Los otros mártires

22 Sep

Una escena de ‘La lengua de las mariposas’

Al terminar la guerra civil española se extendió sobre las conciencias una capa de silencio absolutamente impermeable. El miedo, el dolor y la tristeza sellaron las bocas de quienes habían sido testigos de aquellos increíbles horrores. Yo tuve que esperar muchos años para saber que en mi familia había ocurrido una tragedia terrible e irremediable. Un hermano de mi padre, Atenedoro Santos Encinas, maestro nacional, había sido fusilado a los 24 años por el simple hecho de pensar de manera diferente a la de los futuros ganadores de la “incivil” contienda.

Había nacido Atenedoro el día 30 de agosto de 1912, en el seno de una acomodada familia de agricultores de Grajal de Campos. (León). Cursó estudios de Bachillerato y se graduó como maestro a los dieciocho años. Cuando llegó la Segunda República, el maestro Atenedoro era un joven inteligente, extrovertido y, en consecuencia, admirado, elogiado y respetado por todos. “En aquella sociedad agrícola, cerrada en sus propias estructuras sociales, terriblemente diferenciadas, que carecía de altos parámetros culturales, provocadores de superación, la figura de Atenedoro, con sus rectos valores personales, era admirada y elogiada por el pueblo. Y también envidiada. Pecado capital que subyace en las graves acusaciones que le condujeron a un trágico final”, escribe el historiador Vicente Martínez.
Atenedoro Santos Encinas era una maestro formado en los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza. Y no cometió otro delito que el de estar al lado de los que Paulo Freire llamaba “los desheredados de la tierra”. Maestro innovador, realizaba excursiones por la provincia con los alumnos (actividad que hoy no llama la atención, pero que entonces era insólita), aplicó métodos nuevos a la docencia e inculcó el respeto, la confianza y el sentido de la justicia en los escolares. Perteneció al grupo cultural-excursionista “Inquietudes”, imbuido de innovadores principios pedagógicos. El joven Atenedoro se rebeló contra la ortodoxia asentada en la religión, el autoritarismo y la obediencia ciega y escogió como bases de su docencia la cultura, la igualdad, el reparto, el trabajo, la fraternidad y la libertad de conciencia.
El día 27 de julio de 1936, a las 10.30 de la mañana, cuando impartía clases a dos niños, hijos de humildes obreros, fue detenido y confinado en la cárcel de Sahagún, donde soportó el hacinamiento y fue testigo de la muerte de los obreros disidentes. Se lo llevaron para un viaje sin retorno, con las ropa que vestía, con las zapatillas que en ese momento calzaba. Su madre lo vio bajar calle abajo y ya no le volvió a ver más.
El rector de la Universidad de Valladolid lo destituyó de su plaza de maestro titular de Escobar de Campos el día 10 de octubre de 1936. Todo el esfuerzo, todos los sueños, todos los proyectos se derrumbaban de forma estrepitosa y cruel. El día 3 de junio de 1937, en el Palacio de los Guzmanes de León se celebró un macrojuicio en el que se le condenó a muerte por rebelión militar. Se le atribuían los siguientes delitos: “…estar afiliado a Izquierda Republicana, tener contactos con la Casa del Pueblo de León, defender ideas comunistas, ser peligroso, dar enseñanza comunista en la escuela,..” . Y concluía la sentencia: “…es de apreciar en Atenedoro Santos la circunstancia de su gran perversidad y manifiesta peligrosidad”.
Se recogieron firmas para pedir el indulto. Muchas personas firmaron una petición que sabían con absoluta seguridad que era de estricta justicia. Algunos no firmaron, entre ellos el cura párroco. Con las firmas se presentaron la familia y la novia en el Cuartel General de Franco en Salamanca. No hubo piedad a pesar e todas aquellas firmas y de todos los informes favorables.
A Julia Arranz, maestra nacional de similares ideales y novia del reo, se le formó expediente de depuración y fue castigada con la prohibición de solicitar cargos vacantes durante un período de un año e inhabilitación para cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza de los maestros.
A las 12 de la noche del día 21 de junio de 1937 el juez Instructor le notificó a Atenedoro que la sentencia de muerte había sido declarada firme por la Audiencia Militar y confirmada por Su Excelencia el Jefe del Estado. Acto seguido ordenó la entrada en capilla por espacio de tres horas. Allí se encontraba Julia, la novia, para celebrar la triste e insólita ceremonia de un matrimonio que sólo iba a durar unas horas. A las tres de la mañana Atenedoro fue entregado al jefe del piquete de ejecución. Eran las seis de la mañana cuando fue pasado por las armas en el campo de tiro de Puente Castro. La joven viuda se hizo cargo del cadáver. A ella dirige un carta escrita poco antes de morir en la que dice: “En estos momentos en que veo la muerte tan cerca, mi pensamiento vuela a ti y siento un consuelo muy grande al pensar que viviré en tu memoria” En otra parte de la carta comenta: “dejo esta vida con una tranquilidad que sólo es posible teniendo la firme seguridad de que cometen una injusticia”.
En una carta dirigida a los padres y hermanos, que el juez hace llegar a la familia a través de la Guardia Civil dice: “Tengo la conciencia tranquila y es suficiente; y si supiera que vosotros no os preocupabais, estaría como si no me hubiera pasado nada”. La carta termina así: “Adiós, padres y hermanos míos; en mis últimos momentos no tengo más que vuestro recuerdo y con él muero, anhelando de todo corazón que la tranquilidad reine en casa”.
Vicente Santos, hermano de la víctima, dice en un texto estremecedor titulado “Recuerdos de una infancia”: “Un mortal accidente, una enfermedad terminal, la desaparición definitiva, en fin, de un ser tan íntimamente querido siempre es dolorosa, triste y hasta trágica. Pero que esta situación… sea consecuencia de los malvados comportamientos humanos, llevados a cabo con premeditación, frialdad y sadismo, es difícil de creer y, más aún, de comprender”.
Luego vinieron secuelas tan dolorosas como humillantes para la familia. A las hermanas de Atenedoro se las ridiculizaba, se las aislaba y se las obligaba a cantar el Cara al sol, se hacía el vacío a la familia. Muchos años de dolor, de silencio y de desprecio. De otras víctimas aparecían los nombres a la puerta de la iglesia bajo el encomiástico epígrafe de Caídos por Dios y por España.
¿Qué explicación tiene la terrible depuración del magisterio, los cientos de maestros ejecutados y miles represaliados por el franquismo? Nos la da (en el libro “Los maestros de la República”, de María Antonia Iglesias) la alumna de una maestra asesinada en Cantillana (Sevilla): “Ellos no querían que los maestros enseñaran porque sólo querían resplandecer ellos y que los pobres nos muriésemos de hambre y que no aprendiéramos nada los pobres”.

