Para que el alma no pene

17 Sep

Dediqué el pasado artículo a la necesidad de crear en las aulas un clima propicio para el florecimiento de las preguntas. Vuelvo al tema movido por los  numerosos comentarios suscitados entre los lectores y lectoras a raíz de aquel texto que llevaba por título “Que florezcan las preguntas”.

Es importante saber preguntar: elegir el lugar, el momento y la formulación oportunas. Existen un arte y una ciencia de las preguntas. Hay que cultivarlos y hay que ayudar a que otros lo hagan. Amén.

Diré, para comenzar hoy, que es más importante saber lo que realmente se pregunta que lo que hay que responder. Resulta crucial conocer qué es lo que quiere saber el que formula la cuestión. Ilustraré la idea con un ejemplo:

Un niño le pregunta a su mamá, provocando una reacción de sorpresa y cierto sofoco:

–        Mamá, ¿qué es pene?

La mamá, improvisando como puede, le ofrece algunas explicaciones al niño acerca del miembro viril (la anécdota me remite ahora al curioso libro “El pincel del amor. Vida y obra del pene”, de Bo Coolsaet). Para sobreponerse a la sorpresa y al nerviosismo, le pregunta al niño por qué  ha hecho esa pregunta. El niño, un tanto desconcertado ante la respuesta que ha recibido de su mamá, responde:

–        Es que he leído en un libro de religión “para que el alma no pene”.

Está claro que el niño no preguntaba por aquello que pensó la mamá. Ella respondió a lo que creía que le preguntaba su hijo. Pero no era eso lo que él quería saber. Mientras más extensa hubiese sido la explicación, menos se hubiese acercado la respuesta a lo deseado por quien había formulado la pregunta.

Las preguntas darán lugar a respuestas y estas a nuevas preguntas.  Lo he dicho no hace mucho en un tribunal de tesis: Todas las tesis deberían llevar un subtítulo: Preguntas y respuestas y peguntas…  Las tesis, los libros, las clases, las conversaciones, la vida… obedecen a este lema: preguntas y respuestas y preguntas.  Nunca se puede poner el punto final. En este terreno solo hay puntos suspensivos.

Un avispado comentarista del artículo anterior dice que situar las preguntas solo de la parte de los alumnos y alumnas responde a un modelo de enseñanza tradicional en el que el docente explica y el alumno comprende o no comprende lo explicado. Es verdad. Yo también abogo por un modelo de enseñanza participativo, cooperativo, dialogante, exploratorio y multiidireccional… Un modelo en el que todos puedan preguntar y aprender. El profesor puede utilizar las preguntas como una estrategia didáctica. El método socrático  tiene en las peguntas su esencia.

Se trata de crear un ambiente en el que surjan de forma fácil las preguntas de los alumnos al profesor, del profesor a los alumnos y de unos compañeros a otros. Se trata de  “abrir el espacio y la sensibilidad para la interrogación por el valor y el sentido. Se trata de transmitir la pregunta, la inquietud, la disconformidad, la insatisfacción, la apertura”, como dice Jorge Larrosa.

Heidegger sostenía que “toda pregunta es una búsqueda”. La búsqueda parte del deseo de saber y de la conciencia de que algo no se sabe. Solo los necios creen que lo saben todo. Los sabios son siempre humildes porque tienen conciencia de lo mucho que desconoce. Es la tesis de la docta ignorancia que sostenía Nicolás de Cusa.

El profesor tiene que hacer preguntas, pero no solo cuando realiza la evaluación. Porque esas preguntas no nacen de la curiosidad por saber sino de la duda de que otros hayan aprendido. Son preguntas encaminadas no a aumentar el aprendizaje sino a comprobar el aprendizaje ajeno.

Cuando termino de impartir una conferencia es casi inexorable que los organizadores digan:

–        Y ahora se abre un turno de preguntas.

Suelo hacer una breve observación en los siguientes términos:

–         No. No se trata solo de hacer preguntas. Porque eso daría pie a pensar que aquí solo hay uno que sabe y los demás que no saben y tienen que aprender del que sabe. No. Todos sabemos  y todos podemos aprender. Se pueden plantear opiniones, sugerencias, críticas, discrepancias, nuevas ideas, sentimientos vividos…

Esa actitud está tan arraigada que, a veces se reparten hojas blancas para la formulación de preguntas durante la exposición.  Se pretende evitar (y así se dice) que los asistentes aprovechen el momento de la pregunta para emitir opiniones.

