Serenidad

14 Feb

La vida que llevamos hoy suele estar llena de ajetreo, turbulencias y prisas. Nos domina el trajín, nos agobian las tareas, nos desvelan los problemas, nos asedian las dificultades, nos espolea la competición… ¿Cómo mantener la serenidad? ¿Cómo saber qué es lo importante y qué es lo  accesorio? ¿Cómo librarse de las trampas que la urgencia nos tiende en forma de opciones que parecen inevitables?

El muchacho se acercó y pudo observar que en medio de aquella terrible tempestad, entre los relámpagos y el cielo ennegrecido, había una roca que sobresalía del mar y encima de ella un pequeño nido de pájaros.

Decía Ldwing van Beethoven: “Ten serenidad. Solo considerando con tranquilidad nuestra existencia, llegaremos a conseguir nuestro propósito”. Para ello hay que tener un propósito. Y creo que el principal es tratar de ser felices. ¿Cuántas veces, ante la muerte de un ser querido, nos hemos dicho que es necesario ordenar nuestra vida  en orden a lo verdaderamente importante? “¿Cuántas veces nos hemos sorprendido corriendo sin saber a dónde íbamos? “ ¿Por qué tanta prisa si acaso vamos en la dirección equivocada? Todo pasa, solo la serenidad permanece”, apuntaba Lao Tsé.

Acabo de recibir, como obsequio de la autora, el libro de Cristina Gutiérrez Lestón titulado “Entrénalo para la vida”. El subtítulo no puede se más esclarecedor: “Hay padres que preparan el camino para sus hijos y padres que preparan a sus hijos para el camino”.

Cristina es una  educadora nacida en Alemania que está trabajando desde 1986 con niños y adolescentes en contacto con la naturaleza. Es codirectora de la Granja Escuela de Santa María de Palautordera (una localidad del Montseny, a cuarenta kilómetros de Barcelona). Por la Granja pasan cada año más de diez mil niños y niñas en una estancia de tres días. Allí pretenden que los niños sientan la naturaleza, que convivan en armonía y que exploren su mundo emocional.

He leído el libro de un tirón y, entre las cosas que me han llamado la atención, está la pregunta que un día le hace a Cristina su hijo pequeño: “Mamá, ¿qué es la serenidad?”. Ella comenta: “Intenté utilizar diferentes sinónimos para definirla, hasta que me di cuenta de que no sabía definirla bien, cómo explicarlo para que un niño relativamente pequeño lo entendiera”.  Poco tiempo después, en una conferencia del doctor Mario Alonso Puig escucha un cuento que se lo aclara. Lo comparto con mis lectores y lectoras.

Hace mucho, mucho tiempo, en un país lejano, vivía un rey viudo que se preocupaba mucho por la educación de su único hijo y heredero, que entonces tenía doce años. Un buen día el rey quiso explicarle a su hijo el significado de la palabra serenidad. Los maestros del niño, los sabios del palacio y hasta el mismísimo rey lo intentaron, pero el muchacho no conseguía entenderlo. El rey estaba preocupado, ya que para él se trataba de un concepto básico y necesario para un futuro monarca.

Su Majestad, con una cultura y una sensibilidad muy avanzadas para su época, tuvo una idea: si las palabras no daban fruto en la mente de su hijo, tal vez lo harían las imágenes. Y así fue como el rey ideó una gran exposición de pintura en la que el tema central sería la serenidad. Dicho y hecho, su secretario personal se puso en marcha para obedecer las órdenes de su Majestad e hizo llegar la noticia a todos los rincones del reino, puesto que el rey impuso como norma que todos los súbditos pudieran participar, fueran o no artistas y que ninguna obra, por mala que fuese, quedase descartada de la gran exposición que se haría en la gran sala del trono. Una bolsa de oro sería el premio.

Las obras empezaron a llegar y a llenar la gran sala del trono. Había tantas que el secretario quiso poner un poco de orden clasificándolas personalmente, según la calidad, la belleza de paisaje y la gama de colores… Las obras de poca calidad quedaban relegadas a la última pared, la más oscura y escondida.

