de las niñas, fantasía y realidad. Se mezcla también lo deseable y lo posible. Y, aunque hay muchos factores difícilmente controlables, hay otros que tienen cierta claridad.

El primero es que para llegar al lugar que se quiere ir es preciso caminar de forma constante. Hace falta esfuerzo. Un esfuerzo sostenido e intenso. Nadie traerá en una bandeja de plata el regalo de los sueños. Será fruto del esfuerzo. Del esfuerzo mantenido.

El segundo es que hay que conocer bien la realidad. Hay exigencias del sistema que hay que cumplir para llegar a donde se quiere llegar. Teniendo en cuenta, además, que hay mucha competencia. Las “notas de corte” están “cortando” (nunca mejor dicho) las ilusiones de muchos aspirantes.

El tercero es que el mundo laboral es muy cambiante y cada día aparecen nuevas profesiones al tiempo que otras desaparecen. La formación, por eso ha de ser flexible y polivalente.

Me gusta también decir a mis alumnos dos cosas que considero importantes. La primera es que cuando no se puede hacer lo que se ama sí se puede amar lo que se hace. Es una suerte inmensa poder trabajar en aquello que a uno le apasiona. Pero, de no poder hacerlo, es inteligente poner todo el corazón en aquello que se hace. Se lo digo porque muchos llegan a la docencia porque no han podido acceder a otros estudios de su preferencia. La segunda es que se puede y se debe concebir y practicar la profesión no solo como una forma de ganarse la vida sino como un modo de servir a la sociedad. Es el mismo trabajo pero realizado desde otra perspectiva. Me lo habrán oído decir o quizá lo habrán leído porque lo he dicho y escrito muchas veces: “Enseñar no es solo una forma de ganarse la vida. Es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros”.

40 thoughts on “Explicador de animales

  1. Córdoba, sábado, 21 de julio.

    El jueves pasado, Flora, Charo y Angélica me invitaron a cenar en un restaurante cerca de casa. La razón era que las dos primeras querían celebrar el éxito académico que recientemente habían tenido y querían contar conmigo en ese encuentro.

    Las tres son profesoras de mi centro: la Facultad de Ciencias de la Educación de Córdoba. Las tres fueron alumnas mías en sus estudios de Magisterio y de Psicopedagogía. A las dos primeras les dirigí la tesis doctoral, que las defendieron logrando la máxima calificación.

    Son tres magníficas profesoras a las que quieren de modo especial sus alumnos y alumnas. Ellas se denominan a sí mismas “Las chicas de Lisboa”, tomando como referencia la estancia que años atrás tuvieron en la Universidad de esta ciudad portuguesa, y que, en cierto modo, fue una aventura de la que podría escribirse un pequeño relato cargado de humor.

    Antes de seguir, quisiera indicar que Flora es mi mujer. También que es profesora de la misma área docente que yo. Esto quiere decir que pasamos las 24 horas del día juntos. Y a pesar de ello, me dice que sigue enamorada de mí (cosa curiosa, puesto que los psicólogos experimentales apuntan que el amor se acaba a los tres años).

    Bueno, no me voy a extender explicando lo bien que lo pasamos charlando esa noche. Solo quisiera apuntar que, en un momento determinado, le pregunto a una de ellas que es madre de una niña y dos adolescentes: “Charo, ¿qué es lo que desean ser Miguel, Javier y Celia?”.

    Sobre Miguel, el mayor, que se encuentra cerrando el bachillerato, me indica que se inclina por las Ciencias y que, quizás, haga alguna ingeniería. Javier, el segundo, todavía no sabe lo que quiere hacer. Sin embargo, sobre Celia, de 12 años y que es una gran artista, me comenta que hace unos días le dijo que quería ser maestra.

    “Pues me parece estupendo que quieras ser maestra. Eso fue lo que le respondí cuando con toda convicción me lo dijo”, me respondió Charo a la pregunta que le formulé.

    Hubiera sido de esperar que Celia le hubiera hablado de Bellas Artes o de temas relacionados con el dibujo y la pintura; pero la gran admiración que siente por su madre, que es una persona muy paciente y cariñosa, de momento le hace sentir a Celia que su camino es seguir la ruta y el trabajo que desarrolla su madre.

    Y es que, en ocasiones, los padres o las madres son modelos para los hijos o las hijas, por lo que estos quieren seguir los pasos de alguno de sus progenitores. Esto lo pude comprobar en una investigación que hace un par de años dirigí a una alumna de cuarto curso, cuando me pidió que fuera su tutor de TFG (trabajo fin de Grado) y que versaría sobre las inclinaciones que los escolares de Primaria tienen hacia el futuro. Esta investigación se llevó proponiéndoles que realizaran un dibujo acerca de lo que tenían pensado ser en el futuro.

    Los resultados fueron tremendamente interesantes. Pero de este tema, hablaré en otro momento.

    • Querido Aureliano:
      Gracias por compartir experiencias y emociones tan personales. Se agradece en tiempos en que lo9 material es an preponderante.
      Pues sí, aunque no de forma automática, la forma de entender la profesión de los padres es un elemento de influencia determinante.
      Y qué bueno que apoyemos las ilusiones y expectativas de los hijos, al margen de nuestros gustos e intereses. Tenemos que ayudarles en la elección.
      Espero resultados de tu investigación.
      Saludos veraniegos.
      MAS

      • Concepción. Paraguay. 27 de julio.
        Querido Maestro!
        En verdad qué difícil es hoy en día la tarea del docente y de padre de familia, madre en este caso. Querer inculcarles el valor del estudio, y de esforzarnos para conseguir lo que nos proponemos y salir adelante, es casi una tarea imposible. Debemos luchar constantemente con lo que ofrece la publicidad del mundo y sus vanas garantías de conseguir una gran vida de forma fácil y rápida; como usted había escrito en una de sus publicaciones, la del docente es una tarea contradictoria, y aún más, cada día más desafiante porque que los niños y adolescentes quieren todo servido, ni piensan en que deben poner empeño para conseguir sus deseos. Como leí en algún artículo, esta generación de niños y jóvenes son como trofeos de cristal, se quiebran por cualquier cosa, viven estresados, sin motivo aparente, además se sienten frustrados por algo que no les sale como quieren, y en el primer intento.
        Pienso que el sistema educativo, debería ser más exigente con los estudiantes, ya que la mayoría no se preocupan por aprobar las materias, porque el sistema les da “miles” de oportunidades para que aprueben de una manera u otra, y así ni los que eran mejores alumnos ya muestran empeño, a excepción de unos pocos.
        A veces no sabemos de dónde sacar motivación para los chicos, para que se interesen por lo que de verdad importa y no dejarse influenciar por falsas propagandas de que la felicidad está a la vuelta de la esquina.
        Gracias apreciado maestro por compartir tus experiencias, que siempre son útiles de una u otra forma. Saludos desde la distancia y éxitos siempre.