Existen muchos tipos de preguntas. Infinito tipo de preguntas. Dependen del contexto, de la intención, de la relación entre los interlocutores, del momento, de la historia, de la ironía, de la mordacidad, de la maldad o de la bondad, del conocimiento, de las emociones que las embargan…

Algunas preguntas se contestan, a veces, con otras preguntas. Cuenta Manuel Alcántara que cuando un periodista le preguntó a Bernard Shaw si creía que esa fecha y día atraían la mala suerte,  él le contestó con otra pregunta: ¿por qué los martes y 13 van a ser una excepción?

Hay preguntas que contienen una carga tremenda de dinamita. Me cuenta la mamá de una amiga de mi hija Carla cuyo marido trabaja en una compañía de seguros, que un buen día invitó al jefe de su pareja a una cena familiar. Y en plena cena el niño, que entonces tenía cinco años, le preguntó al invitado:

–           ¿Tú eres el que explota a mi padre?

En mi libro “Hacer visible lo cotidiano”, presento una tipología de las preguntas que se pueden utilizar cuando se quiere saber algo. Veamos algunas.

Preguntas que buscan el control de contradicciones, las exageraciones, las faltas de racionalidad: ¿no ha dicho usted hace un momento…?, ¿por qué no?, ¿cómo puede ser si…?, ¿qué sentido tiene entonces…?, ¿todos  y siempre hacen eso?

Preguntas que demandan una explicación de otro tipo, más amplia o más concreta: ¿me puede poner un ejemplo?, ¿en qué sentido?

Preguntas que buscan la opinión, no la mera descripción: ¿qué piensa sobre estos hechos…?, ¿qué opinión le merece…?

Preguntas que piden comparaciones: ¿cómo se relaciona esto con la política…?, ¿qué tiene que ver esto con lo que dicen otros autores…?

Preguntas que pretenden perseguir la lógica: ¿hay que deducir que…?, según esa teoría, ¿habría que deducir…?

Preguntas hipotéticas: ¿qué pasaría si…?, ¿qué sucedería en el caso…?

Preguntas que expresan sorpresa o incredulidad: ¿en todos los casos?, ¿realmente?, ¿está usted seguro de que…?…

Preguntas en la posición de abogado del diablo: ¿qué respondería usted a la objeción…?, ¿no niega esa afirmación todo lo que se sabe al respecto…?, ¿no es lógico el argumento contrario si…?

Preguntas que buscan la confirmación de la pregunta: ¿Me quiere decir que no vio el coche que circulaba delante…?, ¿a que está claro que…?

Preguntas que exigen ampliación respecto a lo que se ha dicho: ¿quiere añadir algo más…?,  ¿alguna cosa más?, ¿eso es todo?

Preguntas que solicitan la confirmación de que se ha entendido:   ¿lo que usted quiere decir  entonces es…?,  ¿sería correcto deducir…?

Preguntas capciosas: ¿le pega usted con frecuencia a su pareja?, ¿en qué situaciones miente con. más facilidad…?

Esta lista no se agotaría nunca. Porque  existen infinidad de situaciones, de personas, de ideas, de intereses, de actitudes, de sentimientos…Es importante saber preguntar: elegir el lugar, el momento y  la formulación oportunas. Existen un arte y una ciencia de las preguntas. Hay que cultivarlos y hay que ayudar a que otros lo hagan. Amén.

