Triste historia navideña

27 Dic

En estos días en que se cuentan calorías y euros, cuando descubrimos que nos sobran unas y nos faltan otros, he conocido un caso triste que podría haber oído en verano o primavera, pero no, ha sido durante la cena navideña, como cuento de Dickens. Un matrimonio, ambos trabajadores con puesto fijo en su empresa, ha tenido que vender su casa a otra familia para que el banco no la embargase. Un suceso que ya no es noticia por su frecuencia y del que, seguro, ustedes conocen a alguien o al alguien que conoce a alguien en parecidas circunstancias. La singularidad que distingue esta historia triste, navideña porque la supe en Nochebuena, se basa en que no la ha provocado una crisis de negocios, ni el despido, ni ninguno de esos daños colaterales del descenso en la actividad monetaria; esta pérdida del hogar se ha producido por ese bombardeo previo con el que bancos y entidades financieras acosaron a la ciudadanía con propuestas de créditos rápidos por teléfono, tarjetas con saldo para esos caprichos que usted se merece, préstamos bancarios mediante los que usted haría realidad sus sueños, y rehipotecas que aprovechaban la demencial revalorización de su inmueble al que ahora usted iba a reformar con la entrega del 110% del valor de tasación que, además, permitía adquirir un coche, grande, porque ya puestos, y realizar un viaje a esos paraísos ordinarios que se sitúan por el Caribe y son iguales a Canarias. Una vez que para esta familia a la que me refiero se hizo presente la bola de intereses, seguros de vida por préstamo, cuotas, minutas y tasas, además de un par de roturas del vehículo que no aguanta los años de una hipoteca, junto con dos imprevistos en el dentista, llegó la caída. Los bancos no conceden más préstamos y la ruina se ha presentado disfrazada de aviso de embargo.

En un Estado tan vigilante de los vicios de sus ciudadanos resulta incoherente que no se haya establecido durante más de una década ninguna cortapisa a la publicidad agresiva y concesión de préstamos personales. Las entidades financieras han actuado igual que los distribuidores de drogas, pero a unos los persigue la ley y las otras dictan la ley. Se ha suprimido la publicidad del tabaco por nociva y se persigue a los fumadores; a las salas de juego se accede con condiciones y, desde luego, mediante denuncia el usuario es controlado o se auto-controla. Nuestra sociedad se ha convertido pasito a pasito en el Gran Hermano donde la sanidad o educación se ofrecen a los ciudadanos de modo universal pero a la vez exigen el casco obligatorio en la moto, o que los niños tengan que ir a la escuela bajo coacción judicial. ¿Bueno, Malo? No lo sé, pero nuestro sistema de vida neo-liberal o social-demócrata, exhibe tintes soviéticos en unos aspectos, mientras en otros como la incitación al consumo por encima de las posibilidades individuales, o las ofertas de crédito para el gasto desbocado no conocen ninguna regulación porque se invoca la libertad del individuo y más la libertad del individuo bancario que ya sabrá a quién concede el crédito. Pues no, ya se ha visto que no. Los bancos son rescatados mediante los impuestos de los ciudadanos y esos mismos ciudadanos son masacrados sin piedad por los bancos. La gran banca se puede equivocar pero el pequeño trabajador no. Magnífico epitafio para familias como esa de cuya existencia por casualidad me he enterado que ven sepultadas sus posesiones porque en este baile danzaron al ritmo de músicos con una influencia desmedida y sin que nadie dictase una sordina en la trompeta ni impusiera una hora de cierre. Así es la vida, sexo, drogas y rock n’ roll, pero si ya eres un Rolling lo menos.

Encuestas

20 Dic

Varias encuestas han confluido sus aguas en el periódico de ayer domingo. Me quedo con la del CIS donde se señala que la clase política, como casta lejos de la ciudadanía, constituye uno de los problemas de España, país que confía en las fuerzas armadas como institución antes que en su Gobierno, al que sitúa por detrás de la banca en cuota de poderes. En nuestro país estuvo mal visto durante siglos el que las clases dirigentes trabajasen. Si alguien quería ingresar en una orden nobiliaria de esas que permitían bordar su escudo en pañuelos y ropas íntimas, como Calatrava o Montesa, por ejemplo, tenía que demostrar que no ganaba su sustento mediante comercio u oficio, aficiones de protestantes, judíos y moros, lo que convirtió a España en un reino donde quienes poseían los capitales no generaron industria ni curiosidad por las ciencias o las ingenierías, al contrario de lo que sucedió en Alemania o Inglaterra donde la aristocracia promovió la creación de una poderosa infraestructura de talleres y riqueza mediante sus propios inventos y descubrimientos. Con el correr de los tiempos, revoluciones burguesas y proletarias incluidas, esas naciones y sus hijas se han convertido en las locomotoras del planeta. Las torpezas de los políticos las pagan los pueblos. Ahí está toda Hispanoamérica para demostrarlo. Naciones que alcanzaron la democracia teórica siglos antes que gran parte de Europa, pero con gobernantes descendientes de los vicios de la aristocracia española, neo-aristócratas ellos mismos, han deambulado por los caminos crónicos de la ruina y el hambre a pesar de su riqueza natural.