        • Querida Narcisa:
          Gracias porla lectura y, especialmente, por tu magnífico comentario.
          Das en el clavo.
          Hay que fortalecer la voluntad de nuestros hijos y alumnos. Y hay que ayudarles a defenderse de las trampas que les tiende la sociedad neoliberal.
          Besos y gracias.
          MAS

  2. Querido Maestro!
    Elegir bien la profesión que vas a ejercer te condiciona la vida, para bien si es acertada y frustrante si lo haces sin ton ni son.
    Yo eligi una que me llenaba por dentro.
    Verdadera vocación e interés por llenar el corazón de los alumnos del verdadero interés por aprender.
    “Dar y recibir era mi lema”
    Muchas veces recibes más de lo que das. Los alumnos son muy generosos si ven en el profesor vocación por enseñar.
    Siempre creo que hay que estar muy pendientes de la verdadera vocación de los chavales/as.
    Otra cosa será ofrecerles un mundo de perpertivas y que ellos puedan elegir la que más les interese. Pero que no se fijen el dinero que van a ganas sino en la satisfacción personal que van a obtener.
    Siempre ganarán si hacen caso al corazón!
    ¡Menuda satisfacción amar lo que se hace y poder transmitirlo a los demás, todo un lujo!
    Estar atentos a las preferencias de los hijos, nietos o alumnos es la mejor manera de guiarlos hacia su progreso personal y humano.
    Los afectos, querido amigo, siempre de su mano y tendremos los mejores aciertos.
    Sin más me despido con un cordial saludo.

    • Querida Holy:
      “Dar y recibir” era mi lema, dices.
      Qué hermoso.
      No sé si sabes que yo escribí un libro que tenía por título “Yo te educo, tú me educas”. Es tu idea.
      Tienes razón: es una gran lotería de la vida poder trabajar en aquello que te apasiona. Porque disfrutas cuando trabajas.
      Muchos besos.
      Muchas gracias por tus aportaciones. Siempre son enriquecedoras.
      MAS

  3. Buenas tardes a todos! Como estás maestro Miguel ? cuantos recuerdos mágicos llegaron a mi mente al leer tu artículo, desde que tenía 6 años y conocí a mi encantadora señorita Nilda de primer grado supe qué queria ser cuando sea grande, un día elegí… quiero ser como vos seño!! y se lo dije, ella tiene ahora 88 años y a veces nos encontramos, es maravilloso. Amo lo que hago, amo a cada uno de mis alumnos y trato cada día de guiarlos para que puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. un cariño para todos los que compartimos el blog.

    • Querida Marisa:
      Qué hermosa historia la tuya.
      Qué satisfacción más grande para tu maestra Nilda, que ahora es una anciana llena de hermosos recuerdos como el tuyo.
      Enhorabuena por tu determinación, por tu acertada elección y por el ejercicio profesional tan apasionado que estás viviendo.
      Muchos besos.
      Muchas gracias por tu participación.
      MAS

  4. Estoy a punto de terminar de leer, o de releer, “Anatomía del miedo” de José Antonio Marina, puesto que hace tiempo que hice una lectura un tanto apresurada del libro. Y he de confesar que he disfrutado bastante con su lectura, puesto que, aparte de que su autor tiene una prosa muy clara que no va dirigida a especialistas, lleva a cabo interesantes aportaciones dentro de la psicología del miedo y que me sirven para orientar una tesis doctoral basada en el estudio de las emociones de los escolares, analizadas a través del dibujo como lenguaje de comunicación.

    A este excelente pedagogo, ensayista y tertuliano no creo que sea necesario presentarlo, puesto que todos lo conocemos, sea por la lectura de alguno de los numerosos libros o artículos o porque lo hayamos escuchado en algún medio de comunicación.

    Si traigo a colación este libro y a su autor se debe a que dentro de los miedos que describe (que, por cierto, son numerosos) se encuentra el miedo a ser evaluado; y esto tiene relación con lo que Miguel Ángel abordó en el artículo anterior.

    He de aclarar que el miedo a la evaluación dentro de la enseñanza lo trata de forma muy breve; Marina, en este caso, se refiere al temor que sentimos a ser enjuiciados por los demás, algo que acontece, querámoslo o no, en nuestra vida cotidiana.

    No me resisto a citar uno de sus párrafos, puesto que detrás del miedo a ser evaluado se encuentra de fondo la vergüenza que podemos sentir, y la vergüenza es un sentimiento que queremos alejar de nosotros.

    “Muchos animales tienen miedo a los ojos, porque son el signo de una vida ajena, de la que no se sabe qué esperar. Por eso, algunas mariposas dibujan en sus alas formas parecidas a ojos, para espantar a los depredadores. En el caso del ser humano, detrás de los ojos hay una subjetividad que juzga y, a partir de esa evaluación, acepta o rechaza, quiere u odia, acoge o ataca. Y cuando una persona necesita angustiosamente esa aceptación, ese reconocimiento, esa corroboración de la propia existencia, esa mirada que es una sentencia perpetuamente demorada, en el aire, le aterra. Está en juego su propia identidad, que, en este caso, no se construye de dentro afuera, sino de fuera adentro”.

    Creo que estas acertadas palabras ayudan a comprender un tanto la necesidad de los escolares de conocer al profesor o profesora que tienen en la clase, pues, en última instancia, es quien les enseña, les educa y, también, quien les juzga, especialmente en esos ritos académicos que son los exámenes y que tanta importancia tienen los resultados para ellos.

    ***

    La evaluación se ha instalado como un mecanismo habitual de estabilidad laboral y promoción dentro del ámbito universitario en nuestro país. En principio, este criterio no estaría nada mal, pues pertenezco a una generación que tras una oposición (inicialmente, a titular de Universidad o de Escuela Universitaria) se adquiría el rango de funcionario, en el caso de superarlas, lo que conllevaba que, una vez aprobada, muchos se consideraban “blindados”, por lo que ahí acababa todo el esfuerzo y el resto de su trabajo, en algunos casos, era pura rutina hasta que se jubilaban.