Un día, antes de la gran exposición, un viejo que vivía en lo alto de una montaña y que de joven había sido pintor trajo su cuadro. Cuando lo vio el secretario quedó horrorizado. Pero, ¿qué era aquello? Los colores oscuros, negros, grises, dominaban la tela, que representaba una terrible tempestad en el mar y unas olas que rompían con fuerza en el acantilado. El hombre no podía evitar cierto miedo al mirarlo. Aunque la calidad era bastante aceptable y, probablemente, el artista tenía talento, no lograba entender cómo eso podría levar el título Serenidad. El secretario y sus ayudantes pensaron hasta en esconder el cuadro para que el rey no se enfadara al verlo en medio de aquella sala fastuosa llena de bellas obras de arte.

El día de la inauguración, la plaza real se llenó hasta los topes. Artistas, súbditos y la nobleza en pleno querían ser los primeros en ver la exposición más grande que jamás se había celebrado en el reino. Delante de la comitiva iban el rey y su hijo, emocionados porque por fin el heredero podría entender el significado de la palabra serenidad.

El rey miraba todos y cada uno de los cuadros con intensidad: puestas de sol, el mar en calma, los prados llenos de flores, las montañas nevadas…. Después de un buen rato llegó a la última pared, la más oscura.. Cuando el rey vio aquel cuadro terrible, la cara de sorpresa del monarca hizo temblar a su secretario, temeroso por un momento de perder su cargo. El monarca se acercó al cuadro, lo miró con interés, se alejó y volvió a acercarse hasta casi tocar la tela con la nariz. Entonces se volvió, miró a su secretario y dijo:

–        Este es el cuadro ganador. Hijo, acércate para ver qué es la serenidad.

El secretario se quedó boquiabierto. ¡No entendía nada!

El muchacho se acercó y pudo observar que en medio de aquella terrible tempestad, entre los relámpagos y el cielo ennegrecido, había una roca que sobresalía del mar y encima de ella un pequeño nido de pájaros. Se acercó un poco más y pudo ver que dentro del nido había una madre pájaro dando de comer a sus cuatro crías.

El rey, entonces, le dijo:

–        Hijo, eso es la serenidad: saber, en medio de la tormenta, cuál es tu prioridad.

Hay tormentas de todo tipo. Tormentas emocionales, laborales, familiares, económicas, políticas, sociales… ¿Qué hacer?, ¿cómo actuar?, ¿cómo mantener la calma…? La respuesta nos la da el anciano pintor del relato. Sabiendo elegir la prioridad a pesar de cualquier contratiempo, de cualquier vicisitud, en medio de cualquier tormenta. Mantener la calma para saber qué hacer y tener el valor de hacerlo..

“La serenidad es la virtud por excelencia, la belleza suprema, la suprema expresión”, decía Amado Nervo. Todos conocemos a personas que poseen esta rara virtud. Personas que mantienen la calma, que permanecen tranquilas, que saben guarecerse de la tormenta exterior. Y, por el contrario, a personas que se agitan  en la ansiedad de sus propios pensamientos y de sus circusntancias.  Conocemos también personas que contagian la intranquilidad, la desazón, el nerviosismo y otras a cuyo lado se instala la serenidad y la tranquilidad  en que se puede pensar, dialogar y actuar con calma y sosiego. Oigamos al poeta Horacio que tan reflexiva y bellamente escribió: “Cuando el día se nuble y el trueno ruja, consérvate sereno”.

25 respuestas a «Serenidad»

  1. Hola Miguel Ángel,
    bonito artículo y bonita palabra. Me acuerdo que me explicaste este cuento, y ahora yo me siento como el cuadro del viejo de la montaña. Gracias por hacerme ver que tengo que saber cuales son mis prioridades ahora mismo, y lo tengo muy fácil.
    Gracias otra vez.
    un beso.
    maria.

    • Gracias a ti, María, por leer, por comentar y por compartir tus sentimientos conmigo y con todos los lectores y lectoras.
      Espero que tu cabeza, tu corazón y tu vida vayan ganando la serenidad que mereces.
      Un beso para toda la familia. Y mucha fuerza.
      MAS

  2. Pienso que “La Tempestad” del Giorgione, también nos ayuda a comprender la serenidad, con la prioridad de una madre que amamanta a su hijo.
    Gracias, Miguel Ángel, por animarnos a ser serenos y a mantener la calma.