En España la clase política, así como casta, se siente en bastantes casos por encima del pueblo y su descrédito se basa en sus propios actos. Muchos se han vuelto profesionales del oficio forense porque se saben inútiles para ganar igual sueldo, despacho, coche y prebendas en la calle. Funcionarios de bajo nivel o intermedio conducen instituciones como Diputación, por ejemplo, a pesar de que los muchos millones de euros que desde allí se mueven no han exigido los votos directos de la ciudadanía. Lo que sobre el ordenamiento territorial parece una buena idea se gestiona de modo que se convierta en una máquina de quemar dinero y repartir poderes según cuotas de apoyo. Para ello se crean organismos de dudosa consistencia y departamentos fantasmas que nada tienen que ver con los cometidos de una Diputación pero sí con el sueldo de más de una y uno. El Ayuntamiento tampoco se libra de mantener disparates. Mientras el Partido Popular nacional predica austeridad en el gasto, el Ayuntamiento de Málaga se endeuda y gasta por encima de lo que tiene aunque no haga falta y así se justifican lujos como el pisito de Charo Ema, la memoria y cabalgata de Reyes Magos de Briones, junto con las luces de navidad, con el eslogan de que todo está dentro del presupuesto, es decir, que el presupuesto podría ser aún menor o mayores las partidas dedicadas a Asuntos Sociales, por ejemplo. De los socialistas del Ayuntamiento ni hablamos, dados sus espectáculos y fugas que descansen en paz. Esa incoherencias ideológicas llevan al ciudadano que sufre subidas de impuestos, bajadas de sueldo, alzas de precios en electricidad, carburantes y servicios, además del paro, a la desconfianza. Servicios como Sanidad que dependen de la Junta ofrecen aspectos de tercer mundo y a la vez todos conocemos políticos, hasta de fuera de Andalucía, que son reconvertidos en la Junta veinte veces antes de que regresen a sus trabajos donde se saben nadie. La peor oleada de esta situación de auto-desprestigio político llegará cuando acudan a partidos y sindicatos legiones de mediocres menesterosos con ánimo de poder, o los familiares de los que ahora están se inscriban las listas para la simple defensa de sus chiringuitos.

¿Para qué estudiar?

13 Dic

El informe PISA ha venido y el gran revuelo otra vez ha sido. Vestiduras rasgadas, artículos, columnas, soflamas y discursos. Dentro de pocos días, silencio informativo que ya llega la navidad. El PISA refleja en gran parte cómo estamos y casi cómo somos. Si en Andalucía arrojamos peores datos que los de esa media nacional, a su vez peor que la media de los países desarrollados habrá que contrastar este indicador con otros para que obtengamos una fotografía adecuada de lo que el informe señala. Por ejemplo, ayer domingo desayunamos con el titular de este periódico que indicaba que los asalariados en Málaga cobran un 15% menos que la media nacional y somos la segunda provincia andaluza en nivel de sueldo; salvo Sevilla, las otras seis se encuentran por detrás de nuestras cifras. Una vez más constatamos que hemos vivido una década de burbuja que habrá mejorado muchas cosas pero que ha dejado intactas las raíces y cimientos de nuestro desarrollo o subdesarrollo. Y esto es causa y consecuencia del subdesarrollo educacional que como pescadilla que se muerde la cola dibuja un círculo infinito. En torno a la educación se escenifican varias hipocresías sociales y tras el debate vacío y huero como vocerío en un eco volverá a no quedar nada hasta el próximo informe PISA dentro de tres años. Miremos estos asuntos con la máxima objetividad posbile; PISA mezcla datos de países con sistemas educativos muy distintos y con realidades sociales más diferentes aún, lo que le otorga un cierto aire de relatividad en sus apreciaciones, pero con independencia de él, lo que debemos mirar aquí es que por las aulas pasa el cien por cien de la población española menor de dieciséis años, incluidos los recién llegados en patera y quienes habitan chabolas con efluvios de Balcanes.