15 thoughts on “Los otros mártires

  1. cuán cómodo es hablar de injusticias y tragedias pasadas, cuán fácil es regresar una y otra vez al guerracivilismo y al cainismo de las Españas… unos que qué malo era Franco, otros que qué malos eran los rojos… por qué no dedican tiempo y palabras a hablar de los explotadores sin escrúpulos, de los esclavos de hipotecas, de las guerras hoy activas gracias a armas vendidas por el Estado español… por qué no hablan de eso? pues porque a quienes critiquen están aún vivos y podrían defenderse y tienen demasiados intereses porque a lo mejor algún sector del que os critica también os da de comer… y entonces pues viva el capitalismo que la pobreza es injusticia pero yo no dejo por ello de ser rico… y luego dicen que existe el capitalismo solidario? claro, si hasta existe Dios…

  2. Realmente este familiar tuyo ha sido injustamente asesinado, sólo por pensar distinto.
    Es justo que se recuerde su memoria.

    De la misma forma es justo recordar a los mártires que fueron ajusticiados sólo por el hecho de ser religiosos, monjas o curas.

    Es la misma justicia.
    La guerra no fue una santa cruzada, pero la república tampoco fue el paraíso de la libertad de expresión.

  3. “Los otros mártires”, aquí y ahora, aceptable como crítica a la maldad y a la intolerancia.Aquí y ahora todos estamos de acuerdo en condenarlas.Los vencidos tuvieron mártires (los otros). Los vencedores también.Aquí y ahora no es bueno desear que los otros sean los verdaderos y los “verdaderos” sean los otros.