  3. Que hermosas reflexiones para orientarnos y buscar la serenidad en este turbulento mundo.
    Buena tarea para que en medio de las turbulencias encontremos la tranquilidad y La Paz.
    Que interesante el último párrafo. Es verdad que hay personas cuya sola presencia da paz, otras ponen a uno nervioso sin saber por qué
    Gracias por estas reflexiones que espero, que en muchos momentos, me servirán de ayuda.
    Saludos.

  4. ARTIGO EXCELENTE. SOU PROFESSORA NA CIDADE DO PORTO- PORTUGAL. QUANDO EU ESTOU MAIS TRISTE E DESACREDITADA DO ENSINO NO MEU PAÍS, QUANDO EU VEJO QUE SE PODE FAZER MAIS PELOS NOSSOS ALUNOS E ISSO NÃO ACONTECE, EU CONSULTO O BLOG “EL ADARVE”E AS DISSERTAÇÕES DO PROFESSOR NO “YOUTUBE”. ASSIM CONSIGO O ALENTO E O OPTIMISMO NECESSÁRIO PARA CONTINUAR O MEU CAMINHO. OBRIGADO PROFESSOR.

    • Querida Alexandra:
      Gracias por lo que dices en tu comentario.
      Me alegra saber que acudes al Adarve para encontrar fuerza, ánimo e ideas para mejorar tu hermosa tarea docente.
      Que seas feliz en tu trabajo.
      Muchos besos.
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  5. Felicitaciones por su excelente e interesante artículo.Me encanta leer sus comentarios, ojalá pudiera participar alguna vez de sus talleres o conferencias.

  6. Oportunísimo artículo en estos tiempos de aceleración y de ajetreo.
    Todo el mundo corre y, a veces, hay que pensar que el rumbo no está muy claro.
    Lo importante de la serenidad es que nos hace enfrentarnos a lo que de verdad es importante. Como se dice en el artículo, a establecer prioridades.
    Gracias.

  7. Me ha encantado la historia elegida para explicar lo que es la serenidad. Ojalá nos sirva esta lectura para preguntarnos por lo urgente y por lo importante.

  8. Mantener la serenidad es fundamental en la vida porque hace que la dirijamos nosotros. Lo malo es que la vida nos guíe desde fuera.
    La vida, la urgencia,la prisa, los demás toman muchas veces el timón de nuestras vidad. Mal camino.
    La serenidad que se nos aconseja es el faro verdadero.

  9. Excelente artículo para el tiempo en que vivimos. Cada día “ganamos más tiempo” (pensemos en la rapidez de las comunicaciones) y cada día tenemos la sensación de que nos falta más tiempo.
    ¿Qué nos pasa?
    Pues, sencillamente que invertimos el tiempo en cosas baladíes.
    La serenidad es necesaria para ordenar la importancia de las cosas,

  10. Nunca había pensado en la importancia de la serenidad. Nos agitamos con mucha facilidad. Creo que estamos permanentemente agitados.
    Es necesaria la serenidad para poder decidir con calma y con sosiego.Agitados no podemos establecer una discusión razonada y respetuosa.
    Saludos a todos los comentaristas y gracias al autor.

  11. Se necesitan experiencias como la de esa Granja de la que se habla en el artículo.
    Estar en contacto con la naturaleza
    Convivir con los otros en un ambiente relajado
    Trabajar las emociones
    Disfrutar del ocio
    Todas actividades necesarias y, a veces, ausentes de la vida escolar.
    Saludos.

  12. Como en la escuela no se enseña a trabajar los sentimientos y las emociones, eso de la serenidad lo tiene que aprender cada uno como puede.
    Ese es un aprendizaje importante que nos permite tomar las mejores decisiones y vivir más felizmente.