32 thoughts on “Para que el alma no pene

  1. Es cierto que en nuestra vida cotidiana formulamos costanteme preguntas a nuestra pareja, a nuestros hijos: ¿por qué no has…? Preguntas de todos esos tipos que ha expuesto Miguel Ángel.
    Los periodistas se pasan el día haciendo preguntas, en especial a los políticos y estos ya sabemos cómo responden o no responden.
    En la escuela el profesor continuamente pregunta a sus alumnos y los alumnos preguntan a sus profesores y padres. Su ansia de conocer y de saber es inagotable.
    Nosotros, en nuestros pensamientos, nos hacemos preguntas que intentamos buscar las respuestas por nosotros mismos.
    La religión se hace un sin fin de preguntas, pero cuando no se encuentra la respuesta se acude a “eso es un misterio.”
    Creo que es inimaginable la vida sin preguntas. El problema está en las respuestas, donde con frecuencia no se busca la verdad sino el interés, la ocultación, la mentira,…
    Como siempre, artículo para pensar y para hacernos PREGUNTAS.
    Saludos a todos, y en especial a nuestro Guía.

  2. Francamente, nunca imaginé encontrar al mismo tiempo, en una misma frase de 6 palabras, “alma” y “pene”. Cosas del subjuntivo de “penar”, que lo “encipota” todo.

    Bromas aparte, un saludo al prof. M.A. Santos, un lujo para cualquier periódico.

  3. Mi querido y madrugador amigo:
    Muchas gracias por tu fidelidad a El Adarve. No solo por leer sino por participar siempre con ecuanimidad y buen criterios.
    Tus comentarios son modélicos porque siempre aportan, siempre contribuyen a enriquecer lo ya dicho.
    Muchas gracias por estar ahí a la espera de un nuevo cumpleaños.
    Un gran abrazo para ti y los tuyos.
    MAS

  4. Estimado Daniel:
    El lujo es tener lectortes y comentaristas como tú, capaces de decir tanto en tan pocas lírnas.
    Gracias.
    MAS

  5. En esta simple pero profunda teoría se caracteriza la diferencia de los modelos de aprendizaje tradicionales y los contemporaneos, siempre se creyo que la única manera de aprender era por medio de la asimilación de respuestas, quien pregunta evidencia su desconocimiento; hoy es se aprende por medio de la pregunta y saber indagar es un escenario perfectamente valido para aprender y develar lo que se sabe.

    gracias profe Miguel Angel

    • Querido Cristóbal:
      Comparto tu idea de que “hoy se aprende por medio de la pregunta”, de la curiosidad, de la búsqueda, de la indagación, de la duda, de la incertidumbre…
      Gracias por leer y por participar.
      Deseo para Columbia un SI entusiasta y apasionado por la PAZ.
      Os enviaré un Manifiesto de adhesión.
      Un abrazo.
      MAS

  6. Cada vez que la veo, es la primera vez, porque la ve otra persona, una persona que antes no era. Eso explica por qué escucho nuevas frases, nuevos sentidos.

    Lo mismo me pasa con la relectura de lo que sea. Siempre pillas cosas nuevas, y encuentras respuestas a preguntas que antes no tenías formuladas.

    De ahí, que disfrute mucho con lo pasado, con lo viejo más que con lo nuevo. Me ayuda a entenderme un poquito, a entender a los demás también.

    La pregunta siempre está ahí, acompañándonos, porque la pregunta es la respuesta.

    • Estimado José Antonio:
      Me ha gustado la idea de que la pregunta es la respuesta. Porque preguntamos no para quedarnos en la pregunta sino para caminar hacia la respuesta.
      Estoy a la espera de tu explicación sobre las comillas.
      Será, probablemente, mañana.
      Buenas noches y feliz domingo.
      MAS

      :

  7. Bueno.

    Ya está.

    Uno siembra, y cada uno, con el fruto de la semilla sembrada, con su libertad, puede hacer lo que entienda, hasta quitarse la vida como los protagonistas. Uno en la ficción. Otro en la vida real.

    Es inevitable que acabe llorando ” como una mujer”, o un niño. ( lo entrecomillado lo explico en mejor momento).

    Un saludo preguntones.

  8. Preciosa y precisa la anécdota que explica por qué des importante saber qué es lo que quiere saber el que pregunta.
    Me ha gustado también el catálogo de formas de hacer preguntas. No había reparado en la enorme diversidad de posibilidades que existen.
    Gracias por el artículo y gracias a quienes comentan.
    Saludos.