  4. Mi abuelo español era republicano y mi madre franquista y los dos fueron maravillosas personas en sus maravillosas vidas. Mi madre aún vive y hace 40 años que está en silla de ruedas y es una mujer extraordinaria y creo que no tiene importancia como piense… Los excesos todos son malos. Yo creo que Dios existe y eso me sirve a mi para vivir de una determinada manera deseando un mundo mejor y tratando de ponerlo en práctica cada día. Pero de nada sirve si no somos capaces de vivir respetando la manera de ser y de pensar de los otros. Pongamos el amor por sobre todo. Esto implica un inmenso respeto por las personas con las que recorremos esta aventura de vivir. Por sus derechos, por sus obligaciones…
    Creo que no importa como pienses, pero si como vivas de acuerdo a lo que piensas…

  5. Caro professor,
    recordar os que fazem parte da nossa história pessoal ou colectiva é um acto de generosidade, recordar aqueles que pela sua liberdade, determinação e bravura ajudaram a construir o que somos é a cima de tudo um acto de justiça.Quem não tem, ou não quer ter, história, penso eu, passa como “um gato sobre brasas” no presente e olha o futuro como um fardo. Bem haja os que sabem, querem, gostam e se mostram conscientes das suas raízes(história, passado)porque são elas que suportam o tronco(o presente) e ajudam, determinantemente, a alimentar os ramos e os frutos(o Futuro).

  6. Terrible historia la del maestro Atenedoro, traer a la memoria de primera mano acontecimientos en los que buenas personas vieron destrozada su vida por el comportamientos de seres humanos prepotentes, que subyugaron a los que no pensaban de una misma forma.
    Aterradora la opinión del que afirma que es cómodo hablar de injusticias pasadas.
    Increíble que alguien crea que “no importa como pienses, pero sí como vivas de acuerdo a lo que piensas” (qué bien le viene esto a los fascistas, nazis, racistas, fundamentalistas, terroristas, dictadores,que viven día a día lo que piensan).
    Las injusticias y las tragedias no son anacrónicas, tienen que estar presentes como la mejor garantía de que no se repitan. Los que las siguen reproduciendo lo logran gracias a la amnesia colectiva, a la falta de oposición, a la ignorancia. Tener conciencia de la historia es lo que nos hace más humanos, más conscientes de lo que tenemos y de lo que tenemos derecho.
    Yo también soy maestra. Yo también tengo ideas peligrosas. Yo también transmito ideas comunistas a mis alumnos y mis alumnas. Yo no respeto a los que piensan como los verdugos de esta historia.
    Esta historia está escrita con el corazón, no hay nada más que leerla, y con la mirada puesta en la esperanza de que no se repita nunca más. Con el cariño hacia una persona entrañable, Atenedoro Santos, maestro.
    Gracias una vez más, querido Profesor.

