La casa de los mil espejos

25 Jul

Esta mañana he hablado en la cafetería de la Facultad con una amigas y ex alumna que se ha presentado a las oposiciones de magisterio de Primaria en Málaga. Estaba defraudada por no haber tenido éxito, máxime teniendo en cuenta que  en su tribunal había una sola plaza y ella había quedado en quinto lugar.  ¡Por cuatro puestos!

El perro está muy feliz ese día y comienza a dar saltos de alegría. Ve con agrado que mil perros a su alrededor dan saltos de alegría como él.

Me duelen tantos jóvenes en busca de un trabajo coherente con la formación recibida. Y toda la frustración que genera el fracaso en intentos que han supuesto muchas horas de esfuerzo y mucho dinero en la preparación realizada en academias de diferente pelaje.

No me gusta el actual sistema de selección del profesorado. Hace unos años dirigí una tesis doctoral sobre este asunto y pude comprobar que no hubo ni una sola opinión favorable de los numerosos informantes seleccionados sobre el sistema de selección del profesorado de Primaria: inspectores, opositores, miembros de tribunales, profesores de academia, tutores, teóricos, políticos… El sistema es malo cuando se hace bien y es desastroso cuando, se desarrolla defectuosamente. Mi  amiga me contaba esta mañana que el presidente del tribunal estuvo hablando por teléfono todo el tiempo que duró su examen oral. Sin tener en cuenta lo mucho que ella se jugaba en esa prueba. Cuando el zorro persigue a  la liebre, el zorro se juega la cena y la liebre se juega la vida.

¿Cómo es posible seleccionar a los mejores con un sistema centrado principalmente en los saberes, muy poco en las destrezas y nada en la forma de ser, de sentir y de pensar? Para una tarea tan importante como es la educación habría que elegir a las mejores personas, a los mejores profesionales de un país. Recuerdo con frecuencia el pensamiento de Herbert Wells: “La historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe”. No puede seguir vigente ese deplorable estado de opinión que viene a decir que quien no vale para otra cosa vale para ser docente. Lo decía Bernard Shaw con su peculiar ingenio: “El que sabe, hace y, el que no sabe, enseña”.

Imagino la enorme alegría que sentiría mi amiga y ex alumna de haber obtenido esa plaza a la que concursaba. Me imagino cómo comenzaría el próximo curso al hacerse cargo de un grupo de alumnos y de alumnas de Primaria de la escuela pública. Pienso en ella como si  estuviese entrando  en el Paraíso: un trabajo que le gusta, una tarea para la que se ha preparado durante muchos años, el contacto con los niños y las niñas, un quehacer ilusionante, un sueldo módico pero seguro para toda la vida… Imagino también a otros docentes que, después de las vacaciones, se verán abocados a iniciar el nuevo curso con pesadumbre y dolor. Docentes que lo harán como si fuesen a cumplir condena.  Hay quien va los lunes hacia la escuela como iba aquel condenado a muerte un lunes camino del patíbulo, diciendo: mal empiezo la semana. ¿Por qué esta notable diferencia? Sin duda, no por la naturaleza de la tarea ni por las condiciones de la misma sino por la actitud con la que llegan a ella los distintos actores, por el ánimo con el que afrontan ella actividad educativa.

Me preocupa mucho el desafecto que veo en algunos y algunas docentes sobre la tarea que realizan. Y pienso en la enorme ilusión que personas como esta candidata vería colmada de poder tener un puesto de trabajo en la escuela pública, una escuela que ella ama y defiende con especial pasión. Me imagino también lo felices que podrían ser con ella sus alumnos y alumnas.

Leí hace años, no sé donde, una historia que ejemplifica muy bien lo que quiero decir.  Cuenta esa historia que en las afueran de una ciudad había una casa abandonada en la que se conservaba una sala ovalada que tenía mil espejos Un perro vagabundo que transita por la zona, atraviesa un agujero de la puerta de esa casa, sube unsa escaleras medio desvencijadas y llega a la sala de los mil espejos. El perro está muy feliz ese día y comienza a dar saltos de alegría. Ve con agrado que mil perros a su alrededor dan saltos de alegría como él. Y piensa:

–       ¡Qué lugar tan hermoso!

Comienza a mover el rabo de manera festiva y ve que mil perros mueven el rabo de la misma forma, saludándole. Se congratula por la maravilla de aquel lugar. Piensa  pasar en ese sitio maravilloso do el tiempo que pueda. Es alegre y divertido.