    En la actualidad se ha implantado de forma obsesiva, tanto que gran parte del profesorado joven está sometido a una tensión y un estrés constante ante la necesidad de publicar artículos, lo que va en claro detrimento de su dedicación a la función docente, que la relegan claramente a un segundo lugar.

    Esto ya es el ambiente que se respira en el ámbito universitario, pero, creo, se está desplazando a los otros niveles educativos, tal como recientemente me contó Rafi, una antigua alumna, apasionada de la enseñanza pero que ya espera jubilarse porque no aguanta el ambiente de competitividad que se da dentro del profesorado, incluso en el nivel de Educación Infantil, que es en el que ella trabaja.

    ***

    ¿Cómo surgió en mi caso el amor por ser un día profesor? Creo haberlo escrito en alguna otra ocasión dentro de este blog; pero no me importa repetirlo brevemente otra vez.

    Puesto que, en mi pueblo, Alburquerque, no existía por aquellos años instituto de bachillerato, yo estudiaba en Badajoz, junto con algunos de mis hermanos, ya que nos desplazamos allí para continuar los estudios. Yo era muy bueno en matemáticas, de modo que, a la vuelta en las vacaciones, los amigos que estudiaban como “externos” en una academia acudían a mí para que les explicara los problemas, ya que con el profesor no se enteraban. Lo cierto es que debía aclarárselos bien puesto que salían la mar de contentos una vez que eran evaluados. Pero esto, que en cierta medida fue uno de los motivos de mi vocación docente, lo comprendí muchos años después cuando me puse a pensar en las razones por las que a la edad de doce años yo ya sabía que quería ser profesor de matemáticas… aunque, después, acabé haciendo arquitectura, en la que las matemáticas son esenciales.

    ***

    Dejo pendiente comentar los resultados obtenidos de la investigación que dirigí sobre lo que deseaban ser en el futuro los escolares, para no alargarme en exceso, ya que tengo la propensión a escribir en demasía.

    • Querido Aureliano:
      1.Comparo tu buena opinión sobre el libro de M<rina. Tiene ideas y las sabe expresar con claridad y fluidez. Tiene aportaciones magníficas. Me gustan, sobre todo, "Étia para náufragos" y "La lucha por la dignidad".
      Le oí decir a Ernest House que "a nadie lee gusta ser evaluado". Quizás se deba, entre otras causas, a ese miedo del que hablas.
      2. Completamente DE ACUERDO CON LA PRESIÓN QUE SUFRE EL PROFESORADO UNIVERSITARIO JOVEN. Está llevando a prácticas muy poco saludables-
      3. Conocía el origen y la trayectoria. de tu dedicación profesional. Afortunado el que hace lo que le gusta.
      4. A la espera de los resultados de tu investigación. Interesante cuestión.
      Un abrazo.
      Y gracias.
      MAS

  5. Excelente, como me hacen nutrir con sus comentarios. Me encanta el artículo, si estamos en la profesión que nos apasiona, es que estamos de vacación trabajando, pues no sentimos aburrimiento. Gracias a Dios que me realizo en la docencia aprendiendo con los otros.

    • Querida María:
      Es un placer encontrarse en el camino con docents como tú.
      Que disfrutes y que te disfruten.
      Besos.
      Y gracias por leer y escribir en el blog.
      MAS

  6. Hay una archiconocida canción, inicialmente grabada por Doris Day, que aparecía dentro de la película “El hombre que sabía demasiado” de Alfred Hitchcock, allá por el año 1956. Su título: “Qué será, será”.

    Ha llovido mucho desde entonces; pero esas tres palabras, en español, resuenan en el fondo de la mente de toda una generación, tanto que, recientemente, la he escuchado como “jingle”, o tema musical, de un anuncio de una conocida marca de coches alemana.

    Recordemos algunos fragmentos de lo que se decía en ella (ya traducidos al español): “Cuando no era más que una niña / Le pregunté a mi mamá lo que iba a ser de mayor / Si sería guapa, si sería rica / Y esto es lo que me contestó // Que será, será / lo que tenga que ser será / el futuro no es nuestro para que podamos verlo / Que será, será / lo que tenga que ser será…”.

    Guapa y rica, las dos grandes cualidades que debían tener toda chica, cuyo futuro incierto era lograr que un rico heredero se enamorara de ella para para que, una vez casados, sus hijos o hijas siguieran realizándose la misma pregunta.

    ¿Quieren ahora las chicas ser también guapas y ricas para lograr que futbolistas de élite, de esos que cobran cifras mareantes, se enamoren de ellas y puedan vivir como “reinas” en una mansión con toda clase de lujos, incluso con doncellas, mayordomo y jardinero?

    Me temo, por suerte, que eso ya no es a lo que aspiran nuestras jovencitas. Ni siquiera las niñas que juegan con barbies son tan inocentes que lleguen a creer que un día llegará un joven potentado catarí que las enamorará y las llevará a un palacio o a un inmenso rascacielos color dorado como el que tiene Donald Trump en Nueva York (que, por cierto, ya lo cazó Melania y no está disponible).

    No. Las niñas, una vez superados el primer ciclo de Primaria, en el que todavía algunas confunden aquellas actividades o juegos que más les gustan con profesiones, quieren ser médicas, veterinarias, maestras, actrices… incluso, ¡santo cielo!, científicas. Esto es lo que ellas dibujaban en el proyecto que dirigí y que llevaba por título “Investigar con el dibujo del niño: La representación gráfica de sí mismos en las distintas profesiones en las que se imaginan los escolares de Educación Primaria”.

    Bien es cierto, que algunas tomaban como referencias los trabajos que desarrollaban sus madres, por lo que sus aspiraciones eran limitadas (y, quizás, realistas, conociendo la precariedad en la que nos movemos). Tengo que decir que ninguna se dibujaba como ama de casa; tenían asimilado que ese no era su horizonte.

    ¿Qué dirían nuestros jóvenes líderes conservadores cuando dicen que su proyecto es defender la vida, la familia y la unidad de la patria, y que con gran entusiasmo aplaude el inefable obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández? ¿Hay que reeducar a las niñas porque van por un depravado camino, causado por ese gran mal denominado “la ideología de género”, es decir, ese pensamiento que promueve la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer?

    Por otro lado, ¿qué nos contaban los chicos en sus dibujos? Ellos también se movían en distintas profesiones, muchas de ellas marcadas por las expectativas familiares, pues dependía de la clase social a la que pertenecían.