  9. El artículo no tiene desperdicio. Creí agotado el tema el sábado pasado y veo que este nuevo artículo sobre el tema abre nuevas dimensiones y apunta a otras que ni siquiera se han tocado.
    Pienso en los entrevistadora, en los periodistas, en los interrogatorios policiales… Pienso en los detectores de mentiras… Cuántas facetas en las que la pregunta es esencial
    Es que la comunicación humana es extraordinariamente compleja.
    Las preguntas son la base del aprendizaje.

    Saludos dominicales.

  10. ¡Querido Maestro!
    Si quieres caminar por este disparatado mundo e intentar conocerlo te tienes que hacer infinidad de preguntas.Unas las lanzas al vuelo sin saber a quien van dirigidas ni siquiera si quieres recibir respuestas,son las más precisas las que nos hacemos a nosotros mismos, quizás para conocernos, es un arte,sin duda.
    Preguntas y respuestas no siempre acertadas y difícilmente evaluadas. Una sin razón, cuestionable como los límites del tiempo,en la que nada una diversidad de criterios y pensamientos que abruman a los más sabios.
    No me gustan las preguntas malas, intencionadas, que surgen de la personas que quieren saber más de la cuenta.La intuición me hace a veces comprender por donde van.
    Prefiero las preguntas asertivas,cómplices, que buscan la solución a problemas y ponerse en el lugar del otro para resolver conflictos.
    ¡Considero un arte saber preguntar!
    Reflexiones que siempre hago con la lectura de su comentario.
    ¡Felicidades por todo lo que nos aporta cada semana!
    ¡Un placer leerle!
    Sin más me despido con un cordial saludo para usted y todos los comentaristas.
    ¡Buen Otoño!

    • Querida Loly:
      En efecto. hay preguntas malintencionadas, preguntas aeu hacen daño tanto po lo que pretenden saber como la forma de ser planteadas. Son preguntas que nacen de la maldad, como digo en el artículo. Hay que desterrar las preguntar que son puñales que pretender herir y matar. Esos no tienen que florecer. Esas se tienen que agostar.
      No son las que quiero impulsar en el aula ni en la vida.
      Como en casi todo, hay una vertiente positiva y una negativa.
      Feliz otoño también para ti.
      Besos.
      MAS

  11. El ejemplo de la pregunta del niño no puede estar mejor elegido. Está clarísimo. Lo que él quería era otra respuesta muy diferente a lo que la madre le dijo. Habría que verla cara del niño.
    ¿Qué es lo que necesita y quiere saber quien pregunta? Eso es fundamental.
    A veces proyectamos nuestras inquietudes en las que podría tener el que nos pregunta, pero no siempre se acierta. Hay que saber qué hay detrás de las palabras.
    Saludos.

  12. Para no trillar el tema de la importancia de la pregunta, de la que se ha hablado y bien en esta entrada y en la anterior, como en los comentarios que las acompañan, voy a “desviar” la atención por otra vertiente.

    Se trata de la necesidad de utilizar el lenguaje de forma clara y precisa, para ello se necesita un conocimiento amplio del vocabulario y la gramática de un idioma.

    La formulación de preguntas y la elaboración de las respuestas se ven sometidas a estos ámbitos lingüísticos. No sólo por la existencia de palabras polisémicas, como sucedía en el caso del pene de penar con el pene de orinar… Sino porque, además, el contexto lingüistico influye en la comunicación, más aún en una lengua como la castellana que es rica en frases hechas, frases que pòr cierto entrañan gran dificultad para su comprensión para los niños autistas (las interpretan literalmente)…

    Preguntar y responder con rigor lingüistico denota también el uso de procesos cognitivos. De ahí, que debamos comprobar no sólo la creatividad de la pregunta y de la respuesta sino el uso de la lengua para plantearlas y responderlas.

    Saludos.

  13. Querido Juan Carlos:
    Totalmente de acuerdo. Algún día volverá al lenguaje. Porque, efectivamente, ESTILO ES PRECISIÓN.
    La precisión en el uso de los conceptos, el rigor en la construcción de las frases, el buen uso de las preposiciones y de los signos de puntuación… Todo es importante. Todos conocen aquella significativa anécdota en la que la colocación de una coma en una frase llevaba aparejada la vida o la muerte de una persona…
    Algún día abordaré el tema en un artículo.
    Gracias por subrayar este aspecto tan importante.
    Un abrazo.
    MAS

  14. Hay varias cuestiones que influyen en el hecho de hacer preguntas bien hechas, apropiadas en el momento oportuno:
    – inteligencia para plantear cuestiones de calado y no meras tonterías
    – dominio del lenguaje para expresar lo que realmente se quiere preguntar
    . valor para expresarse en público si la situación lo requiere
    Y luego hace falta capacidad para estar atento y receptivo a la respuesta.
    Saludos sinceros.