  7. Su artículo me parece conmovedor y expresa muy bien todo ese silencio que Vivian en la familia, cuando algunos de sus miembros habían sido fusilados. Yo lo viví en mis propias carnes y no supe hasta los 15-16 años que mi abuelo había sido matado por el Frente Popular, en Alora, junto con un padre y sus dos hijos. El señor que Ud nombra en su artículo, don Atenedoro, pudo casarse con su novia, mi abuela se quedó viuda con solo 29 años y dos hijas, mi madre de 7 años y mi tía de dos. Fue mi madre la que se pasó tres días, buscando a su padre, por todos los campos de pueblo.
    Mi abuelo Francisco Ríos Antunez, era un hombre bueno, apolítico y vivía de unas tierras que tenían arrendada. Buen esposo, padre, hijo y hermano, querido por muchas gentes. Era labrador y como la mayoría de las personas de aquella época sin cultura académica pero con un gran corazón.
    Que pena que después de setenta años tengamos que estar recordando a los nuestros, por la maldita Memoria Histórica de Zapatero. Cuando leo algo, de la Guerra Civil, que tuvo que vivir España, me revelo, es tanto el dolor que se produce en mi corazón que si pudiera a más de uno le sellaría la boca para siempre. Mi madre, que murió hace siete años, aún joven de Alhzeimer, estuvo marcada toda su vida por esa tragedia, lo mismo que mi abuela, y mi tía que aún vive, y que padece la misma enfermedad, pienso que debido a lo que tuvieron que sufrir toda su vida estas tres mujeres que se quedaron solas.
    Me duele tener que recordarle a Ud como a Zapatero que la muerte de mi abuelo se produjo ante que la de vuestros familiares, pues a mi abuelo lo mató el Frente Popular.
    No quiero que se vuelvan abrir heridas que estaban ya cicatrizadas, pero si este gobierno sigue con la Memoria Histórica, quiero decirle que en la Guerra Civil no existieron ni buenos ni malos, fue sólo eso una Guerra Civil, que nunca se tuvo que haber producido, pero los otros muertos también existieron. Si Z.P, su gobierno e I.U sigue hurgando en la herida de algunos que hemos estada con la boca cerrada, no ahora sino en tiempo de la dictadura, pido que también se recuerden a los nuestros y que de continuar con la Memoria Histórica no se le eche en el olvido, porque nosotros también tenemos corazón. Si lo que quiere es que sólo recordemos a los suyos, estarán cometiendo una injusticia y una provocación. Pido para todos los que mataron el Frente popular (y nunca me lo propuse) lo mismo que ellos piden: reconocimientos, homenajes indemnizaciones etc
    ¿A qué juega Zapatero y su gobierno? ¿ A dónde nos quieren llevar?
    Terminaré este comentario escribiendo:
    “Sólo le pido a Dios:
    Que las guerras no me sean indiferentes”
    Pero que en las urnas pierda
    Zapatero, el poder para siempre,
    Porque el pueblo y no los gobernantes
    Son los que piensan, sufren y sienten.

    Francisca Cruzado Ríos

  8. Begonia, cada uno tiene su propia verdad, a cual más dolorosa. Como lo cuenta Miguel, como lo cuenta Francisca. Y todos, todos, por el simple hecho de ser personas, merecen respeto.

  9. Parece que el artículo de hoy ha levantado ampollas. También en mi familia hubo una tragedia, pero yo quisiera aprovechar la ocasión, más que para recordar lo que sucedió, para tener muy presente que el odio y el miedo a lo diferente, si bien han acompañado al hombre desde tiempos remotos, ya han demostrado suficientemente que son los peores compañeros de viaje.

  10. Es cierto que en una guerra, al igual que ocurrió en la guerra civil española, se cometen muchas injusticias por parte de ambos bandos, y mueren muchos inocentes. Pero, no nos olvidemos, que en España, muchas víctimas, no murieron en la guerra, si no durante los 40 años de terror de la dictadura. No nos olvidemos de los que murieron por luchar por la libertad, la dignidad, la justicia.., de los que murieron por pensar diferente, de los que sobrevivieron a las condiciones de las cárceles franquistas, de los miles de niños que fueron robados a las madres comunistas y entregados a las familias afines al régimen, de los miles de exiliados que no pudieron volver a su patria hasta la muerte del dictador…
    Como dejó escrito Julia Conesa, una de las trece rosas: “Qué mi nombre no se borre de la historia”. Ni el suyo, ni el de ninguno de los que perdieron la vida injustamente.
    Adelante, señor presidente por su ley de Memoria Histórica.Desde esta página quiero que sepa que somos muchos los que estamos con usted. No queremos un manto de olvido. Queremos arrojar luz sobre unos hechos históricos, queremos que las familias tengan un lugar en donde recordar a los suyos, queremos que la verdad, sea la que sea, prevalezca sobre las tinieblas del silencio. “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Nosotros no queremos olvidar.

  11. Cada vez que leo cosas como la suya, siento una especie de común unión con quienes sufrieron y padecieron el espantoso trance de todo aquello. Y recuerdo cosas semejantes que supe habían tenido lugar entre los míos, los de mi sangre. El recuerdo que hace usted de la figura de don Atenodoro, y la breve semblanza, y ese final terrible, conmueven. Escribir esas cosas sí tiene sentido. Escribir esas cosas es un mod de exorcismo. Y es justorecordar con dignidad a los murieron y fueron asesinados con vileza. Gracias en nombre de muchos.

