Evaluación6

La lógica de los evaluados

16 Feb

Las evaluaciones se siguen haciendo, lamentablemente, al final de los procesos de enseñanza. Se interrumpe el aprendizaje para comprobar si se ha aprendido. La evaluación no avanza en paralelo a los aprendizajes, se realiza al final, como si fuera su coronación, su colofón, su cierre. Y no su natural correlato.

Y luego vienen los informes, las calificaciones (que algunos confunden con la propia evaluación). Los alumnos y las alumnas llevan las calificaciones a las familias. Lo que les preguntan los padres a sus hijos e hijas no es, probablemente, si lo que han aprendido les ha hecho mejores personas o si han ayudado a los demás a aprender o si han respetado a quienes les han enseñado o si han agradecido sus esfuerzos a quienes les han ayudado en el empeño. Les preguntan por los resultados. Exclusivamente. Porque eso es lo que de verdad importa.

Ahora bien, para alcanzar el éxito, hay que satisfacer las demandas de los evaluadores. Hay que responder a lo que se pregunta y hay que hacerlo de la forma pertinente para que la respuesta encaje en las expectativas de quien ha de decir si está bien o está mal. Po eso la evaluación encierra mucho poder.

Mientras más se asciende en la jerarquía académica (desde el alumnado al ministerio) va disminuyendo la evaluación y aumentando el sueldo. Mientras más se desciende, aumenta la evaluación y baja la remuneración o, incluso, hay que pagar. La evaluación, como decía, contiene poder. Y el poder tiene sus leyes.

¿Cómo se consigue el éxito en los denostados exámenes? En muchos casos, repitiendo lo que se ha leído o lo que se ha escuchado. Pero sin tener en cuenta cómo ha sido de clara, rica y motivadora esa enseñanza. No sé dónde he leído que si los profesores enseñasen geografía a las palomas mensajeras, muchos de los mensajes no llegarían a su destino. Con perdón de los profesores y profesoras de geografía, siempre competentes y esforzados, salvo las evitables excepciones.

He conocido excelentes profesionales que han enseñado geografía con pasión y paciencia. Uno de ellos me contó hace años una simpática anécdota sobre evaluación de la asignatura. Delante de un mapa físico de España colgado en la pared del aula, le pidió a un niño que indicase dónde nacía el río Nalón y dónde desembocaba.

El niño, muy desenvuelto, indicó con un puntero que nacía en la ría de Pravia (Mar Cantábrico, en la parte superior del mapa) y que desembocaba en la Fuente Nalona (Puerto de Tarna, unos centímetros más abajo). Lo había estudiado con ahínco.

– Se nota que has estudiado, dijo el profesor, pero no has entendido bien las dos referencias. Es exactamente al revés, dijo el profesor: nace en la Fuente Nalona y desemboca en el Mar Mediterráneo.

El niño, con mucho aplomo y cierto enfado, como indicando algo obvio, dijo:

– ¡Sí, hombre, el agua va a ir hacia arriba!

La evaluación nos ofrece testimonios como el de este pequeño geógrafo. Aplican su peculiar lógica. Porque no digan lo que nosotros esperamos no quiere decir que no razonen.

Pondré otro ejemplo que me brindó la madre de un alumno al terminar una conferencia sobre evaluación en la ciudad Mar del Plata de Argentina. Me contó que a un hijo suyo le había pedido la profesora de geografía que dibujase durante el fin de semana un accidente costero. El chico dibujó una playa en la que se podía ver un adulto con un niño al lado. Cuando entregó el trabajo, la maestra le preguntó:

– ¿Dónde está el accidente costero?
– Ahí está, profesora.
– No lo veo por ninguna parte.
– Está ahí, en el centro, en esas dos figuras. Un día fui a la playa con mi papá y me rompí una pierna.

Podría poner ejemplos de otras asignaturas. Múltiples ejemplos en los que los alumnos siguen el rastro de la lógica. De su lógica particular.