  15. Querido Miguel Ángel:

    Como siempre un verdadero disfrute leer tus artículos. Es increíble las diferentes sensaciones que surgen de línea en línea, desde risa, reflexión, interrogantes…
    Evidentemente, el pensamiento central de tu artículo destaca la importancia del ingenio para crear, propiciar y contestar preguntas.
    Ojalá podamos adquirir estas habilidades, lográramos comprender lo que nos preguntan y formular adecuadamente nuestras interrogantes.
    Saludos,

  16. Querida María:
    Precioso comentario, que recoge muy el contenido del artículo.
    Y, efectivamente, es importante esa doble cara de la moneda: saber preguntar y saber responder.
    Hay que intentar ambas cosas.
    Besos y gracias por leer y escribir.
    MAS

  17. Hola,

    Iba diciendo en el artículo anterior, sobre el monólogo interno, el rumiar, el reconcome. El qué, el cómo, el quién, el cuando, el porqué,…y sobretodo, ¿qué quiero?. Lo positivo y lo negativo. La escuela ideal, el aula ideal, el ambiente ideal, enseñar la realidad de lo que es el ser humano. Solo con ver las noticias vemos algo. Cuerpos de niños pulverizados en mil pedazos en tal atentado. Los cientos o miles de políticos ladrones. Preparar al buen soldado para la guerra. Preparar al buen alumno para la vida. El soldado, en su entrenamiento, arrastrará carros, pasará sed, fatiga, sudor, miedo, hambre. El alumno, igual, porque la vida es la guerra, la vida es una realidad muy distinta del mundo entre algodones que se enseña en la escuela que yo conozco. La escuela yerra. Mira que es pesado el quintiliano este, siempre con la misma murga. ¿Qué quiere el quintiliano este?. Tal vez su desatino en agradabilidad venga del sufrimiento que ve. Tal vez quiera llamar la atención de algo y no encuentra recursos más fáciles. Tal vez sea su propio ego, llamar la atención, ¿pero quién es?. Si no sabemos quien es, su fama será difusa. Las preguntas capciosas, malas, malpensadas, negativas, duras, enfadadizas -esto creo que es un neologismo-, ¿evitarlas?, ¿por qué?.Y luego el soldado, digo, el alumno, cuando se encuentre con ellas en la vida real, ¿qué hace?, y hala, sin estar entrenado para ello, será débil frente al enemigo contrincante, y todo por falta de entrenamiento. ¿No será más instructivo para el soldado, digo, para el alumno, saber que existen, saber detectarlas, saber usarlas, conocerlas, familializarse con ellas, sobretodo aprender de ellas su buen NO USO, como los fusiles, y así estar preparado para actuar responder ante lo negativo?. La escuela ha de ser un lugar de instrucción prioritaria para la vida, pero no para la vida ideal en exclusiva, para la vida real misma que esperará al soldado, digo al alumno, digo a la persona, en un futuro. Va, retorcidos pensamientos quintilianenses. Sigo pensando en los millones de jóvenes parados en Andalucía, la mejor tierra y con mejores recursos del mundo. ¿Por qué están parados?. Sufren muchos los parados, aprendieron un método de vida que les hace sufrir demasiado. La familia yerra, la calle yerra, pero los justifico en que no tienen motor de arranque que pare el sufrimiento. El motor de arranque está en la escuela, y ésta sigue errando. La escuela yerra, ah, eso ya lo dije, lo dejo. Al menos, los libros, algunos, se acercan más a la realidad de la vida. En éstos, los maestros escritores se preocupan de que se plasme lo que existe en el mundo en su integridad, lo adverso también. En las noticias de las televisiones y radios, normalmente, también.

    Y ahora cojo la azada y me voy a regar, hala.