Horas después pasa por delante de la puerta otro perro vagabundo.  Entra por el mismo agujero de la puerta y sube, por la misma escalera, a la sala de los mil espejos. Este segundo perro ese día está rabioso, enfurecido, malhumorado. Saca los colmillos de manera violenta y ve con horror que mil perros le muestran a él los colmillos. Se asusta mientras piensa:

–       ¡Qué lugar más horrible!

Comienza a ladrar de manera furiosa y ve que mil perros le ladran a él de la misma manera. Decide irse de forma rápida y no volver a pisar por allí.

Era la misma casa, la misma puerta, la misma escalera, la misma sala, el mismo día… Pero su actitud era diferente. Y esa actitud de partida se vio multiplicada por mil.

Me pregunto muchas veces si no será la escuela para los docentes la casa de los mil espejos. La casa que devuelve multiplicada por mil la actitud con la que cada uno llega a ella todos lo días.

Se puede comprobar fácilmente. Separados por un tabique que apenas tiene veinte centímetros, con las mismas circunstancias, los mismos jefes, los mismos alumnos, las mismas familias… está de un lado un profesor entusiasmado que es feliz y que hace felices a los niños  y a las niñas con quienes trabaja y del otro un colega amargado que hace desdichados a todos quienes mira y habla.

Claro que influyen las circunstancias, las condiciones del trabajo, el equipo, el tipo de director, la postura del alumnado, las exigencias del trabajo, la buena o mala participación de las familias… Pero, en definitiva, lo que cuenta es la actitud con la que se afrontan. Porque las dificultades para algunos son retos y estímulos. Para otros son lacras insuperables.

La actitud que parte de los motivos que han llevado a ejercer esta profesión. Hay motivos educativamente pobres y motivos educativamente ricos. Una cosa es decidir ser docente porque de algo hay que comer y otra  ser atraído por una actividad apasionante que da sentido a la vida de los individuos y pone las bases de una sociedad más justa. La actitud parte de una disposición emocional apositiva hacia la tare y hacia las personas con quienes se comparte y a las que se destina. Esta profesión tiene autoridad por el amor a lo que se enseña y el amor a quienes se enseña, dice Emilio Lledó.

No abogo por una postura conformista, resignada, pasiva y pesimista ante las condiciones del trabajo docente. Creo que hay que luchar para exigir mejores condiciones laborales para los docentes. Con valentía, con perseverancia, con optimismo y con ilusión. Hago una llamada aquí a la importancia de la actitud con la que se hace frente a las exigencias del trabajo. Un trabajo, en este caso, que haría feliz a mi amiga y ex alumna y que, lamentablemente, a otros que van cada día a las aulas, les llena de  amargura y decepción.

23 thoughts on “La casa de los mil espejos

  1. Querido Maestro!
    Interesante artículo de una realidad que se muestra cruel y que provoca que una piense que no sólo las luchas por llegar son eficaces sino que también tiene que haber unas circunstancias que yo la llamo suerte que por encima de todo ese día te toque con su varita mágica.
    Soy una de esas personas que ha luchado en la vida por conseguir un deseo y que al final la conformidad se ha hecho amiga mía y me ha llevado por otros terrenos.
    Pero no crea que me he dejado vencer, mi vida es una lucha y seguirá siendo mientras tenga un aliento este frágil cuerpo.
    Cambian por supuesto los objetivos,las maneras, los ideales, a la que vas cumpliendo años ves las cosas con colores diferentes.
    Me hubiera gustado como la chica que relata obtener una plaza fija docente, pero mi historia ha sido de un ir y venir en trabajos de toda índole que yo he asumido con todo el amor que cabe en mi corazón
    Quizás no he sido afortunada pero eso me ha ayudado a estar más cerca de las personas que actúan con el corazón mirando lo que sienten no lo que son.
    Pienso como usted que las actitudes son las que hacen vencer en las batallas individuales y más aún si son positivas.
    Por eso vivo pensado que quizás al final de camino las cosas buenas vendrán!
    Sin más me despido con un cordial y afectuoso saludo.
    Espero disfrute de un buen verano!