    Por otro lado, tengo que aclarar que ellos, en algunos casos, sus expectativas se orientaban hacia la admiración por los grandes deportistas que son famosos y ganan mucho dinero.

    Podría extenderme más en los resultados, pero tengo que aclarar que la investigación de este trabajo fin de grado se realizó en un único centro, por lo que en el curso próximo lo plantearé en toda la clase para llevar adelante una investigación amplia de la que puedan extraerse resultados muchos más contundentes.

    ***

    Como en anteriores comentarios indiqué que aportaría los cuatro artículos que he publicado en los diarios digitales en los que estudiaba los roles familiares a través del dibujo, presento el enlace del tercero, que viene referido a los que se dan en familias separadas o divorciadas.

    http://www.baenadigital.com/2018/07/aureliano-sainz-roles-familiares-tras.html

    ***

    Para cerrar, un cordial saludo para todos los que siguen El Adarve en sus merecidas vacaciones. Yo las tomaré en agosto, cuando el calor de Córdoba se vuelve casi insoportable.

    Por cierto, si me pongo muy pesado, no hay problema en que se me diga para que acorte los comentarios, pues no están los tiempos para lecturas largas.

    • Querido Aureliano:
      Gracias por la información que nos ofreces como fruto de tu investigación. Y,también, por la tercera entrega de las cuatro anuncias.
      Nunca podré entender la inquina que suscita a algunos miembros de la jerarquía católica lo que han dado en llamar “ideología de género”.
      No hay problema en que los comentarios sean largos. La tranquilidad del que escribe es que nadie tiene que leer obligatoriamente.
      Que disfrutes en agosto.
      Un abrazo.
      MAS

  7. Buenos días nos dé Dios.

    (Un poco esquemático para no marcarme un Aureliano)(risas).

    1.- Nos habla Miguel Ángel (respeto a la elección de a qué nos vamos a dedicar en nuestra vida) de familia, profesores, televisión, amigos, dinero a ganar, fama, poder,…Nos dice que todo ello condiciona nuestra elección, y que una buena elección condiciona nuestro futuro. De acuerdo. Cierto. Pero yo creo, también, que gran parte de nuestro futuro está condicionado antes de que tengamos que elegir nada. No nacemos en el vacío ni vacíos.

    2.- ¿Qué me gusta y para qué sirvo? Cierto y necesario. Pero también qué me puedo permitir, qué se puede permitir mi familia, (mi sociedad, mi país). (Qué recursos destina, por querer o por poder, a la educación, a la formación).

    Nos contaba Aureliano que muchos chicos y chicas mostraban aspiraciones limitadas. Y también nos habla de las expectativas familiares y de clase social, es decir, de los recursos de los que disponen ellos directamente y la sociedad a la que pertenecen. Limitadas son sus aspiraciones porque limitados son sus recursos. Aureliano, en esta nueva andadura en el Adarve, de las primeras cosas que nos dijo fue que en la familia es en donde realizamos nuestros primeros aprendizajes. Y lo primero condiciona a lo segundo. Y de familias hay cada vez más tipos diferentes. (Aunque hay cosas que, desde que existe la vida, nunca cambiaran).

    Todos y todas tenemos cierta amplitud de elección, pero hay una diferencia abismal entre unos y otros, entre unos y otras, entre unas y otras. Y alguna, como vimos no hace demasiados artículos, elección cero. Ya hay quien decida por ti.

    3.- Aureliano, como decía Miguel Ángel en un artículo de este blog, tú tira. No se te ocurra hacer comentarios cortos por costumbre. ¿Cómo podría contemplar la belleza de la Casa Gaspar si tú no me dirigieses hacia ella? ¿Cómo aprender, mínimamente, qué es eso del minimalismo o racionalismo si tú no me pones en el camino? Por cierto, esa es tan fácil de pintar (a brocha gorda) que hasta podría hacerlo yo.

    4.- “Si le doy el visto bueno (desde el punto de vista filosófico, dado que sobre el narrativo me vale la referencia de Miguel Ángel) se lo regalaré a mi hijo Abel.” (Aureliano).

    (Tómese en tono jocoso lo que a continuación voy a decir. Como yo así lo cuento, espero que Miguel Ángel y Aureliano así lo lean).

    Me pregunto si, al final, Abel recibiría su libro. Es decir, si el libro superó tu filtro filosófico, pues el narrativo ya lo dabas por superado fiándote de la valoración de Miguel Ángel. Y tienes razón. También yo me había dado cuenta que este ilustre pedagogo español de fama mundial, de pedagogía sabe lo que no está en los escritos, pues aún los tiene por escribir, pero de filosofía no tiene ni pajolera idea. Lo poco que sabía se le ha olvidado, más que nada, por desuso (por no mencionar la edad). Desde que se nos ha tirado a la novela rosa y ha abandonado la lectura de sesudos hombres con grandes barbas y bigotes, sobre todo a esos de los que no conocemos el color de sus ojos y sus bustos dan un poquito de miedo, ha perdido toda autoridad en la materia.

    5.- Ya un poquito más en serio, Aureliano. Siempre nos estás hablando de los TFG. Yo tengo unas curiosidades sobre el tema, unas dudas que podrías resolverme siendo tú un ejemplo de otros profesoras y profesores universitarios que pasáis por esa labor.

    Dices que fulanita te pidió dirigir su TFG. ¿Cuántos te lo pueden o suelen pedir? ¿A cuántos puedes decir que sí? Cómo va eso, cómo se pide y cómo el profesor elige. ¿Todos los trabajos que diriges versan sobre el dibujo infantil o lo tienen como vehículo de investigación, o no tiene por qué ser así?

    Miguel Ángel nos hablaba del esfuerzo y la constancia, pero también de “las exigencias del sistema”. (Y dentro de sistema entra mucho).

    Aureliano. Como diría nuestro anfitrión, no te sientas obligado a contestar a mis preguntas ni a nada de lo que yo plantee, pues no dejan de ser una forma mía más de reflexionar, o pensar un poquito sobre lo que me, como dirías tú, acontece a mi alrededor. O, mejor dicho, sobre aquello a lo que yo le dirijo mi mirada (no me preguntéis por qué, no lo sé). Si lo haces, puedes estar seguro que tienes dos lectores mínimo. Un fuerte abrazo para ti.