Me preocupa mucho que la evaluación de los aprendizajes tenga un fuerte componente memorístico, repetitivo, mecánico. Sin verdadera comprensión. No estoy contra del cultivo de la memoria ya que es la sustancia de la vida humana. No podríamos vivir sin memoria. Lo que cuestiono es la repetición mecánica de los contenidos. Lo que se ha dado en llamar el aprendizaje memorístico.

Un profesor de historia examinaba de esta forma, de modo que todos sus alumnos sabían que parta tener una buena nota debían repetir literalmente lo que el texto decía. Si (es un caso real) el libro decía “Los vándalos entraron en la península en oleadas sucesivas”, la pregunta sobre cómo entraron los vándalos en la península, solo podía ser correctamente contestada con la frase literal del libro: “en oleadas sucesivas”. Si la contestación era fidedigna pero no literal (“a caballo”, “en momentos diferentes”, “en tropel”, “arrasando”, “paulatinamente”…) era considerada un error.

En un examen oral de Historia le preguntaron a un alumno:

– ¿Por qué fueron expulsados los judíos de la Península?
– Porque no querían dejarse hacer fotos, contestó.
– No es posible. Si ni siquiera había cámaras, dijo el profesor.
– El libro que yo tengo lo dice claramente.
– Trae el libro y lee despacio delante de mí.
– El chico leyó fijándose ahora en una “c” que antes había pasado inadvertida.
– Los judíos fueron expulsados de la Península porque no querían retractarse.

Aquella maestra dejó plasmado el error del aprendizaje memorístico en aquella advertencia que formuló a sus alumnos y alumnas: “Atención, niños. Esto que voy a explicar es muy importante. Tenéis que repetirlo literalmente en el examen. Bueno, si alguien no es capaz de decirlo literalmente, lo puede expresar con sus propias palabras”.

No. No. No. Será al revés. Si alguien no lo puede decir con sus propias palabras (que es más difícil y deseable) que lo repita literalmente.

Creo que es una trampa la excusa que algunos utilizan para hacer una evaluación de esta naturaleza cuando dicen que se trata de preparar a los escolares para realizar en etapas superiores ese tipo de evaluación. En lugar de preparar para la guerra, ¿no seria más lógico y más justo acabar con la guerra?

¿Es educativa la evaluación? Esa es, a mi juicio, la cuestión central. Si es educativa no es solo porque se centra en dimensiones diversas de la educación sino porque educa a quien la hace y a quien la recibe. ¿Cuándo educa la evaluación? Cuando respeta, ayuda, motiva, hace pensar, facilita el aprendizaje, mejora la enseñanza y despierta el deseo de saber.

20 thoughts on “La lógica de los evaluados

  1. Saludos cordiales Dr. Guerra y a todos. A mi juicio, estupendos los aportes y los análisis en el artículo. Como anticipó el título “La lógica de los evaluados”, esperaba con ansía el artículo, con propuestas, que trascienden de solo ideas, para estudiarlas, tejerlas, confrontarlas y mejorar la praxis. La imagen blanco y negro muestra justo que no se ve ningún niño sonreír por ser evaluado. La foto blanco y negro, supone un paso de tiempo, y asemeja mucho al escenario que regularmente se presenta para contestar una batería. Me parece que no se ha transformado mucho el escenario, pero como Usted ha apuntado en ocasiones anteriores que tarda mucho tiempo el cambio en los escenarios educativos. Inquieta que los resultados de la batería son para notas cuantitativas, por eso la mecánica queda bien. Claro que ante la buena noticia de que ya se tiene quien aspira a los cambios, quiere iluminar el proceso como Usted señalando la necesidad de incorporar aspectos más cualitativos a la mecánica, pero los retos están aún pendientes , en lo que Usted bien apunta si la evaluación no permite impactos de mejora en las necesidades de los evaluados en torno a progresos de transformación integral que nos muestren como mejores en calidad humana usando los contenidos. Mientras el evaluador sea por ceguera o por insensibilidad o por poder o por consignas de los directivos del centro, pero ante la insuficiencia para evaluar la relación establecida entre el hacer y el decir con ejemplo de integrarlo al contexto para el impacto de bienestar en el ser y convivir, se logra poco o nada para mejorar. Queremos llamar la atención de los colegas, en educar y evaluar más justamente o en examinar, demostrar y separar entre los que pasan y los que no. Por eso nuevamente tiene razón, con ejemplos muy significativos que comparte en el contenido del articula para entender que es necesario educar a cualquiera que evaluemos en cualquier contexto, estar consciente de la responsabilidad de este papel y no solo que la evaluación sea para que se aplica. Gracias