  2. Querido Miguel Ángel:

    Los exámenes de oposiciones tienen un componente de lotería bastante alto, puesto que el número de plazas es muy reducido en comparación con el de aspirantes, por lo que entiendo la frustración que genera en quienes concursan (curiosa palabra esta) para obtener una plaza con la que trabajar con seguridad y con una mirada tranquila hacia el futuro.

    Este año, en mi caso, he recibido la grata y feliz noticia de que también una amiga y antigua alumna ha sacado las oposiciones; eso sí, después de estar bastantes años de interina en pueblecitos de un lado para otro, en diferentes provincias.

    Comentas que la alumna se sintió muy molesta viendo al presidente hablar por el móvil mientras ella exponía: una falta básica de educación y respeto, que ya habla de por sí de la talla moral de quien tiene esta actitud.

    De todos modos, y al hilo del tema de tu artículo, quisiera comentar brevemente lo que yo llamo “evaluaciones ideológicas” y que son muy duras de asimilar por quienes las sufren. Te cuento.

    Este año he dirigido doce TFG (Trabajos Fin de Grado) en Córdoba y he asesorado uno en la Universidad de Málaga, a petición de la autora (una joven amiga) que me lo solicitó, dado el desinterés de su tutor hacia el tema que llevaba hacia adelante.

    Comienzo por el segundo. La temática versaba sobre los modelos masculinos y femeninos en la publicidad. La abordaba desde un punto de vista crítico y a favor de una sociedad igualitaria con respecto al hombre y la mujer.

    El trabajo te puede asegurar que era magnífico: muy bien fundamentado, con una pulcritud en la escritura que es difícil encontrar en el alumnado y con un montón de lecturas, desde Simone de Beauvoir hasta el gran sociólogo francés Pierre Bourdieu.

    Dado que en su Facultad (no sé si es igual en toda la Universidad de Málaga) el tutor asigna el 40%, se encontraba próxima al sobresaliente, a pesar de su dureza de quien formalmente la tutorizaba. Pues bien, en la defensa formada por dos profesores y una profesora, se dio cuenta de que no se habían leído su extenso trabajo: la felicitaron y le realizaron preguntas sin conexión con su trabajo.

    Resultado: un simple aprobado, que le bajó considerablemente la calificación. Razones: para mí son ideológicas: el trabajo de esta alumna estaba en las antípodas de los valores de quienes la juzgaban y la “castigaron” para que no vuelva a hablar de “La dominación masculina”, título de una obra de Bourdieu en la que se apoyaba, además de otras muchas.

    El segundo caso es un tanto paralelo al anterior, pero más doloroso por la comparación que se podía establecer con sus compañeros/as de TFG a los que tutoré.

    Resulta que a todos les seguí y les corregí de igual forma, con el mismo empeño para todos. Los trabajos, a mi modo de ver, eran muy buenos. Algunos tuvieron sobresaliente e, incluso, matrícula de honor.

    Pero una alumna que presentaba un estudio del desarrollo emocional de niños y niñas de padres que se han separado o divorciado, haciéndolo a través del dibujo de esos escolares, que como bien sabes es una de mis líneas de investigación, recibió un simple aprobado por parte de su tribunal.

    La alumna se sintió muy mal, pues no entendía las razones de esta nota tan baja. ¿Y cuáles fueron? A mi modo de ver, se encontrarían en que en el tribunal había dos miembros del Opus a los que no les hacía ninguna gracia esta investigación, pues el divorcio de los padres choca con su rígida moral.

    No quise decirla nada de esto a la alumna para que no sintiera más decepción en su finalización de los estudios.
    No sé, Miguel Ángel, si esto que llamo como “evaluaciones ideológicas” lo has tratado en alguna ocasión. En caso de que no fuera así, creo que merece la pena detenerse en ellas.

    Bueno, dije que iba a ser corto… y, como me suele suceder, me alargo más de lo previsto.

    Un abrazo desde Córdoba.