    6.- Familia, hasta aquí hemos llegado por hoy. Si estás ahí, decirte que, si eres sólo lector o lectora de este blog, estoy deseando conocer tus personales opiniones, las que quieras compartir. Lo de otros está en muchos sitios. La opinión personal solo la tiene cada uno, y es única en cada caso. Aureliano nos puso sobre la pista del acojone que supone el sentirse juzgado, la vergüenza que uno puede sentir cuando mete la pata o muestra sus ignorancias. También sobre lo público, lo personal y lo íntimo. Tranquilos, este lugar es de los más íntimos que os podréis encontrar. Pero también de los más personales y públicos. En definitiva, es lo que queramos que sea. Para mí, un lugar de encuentro con los demás y con uno mismo. A veces, con uno mismo reflejado en los demás. (Perdón, ya me iba).

    7.- El punto más importante de todos los que numeré. Un fuerte abrazo para el mundo mundial y mucha salud y cariño.

    (Algunos pensamos que por poner unos numeritos un rollo se convierte en un esquema).

    • Querido José Antonio:
      Lo mismo te digo respecto a la extensión de los comentarios.Libertad para escribir y libertad para leer.
      Y, claro, la libertad se refiere a los contenidos, al estilo y…a la extensión.
      Yo fui profesor de filosofía un par de añitos pero, como dices, muchas cosas se me habrán olvidado.
      ¿Cómo no estar de acuerdo contigo en que el contexto condiciona? Y me refiero a tres tipos de contexto: el contexto del que parte el aspirante, el contexto en el que se mueve y el contexto al que quiere incorporarse.
      Me tengo que ir.
      Un gran abrazo.
      Y gracias.
      MAS

  8. Miguel Ángel. Elimina el comentario anterior y coloca éste otro que te voy a escribir a continuación. He corregido algunos fallos…

  9. Hola Miguel Ángel y lectores habituales de este blog.

    Sigo leyendo semanalmente las reflexiones de este blog, las del autor y las de los comentaristas… Os acompaño…

    Tengo que advertir que durante el verano me da mucha pereza escribir, reflexionar,… Trato de desconectar al máximo, el resto del año está lleno de trabajo y la mente está demasiado saturada. Yo diría que trato de formatearme… Por ello no llegaría a escribir un comentario tan largo, razonado y brillante como los de Aureliano o los de José Antonio (tampoco lo haría con la mente despierta…).

    De pequeño quería ser deportista, hubiera dado todo por ser futbolista, jugador de baloncesto o balonmano, tenista, piragüista, nadador, ciclista,… Me gustaba todo el deporte, verlo y practicarlo. Si alguien me hubiera dicho que iba a ser docente le diría que estaba loco. No era esa mi vocación…

    Tras 28 años de docencia, en el ámbito de la educación física preferentemente, puedo decir que he sido un afortunado porque he trabajado en algo que me gusta y me permite un desarrollo profesional más allá de la escuela.

    MAS, en cuanto a tu frase “Enseñar no es solo una forma de ganarse la vida. Es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros”. No sé si habré ganado la vida de alguien, pero creo que he contribuido a que la mayoría de “los otros” (mi alumnado) haya disfrutado y se haya formado a través de la actividad física. El “maestro qué vamos a hacer hoy” o el “cuándo vamos a recuperar la clase que hemos perdido” son algunas frases que dicen mucho de la labor realizada en este ámbito. Afortunadamente, por hacer esto me pagan…

    Un abrazo desde la sombrilla.

    • Querido Juan Carlos:
      Mi hija Carla, que ha ido a realizar un curso de alemán a Frankfurt, dice que las clases no le apasionan porque tiene “mente de verano”. Por eso agradezco especialmente que sigas leyendo y, sobre todo, que escribas comentarios tan interesantes como éste. Se ve que disfrutas con lo que haces (y por ello te pagan: una suerte). Estoy seguro de que has saludos muchas vidas con tu trabajo. Esas preguntas que te hacen tus alumnos te retratan.
      Un abrazo y gracias.
      Disfruta del descanso.
      MAS

  10. Me parece importante lo que sube con las expectativas de niños y jóvenes sobre lo que quieren ser de mayores. Y lo digo bien: lo que quieren ser. No solo se trata de la ocupación sino de la forma de estar y de relacionarse con el mundo, las cosas y los demás.
    Padres y profesores deberíamos estar más pendientes de esta cuestión. Por eso me ha parecido magnífico el artículo.
    Gracias.

  11. Genial la minimalista frase de Carla en la que sintetiza lo que la mente y el cuerpo sienten cuando llega la estación en la que el calor se expande por todo el hemisferio norte: “Mente de verano”.

    Miguel Ángel, felicítala de mi parte, pues ha logrado crear un lema o un eslogan con solo tres palabras y que yo ya lo estoy utilizando, aunque, cuando lo hago, apunto a su autora para no atribuirme lo que no me pertenece. (Recordemos que Descartes se hizo famoso por otra de tres: “Pienso, luego existo”. Claro, también por más cosas).

    Esta mañana ya se la he dicho a Daniel, el administrativo del Departamento, cuando vino a mi despacho para que, como director del mismo, le firmara unos documentos. También a Flora, a la vuelta a casa y en el coche, cuando me decía que estaba deseando acabar con los trabajos fin de grado.

    “Lo que ahora tienes es mente de verano y, por tanto, deseas acabar de una vez el curso y salir pitando para Barcelona a ver al nieto…”, le manifesté, intuyendo que había entendido perfectamente a qué me refería.

    Además, conviene que le recuerdes a Carla, ya que es una chica que se inicia en la adolescencia, que estamos en una sociedad de capitalismo neoliberal, en la que todo se compra y todo se vende, que nadie regala nada, ni siquiera una frase, por lo que no estaría nada mal que la patentase (¿se pueden patentar frases?), puesto que imagino que un día esa minimalista frase llegará a un espabilado publicista y diseñará una campaña de cualquier producto de los que se vende por estas fechas y logre un bombazo publicitario. Y, para colmo, se atribuirá la autoría de esas tres palabras.

    ¿De quién procede eso de “tinto de verano” que ya está circulando por los cuatro puntos cardinales de la piel de toro y nadie sabe su origen? Tengamos en cuenta que las frases no surgen del vacío; hay siempre alguien a quien se le ocurrió por primera vez y, posiblemente, no imaginara que acabase siendo propiedad colectiva de los hispanohablantes. (Pero, cuidado, lo colectivo suena a socialismo o, peor aún, a comunismo).

    ¿No se patentan marcas y logotipos? ¿Por qué no se podrían patentar frases, de modo que los jóvenes emprendedores, tal como apuntan los devotos del neoliberalismo, podrían enriquecerse con ellas y salir de las penurias a las que el bendito mercado les está condenando?