    • Querida Lourdes:
      Gracias por ser tan diligente.
      El artículo se publica a las de la malaya y a las 3.57 ya estaba enviado tu comentario.
      Un comentario muy rico y muy denso.
      (Permíteme aconsejarte que utilices más el punto e, concluso, el punto y aparte. Se leerán más fácilmente tus texto).
      La primera observación que haces es muy pertinente. Nadie sonríe en la evaluación. Ni en esa foto ni en muchas otras que he visto antes de elegirla. Tampoco fe casual la elección del blanco y negro.
      A mí me preocupa mucho que la evaluación sea un freno y no un estímulo para el aprendizaje creativo, para la investigación, para la motivación, para el aprendizaje.
      Uno de mis libros sobre este se titula LA EVALUACIÓN COMO APRENDIZAJE.No por casualidad, claro. Y otro, de hace más años, se titula LA EVALUACIÓN, UN PROCESO DE DIÁLOGO,COMPRENSIÓN Y MEJORA.
      Pero suele ser un proceso de control, de medición, de jerarquización, de comparación y de selección.
      Habría que darle la vuelta a la realidad.
      Besos.
      MÁS

  2. Queridos Miguel Ángel y seguidores de El Adarve:

    Me vais a permitir un pequeño salto; y saltar a la lectura que esta mañana (posterior a la de “La lógica de los evaluados”) he realizado en uno de los artículos que aparecen en laicismo.org.

    Se trata de la emotiva carta que Albert Camus le escribió a quien había sido su maestro, Louis Germain, cuando recibió en premio Nobel de Literatura en 1957, y la respuesta que su maestro le remitiera.

    Es todo un hermoso poema a la vida de quienes se dedican con entrega, pasión y libertad a educar a las nuevas generaciones, y, con especial énfasis, a los socialmente más frágiles o desprotegidos.

    No os perdáis su lectura.

    https://laicismo.org/la-carta-que-camus-escribio-a-su-profesor-de-colegio-tras-ganar-el-nobel-de-literatura/

    • Querido Aureliano:
      He utilizado MUCHAS VECES esta carta en mis conferencias y en algunos escritos.
      Siempre me ha parecido admirable por lo que dice y por quién lo dice.
      Te agradezco que la hayas difundido para los lectores y lectoras de El Adarve.
      Un gran abrazo.
      MÁS

  3. Comparto una experiencia de nuestro maestro amigo Daniel Prieto Castillo en la Universidad Nacional de Cuyo en Argentina…en aquel entonces hacia 10 años haciendolo…hoy, ya lleva más de 20…. se puede !!!!!.

    Adiós ala evaluación punitiva….