    • Querido Aureliano:
      Tus comentarios son largos porque dices muchas cosas y las dices muy bien.
      La caso de lo que llamas evaluaciones ideológicas es sangrante. Negar que existen sería negar la evidencia.
      Hay que denunciar esos casos, como haces en estos dos casos que comentas.
      Es difícil combatirlas porque los evaluares suelen negar los criterios que utilizan y atribuyen la mala calificación a otros motivos.
      Haría que denunciar esos casos y proponer la revisión de esos trabajos por otros tribunales.
      Un cordial saludo y felices vacaciones.
      MAS

  3. Querido Miguel Ángel:

    Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Es cierto que en ocasiones hay actitudes de algunos miembros del tribunal muy reprochables, pero por mi experiencia, no es lo habitual. Este año participé como presidente del tribunal 55 de educación primaria, y como en la anterior ocasión, pude vivir un proceso injusto e invalido para la selección de las personas adecuadas.
    Además, las circunstancias en la que se desarrollan son inhumanas, por eso decidí publicar una carta abierta a un tribunal de opisiciones en el diario Malaga Hoy. A continuación adjunto la carta.

    CARTA ABIERTA A UN TRIBUNAL DE OPOSICIONES

    Tal y como se ha venido produciendo en los últimos años, de manera bianual se convocan oposiciones de Educación Infantil y Primaria en la comunidad andaluza. Un hecho lleno de peculiaridades en función de los ojos que lo perciben. Por un lado, los aspirantes, cargados de tensión y de horas de estudio, noticias, rumores, etc.; por otro, los responsables de la evaluación y de la gestión del proceso; entre éstos, los miembros de los tribunales de oposiciones, que desde principios del mes de junio le dedican tiempo y buen hacer al proceso de selección.

    La constitución de los doscientos cuarenta tribunales para la gestión de unos treinta mil opositores y opositoras en el año 2015, se convierte en una tarea más que imposible si no fuera por la colaboración de miles de funcionarios designados a tal efecto que, una vez asumida la designación, y celebrada la primera reunión del grupo, se ponen a trabajar con gran profesionalidad y disposición.

    En el primer contacto entre los miembros de los tribunales y los aspirantes, el día del acto de presentación destaca, por regla general, la cercanía con los opositores/as, la comprensión ante las dudas fruto de los nervios acumulados durante meses, la paciencia, la sensibilidad e incluso, el cariño de las palabras utilizadas. Definitivamente se constata que los maestros y las maestras (en este caso vocales) están hechos de una pasta especial, bañada de empatía. Detrás de ellos quedan, en la sombra, las comisiones encargadas de coordinar el proceso, que brindan su apoyo y su tiempo en todo momento y de un modo impecable. Ese personal tan denostado que pertenece a lo que llamamos “La Delegación”.

    Lejos de privilegios, los tribunales soportan unos plazos de corrección y de valoración de exposiciones que son, cuando menos, llamativos. Los miles de folios escritos por los opositores/as deben ser ordenados, valorados y grabados en una aplicación en tan sólo una semana, lo que se traduce en jornadas de más de diez horas diarias de corrección. Una vez finalizada esta fase comienzan exposiciones, con unos días adjudicados en función de los aspirantes que han superado el primer examen. Esta distribución otorga diez opositores por día, lo que conlleva jornadas de doce horas, o más, a lo largo de una semana, ya que es necesario estar media hora antes del llamamiento, seguido de una hora de preparación del primer aspirante previo a la exposición, y un tiempo final de organización del día siguiente. Esta situación ha provocado durante este año en particular, debido a las altas temperaturas, algún desvanecimiento de algún miembro del tribunal, ya que las clases asignadas tampoco disponían de aire acondicionado. Imagínense el escenario durante doce horas a unos cuarenta grados.

    Tribunales que siguen estando lejos de privilegios con respecto a las dietas. Para muchos de los miembros, dietas inexistentes por tener su centro de destino en la misma localidad. La norma interpreta que estos funcionarios no tienen derecho a dieciséis euros para comer fuera de casa los días de corrección de exámenes, o valoración de exposiciones. Es de sentido común que en jornadas de doce horas (más una para comer), los miembros de los tribunales no pueden volver a casa, por lo que optan en muchos por llevarse un bocadillo. Privilegiados/as a los que se les indemniza, de media, con unos seis euros la hora de trabajo. A pesar de todo sonríen, tratan con agrado a los aspirantes y les facilitan lo necesario para su tranquilidad ante unos momentos tan decisivos para sus vidas.