    Tengan un buen día.

    • Estimado Quintiliano:
      Comparto la preocupación que expresas sobre esta importante cuestión: ¿para qué sirve la escuela?, ¿para qué tipo de vida prepara si es que prepara para alguno?
      Es la cuestión capital. Una cuestión que, a mi juicio, tiene tres partes complementarias:
      1. Reflexionar, saber, determinar qué es lo que pretende. QUEREMOS FORMAR CIUDADANOS PARA UNA VIDA…
      2. Actuar de una manera racional y coherente pata alcanzar ese fin.Porque no todas las formas de actuar llevan al fin pretendido.
      3. Comprobar si con esa manera de actuar se está consiguiendo. Es decir, cuando terminan en la escuela, ¿c´pomo afrontan la vida?
      He dicho más de una vez que no hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada.
      Y hay otra cuestión que un grupo de investigadores de la Autónoma de Madrid se esta planteando desde hace años: ¿Ya muerte? Han escrito varios libros, entre otros, DIDA>CTICA DE LA MUERTE. Porque llega la muerte de los seres queridos y la propia. Parecería que no hay nada que hacer al respecto. Importa el trabajo y la vida, pero no la muerte.Y, sin embargo, llega.
      Buen día también par ti, desde el ordenador a la azada.Como mi padre fue agricultor y hortelano sé muy bien de lo que hablas, aunque yo nací y crecí en Grajal de Campos, un pueblo de la provincia de León. Un pueblo con un hermoso castillo árabe del XVI, perfectamente conservado, un palacio renacentista y una iglesia parroquial que tiene esta peculiaridad arquitectónica: tiene cinco esquinas y si se le añadiera una más tendría solo cuatro.
      Saludos y gracias por participar.
      MAS

  18. Como dice María, el artículo tiene muchas vetas: provoca sonrisa, preocupación, reflexión… Creo que todos los aspectos son importantes para abordar una cuestión tan compleja.
    Cada uno puede hacerse a sí mismo preguntas. Puede hacerlas a los demás.
    Y puede hacérselas a la vida.
    También contestamos a preguntas. En ese sentido es muy elocuente el ejemplo que se aporta para ver lo esencial que es saber lo que quiere preguntar la persona que formula el interrogante.
    Saludos.

    • Querida Margarita:
      Las preguntas que uno se hace a sí mismo son importantísimas. El problema es que al contestarlas nos engañemos de forma más o menos consciente.Me remito al artículo LA LOGICA DE AUTOSERVICIO que podrás encontrar en este mismo blog.
      Besos.
      MAS

  19. Yo no puede entender la vida y la enseñanza sin preguntas.
    Para que haya una búsqueda tiene que haber antes una pregunta.
    Hay preguntas y preguntas, como bien se explica en el artículo.
    Resulta determinante saber formularlas con rigor y profundidad y también saber responderlas con acierto, sensibilidad e inteligencia.
    No se debería avergonzar a nadie que haga una pregunta.Lamentablemente hesito hacerlo muchas veces en las aulas.
    Buena semana.

  20. Hola familia del Adarve.

    A vueltas con las preguntas de Miguel Ángel. Yo entiendo que este hombre, con cada uno de sus artículos semanales, aparte de lo que en su propio artículo nos proporciona y cuenta, nos interpela sobre nuestra opinión sobre cada cuestión. ¿Qué sabes? ¿Qué sientes? ¿Qué opinas? ¿Qué te gustaría saber? ¿Qué te gustaría preguntar?

    Es decir. Se establece un diálogo. Se produce un turno de preguntas de ida y vuelta. Se aprende. El solo nos abre el tema. Luego hay múltiples preguntas fuera de él, fuera de nosotros, pero que pueden formar parte de nosotros mismos y aún no nos habíamos enterado.

    Si está bien, para qué cambiarlo, para qué estropearlo con mis palabras. Yo sólo sé darles mil vueltas a las cosas. Estos autores saben expresar bien mis pensamientos, están preparados y viven de eso, es su profesión.