    “Todos quienes han pasado por nuestros módulos saben que la única
    calificación, la única mención sobre algo que se parece a una evaluación, es
    “aprobado”. Y también saben que en estos diez años no hemos aplazado a
    nadie, no hemos escrito en ningún lado, ni lo haremos, el término
    “desaprobado”. ¿Todos aprueban, entonces? Sí, todos quienes cumplen con
    los requisitos del postgrado: más de 40 prácticas de aprendizaje, cuatro textos
    paralelos, trabajo sobre la bibliografía… Sin jugar ese peligroso juego de poner
    notas, vivimos un intenso proceso de aprendizaje y una evaluación con sentido:
    la que una persona adulta hace de sí misma, de sus procesos y progresos, de
    lo que puede aprender y de lo que tal vez debe desaprender, de sus aciertos y
    equivocaciones, que no hay nada más terrible que el error presentado como
    abismo y hasta como culpa.
    ¿Definitivo adiós a las notas? ¿Eliminación de ellas? En nuestro postgrado
    somos radicales con ese instrumento. Pero no andamos predicando nuestra
    mirada como válida para el universo. De lo aprendido en estos años podemos
    señalar que si no hay manera de superar esa estructura, necesitamos la
    refundación de las formas de evaluar y, por lo tanto, de todo lo que sostiene la
    asignación de tal o cual nota.
    En un proyecto de política educativa lanzada en esa dirección, harán falta tal
    vez 10 o 15 años para dejar atrás la evaluación punitiva, para desmontar la
    demanda de notas de la estructura psicológica de estudiantes, padres y
    educadores; para cambiar esa forma de relación basada en el poder de ciertas
    escalas numéricas o de palabras que terminan por expresar lo mismo, para
    poner en crisis los exámenes con tribunales y otras estructuras que pueden dar
    lugar a arbitrariedades. Se trata de pasar de jueces a seres responsables no de
    acertar con la nota adecuada, sino de promover y acompañar el aprendizaje.
    La revisión de las formas de evaluar y de poner notas, es condición
    fundamental para pensar en innovaciones pedagógicas en la universidad.”

    • Querido Horacio:
      Gracias por compartir con todos los lectores y lectoras de El Adarve este hermoso y rico texto de nuestro común amigo.
      Es toda una declaración de principios, concepciones y actitudes positivas hacia enseñanza el aprendizaje.
      Un abrazo.
      MÁS

  4. Querido Maestro!
    Estoy de acuerdo en que la evaluación es necesaria pero se tendrían que evaluar muchos aspectos del aprendizaje que a veces sólo se perciben en las aulas.
    El otro día pregunté a mi nieta Daira que si le gustaba ir al cole.
    Su respuesta fue de lo más emotiva, le gustaba ir al cole porque ella ayudaba a hacer los deberes a algunos alumnos que no sabían.
    ¡Me emocionó tanto, vi reflejada en esa pequeña nieta el desarrollo de mis valores y el sentir de mi existencia!
    ¡No se si los genes transmiten esa inocencia, ese amor a los demás, ese dar sin esperar respuestas!
    ¡Menudo tesoro tiene guardado mi princesa!
    Para mi evaluar es mirar a todos los aspectos de los seres humanos, de sus grandezas.
    Nunca dejando atrás los conocimientos, las tareas, los trabajos, los proyectos, las ideas…
    Pero es importante ver como desarrollan los afectos y como los trasmiten en la tierra.
    Sin más me despido de todos con un fuerte abrazo.

    • Querida Loly:
      Esa niña tiene una excelente maestra ensueño abuela. Porque se enseña como se ES.
      Ña evaluación es un fenómeno de extraordinaria complejidad, con dimensiones técnicas, pero con otras de naturaleza psicológica, social y ética.
      Esa niña que está contenta por ir al colegio porque puede ayudar a los demás a hacer sus tareas me parece que encarna una parte importante de la dimensión ética del aprendizaje: hay que poner el conocimiento al servicio de los demás.
      La pena es que se sobredimensione la parte más negativa de la evaluación: competir, ganar a los otros, clasificar, controlar… Y la extrema perversión: poner el conocimiento al servicio del mal, del daño del prójimo.
      Gracias por estar ahí y por compartir tus ideas y sentimientos.
      Besos para tu nieta.
      Ya ves que te hago encaros fáciles.
      MÁS

  5. Este es un tema de gran calado.
    Me gusta cómo se plantea la evaluación. Ha de ser un instrumento de aprendizaje para los profesores y para los alumnos.
    NO me gusta que se convierta en una tortur ni en un ejercicio de sumisión a lo que el docente exige, sin tener en cuenta el pensamiento del alumno.
    Hay que hacer de la evaluación una plataforma de diálogo.
    Saludos.