    Este derroche de trabajo era valorado muy positivamente por la Directora General de Gestión de Recursos Humanos durante la primera reunión de coordinación de Presidentes y Presidentas el pasado día nueve de junio. En dicha ocasión se mostraba orgullosa, exponiendo que Andalucía era la única Comunidad capaz de llevar a buen puerto un proceso selectivo con tantos miles de aspirantes en tan poco tiempo. Trasladaba el éxito al trabajo de los allí presentes, pero una vez pasado el proceso, sería muy recomendable revisar las condiciones que éstos han vivido. El compromiso con los maestros/as es el compromiso con la Educación, y con ello, una apuesta por las manos que tratarán a las nuevas generaciones. Por eso, desde la humildad del buen docente, y sabiendo de la inteligencia de la Directora General de Gestión de Recursos Humanos, vale la cita de Miguel Ángel Santos, “mientras que los maestros se dedican a enseñar, las personas inteligentes aprenden sin cesar”. Cualquier momento es bueno para aprender y mejorar en futuras ocasiones.

    Enhorabuena a todos/as los que han formado parte del proceso de oposiciones, y en especial a aquellos y aquellas que han dado la cara, los miembros de los tribunales de oposiciones de Educación Infantil y Primaria.

    • Querido amigo:
      Está bien que se conozca la perspectiva desde dentro de los tribunales, porque hay muchas personas (incluido los opositores) que no conocen lo que pasa en su seno y lo que sienten los miembros que participan en un proceso tan complejo.
      Me parece estupenda la carta que publicaste en Málaga hoy. (QUÉ DÍA SE PUBLICÓ. No sé si tuvo comentarios por parte de los lectores. Me gustaría conocerlos.
      Gracias por participar en esos complejos procesos de selección que habría que cambiar con urgencia. Tu tesis es un buen aporte de argumentos.
      Un abrazo.
      MAS

  4. Sugerente reflexión, que nos hace pensar en nuestra actitud hacia la tarea que realizamos y la institución en la que se desarrolla.
    Gracias por el artículo.

  5. Tienes razón. Lo he visto con mis propios ojos. Con la mismísimas condiciones se ven profesores felices y profesores amargados.
    Yo no digo que no influyan las condiciones, pero no son lo más importante.
    En esas cuestiones tiene mucho que el motivo por el que los profesionales de la enseñanza han decidido dedicarse a ella. E influyen también las experiencias que se han vivido en el pasado.
    No es igual disfrutar la profesión que padecerla.
    Saludos en este tórrido verano.

  6. Estupendo texto, que nos hace pensar a todos.
    Y creo que se puede aplicar a la escuela y también a cualquier organización.
    Es muy importante que no echemos siempre la culpa a los demás de lo malo que nos pasa.
    Saludos a todos los lectores y lectoras.

  7. Estoy muy de acuerdo con las reflexiones de Miguel Ángel. Para mí las oposiciones es igual a pesadilla, que ya hace mucho que la pasé. De hecho, las oposiciones, en su mayoría, solo valoran una cosa: la cantidad de datos que tienes en su memoria y el ser humano es mucho, muchísimo más.
    Lo que sucede es que cuando muchos quieren una misma cosa y sólo hay para algunos, los que lo consiguen se van alegres y los otros frustrados. ¿Cómo evitar esa frustración? Pues la verdad que no tengo ni idea.
    Lo que me parece terrible es la frase de Bernard Shaw: el que no sabe, enseña. Que quede como una frase que quiso ser ingeniosa.
    En la educación, como en todas las profesiones, hay de toda la tipología humana: entregados, eficientes, felices, etc. Y sus contrarios.
    Para mi es una satisfacción leer estos artículos y los comentarios de gente tan competente y entregada.
    Saludos.

    • Querido Joaquín:
      Pues es verdad que es difícil luchar contra la frustración que supone intentarlo una y otra vez. La oposición no es como un examen cualquiera, que pueden superar todos los que dominen la materia. Aquí, no. Uno puede saber y saber hacer mucho y no conseguir la plaza en disputa. Pero eso también tiene que ayudar a quien no consigue el éxito. Porque no es que esa persona no valga sino que hay otra mejor o, quizás, que ha tenido más suerte. Es importante que los fracasos no minen el autoconcepto. que no produzcan desánimo. De dos signos menos se puede hacer un signo más.
      A la tarea.
      Un gan abrszo, querido amigo.
      MAS

  8. Querido Miguel
    En su artículo usted habla una parte de la actitud del docente. Creo que este tema es fundamental en la labor docente. Cuando el docente se encuentra frente a un grupo, es como un artista que juega dos roles importantes: es actor y escultor a la vez. El desarrollo de ambos papeles es vital para que el estudiante logre el buscado aprendizaje.
    Para mí, como docente, todo depende de la actitud que tengo, o sea de ese estado de ánimo que expreso de manera bondadosa y pacífica para que los alumnos capten de inmediato todo de mí y provoca en ellos respuestas positivas en su aprendizaje.