  12. Como otras tantas veces el tema de la recuperación de la memoria y de la dignidad de los que murieron en la dramática guerra “incivil” levanta ampollas. Y las levanta precisamente porque muchas heridas siguen abiertas o se cerraron mal. Todo el mundo habrá podido comprobar en sus propias carnes lo que ocurre cuando cualquier herida por pequeña que sea se cierra o cicatriza mal. Al poco tiempo surge la infección y acude la putrefacción. Y eso es lo que ha ocurrido en nuestro país durante muchos años. Primero durante décadas, en esos años que tan bien definió Luis Martín Santos con aquel memorable “Tiempos de silencio” con el silencio de la víctimas que tuvieron que arrastrar la verguenza de la derrota, el silencio que ocultaba la verdadera historia de los suyos, que arrastraron el dolor de la muerte y de la cárcel, del desprecio. Luego, vino la luz nueva, la democracia que parecía que iba a servir para poner las cosas en su sitio. Y se hizo de la manera que se hizo. Para unos fue un pacto, para otros lo sintieron como un desengaño. Atisbaron la oportunidad de recobrar lo que les había sido arrebatado. Pero no fue, o no pudo ser así. Y llegó a la famoso transición. Sin embargo, fue una transición que se levantó sobre muchos olvidos, sobre miles de muertos que siguieron arrojados al borde de una cuneta o simplimente en la verguenza de muchos cementerios.
    A pasado el tiempo y creo que nuestra sociedad debe estar preparada para recuperar la memoria de todos. Y cuando digo todos digo los de los dos bandos. Es cierto que hubo atrocidades por ambos bandos, pero nadie me negara que los de uno tuvieron su duelo, tuvieron su reconocimiento, incluso sus monumentos. Los otros permanecieron en el olvido. De este olvido es del que deben ser ahora rescatados, recuperar la dignidad que como personas tuvieron, la dignidad que les llevó a perder su vida pensando que defendían sus ideas. ¿Por qué tanto malestar entonces? ¿Qué queremos que sigan en el olvido? ¿Por qué darles algo semejante a lo que tuvieron los muertos del otro bando mucho antes? ¿Por qué unos familiares pueden ir a rezar o colocar flores en una tumba y otros tienen que seguir haciendolo en el borde un camino y en un lugar incierto? ¿Hay muertos y “caídos” de distintas categorías?

    Es todo muy complejo para analizarlo al hilo de las ideas y de los sentimientos a flor de piel. Pero creo que es una buena intención que muchas personas puedan recordar a los suyos de una manera digna, reconocer que fueron fruto de la locura de una guerra entre hermanos y que es ya es tiempo de cerrar la s heridas, pero cerralas bien, elimando toda la podedrumbre y pus que durante estos años se ha ido acumulando en forma de olvido, de marginación, de temor y de vergueza. Es hora de acabar de una vez por todas con aquella página negra de nuestra historia. Cerrarla con la dignidad necesaria para todos, sin vencedores ni vencidos. Hasta entonces pienso que seguirá abierta una herida que nos dividió y sigue haciéndolo aún.

  13. Juan, no es totalmente cierto lo que dices. No todos los muertos de los fascistas están en cunetas, ni hay que llevarles flores allí. Si te sirve de ejemplo, Atenedoro Santos no está en ninguna cuneta. Tampoco todos los muertos de los rojos han sido reconocidos e identificados, ni se les puede llevar flores a ningún sitio. El transfondo de la cuestión no es tan bondadoso ni tan ingenuo como tu quieres decirnos en tu comentario.¿Qué crees que está llegando a las gentes de la controvertida Memoria Histórica?. Recónocelo, solo llega una parte de la verdad. Y lo más triste, el transfondo. La parcial Memoria Histórica no ha salido a la palestra para restaurar injusticias o poner el contador a cero. Ha salido como estrategia electoral. Una Memoria Histórica digna, positiva, que restaure, que ponga el contador a cero, tiene que ponerse en marcha con La Cortes de la Nación diciéndo unánimemente SI. Diría más, tras un referendum abrumadoramente positivo. Eso si sería un verdadera Memoria Histórica y referencia histórica secular de reconciliación.