    • Querida Lola:
      Siempre me ha preocupado el poder de la evaluación.
      Si alguns profesores no tuvieran ese poder, si solamente se acudiera a sus aulas por el placer de aprender, ¿cuántos alumnos tendrían?
      Y me preocupa también el poder en lo relativo a la imposición de criterios y a la falta de diálogo en el proceso de evaluación.
      Besos y gracias.
      MÁS

  6. Querido Miguel Ángel:

    Después de leer el artículo de cada semana, en mis reflexiones, suelo contestarte un buen puñado de veces. Cada texto (cada reflexión), es muy distinto a los anteriores por diversos motivos. El que va a continuación es el que se fue fraguando en el santo momento en el que lo escribo.

    Te acabas haciendo dos preguntas, la segunda motivada por la primera:

    ¿Es educativa la evaluación?
    ¿Cuándo educa la evaluación?

    (Y nos/te respondes) Cuando respeta, ayuda, motiva, hace pensar, facilita el aprendizaje, mejora la enseñanza y despierta el deseo de saber.
    Y volvería yo a preguntarme/nos: ¿Es educativa la evaluación?

    (Yo entiendo que cualquier cosa que escribamos o compartamos lo que otros han escrito, en un sentido u otro, habla de nosotros). Como tú conoces a todo el mundo, sé que el señor Julio Rogero también te va a sonar, pero puede que a otros vecinos de El Adarve no. (Yo lo estoy conociendo, aunque solo de vista, de momento).

    Como entiendo que no debemos pensar sobre la evaluación aislada de todos los demás elementos que componen todo este mundo que yo concentro en la palabra o concepto ESCUELA, estoy de acuerdo con dos frases que le he escuchado a Julio Rogero:

    -La escuela es bulímica.
    -La evaluación mata.

    Puesto que los maestros y maestras no deciden las grandes cuestiones de LA ESCUELA, poco margen les queda para la evaluación que sería necesaria (la educativa). Hay que cumplir la ley. ¿O no? “Ahora bien, para alcanzar el éxito, hay que satisfacer las demandas de los evaluadores.” (MÁS). A los profesionales se les valora por su obediencia (a quienes llevan a cabo esa valoración). Jerarquía académica. ¿Quién es, realmente, el evaluador final y en qué consiste esa evaluación? Es responder al qué y para qué, y eso ya viene establecido desde fuera de la escuela (por los que saben). ¿Se puede evaluar con la lógica de los evaluados?

    (Más ideas de este maestro. No sé cómo se ha atrevido a robármelas):

    “Nos llevaría largo analizar a fondo qué está pasando con todo esto, pero no puedo por menos que decir que la escuela aporta mucho a la servidumbre voluntaria, a la sumisión y a la docilidad de la población ante un sistema social radicalmente injusto e insensible al dolor humano y al riesgo de colapso de la humanidad y de la madre Tierra.”

    “No es suficiente la escolarización universal. Es necesario garantizar el éxito escolar de toda la infancia en todos centros educativos poniendo las condiciones de calidad educativa que lo hagan posible.”

    “Se apuesta, desde sus inicios (de los Movimientos de Renovación Pedagógica), por la creación y desarrollo de un paradigma educativo holístico, que da respuesta a la integralidad de las potencialidades del ser humano, desde una concepción ética, crítica y creativa de la vida. Defendemos que el espacio propicio para ello es el de una escuela pública democrática, inclusiva, científica, convivencial, respetuosa de la diversidad humana, laica, plural, ecológica, pacífica y pacificadora… que tenemos que ir haciendo realidad en la medida de nuestras posibilidades.”