Existe quien aprovecha los datos, que no son negativos sino no todo lo buenos que debieran, para pedir de un modo u otro que los marginados se hundan en su marginalidad de alcantarillas y los niños de familias bien, de esas de foto en libro para anuncio de champú, con idearios claros y solventes puedan elegir colegio, compañeros y temarios. La sociedad española debe sentirse orgullosa de que los niños no abarrotan ya las calles de barrios y pueblos gracias a su sistema educativo, pero alguien olvidó decir que este sistema es caro, muy caro. Las anteriores consejeras dijeron que de menos niños por clase, na de na; cuando un director solicita para su Centro tantos profesores, llegan los inspectores con la tijera en la mano y bajo órdenes de la Junta rebajan cuanto pueden como si el director pidiera profesorado por vicio. El “Plan de Acompañamiento” dirigido a escolares con problemas está siendo impartido, en casos, por titulados familiares de personas más o menos cercanas al Centro porque la ridiculez de paga por hora no motiva al propio profesorado. Una vez más, un aparcadero de niños. El índice de fracaso escolar refleja el índice de fracaso social. No podemos pedir heroísmo a un alumno que no ha visto en casa un libro ni en el hogar sienten ningún aprecio por la educación; entre otros motivos porque no se perciben la educación ni el estudio como ventajas socio-laborales. Ahí están Belen Esteban y G.H. para constatarlo. La comparación entre un trabajador titulado y uno sin titular, o entre grados y estudios superiores y medios es mínima en Andalucía. Durante los años anteriores en casas con hijos en edades de trabajar entraron con facilidad cuatro y cinco mil euros al mes. ¿Para qué sirve estudiar aquí?

Cría Cuervos

6 Dic

A estas horas de domingo cuando escribo, la normalidad en los aeropuertos es la noticia. Normalidad con retrasos, renuncias a viajes, y tras una actuación de los controladores aéreos que ha escrito un capítulo en la historia de la torpeza humana. Protestas de sus sindicatos por la actuación de la guardia civil, declaraciones donde dicen que alguna señora controladora ha llorado de miedo y más afirmaciones donde señoritos de este colectivo indican que se han sentido humillados. Los controladores no pueden esperar de la sociedad española ni comprensión ni solidaridad. Han hecho a la sociedad española, al Estado Español, no a sus jefes, un daño irreparable que entra dentro de los parámetros de la traición y que como tal debería ser juzgado y considerado. Un anuncio de huelga hubiera sido mal recibido pero soportable; habría dado tiempo a los usuarios y a las autoridades de arbitrar medidas que minimizasen sus efectos. Los articulistas e informadores habrían recogido el punto de vista de los huelguistas o habrían examinado con la máxima objetividad posible sus demandas. Ahora no. Han causado con premeditación todo el daño posible. Por más razón que tuvieran en sus reivindicaciones la han perdido frente a toda la sociedad; se han comportado de un modo irracional, imprudente, terrorista, traicionero, alevoso y prepotente, ristra de adjetivos de la que ya nunca se van a limpiar por más que digan ahora que han llorado y se han sentido vejados, lo que suma el adjetivo “ridículo” a su currículum. Durante un tiempo corrió una especie de chiste aplicado a la profesión periodística en general: “Si me sucediera algo, dile a mi madre que me dedicaba a tocar el piano en un burdel por la noche, no le confieses que era periodista”. A partir de ahora la profesión de controlador aéreo se lleva este chascarrillo del que podríamos reírnos si no hubiesen provocado un desastre calculado. Con esa estrategia de no tener estrategia salvo la del estrago se han aproximado a los métodos terroristas de sembrar el caos. Mientras peor, mejor. Esta ineptitud insana siembra dudas sobre la capacidad mental de los controladores para dirigir el tráfico aéreo.

El sector turístico malagueño, balear y canario son los cimientos de la economía no sólo de sus zonas, sino de España entera. En términos de microeconomía, de esa que entiende de pucheros, zapatos y recibos de la luz, este puente significaba para miles de familias unos últimos billetes en el bolsillo que ayudasen durante navidades e invierno hasta la recuperación en Semana Santa. El sector turístico ha sido el que ha situado al aeropuerto de Málaga en este volumen actual que demanda muchos controladores. Málaga es como una isla y los controladores han actuado como aquellos submarinos nazis que impedían la llegada de mercancías a Gran Bretaña. Ayer bloquearon la llegada de británicos a la Costa y de otros viajeros para nosotros imprescindibles que no pueden usar otro medio de transporte. Taxistas, hoteleros, restaurantes, comercios, bares, discotecas, campos de golf, coches de alquiler, distribuidores, limpiadoras y camareros, entre otros, han sido seriamente agredidos por esta actitud de quien se siente el amo del corral y no sabe de crisis ni de dolores ajenos ni de ruinas frente a sus privilegios. Cría cuervos. Ahora la sociedad espera que todos estos presuntos delincuentes paguen donde pagan quienes así se comportan, es decir, en la cárcel o con el despido y a ver qué controlan en la calle. Tampoco estaría mal que por una vez se revisaran los partes médicos tras los que se escudaron estos trabajadores para no acudir a sus puestos. El monopolio es la madre de las mafias y este grupo tan mafioso tiene la exclusiva del tráfico aéreo en sus manos. Si ayer un avión se hubiera accidentado o no se hubiese podido realizar el traslado de un órgano para transplante ¿qué explicaciones tenían previstas? Nada les importó, tampoco deben importarnos.