    Piénsatelo, Miguel Ángel, pues los tiempos no están para muchas utopías…

    ***

    Vamos a ver, José Antonio, ¿de dónde has sacado que los filósofos son personajes con bigote y barba larga, a los que podemos ver en bustos y que nos dan un poquito de miedo, porque no les conocemos el color de los ojos?

    Cuando vaya a Barcelona se lo diré a mi hijo Abel, que, por cierto, tiene barba larga, negra y espesa, para que lo indique en el blog que comparte los estudiantes de filosofía y debatan sobre la imagen que tiene la gente sobre los filósofos. No es mal tema; aunque, sinceramente, a mí más miedo me da el rostro y la mirada de un señor que antes tenía bigote y ahora aparece sin él, que habla entre dientes, y que pretende que volvamos a las esencias hispanas. Para más pistas, indico que su apellido comienza por A y termina en R.

    Para que veas, José Antonio, que estás equivocado, te invito a que entres en cualquiera de las clases grabadas en vídeos, accesibles por internet, del filósofo argentino Darío Sztajnszrajber (¡menudo apellido alemán!) y comprobarás que el conocimiento más profundo que ha elaborado el ser humano no tiene nada que ver con la imagen que describes (al menos, no con la que portan los filósofos actuales).

    Por otro lado, verás a un profesor que es capaz de estar dos horas en el escenario de un teatro, totalmente lleno, solo con un micrófono encandilando a un auditorio que, de vez en cuando, se parte de risa.

    ¿Te puedes imaginar algo así en nuestra tierra? Imposible; esto solo lo puedes encontrar en ese entrañable país que se llama Argentina, cuna de geniales actores.

    Y como es gratis el acceso, podrás escucharle en temas como Dios, la muerte, el amor… o sobre el pensamiento de filósofos como Spinoza (mi admirado Baruch de Spinoza), Nietzsche, Epicuro (mi admirado Epicuro), Marx, Foucault y un largo etcétera.

    Aunque tengas “mente de verano”, te aconsejo que no te cortes y te acerques a este magnífico filósofo y comunicador que es capaz de hacer disfrutar a quienes tienen tantas inquietudes como tú, ya que eres de los que se están interrogando continuamente.

    ***

    En otro momento hablaré de los TFG, de la Casa Gaspar, del minimalismo en arquitectura (estoy terminando un artículo sobre el gran arquitecto Alberto Campo Baena y que saldrá en los diarios digitales) y de otras preguntas que se hacen en el blog. Sin dejar el tema de esta semana, claro está.

    Cierro, porque ya estoy acelerando y habrá quien diga que respete el minimalismo veraniego que nos ha propuesto Carla (o que se lo propuso a su padre), pues la mente tiene que descansar.

    • Querido Aureliano:
      Transmitiré a la autora de la frase tu positiva sugerencia. No sé si se podrá patentar una frase.
      Me gustó mucho, hace dos años creo, su ingenio cuando le reproché el eructo que hizo mientras tomaba un zumo de naranja y me dijo: “Papá, son gases del oficio”.
      Lo que he pensado patentar es el ritual que nos inventamos para quitarle el chupete y que ha dado lugar a un cuento que se titula CARLA Y EL HADA DE LOS CHUPETES.
      Respecto a la seriedad de los filósofos ya he recomendado aquí tres libros de dos filósofos estadounidenses, sobre los que tú hiciste alguna observación: Platón y un ornitorrinco entraron en un bar, Aristóteles y un armadillo llegan a la capital, Heidegger y un hipopótamo van al cielo.
      Esperamos tus comentarios sobre los TFG y sobre lo divino y lo humano.
      Un abrazo.
      MAS

  12. Buenas tardes!
    Quisiera contarles cómo se incubó mi deseo de ser una maestra del nivel inicial…
    De hecho, hay una frase que dice…uno siempre vuelve al lugar donde fue felíz, y yo lo fui en esa cálida y alegre sala del Jardín, en ocasiones, recuerdo la voz dulce de la señorita María pronunciando mi nombre.
    Fue ella la que me enseñó a confiar más allá de mis padres, me alentó a cantar, declamar y a reír sin más…
    Esa sala tenía tantos colores, hasta en el techo…yo me preguntaba si cómo lo hacía.
    Ella pintó mis días de colores, hoy yo trato de transmitir lo mismo. Deseo que mis alumnos confíen, quieran y por sobre todo que crezcan felices…cómo yo fui en mi infancia!
    Agradezco por el espacio y un saludo afectuoso desde Concepción Paraguay!
    Aguije.

    • Querida Sandra:
      Qué hermosa historia la tuya.
      Gracias por compartirla.
      Fue maravilloso lo que recibiste y maravilloso es lo que estás dando.
      Enhorabuena.
      Besos y gracias.
      MAS

  13. Buenas noches Maestro, me trae tantos recuerdos de mi infancia este articulo, tenemos tantos sueños en nuestra niñez . Yo tuve el sueño de ser profesor y gracias a Dios que con mucho esfuerzo lo he conseguido.
    En el trayecto del trabajo uno se da cuenta de que cada día aprendemos bastante e incluso de los niños . Me resulta muy interesante leer sus libros pues me ayuda para mejorar mi desempeño en aula..desde ya gracias Maestro..saludos desde Concepción-Paraguay

    • Querido Rubén:
      Gracias por leer este artículo y, como dices, algunos de mis libros.
      Me alegra que te ayuden.
      Un gran abrazo y mucho ánimo.
      MAS

  14. Maestro:Me parecio muy interesante tu artículo porque sí todos tendríamos la posibilidad de seguir la profesión que nos gusta el mundo sería mejor. Ahora con toda esta tecnología que tenemos nuestros niños ya desde muy temprano ya tienen la posibilidad de elegir y seguir la vocación que le agrada con todas las herramientas que tenemos ya le facilitamos de gran manera la decisión que quierran para servirse a si mismo y a los demás

    • Querida Kathia:
      Gracias por leer el artículo y por este enriquecedor comentario.
      Besos y gracias.
      MAS

  15. Tenía pendiente hablar sobre los trabajos fin de grado (TFG) que, en la actualidad, deben realizar los estudiantes de cualquier titulación universitaria al finalizar cuarto curso.

    Puesto que, como todos sabemos, las licenciaturas (5 años) y las diplomaturas (3 años) pasaron a convertirse en grados (4 años, en nuestro país), en los nuevos planes de estudios universitarios se contemplaba la realización de un trabajo que tendría similitud a las antiguas tesinas que había que hacer al terminar las licenciaturas (en las carreras técnicas, caso de Arquitectura, había que realizar un proyecto fin de carrera que te hacía ocupar todo un curso completo).