    “Sólo hay calidad educativa si hay equidad. No es así ahora porque estamos promoviendo un sistema educativo de calidad sólo para unos pocos, que además coincide con los “excelentes”, los “talentosos”, los que lo pueden pagar… para una sociedad de éxito para los menos. La equidad en educación trata de forma compensadora a los que más lo necesitan. No puede tratar igual a los desiguales. Son necesarias políticas educativas compensadoras y medidas de discriminación positiva con el alumnado socialmente más empobrecido y vulnerable. Es cuestión de pura justicia escolar y social.”

    “Este sistema educativo está basado en la selección, en la alabanza del éxito y el mérito, la clasificación y la expulsión del que fracasa y del diferente, de las personas con discapacidad o con diversidad funcional, por su diferente identidad sexual y de género… Así la escuela, de forma inconsciente, reproduce los elementos subyacentes en los discursos del odio. Levanta muros de desprecio o silencio entre los bien valorados: los buenos, los excelentes…, y los que son infravalorados y perdedores: los que fracasan, que suelen coincidir con los desfavorecidos, los inmigrantes pobres…”

    “Dejaría de hablar de enseñanza para hablar de aprendizaje.”

    “Cambiaría el modelo instruccionista, academicista, resultadista y clasista que tenemos por un modelo holístico ético-crítico centrado en la convivencia positiva y en el crecimiento de la humanización de la humanidad.”

    “Centraría los esfuerzos en escuchar más a los niños y niñas y a los y las adolescentes para devolverles la infancia robada y hacer realidad sus derechos.”

    “La escuela que sueño e imagino es la escuela que promueve, en un proceso interminable, seres humanos sujetos de su vida y de su historia, conscientes de que forman parte de colectivos de sujetos que se cuidan, se respetan y se aman. Es una escuela atenta a los más débiles y a todas las personas desde la singularidad de cada una. Es la escuela que apasiona por conocer y aprender para compartir y cooperar con los demás, respetando los procesos de cada uno. Es la escuela que sirve a la sociedad viviendo en su seno los derechos humanos, la paz creadora, la justicia escolar y social… Es la escuela-educación conectada a la utopía. Hago mía una frase que alguien escribió en un muro: “Mientras destruyan nuestros sueños no les dejaremos dormir”, porque seguiremos trabajando en la construcción de esa educación y sociedad que queremos.”

    ****

    PD:
    “Animar a los hijos y participar en sus actividades y juegos es una de las facetas de la vida que a los escolares les resulta muy gratificante. Es lo que manifiesta este niño de 6 años que se ha representado en el campo con su hermano mayor jugando al fútbol, al tiempo que sus padres les aplauden mientras contemplan cómo juegan.” (Aureliano)

    Amigo Aureliano.( A mí me gustó más la respuesta del maestro, sin que ello quiera decir que me disguste para nada el agradecido y cariñoso escrito del alumno. Pero ese es otro tema. Voy a lo que voy) Siempre estoy de acuerdo contigo prácticamente en todo. Pero en el dibujo que comentas de los hermanos dando unos toques al balón, sus padres no aplauden. Es verlos y escuchar la música. Se están marcando una sevillana, la postura de los brazos es inequívoca. Más muestra de alegría y diversión que una sevillana imposible. (¿No te atreverás a decirme que no?). (Un abrazo)

    ****

    Mil gracias, Miguel Ángel, a ti y a los anteriores comentaristas, y un abrazo.

    • Querido José Antonio:
      No es que conozca a Julio Romero. He compartido con él muchas ideas y escenario. Entre otros, el del Foro de Sevilla.
      Es un querido colega, comprometido y apasionado.
      Yo firmo sin la menor duda la propuesta de escuela que propone.
      (Por cierto, Mar Romera me ha dicho que acaba de publicar un libro titulado LA ESCUELA QUE QUIERO. He visto ya algunas cosas quedase. Las comparto también. Son propuestas cargadas sensibilidad y de lógica).
      Hay muchas cosas de la escuela actual que critica y muchas otras que salvo. Pero hay otras por las que hay que seguir trabajando o, mejor dicho, luchando.
      Un gran abrazo.
      Y gracias, como siempre.
      MÁS

  7. Amigo José Antonio:

    Al final del interesante y extenso texto que envías esta semana extraes un párrafo del último artículo que he publicado en los diarios digitales. El artículo tiene por título “Familias alegres y divertidas”. Además, lo acompañas de una discrepancia con respecto al dibujo en el que aparecen dos hermanos jugando con un balón.