    Estoy de acuerdo con usted, que ocupe el cargo de docente, personas justas, preparadas, en constante actualización, además de expertas con una actitud positiva hacia la enseñanza y que se refleja en la conducta y el conocimiento de sus alumnos. Un abrazo querido maestro.

  9. “Querido Miguel
    En su artículo usted habla una parte de la actitud del docente. Creo que este tema es fundamental en la labor docente. Cuando el docente se encuentra frente a un grupo, es como un artista que juega dos roles importantes: es actor y escultor a la vez. El desarrollo de ambos papeles es vital para que el estudiante logre el buscado aprendizaje.
    Para mí, como docente, todo depende de la actitud que tengo, o sea de ese estado de ánimo que expreso de manera bondadosa y pacífica para que los alumnos capten de inmediato todo de mí y provoca en ellos respuestas positivas en su aprendizaje.

    Estoy de acuerdo con usted, que ocupe el cargo de docente, personas justas, preparadas, en constante actualización, además de expertas con una actitud positiva hacia la enseñanza y que se refleja en la conducta y el conocimiento de sus alumnos. Un abrazo maestro.”

  10. Estimada Irma:
    Estoy de acuerdo. La buena actitud de los docentes no solo es beneficiosa para ellos, ya que les hace disfrutar del trabajo. Es buena también para los alumnos y alumnas ya que, a través de ella, generan una actitud emocional positiva hacia el aprendizaje.
    Cultivarla y desarrollarla no es solo un signo de bondad, es una señal de inteligencia.
    Besos y gracias por leer y compartir.
    MAS

  11. Estimado Miguel Ángel:
    ¡Lo que son las cosas! Soy docente de educación secundaria de Uruguay.Comparto todo lo que dices y sientes.Pero me quedé pensando en varias de las respuestas de docentes españoles y no pude más que escribir para contarles que aquí nos sentimos frustrados (al menos algunos docentes) por las razones casi opuestas…Nuestro cambio de grado o categoría en el escalafón docente es “por permanecer y transcurrir”. Es decir, luego de “efectivizarnos” nunca más se nos piden cuentas de lo que hacemos (tenemos algunas inspecciones cada muchos años…pero tienen poco peso real). Y vamos subiendo en el escalafón sin más. No importa si te has seguido formando, si has hecho cursos de actualización , maestrías,publicaciones….solo importa “ser cada vez más viejo”. Y fíjate que eso también resulta ser terrible, porque termina desmotivando a aquellos que queremos ser cada vez mejores profesionales. Por eso te decía que, cuando veo que allí sufren por las oposiciones que sólo evalúan ciertos aspectos (sin duda no los más importantes) puede resultar interesante que conozcan otras situaciones que en el fondo tienen el mismo origen.
    Un saludo cordial a todos desde Montevideo,Uruguay

  12. Querido Maestro:
    Estoy de acuerdo con usted.La actitud positiva,la motivacion y el empeño
    en la labor docente es fundamental para,en el futuro,ver buenos frutos
    Interesante articulo
    Gracias.

  13. Pues sí, la actitud es fundamental.
    Yo lo veo en mi centro. Profesores contentos que trabajan con ilusión y profesores que se pasan el día despotricando.
    Todo es igual para ambos tipos de docentes, hasta el sueldo. Pero están felices y otros amargados.
    Se pasa lo ue a los perros de la magnífica historia que se cuenta en el artículo.
    Feliz verano.

  14. Cuánto ganaríamos los docentes si tuviéramos estas reflexiones en cuenta.
    A mi me preocupa que habiendo tantos maestros sin trabajo que darían media vida por estar en la escuela, haya otros que arrastran la profesión. Habría que mandar a casa a todos los descontentos por el bien de los niños. Esta es una tarea que no s puede hacer bien desde el pesimismo.
    Tendría más cuenta para la gente echar a los malos cirujanos, aunque hubiese que pagarles el sueldo por no hacer nada.
    ¡Qué decir de los maestros que trabajan con la mente!