    Para compensar la reducción de un curso en las licenciaturas, se aprobaron los másteres (de 1 o 2 años), que, teóricamente, sirven para especializarse en distintos ámbitos.

    En la Facultad de Ciencias de la Educación de Córdoba, adoptamos tres modalidades de TFG: proyecto de investigación, proyecto de innovación y ensayo crítico. El alumnado, de acuerdo con su tutor o tutora, tiene que elegir una de esas modalidades.

    En mi Facultad, inicialmente, el TFG era calificado totalmente en exposición pública por un tribunal formado por tres doctores del centro.

    Pero ese modelo generaba muchos problemas: dado que cada tribunal tenía que evaluar a 10 estudiantes, lo que suponía un trabajo excesivo la lectura esos trabajos, teniendo en cuenta que las defensas se realizan en la época de exámenes; pero el mayor de todos aparecía, en bastantes ocasiones, entre la valoración que del tutor o tutora esperaba de los trabajos dirigidos y la que daban los tribunales (aquí me podría extender puesto que han sido muchos los TFG que he dirigido, ya que cada curso lo hago de 8 o de 10 trabajos).

    Se buscó una solución intermedia, de modo que el tutor valoraba una parte con el 50% y el otro 50%, lo hacía el tribunal. Siguió habiendo problemas, aunque menores que en el primer caso.

    El modelo actual, que yo defendí en el centro y fue aprobado, consiste en que el que trabajo escrito sería evaluado por quien lo había dirigido (con un 70% de la calificación total) y el tribunal tendría la función de saber cómo el alumnado lo exponía y defendía públicamente (con la valoración del 30%).

    Este modelo ya está funcionando bastante bien, por lo que se ha reducido los problemas y tensiones que generaban dentro del profesorado los anteriores.

    ***

    José Antonio me pregunta que cómo se relacionan alumnos y profesores para llevar adelante los trabajos fin de grado.

    En un principio, era los propios profesores los que aceptaban a los alumnos o alumnas que les pedían que les dirigieran sus trabajos. Es el sistema ideal: un acuerdo entre ambos. Sin embargo, surgió un problema significativo, ya que un número aproximado de 40 o 50 alumnos no eran aceptados por ningún profesor. Todos podemos entender que eran los peores estudiantes, que nadie quería hacerse cargo de ellos.

    Como el trabajo fin de grado es una asignatura obligatoria y todo el alumnado ha abonado la matrícula, la solución ha quedado en que el profesorado oferta con anticipación un número determinado de TFG, así como las líneas o temáticas que abordaría, y el alumnado solicita una relación amplia de tutores. La lista de asignación comienza en función de la media del expediente más alto y, así, se baja hasta el alumno o alumna con la media más baja, pero que no se quedará sin tutor.

    ***

    Dado que siempre me ha gustado dirigir investigaciones, podría extenderme en muchos de los aspectos que aparecen dentro de los TFG. Pero, es posible que bastantes de los que siguen El Adarve se encuentren con “mentes de verano” (según Carla), por lo que esto que estoy escribiendo les suene a temas académicos de los que no quieren ni oír hablar, puesto sus mentes están puestas en el sol, la playa, el bronceado, los chiringuitos, las visitas turísticas… todo lo que suponga disfrutar de la vida (leamos, pues, a Epicuro, que entendía que el placer y la felicidad eran la máxima aspiración de los que hemos venido a este planeta sin que nos hubieran preguntado si nos apetecía).

    • Gracias Aureliano.

      Quiero que sepas que te escucho con suma atención. Todo me interesa y me atrae, pero me gusta escucharte cuando nos hablas de la realidad universitaria, de lo bueno y de los problemas que tú ves o te encuentras. (Todavía no he entendido muy bien, o del todo, el sistema de las elecciones de tutores o alumnos, aunque veo que el expediente anda por medio).

      Lo de la filosofía y los filósofos ya te dije que era una broma. Al hablar de “sesudos hombres con grandes barbas y bigotes, sobre todo a esos de los que no conocemos el color de sus ojos y sus bustos dan un poquito de miedo”, estaba pensando en, por ejemplo, Sócrates, Platón, Aristóteles o tu gran Epicuro. No tienen iris. Con un manejo de luces adecuado son aptos para una peli de terror. Iba a decirte que más miedo da el tenerse que aprender lo que decían estos clásicos, pero a mí me gustaba su rollo, se salía de los aprendizajes habituales.

      Ayer fue el día de los abuelos. Felicidades. ¿Abel tiene su libro, si o no?

      Miguel Ángel. Veo que se han animado muchas comentaristas de Paraguay. ¿Andas por esas tierras?

      • Querido José Antonio:
        Hace tiempo que no viajo a Paraguay, aunque he trabajo varias veces en el país.
        Maravillosos docentes.
        Un gran abrazo.
        MAS

    • Querido Aureliano:
      Sé muy bien lo que es dirigir concienzudamente esos trabajos. Digo esto porque una cosa es supervisar y otra dirigir.
      Bien sabes que la evaluación de tesis y TFG se hace sobre el trabajo del alumno/a y sobre el papel del director/a.
      No si no ha utilizado un libro fundamental, ¿por qué ha sido? Sin duda, porque el tutor no se lo ha aconsejado. ¿Y si hay 20 faltas de ortografía? El tutor o no se ha leído el trabajo o se las ha tragado…
      Digo esto porque los que hacen los trabajos suelen ser personas MUY DÓCILES.
      ENHORABUENA PRO ESA TAREA QUE HACES CON TANTA PROFESIONALIDAD.
      Un abrazo.
      MAS

  16. José Antonio, sería un honor recibir al maestro Miguel Ángel en nuestro país(Paraguay).
    En verdad, sus ideas y análisis enriquecen a cualquiera.
    Cuando queráis…venid a nuestra tierra!
    Un abrazo a todos!