    “La calidad de nuestras vidas la determina la calidad de nuestro pensamiento. La calidad de nuestro pensamiento, a su vez, la determina la calidad de nuestras preguntas, ya que las preguntas son la maquinaria, la fuerza que impulsa el pensamiento. Sin las preguntas, no tenemos sobre qué pensar. Sin las preguntas esenciales, muchas veces no logramos enfocar nuestro pensar en lo significativo y sustancial.” (Linda Elder y Richard Paul 2002).

    “El acto de interrogar, de preguntar, es inherente a la naturaleza humana. Expresa la curiosidad por conocer, por trascender más allá de la experiencia de las cosas. La pregunta nace de la capacidad de descubrimiento, del asombro, y por ello la pregunta implica riesgo.” (Escobar Guerrero, 1990).

    “La pregunta como estrategia, como pedagogía o didáctica, se constituye en una opción educativa para pensar y aportar a una educación para la incertidumbre, y para desarrollar formas de pensamiento flexibles, y actitudes críticas y creativas hacia el conocimiento, cualidades que constituyen la base de todo quehacer investigativo, y que son fundamentales en la formación de los profesionales en la actual agitada e incierta condición posmoderna.” (Plata Santos, Primer Semestre 2011).

    “Debemos tener muy presente que en el ámbito de nuestras culturas latinoamericanas, al estudiante se le ha negado la posibilidad de preguntar y no sólo en el proceso educativo, sino en toda la vida cotidiana, en toda la vida cultural, porque en las estructuras de poder tradicional y vigentes, la pregunta se convierte en subversiva.” (Zuleta Araújo, enero-marzo 2005).

    “La Pedagogía de la Pregunta es un componente de la Educación Nueva, que implica no sólo innovar programas, libros, estructuras escolares, sino también rescatar el papel crítico y constructivo de la pregunta. Las preguntas constituyen un instrumento fundamental en la formación del carácter, el desarrollo de la inteligencia y el cultivo de las relaciones de afecto y mutuo respeto de maestros y alumnos. Es difícil imaginar una materia o situación pedagógica donde no pueda aplicarse este método, que ofrece la posibilidad de participación creativa a los estudiantes.” (Habed López, 2012).

    “Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho» (Freire, 2003, p. 47), la educación en general, es una educación de respuestas, en lugar de ser una educación de preguntas. Una educación de preguntas es la única educación creativa y apta para estimular la capacidad de asombrarse, de responder a su asombro y resolver sus verdaderos problemas esenciales, existenciales y del propio conocimiento. El camino más trillado es, justamente, la pedagogía de la respuesta porque en ella no se arriesga nada. Con la pregunta nace también la curiosidad y, con ella, se incentiva la creatividad. De hecho, se puede llamar educación tradicional a la que «castra la curiosidad)) (Freire, 1985, p. 53), la que estrecha la imaginación e hipertrofia los sentidos mediante la mera comunicación a transmisión de respuestas.” (Vargas Guillén, G. y Guachetá Gutiérrez, E., 2012).

    “Las preguntas darán lugar a respuestas y estas a nuevas preguntas. Lo he dicho no hace mucho en un tribunal de tesis: Todas las tesis deberían llevar un subtítulo: Preguntas y respuestas y peguntas… Las tesis, los libros, las clases, las conversaciones, la vida… obedecen a este lema: preguntas y respuestas y preguntas. Nunca se puede poner el punto final. En este terreno solo hay puntos suspensivos.” (Santos Guerra, no hace mucho).

    Todo esto anterior suena, puede sonar, un poco a tostón. Suena a respuestas a preguntas que no hemos formulado, que no nos interesa. Pero, no os equivoquéis. No son respuestas. Son preguntas a las que debemos pensar respuestas que, seguramente, nos van a llevar a nuevas preguntas y a un nuevo inicio del ciclo que propone Miguel Ángel.

    No os aburro más. Para compensaros, de vez en cuando, os iré contando alguna batalla más personal. Aunque puede que me lleve tiempo disponer de ella, pues mi vida es muy aburrida y monótona desde que he regresado de la última guerra.

    Ah, me olvidaba. Este Domingo tengo que ir a votar, pero ya no sé muy bien qué, cuándo, para qué, por qué, no me entero, me tienen un tanto aburrido. Nacionales, comarcales, de vecinos. Andalucía, Valencia, …, Galicia. Me voy a hacerme unas cuantas preguntas existenciales, a ver si me encuentro. (En Galicia no va a pasar lo que en España. Aquí sabemos votar) (¡Joder!).