  15. Apreciado Maestro:
    El Articulo es muy interesante que se trata de la realidad de los docentes.
    Hay Prof. feliz y otro quizás no he sido afortunada pero eso me ha ayudado ha hacer y ha estar mas cerca de las personas que actúan de corazón y con entusiasmo y que hace felices a los niño/as con quienes trabajan, pero lo que cuenta es la actitud que se afrontan y los motivos que han llevado a ejercer esta profesión.
    Esta profesión tiene amor, entrega, carisma a lo que se enseña y el amor a quienes se enseña.
    Gracias.

    • Estimada María Serafina:
      No sé si te he entendido bien. Si no es así, discúlpame. Parece que dices que no has sido afortunada. No sé cuál es el sentido de esta afirmación. En cualquier caso quiero decirte que NINGUNA HERIDA ES UN DESTINO y que, cualesquiera que sean las circunstancias adversas que has vivido tienes todo el derecho a ser feliz.
      Muchos besos.
      MAS

  16. Estimado Profesor,
    Al igual que su ex alumna, yo tampoco he aprobado las oposiciones. En mi tribunal, que no pertenecía al cuerpo de Primaria ni estaba en Málaga, había dos plazas y yo iba la tercera tras haber superado siete exámenes en la primera prueba. Un buen baremo, formado por varios años de experiencia docente, diferentes titulaciones universitarias, idiomas, algún premio internacional en mi especialidad e infinidad de cursos de especialización, no me sirvió para nada porque no logré pasar a la fase de concurso.
    Las dos aspirantes que pasaron la segunda prueba eran mucho mejores que yo, no lo pongo en duda, ya que obtuvieron un 10 y un 9. Las otras cuatro aspirantes, probablemente con un curriculum similar al mío, no logramos llegar al 5. O no supimos conectar con el tribunal o quizás sufrimos una “evaluación ideológica”, término que usaré a partir de ahora con el permiso del Sr. Aureliano.
    La frustración que supone no superar las pruebas de programación y unidad didáctica me hace plantearme ahora cuál sería la postura más lógica para el futuro, ¿seguir manteniendo las teorías sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje, deudoras de mis lecturas de autores como Ud. y de las que estoy plenamente convencida o repetir como un lorito las absurdas programaciones copiadas año tras año unas de otras y plagadas de palabrería que no se plasma luego en la realidad de las clases?
    La observación continua del alumnado, la necesidad de vincular los nuevos conocimientos con los conocimientos previos, la preocupación por la diversidad, la evaluación enfocada hacia la mejora del proceso educativo…no sirve para aprobar las oposiciones, al menos, algunos tribunales no las valoran.
    No me importa… seguiré estudiando y formando parte de esos grupos de compañeros que se esfuerzan cada día y van con alegría a su trabajo…cuando lo tienen.
    Un cordial saludo
    MA

  17. Querida María:
    No te desanimes. Con dos signos menos se puede construir un signo mas. No renuncies a tus ideas sobre la educación. Habrá tribunales sensibles a ellas.
    Es verdad que existe subjetividad en los procesos de evaluación. Tu fortaleza se medirá por la resistencia ante las adversidades
    No sería buenos que tus futuros alumnos perdiesen por desaliento una maravillosa maestra que con toda seguridad serás tú.
    Por definición los túneles terminan.
    Acaso está asomando la luz al final.
    Un beso muy grande,
    MUCHO ÄNIMO. Saldrás adelante.
    MAS

  18. Durante la mañana del día sábado 20 de Mayo, estuve en Rosario en su conferencia que organizó en salón Metropolitano, solo tengo palabras de felicitaciones, soy profesora de Educación Física y hace unos meses que me desempeño como vicedirectora de nivel secundario, cuantas verdades que usted expresa, era encantador escucharlo, cad,a una de sus palabras deja huellas…lo que lamento es no haber comprado un libro y que usted lo hubiese firmado… pero la próxima que pueda volver a escucharlo lo haré.

    • Querida Claudia:
      Muchas gracias por numerosos motivos:
      – por acudir al congreso
      – por asistir a la conferencia
      – por valorar su contenido
      – por entrar en el blog
      – por leer el artículo
      – por hacer el comentario
      – por haber decidido comprar un libro

      Pero, sobre todo, por ser como eres, con ese compromiso con la escuela a través de tu responsabilidad como vicerrectora.
      Te deseo lo mejor en la vida y en la profesión.
      Besos.
      MAS

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