  17. Cómo está Prof. Miguel: Le saludo desde Concepción – Paraguay, muy feliz al leer sus artículos impregnados de experiencia, afecto y vocación docente. Realmente la labor docente es desafiante y cada día…hay más retos. Mi hijo de 7 años me decía hace poco… “cuando yo sea grande seré presidente del Paraguay…porque ahora ya soy presidente de mi grado”, al instante le animé…le fortalecí con mis palabras, le felicité por ser ya un presidente, le dije que creía en él…y que llegaría a ser presidente del Paraguay. Yo pienso, Prof. Miguel…que nosotros los profesores nunca debemos de desalentar a nuestros alumnos, a nuestros hijos, al contrario…debemos confiar en ellos y demostrarle esa confianza; debemos inculcar optimismo, fe, valentía. Por eso, cuando leí este artículo, recordé aquel texto que usted escribió el 24 de diciembre del 2011, tan elocuentemente titulado: Nadie le dijo que era imposible, qué bello, qué mensaje profundo!!! Verdaderamente, enseñar no es una forma de ganarse la vida, es una forma de ganar la vida de los demás! Le deseo mucho éxito, siga usted inspirándose para deleitarnos con sus pensamientos tan ilustrativos!!

    • Querida Norma:
      Gracias por leerme y por escribir este hermoso comentario.
      Tenemos que ayudar a que les crezcan las alas y no cortárselas con nuestras actitudes.
      Besos y gracias.
      MAS

  18. Hola José Antonio: Soy una Profesora paraguaya, enseño en una Institución que forma profesores y también que especializa a quienes ya son profesores en algunas áreas. Nosotros acá en Concepción, leemos mucho los libros del Prof. Miguel Santos. Éxitos a usted!!! Norma Silva.

  19. Me hubiera gustado, José Antonio, haberte tenido como alumno en alguna de mis asignaturas. Eres el modelo ideal para las clases concebidas como debates, tal como yo siempre las he planteado; es decir, con posibilidad de preguntas abiertas, teniendo algún nexo con lo que se está abordando y que conduzcan más allá de lo que se estipula en los programas.

    No entiendo al profesorado que explica y la clase le sigue de forma pasiva, sin salirse del guion establecido. La Universidad, paso a paso, va perdiendo ser un foco de cultura, de reflexión, de pensamiento crítico (si es que algún día lo fue, más allá de ese profesorado inquieto y con sólida formación al que no le importaba que en sus clases se preguntara, aunque no fuera para aclarar alguna duda de lo que se había dicho con anterioridad).

    Sobre esto hablaré en otra ocasión, pues hay mucho que reflexionar sobre lo que acontece en la actualidad en la Universidad española.

    ***

    Entendí bien que cuando hablabas de los filósofos los hacías con cierto humor, y, de igual modo, te respondí. Quizás te confundiera la entrada con la que yo comenzaba: “Vamos a ver, José Antonio, ¿de dónde has sacado que los filósofos…?”. Puede parecer un lenguaje retador; pero, no. Es un modo de dirigirme que, presencialmente, se comprende por la sonrisa que acompaña a la pregunta; pero, como estamos con el lenguaje escrito, nos faltan otros elementos que se escapan de la escueta escritura y a la distancia entre interlocutores.

    Sobre los filósofos clásicos apenas sabemos de su carácter. Quizás, leyendo los textos que nos han llegado, podemos deducir que Platón era bastante pedante; Sócrates una buena persona; Epicuro el amigo fiel que todos quisiéramos tener… y a Aristóteles no sé dónde situarle, porque su altura intelectual fue tan grande que hoy es reivindicado por todos.

    Lo que sí me gustaría es que, más adelante y cuando puedas, escuches algún fragmento de esas magníficas clases on-line de Darío Sztajnszrajber, ya que comprenderás que la filosofía es útil para entender el mundo, para conocernos y, en última instancia, para amar la vida. De ningún modo puede ser un juego especulativo de ideas que se dice para epatar al auditorio.

    ***

    “Cuando fuimos peripatéticos” lo he pedido junto a otros 40 libros para la biblioteca de mi Facultad y a cargo del presupuesto que anualmente tengo asignado. La razón es que la casa la tenía llena de libros, tanto que tuve que comprar un cuarto trastero del sótano del edificio donde vivo para convertirlo en biblioteca. Y, a pesar de eso, ya tengo otra vez lleno el piso de libros.

    Cuando el 3 de agosto vaya a Barcelona, me acercaré a una de esas grandes librerías que tienen espacios con butacas para mirar tranquilamente, sin prisas y sin que te molesten.

    Cogeré el libro y lo leeré todo lo que pueda: en caso favorable, se lo compraré a Abel; si la parte filosófica no va en la línea de lo que a él le gusta, le compraré uno de Slavoj Žižek que no hace mucho lo escuchó en la ciudad condal, aparte de ser bastante ameno.

    Por cierto, que Abel tiene un enorme sentido del humor, por lo que siempre me está provocando con indirectas para abrir debates conmigo, ya que es un enorme polemista y le encanta sacar a relucir los últimos autores que ha leído.

    ***

    Sobre la forma de asignación de los TFG a los alumnos te lo explico con un ejemplo concreto. En mi caso, a principios de curso, yo indiqué que ofertaría dirigir 8 TFG sobre arte, educación artística, el dibujo del escolar y la imagen publicitaria. Pues bien, recibí un grupo de 8 estudiantes de Infantil y Primaria, ya que fueron las dos especialidades que indiqué. Seis de ellos habían sido alumnos míos y otros dos no lo fueron. Esto quiere decir que los tengo que aceptar, sabiendo que tendré dificultades (tal como así ha acontecido con estos dos últimos, ya que no saben que mi deseo es que vayamos trabajando poco a poco para ir aprendiendo y no que me presenten el trabajo a última hora y sin que hayan venido a las tutorías o me hubieran seguido por los correos enviados).

    ***

    Bueno, voy cerrando, tal como hice esta mañana con el despacho. La Facultad estaba casi vacía y ya quedábamos allí poca gente por allí. Había ambiente vacacional.

    Antes de acercarme al coche para regresar, me acerqué a la biblioteca para sacar libros para leer durante el mes de agosto: Gilles Deleuze, Averroes, Epicuro, Hannah Arendt, Nietzsche… También de arquitectura. Creo que tendré que preguntarla a Carla cómo se adquiere la “mente de verano”, ya que a mí también me gustaría tenerla y no soy capaz de lograrla.

    • Querido Aureliano:
      Aunque tu comentario está dirigido a José Antonio permíteme una pequeña apostilla sobre la mente de verano de Carla. Le han ayudado a fraguarla las hormonas de la adolescencia, algunas amigas entrañables, el uso del móvil (que durante el curso solo usa durante los fines de semana) y las dudosas cualidades didácticas de algunos profesores del Cole. No será fácil que te ayuden a ti esas circunstancias.
      Saludos.
      MAS

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