    Abur, familia. Un fuerte abrazo a todas y todos.

    • Estimado José Antonio:
      Bueno, esto es un nuevo artículo. Así da gusto.
      Está claro que la invitación a preguntar es muy fructífera.
      Hay que agradecer las citas que nos ofreces, además de lo que aportas de tu cosecha.
      Algunas veces he pensado que las orejas al lado de la cabeza tienen forma de dos interrogantes, lo que constituiría un símbolo de la total interrogación.
      Respecto a las votaciones, ya sabes. Hay que votar. Saber a quién y saber para qué es la gran cuestión. Menuda papeleta.
      Un gran abrazo.
      MAS

  21. Por lo que se ve en el artículo hay mucho tipo de preguntas y muchísimas formas de plantearlas.
    Otra cuestión es a quién se dirigen. Hay personas con capacidad de respuesta y otras que solo pueden contestar “no lo sé”.
    Una tercera cuestión es qué es lo que entiende el que recibe la contestación, cómo asimila la respuesta.
    Finalmente, hay que ver cómo esa explicación genera una nueva tanda de preguntas.
    GRACIAS.
    SALUDOS.
    PREGUNTAS.
    .

  22. Te cojo el testigo para segir habllendo de ese imprtante tema, la muerte, sr
    Guerra.

    Interresntes aportaciones, sr. Lema.

    Buen dia….oh..qe habilidad teno con el movil

  23. Muy bien, Sr. Lema. Siga usted así, en sus ensoñaciones, disfrute, disfrute, que ya se pegará una leche de realidad cuando menos lo espere.

    Es usted un desastre de hombre, si es que es hombre, no hace nada de lo que debería hacer. ¿Sí o sí? Siempre con tonterías, con enredos, con preguntitas que no le llevan a sitio útil, a sitio bueno.

    Se gasta 25 euros en menos de 50 hojas, que no tienen ni una sola foto. Dibujitos de niños que no saben dibujar y un montón de chorradas sobre docentes que, al parecer, no tienen mejor cosa que hacer. Vamos, en su línea de personas. Mucho preguntar y poco que hacer útil para con sus alumnos, que luego salen como salen de sus carreras.

    Ahora, supongo que, para sacarle más partido a los 25 euros, que más le valdría gastarlos en comida o guardarlos para épocas de mayor necesidad, que le llegarán, pretende chapársela de cabo a rabo. No deja de sorprenderme hasta qué punto puede llegar su imbecilidad. Y creo, en lo que le voy conociendo, que aún me aguardan más sorpresas en cuanto a superarse en este sentido.

    Piénsese bien lo de la profesión feminizada, de Pilar Ballarín, lo del machismo y la Educación Infantil. Se va a meter en un nuevo charco.

    Haga, por una vez, lo que tiene que hacer. Se le va a quemar la comida. Y, shhhh, no diga nada. Así. Está más guapo calladito.

  24. Estimado Quintiliano:
    Creo que la muerte es el tabú del siglo.
    La muertes se esconde a la vista de las personas. Como si no existiera. Como si no nos fuera a llegar nunca.
    Cuando yo era niño y monaguillo en mi pueblo Grajal de Campos veía cadáveres con frecuencia, tanto en las casas como en la Iglesia o en el cementerio.La campanas tocaban “a muerto” y, en su peculiar lenguaje, nos decían si el fallecido era un niño o un adulto. Todo el pueblo estaba en el entierro. Ahora un niño no ve un cadáver nunca. Los coches fúnebres se camuflan en el tráfico y su visión es tan fugaz que no despierta reflexión o comentario alguno.
    La muerte es algo excesivo.
    Dice Saint Just que a la muerte, como al sol, no se les puede mirar de frente.
    Pero yo creo que sí hay que mirar, aunque con unas buenas gafas protectoras.
    Pienso en una mirada laica, no trascendida por lo religioso.
    Seguiremos pensando en la vida y en la muerte.
    Saludos cordiales.
    MAS

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