  14. QUERIDO PROFESOR.
    EN CHILE TUS ALUMNAS Y ALUMNOS NOS PREGUNTÁBAMOS, EL POR QUÉ DE TU TENDENCIA POLITICA, YA QUE SIN QUERER A VECES, HACIAS SENTIR MAL A ALGUNOS BRILLANTES COMPAÑEROS .
    AHORA COMPRENDO Y JUSTIFICO TU LINEA POLITICA YA QUE COMO TUS NOS ENSEÑASTES LAS EXPERIENCIAS SON UNICAS E INSTRANFERIBLES, LAS QUE PRODUCEN UN APRENDIZAJE.
    CON PINOCHET EN CHILE, TAMBIEN SUFRIMOS MUCHO , ESPECIALMENTE LOS PROFESORES NORMALISTAS YA QUE EL DICTADOR CLAUSURÓ TODAS LAS ESCUELAS Y HOY EN DEMOCRACIA NO SE HAN VUELTO A ABRIR Y LA EDUCACION ESTA CADA DIA PEOR, CON GRANDES INVERSIONES Y MALOS RESULTADOS ESPECIALMENTE VALORICOS DONDE CARECE EL RESPETO , LA RESPONSABILIDAD Y LA HONESTIDAD.
    LO IMPORTANTE ES PROYECTAR EDUCACION PARA APRENDER Y DESARROLLAR EL PENSAMIENTO Y LOGRAR APRENDER A ALGO MUY DIFICIL DEL HOMBRE QUE ES PERDONAR PARA INNOVAR FUTUROS CAMINOS DE VIDA.
    EN DICTADURA TODOS PERDEMOS Y OJALA NUNCA MÁS SURJAN EN ESTE MUNDO . PERO UNA DEMOCRACIA MAL LLEVADA NOS LLEVA A ESTE SUICIDIO DE LA HUMANIDAD.
    PROFESORES Y PROFESORAS EL FUTURO ESTA EN VUESTRAS MANOS APRENDAMOS DEMOCRACIA , ESPECIALMENTE EN LA HORA DE CONSEJO DE CURSO , PARA FORMAR MEJORES LIDERES DEL NUEVO SIGLO

  15. Sé como debe de sentirse tras enterarse de lo que ha compartido con nosotros, puesto que en mi familia ocurrió algo parecido.
    Mi bisabuelo fue apresado en su casa de Enguera mientras cenaba con su familia, conducido a un furgón aparcado en el portal, y fusilado en él por defensores de la republica. Sin juicios, sin encarcelamiento, sin nada. Solo una explicación… ser hermano del “Dr. Albiñana” (que residia por aquel entonces en Madrid). Poco después, su primogénito fue tambien fusilado y el resto de hijos varones encerrados o exiliados forzosamente, quedando unicamente mujer y dos hijas pequeñas (una de ellas mi abuela, la de menor edad) encerradas durante 3 años en su propia casa, sin poder salir de ella, y escuchando gritos y amenazas de muerte constantes por parte de la mayoria de la población. Por aquel entonces mi abuela tenia menos de 10 años, y ninguna murio de hambre gracias a la valentia de algunos pocos que no tuvieron miedo de las represalias y se ocupaban de proporcionarles alimento.
    Imaginad la barbarie de la situacion y cómo la multitud se comporta como animales incluso contra quien no sabe aun que esta ocurriendo en el mundo.

    Otro dia me referire a la interminable lista con nombres y apellidos de curas y monjas que sólo en la comunidad valenciana fueron fusilados o quemados vivos en sus iglesias.

    La guerra civil es un tema que no me gusta tocar, es volver al pasado, remover la historia y sacar solo a la luz aquellos casos que consiguen poner a un bando como victima, cuando ambos lo fueron. La sociedad en general no tiene una idea amplia de ello, solo sabe lo que quiere saber o lo que los medios quieren, que no son para nada neutrales.

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