    Puesto que creo que tienes “El arte infantil. Conocer al niño a través del dibujo”, ya tendrías conocimiento de esta escena familiar, dado que aparece en el libro con el número 36.

    Por otro lado, y con el fin de que quienes siguen El Adarve sepan de qué estamos hablando, adjunto uno de los enlaces de los diarios en los que ha sido publicado el artículo.

    http://www.doshermanasdiariodigital.com/2019/02/aureliano-sainz-familias-alegres-y.html

    Si te soy sincero, siempre he tenido dudas sobre lo que hacen la madre y el padre de los dos chicos que juegan. Inicialmente, cuando proyectaba la escena en clase, indicaba que los padres estaban bailando. Ahora indico que están aplaudiendo la jugada que hace el pequeño.

    ¿Cuál de las dos es la interpretación correcta?

    Por un lado, puesto que es un crío de 5 años y tiene un pensamiento sincrético por su edad, puede que represente dos actuaciones distintas en el mismo escenario, que, en este caso, es la naturaleza. A una edad más avanzada, en la que ese modo de pensamiento se modifica, no tendría sentido para el autor incluir dos acciones distintas sin que visualmente se diera una explicación de ello.

    ¿Por qué ahora indico que están saludando (la madre) y aplaudiendo (el padre)?

    Por la sencilla razón de que, aun pareciendo que bailan una sevillana, un niño de esta edad no está capacitado para poner gráficamente las manos delante del pecho con la intención de juntarlas.

    En fin, que la duda sigue abierta. Con todo, te felicito la observación, pues quisiera tener alumnos como tú que lleguen a vigilancias tan precisas en un campo tan poco conocido como es el dibujo del escolar.

    ***

    Entre paréntesis, aludes a la referencia que hice del intercambio epistolar que se dio entre Albert Camus y Louis Germain, su antiguo maestro.

    Te indico que he accedido a las cartas de ambos que aparecen en “More letters of note” y a partir de ellas he escrito “Enseñar con pasión”, que aparecerá este fin de semana.

    Sobre esto quisiera hacer una aclaración: la carta traducida de Louis Germain y que aparece en laicismo.org no es la que le envió a su antiguo alumno al conocer el premio Nobel concedido a Camus, sino una del intercambio epistolar que se dio entre ambos y que al final del texto se indica que apareció en “El primer hombre” de Camus, obra incompleta por fallecimiento del escritor franco-argelino en accidente.

    La carta de respuesta original la he traducido del inglés. No las he localizado en francés, lo que lamento, puesto que en castellano y francés utilizamos el “tú” y el “usted”; sin embargo, en inglés tienen el “you” para ambos pronombres, lo que es un problema cuando es intercambio epistolar muy afectivo entre un maestro y su antiguo discípulo.

    Por cierto, hoy mismo voy a sacar “El primer hombre” de la biblioteca de la Facultad para leerlo.

    ***

    Posdata: Sin ánimo de halagos fáciles, te indico que cada vez escribes mejor, con una sutil ironía que no todo el mundo tiene.

    ¿Te animarás algún día a hacer público algo de tu fértil mente?

  8. Esta mañana, tal como le decía a José Antonio, me acerqué a la biblioteca de la Facultad para sacar libros que orienten a los 15 alumnos/as de TFG a los que les estoy codirigiendo el trabajo. También, miré en la estantería en la que estaban los de Albert Camus y localicé “El primer hombre”, obra publicada por Tusquets, nada menos que en 1994.