  13. Querido Maestro!
    Que interesante y enriquecedor relato para aprender el significado de la palabra serenidad.
    Para mi es un estado emocional que se aprende con el paso del tiempo y que te ofrece la capacidad de elegir en la vida lo que mejor llene tu corazón de paz.
    Es un placer vivir el día a día con esa paz interior que te ofrece la convicción plena de lo único que se vive con intensidad es el momento y por lo cual es mejor priorizar aquellas cosas que te hacen feliz.
    El mañana nos queda lejos y es mejor aprovechar los pequeños obsequios que te da la vida.
    Hoy es un día especial para mi.Es el 27 cumpleaños de mi hijo menor.
    !Cuanto tengo que agradecerle a la vida!
    Con que serenidad asumo lo que la vida me tiene preparado!
    Lucharé con todas mis fuerzas para vencer todos los obstáculos y salir airosa para así conseguir mis sueños.
    Sin mas me despido con toda la serenidad que me permite disfrutar de este mi mundo.
    Un abrazo.

  14. estimado Profesor Miguel Ángel, siempre un artículo suyo es oportuno para mi vida, encontrarle en un video, o un texto es para mi, un encuentro maravilloso, del que salgo siempre fortalecida. Tuve la bendición de verle en persona en Bogotá en el 2011 en el Congreso de Calidad educativa de Fe y Alegría; soy educadora de este movimiento en Venezuela.
    Agradezco su presencia en mi ser y quehacer docente, desde una palabra hasta una reflexión.
    Qué alegría que hoy su palabra escrita llene mi vida porque tuve un mal día, que bueno que leyendole ahora siento que tendré una buena noche
    Gracias infinitas…

  15. Me ha venido muy bien la lectura del artículo.
    Es un texto que se dirige no solo a la cabeza de las personas sino al corazón.
    Es allí donde me ha impactado. Me ha hecho pensar pero, sobre todo, sentir. Es magnífica la imagen de la madre pájaro dando de comer a sus hijos en medio de la tormenta.
    Saludos y gracias.

  16. Querida Jenny:
    Qué enorme satisfacción me producen tus palabras. ¿Qué mayor ambición puede tener un autor que leer lo que tu has escrito? ¿Qué mejor recompensa que alguien te diga que “tu palabra escrita llena mi vida” y me ayuda a estar mejor?
    No sabes cómo me anima saber que un artículo mío ha hecho un poco más feliz a una persona, que le ha dado confianza, tranquilidad o ilusión. Me gusta que mis artículos lleguen al corazón y no solo a la cabeza.
    Claro que, cuando llegan, es que ese corazón está abierto y es un coraz´pon magnífico.
    Muchos besos.
    Muchas gracias.
    MAS

  17. La historia es hermosísisma y muy adecuada para explicar lo que se pretende.
    Me ha ayudado mucho a pensar.
    Gracias por el artículo.
    Creo que hoy, que vamos desenfrenados hacia ninguna parte, viene muy bien esta llamada de atención.

  18. Me gustaría conocr la experiencia de esa Granja. Creo que es muy interesante romper las rutinas familiares y escolares. Me gustaría más que el tiempo de estancia fuera de una semana. Así, cuando ya empiezan a acomodarse tienen que hacer las maletas e irse.
    Me gusta, sobre todo, el programa que tienen de educación sentimental aunque, en tres días, no se puede hacer gran cosa.
    Lo que es magnífico para niños urbanos es ver una experiencia de campo.
    Saludos y gracias.

  19. Hola, Miguel Ángel! Me encanta esta historia y como representa claramente a qué nos referimos cuando hablamos de serenidad. La escuché hace mucho tiempo bajo el nombre de “la paz perfecta” y al buscarla hoy, porque me la ha recordado un texto que me ha enviado un amigo, he encontrado tu artículo y me han gustado tanto tus comentarios como los de todas las personas que han compartido sus experiencias. Felicidades por el blog y por tu valiosa labor. Con tu permiso voy a compartir esta entrada de tu blog con la comunidad de https://diariodeagradecimientos.com para que prestemos atención a este punto durante la semana y agradezcamos todos los acontecimientos que ponen a prueba nuestra serenidad para hacerla más fuerte, y también todas las veces que la mantenemos intacta. Un abrazo!
    P.D.: En Centro Nagual, varios actores escenificaron cuentos para un proyecto de UNICEF. Os comparto el de “la paz perfecta” con Leo Rivera https://youtu.be/oP5Gao1qZSo

    • Querido José María:
      Muchas gracias por tu estupendo comentario y por envío del cuento relatado tan justamente por Leo Rivera.
      Un cordial saludo.
      MAS

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