    Para mi sorpresa, al final de esta publicación aparecen las dos cartas de las que hemos hablado, traducidas del francés por Aurora Bernárdez. Así pues, de haberlo sabido me hubiera ahorrado la traducción del inglés de las que aparecen en “More letters of note”.
    De todos modos, me alegro de que este pequeño descubrimiento sea antes de enviar el artículo “Educar con pasión” a los diarios digitales, puesto que hay que ser rigurosos y estar bien informados en aquello que uno escribe.

    ***

    Otra cosa. Mañana es la tercera jornada dedicada a “Encuentros con el laicismo” y que lleva por título “Laicismo y feminismo”. Creemos que tendrá tanto o mayor éxito que las anteriores; más aún, cuando los ataques a los derechos de la mujer están a la orden del día por aquellas organizaciones nostálgicas del franquismo y que dicen que hay que proteger los toros, la caza, la Semana Santa, y, creo, que también la zarzuela y el pasodoble. Todo ello arropado con muchísimas banderas para que nos enteremos de que ellos sí aman muchíiisimo a España, tanto que aquí ya no cabe ninguno de esos negros que vienen a invadirnos…

  9. Gracias Maestro y queridos colaboradores!! La evaluación encierra un gran misterio. Cuando es muy comprensible evolucionar en la sensibilidad humana para ayudar a los estudiantes en situación de vulnerabilidad; seguimos expulsando talento del Sistema educativo por no conocer la lógica de cómo aprende el estudiante. Hace 5 años me topé con un alumno que me dijo:” Lo que más me marcó en la vida fue que cuando tenía 5 años murió mi mamá ; 6 meses después murió mi papá. No separamos todos los hermanos y mi mayor sueño es que algún día podamos estar otravés todos juntos. ” Me dejó sin palabras, pude apoyarle en algo y no puedo entender cómo pudo ser un desertor al filo de último año de la Secundaria. Me queda el abrazo que nos dimos cuando le acerqué un detalle; pero me sigue incomodando con mucha tristeza que no ha cerrado con éxito su colegio. Indudablemete necesitamos oxigenarnos con tus valiosos aportes Don Miguel Angel Santos Guerra, asi como parafraseas a Emillo Ledo, creo profundamente que la educación es ganar la vida de los demás.

    • Querida María Teresa:
      Me ha emocionado la historia de tu alumno. Y también me pregunto contigo cómo dejamos escapar a tantos estudiantes sin haber conseguido los objetivos del aprendizaje y de las titulaciones.
      Dice Daniel Pennac en su excelente libro MAL DE ESCUELA: “a mí me salvaron la vida tres profesores ue tenía una característica común: nunca soltaban a su presa”. Así debemos actuar. Su fracaso es el nuestro.
      Besos y gracias desde Nueva York.
      MÁS

    • Estimado Ángel:
      Certera y lapidaria la afirmación Giner de los Ríos.
      Gracias por compartirla con todos los lectores y todas las lectoras del blog.
      Gracias también por el interesante enlace que adjuntas a tu comentario.
      Un abrazo.
      MÁS

  10. Lo primero de todo felicitarle por esta entrada que me ha hecho recapacitar tanto sobre la evaluación que hemos tenido y tenemos actualmente en el sistema escolar.
    En lugar de centrarnos tanto en la repetición literal de los conceptos que los alumnos estudian, debemos fijarnos más en si realmente aprenden estos contenidos, si son capaces de recordarlos en un tiempo cercano o incluso lejano, si pueden ponerlos en práctica y sobre todo, como menciona usted al final de esta entrada, si realmente les despierta el deseo de aprender.
    Un cordial saludo.

    • Querida Marta:
      Gracias por tus palabras.
      En pocas líneas has dicho cosas muy importantes. Cuánta razón tienes.
      La evaluación debería ponerse al servicio de la comprensión y de la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
      No sesión eres docente ya. De cualquier manera, creo que estás en la buena senda.
      Besos y ánimo.
      MÁS

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